Hoshi o Ou Kodomo, la caída de Makoto Shinkai como gran esperanza del anime

El otro día escuché por primera vez una melodía misteriosa… diferente a todo lo que alguna vez había escuchado. Era como… el sonido del corazón de alguien. Cuando la escuché sentí tristeza y felicidad al mismo tiempo y me hizo sentir que no estaba sola. Sigue en mi pecho. Me gustaría escucharla… otra vez”.

Lo dije y lo advertí el año pasado: esta película iba a caer, aunque el problema era el cuándo y el cómo. Efectivamente había sido estrenada en Japón, pero su lanzamiento en DVD y Blu Ray se estaba haciendo eterno y entre unas cosas y otras, empezó el curso sin que me fuera posible analizar el que era el último trabajo del que es uno de mis cineastas preferidos: Makoto Shinkai.

Arrastraba al mismo tiempo un cierto cargo de conciencia debido a que las anteriores reviews destinadas a sus obras habían sido escritas en la primera de las etapas de este blog, lo que implicaba un nivel de detalle y de análisis mucho menor que el actual, que de alguna manera se hubiesen merecido a tenor de la extraordinaria calidad de algunas de sus apuestas y que llegaron a tales extremos que me hicieron ver en él un talento en cuyos hombros reposaba indudablemente el futuro del manganime, tan en duda en los últimos años por culpa de su mala calidad y la plena decadencia en la que el género se encuentra sumido por multitud de razones en las que no voy a entrar.

Así pues, y una vez recuperado de la “ordalía” del post anterior, me dispongo sin más dilación a analizar este Hoshi o Ou Kodomo que inaugura el ciclo de reviews de anime con el que contará el blog este año y que merecía, como no podía ser de otra manera, empezar con un autor de renombre. Veremos si se encuentra a la altura de lo esperado.

Ficha técnica

Hoshi o Ou Kodomo ( 星を追う子ども) también conocida como “Children Who Chase Lost Voices from Deep Below” y “Viaje a Agartha” en España, es un film de animación producido y dirigido en 2011 por Makoto Shinkai a través del estudio CoMix Wave y basado en el guión original del mismo autor perteneciente al género fantástico.

Argumento

Asuna Watase es una niña cuya infancia quedó marcada por la muerte prematura de su padre, lo que obligó a su madre a criarla sola compatibilizando las tareas propias de su deber maternal con su trabajo de enfermera en un hospital. Pero la pequeña no está sola ni vive angustiada gracias a la ayuda de un extraño receptor radiofónico dejado por su progenitor en herencia y que, usando una piedra, le permite escuchar extrañas melodías desde un monte cercano a su hogar.

Su rutina consistía pues en acudir al colegio, ayudar en casa y escuchar su peculiar radio, hasta que un día, se ve atacada por un misterioso monstruo que parece atraído por la piedra con la que funciona su peculiar aparato. Pero cuando todo parece perdido, se aparece delante de ella un joven llamado Shun que, con un mineral similar al suyo colgando del cuello, consigue derrotar al engendro, a pesar de ser herido de gravedad en la pelea.

Agradecida por el gesto, Asuna curará las heridas de su salvador vendándolas con un pañuelo. Así iniciará con él una sincera y profunda amistad que evolucionará en amor. Aunque no será mucho el tiempo en el que los jóvenes amantes podrán estar juntos. Él pertenece a un mundo subterráneo llamado Agartha del que las leyendas aseguran que contiene la frontera entre los mundos que contienen la vida y la muerte. Un límite que él mismo no tardará en sobrepasar tras besar la frente de su enamorada.

Asuna Watase, Shin Canaan Preases y Ryuji Morisaki

El fallecimiento de Shun sumirá a la pequeña en una espiral de desesperación que agudizará, más si cabe, las clases de un enigmático profesor que sustituirá a su tutora cuando ésta pida la baja por encontrarse en avanzado estado de gestación. Su nombre es Ryuji Morisaki y a pesar de que poco o nada se sabe de él, centra casi todos sus esfuerzos en estudiar el mundo del más allá y las leyendas que giran en torno a él. Algo a lo que algunos atribuyen un supuesto interés por su parte en devolver a la vida a su difunta esposa, cuya muerte todavía no ha superado.

