Ranma ½; la locura transformista de Rumiko Takahashi

Los caídos en las lagunas de Jusenkyo… En ningún caso deben abusar de su capacidad para transformarse. En ningún caso podrán perjudicar a los demás cuando lo hagan. Aquéllos que tengan el poder de transformación sólo están autorizados a utilizarlo si respetan las dos reglas anteriores.

Que nadie me malinterprete. Este blog volverá a la actividad el 12 de junio del presente año. Pero hoy digamos que es un día “especial”, al menos en lo que a mí se refiere dado que me he propuesto que en él exista de una endemoniada vez haya una efeméride interesante antes de palmarla, y ya que la temporada pasada le dediqué a tan señalada fecha una review a la que a mi juicio es la mejor serie de animación de todos los tiempos, en esta ocasión me gustaría redactar otra… aunque sobre uno de los peores, a la vez que más queridos por mí, animes por aquello de que en él no sólo se encuentran un montón de horas invertidas y dinero gastado, sino también risas, ilusión, cariño y todas esas cosas que hacen que un producto sin calidad aparente consiga llegar al corazón y quedarse en él como parte de ti.

Las tres sencillas reglas con las que comienza esta review eran las que regían la vida de todos aquellos insensatos que, tras osar entrenar en el peligroso campo de Jusenkyo, habían caído en alguno de sus muchos estanques, cada uno de los cuales encerraba una particular maldición que hacía que cuando una de sus víctimas se mojase la cabeza con agua fría, su cuerpo se transformase en el del ser que siglos atrás se había ahogado en ellos, aunque tal efecto podía ser revertido con un chorro de agua caliente en la testa para volver a la normalidad.

Tenía apenas doce años cuando empecé a disfrutarla y tal fue el aprecio que le llegué a desarrollar que incluso a día de hoy es el manga más largo que, comprado tomo a tomo, se encuentra en mi biblioteca, así como uno de los pocos que me he leído en su totalidad. No os podéis ni imaginar la cantidad de tardes que llegué a pasar ante el televisor viendo una y otra vez los episodios que tenía grabados y cómo incluso llegué a aprenderme capítulos enteros de memoria disfrutando de las peleas estúpidas entre Ranma y Ryoga esperando que este último lograse por fin derrotarlo definitivamente, o de las argucias de Shampoo para hacerse con el amor del chico de la coleta. Todo ello con las simples ansias de que una vez Saotome y Akane reconociesen de una vez lo mucho que se querían.

Como ya he dicho, estamos ante una serie ínfima pero también ante una de las pocas por las que pondría la mano en el fuego por haber logrado algo tan grande, a la par de difícil, como es hacerse con el cariño de toda una generación que al margen de gustos, modas y tendencias, la sigue considerando un mito. Por todo ello, me gustaría invitaros a adentraros conmigo en una de las historias más tiernas, divertidas, cargantes, repetitivas, frustrantes, embriagadoras, deliciosas… y simplemente adictivas que he tenido el gusto de disfrutar. Así pues, con todos vosotros y con el mayor de los cariños… mi infancia.

Ficha Técnica

Ranma ½ (らんま½) es un manga de comedia romántica y artes marciales mezcladas con Ecchi, editado del año 1987 al 1996 en la revista Weekly Shonen Sunday de la editorial Shogakukan, con diseño y guión de Rumiko Takahashi y compuesto globalmente por 38 tomos (36 en Estados Unidos). Más tarde gozó de una adaptación al anime por parte del estudio Deen y con la producción de Kitty Films de la que se emitieron siete temporadas compuestas por 161 episodios desde 1989 a 1992.

Argumento

Tras varios años de ausencia, Genma Saotome decide reunirse con su viejo amigo y compañero Soun Tendo con la intención de concertar un matrimonio de conveniencia entre su único hijo Ranma y una de las tres hijas de su compadre. Pero el proyecto parece frustrarse cuando las dos mayores reniegan de esa posibilidad, lo que hace que la pequeña de ellas, Akane, se vea obligada a desposarse, en contra de su voluntad, con un muchacho al que ni siquiera conoce y que para colmo es un hombre; sexo al que odia con todas sus fuerzas. Mas, para sorpresa de todos, el día de la llegada no aparecen dos maestros en artes marciales, sino un panda acompañado de una chica.

La situación rápidamente se aclara y el oso resulta ser Saotome, que procede a explicar que es víctima de una maldición que lo transforma en el animal cuando se moja la cabeza con agua fría y que tal circunstancia afecta también a su hijo, quien más o menos en ese momento se encuentra combatiendo con Akane en una pelea de entrenamiento propuesta por ella, al pensar que Ranma era naturalmente una chica.

Pero poco después de que la enigmática muchacha la derrotase claramente en un combate justo y que ambas decidiesen ducharse, la pequeña de los Tendo, tras desnudarse, encontrará a un hombre que había aparecido justo después de que su contrincante fuese a asearse. Será en ese momento cuando descubra que había combatido en realidad con un chico y que éste la había vencido, lo que para ella supone una más que insoportable humillación.

A partir de ese instante, la vida de ambos jóvenes se verá indisolublemente unida no sólo por el pacto de sus padres, sino también por la obligatoriedad para los hombres, derivada de la tradición japonesa, de contraer matrimonio con aquella mujer a la que viesen despojada de sus ropas. Pero con el paso del tiempo… todo cambiará.

Openings

Primero: “Jajauma ni Sasenaide” interpretado por Etsuko Nishio

Segundo: “Little Date” interpretado por Ribbon

Tercero: “Omoide ga Ippai” interpretado por CoCo

Cuarto: “Zettai! Part 2” interpretado por Yoshie Hayasaka

Quinto: “Chikyu Orchestra” interpretado pro Kusukusu

Sexto: “Mou Nakanaide” interpretado por Azusa Senou

Séptimo: “Love Seeker~Can’t Stop It~” interpretado por Vision

Endings

Primero: “Platonic Tsuranuite” interpretado por Kaori Sakagami

Segundo: “Equal Romance” interpretado por Coco

Tercero: “Don’t Mind Lai Lai Boy” interpretado por Etsuko Nishio

Cuarto: “Lambada☆RANMA” interpretado por “The Ranma ½ Operatic Troupe”

Quinto: “Purezento” interpretado por Tokyo Shônen

Sexto: “Friends” interpretado por Yawmin

Séptimo: “Hinageshi” interpretado por Michiyo Nakajima

Octavo: “Positive” interpretado por: Miho Morikawa

Noveno: “Niji to Taiyou no Oka” interpretado por Piyo Piyo

Personajes

Ranma Saotome: Apartado de los brazos de su madre Nodoka desde su más tierna infancia, su padre Genma se lo llevó a China con la intención de convertirlo en el mejor luchador del mundo. Sin embargo, en uno de los entrenamientos cayó en una de las lagunas de Jusenkyo y adquirió una maldición según la cual se transforma en chica cada vez que le mojan la cabeza con agua fría, lo que hace que necesite volver a mojarse con agua caliente para volver a su estado normal. Del mismo modo padece una segunda maldición que hace que su pelo crezca sin parar, lo que le obliga a hacerse una trenza especial hecha con el cabello de un dragón que impide que su cabellera ocupe estancias enteras. Posee una gran flexibilidad y contundencia en sus golpes y casi siempre consigue derrotar a cualquier adversario, aunque la contrapartida a este factor es su pánico a los gatos, contra los que siente un profundo terror que hace incluso que se transforme psicológicamente en uno de ellos para combatirlo.

Akane Tendo: Con un carácter terrible y una personalidad muy cercana a la de un hombre, Akane asumió desde pequeña la responsabilidad de continuar la saga familiar de los Tendo en lo que a artes marciales se refiere, lo que la llevó a entrenar sin parar y a desafiar a cuantos rivales fuese posible con tal de mejorar su técnica y destreza; hasta el extremo de llegar a desarrollar una cierta antipatía hacia los hombres, contra los que no soporta perder, a los que incluso desafía en masa cuando debe entrar en el instituto. A pesar de ello, se encuentra desde muy niña enamorada del doctor Tofu por el que incluso llegó a dejarse el pelo largo para aparentar una mayor feminidad. Todo ello llevará a que Akane demuestre una profunda hostilidad a la idea de tener que casarse con un hombre presuntuoso y egocéntrico como Ranma al que para colmo no ama y es bastante mejor que ella en la práctica de las artes marciales. Aunque esta concepción de la realidad cambiará por el tiempo y llegará a desarrollar respecto a su prometido una auténtica relación de amor/odio que nunca hallará un término medio. Su principal defecto: es un auténtico desastre como cocinera.

