Darker than Black

Está claro que, tal y como rezaba aquella emotiva carta de la película “El Sur” “el tiempo es el más implacable juez que existe” y todavía sigo sin creerme que hayan pasado nada menos que cuatro años desde la última vez que vi al completo un anime del estudio BONES.

Paradójicamente, por aquel entonces consideraba a esta fábrica de sueños como la mejor productora existente en el mundo de la animación japonesa y no había un solo producto que llevase su sello y que no “visionase” por el simple placer de comprobar cuál era la siguiente locura con la que descubría una nueva y sorprendente forma de crear un mundo alternativo al real pero completamente creíble.

Sin embargo, y por razones que no alcanzo a entender, tras terminar Kurau Phantom Memory no volví a interesarme por uno solo de sus proyectos. Eureka 7 la dejé a la mitad y Ouran Host Club consiguió horrorizarme lo suficiente como para abandonarla al cuarto episodio. Por ello, este Darker Than Black, una de sus últimas y más arriesgadas apuestas recientemente licenciada en España, ha supuesto mi reencuentro real con ellos con el que he querido comprobar si su productora sigue estando en la cresta de la ola o por el contrario ha seguido fiel a esa regla no escrita del mundo del animación japonesa que reza aquello de que todo lo que sube, tras unas dos temporadas en la cresta de la ola, cae en picado. Veremos si es así.

ADVERTENCIA: El anime que analizo a continuación contiene escenas de extrema violencia, por lo que ningún menor de edad debe verlo salvo bajo su propia responsabilidad. Del mismo modo, la descripción de personajes posee numerosos spoilers que revelan algunos detalles clave de la historia, con lo que dicha sección debe ser leída con extrema cautela por parte de los que estén interesados en verla y aún no lo hayan hecho.

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Big Bang Beat 1st Impression

Si hay algo que siempre me ha caracterizado desde mi más tierna infancia es mi pasión por los videojuegos de lucha. Creo que tenía siete años cuando en un pequeño y desconocido pueblo de la provincia de Segovia llamado Olombrada jugué por primera vez a una máquina de seis botones y (por entonces) dificultad criminal llamada “Street Figher”, cuya secuela se convirtió en el exponente del género más conocido y universal de la historia, que supuso para mí el comienzo de una pasión que con altibajos he mantenido a lo largo de casi veinte años.

Ya en alguna ocasión he hablado de que pronto me distancié de las tesis de Capcom y convertí a SNK mi referente del género merced al Samurai Spirits y especialmente a la saga The King of Fighters (KOF), pero su constante uso de la MVS me hizo simultanear el amor hacia estas geniales sagas, con otras mucho menos brillantes y originales pero que me ayudaban a desconectar de la rutina de los eternos combates entre Iori Yagami y Kyo Kusanagi.

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The King of Fighters Another Day

Confieso sentirme un tanto melancólico en estos últimos días. Al fin y al cabo mi marcha de Castilla y León está próxima (afortunadamente) y, por muy a disgusto que esté por aquí, no puedo evitar echar la vista atrás y repasar uno a uno todas las experiencias que he vivido por estos lares. Ésa es la razón por la que, como viene siendo habitual desde que inauguré esta nueva etapa de mi blog, esta entrada tiene un doble sentido que no es otro que el de rendirle, mediante el anime, un pequeño homenaje a una saga que tantos y tan buenos ratos me hizo pasar a través de los años y en la que los zamoranos somos indiscutiblemente los mejores, por encima incluso de los catalanes (que ya es decir): The King of Fightes.

Aunque antes de nada me gustaría disculparme porque no se trata de una entrada demasiado bien hilvanada ni interesante, ya que adelanto que el título a analizar es uno de los peores que jamás he visto, pero el único con el que puedo efectuar el propósito anteriormente mencionado.

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