FASTENING DAYS, las cremalleras del cariño de Hiroyasu Ishida

Con la intención de retomar la actividad del blog, a pesar del ridículo que unas horas atrás acaba de protagonizar el Real Madrid, me apetecía en esta ocasión hablar de un producto corto en cuanto a su duración y que, merced a que goza de una subida oficial en Youtube, pueda enlazarlo por aquí para que lo podamos disfrutar entre todos. Y para ello, nada mejor que uno de los autores de culto de los que hemos visto crecer en esta bitácora como lo es Hiroyasu Ishida, más conocido en el ámbito de Internet como Tete y del que llevábamos largo tiempo sin hablar, por lo que se me antoja más que necesario ponernos al día sobre su filmografía comenzando por lo que fue el área en la que dio sus primeros pasos y que últimamente está abandonando: la de los cortos de animación. Aunque en esta ocasión lejos de aquel entorno underground en el que vio la luz y con el patrocinio de otro viejo conocido en estas lides como lo es Studio Colorido.

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Kimi no Na Wa (Your Name). El nombre para recordar de Makoto Shinkai

– ¿Eh? ¿Mitsuha? ¡Hey Mitsuha! Quería decirte que dondequiera que te encuentres, te buscaré. Tu nombre es Mitsuha. Sí, lo recordaré. Mitsuha, Mitsuha, Mitsuha. Tu nombre es Mitsuha. Tu nombre es… ¿Quién eres? ¿Por qué vine aquí? ¡Vine aquí a verla! Lo hice para salvarla, porque quería que viviese. ¿Quién era? ¿Quién? ¿A quién vine a ver? A alguien querida para mí, a alguien que no debo olvidar, a alguien que no quiero olvidar. ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién? ¡Cuál es tu nombre! – Taki-Kun, Taki-Kun, Taki-Kun. Está bien, lo recordaré y jamás lo olvidaré. Taki-Kun, Taki-Kun. ¡Tu nombre es Taki-Kun! Pero… ¿Quién eres? ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién eres? Alguien querido por mí, no debo olvidarlo. ¡No quiero olvidarlo! ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién eres tú? ¡Cuál es tu nombre! (…) – Un momento. ¿No nos hemos visto antes? – Creo que sí. – Tu nombre es…

No me voy a andar con rodeos. Necesitaba hacer esta review. O tal vez debería decir que era imperioso para mí el hincarle de una vez el diente a un anime de renombre que, bueno o malo, hiciese que me abalanzase sobre el teclado y empezase a machacarlo con los primeros pensamientos que me viniesen a la cabeza con la intención de dejar constancia de que existe un arte llamado “anime” y de que tengo un blog dedicado a intentar expandir el gusto y el amor que siento por él. Aunque últimamente ello haya sido un tanto difícil para mí, bien por el exceso de trabajo que desde hace años tengo que sufrir a mis espaldas, bien por la desgana que últimamente he padecido debido a un estado de ánimo anormalmente bajo hasta para mí.

Pero amigos, por fin he podido degustar la última obra del que para mí es, con mucha diferencia, el mejor autor japonés de la actualidad y del que puedo decir, sin ánimo de presunción, que he sido uno de los principales responsables de darlo a conocer en España desde los tiempos en los que lo idolatrábamos éramos considerados como poco más que una “panda de frikis”. Porque sí, muchos son los que a base de años se han ido subiendo al carro de sus seguidores alabando su trabajo y ensalzando sus méritos. Aunque lo cierto es que pocos, muy pocos, fuimos los que hace años nos fijamos en aquel muchacho que, de la mano de un Mac y ayudado por Tenmon, hacía las delicias de los cuatro gatos que por aquel entonces hablábamos de animación japonesa y se nos ocurrió apostar de un modo por él… bueno, por él y por sus extrañísimas historias que entremezclaban amores platónicos imposibles con la Ciencia Ficción, dando como resultado unas obras, a primera vista, rocambolescas, pero que ocultaban en su interior los intrincados recursos narrativos de los que sólo los genios pueden hacer gala.

