
“Soy rara, soy muy rara; me estoy volviendo loca. Me encantan las cosas bonitas pero a veces lo único que quiero es hacerlas pedazos. Estoy hecha un lío, soy muy rara. ¡Me estoy volviendo loca! – Tranquila, eso nos pasa a todos. No eres tú sola. - ¿Eh? - En este mundo, como en el Más Allá, las personas, los ángeles… todos somos raros. Estar hecha un lío o volverse loco es lo más normal. - Entonces, ¿no soy la única que, a veces, siente la necesidad de ser cruel? - Eso nos pasa a todos… a todo el mundo. La gente no se compone de un solo color, sino de muchos diferentes. No hay nada de malo en eso. Colores bonitos y colores feos. - ¿En serio? – Eso es. Y eso me incluye a mí. No sabía cuáles eran mis verdaderos colores y he estado perdido todo este tiempo”.
La primera vez que oí hablar de Colorful, se produjo cuando analicé la película de Kari-gurashi no Arietti y la idea preconcebida que tenía de la misma era muy difícil de empeorar. El hecho de que no hubiese forma de obtener ningún tipo de información sobre ella y la presencia de un sello como el de SUNRISE metido en su producción, me impulsó a pensar que estaba en realidad ante nada menos que una adaptación a la gran pantalla de un ignominioso anime que llevaba su mismo nombre, y del que lo mejor que se podía decir de él era simplemente el silencio.
A pesar de estos recelos, llevaba mucho tiempo con ganas de analizar esta película. Concretamente desde que Jann la mencionó, a mediados del pasado verano, en los comentarios insertados con motivo de la review de From Up To Poppy Hill. Aunque aquél no era precisamente el mejor momento para abordarla debido al mal sabor de boca que me había dejado la nueva abominación de Goro Miyazaki asociada a Ghibli, lo que posiblemente se hubiese traducido en unos resultados desastrosos en el caso de que procediese a reseñarla.
Pero hoy por fin, en plena vorágine de un Viernes Santo, consideré particularmente oportuno proceder a ello merced a su consabido carácter teológico y sus numerosas reflexiones acerca de la existencia humana, la dimensión del pecado y el papel salvador de Dios a la hora de impedir que un alma acabe directamente en el Infierno merced a un error plenamente subsanable. Por lo tanto y preparándome como siempre para lo peor, como debe estar cualquier analista ante un anime posterior a 2005, intentaremos abordar si está a la altura de las circunstancias, o por el contrario no es más que el enésimo intento de crear un clásico nipón intemporal que queda en simple mediocridad condenada al olvido.
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