Nana

Nana (ナナ) de Ai Yazawa es la historia de dos mujeres sin ninguna similitud aparente entre ellas cuyos caminos se cruzarán accidentalmente en el tren que las trasladaba desde sus respectivos lugares de nacimiento a Tokio en el año 2000. Pronto descubrirán que ambas se llaman “Nana” (Siete en japonés) y que compartirán en el futuro algo más que un apartamento (Curiosamente numerado como el 707) y buenas migas. No en vano Hachi (Apodo que recibe Komatsu y que utilizan para diferenciarla de la otra) llegó a afirmar que “Si Nana hubiese sido un hombre, habría sido el amor de mi vida”.

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Spirit of Wonder

Tiene su gracia comprobar cómo esto de husmear en el cajón en el que guardas todas esas series que juraste en su momento ver y que lo único que han hecho ha sido criar polvo, puede hacer que te encuentres con que ese anime al que tú inconscientemente considerabas una mediocridad de tantas que no merecían verse, es en realidad una auténtica obra maestra que ningún aficionado al género debería perderse.

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Tales of Earthsea (Gedo Senki)

No voy a perder demasiado tiempo pormenorizando los motivos por los que pienso que un apellido como el de Miyazaki debe pesar demasiado a la hora de abordar un proyecto de animación en Japón, ya que posiblemente si ése no fuese el apellido del director, ésta película no sólo es que no hubiese mancillado la trayectoria de un estudio como Ghibli, sino que nadie en su sano juicio hubiese tenido el valor de producirlo.

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Lady Georgie (Georgie, Nuevos Hermanos )

Nada hacía presagiar en aquella tarde de 1849 que en uno de los habituales paseos que Eric Buttman (también llamado Goodman o Buttman en las diferentes versiones de la serie) solía dar por el bosque en compañía de sus hijos, se convertiría en el momento que cambiaría su vida y la de su familia para siempre. Tan solo algunas gotas de agua que darían paso a una violenta tormenta que le obligó a resguardarse junto a los pequeños Abel y Arthur debajo de un árbol.

De pronto, el sonido de la densa lluvia al caer y de los truenos se mezclaron con el llanto de un bebé. Algo que obligó al señor Buttman a salir de su refugio y peinar la zona hasta encontrar a la criatura, que se encontraba junto a su madre, sepultada por la caída de uno de los troncos que los rayos habían partido.

Antes de morir, la mujer tuvo fuerzas para decirle a Eric el nombre de su hija, Georgie, y para confesarle que estaba huyendo de los militares de la zona porque su marido era un deportado y ella había escapado. Por ello, y viendo cercana su hora, le pidió que se hiciese cargo de su hija y que le entregase una pulsera como recuerdo de quiénes fueron sus auténticos padres.

El señor Buttman no entregó al bebé a las autoridades y regresó al lugar en el que se encontraban Abel y Arthur para presentarles a la que desde entonces sería nueva hermanita, aunque sólo su recelosa mujer Mary y su gran amigo Kevin, conocerían el origen delictivo del padre de la pequeña Georgie.

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