Franz Kafka’s Inaka Isha

 

No cabe ninguna duda de que discernir los extremos de la delgada línea que separa la genialidad de la locura es uno de los mayores retos a los que un crítico, de cualquier área, tiempo o condición, se debe enfrentar a la hora de valorar una obra que caiga en sus manos. Todas las épocas en ese sentido han sido complicadas, pero es llamativo observar cómo los siglos XIX y XX dieron un sinnúmero de personajes alcohólicos, drogadictos, esquizofrénicos, lunáticos y psicópatas que, debido a lo estrambótico de sus obras, son estudiados con esmero en las universidades como genios que se adelantaron a su tiempo cuando lo que realmente pasaba es que eran simples “fumaos” y que en muchos casos no gozaron de reconocimiento alguno en vida. Buenos ejemplos de “colgaos” endiosados podríamos encontrarlos en figuras como Klimt, Van Gogh, Cortázar, Gaugin, Espronceda o incluso Beethoven. Sí, éste también, aunque si incluso se decía que al mismísimo Shakespeare le gustaba “darle” cuando se encontraba falto de inspiración…

Sigue leyendo

Vuelta a la carga

Una mañana de aburrimiento extremo dominical suele dar para mucho. Normalmente en estos casos, te pones a mirar al techo y empiezas a pensar en todas las alternativas que tienes, tales como ponerte a jugar a la consola, leer un libro o ver una buena película. Pero hoy, por alguna razón que no alcanzo a entender, he decidido resucitar esta moribunda bitácora.

Ciertamente ya no tengo tiempo para nada. Estoy haciendo en un trabajo que me encanta y con el que me lo paso como un enano todos los días, ya tengo la carrera felizmente acabada y encima tengo una novia que está como el arroz con leche (T’estimo petita ^_____^). Aunque el caso es que hoy, me apetecía volver a la carga.

¿Cosas de relevancia durante este tiempo al margen de que soy la pareja de la mujer más maravillosa que existe (inteligente, guapa y encima buena persona)? Pues por ejemplo haber conocido en persona a Wish y a Daheba, que es por cierto un tío de puta madre; haber probado por fin comida japonesa en un restaurante de Barcelona (de la mano de mi pequeña, que es lo más bonito que existe ¿os lo había dicho ya?); mi suegro, culé 100% pata negra, ya tiene nuera y yerno del Madrid (xDDDDD); enviaron a un viejo (muy viejo :P) amigo a cubrir los Juegos Olímpicos de Pekín para la agencia EFE… y mi novia (es que TE QUIEROOOOO) me dijo que no me podía pasar el Final Fantasy VII Crisis Core por motivos que ella y yo sabemos… T_______T.

Está claro que no voy a poder actualizar tanto como antes ni voy a poder hacer esas reviews de varias páginas de Word que me caracterizaban. Además, ahora sólo quiero volcarme en mi pareja, puesto que es la persona a la que más quiero en esta vida, pero se hará lo que se pueda. De hecho ya tengo preparado un doujin-game para dejar en descarga directa y tengo vistas un par de películas para analizar.

Sin embargo no os voy a mentir. Pienso que desde el final de Monster, apenas ha habido calidad en el mundo del anime y todo lo que sale, suele ser o bien una copia de un guión anterior o bien una chapuza infecta (como diría aquel) sobrevalorada por los amantes de los guiones rocambolescos.

La imagen que he elegido para ilustrar el post es, dicho sea de paso, del videojuego Shenmue. Y si lo he hecho ha sido simplemente por reivindicar una actitud, un lema que ahora parecen haber olvidado todos los tipos de “Parties” dedicadas al otro de mis grandes pasatiempos como era el de crear algo más que un programa.

Esta producción de Yu Suzuki fue el primer gran intento serio por recrear un mundo como el real en una consola y el resultado no pudo ser mejor. Espectaculares gráficos, magistral OST, decenas de secretos… y una inquietante trama que gracias a las inteligentes políticas de SEGA jamás concluyó. Todo un exponente del final de una época en la que los videojuegos dejaron de ser tal cosa para convertirse en inacabables sagas en las que cada nuevo capítulo era una copia descarada del anterior, en la que se doblaba, eso sí, el número de polígonos por segundo movidos y se destrozaba todo el guión.

Basta con decir que tiene su gracia el que, a día de hoy, los programas más deseados y ansiados por un usuario de PS3 sean: Final Fantasy XIII, Metal Gear Solid 4, GTA IV, DMC 4… etc.

En fin. Con el deseo de que algún día les dé por volver a ser originales en el campo del anime y del videojuego (por favor, originalidad no significa hacer una P$%& M)”•$% con dos porros de más como TTGL) queda inaugurada, esta vez sí, un nueva era en esta inhóspita tierra llamada Drakenland. Sed todos bienvenidos.