La niña parece no dar crédito a lo que ve y escucha, aunque la aparición del hermano de Shun, Shin, y sus constantes luchas con engendros similares a aquél mediante el cual conoció a su amor, llevan a Asuna a aliarse con su profesor, el cual, al parecer, es miembro de una organización paramilitar secreta destinada precisamente a investigar el acceso a mundos como el de Agartha y a explorar los entresijos que lo componen.

Convencidos de que de este modo podrán resucitar a sus seres queridos, el profesor y su alumna se adentrarán en este inframundo con la intención de cumplir la misma misión con la que Orfeo intentó sin éxito que su querida Eurídice volviese a la vida. Aunque su tarea no será fácil, puesto que a las intrigas propias de los pueblos que componen Agartha se le sumará el interés de Shin por recuperar el buen nombre que para su estirpe perdió su ahora tan denostado hermano, al decidir morir en el mundo exterior.

Tema principal de la OST

Apertura”, escrita e interpretada por Tenmon

Análisis

Reconozco sentir auténtica debilidad por Makoto Shinkai. Como tantos otros aficionados a la animación japonesa, considero que Hayao Miyazaki es mucho más que un simple gurú; es el genio, pero Shinkai siempre ha estado ahí. Discreta y silenciosamente presente… mejorando en progresión geométrica y haciendo de todos y cada uno de sus trabajos un homenaje a la meticulosidad y al buen gusto… Una filmografía que dejaba muy buenas y generosas pistas acerca de que sobre su persona podría erigirse el futuro tótem del género, ante el que la simple mención de su nombre evocase calidad.

Ya en el pasado analizamos de forma muy somera tanto sus primeros cortos, Egao, Kanojo to Kanojo no Neko o Tooi Sekai, como su primer proyecto con aspiraciones serias, el mediocre Hoshi no Koe, así como los dos grandes films que lo consagraron como el más firme aspirante a ocupar algún día el trono en el anime: la sublime Kumo no Mukou, Yakusoku no Basho y la más que conmovedora Byousoku Go Centimeter.

Tal vez por ello, ese prometedor ascenso en la cantidad y especialmente en la calidad de las producciones de su estudio CoMix Wave, unidos a la enorme crisis que desde mediados de la década pasada atraviesa el sector de la animación nipona, hicieron que muchos de sus seguidores, incluido el que escribe estas líneas, centrasen sus esperanzas en su proyecto Hoshi o Ou Kodomo con la ilusión de que éste se convirtiese en un motor de regeneración que devolviese al anime a las alturas de gloria en las que permaneció durante la última parte del siglo XX. A lo largo de las siguientes líneas, intentaremos analizar si es o no digno de ser considerado un clásico.

Un largo y silencioso trabajo de más de tres años

Decía Delibes en una de sus más célebres novelas que la sombra del ciprés era alargada, aunque en realidad todas las grandes trayectorias, a pesar de estar compuestas por un número relativamente corto de productos y episodios, pueden suponer un peso demasiado grande como para poder perdonar en ellas el menor atisbo de mediocridad o falta de constancia que hagan suponer en el autor un descenso al mundo de los simples mortales.

Hoshi o Ou Kodomo adolecía de competir contra dos gigantes, dos sorpresas en forma de largometrajes que con la fórmula consistente en combinar calidad técnica, con una OST cautivadora y un argumento centrado en amores adolescentes dramáticamente obsesivos, consiguieron encandilar a crítica y público haciendo de sus títulos todo un oasis en medio de la cada vez más angustiosa sensación de que el manganime japonés había caído en una espiral de decadencia de la que nadie podría sacarlo jamás. Tal vez por ello, el creador se tomó con cierta parsimonia su elaboración.

Tras la finalización de “5 Centímetros por Segundo”, Shinkai se marchó a Londres y permaneció allí durante aproximadamente un año, transcurrido el cual mostró el primer boceto de esta nueva obra en la que mostraba a una pareja de niños sentados en lo que parecía ser la cima de una montaña, al tiempo que se aclaraba que la nueva película estaría escrita, producida y dirigida por él, así como que giraría en torno a dos conceptos. La “pérdida” y el “hasta siempre”.