Ryoga Hibiki: Es el más fiero y encarnizado enemigo de Ranma, así como el único luchador al margen de Happosai y Cologne capaz de derrotarlo en una lucha igualada. Su odio hacia el protagonista viene de su etapa como estudiante, en la que el chico de la trenza se le adelantaba siempre a la hora de hacerse con las últimas unidades de comida que quedaban en el comedor del instituto. Un hecho que llevó a Ryoga a desafiarlo a un combate aunque éste nunca llegó a celebrarse debido a su nefasto sentido de la orientación, que hizo que tardase cuatro días en encontrar el lugar señalado, lo que provocó que su contrincante, decidiese irse harto de esperar. Desde ese día inició una búsqueda sin descanso de su némesis que lo llevó incluso a China, donde en mitad de un entrenamiento, una misteriosa chica que iba corriendo lo golpeó e hizo que cayese en una laguna de Jusenkyo. Desde ese día se transforma con agua fría en un adorable cerdito negro. Pero pese a su humillante maldición, todo cambiará para él cuando Akane, a la que accidentalmente cortó el pelo en un combate, se encuentre con él y lo adopte como mascota bautizándolo como P-Chan. Por lo tanto su rivalidad con Ranma será no sólo en el plano personal sino también en el sentimental, al pretender también la mano de la pequeña de las hermanas Tendo.

Shampoo: Miembro de una de las tribus de mujeres luchadoras más peligrosas y vengativas de China, Shampoo perdió su honor cuando una enigmática chica llamada Ranma la derrotó ante todo el mundo sin apenas esforzarse. Ante la humillación, juró matar a la muchacha para recuperar su honra dándole el beso de la muerte, y persiguiéndola por todo el mundo hasta llegar a Japón; lugar en el que descubrirá que su enemiga es en realidad un hombre; algo que, de acuerdo a las reglas de su tribu, significa que debe casarse con él. Shampoo es con diferencia la pretendiente más persistente y astuta de Ranma y no dudará en utilizar cuantas estratagemas estén en sus manos para llevarlo al altar, aunque en ocasiones llegue a poner en peligro a prácticamente todos los seres que se encuentran a su alrededor. Para colmo, ella es en realidad otra de las afectadas por la maldición de Jusenkyo que en su caso consiste en transformarse en gata; una faceta que a veces utiliza para aterrorizar a su presa. Por todo ello decide instalarse en Japón como repartidora de ramen del restaurante de su abuela con la intención de hacer caer a su objetivo, aunque éste siempre se resista.

Ukyo Kuonji: Comprometida desde pequeña con Ranma, Ukyo vio cómo Genma Saotome estafaba a su padre llevándose el puesto ambulante de comida que le había apalabrado como dote abandonándolos a su suerte, lo que condenó a ambos a la ruina. Por ello, años más tarde se pone en busca de su antiguo prometido para ajustar cuentas con él, aunque el chico de la trenza no la recuerda… al menos como chica. Cuando por fin se aclara su sexo, Ukyo tendrá claro que su objetivo fundamental será el de conquistar a Ranma por los medios que fuesen, para lo cual se valdrá de su maestría en las artes culinarias que, además, le han servido para desarrollar un contundente y fiero estilo de pelea basado en el uso de utensilios de cocina.

Happosai: Maestro de artes marciales y fetichista incorregible fue el personaje que le enseñó a Genma y a Soun todo lo que saben, aunque a cambio de que éstos fuesen sus esclavos, lo que le dio carta blanca para someterlos a todo tipo de humillaciones. Finalmente éstos, en un descuido, lograron enterrarlo en vida y escapar de sus garras, aunque en una tormentosa noche, el viejo volverá a las andadas y aparecerá en casa de los Tendo para saldar cuentas. Allí tomará a Ranma como discípulo, aunque el único interés real que tiene en él es que su versión femenina haga pases en ropa interior para él. Se trata, junto con Cologne, del personaje más fuerte de todo el elenco de luchadores; su variedad de técnicas es casi infinita y es especialista en el uso de explosivos, aunque pierde la cabeza ante cualquier mujer.

Cologne: Abuela de Shampoo. Es la única rival capaz de derrotar a Happosai, del que en el pasado estuvo enamorada aunque se cansó de su carácter mujeriego y embustero. Asimismo es una gran especialista en técnicas ancestrales de combate. Su condición de mujer le hizo dominar todos los estilos de lucha que anteponían el uso del aura y de la fuerza ajena antes que el físico propio, lo que unido a sus brillantes conocimientos de fisioterapia la convierten en una adversaria temible. Aunque en realidad su único interés es el de facilitar las intrigas de su nieta para lograr el corazón de Ranma, al que en muchos episodios le hará la vida imposible, hasta el punto de transmitirle a Ryoga el conocimiento de sus ataques más mortíferos.

Soun Tendo: Propietario del dojo que lleva su apellido y antiguo condiscípulo de Genma, enviudó muy joven con tres hijas a su cuidado. Es por ello por lo que, a falta de un heredero varón que continuase su estirpe, pactó con Saotome un matrimonio entre su hijo y una de sus hijas. Soun ya no combate y a pesar de sus ansias de un nieto, no puede evitar enorgullecerse de su hija Akane, que sigue el camino de ser una de las mejores maestras de artes marciales de todos los tiempos. Así pues, su única preocupación en la vida es que ambos jóvenes terminen de congeniar y contraigan matrimonio mientras juega sus tradicionales partidas de Shogi con su futuro consuegro.

Genma Saotome: Condiscípulo de Soun y más liberal en cuanto al aprendizaje de las artes marciales, asumió desde el principio el cuidado de su hijo abandonando a su mujer para poder así recorrer el mundo con tranquilidad. Acarrea con él una de las maldiciones de Jusenkyo que lo convierte en un oso panda y será él quien arroje a Ranma a la laguna que lo lleve a la perdición. En realidad es un luchador un tanto patoso e histriónico y, al contrario que su hijo, no tiene demasiado talento para las artes marciales, aunque siempre abusa de su capacidad para transformarse e interferir de esa manera en todas las situaciones que considere oportunas, en las que se comunica escribiendo letreros mediante un rotulador.

Nodoka Saotome: Mujer de Genma y madre de Ranma, aceptó que su marido la abandonase a cambio de que su hijo se convirtiese en el mayor maestro del mundo en lo que a artes marciales se refiere, a cambio eso sí de que en el caso de que no lo lograse, ambos se harían el Seppuku y ella misma se encargaría de cortarles la cabeza. Por ello recorre Japón en busca de su cónyuge y de su vástago con la intención de comprobar si han cumplido o no su pacto armada con una katana, de la que no se separa ni para dormir. Pese a todo, Nodoka ansía con todas sus fuerzas reencontrarse con Ranma y su enorme torpeza no le hará deducir que la chica que muchas veces la acompaña en el dojo de los Tendo es en realidad el fruto de su vientre.

Nabiki Tendo: Mediana de las hermanas Tendo, esta muchacha entendió desde muy pequeña que lo más importante en la vida es el dinero y con tal de conseguirlo, hará todo lo que esté en sus manos; desde traicionar a Akane, hasta hacerle fotos a Ranma desnuda para vendérselas a Kuno. Estamos pues ante un personaje sin escrúpulos cuya conducta es perfectamente sobornable y que sólo se juntará con alguien si con ello puede satisfacer su propio interés. Estudia todavía en el Furinkan y es especialista en los juegos de azar para lograr así desplumar a todo incauto que se fíe de ella.

Kasumi Tendo: Mayor y más atractiva de las hermanas Tendo, asumió desde el principio su papel de ama de casa con la intención de ocupar el papel de su madre, con lo que rara vez desempeña papeles fuera de la cocina y de limpiar el dojo. Pese a su belleza, Kasumi es con diferencia la menos agraciada de las hijas de Soun en lo que a inteligencia se refiere; es profundamente ingenua y vive en una especie de mundo de piruleta y ajena a todo lo que le rodea. Un factor que hace de ella una mera comparsa en las situaciones más descabelladas del guión que, como no resulta difícil de deducir, nunca llegará a entender.

Tofu Ono: Eternamente enamorado de Kasumi, este doctor es el médico de la familia Tendo. Es un especialista en acupuntura y en traumatología, lo que lo convierte en el único refugio científico de Ranma cada vez que Happosai o Cologne alteran su cuerpo con una maldición para privarlo de toda su fuerza o impedir que pueda soportar el agua caliente. Sin embargo todo lo bueno que se puede decir de él desaparece cuando la mayor de los Tendo entra en escena, ya que pierde completamente la razón y hasta llega a abrazar al esqueleto de su consulta como si de un compañero de parranda se tratase. Fue también el gran amor no correspondido de Akane durante su infancia.