He hecho esperar demasiado este análisis. Soy consciente de que muchos sois los que os habéis preocupado por mi aparente ausencia y, precisamente por ello, mi manera de daros las gracias por esperarme hasta que volviese a estar en condiciones de escribir es ésta; un análisis del que para mí no es uno más, sino sencillamente el mayor de los genios que se esconden en el Imperio del Sol Naciente y que, a base de obras maestras, se ha convertido en parte esencial de mi vida. No obstante, espero que me disculpéis si, al margen de dedicaros esta entrada a todos vosotros, tenga un recuerdo muy especial hacia Dunkel-Light. Ha sido sin lugar a dudas el que más me ha ayudado a llevarla a buen puerto, ha estado a mi lado en unos momentos muy duros y si hay alguien que ha demostrado que merece una dedicatoria, ése sin lugar a dudas es él. Así pues, y dejando patente que es un lujo tener como lector a nuestro amigo costarricense, no nos entretengamos más, y comencemos.

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Mai Mai Miracle, el milagro de crecer según Sunao Katabuchi

mai-mai-miracle

– Shinko, mañana… me marcho de aquí. Mi madre y yo cogeremos el tren hacia Osaka para vivir junto a su familia. Pero te prometo que allí me haré un hombre de bien y aprenderé cosas como el hacer bailar una peonza o quitarle las patas a los pulpos para enseñárselo a mis hijos. – Vale. – Shinko, quédatelo. – Está bien. – Nos vemos. – ¡Espera Tatsuyoshi! Antes de hacer todo eso… diviértete todo lo que puedas. Así aprenderás muchos juegos y podrás enseñárselos a tus hijos. Y para eso tendrás que divertirte mucho. Recuerda, ¡ahora o nunca compañero!

Comenzamos el año con asuntos que verdaderamente nos importan y lo hacemos de la mano de un título que de una forma táctica estaba claro que iba a tener un hueco en esta bitácora, aunque confieso que más llevado por los motivos que expresaré en la segunda introducción que por su verdadera calidad. Por lo pronto he de decir que no os podéis imaginar hasta qué punto me siento bien por haber recuperado por fin la movilidad en mi muñeca izquierda y que agradezco a todas las personas que se preocuparon por aquel desagradabilísimo asunto. Y una manera como cualquier otra de celebrar la recuperación es volver a la normalidad haciendo una de las cosas que más me gusta, como es analizar productos relacionados con la animación japonesa.

Sé perfectamente que una cosa es lo que me propongo hacer, y otra muy diferente lo que realmente podré llegar a redactar. Mi tiempo libre es muy limitado y mi paciencia realmente poca para escudriñar algunas de las series que me he dejado en el tintero a lo largo de los años. Y es que Stein’s Gate, AnoHara y Code Geass, tienen que tener un espacio por aquí para ellas, y no sé de dónde voy a sacar las ganas para dedicarles el artículo que se merecen, máxime con todos los proyectos que tengo en la cabeza y el montonazo de preocupaciones que martillean mi cerebro, pero se hará lo que se pueda y no se me ocurre una mejor manera para dar fe de que así se hará que la elaboración de un artículo como éste.

Para terminar, tengo que aclarar que, a pesar de nuestro traspiés en Sevilla, me ha encantado ver al Real Madrid asestarle un golpe casi decisivo a la Liga a estas alturas del año. La verdad es que no saco nada en limpio con las victorias de mi equipo, pero cuando los merengues ganamos, todos los españoles ganamos, al contrario de lo que ocurre con ciertos equipos que se dedican más a causas políticas que deportivas, mientras coleccionan condenas Administrativas y Penales relacionadas con algo llamado “Agencia Tributaria”. Pero dejemos de hablar del equipo de los dioses y pongámonos con algo más mundano como lo es si la película que tenemos entre manos es o no digna de llegar al Olimpo del Anime o, por el contrario, acompañará a su predecesora al Averno.