Boceto de Hoshi o Ou Kodomo

La noticia simplemente venía a confirmar que estaríamos ante lo que ya nos tenía acostumbrados, puesto que en el fondo toda su obra hasta el momento había rondado en torno a la idea de cómo el destino, las decisiones ajenas o la simple cobardía, se habían interpuesto en el camino de dos amantes que sin llegar prácticamente en ningún momento al contacto físico, se arrojaban a un abismo de desesperación platónica que acababa por destrozar su interior hasta convertirlos en meras marionetas vivientes desprovistas de alma. Sin embargo, muchos y muy graves iban a ser los cambios de los que seríamos testigos en un producto del que prácticamente no sabríamos nada hasta su estreno en mayo de 2011; una fecha en la que todo lo que siempre creímos saber sobre el director se desmoronaría como un castillo de naipes.

La primera impresión que transmite “Children Who Chase Lost Voices from Deep Below” es el de retrato costumbrista sin apenas acción en el que la protagonista, Asuna, no es sino un pretexto para mostrar al espectador un conjunto de cuadros preciosistas, evolución natural de la estampa japonesas, que vendrían a configurar el hábitat del Japón de provincias, alejado de las megaurbes, solitario, tranquilo, calmado y capaz de convertir cada una de sus instantáneas en una obra de arte cuya belleza se eleva mucho más allá de la mera contemplación para entrar así en lo que podríamos llamar “alma del dibujo”… Un canto pictórico a una vida vista desde las entrañas de un Mac.

Estamos ciertamente ante el mejor trabajo en términos técnicos abordado por CoMix Wave hasta la fecha. Un hermoso y complejo mosaico de sensaciones que se descubre progresivamente en torno a un guión que se integra perfectamente con los fotogramas mostrados haciendo caer al espectador en el universo psicológico en el que el director pretende capturarlo hasta hacer que sea preso de la historia hasta descubrir su final.

Escenario HOOK 01Escenario HOOK 02

Escenario HOOK 03Escenario HOOK 04

Recreaciones paisajísticas en Hoshi o Ou Kodomo (Clic para ampliar)

En honor a la verdad hubo un tiempo en el que llegué a calificar a Shinkai como el Orson Welles del anime y motivos no me faltaban para ello. La ambición de este hombre por buscar planos complejos y detallistas, trabajados hasta el extremo y con un universo simbólico casi imposible de comprender a primera vista, hicieron de él un auténtico maestro cuyas obras se encontraban a años luz de cualquier otro competidor y al que sólo una adecuada maquinaria comercial separaba su apellido de la estela de autores como Kon, Takahata, Otomo o el archimencionado Miyazaki.

El fallo se solucionó inmediatamente en esta ocasión. Por ello se habilitó una página web oficial mucho más completa así como un blog, alojado en la versión japonesa del portal Yahoo, para seguir el desarrollo del proyecto así como las novedades surgidas en torno a él. Del mismo modo se ofrecieron presentaciones en sociedad del film en las que el director (hombre realmente reservado y no demasiado amigo de las cámaras) posaba en compañía de seiyuus de su película como Kazuhiko Inoue (que interpretaba a Morisaki) o Hisako Kanemoto (que daba voz a Asuna).

Incluso el merchandising se lanzó de una manera mucho más centrada, reflexiva y profesional de lo que habían sido los productos relacionados con sus dos películas anteriores. Bandas sonoras, stands específicamente diseñados para la venta de Blu-Rays y DVDs y muy especialmente dos diferentes artbooks similares a los “The art of…” de Ghibli, que permitían adivinar una vocación mucho más comercial en esta cinta que en sus predecesoras. Aunque, naturalmente, estaba por ver si dicha mejora se mantenía en lo que verdaderamente importaba: la calidad intrínseca del guión y su adaptación.

Primer artbook oficial de la película (izquierda) y stand de venta de copias (derecha)

Todas las principales señas de identidad del realizador se encuentran plasmadas, como no podría ser de otro modo, en Hoshi o Ou Kodomo, de manera que sus seguidores podrán reconocer en sus escenas los tan queridos trenes que, cual Berlanga con su Imperio Austro-Hungaro, sirven de inconfundible firma en un lienzo en forma de celuloide, a los que se suman los planos en el que el Sol ejerce como centro de gravedad que separa a los dos personajes principales y el, cómo no, omnipresente trabajo de su socio y mano derecha, Tenmon, autor a su vez de alguna de las mejores melodías instrumentales del siglo XXI en Japón y que pone la huella sonora a la película.