Mousse: Pretendiente frustrado de Shampoo, su objetivo en la vida es conseguir el amor de la pérfida muchacha china, por lo que abandonó su país natal para averiguar su paradero y acto seguido acabar con Ranma, al que considera el principal obstáculo para conseguir su meta, así como el origen de todas sus desdichas. Su manera de luchar se basa en el uso de cadenas y armas blancas, aunque su escasa capacidad visual lo convierte sobre el tatami en un auténtico bufón. Finalmente decidirá acudir a Jusenkyo a mejorar su técnica, aunque lo único que logrará será caer al agua y adquirir se esa forma una maldición por la cual se transforma en pato cada vez que se moja la cabeza con agua fría.

Hikaru Gosunkugi: Marginado por sus compañeros de clase debido a su apariencia enfermiza y su afición a temas tétricos y sobrenaturales, Hikaru es un especialista en magia negra y maldiciones. Se enamorará de Akane, por lo que Ranma pasará a ser uno de sus objetivos primordiales. Así empezará a utilizar todos sus conocimientos de hechicería para acabar con él y así de paso hacerse con el corazón de Tendo. No obstante, a sus exóticos y peligrosísimos juegos con la magia negra, se le unirá el hecho de que Hikaru es un brujo sin picardía alguna que actúa con una increíble torpeza y poco sentido de la realidad.

Pantyhose Taro: En medio de uno de sus viajes a China, Happosai decidió visitar la zona de Jusenkyo, en la que encontró una mujer a punto de dar a luz. Viendo la situación, tanto el maestro como el guía que lo acompañaba procedieron a ayudar a la joven a parir a su hijo, aunque cuando el viejo se encontraba lavando al bebé en uno de los lagos, descubrió que en cada uno de ellos existía una maldición y que en concreto la del estanque en la que había introducido al pequeño lo condenaría durante el resto de su vida a transformarse nada menos que en una quimera, resultado de la combinación de un Yeti montado sobre un toro con una cigüeña y una serpiente en cada una de sus manos. El joven fue bautizado con el nombre de Taro y juró vengarse de Happosai, al que considera el origen de todos sus males, aunque la influencia de éste tanto en su estilo de lucha como en su manía de utilizar medias de señora para dejar sus mensajes amenazantes se harán constantemente patentes en él.

Tatewaki Kuno: Especialista en la disciplina del Kendo, Tatewaki será el primer rival de Ranma, al que odia con todas sus fuerzas debido a su compromiso con Akane, de la que se encuentra profundamente prendado. Aunque poco después, y tras ser humillantemente derrotado por la versión femenina de su archienemigo, éste se enamorará también de la “chica de la tetera en el árbol” o la “chica de la trenza pelirroja” como pasará a denominarla. Durante toda la historia Kuno no se dará cuenta de que ella y su némesis son en realidad la misma persona y actuará como si tanto Akane como ella estuviesen enamoradas de él, aunque la triste realidad es que no lo soportan. De hecho es un fanfarrón de poca monta sin demasiadas virtudes pero encantado de haberse conocido a sí mismo, y su único talento real reside en no morir cada vez que alguno de sus contrincantes le propina una horripilante paliza.

Kodachi Kuno: Hermana de Tatewaki y especialista en gimnasia rítmica, recibe el apodo en el Furikan de “la rosa negra” y al contrario que su familiar, sí que posee un potencial real para la lucha, para la que suele utilizar su cinta así como multitud de rosas negras con las que deja su particular huella en cada una de sus apariciones. Se enamorará de Ranma y hará todo lo que pueda para apartarlo de Akane y hacer, a su vez, que caiga en sus redes a pesar de que nunca lo logra. Aunque, como no es muy difícil de deducir, todo ello siempre suele acabar en una rocambolesca pelea con su hermano, debido a la animadversión que éste siente hacia Saotome.

Director Kuno: Como su propia denominación sugiere, su nombre de pila es el único, junto con el del guía de Jusenkyo, que no se aclara jamás. Es el encargado de dirigir las políticas educativas del Furinkan y de disciplinar a sus alumnos, a los que considera delincuentes potenciales. Ésa será la razón por la que hará lo que esté en sus manos para reinstaurar el orden y volver a implantar la disciplina con un método infalible: el corte manual de pelo al cero generalizado. Es también el padre multimillonario de Tatekawi y de Kodachi, aunque mantiene todo esto en secreto para evitar posibles interferencias que le impidan desempeñar con éxito su puesto de trabajo. Su principal preocupación es Ranma, al que califica como “el delincuente más peligroso del Furinkan” y no dudará en poner todo de su parte para raparle la cabellera para “ponerlo firme“.

Hinako Ninomiya: Entrenada por Happosai cuando era una niña enfermiza que pasaba sus días en la cama del hospital, esta profesora será contratada por el director Kuno para disciplinar a los alumnos más díscolos del Furinkan. Su apariencia física sigue siendo la de una preadolescente y su comportamiento no difiere mucho de tal condición ya que pierde los papeles ante la simple visión de un globo. Sin embargo, esta inocente muchacha domina en realidad una técnica extraordinaria que le permite incluso derrotar a su maestro: “Happo Fifty-Yen Satsu” y sus diferentes variantes con las que, utilizando una moneda de 5 ó 50 Yen o cualquier objeto con un agujero circular, absorbe el aura de combate de su enemigo dejándolo completamente indefenso, mientras su cuerpo se transforma en el de una mujer explosiva.

Análisis

Como ya dije en su momento, cuando a petición de Djevel redacté mi Top 10 de animes preferidos, la mejor definición para esta historia fue la que desarrolló mi amigo César cuando la describía como una especie de caos narrativo de todos contra todos destinado a ofrecer un conjunto de personajes histriónicos que se peleaban continuamente entre ellos, sin que se supiese a veces demasiado bien el porqué, para finalmente volver todo a la situación original.

Únicamente con el párrafo anterior podríamos resumir la desmesurada cantidad de 161 episodios y 38 tomos de los que se compone esta gigantesca obra, para algunos cumbre de su autora, y con los que ésta presentaba al mundo occidental sus credenciales con la intención de pasar a la historia de la narrativa audiovisual japonesa. Tanto el manga como el anime eran una simple sucesión de escenas rocambolescas en las que los personajes no paraban de pelear física o emotivamente hablando para acabar prácticamente como empezaron, con historias autoconclusivas o como mucho de dos episodios de duración, y con una trama sobre la que existía la pequeña sensación de que no avanzaba a ningún lado.

En honor a la verdad, tal esquema narrativo no era nuevo y de hecho se trataba del utilizado por productoras norteamericanas como la Warner para los cortos de sus más conocidos personajes animados, pero en un mundo como el nipón en el que se estilan historias largas, complejas en su desarrollo y plagadas de secundarios, resultaba cuanto menos extraño que una apuesta así pudiese tener cabida. Pero de ser así ¿por qué Ranma alcanzó semejante grado de popularidad y muy especialmente en occidente donde todavía el universo manga era considerado una aberración oriental, en vez de una forma de entretenimiento? Intentemos en las siguientes líneas darle una respuesta a este interrogante.

El particular humor de Rumiko

A priori, nada podría hacernos sospechar que Ranma ½ escondiese en su desarrollo algo que difiriese del estilo tradicional japonés de intentar provocar la risa en el espectador, con lo que la sucesión de caras deformes, poses forzadas, rostros mutables, onomatopeyas y golpes espectaculares (similares a los de Love Hina) se sucedían del primer al último momento de cada historia como podría ocurrir en cualquier otro manganime del género. Sin embargo el auténtico rasgo diferencial de la obra de Rumiko residía única y exclusivamente en un detalle: funcionaba.

Los gags recurrentes se resumían en cuatro tipos como eran las proyecciones de los personajes por los aires tras una pelea o riña de cualquier género, las salpicaduras inoportunas que transformaban de golpe a los personajes, los miedos y fobias de cada uno de ellos, o los enfados de Akane por el carácter mujeriego de su prometido que solían terminar en un sonoro “Ranma no baka”, que terminó convirtiéndose en la frase más célebre de la creación de Rumiko. Aunque en honor a la verdad, rara era la vez en la que todos estos elementos no terminaban por entremezclarse.

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Cuatro de los gags recurrentes de la serie (clic para ampliar)

Pero si al ya de por sí podemos calificar de extraordinario el mérito de lograr siempre la efectividad de un recurso utilizado cíclicamente sin que por ello perdiese una pizca de su gracia, las situaciones creadas sobre la marcha terminaban por resultar geniales merced al uso de una técnica tan antigua como la propia comedia: el enredo.

Fuera de Ranma, Akane y Ryoga, el resto de los personajes podrían considerarse secundarios, aunque dicha denominación se muestra del todo incorrecta cuando se comprueba cómo todos ellos se alternan para cambiar su estatus al de “protagonistas” de un modo indistinto y alternante en los primeros episodios, y prácticamente global hacia su final. Ello se traducía en que el manga sólo se entendía desde el punto de vista de la pluralidad de todos y cada uno de los actores que intervenían en su desarrollo y quitar a uno de ellos empobrecía sensiblemente el resultado final.

