Another, el color de la muerte de P.A.Works

Another

- ¿Has oído hablar de Misaki? De la clase 3 del noveno curso. - ¿Había alguien con ese nombre en la clase 3? - Pasó hace 26 años. Era popular desde el séptimo curso: inteligente, bonita y tenía una gran personalidad. Era querida tanto por los estudiantes como por los profesores. - Sí, al menos hay una persona así en todos los cursos. - Sin embargo, poco después de comenzar el noveno curso, Misaki murió. - ¿Qué? ¿Cómo? - Escuché que fue un accidente, así que todos se encontraban muy conmocionados hasta que, de repente, alguien lo dijo. - ¿Dijo el qué? - Él… señaló a la mesa de Misaki y dijo: Misaki está allí, no está muerta.

El género del terror ha sido siempre uno de los grandes olvidados dentro de este blog, y eso que ser del Barça y tener que jugar con Pinto en la portería en plena Champions aterrorizaría al más sádico de los Hitchcock. Con la honrosa excepción de Jigoku Shoujo, prácticamente ninguno de los animes de este género habían llamado mi atención por muchos y muy diversos motivos que iban desde la archialudida crisis de guiones que vivimos desde hace cerca de una década, hasta la mera vagancia, pasando incluso por un detalle tan sórdido como inconfesable como es el de que seré un periodista y un jurista temerario pero… soy un cagueta para esta clase de cosas.

Sin embargo y casi por accidente recordé que el padre de “mi reina” es aficionado al género de terror y que, precisamente por eso, pensé que sería una buena idea retomar esta clase de series, aunque fuese de un modo puramente testimonial, hablando de un producto relativamente reciente y de moda como lo es Another. Una apuesta de P. A. Works que entró por la puerta falsa y que ha terminado por convertirse en una obra de culto presente en casi todos los perfiles de Facebook y cuentas de Twitter especializadas en el tema, muy especialmente en Japón.

Por lo tanto, y pese a pertenecer a aquella infame y deleznable cosecha del año 2012, con la siempre declarada intención de agradar a mi reina y, por supuesto, de intentar escribir algo que sea interesante para el resto, procedo a abrir la caja de Pandora, temiéndome siempre lo peor y confiando en que, por una vez, mi intuición para desenmascarar los bodrios antes de verlos se equivoque…

ATENCIÓN: La serie analizada a continuación contiene escenas de violencia extrema que incluyen mutilaciones, asesinatos excepcionalmente crueles, ríos de sangre y muertes sádicas en general que pueden herir la sensibilidad del espectador, por lo que ningún menor de edad debe verlo excepto bajo su propia responsabilidad.

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Kill la Kill, destruyendo la tiranía de la moda de la mano de Trigger

Kill la Kill

Esta “Hoja-Tijera” se la dejó la persona que asesinó a mi padre, y ahora vas a decirme a quién le pertenece, Satsuki Kiryuin. - Dices que te llamas Ryuko Matoi. - Por supuesto. - ¡Eres la hija de Isshin Matoi! - Maldita, así que conoces a mi padre.Ya has perdido demasiada sangre Ryuko. - ¿No es eso lo que querías desgraciado? - A este paso te desmayarás en cinco minutos. - No lo digas tan tranquilo. ¡Volveremos a vernos Satsuki!

Era una obviedad. Empezar el año con un análisis de TTGL no podía tener más explicación que la de contextualizar una inminente review de esta serie que prácticamente desde sus inicios se había convertido en la gran referencia del género durante el último medio año. Pero lógicamente, era necesario que finalizase su emisión para poder emitir de este modo una opinión fundada sobre ella, aunque para tal fin fuese necesario esperar un tiempo que, en cierta manera, me ha obligado a tener la bitácora relativamente poco actualizada.

He de reconocer que estos días han sido para mí muy difíciles por varias razones que no vienen al caso. Trabajo, exámenes, prácticas y algún que otro sinsabor personal me han tenido un tanto alejado tanto de Internet como de las ganas de escribir. No obstante, a costa de hacer de tripas corazón y de ir economizando ratos libres y de robarle, para qué engañarnos, alguna que otra hora al sueño, he conseguido acabarla para hoy coincidiendo con el fin de su emisión en Japón.

De este modo y con esta entrada, nos metemos de lleno en el panorama de las novedades recientes de esta temporada relacionadas con la animación japonesa tras un periodo un tanto aleatorio en cuanto a las actualizaciones, que se han caracterizado por una cierta preferencia en cuanto a los videojuegos que, así, pasarán a un plano más secundario hasta la llegada del verano, para ser de nuevo el manganime la principal referencia temática de este blog. Pero dejémenos de soliloquios y procedamos a desmenuzar el producto que por fin tenemos entre manos.

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Omohide Poro Poro. El harakiri realista de Takahata

Omohide Poro Poro

- Taeko dime, ¿no piensas casarte? - ¿Eh? ¿Tan raro es estar soltera? - Bueno no, no quise decir eso pero… – Ahora hay cada vez más mujeres que trabajan. Muchas de mis amigas aún no se han casado ¿sabes? - ¿De verdad? - De verdad. – ¿En serio? – ¡Que sí! - Ya veo. - Es algo normal… Por cierto Toshio… ¿cuando ibas a la escuela… aprendiste en seguida a dividir fracciones?

