
Decía Aristóteles que gracias a la Filosofía se comportaba de la manera que el resto de sus congéneres sólo acataban por miedo a la Ley. Y así es. Se suponía que antaño las leyes eran una garantía de derechos y de libertades que velaban por el bien común y se convertían en auténticos pilares de la sabiduría y del buen hacer que llevaba a un Estado a ser digno de llamarse de tal manera. Lástima que la situación de la Justicia y la legislación española diste tanto de aquella admirable máxima del genio griego que llegó a adoctrinar al mismísimo Alejandro Magno…
Como ya habréis podido comprobar durante estos días últimamente apenas estoy actualizando con entradas relacionadas con el anime y tardo bastante en aprobar los comentarios del blog así como en contestarlos, pero tengo una muy buena razón para ello: como ya os dije anteriormente hice la prematrícula para volver a estudiar y desde hoy y durante los siguientes cuatro años seré un alumno más de Derecho en la Universidad de Salamanca. Sin embargo, y pese a la satisfacción y el alivio que me produce poder estudiar la titulación que quiero en el lugar en el que ansiaba hacerlo, comprobaréis que cuando escribo estas líneas no lo hago precisamente con placer, sino con un inmenso dolor.




















Nos honran con su presencia