Intermedio de Ranma, con el rostro de P-Chan pisoteado

El cúmulo de disparates, por tanto, podía elevarse al infinito y tan congruente resultaba una excursión al campo como un viaje al pasado, si cualquiera de las dos situaciones daba pie a un ingente número de intervinientes con un papel que desarrollar, por lo que Rumiko ponía constantemente a prueba la capacidad de asombro de unos lectores/espectadores que siempre encontraban algo nuevo y excitante en cada nueva aventura del chico de la trenza.

Pero por supuesto, las equivocaciones, malos entendidos y dobles sentidos estaban a la orden del día, lo que daba pie a cuadros tan sorprendentes como ver a tres o cuatro personajes desquiciados y arrancándose los ojos entre ellos, mientras compartían plano con otros cuya mente se encontraba en otro mundo y que, como sumergidos en una dimensión paralela, desarrollaban un rol aparte pero igualmente divertido que el de sus compañeros de reparto… pero con los que sin que se sepa muy bien el porqué terminan entrelazándose, dando pie a un resultado tan estrambótico e indescriptible como delirante, y cuyo resultado era la más pura esencia de la carcajada jamás desarrollada en serie alguna de televisión.

Genma y Soun en una de sus partidas

Así, todo aquél que opte por darle una oportunidad a Ranma terminará por no extrañarse de que éste le declare su amor a Akane y que al poco descubra que está siendo grabado por toda su familia, que Genma aparezca transformado en panda para dar a entender un uso vicioso del cuerpo femenino de su hijo o que Ryoga esté a punto de matarlo mientras Soun y Saotome juegan plácidamente una partida de Shogi y descubran que la pelea les da, tanto a uno como a otro, una más que valiosa oportunidad de boicotear el tablero para librarse de una humillante derrota.

Aunque desafortunadamente, los occidentales tendríamos la oportunidad de descubrir otro aspecto igualmente humorístico pero en este caso profundamente indeseable, como era el relacionado con la forma en la que este anime, y posteriormente el manga, llegaron a nuestro país.

Un desastre en forma de doblaje

Como en más de una ocasión he señalado, la situación de las licencias en España tardó demasiado en estabilizarse y hasta principios del siglo XXI, la mayor parte de la distribución en castellano ni siquiera se traducía inicial y directamente del inglés, sino del alemán, del italiano en el caso concreto de Telecinco y las series que importaba de su filial italiana, el francés y en el algún caso muy remoto, el inglés.

Huelga decir que la degeneración que de por sí llevaban asociadas estas versiones sólo puede ser calificada de “salvaje” debido a que eran segundas y a veces hasta terceras adaptaciones, y cualquier parecido con la realidad terminó volviéndose pura coincidencia. Todo ello sin contar con las pequeñas chapuzas que hubo que hacer para dar coherencia a los tijeretazos, aunque eso lo abordaremos algo más adelante. Un ejemplo más que delirante de esta problemática fue lo ocurrido en Maison Ikkoku, también de Rumiko y que se emitió un par de años antes en España, donde Yusaku cambió su nombre al de “Hugo”, Kyoko pasó a llamarse curiosamente “Juliette” y precisamente el título de la obra se transformó en un enigmático “Juliette je t’aime“, y con un opening basado en el creado ex profeso para Francia, por si quedaba alguna duda de su procedencia. Ranma corrió también la misma suerte.

Edición asiática del primer DVD de Ranma (izquierda) y primera caja recopilatoria de Jonu (derecha)

Así, se redujo el número de openings y de endings a uno (primero y cuarto de la versión japonesa respectivamente) cantados en español. Sin embargo en el caso de la narración en sí, con el añadido de un capitulario muy extenso y con numerosos elementos a censurar, la mezcolanza entre el batiburrillo de lenguas y la censura provocó una multitud de episodios sin pies ni cabeza argumentalmente hablando. Todo ello sin contar con el montón de chapuzas provocadas por el intento de volver a poner los nombres en japonés si tener ninguna guía sólida para hacerlo, puesto que la entrega en francés prácticamente había cambiado las identidades de todo el elenco de personajes para adaptarlos a la lengua gala, como ocurrió con una Akane que pasó a ser conocida como “Adeline”, o Ukyo cuando empezó a ser denominada como “Frédérique”. Por supuesto, el resultado final fue calamitoso y algunos de sus más clamorosos errores fueron los siguientes:

  • Shampoo habla muy mal el japonés, al contrario de lo que sucede con su abuela, y en la versión original lo hace de un modo similar a como doblan en las películas estadounidenses a los indios que poblaban sus territorios del oeste, es decir, con verbos en infinitivo sin conjugar, utilizando siempre la tercera persona para referirse a sí misma y frases burdas de estructura telegráfica. Sin embargo, en el primer doblaje al castellano la mal llamada “amazona” se expresaba con total normalidad, como ocurría con el resto, y sólo en las películas que llegaron en su día se respetó su forma real de expresarse.

  • Del mismo modo Shampoo fue rebautizada como “Bambú” en lugar de hacerlo con el anglicismo “Champú”. También Cologne sufrió la misma suerte (pasó a ser conocida como “Coral”) y a ambas se les atribuyó la calificación de amazonas pese a que simplemente eran mujeres guerreras.

  • En el ámbito de los Tendo, Kasumi pasó a ser conocida como “Katumi” y el doctor Tofu (cuyo nombre evocaba al del delicioso plato oriental) recibió la denominación de “Tompu”.

  • Más sangrante fue lo ocurrido con la familia Kuno. En japonés el apellido se antepone al nombre, lo que en no pocas ocasiones generó errores en las traducciones occidentales, y máxime por el habitual desconocimiento que en estas tierras suele existir de los nombres japoneses. Así se interpretó que el nombre del insoportable luchador de Kendo enamorado de Ranma y de Akane era Kuno a la vez que su apellido era el de Tatemaki, como ocurría en realidad, con lo que Kodachi y su padre eran erróneamente apellidados de esa manera en algunos episodios.

  • Ukyo fue tal vez el peor caso de todos. Su nombre es en realidad de hombre y la vestimenta que usaba cuando era una niña no permitía distinguir si era o no una fémina; de ahí la confusión que Ranma tenía con su sexo. Sin embargo en la versión en castellano padeció nada menos que tres cambios de nombre sin que ninguno de ellos se correspondiese al real: Dinai Wan, Federica y Kaori.
  • En cuanto a aspectos más secundarios, Hikaru Gosunkugi y sus pocas apariciones tampoco se salvarán de la maldición, por lo que pasará a ser conocido como “Long Nail”; Happosai recibe finalmente ese nombre en torno a la mitad de la serie, aunque inicialmente se le denomina como “Maestro Chen”; por último la localización de Jusenkyo tampoco escapará de las calamitades y será recurrentemente denominada como “Gusani”.

Unos años más tarde, Jonu se hizo con los derechos del anime y procedió a distribuirlo en DVD con un nuevo doblaje y respetando en esta ocasión la integridad del metraje original, lo que dotaba por fin de sentido a alguno de los episodios que, debido a las escenas eliminadas, carecían de él. Aunque en honor a la verdad, las nuevas voces en castellano dejaban demasiado que desear, con lo que el mayor atractivo de esta nueva versión era el de poder colocar las voces en japonés y dejar que los subtítulos en castellano hiciesen su trabajo. Y es que, reconozcámoslo, los occidentales no pueden plasmar en sus obras toda la expresividad y profundidad de significado de sus colegas nipones.

La censura en España

Como ya apunté en la primera review de este blog dedicada a Lady Georgie, la inmensa mayoría de los animes emitidos en España adolecían de cierta censura, aunque fueron con diferencia los distribuidos por Mediaset los que más sufrieron los estragos de la tijera debido a los particulares cánones que para la materia tenía Telecinco en Italia y cuyas series eran adaptadas más tarde directamente del idioma trasalpino al castellano sin proceder a la menor modificación en su formato.

En ese sentido, las series emitidas por Antena 3 gozaron de algo más de margen en cuanto a “carnaza” se refiere al no contratar las mismas distribuidoras, como dio buena prueba de ello aquella mítica escena de Maison Ikkoku (emitida en plena hora de la merienda) en la que durante una función de marionetas Kyoko aplastaba accidentalmente uno de sus pechos contra el rostro de Yusaku mientras éste ponía cara de pervertido y pensaba: “¡Ah!¡Qué delicia!”.

Ranma supuso el acabose en relación a la tolerancia respecto a escenas evidentemente sensuales que se emitían en horario infantil. Así por ejemplo para la memoria de todos los otakus quedará el momento en el que “la chica de la trenza” descubre accidentalmente en el baño del dojo Tendo que el insidioso cerdo que no para de atacarla es Ryoga, a la par que éste se percatará de que el culpable de su maldición es nada menos que su archienemigo.

