Kill la Kill, destruyendo la tiranía de la moda de la mano de Trigger

Kill la Kill

Esta “Hoja-Tijera” se la dejó la persona que asesinó a mi padre, y ahora vas a decirme a quién le pertenece, Satsuki Kiryuin. - Dices que te llamas Ryuko Matoi. - Por supuesto. - ¡Eres la hija de Isshin Matoi! - Maldita, así que conoces a mi padre.Ya has perdido demasiada sangre Ryuko. - ¿No es eso lo que querías desgraciado? - A este paso te desmayarás en cinco minutos. - No lo digas tan tranquilo. ¡Volveremos a vernos Satsuki!

Era una obviedad. Empezar el año con un análisis de TTGL no podía tener más explicación que la de contextualizar una inminente review de esta serie que prácticamente desde sus inicios se había convertido en la gran referencia del género durante el último medio año. Pero lógicamente, era necesario que finalizase su emisión para poder emitir de este modo una opinión fundada sobre ella, aunque para tal fin fuese necesario esperar un tiempo que, en cierta manera, me ha obligado a tener la bitácora relativamente poco actualizada.

He de reconocer que estos días han sido para mí muy difíciles por varias razones que no vienen al caso. Trabajo, exámenes, prácticas y algún que otro sinsabor personal me han tenido un tanto alejado tanto de Internet como de las ganas de escribir. No obstante, a costa de hacer de tripas corazón y de ir economizando ratos libres y de robarle, para qué engañarnos, alguna que otra hora al sueño, he conseguido acabarla para hoy coincidiendo con el fin de su emisión en Japón.

De este modo y con esta entrada, nos metemos de lleno en el panorama de las novedades recientes de esta temporada relacionadas con la animación japonesa tras un periodo un tanto aleatorio en cuanto a las actualizaciones, que se han caracterizado por una cierta preferencia en cuanto a los videojuegos que, así, pasarán a un plano más secundario hasta la llegada del verano, para ser de nuevo el manganime la principal referencia temática de este blog. Pero dejémenos de soliloquios y procedamos a desmenuzar el producto que por fin tenemos entre manos.

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Xenoblade, la crónica de la espada de Bionis

Xenoblade Chronicle

En un principio, el mundo no era más que un gigantesco océano envuelto en un cielo infinito de extensión inimaginable. En medio de aquella nada surgieron dos titanes, Bionis y Mekonis, que comenzaron un combate eterno que acabó con sus dos cuerpos inertes erigidos sobre la superficie del planeta. Eones han pasado desde aquel enfrentamiento y, ahora, la tierra que se extiende por los restos de lo que un día fue Bionis sufre el ataque de un ejército despiadado. Son los llamados… los mekon.

A pesar de la entrada que publiqué y borré hace unos días, este blog no va a cambiar una sola coma de su temática, contenido y dedicatoria. Quiero a “mi reina” y seguiré luchando por ella. Y precisamente para demostrarlo, decidí publicar una entrada más o menos larga. Pero, ¿sobre qué? Fue entonces cuando recordé una promesa que tenía pendiente con Roy, el cual me envió un correo hace ya un tiempo pidiéndome una review en la que explicase la antipatía que en alguna ocasión había confesado que sentía por Xenoblade Chronicles, un juego al que él tiene una alta estima, pero que se encuentra en mi lista negra. Por ello, a pesar de que no era de mi agrado, le prometí que algún día la llevaría a la práctica.

De eso han pasado ya casi dos años. Sé que tardo mucho en cumplir lo que prometo, pero siempre lo hago. Es una máxima que tengo por ley. La promesa es fuente de Derecho y hacerlo implica el máximo compromiso que pueda darse, puesto que un hombre sin palabra es lo más parecido que existe a un médico que mata, a un capitán sin navío o a un juez que delinque. Y ésa es la razón por la que decidí que ya iba siendo hora de que plasmase por escrito mis malas impresiones acerca de este programa que tantas alegrías dio en su día a los usuarios de Wii.

