The King of Fighters 2000

Tras la pequeña decepción que supuso para todos los aficionados al King of Fighters el cambio de estilo adoptado por la entrega del 99, los chicos de SNK decidieron pulir su sistema de strikers dotándolo por fin de todas las funciones que inicialmente tenían en su cabeza. De este modo el juego ganó en rapidez y dinamismo así como consiguió un aire mucho más interesante y robusto en cuanto a su jugabilidad, lo que convirtió a la entrega del 2000 de la saga en el mejor de todos los KOF de la saga Nests, pese a que algunos puristas lo siguen considerando un episodio apócrifo de una saga que, según ellos, sólo se recuperó en su entrega de 2002.

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Los peores videojuegos basados en animes

Inicialmente pensé en hacer una lista opuesta; un ranking con los mejores títulos basados en un anime jamás creados… pero un gigantesco espacio en blanco era lo único que era capaz de concebir. Sin embargo, se supone que un post debe tener algo más de chicha y busqué un tema del que hubiese algo más que decir. Por ello decidí darle la vuelta a la tortilla y a pesar de que esta idea da de sí como para escribir un libro que en extensión dejase a Don Quijote al nivel de una novela corta de bolsillo… Aquí tenéis esas diez maravillas del entretenimiento audiovisual con las que os debéis hacer en el caso de que os queráis dedicar a torturadores profesionales y busquéis un método efectivo para que vuestras víctimas os pidan que les voléis la cabeza antes de soportar un solo segundo más y, al mismo tiempo, os permitan respetar los Convenios de Ginebra.

Así pues… sufrid.

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De cómo un lobo decapitado recuperó su cabeza y de las sorpresas que os prepara

¿No está tan mal la nueva etapa de Drakenland verdad? Como habréis podido ver, cuando algo no me gusta ahora simplemente lo digo sin paliativos (o más bien agoto el diccionario) y me he vuelto más minucioso en lo que realmente me gusta. Algo que se ha traducido en más actualizaciones, más imágenes y más amigos con los que compartir locuras en forma de entradas de blog. Pero todo tiene una explicación y como tal ahí va.

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Mononoke Hime (La Princesa Mononoke)

Cuando le cortas la cabeza a un lobo, ésta aún puede morder

Dado que ésta será la última review de anime anterior a las vacaciones de Semana Santa, hoy me apetecía hacer algo especial. Algo que no siguiese la misma rutina que he padecido los últimos meses a la hora de analizar novedades de la que va siguiendo el camino de ser una antigua pasión mía, para ser tan solo un bonito recuerdo del pasado que una vez constituyó una de las formas más perfectas de expresión audiovisual, el anime, a la que una comercialidad sin escrúpulos, y un olfato nefasto a la hora de elegir sus guiones lo convirtieron en una exhibición de vulgar mediocridad con las peores virtudes asociadas a la cultura oriental.

Así pues quería permitirme algo elegante. Un toque de distinción destinado solamente a aquellos momentos en los que necesitas algo excepcional que te dé inspiración y que signifique algo muy especial para ti. Por ello es por lo que en este blog había llegado el momento de hacer algo como esto. Abordar una creación tan importante ante la que cualquier palabra, por grande que fuese, se tornase pequeña y cuyo único fin es tal vez el de recordarnos que si la práctica totalidad de las religiones conciben al hombre como un ser hecho a imagen y semejanza de Dios, a veces éste escoge a hombres capaces de poner una firma que da carácter profano a una obra que sólo puede definirse como divina…

Con todos vosotros. Mononoke Hime (La Princesa Mononoke).

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Los tesoros PAL que todo coleccionista de videojuegos ansía poseer

Sí es verdad. Qué fácil resulta ahora hacerse con un buen videojuego. Prácticamente todas las ciudades españolas de más de 20.000 habitantes poseen una tienda de videojuegos con todas las novedades y con un más que generoso mercado de segunda mano para aquellos que deseen disfrutar de sus juegos originales. Sin embargo, prácticamente hasta la llegada de las 128 bits la cosa no era tan fácil como pudiese parecer.

Recuerdo todavía cuando con apenas 12 años y una vez conseguida la ardua tarea de reunir las 7.000 pesetas que por entonces costaba comprarse una novedad de Master System, recorría por una ciudad como Valladolid cadenas tan importantes como Continente o Pryca (actualmente fusionadas con el nombre de Carrefour) sin que fuese capaz de encontrar nada que no fueran las conversiones a 8 bits de los Sonic y algún que otro título basado en la película o serie de televisión de turno de cuya calidad media me voy a ahorrar comentarios.

Para todos aquellos que vivimos esa época comprar un videojuego era algo mágico. El número de títulos era mínimo y su calidad ínfima, pero los disfrutábamos al máximo y los exprimíamos hasta que no quedaba un milímetro por explorar o un secreto por descubrir. Aunque claro esas limitaciones hacían que en no pocas ocasiones fuésemos víctimas de estafas, como le ocurrió a este alma de cántaro que os habla, que cambió una joya de coleccionista como era el Guardian Heroes de Saturn por un Nights con una mancha de tinta en el disco y completamente inservible después de pagarle incluso dinero por el “favor” al propietario gafotas de una conocida tienda que me echó a voces cuando le fui a pedir responsabilidades aprovechándose de que era un menor (me lo llega a hacer ahora y se come el CD con la tinta delante de sus clientes mientras destrozo su culo a puntapiés).

Pero lo peor sin duda no eran estas cosas, sino la grosería con las que se arrojaban en este mercado auténticas joyas que, merced a la desidia de ciertas distribuidoras o el nulo rigor de ciertas publicaciones, caían en el anonimato. Algo de lo que se lucran, y no precisamente de un modo discreto, los pocos que, bien por su buen olfato, bien por conocimiento, bien por la simple coincidencia, se hicieron en la zona PAL con joyas que a día de hoy se venden a precio de oro.

Éste es un humilde repaso a alguno de esos títulos que hoy les dan considerables alegrías económicas a sus compradores primigenios.

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