Sé que me repito demasiado a la hora de empezar estas reviews… Pero es que siempre sucede lo mismo de un par de años a esta parte. Por más que intento encontrar un anime actual que sea mínimamente decente (o simplemente soportable) siempre termino igual de desesperado con cada nueva cosa que me recomiendan o que pruebo por mi cuenta. Es más, la última incorporación en sumarse a mi lista negra de títulos impresentables ha sido ese bodrio llamado Anohana, que consiguió hacer que cayese inconsciente ante el ordenador, incapaz de mantenerme despierto cuando no había terminado ni el tercer episodio.

Eso quiere decir que hasta que avance el año, mi única posibilidad de poder seguir hablando de animación japonesa es tirar de clásicos, aunque eso redirige el problema hacia una sencilla pregunta como es la de “¿Cuáles?”. Así que me puse a pensar y a recopilar sugerencias y entre ellas caí en el poco cuidado y esmero que le he dedicado a mis muy queridos y adorados “apócrifos” de Ghibli. Un estudio cuya filmografía me propuse analizar en su totalidad y que este año es más noticia que nunca por la llegada a occidente de la que dicen, por enésima vez, que será la última película de Hayao Miyazaki, Kaze Tachinu. Pero eso es todavía adelantar acontecimientos.

Lo que sí es objetivo y demostrable es que desde La Tumba de las Luciérnagas, no había vuelto a abordar la trayectoria de Isao Takahata como director de cine y, en esta época de escasez de ideas, sus ocurrencias (fetos abortados que sobrevivieron en el cubo de la basura y se transformaron en largometrajes que, de no ser porque aparecía el dibujito de Totoro al comienzo, nadie que no padeciese algún tipo de parálisis cerebral podría aguantar más de cinco segundos seguidos sin acto seguido tirarse a las ruedas de un camión) se me antojan más que procedentes para ir ganando algo de tiempo hasta que llegue algo decente a mis manos. Así pues, sin más preámbulos, procedamos a descender a la fosa séptica de la animación japonesa para hablar de la simplemente vomitiva, Omohide Poro Poro.

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Z-Kai: Cross Road. Aprendiendo a distancia en compañía de Makoto Shinkai

Hace apenas tres meses, en la entrada dedicada a Dareka no Manazashi, comentamos en este blog cómo Makoto Shinkai, conocido en occidente por sus cortos de animación y sus películas que mezclan el amor desesperado con la Ciencia-Ficción, oculta tras de sí una faceta como publicista que, si bien no es demasiado conocida por estos lares, lo ha convertido en un autor de prestigio en Japón haciendo que todos y cada uno de sus trabajos llamen la atención de buena parte del Planeta en el momento de su lanzamiento y sus subidas a Youtube se cuenten por éxitos. Por ello, no es de extrañar que su última apuesta, Cross Road, se haya convertido en todo un fenómeno de masas a pesar de ser sencillamente eso, un simple anuncio.

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Xenoblade, la crónica de la espada de Bionis

Xenoblade Chronicle

En un principio, el mundo no era más que un gigantesco océano envuelto en un cielo infinito de extensión inimaginable. En medio de aquella nada surgieron dos titanes, Bionis y Mekonis, que comenzaron un combate eterno que acabó con sus dos cuerpos inertes erigidos sobre la superficie del planeta. Eones han pasado desde aquel enfrentamiento y, ahora, la tierra que se extiende por los restos de lo que un día fue Bionis sufre el ataque de un ejército despiadado. Son los llamados… los mekon.

A pesar de la entrada que publiqué y borré hace unos días, este blog no va a cambiar una sola coma de su temática, contenido y dedicatoria. Quiero a “mi reina” y seguiré luchando por ella. Y precisamente para demostrarlo, decidí publicar una entrada más o menos larga. Pero, ¿sobre qué? Fue entonces cuando recordé una promesa que tenía pendiente con Roy, el cual me envió un correo hace ya un tiempo pidiéndome una review en la que explicase la antipatía que en alguna ocasión había confesado que sentía por Xenoblade Chronicles, un juego al que él tiene una alta estima, pero que se encuentra en mi lista negra. Por ello, a pesar de que no era de mi agrado, le prometí que algún día la llevaría a la práctica.

De eso han pasado ya casi dos años. Sé que tardo mucho en cumplir lo que prometo, pero siempre lo hago. Es una máxima que tengo por ley. La promesa es fuente de Derecho y hacerlo implica el máximo compromiso que pueda darse, puesto que un hombre sin palabra es lo más parecido que existe a un médico que mata, a un capitán sin navío o a un juez que delinque. Y ésa es la razón por la que decidí que ya iba siendo hora de que plasmase por escrito mis malas impresiones acerca de este programa que tantas alegrías dio en su día a los usuarios de Wii.

Sé que no es tal vez el mejor de los análisis de esta bitácora debido a que todavía estoy algo dolido por lo que ocurrió y también es cierto que he tenido que prepararla a contrarreloj y que el material sobre el que versaba no me inspira gran cosa. Por lo tanto, os pido que la leáis con indulgencia si localizáis en ella algún error. No obstante y a pasar de este inconveniente, al margen de dedicársela, como todo lo que hago, a “mi reina”, esta entrada va también dedicada con todo el cariño al webmaster de Otakufreaks, al que espero que no le molesten mis opiniones acerca de lo que para mí fue una de las mayores decepciones que me llevé a lo largo de la vida de la Séptima Generación de Consolas.

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