El problema surge cuando, media hora más tarde… nuestras lágrimas siguen esperando aflorar. Cuando ese desgarrador grito de dolor que fustiga el alma de Hiroki en Kumo no Mukou, Yakusoku no Basho… o la angustia que estrangula el corazón de Takaki en Byousoku 5 centimeter… sencillamente no existen aquí. ¿Dónde está el arcoiris de sensaciones con el que nos cautivó Shinkai? ¿En qué momento exacto podremos comenzar a estremecernos? ¿Es demasiado pronto? ¿Estamos subestimándolo y se reserva lo mejor para el final?

Las preguntas retóricas se suceden conforme pasan los minutos sin que nada consiga conmovernos o llamar nuestra atención. Ni siquiera la muerte de Shun, concebida como una suerte de punto de inflexión en torno al cual la actitud de la protagonista se volvería mucho más decidida y cercana al de aquel ingenuo y loco profesor que pretende devolver a su esposa al mundo de los vivos sin que nada importe el precio a pagar… logra separar al espectador de la indiferencia.

El Sol utilizado para separar en el mismo plano a Asuna de Morisaki

Todas las esperanzas depositadas en la cinta se van de este modo diluyendo en medio de una marea de decepciones en las que da la sensación de que el creador de esta historia tiene bien claro el comienzo y el final de la historia, pero no todo el recorrido intermedio que debe seducir, cautivar, enamorar… en definitiva, convencer.

El director se sentía cómodo manejando el universo de la Ciencia Ficción; separando a un par de jóvenes enamorados en una guerra intergaláctica, apresando su alma encima de una torre o incluso haciendo que un SMS adquiriese una dimensión verdaderamente metafísica como instrumento de comunicación entre almas. Un cuadro éste que en manos de cualquier otro no hubiese pasado de disparate animado pero que con la dirección de una mente como la suya se convertía en un acontecimiento mágico. El gran problema llegó para él con el cambio de género.

A pesar de la engañosa afición de Asuna por utilizar su “clavis” para hacer funcionar su más que peculiar radio, Hoshi o Ou Kodomo es básica y fundamentalmente una obra de fantasía que adolece de dos terribles a la par que inaceptables fallos: la más que dudosa construcción y conocimiento por parte de Shinkai de las reglas y las posibilidades que Agartha proporciona a todo aquél que cruce sus fronteras y la, por qué no decirlo, traición a sí mismo.

De genio sensible y embriagador a parodia de Miyazaki

Desde el mismo momento en el que Asuna, Morisaki y Shin traspasan la frontera que separa el mundo real de Agartha, Shinkai olvida todo lo que definió a su cine como divino para intentar convertirse en una copia tan vulgar como tediosa de Miyazaki, cayendo exactamente en el mismo error que convertiría a la Arrietty de Yonebayashi en un título más en lugar del clásico que posiblemente estaba destinado a ser.

El profesor y su alumna son personajes creados y diseñados para entenderse, pero jamás se llega a intuir en la pantalla la menor complicidad, compenetración o incluso una simple pista de compañerismo creíble que lleve a hacer de ellos una pareja memorable, conformándose con ser dos parsimonias con forma humana cuyos diálogos sirven para rellenar cincuenta minutos de metraje sólo definibles como anodinos. Pero éste es tal vez el aspecto más brillante de toda la oscuridad que rodea a su desarrollo.

Llanto de Shin (Izquierda) y de Ashitaka (Derecha)

Shin es en todo momento un verso suelto cuyo papel en la trama no termina de quedar del todo claro y cuya evolución psicológica sólo da pie a la risa, al quedar poseído, especialmente en todo lo que respecta a la última parte, por una especie de obsesión por convertirse en una especie de Ashitaka sin San que incluso en alguna ocasión habla, sin que tenga el menor sentido, de que la violencia sólo sirve para aumentar el odio en Agartha. Es en ese momento cuando definitivamente la obra cae en picado sin posibilidad alguna de salvación.

