No son muchas las veces en las que hago entradas personales, pero en esta ocasión el cuerpo me pide hacer una, puesto que… he hecho algo que nunca creí que haría, pero que finalmente he hecho, como ha sido olvidarme de un Final Fantasy que para colmo es un Spin Off de mi juego preferido, el FF VII Crisis Core.
Desde el mismo momento en el que salió la PSP, siempre dije que me iba a hacer con ella. Su potencia y la seguridad que siempre me ha ofrecido SONY en todos sus productos (a excepción de una PS2 que murió por cierto error en el diseño que poseían las primeras placas de la consola) hacían que, a priori, la pequeña gran joya portátil de la compañía nipona iba a ser mi compañera de fatigas, cabreos y demás formas de estrés derivadas del trabajo y de los horarios indefinidos.
Sin embargo, conforme fue pasando el tiempo, las grandes esperanzas que tenía depositadas en ella se fueron poco a poco mermando. No paraban de salir remakes de juegos de PSX como Valkyrie Profile Lenneth o Street Fighter Alpha 3 MAX, que si bien juzgué excepcionales en su soporte original, se me antojaban algo limitados para una portátil con las capacidades técnicas que posee PSP. Después, los mejores títulos que ofertaba como por ejemplo su Burnout, su Prince of Persia o su PES, por poner los tres primeros ejemplos que vienen a mi mente, no eran otra cosa aparte de versiones “Cojas” de los originales de PS2. Y para rematar la faena, los problemas de las últimas versiones para flashearlas.
El único juego que llegados a 2007 levemente me atraía era el Final Fantasy Crisis Core, un juego en el que se nos contaba la historia de Zack, el valiente miembro de Soldado que tuvo el coraje (o la locura) de enfrentarse a Sephiroth cuando éste perdió el juicio y tras arrasar el pueblo de Nibelheim se disponía a robar los restos del organismo Jenova.
Aquí se suponía que íbamos a descubrir los pormenores de su romance con Aerith y de cómo se hizo amigo de Cloud. Detalles éstos, completamente irrelevantes salvo para saber una multitud de anécdotad intrascendentes puesto que lo fundamental ya se contaba en la entrega original de hace diez años y posteriormente en el anime Final Fantasy VII: Last Order.
Iba a comprarlo fuere como fuere de todos modos… hasta que cayeron en mis manos el FFVII Dirge of Cerberus y el FFXII. Del primero me voy a ahorrar los comentarios (¿para qué intentar edulcorar la frase “es una puta mierda”?) y del segundo sólo diré que tengo pendiente el pasármelo desde que, hace nada menos que seis meses, me hartase de él después de 47 largas horas de juego e interminables sucesiones de monstruos iguales, a los que se les cambiaba el color y el nombre, que no el diseño, para aumentar artificialmente el bestiario de la entrega y que, para más señas, casi todos ellos eran los que siempre he dicho que SOBRAN en la saga.
Paralelamente a esto, el corresponsal de cierta cadena de televisión en Castilla y León (cuyo nombre no viene al caso) empezó a darme una y otra vez a darme la tabarra con la DS que se había comprado y los dichosos juegos que sacaban para ella. No puedo negar que despertó cierto interés en mí, pero no sus argumentos no llegaron a calar demasiado en mí.
Pero claro, una cosa es enfrentarse a la presión de un pesado al que no mandas a freír puñetas por educación, y otra muy diferente encontrarse cara a cara al tándem equivalente en el mundo del anime a lo que en el fútbol serían Messi y Henry, Ronaldinho y Etoo, Raúl y Morientes, Di Estéfano y Puskas… Sí, hablo efectivamente de Logard y de Wish.
La verdad es que resistirse a su influencia es francamente difícil y los constantes mensajes nintenderos de Logard mezclados con sus ávatars y firmas de Konata iban penetrando poco a poco en mi subconsciente mientras iba mermaba mi capacidad de resistencia anti-nintendo, desarrollada desde mis tiempos de incondicional seguero.
Para colmo, los pocos escrúpulos de Wish hacia mi persona fueron tales que empezó a utilizar esta firma:

Evidentemente, esto es jugar sucio… MUY SUCIO. Y máxime sabiendo que Lucky Star es una de mis series preferidas. Encima, si ya esto casi hizo que me abalanzase sobre la primera DS que mi vista alcanzase a ver mientras ponía cara de engendro deforme y mi boca se llenaba de babas (como si de una mujer de 95-60-90 se tratase), empezó a llenar el Adivina el Videojuego de AnimeSPS con toda clase de capturas de juegos de la portátil mientras escribía en su blog entradas en las que se dedicaba a DS-Variar.
Lo que ya fue demasiado fue el día en el que primero va y me dice que le ha regalado a tmmachine una DS y que él se lo está pasando de vicio con ella y, sabiendo como sabe que soy un chiflado de los FF, va y no se le ocurre otra cosa que decirme lo siguiente:
El FF3 está muy guapo, deberías pillarte el pack juego + DS si puedes, porque siendo fan de los FF seguro que te gusta, además hay muchos más juegos buenos en la consola, si le pones una flash cart fijo que le sacas muchísimo más rendimiento del que pudieras imaginar
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¿Resultado?

Lo logró.
Ahora, mi cartera está temblando de miedo después de saber, casi por casualidad, que Logard, que es un crack total y absoluto (como diría Andrés Montes), se está dedicando a promocionar el Metroid Prime… Ay Dios y yo casi en la ruina…
Excuso decir, que ambos pueden, si lo desean, hacer uso de la foto que facilito si algún día deciden echar un currículum en Nintendo España. Pues hale cracks, mi DS dedicada a vosotros dos.
PD: No, no he dejado de ver anime, es sólo que terminé de ver Tengen Toppa Gurren-Lagann y me pasé cinco días decidiendo si le hacía o no una review. Finalmente decidí que no lo haría porque la serie es una… Vamos a dejarlo en que es uno de estos productos audiovisuales de los que mejor no hablo (o mejor dicho, no agoto el vocabulario).























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