Sé que no es tal vez el mejor de los análisis de esta bitácora debido a que todavía estoy algo dolido por lo que ocurrió y también es cierto que he tenido que prepararla a contrarreloj y que el material sobre el que versaba no me inspira gran cosa. Por lo tanto, os pido que la leáis con indulgencia si localizáis en ella algún error. No obstante y a pasar de este inconveniente, al margen de dedicársela, como todo lo que hago, a “mi reina”, esta entrada va también dedicada con todo el cariño al webmaster de Otakufreaks, al que espero que no le molesten mis opiniones acerca de lo que para mí fue una de las mayores decepciones que me llevé a lo largo de la vida de la Séptima Generación de Consolas.

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Wind Waker, navegando sobre las ruinas de Hyrule

Wind Waker

- But you… I want you to live for the future. There may be nothing left for you… But despite that, you must look forward and walk a path of hope, trusting that it will sustain you when darkness comes. Farewell… This is the only world that your ancestors were able to leave you. Please… forgive us. - W-Wait! You could… You could come with us! Yes, of course… We have a ship! We can find it. We WILL find it. The land that be the next Hyrule! - So… Ah, but child… That land will not be Hyrule. It will be YOUR land!

Sabía que tenía que escribir esta entrada aunque no entendía el porqué. Es cierto que acabo de terminarlo, pero normalmente no suelo hablar de este tipo de cosas en este blog. Pero el caso es que éste era, precisamente, el juego que me estaba pasando cuando recaí en aquella depresión hace unos años por los motivos que ya sabes y que hizo que nos volviésemos a encontrar. Por eso, no quería ni tocar el disco. Soy supersticioso y pensaba que estaba maldito a pesar de que lo poco que había visto de él era extraordinario.

Así que me encontraba una semana antes de volver a clase muerto de aburrimiento en mi habitación cuando, sin más, me dio por poner la Wii, añadirle el mando de la GameCube y acabarlo. Y como diría Cervantes en ésas estaba cuando un día, hablando por Twitter, se me ocurrió que tal vez te podría interesar que hablase de algún juego de la saga The Legend of Zelda, por lo que me puse a teclear y lo uno llevó a lo otro. Necesitaba hacer un post para San Valentín y aquí lo tienes.

Sé que el amor que siento por ti no te va a sacar de tu situación, ni puede conseguir que vuelva esa sonrisa cálida y tierna que la maldita adversidad ha borrado de tu rostro, pero aquí estoy. Si tú sufres yo sufro y si tú caes, yo caigo contigo. He estado a tu lado siempre, incluso cuando has creído que no era así. Y no podía dejar escapar un día como éste sin decirte lo que ya sabes. Eres mi vida, mi luz, mi mar y mis estrellas y por encima de todo, mi reina. Te quiero mucho más que a nada en el mundo y siempre lo haré. Vuelve a sonreír por favor.

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Tengen Toppa Gurren Lagann, el taladro con el que Gainax perforó los estereotipos del anime

Tengen

La gente se pregunta ¿qué soy yo? ¿Qué es la vida? ¿Qué es el espacio? Morirán sin haber encontrado respuesta a estas preguntas. Tal es el destino de la Humanidad. Una vez vi un paisaje que inspiraba una modesta tranquilidad y una pequeña esperanza. Y cuando fue pisoteado, hubo un hombre que se alzó en contra. En su mano había esperanza; la esperanza de la evolución. Haciendo acopio de fuerzas, el hombre luchó y aprendió lo que era la desesperación. La gente se pregunta ¿por qué luchar? ¿Por qué matar?¿Por qué destruir? Morirán sin haber encontrado respuesta a estas preguntas. Tal es la dicha de la Humanidad. Estúpidos Humanos. Temblad ante mi poder ilimitado. Postraros ante un terror y una desesperación como jamás habéis conocido, ante el nombre del Rey Espiral. Yaced en las profundidades de la muerte, mi estúpida tribu. Tal es el destino de este planeta”

Dije desde el principio de esta bitácora que tal vez algún día analizaría esta serie, aunque de hacerlo lo haría en tono irónico, lo que en mi idioma significa con poco texto y párrafos plagados de sarcasmos con la clara intención de destrozarla de forma cruel y despiadada. Sin embargo, la avalancha de peticiones que he recibido a lo largo de 2012 y especialmente 2013 de gente que pedía a gritos una review seria sobre ella han conseguido que finalmente ceda a la presión y proceda a desmenuzarla como si de un gran título se tratase, y no como he procedido a hacerlo con algunas de las atrocidades que he reseñado a lo largo de los tiempos y con las que no merece la pena perder ni cinco segundos de una existencia.