Escena de Ranma desnuda con P-Chan subido a sus nalgas

Cuando ya no le queda la menor duda acerca de quién es el culpable de su desgracia, Hibiki coge de la trenza a Saotome con intención de agredirlo aunque “ésta” en el último momento acciona el agua fría, lo que finalmente dará pie al plano que tenéis un poco más arriba; Ranma en su versión femenina enseñaba todos sus encantos en una pose más que provocativa y con un P-Chan subido a sus nalgas, sin que la mano del censor hiciese mella alguna en la carga erótica de la estampa, a pesar de que, como excuso explicar, yo sí que he procedido a pixelar.

La otra gran escena fue aquélla en la que una misteriosa gata irrumpe en el momento en el que Saotome se encuentra tomando un baño de agua caliente. Ranma, loco de miedo, se refugia en lo más profundo de su “bañera”, pero al no poder contener más la respiración sale de ella a la vez que una bellísima, sensual y completamente desnuda Shampoo que se convierte así en la protagonista de una de las apariciones más eróticas jamás concebidas en anime alguno.

Tras este hecho, se abalanza sobre nuestro protagonista al grito de “mi amor”, y aunque sobra decir que nada ocurre entre ellos en realidad (de hecho el joven maestro en artes marciales se resiste con todas sus fuerzas) la irrupción inesperada de Akane en la escena generará un malentendido en el que confirmará sus sospechas de que Ranma es un mujeriego promiscuo que incluso mantiene relaciones sexuales con sus pretendientes en su propia casa.

Malentendido entre Ranma y Akane por culpa de Shampoo

Lo curioso del caso es que pese al tono, el morbo y el carácter explícito de alguno de estos momentos, todos ellos fueron emitidos íntegramente y, como ya he dicho antes, en pleno horario infantil, aunque hemos de aclarar que en aquella época no existía una legislación al respecto tan dura (y dicho sea de paso, tan rematadamente imbécil) como la que existe ahora. Por contra, escenas mucho más ligeras como aquéllas en las que Happosai lograba colmar sus ansias fetichistas con un desfile en ropa interior de Ranma, o los diálogos pícaros sin demasiada carga maliciosa, fueron eliminados sin la menor contemplación.

Curiosamente, cuando Antena 3 se hizo poco después con los derechos de Dragon Ball y empezó a emitirla en su ya desaparecido “Club Megatrix”, en la misma se podía apreciar cómo momentos que se habían podido ver en autonómicas como Telemadrid desaparecieron sin más pese a ser mucho menos sugerentes que los anteriormente narrados, como por ejemplo aquéllos en los que Yamucha “palpa” y “descubre” las bolas de dragón que poseían Goku y Bulma al principio de la serie.

Todo ello encontraba su explicación, en resumen, en que por un lado los animes llegaban ya de por sí desvirtuados y adaptados a las preferencias de otros mercados que diferían mucho del nuestro, y por otro que en España se tardó en comprender que el anime o el manga eran dos géneros narrativos tan amplios como el cine, la música, la poesía, el teatro, etc, y que no sólo no estaban necesariamente dirigidos a niños sino que realmente rara era la vez en los que estaban pensados para ellos. Aunque mientras este difícil concepto no terminó de calar en las distribuidoras, las quejas de las asociaciones de padres se acumulaban y las rarezas en la censura se disparaban cuantitativa y cualitativamente.

Relaciones

Llegados a este punto, no parece muy difícil demostrar que el otro gran punto fuerte en términos argumentales de esta serie, al margen del humor, residía en su faceta romántica representada fundamental aunque no únicamente entre dos personas tan sumamente incompatibles como Ranma y Akane. Un par de jóvenes guapos, carismáticos, interesantes e inmiscibles que a lo largo de toda la extensión del anime y del manga, se sumergirán en una intensa relación de amor/odio en la que ambos están enamorados mutuamente, pero debido a su terquedad y a la rebeldía que les inspira la decisión de sus padres, no hacen más que pelear una y otra vez.

Saotome es una especie de antigalán. Un muchacho fuerte y atractivo de gran éxito entre las mujeres, pero que ni ha hecho nada intencionado por ganarse su amor ni éste parece importarle lo más mínimo, dado que incluso no oculta cierta desazón por su parte a la hora de complacerlas. De hecho, sólo besa a Akane una vez y en el contexto de las enajenaciones que lo llevaban a transformarse psicológicamente en un gato, y otra a Shampoo cuando ésta le propina a la fuerza el “Beso del matrimonio” con el que muestra su intención de casarse con él.

Shampoo le asesta a Ranma el “Beso del matrimonio”

En ese sentido, resulta realmente curioso comprobar cómo pese a la importancia de la faceta amorosa en la inmensa mayoría de la historia, la holgada sucesión de desnudos femeninos y las situaciones picantes, su guión prescindía por completo de cualquier acto explícito de amor, hasta tal punto de que no era difícil encontrar, en las revistas especializadas en animación japonesa de su tiempo, numerosas cartas de lectores que explicaban sus teorías acerca de supuestos besos encubiertos de los personajes que adolecían de tal vicio bien porque Rumiko los hubiese dejado a la subjetividad del espectador, o bien porque el censor de turno hubiese hecho su absurdo trabajo.

Todo ello se acentúa con la figura de Akane y el tremendo rechazo que siente hacia su feminidad. Para ella el pelo largo sólo le servía para intentar atraer a Tofu hacia sus brazos, por lo que cuando Ryoga le corta accidentalmente la melena, la menor de las hermanas Tendo adquiere por fin una apariencia acorde a su personalidad que no abandonará durante el resto de la narración.

Aunque al hilo de esto, más sorprendente si cabe es el factor de que la experta en artes marciales es con diferencia la menos agraciada y atractiva de todas las pretendientes de su prometido, al que inicialmente desprecia por ser no sólo una imposición de su padre, sino también un auténtico descarte de sus dos hermanas, cuyas personalidades eran simplemente incompatibles con él y su corta edad.

Portada del Tomo 38 japonés con Ranma y Akane casándose

Akane desprecia a Ranma, al que considera un mujeriego desconsiderado y prepotente y del que no soporta la evidencia de que es mejor que ella en el campo de las artes marciales, al que ha dedicado prácticamente toda su vida. Pero ello no impedirá que se termine por enamorar de él, por lo que pese a su obstinación y cabezonería pudieran hacer pensar, lo único que en su fuero interno busca es que el chico de la trenza le declare y demuestre de un modo abierto y sincero su amor; algo que nunca termina de ocurrir debido a la poca habilidad de Saotome para comprender el corazón de las mujeres, así como al acoso de sus pretendientes y en especial al procedente de la siempre pérfida y obstinada Shampoo. Así, Tendo se comporta como un auténtico perro del hortelano que no come las coles ni las deja comer, a pesar de la evidencia de que ama con todas sus fuerzas a su prometido.

Pero el arsenal amoroso de la historia no acaba aquí, puesto que junto a ellos se da a entender la formación de otras parejas de cierto interés, por su atractivo y similitudes, pero que tampoco llegan a manifestar de modo abierto su amor a pesar de que el destino parece empeñado en unirlos (personajes esporádicos al margen). En este contexto encontramos a:

  • Ryoga y Ukyo, que terminan por aparecer en demasiadas ocasiones juntos y no siempre por sus continuos desengaños respecto a los dos principales protagonistas.

  • Shampoo y Mousse son también un par de jóvenes destinados a estar juntos tanto por procedencia geográfica como por compartir trabajo y maldición, aunque sólo el último siente un amor declarado hacia la otra parte.

  • Tatemaki y Nabiki se encuentran unidos por una razón de peso como es que al primero le sobra el mismo dinero que con tanta ansia busca la siempre egoísta mediana de las hermanas Tendo, lo que motiva sus constantes apariciones juntos pese a que gran parte de las mismas se deban a la venta de material erótico que la fémina captura a traición de su admirada “chica de la trenza pelirroja”.

  • Happosai y Cologne son también dos personajes a los que se les pretende emparejar a lo largo de la historia debido a su edad y maestría de las artes marciales, aunque en este caso el esfuerzo de los protagonistas se vuelve inútil cuando se descubre que en el pasado la abuela de Shampoo repudió al maestro a pesar del amor que sentía hacia él, por su carácter embustero y fetichista.

  • Tofu y Kasumi, o lo que es lo mismo, la situación más incomprensible del guión. Ambos son mayores de edad y comparten solvencia en sus respectivos papeles en la vida, a pesar de lo cual ninguno da un paso claro para formalizar su relación. De hecho Tofu pierde completamente el norte al ver a la mayor de los Tendo y su intención de casarse con ella es evidente; algo que no parece disgustarle en absoluto a la bella ama de casa. Aunque por motivos que nunca se terminan de aclarar jamás llegan al altar, pese a que ellos son el único par que realmente debería llegar a hacerlo.

