¡Feliz Navidad y a por el 2009!

Decíamos ayer (al más puro estilo Fray Luis de León) que afortunadamente ya no disponía de demasiado tiempo libre para dedicarme a escribir las kilométricas reviews de antaño y que, por consiguiente, las actualizaciones de Drakenland iban a ser menores que en los primeros tiempos de esta bitácora que, como ya he dicho en alguna ocasión, nació de una tarde de verano en la Agencia Efe de Castilla y León, cuando un servidor se encontraba muerto de aburrimiento al carecer de noticias que relatar (algo muy común en la época estival y máxime en una comunidad autónoma más grande que Portugal que sin embargo posee apenas 2,5 millones de habitantes).

A la hora de hacer un balance de este 2008 que termina, son muchos los sentimientos que se agolpan en mi cabeza, aunque puedo decir que, salvo por algún que otro mal momento que por desgracia siempre tiene que ocurrir, el año ha sido por regla general extraordinariamente positivo. En primer lugar porque me ha dado a la persona a la que más quiero en este mundo y a la que dedico prácticamente todo mi tiempo y atención. Para seguir terminé de una vez la carrera y para concluir porque me coloqué en el diario “El Mundo”.

No corren sin embargo buenos tiempos para mi profesión. La crisis está ahí y los dos pilares económicos por excelencia del periodismo (la construcción y el automóvil) están de capa caída. Un hecho que se ha traducido en toda clase de EREs más o menos disimulados y recortes en la producción que no han parado de dejar en la calle a multitud de compañeros de diarios como La Gaceta, de televisiones como Localia o (próximamente) de gratuitos como el 20 Minutos.

La situación es crítica y muchas cabeceras corren serio peligro de desaparecer. Por el momento la mía sobrevive, aunque con una importante disminución de páginas. Algo que me ha llevado a pluriemplearme para compensar la pérdida de ingresos que para los colaboradores como yo ha supuesto esa decisión, al no tener tanto espacio para incluir nuestros temas. ¡He llegado incluso a tener un cameo como fotógrafo!

Ahí tenéis, por lo tanto, el principal motivo por el que casi no he podido actualizar este blog. Porque casi no he pisado por casa. Aunque no debemos engañarnos… no es precisamente el único.

Amigos, desde 2006 la mediocridad y la autocomplaciencia en los guiones es una constante. Desde que terminé de ver Death Note, no he encontrado un solo anime que haya llamado mi atención. Uno que consiga tenerme enganchado al monitor y que al mismo tiempo me inspire para escribir sobre él, ni siquiera de forma crítica o peyorativa. En la actualidad las series sólo ofrecen Haruhis o Shanas, es decir, superpersonajes de un carisma indiscutible que, sin embargo, no cuentan con una historia creíble y convincente que compense el esfuerzo de seguir un anime hasta su conclusión.

Por ello, terminé decantándome por ofrecer Doujin Games. Porque muchas de las series de animación que pasaron por mis manos acabaron con mi paciencia al 5º episodio. De ahí que gran parte de los títulos de los que voy a hablar no hayan gozado ni siquiera de una reseña en el blog. No obstante aquí van:

Imprescindibles: Porco Rosso, Jigoku Shoujo / Jigoku Shoujo Futakomori (Hell Girl), Egao (The Smile), Honey and Clover (Hachimitsu to Clover) y Haibane Renmei.

Mediocres: Tenku-no Shiro Rapyuta (El castillo en el cielo), Metropolis, Darker than Black y Ef – A tale of Memories.

Vergüenza ajena: Iblard Jikan, The King of Fighters Another Day, Franz Kafka’s Inaka Isha, Ouran High School Host Club, Arashi no Yoru ni, Kaiji, Memories y Asatte no Houkou.

A todas ellas hay que sumar Beck, de la cual finalmente decidí abstenerme de opinar ante la imposibilidad de ser imparcial a la hora de dar un veredicto.

Para el año que viene no voy a avanzar planes. La experiencia me dice que basta con hacer unos para que al poco los tengas que cambiar, por lo que simplemente diré que posiblemente el año que viene me haga con una nueva consola que probablemente será la Xbox 360 o la PS3. Y que volveré a darle caña a las reviews de anime en esta bitácora a la que tanto he abandonado últimamente.

Dicho esto, sólo me queda desearos lo mejor para estas entrañables fechas y para este 2009 y precisamente por ello brindo. Porque este año nuevo que empieza sea mejor que el que acaba y porque esté lleno de sueños cumplidos y de buenas noticias para todos vosotros; los que habéis estado a las duras y a las maduras conmigo y que habéis invertido un pequeño tiempo de vuestras vidas en mí y en mi trabajo.

A Manu (mi hermano), a Vidal Arranz (por haberme otorgado su confianza y por haber invertido tanto tiempo y ganas en enseñarme todo lo que conoce del duro oficio del periodismo), a Tomás Hoyas (por ser el mejor columnista de Castilla y León), a Genuino Madrid (por tantos y tan buenos ratos que me ha hecho pasar entre descanso y descanso), a Luismi (por ser el primer gran maestro que tuve), a Pilar Calvo (por ser la mejor profe de Historia), a Juan Peña (para que allá donde estés te tomes una copa junto a Leslie Howard y a Stanley Kubrick a mi salud), a Kamikaze (mi primer socio), a Alberto (por ser ese gran contertulio con el que uno nunca se cansa de discutir), a Carlos Espeso (por ser el mejor fotógrafo de Valladolid), a Wish (por vigilar tan bien las salidas del metro en busca de negros con gabardina xD), a Elder (por ser el lado oscuro de Ángel Martín), a Ajeperure (gran amigo y mejor persona) a Epi (mi viejo compañero de frikadas), a Josemi (por tener tan buen perder en el KOF) y muy especialmente a ti amor mío. Por ser lo que yo más quiero en este mundo y por darle sentido a cada minuto de mi existencia.

A todos vosotros y a los que a buen seguro me dejo en el tintero (más por despiste que por mala intención):

Bon Nadal i pròsper any nou