Hasta febrero. (Carta abierta para ti)

Desde el mismo instante en el que te conocí me di cuenta de que tú eras especial. No sabría definirlo con palabras o con hechos. Sólo sé que llenaste un vacío que existía dentro de mí y que nunca antes nadie había podido, querido o sabido colmar. Eras como una brisa de aire fresco, como si de golpe un mundo compuesto de tinieblas se hubiese vuelto una inmensa pradera verde y acogedora que merecía la pena ser explorada.

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Pluto; la fusión de las generaciones de Tezuka y Urasawa

.- Detective… ¿Es usted un robot? .- Sí .- No hay manera de diferenciar a un robot de un ser humano .- Hay un método simple para identificarlos .- ¿En serio?¿Cuál es? .- Los humanos hacen demasiados gestos innecesarios.

Soy más que consciente del retraso con el que publico esta review, pero sinceramente lo he hecho con toda la intención del mundo para aprovechar el tráfico del blog y de ese modo echarle una mano a un evento del pasado para que así obtenga la mayor cantidad de votos legítimos posibles dado el peculiar modo en el que se han desarrollado las votaciones del concurso y que han llevado a unos resultados que bien podríamos definir como “dudosos”.

Independientemente de esta circunstancia, no es desconocida mi más que declarada intención de analizar toda la obra de Urasawa, entre cuyas apuestas nos encontramos con Pluto. Una sugerente revisión del Astroboy de Tezuka, transformada en una historia fresca y apasionante en el que el idolatrado niño robot nipón se convierte en mero secundario en un mundo en el que la política, los sentimientos y muy especialmente el existencialismo serán las notas dominantes.

Es probable que, como puede deducirse del párrafo anterior, más tarde o más temprano, Yawara! y Master Keaton gozarán de sus correspondientes reviews. Pero no adelantemos más acontecimientos que el de decir que dentro de poco haré un anuncio importante. Aunque basta de presentaciones y sumerjámonos en lo que esta apasionante historia es capaz de ofrecernos.

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Mushishi; el arrebato espiritual de ArtLand


.- Tus manos no tienen temperatura. Ni frío ni calor .- Tus manos siguen calientes. No sólo tus manos… Ya no tengo ojos, pero al sentir dónde te encuentras me parece ver el color del amanecer. No dejes que el miedo te controle. La nostalgia se apoderó de mí en el estanque… Yoki, a partir de ahora cierra uno de tus ojos. Dale uno al Ginko para poder pasar a través del Tokoyami, pero mantén al otro bien cerrado para poder volver a ver la luz del Sol… Y recuerda, no dejes que el miedo o la ira te controlen; sólo actúan tal y como les es necesario para sobrevivir.

Desde luego si hay algo que me gustaría hacer antes de presentar esta review es disculparme por la tardanza en la que he incurrido a la hora de actualizar el blog, aunque una serie de imprevistos me han impedido hasta prácticamente el día de hoy poderos mostrar este análisis. Aunque no os negaré que el principal de ellos es que cuatro novedades se han caído por el camino. Animes para comentar tengo de sobra, pero no puedo evitar sentir una cierta pena al observar cómo de un tiempo a esta parte todo lo que se edita en el Imperio del Sol Naciente es perfectamente definible como bazofia y, francamente, no estoy de humor para escribir críticas en tono jocoso como las que antaño redactaba cada vez que alguna de estas perlas caía en mis manos.

También durante esta semana he tenido la ocasión de reflexionar sobre muchas cosas y la mayor parte de ellas relacionadas con la presente bitácora. Sé que este apunte es algo recurrente en mí, pero algunas de las conclusiones a las que llegué fueron lo suficientemente importantes como para que las comparta con vosotros, aunque éste no es ni el momento ni el lugar adecuado para hacerlo. Aunque me estoy desviando demasiado del tema principal.

Mushishi es una obra de sobra conocida a la que me gustaría brindar un pequeño homenaje personal. Y la causa es… que los lobos somos también animales que tropezamos dos veces en la misma piedra, pero por alguna razón en mi interior algo me decía que tenía que hacer una pequeña entrada sobre este peculiar investigador de organismos invisibles llamados “mushi” a los que sólo un puñado de hombres están capacitados para ver y cuya interacción con el ser humano supone uno de los más aterradores enigmas en el contexto del Japón tradicional en el que nos movemos.

He de añadir que anteriormente a mí, nuestro amigo Djevel hizo una impactante reseña cuya lectura recomiendo encarecidamente y en la que podréis encontrar un punto de vista posiblemente más válido que el mío, aunque en lo personal trataré de aportar mi pequeño grano de arena sobre esta producción de ArtLand que se convirtió en una de las más grandes y agradables sorpresas de 2005. Un año maldito en la historia del anime y que marcó el comienzo de una fortísima decadencia que parece no tener fin. Por todo ello y sin más preámbulos… un pequeño desahogo emocional y nostálgico.

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