El difícil salto del manga a la animación

Ciertamente, el caso que tenemos entre manos puede considerarse un caso único y particularmente sangrante de cómo se puede llegar a desperdiciar un producto destinado a ser de los mejores de la historia en lo que a pasar de manga a anime se refiere. Ranma fue estrenado en cómic en 1987 y llevado a la pequeña pantalla dos años más tarde. Sin embargo el manga continuó publicándose hasta 1996 mientras que la serie no sobrevivió más allá de 1992 (concretamente del 15 de septiembre de aquel año), lo que provocó, como no podría ser de otra manera por motivos de sentido común, que la historia se quedase sin terminar, y que entre medias se desarrollasen ad hoc un cúmulo de episodios de relleno que no hicieron sino hundir la calidad global de un producto que inicialmente llevaba camino de convertirse en uno de los mejores de su género.

Para ilustrar hasta qué punto estamos ante un guión desperdiciado y profundamente mal concebido en cuanto a su adaptación televisiva, ésta terminaba con la aparición de Nodoka en escena y su interés por comprobar si su esposo Genma había hecho o no de su hijo el mejor luchador del mundo. Tal circunstancia acontecía al final del tomo 22 en un manga que se componía nada menos que de 38. Sin embargo para llegar hasta él, el anime había necesitado la incomprensible cifra de 159 episodios, lo que le otorga a Ranma ½ el más que dudoso honor de ser uno de los animes que, en proporción, más relleno contenía respecto a su original; en relación a esto y con la intención de hacernos una pequeña idea comparativa entre productos con relleno y productos sin él, FullMetal Alchemist Brotherhood se componía de casi la tercera parte de capítulos (64) que abarcaban nada menos que el total de 27 tomos.

Naturalmente todo ello repercutía en la calidad y, mientras no se corrió peligro alguno a la hora de alcanzar el manga, la serie se convirtió en una auténtica referencia de cara a la animación japonesa. Pero a partir de la tercera temporada hasta que prácticamente termina su andadura por la televisión, el conjunto se desploma por completo y el interés se reduce al mínimo, algo en lo que tuvieron mucho que ver los dos últimos directores encargados del proyecto: Koji Sawai y Junji Nishimura. Un factor al que se le sumaba el hecho de que los 16 tomos que quedaron por adaptar pesaron de un modo realmente trágico en la coherencia argumental. De ese modo Nodoka o Taro quedaban relegados a meras anécdotas, mientras otros como Hinako ni siquiera hacían acto de presencia.

Portadas de la Weekly Shonen Sunday dedicadas a Ranma ½

Para solucionar tales problemas, se abordó la realización de 12 OVAs diferentes (adaptadas entre el 7 de diciembre de 1993 y el 4 de junio de 1996) que ahondaban en la relación entre Ranma y su madre, mostraban algunas tramas secundarias y presentaban a algunos de los miembros del “staff” que habían quedado marginados en las adaptaciones. Pero siendo sinceros, ninguna de las versiones televisivas de las obras de Rumiko Takahashi, con la única y un tanto cuestionable excepción de Maison Ikkoku, se han salvado de la quema, aunque al menos con Inu-Yasha sí que se intentó ponerle un broche de oro digno al trabajo con un “Acto Final” de 26 episodios como remate a la historia de su demonio.

Volviendo a las 12 OVAs, su calidad sólo puede definirse como patética y su planificación de sencillamente absurda. Deen en este caso no tuvo nada que ver en el proyecto, que cayó de forma íntegra sobre Kitty Films, y cuya estructura se basó en unos planos más detallados, colores más nítidos, y dos nuevos openings y endings.

No obstante, doce años más tarde, y en el contexto de una de las múltiples recopilaciones de “It’s a Rumic World” (Algunas de las cuales llegaron a España con el nombre de “El teatro de Rumiko”) fue editada en 2008 una nueva adaptación titulada “¡Pesadilla! El incienso del sueño profundo” que como no es muy difícil de deducir, no tenía la menor trascendencia en la trama ni permitía inferir en modo alguno de su desenlace.

Carátulas de las dos películas de Ranma en DVD

Digno de mención es también el hecho de que contó con dos películas, ambas licenciadas en España, tituladas “Gran Batalla en Nekonron, China” y “Nihao, mi concubina” de las que lo único que se puede decir es que eran como dos episodios de relleno de noventa minutos que, para variar, no aportaban absolutamente nada y que fueron editadas en la última etapa de la emisión de la serie en los años 1991 y 1992 respectivamente.

Pero pese a todo lo dicho, y centrándonos otra vez en la serie en sí, conviene aclarar que el trabajo del estudio Deen en lo que a aspectos técnicos se refiere resulta francamente elogiable, al dotar de una mayor complejidad a los fondos y situaciones vistas en el manga, que adoleció hasta el último momento de fondos muy vacíos, trazos demasiado simplistas y de unos personajes tal vez poco agraciados en su diseño. Un factor al que hay que sumarle un buen uso de técnicas de difuminación, y una más que correcta fusión con el apartado de efectos de sonido, aunque no de OST, que con la excepción del primer tema, no lograba en modo alguno salvarse de la quema.

Sin embargo, los múltiples cambios de look de los protagonistas, y el poco tino que en ciertos episodios mostraron a la hora de respetar sus diseños originales hicieron que el acabado final se mostrase un tanto irregular, muy especialmente en los últimos episodios en los que Shampoo resultaba a veces irreconocible o Ranma parecía envejecer y rejuvenecer aleatoriamente según la conveniencia del episodio en sí.

La versión femenina de Ranma es morena en el manga y pelirroja en el anime

Volviendo al tema de su desarrollo intrínseco y su valoración en conjunto, aunque inicialmente esta afirmación que voy a realizar pudiera parecer extraña, lo cierto es que Ranma ½, al igual que ocurrió con Urusei Yatsura, tuvo que renegar de sí misma y de su estructura inicial para salir adelante. Ambas historias comenzaron a publicarse en la Weekly Shōnen Sunday, destinada a un público marcadamente masculino, que sin embargo acabaron por ser productos mayoritariamente consumidos por mujeres. De hecho, así lo tuvo que reconocer la propia Rumiko en relación al mercado al que esta apuesta se dirigía dentro del mundo asiático, algo que en lo personal siempre llegué a opinar que debió ser relativamente frustrante para ella.

En esta ocasión los errores cometidos en “Lum” se habían corregido de un modo verdaderamente creíble; los personajes masculinos eran fuertemente carismáticos y constituían por sí mismos todo un referente de imitación e identificación a seguir por parte de los hombres, al poseer un incuestionable carisma, atractivo para el sexo femenino, fortaleza física y un extraordinario dominio de las artes marciales, que aseguraban su aceptación para todos los aficionados a los excesos de testosterona. Tal fue así, que muchos de los ataques de éstos terminaron por imitar a los de Dragon Ball (Shonen por excelencia de la época), hasta el punto que en uno de los episodios Ranma versionaba el Kame Hame Ka con una técnica basada en el “espíritu confiado”, mientra Ryoga creaba una especie de Genki Dama que tenía como fundamento el del “espíritu desolado”. Todo ello aderezado con un guión lleno de escenas de desnudos femeninos, situaciones Ecchi y momentos francamente eróticos. Hasta la versión femenina del protagonista ganó en sensualidad, y si bien en el manga el chico de la trenza veía cómo le crecían un par de pechos y a la par que disminuía ligeramente su estatura, siendo en todo momento perfectamente reconocible, en el anime su apariencia cambiaba a la de una sugerente muchacha pelirroja que incluso hacía uso de sombras de ojos en algunas de sus escenas.

Con todo, el público femenino era cada vez mayor y la idea de dos protagonistas que se amaban y odiaban a un tiempo en medio de un mundo disparatado creado expresamente para ellos, terminó por imponerse a cualquier otra consideración argumental, lo que repercutió en que a partir de la tercera parte del manga la carga erótica disminuyó progresivamente hasta desaparecer al mismo tiempo que su componente romántica ganaba terreno hasta convertirse en el único hilo conductor real de la trama.

El Manga en España

Mención aparte merecen por supuesto las diferentes versiones que en su momento aparecieron de Ranma ½ en nuestro país, que como no podría haber sido de otra manera sólo pueden definirse como “deleznables”, puesto que por entonces no existía en relación al manga un mercado demasiado profesional, exigente y amplio que diese a sus consumidores garantías, y ya no sólo de calidad sino de mera continuidad.