Si ya de por sí, tanto Shun como su hermano hacen gala de un peinado con no pocas similitudes al de Howl en Hauru no Ugoku Shiro, la conversión de este último en una patética imitación del gran príncipe de los emishi sólo puede definirse como un insulto al espectador. Shin blande su espada como él, se corta el pelo del mismo modo, sale de su poblado de un modo similar e incluso llora cuando se encuentra imposibilitado en una cama, pero en ningún momento se percibe en él ese aire, a medio camino entre el mesianismo y el taoísmo, que cautivó a toda una generación de otakus en Mononoke Hime. Pero los desmanes no acaban aquí

Representación de los Izoku (Izquierda) y de los monos de Mononoke Hime (Derecha)

Posiblemente los fans de Ghibli podrán reconocer que tanto Mimi como los Izoku son imitaciones directas del bestiario de Nausicaä, o que Quetzalcoatl no es sino una vaga y absurda imitación del “Caminante Nocturno” en el que se transformaba el espíritu del bosque en la ya mencionada Mononoke Hime. Pero es que al final de la obra, aparecen fórmulas como las del intercambio equivalente de FullMetal Alchemist o incluso diseños muy cercanos a los de Hideaki Anno en Neon Genesis Evangelion o en Fushigi no Umi no Nadia, lo que nos hace concluir que la segunda mitad de la cinta es prácticamente un cortar y pegar de otros relatos bastante más trabajados que éste.

Pero por si toda esta sucesión de despropósitos no fuese suficiente como para condenar a Hoshi o Ou Kodomo, el trabajo de Tenmon en la cinta es indigno de él, con unas composiciones mediocres y planas hasta lograr unos niveles de intrascendencia sólo comparables a los soliloquios oligofrénicos de Bella Swan en Crepúsculo. Una demostración de mediocridad rematada por la pieza “Hello, Goodbye and Hello”que a modo de despedida pone fin a un largometraje que ni siquiera en su tramo final está a la altura de otras joyas como “Kimi no Koe” o “One More Time, One More Chance”, que pusieron el broche de oro a anteriores y mucho más dignos trabajos de Shinkai.

Conclusión

No puedo creémelo. Por más vueltas que le doy sigo sin saber en qué estaba pensando Makoto Shinkai a la hora de destrozar su filmografía dirigiendo algo como esto. No es posible. No concuerda. Tiene calidad técnica, un equipo humano envidiable, un compositor de nivel y un tema tan interesante y trascendental como la muerte. ¿Cómo es posible que el resultado final haya podido ser semejante bazofia?

Por más que lo intente no puedo perdonarle a un director que ha sido capaz de emocionarme en tantas y tan continuas ocasiones que me haya podido hacer esto. Ponerme ante mi televisión esperando encontrarme una obra de arte animada y toparme con un intento de imitar lo inimitable, de profanar lo sagrado, de ver cómo una de las personalidades niponas más sugerentes y atrayentes del actual panorama del anime pretende ser alguien que no es y lo que es peor, sin necesidad alguna.

¿Dónde están las reflexiones abrumadoras sobre la Parca? ¿La pasión encendida cuya llama no se extingue pese a que sus protagonistas se encuentren separados por la fatalidad y el tiempo? Pero por encima de todo, ¿dónde están mis lágrimas? ¿Dónde mi alma estremeciéndose ante el sufrimiento de unos personajes que aman hasta el extremo y son maltratados por la fatalidad. ¿Dónde esa narración llevada hasta unos niveles de belleza en los que las palabras dejan de tener sentido para que el único lenguaje que cuente sea el del corazón?

No. Shinkai es demasiado grande como para poder perdonarle que se haya conformado con imitar a Miyazaki con fondos en alta resolución. Y tal vez por ello, me considero incapaz de mostrar indulgencia con una obra de la que me esperaba tanto y que me ha dejado una sensación tan fría y desangelada como besar la faz a un muerto. Una auténtica mancha en una trayectoria brillante a la que espero que veamos en el futuro como una simple anécdota en el contexto de una carrera impecable, en vez de la caída del enésimo hombre destinado a resucitar al anime como arte.