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Princess Arete, el anime Feminista de Sunao Katabuchi

aretehime

La Princesa de este Reino se encuentra encerrada en lo alto de la torre del castillo de nuestro monarca, mientras espera el advenimiento de un caballero lo suficientemente gallardo como para convertirse en su esposo. Por ello, desde su nacimiento ha sido aislada y protegida de la corrupción del mundo exterior y nadie la ha visto nunca. Sin embargo, aunque hay quien cuestiona su existencia, la gente de la capital cree que nunca ha salido de ahí, conservando así la nobleza de su cuerpo y de su mente en espera de que, algún día, convierta en realidad todos los deseos de su pueblo.

Sí amigos, así es. De nuevo tarde, muy tarde, aunque lo importante es que vuelvo a cumplir una de mis promesas que más he demorado a la hora de transformarlas en una entrada. Me imagino que no será necesario matizar lo que siempre digo. No es una cuestión de querer, sino de poder, y la avalancha de quehaceres y obligaciones que he tenido durante el último mes ha hecho que haya sido para mí poco menos que imposible encontrar unos instantes libres que me permitan ponerme delante del teclado y, de esta manera, poder concluir una review que, como suele ser muy habitual en mí, me lleva mucha más tiempo del que inicialmente preveo en sus inicios.

De cualquier manera no todo ha sido trabajar en estos días. Es más, me hizo bastante ilusión conseguir un hueco en mi agenda y ponerme a disfrutar hace ya dos semanas de una película que tenía ganas de ver como lo es “Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos”. Reconozco que la cinta no es gran cosa, pero encontrarse con algo que me permita distraerme de los problemas de los que habitualmente tengo noticias a través de casos y sentencias (así como de la repugnante actualidad política que día a día estrangula el país) es algo que hacía años que no me podía permitir. Y es que ir al cine es a día de hoy un lujo, pero ésta es una de las pocas cosas por las que, todavía, merece la pena vivir en Zamora. El precio de las entradas por aquí es muy económico.

Por último, y antes de comenzar, he de decir que estamos ante una producción considerablemente más compleja de lo que en un principio puede llegar a parecer. Comprenderla en su totalidad requiere varios visionados, no es precisamente sencillo desentrañar todos los mensajes que oculta y, para colmo, puedo asegurar que hacerse con una copia de ella disponible en un idioma comprensible para todos aquellos que más o menos chapurreamos la muy noble lengua de Cervantes es una misión que, de tan difícil, raya lo imposible. Pero que todos los males vengan por ahí. Dicho esto, y sin más dilación, comencemos a descifrar esta semidesconocida obra de Sunao Katabuchi que, como diré en la segunda introducción, ha saltado a la palestra a raíz del éxito de In This Corner of The World.

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Shelter, el Matrix de Porter Robinson

Encontrábame yo, para variar, muerto de aburrimiento tras sobrevivir a estar diez horas seguidas medio sepultado entre las decenas de libros de Derecho que abarrotan mi mesa cuando, buceando por los entresijos de una conocida Red Social para desconectar un poco, descubrí un vídeo subido por su propio autor a Youtube. No obstante, el mérito no fue mío ya que observé cómo LaLinLuLeLo se había hecho eco de él en su perfil a la vez que pedía una opinión acerca del mismo. Inicialmente pensé en responder por allí, pero dada la calidad que percibí en dicha obra decidí que éste era un buen momento para dedicarle una minireview a este particular corto de animación, del que adelantaré que es uno de los pocos de los que últimamente se puede decir que se salvan de la quema debido no sólo al buen planteamiento de su autor, sino también a que ha sido nada menos que A-1 Pictures la encargada de poner los medios técnicos para darle vida.

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