En aquellos tiempos, y nótese que de ello hace apenas 17 años, Norma editaba sus mangas en una calidad que fue definida popularmente como “de papel de lija”, Glénat no tenía ediciones de calidad de sus productos sino simples facsímiles y Planeta, la más potente por entonces, empezaba a apostar por el nefasto sistema conocido como “Biblioteca Manga” que consistía en propinarle un hachazo al tomo original japonés y vender cada una de las mitades con un sentido de lectura occidental y con una portada en unas ocasiones igual a la de la edición primigenia y en otras creada “ad hoc” con ilustraciones del autor.

Primera edición de Planeta (izquierda) junto al primer tomo de Glénat (derecha)

Sin embargo, y en contra de lo que pudiese parecer, tal ocurrencia fue todo un paso adelante ya que, posiblemente influidos por el formato del cómic americano, Maison Ikkoku, Slayers o el mismísimo Ranma empezaron distribuyéndose con el mencionado formato facsímil al estilo de los primeros tiempos de Glénat, con un mínimo de números a publicar que poco a poco iba aumentando en función de la acogida que tuviesen, lo que en general se tradujo en que ninguno de estos productos terminasen nunca de publicarse con este sistema.

Posteriormente la propia Planeta comenzó la publicación del cómic mediante tomos, aunque muy probablemente debido a la escasa demanda no se siguió adelante con la misma tras salir a la venta el tomo 17, con lo que sus compradores se encontraron con que habían invertido su dinero en una colección destinada a quedar a la mitad y sin posibilidades de continuación a la vista.

La escena de Ranma con P-Chan de líneas más arriba aparece en sentido inverso en la edición occidental

Afortunadamente Glénat había mejorado considerablemente sus ediciones de manga y decidió publicarlo de nuevo sacando dos tomos a la vez. Uno de ellos comenzaba desde el principio la historia del chico de la trenza, mientras que el otro continuaba desde el tomo 18 para facilitar a los damnificados por la decisión de la editorial de la familia Lara la posibilidad de concluir su inversión.

En esta ocasión la traducción se hizo directamente del japonés gracias al trabajo de Marc Bernabé y Verònica Calafell, lo que no impidió errores de bulto como cambios repentinos en los mensajes de las pintadas hechas en los rostros con intención jocosa (muy típicas de las peleas del manga) o los siempre desagradables cambios en la orientación de las viñetas por culpa del “efecto espejo” a la hora de adaptarlo al sentido de lectura occidental. Un problema que a día de hoy sólo ha encontrado como solución la de respetar la orientación nipona, ante la laboriosidad que implicaría recolocar viñeta a viñeta. Una idea buena, pero que sigue sin ser asimilable y cómoda para algunos otakus entre los que me cuento yo.

Los videojuegos

Cuando abordé la realización de la lista de los peores videojuegos basados en animes ya insinué que el manganime que nos ocupa no fue precisamente afortunado en lo que adaptaciones al mundo del entretenimiento electrónico se refiere, dado que la práctica totalidad de todas ellas fueron lamentables por culpa del sello Rumic Soft, que como su propio nombre indica, era el encargado de llevar a las diferentes consolas y demás sistemas las creaciones de Rumiko. La inmensa mayoría no merecen la menor mención ni siquiera en forma de reseña, aunque por tratarse de una ocasión tan especial como la que marca esta review, haremos una excepción.

Super Famicom era el formato en boga en aquellos tiempos, con lo que no resulta muy difícil de deducir que fue la plataforma que más adaptaciones llegó a acoger con un total de cinco, entre las que se encuentran la horripilante Bakuretsu Rantohen (mencionada en la entrada con la que empieza este epígrafe) y la medianamente aceptable Chougi Rambuhen que de hecho es a mi juicio una de las mejores de un género a otro (lo que tampoco es mucho decir). Las otras tres, por dar unas pequeñas pinceladas sobre cómo debían ser, fueron un “juego de lucha” criminal que respondía al nombre de Chonai Gekitohen, una aventura gráfica titulada Akaneko-dan teki Hihou, y un juego de piedra, papel tijera llamado Ougi Jaanken del que obviaré cualquier comentario que no sea el de que nunca he estado tan narcotizado como para aguantar más de cinco segundos seguidos de juego con él.

Carátulas de Akaneko-dan teki Hihou, Ougi Jaanken y Chounai Gekitou-hen para SNES

Por supuesto, Game Boy no podría faltar a la cita y los usuarios japoneses pudieron disfrutar de hasta tres entregas de las cuales la primera “Ranma ½” era un juego de romper bloques, la segunda (Netsuretsu Kakutouhen) un “RPG” y la tercera(Kakugeki Mondou!!) un Trivial. Sin duda, una gran oportunidad para comprobar la resistencia de la GB a los martillazos.

Otra de las plataformas damnificadas fue el Mega-CD de SEGA con una abominación encerrada en un disco óptico llamada Byakuran Aika, que como casi todo lo que salió para aquella ocurrencia de la compañía de erizo azul, no era más que una sucesión de insoportables vídeos de mala calidad entremezclados con una “aventura interactiva” de éstas que ofrecen a los usuarios tantas posibilidades de elección como la programación de Telecinco (Belén Esteban, Belén Esteban llorando, Belén Esteban gritando, Belén Esteban bailando, y todo eso que devoran las masas de gente culta en España), tan variadas como la discografía completa de Chimo Bayo y con una música que convierte los sonidos emanados una noche loca de sexo salvaje entre hipopótamos, en una sinfonía.

Carátula de Byakuran Aika para Mega CD

Capítulo aparte es lo acontecido en la última versión oficial de Ranma que acogieron las consolas mayoritarias como era el Battle Renaissance para PSX, que de no haber sido por la irrupción de Rurouni Kenshin: Ishin Gekitouhen, tendría el honor de ser el peor videojuego de lucha de la historia de la 32 bits de SONY. Ocho luchadores poligonales en los que cualquier parecido con los originales era pura coincidencia, unos tiempos de carga tan rápidos como una sentencia del Tribunal Constitucional, unas luchas tan veloces en su desarrollo como una carrera de señoras de 97 años en taca-taca y las mejores animaciones de cuadrados con aspiraciones a seres humanos jamás recreadas en tres dimensiones. Soberbio.

Más interesante es Ranma ½: Datou, Ganso Musabetsu Kakutou-ryuu! de PC-Engine. Una exhibición de minijuegos que para variar no ocultó la tendencia en los que desarrollaban para la plataforma de NEC de incluir en sus videojuegos la mayor cantidad posible de elementos picantes, como bien demostraba el reto de machacar cubos de agua con la versión femenina del chico de la trenza en paños menores (o casi) o la escena de Akane y Nabiki tomándose un baño… Fuera de esto, tanto el título homónimo como el Toraware no Hanayome, clon del Byakuran Akira, no merecen siquiera una broma cruel.

Datou, Ganso Musabetsu Kakutou-ryuu! para PC-Engine

Del resto poco o nada se puede decir que no sea una reiteración en lo anteriormente afirmado. Basta con apuntar que hubo un juego llamado Hiryu Densetsu que salió para MSX, del que sois más felices sin saber nada, y un pachinko llamado Onsen Asurechikku Hen que debió ser lo peor de lo peor en su género, que ya es decir. En resumen, si alguien quiere algo de esta serie el Mugen es la mejor elección.

Conclusión

¿Y qué sacamos en limpio de todo esto? Pues que posiblemente la única intención real de Rumiko con esta serie era entretener sin más y hacer pasar un buen rato a su corte de fieles; no es un decir que el anime no lleva a ninguna parte y el manga termina como empieza, sin que la lectura de su último capítulo aclare gran cosa sobre el futuro de los protagonistas.

Pero así era Ranma ½; una sucesión de acontecimientos sin demasiado sentido dirigida inicialmente a un público masculino que tuvo que cambiar de base narrativa sobre la marcha, con unas viñetas realmente vacías de contenido y un trazo simple hasta la vulgaridad, y un anime con más relleno que chicha que con la honrosa excepción de la temporada dirigida por Tomomi Mochizuki (y con ciertas reservas la dirigida por Tsutomu Shibayama) sólo puede definirse como uno de los desperdicios más calamitosos de la historia del manganime…

Y sin embargo, todo en esta obra tiene un elemento subyacente que te invita a seguirla, pero que nunca aciertas a identificar o describir. Tal vez la consumación del amor de Ranma o Akane, la sensualidad de sus mujeres, o la enorme capacidad para divertir mediante un humor japonés con no pocas similitudes al americano. Este último factor explica su éxito en Estados Unidos, aunque no en España. ¿Se trataba de un anime considerado mundialmente como sensacional? ¿Fue una novedad para las series de animación de la época? ¿Su calidad como comedia seducía a un público universal y variopinto? ¿O simplemente supuso el despertar a la sexualidad de toda una generación como la mía? La respuesta a mi juicio se encuentra en la unión de todas estas preguntas.