NOTA: 2

Galería de Imágenes

About these ads

18 comentarios el “Hoshi o Ou Kodomo, la caída de Makoto Shinkai como gran esperanza del anime

  1. Lo único que vi de este director es Cinco centímetros por segundos y me encantó. Me pareció una película preciosa, que transmiten un montón de sensaciones profundas a través de cada una de sus escenas. Sin duda, una gran película, donde la amargura, la tristeza y la melancolía de la separación están muy presentes en un excelente despliegue técnico. La animación me pareció excelente, de una gran calidad. Es por esta razón que le tenía muchas expectativas a esta película: Hosho wo Ou Kodomo. Viendo tu reseña, ya veo que no me va llegar como Cinco centímetros…, pero pienso verla igualmente. La que me anoto para ver es la otra que nombraste acá: Kumo no mukou, Yakusoku no basho. Tal vez me llegue a gustar más.

    Ah, por cierto, durante el verano me vi Arrietty y me gustó, pero tenías razón, no está para nada a las alturas de otras películas de Ghibli, sobre todo, de Miyazaki. Sentí que nunca llegó al clímax, que no hay ese enfrentamiento moral y con sí mismos, que sí he visto en otras películas de ese estudio y que llegaron a cautivarme.

    Bueno, perdón por un comentario tan largo, Dath y gracias por la reseña.

    Besos.

  2. Digamos que el problema real que plantea Hoshi o Ou Kodomo es que en realidad Shinkai ha intentado imitar a Miyazaki y no lo ha logrado. 5 Centímetros por Segundo era genial. Te emocionaba desde el primer instante y, por encima de todo, era una obra completamente personal. Ésta desafortunadamente no lo es.

    Y sobre Kumo no Mukou, es una gran película aunque es recomendable más de un visionado para hacerse con ella. De hecho el manga sigue adelante a día de hoy, pero incluso así me encantó. Si tienes estos días algo de tiempo no dudes en darle una oportunidad. Aunque, repito, necesitarás al menos dos visionados para entenderla en su totalidad.

    Un saludo.

  3. Este film lo vi hace poco, debo admitir que me pareció entretenido pero viniendo de Makoto Shinkai, pues si me dejo algo decepcionado, de este director lo que mas me gusto fue Kumo no mukou, Yakusoku no basho y Cinco centímetros por segundo, que se convirtió en una de mis películas de anime favoritas, y como mencionas, yo también esperaba que Shinkai volviese a transmitir todas esas emociones tan especiales, que en Hoshi o Ou Kodomo no aparecen ni por asomo. En toda la película solo vi paisajes y mas paisajes bonitos, con un guion que tiraba mas a hacia la cursilería en vez de a algo evocador, luego que si parodiaba u homenajeaba a cada rato a Miyazaki, lo mas chocante quizás, y la banda sonora casi imperceptible.

    En si el argumento nunca me quedo totalmente claro, los personajes hablaban sobre la vida y la muerte, mas tarde que si la naturaleza, las guerras, el odio, aparecían personajes sin mucha razón de ser …y al final quedaba todo mas como un viaje hacia el absurdo.
    bueno al menos esa es la impresión que me dejo, quien sabe si Shinkai buscaba crear algo parecido a El Viaje de Chihiro…

    Aun así, pienso que la película conserva un cierto nivel, gracias al diseño de sus paisajes, ese preciosismo digno de Shinkai, ya que en lo demás, palidece en comparación a sus otras obras. En fin, todavía me falta ver que tal le fue a Goro Miyazaki con Kokuriko-Zaka Kara, que según los críticos es otra obra menor de Ghibli.

    Buena reseña…Saludos.

  4. Es que ahí está la clave. Sí, unos paisajes muy bonitos… y eso es todo. Y de verdad duele ver que Shinkai se haya conformado con tan poco. Dios mío, 5 Centímetros por segundo sigue haciéndome un nudo en la garganta con su simple recuerdo. Comparas esa joya con “esto” y no hay color. En fin, esperemos que en su próximo film lo haga mejor.

    Un saludo.

