Love Hina, el harem universal de Ken Akamatsu

- ¿Sabes? Si dos personas que se quieren entran juntas en la Todai… viven felices para siempre. - ¿Eh? - Cuando seamos mayores… iremos juntos a la Todai. – Cuando seamos mayores, ¡nos encontraremos en la Todai! - Adiós, Keitaro, adiós. - ¡Prometido!

Dice el dicho que para todo siempre hay una primera vez, y aunque no soy precisamente aficionado al género del harem existe un título dentro de él que supuso para toda una generación de otakus el motivo por el cual se aficionaron a esa adictiva y tremendamente costosa pasión, que se articula sobre los entresijos del manga y adquiere su máxima difusión a través del anime.

Se trataba de una apuesta extraña pero que caló de un modo extraordinariamente fuerte entre sus seguidores, y cuyos personajes siguen siendo, incluso a día de hoy, un referente indiscutible en cuanto a carisma, personalidad y, por qué no decirlo, hermosura femenina. Todo ello mediante una propuesta simple. Un joven raquítico, acomplejado y feo, al que el destino convierte en el encargado de una residencia femenina de estudiantes, cuyas estrafalarias y bellísimas habitantes terminarán bebiendo los vientos por él, entre multitud de escenas picantes y triángulos amorosos.

Hablo por supuesto de Love Hina. Una obra que llegó a España de la mano de Jonu Media, convirtiéndose rápidamente en uno de los emblemas de la distribuidora y que en el terreno del cómic fue puesta en las estanterías peninsulares mediante Glenàt, que por entonces se consolidó como la mejor editora del género y cuya colección completa sigue siendo una de las piezas más suculentas y comúnmente vendidas que se pueden adquirir en eBay. Pero, ¿está a la altura de la fama que alcanzó? ¿Cuáles fueron los motivos por los que gozó de semejante popularidad y de su aureola mítica? En las siguientes líneas intentaremos dar una respuesta a éstos y otros muchos interrogantes más.

Sigue leyendo

Summer days with Coo, el primer proyecto personal de Keiichi Hara

- Los dragones dan miedo, pero créeme, los humanos aún dan mucho más. - ¡Mira! - Está bien primero voy a hablar yo con ellos. Tú mientras escóndete detrás de esas hierbas. - ¿Qué? Pero yo también quiero ir. - De eso nada, te llamaré cuando terminemos de hablar y luego… - ¿Esto? - Sí, tráelo cuando te llame y se lo das a ellos ¿entendido? - ¡Qué buena pinta tiene esta carpa! A mí también me encantaría que me dieran algo así. - Algún día pescarás carpas como ésta, sólo es cuestión de tiempo. - ¿En serio papá? - Pues claro. Vamos rápido, escóndete ahí debajo.”

He perdido la cuenta de la cantidad de veces que rondó por mi cabeza el analizar esta película desde su llegada a España en torno al año 2008. De hecho, me acostumbré a la idea de que antes o después gozaría de un pequeño espacio en mi blog aunque fueron demasiados los factores que se interpusieron entre mi voluntad y la realidad que me imponían bien fuesen trabajos, obligaciones académicas, otros proyectos o incluso… la depresión.

A pesar de todos los impedimentos que se iban sucediendo, por alguna razón había algo en mi subconsciente que se negaba y los motivos se resumían, muy posiblemente, en su fracaso; en ser un film que pasó por las taquillas niponas sin pena ni gloria en Japón, y por la escasa repercusión que su lanzamiento en DVD produjo entre los otakus occidentales y más concretamente españoles, a pesar de los esfuerzos de Keiichi Hara por promocionarla.

Finalmente, tras más de cuatro años de espera y no pocas demoras por mi parte, me pongo por fin manos a la obra con este particular largometraje que narra la convivencia entre una familia nipona de clase media y un kappa, y las consecuencias que su hallazgo implica para todos los que lo rodean y cuyas vidas jamás volverán a ser iguales. Así pues, y sin más dilación, ataquemos.

Sigue leyendo