Ningún analista serio puede racionalmente hablando aprobar a una serie con la cantidad de defectos de ésta, pero la perspectiva para los otakus de mi edad cambia sustancialmente cuando nos damos cuenta de que este manga, con su anime, fue junto con Dragon Ball parte ineludible de nuestra infancia. Por tanto esta review tiene por primera y única vez en la historia de esta bitácora dos notas cuyo significado eludo explicar puesto que entre el debate entre cabeza y corazón, tengo claro que el alma se encuentra en el segundo. Para los que no la han visto, que no pierdan en tiempo con ella; para los que la disfrutamos, una de las joyas de nuestra vida.

  • NOTA OBJETIVA DEL ANIME: 3
  • NOTA OBJETIVA DEL MANGA: 5
  • NOTA EMOTIVA DEL MANGA Y ANIME: El diez se le queda corto.

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24 comentarios el “Ranma ½; la locura transformista de Rumiko Takahashi

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  4. En fin, poco puedo decir al margen de que si alguien comenta esta entrada, le pasaré su aportación cuando termine los exámenes (11 de junio). Creo que podré aprobar todo a la primera este segundo cuatrimestre aunque el cúmulo de asignaturas y los atracones de materia que iba a quedar sin darse han jugado en mi contra. De no conseguirlo, la ronda de repesca será a finales de mes, aunque confío en no tener que hacer uso de ella. Por el momento he de lidiar con cinco asignaturas por este orden.

    Derecho Político (Constitucional)
    Derecho Administrativo
    Derecho Civil
    Derecho Penal
    Hacienda Pública

    Y pienso hacerlo de la única manera que sé… Sin piedad y sin prisioneros ¡Comienza la carnicería!

    Un saludo.

    PD: De verdad que le deseo suerte al Barça en la final de hoy, aunque espero que el año que viene seamos nosotros los que lleguemos a la final y la ganemos :D.

  5. Me alegro mucho de volver a leerte por aquí tras un año (sorpresa la de haberme saltado la señal del RSS). Mucha suerte con tus exámenes!!!!

    Sobre este anime -que nunca vi ni quise, ya que me pilló algo más mayor y con otras expectativas- tengo una simple pregunta curiosa: ¿Qué quiere decir realmente el 1/2 del título?

    Por otra parte, no sé si con tus estudios habrás tenido tiempo de ver algo más este año. Si no lo has hecho, recomiendo 2 animes que me han impactado: Kaiji y Bokurano. Si ya los has visto, sabrás por qué; y si no… ¡no te los pierdas!

    Un saludo.

  6. La verdad, es que al igual que tú, a mi el manga y la serie, es más por cariño que por dedicación objetiva. Me arrancó muchas veces risotadas.
    Me has hecho recordar las cards y demás que tengo … (y demás series y anime) :P.
    Pues nada a tí que se te da muy bien los codos, te deseo igualmente mucha suerte, noiet :D.

  7. Igual la recuerdo con cariño.

    Aquí en México, pese a las protestas de los padres de familia y sectores religiosos, no la recortaron mucho, aunque eso sí, he podído detectar que algunos dialogos apuntan para otro lado. Pese a todo la repitieron hasta que se cansaron. Hasta Happosai lo respetaron integro :D.

    Espero con ansias tu retorno triunfal.

  8. Menudo regreso te has montado Dath, regresar con Ranma es una de las mejores maneras que se me ocurren ^^

    Como bien dices, no deja de ser un manga/anime del montón, pero tiene una gracia y una carisma que encandilaron a toda una generación. Sus personajes me parecen todos muy carismáticos y buenos, aunque siempre he tenido más debilidad por Shampoo. Junto a Dragon Ball, seguramente sea el símbolo del manganime de esos tiempos pasados, aunque yo lo vi por TV3 en catalán y no había censura y diría que no había tantos fallos de traducción, o al menos, no se dedicaron a cambiar los nombres de los personajes, que mira que me jode que hagan estas cosas, aún me acuerdo de los Jonhy, Juliette, Juana, Sergio y compañía xD

  9. Hola ryderark, un placer volverte a ver :D. Pues el 1/2 es una manera de expresar que el protagonista se desdoblaba en un hombre y una mujer. Así pues el espectador siempre veía a una parte del mismo xD. Sobre los dos que me dices, Bokurano la tengo medio aparcada por el tema de exámenes aunque sí la estoy viendo, aunque lo típico… Hasta que no la acabe, no hablo de ella. Sobre Kaiji la verdad es que vi los primeros episodios y no me convenció, aunque sobre gustos no hay nada escrito. Por cierto, un honor volverte a ver por estos lares :).

    Zinian, yo hasta tenía “Sticks Stacks” de la serie. La verdad es que Ranma como serie era algo floja pero… el cariño que llegó a forjar en toda una generación de otakus… bien merece un aplauso. A eso es a lo que me refería: no es un buen anime, pero logró hacerse con el favor del público y eso tiene su mérito.

    Roy, mi retorno se produce hoy. Este post sólo celebraba algo especial, nada más ;D.

    Darth Gon , te tengo que hablar de algo que te leí en el twitter y que no se puede decir por aquí :P.

    Y realarmed, encantado de conocerte. Por cierto, los mexicanos sois con diferencia los lectores más fieles por lo que he podido apreciar :O.

    Un saludo y gracias a todos :D.

  10. Hola, leí la nota y está muy buena pero hay un par de cosas que quería decir.

    La primera es que si no te gusta el doblaje español deberías ver el doblaje latino que es de muy buena calidad y realmente sorprende la pasión y entrega de los actores de doblaje latino en ranma1/2 , algo que actualmente se ha perdido lamentablemente, pero en los animes y series viejas de los 80s y 90s la verdad es que la calidad profesional de los doblajes latinos eran excelentes, te lo recomiendo mucho.

    Y la segunda fue algo que a mí me dolió un poquito y fue que digas que Kasumi era tonta o lenta y eso es una gran mentira, lo que pasa es que confundes su capacidad intelectual con su personalidad, y son cosas totalmente distintas. Kasumi era muy tranquila, madura y extremadamente amable, por eso su personalidad la hacía parecer mucho más ingenua de lo que en realidad era, de hecho en muchas ocasiones era el único personaje que aportaba cordura a la locura de ciertos capítulos, y más de una vez demostró ser bastante pícara y elocuente.
    Kasumi además es uno de mis personajes favoritos por eso no me gustó que digan que es tonta y sentí la necesidad de salir a “defenderla” por decirlo de alguna manera.

    Eso nada más, lo demás estuvo muy bien. Saludos!

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  13. Yo de Ranma no puedo decir más que esto: LA AMO, amo Ranma 1/2 despiadadamente…es y será mi dibujo predilecto, que si tiene fallos o errores pues…ni me importa. Me alegró la vida cuando niña y me la sigue alegrando aun el día de hoy. La felicidad que me da no se lo puedo pagar con nada :’). Gracia por la reseña, simplemente perfecta.

    • ¿A que sí? Para mí, uno de mis animes más queridos con muchísima diferencia. La de ratos inolvidables que me dio antes de irme al colegio. Y cuando no podía verla, dejaba el vídeo programado para grabarlo. Por cierto, me alegra verte de nuevo por aquí Paola :D.

      Un saludo.

      • Jajajaja, estabamos iguales entonces :), yo tenía hasta náuseas cuando veía que Ranma se hacía el digno con Akane, la rabia que sentía con los pretendientes de cada uno…ay, no sé, que felicidad con este anime, en serio. Por cierto, espero que no te aburran mis comentarios, porque siempre estoy pendiente de tus excelentes reseñas. Nos vemos.

  14. Tus comentarios Paola son siempre bien recibidos :D. Y sobre Ranma y Akane… en España diríamos de ellos que viven en un “sin ti me muero, y contigo me asfixio“. ¿Que no era la mejor serie de la historia? Ya, pero a muchos nos hizo enormemente felices y eso tiene mucho mérito.

    Un saludo :D

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  18. ¿Que no es la mejor serie de la historia?…
    Que es lo que hace buena una historia?, Un diseño de personajes tecnicamente impoluto?, una animacion esteticamente perfecta?, Una calidad grafica general irreprochable?….

    De acuerdo Ranma 1/2 tal vez carezca de todo eso, pero quien lo necesita, cuando cuentas con una historia que te atarpa, unos personajes que te hacen sentir de la familia, unas situaciones dulzonas y comicas que hacen que olvides al “mundo real” mientras devoras la serie como si no hubiese un mañana….

    ¿Que Ranma 1/2 no es la mejor serie de la historia?… para mi sí.

    Saludos cordiales : Cesc

    • Por eso di una nota objetiva y otra emotiva. Ranma es parte de mi vida y me hizo pasar unos momentos sensacionales. De ahí que le dedicase esta review, que es una de las más extensas de la bitácora.

      Un saludo. :D

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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