  5. Muy buena tu reseña, justo acabo de ver la peli y me encontré con tu desesperanzadora crítica, y aunque tristemente este de acuerdo contigo en varias cosas, en otras tengo que decirte que fuiste muy duro con el pobre de Shinkai. Alguna vez leí algo sobre Borges, que decía que una de sus alumnas de literatura se había quejado de que Shakespeare le resultaba muy aburrido, y Borges le dijo que tal vez Shakespeare aún no había sido escrito para ella. Y si algo defiendo de Hoshi o Ou Kodomo es que se hubiera atrevido a hablar de un temas tan complejos como la perdida de un ser querido y la soledad, y que a pesar de no hacerlo con la misma destreza o profundidad de otras películas, si es destacable en el actual escenario del anime japonés, sobresaturado de historias de adolescentes enamorados. Y he de decir que a mi personalmente me llego mucho, aunque claro, creo que disto mucho de estar dentro del público que esperaba con ansias esta película. Tecnicamente la película es lindísima, y en momentos las imágenes logran fundirse con la narración, en lo que ya es el sello indiscutido de Shinkai, pero al igual que tu, no comprendo en que momento el director decidío hacer una película de corte tan tradicional, sobretodo después de la lacrimógena y arriesgada “5 Centímetros por Segundo”. También quede un poco desconcertado a los innumerables “homenajes” a Ghibli, en especial a Monoke Hime, que a pesar de no arruinar la película le imprime un cierto “deja vu” que no la abandona en ningún momento. Claro está que Ghibli ya no es ni será lo que fue alguna vez, y que sus películas ahora solo son para niños de cinco años, por lo que si Shinkai dijera que sólo quiso hacerse pasar por Miyasaki, se lo perdonaría. Pero más allá de estas cosas la película me parece muy recomendable, aclarando que Shikai se desvío bastante de su público objetivo y termino haciendo un relato que no le quedaba mucho. Al que nunca perdonare será a Mamoru Osoda. A ese sí que ni me lo nombren.

    Felicitaciones por tu blog, esta buenísimo, espero que lo sigas con las mismas ganas :). Hasta la próxima.

    • Hola Pulpo. Es que Shinkai, tras esa película, se convirtió en un ídolo caído para mí. Digamos que me dolió mucho que la película no estuviese a la altura de otros de sus trabajos, pero qué se le va a hacer.

      Un saludo y vuelve cuando quieras :D

  6. Pingback: Okami no kodomo no Ame to Yuki. La tercera corona nipona de Mamoru Hosoda | Drakenland / El lobo zamorano

  7. Pingback: Kotonoha no Niwa, el jardín de las palabras de Makoto Shinkai | Drakenland / El lobo zamorano

  8. Opino diferente, creo que no es su obra cumbre pero tampoco es una bazofia. Creo que le pones mucha tiza a tu crítica y veo que tus expectativas eran altísimas con respecto a este trabajo del maestro Shinkai. Ví la peli y sólo la disfruté, por que tal vez no la ví con una perspectiva tan analítica y comparativa como la tuya, me pareció una bella historia sobre la vida, la muerte, la pérdida y la aceptación para seguir adelante, sin embargo, tus apreciaciones y análisis de esta obra me parecen brillantes y muy bien fundamentadas. En fín… ya tu blog es parte de mi listado de favoritos, lo visitaré mas seguido. Saludos.

    • Bienvenido Mark. Digamos que me encontraba ante una obra de Shinkai y a él hay que exigirle lo máximo, porque es lo que puede dar. No obstante, me alegro de que te guste. Siempre es bueno que haya diversidad de opiniones.

      Un saludo.

    • Cuando vi la película tuve la impresión de que el final era Shin, dado que Shun moría y quien muere no puede ser rescatado, pero tendría que volverla a ver para responderte de un modo seguro y cierto.

      Un saludo.

  9. Pingback: Dareka no Manazashi, el lado más hogareño de Makoto Shinkai | Drakenland / El lobo zamorano

  10. Horrible película, horrible historia y horrible banda sonora. Si no hubiese sido una obra del director de a 5 centímetros por segundo no la hubiese visto. Pésima.

  11. Pingback: ZKai: Cross Road. Aprendiendo a distancia en compañía de Makoto Shinkai | Drakenland / El lobo zamorano

  12. No es ni de lejos la mejor de Shinkai, pero se deja ver. Describe muy bien la ciudad de Agartha y el final me parece adecuado. Pero sí, yo también pensé en que copió al abuelo Miyazaki.

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s