En honor a la verdad, el año que dejamos atrás no fue finalmente tan malo en cuanto a series como lo habían sido los cuatro anteriores. Pero incluso así, el nivel general de sus producciones ha sido verdaderamente bajo y es lógico, como os podréis imaginar, que no prestase tanta atención a las novedades como hubiese sido deseable entre eso, la falta de tiempo y lo que es peor, la ausencia de ganas motivadas por lo evidente: a lo largo de estos días de Navidad, mi vida se está resumiendo en una palabra: estudiar. Aunque entre apuntes, trabajos y demás quehaceres he conseguido sacar algo de tiempo para elaborar esta pequeña reseña que ahora tenéis en vuestras manos.

Excuso decir que ésta es mi manera de felicitaros el año nuevo que, por alguna razón, presiento que va a ser fantástico y espero no equivocarme. La verdad es que afronto este 2014 con muchísima ilusión y espero que para todos vosotros sea también redondo, aunque es todavía pronto para vender la piel del oso cuando ni siquiera ha empezado la cacería. Así pues, vamos con lo que verdaderamente nos preocupa a todos como lo es la historia del peculiar par de “hermanos” que sacaron a la Humanidad de su cautiverio milenario en el subsuelo. Sigue leyendo

Master System, la convidada de piedra de los 8 bits

MasterSystem

Debo ante todo disculparme debido al aparente abandono que impera en torno al blog, pero tal y como he señalado tanto por Twitter y Facebook como en anteriores entradas, me encuentro en pleno curso y, por lo tanto, los libros y las prácticas ocupan la práctica totalidad de mi tiempo, por lo que me es muy difícil encontrar un momento de asueto para ponerme delante del ordenador y escribir algo ajeno al trabajo del día a día. Además, a ello se le han sumado un par de nuevas bajas en relación a las series que quería analizar. Es verdad, tenían un gran renombre a sus espaldas pero, con total honestidad, eran tan malas que no merecían ni siquiera una review en tono irónico sobre sus muchos y muy reiterados desmanes. Lo que en cierto modo hizo que tuviese que replantearme los títulos que iban a ocupar la bitácora hasta la llegada de las Navidades.

Por ello, mientras intentaba hacerme con nuevos proyectos sobre los que escribir, empecé a jugar para relajarme del estrés de los exámenes parciales a los videojuegos que tengo de mi vieja pero indestructible Sega Master System II y lo uno llevó a lo otro. Casualmente, me sorprendió comprobar cómo todas las personas con las que hablaba guardaban un recuerdo realmente entrañable de ella, muy alejado de la imagen que en su día se había proyectado en torno a su escaso tirón comercial, y que, curiosamente, era en la actualidad una de las máquinas más demandadas y solicitadas en el mercado del videojuego retro.

Así pues, decidí que el próximo reportaje que haría, sería para homenajear a la que fue mi primera consola y que lleva más de veinte años a mi lado. Un regalo, cortesía de sus Majestades de Oriente en las Navidades de 1992 y que supuso el primer gran sueño cumplido de mi infancia. Un tiempo en el que los videojuegos eran un lujo al alcance de muy pocos, en el que la afición a los mismos no estaba precisamente bien vista en términos sociales y en los que el simple hecho de leer descripciones someras de cartuchos que se vendían a precio de oro en cualquier tipo de revista, tuviese o no que ver con aquel universo, era lo mejor que podía llegar a pasarnos. Por lo tanto, intentaré contar de un modo lo más ameno posible la historia de este producto, algunas de sus anécdotas más interesantes y, naturalmente, sus títulos más importantes, siendo éste el primero de una serie de artículos dedicados a las consolas de mi vida y que, espero, sean de vuestro agrado. Aunque la primera gran pregunta que abrirá la presente entrada es particularmente lógica.

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