Franz Kafka’s Inaka Isha

 

Un médico Rural

No cabe ninguna duda de que discernir los extremos de la delgada línea que separa la genialidad de la locura es uno de los mayores retos a los que un crítico, de cualquier área, tiempo o condición, se debe enfrentar a la hora de valorar una obra que caiga en sus manos. Todas las épocas en ese sentido han sido complicadas, pero es llamativo observar cómo los siglos XIX y XX dieron un sinnúmero de personajes alcohólicos, drogadictos, esquizofrénicos, lunáticos y psicópatas que, debido a lo estrambótico de sus obras, son estudiados con esmero en las universidades como genios que se adelantaron a su tiempo cuando lo que realmente pasaba es que eran simples “fumaos” y que en muchos casos no gozaron de reconocimiento alguno en vida. Buenos ejemplos de “colgaos” endiosados podríamos encontrarlos en figuras como Klimt, Van Gogh, Cortázar, Gaugin, Espronceda o incluso Beethoven. Sí, éste también, aunque si incluso se decía que al mismísimo Shakespeare le gustaba “darle” cuando se encontraba falto de inspiración…

Aunque por encima de cualquier consideración, eso que se dio en llamar “La Europa de Entreguerras” regaló al mundo una impresionante cantidad de energúmenos impresentables, a cual más “zumbao” que el anterior, cuya única aportación a la humanidad fue el de mostrar que estar para el manicomio, empezaba a ser una condición necesaria e incluso suficiente para triunfar. Al margen de los genocidas de uno y otro signo político que ascendieron al poder en el terreno político mientras las democracias occidentales se los tocaban a dos manos. El resumen de la obra de los intelectuales de la época consistía en plasmar en palabras/ pinceladas/ martillazos/ planos/ etc todo lo que sus patologías mentales les hacían ver, para que después… ilustres y eminentísimos catedráticos de universidad dedicasen páginas y páginas de sesudas críticas en las que intentaban hacer ver que una simple imbecilidad tenía sentido para ellos… Por supuesto entre docenas de frases hechas como “aquí se hace notar el dolor del artista” o “en un ejemplo prodigioso de osada innovación”.

En el terreno personal, el único de estos artistas por el que reconozco sentir debilidad es Dalí… y no por su obra, sino porque se rió una y mil veces en la cara de los que decían entender sus cuadros y llego a corroborar críticas opuestas u ofrecer un lienzo, únicamente con su firma, ya que parecía que era lo único que importaba. Del resto… me voy a ahorrar agotar el diccionario. Pero si hay un nombre, cuya simple mención resume páginas y páginas de lo que acabo de decir es el del checo Franz Kafka. Sinceramente, nunca he sido capaz de ir más allá de las diez páginas de cualquiera de sus novelas sin llegar a la conclusión de que deberían haberlo envuelto en una camisa de fuerza, encerrarlo de por vida en un psiquiátrico y, por supuesto, tirar la llave al mar.

No me voy a andar con rodeos. Esta cosa llamada Inaka Isha está basada en una M I E R D A de relato al que no sólo se conforma con empeorar, sino que por añadidura le añade toda clase de experimentos visuales con la intención de sumergir al espectador en el mundo psicológico que encierra la historia que sólo consiguen hacer perder el hilo conductor del guión: un médico rural que, tras ser despertado a altas horas de la madrugada para salvar la vida de un niño, recibe de éste la petición de que le deje morir. Un hecho que hará que el doctor se replantee su vocación. Si fuera uno de los críticos que fingen saber lo que Kafka quería decir en sus obras, os diría que estamos ante la enésima demostración de la habilidad con la que el escritor choco definió el vacío existencial del hombre del siglo XX y de la incertidumbre ante el mundo que lo rodea… Pero no lo haré.

La historia es una soplapollez de tal calibre que todavía me dura el enfado de haber perdido miserablemente 20 minutos viéndola. Los planos de “animación experimental” marean a costa de exagerar y deformar constantemente las proporciones de los personajes. En ese sentido, hay que reconocerle a su director, Koji Yamamura, el mérito de haber apostado por una forma diferente de diseñar, con no pocas influencias de Van Gogh en los fondos (especialmente patentes en la habitación del niño que encuentro parecida a “La habitación en Arlés”) y de los artistas surrealistas en general. Sin embargo, no debemos olvidar que las mencionadas apuestas conllevan un enorme peligro que este Franz Kafka’s Inaka Isha ejemplifica a la perfección. Un intento de crear un producto alternativo y atractivo que se queda en un anime para olvidar, cuyos alardes estéticos en el diseño impiden concentrarse en seguir el guión y cuya calidad final podemos definir, sin temor alguno, como deplorable.

NOTA: 1

11 comentarios el “Franz Kafka’s Inaka Isha

  1. Pues mira, precisamente tenía unos pensamientos similares el otro día, después de ver “2001, una odisea del espacio”. Y es que no me puedo creer que semejante mierda sea considerada una obra maestra. Con ese final psicodélico, sólo comparable con el de “Evangelion”…
    En definitiva, que me cago en los artistas y en sus obras de culto.

  2. No te escribí antes porque justo estábamos esperando a que fuera hoy para sacar nuestra versión al público.

    Como bien sabes, yo siempre respeto las opiniones, aunque de todo lo que has escrito lo único que creo que verdaderamente comparto es lo de todos esos críticos que se las dan de listos queriendo saber y encima explicar lo que quiere decir cada autor en sus obras, cuando eso nada más lo sabe el autor y punto (como mucho alguien a quien el propio autor se lo diga o alguno que le conozca lo suficientemente bien como para hacerse a la idea) así que a mí también me parece una chorrada como un piano ver cada dos por tres teorías diciendo que si todo era por cómo estaba el mundo, lo caro que estaba el pan, o vete a saber.

  3. Yo me creía un tío raro cuando los chicos de Tanoshii sacaron su versión y yo pensé que joer, hay fumadas muy interesantes, pero ésta en concreto no le alcanzo a ver el mínimo ápice de algo que pueda parecerse a interés por mi parte.

    El relato y la imagen no guardan relación alguna, pues es fruto de una interpretación muy libre del texto. Demasiado. No es que sea un experto en Kafka, de hecho lo aborrezco, pero creo que su intención estaba bastante lejos de lo que describen las imágenes de este intento de animación. Animación que tampoco me entró por los ojos.

    Sobre lo que dice Elder, 2001 no es un bodrio. Es un coñazo. Pero técnicamente roza el realismo perfecto, que es lo que le da nombre a la película. No es comparable a la paranoia de Evangelion en ningún aspecto.

    Y ya me he quedado a gusto.

  4. Sólo me gustaría aclararte Wish que ya sabes que ya estoy muy desconectado de esta clase de mundillos y que no sabía que WNFB sacaría una versión. Ésta en concreto la vi en AU y decidí criticarla, aunque fuese a lo bestia xDDDD. Espero que no os lo hayáis tomado a mal ya que no iba con malas intenciones y, en serio, no tenía ni la menor idea. Empezaré a pasarme de nuevo por vuestro foro para evitar este tipo de malentendidos de cara al futuro.

    Y sí, como habrás podido ver, yo también me he quedado muy a gusto Reboot xDD.

  5. Nada, chico, si estas cosas son así, no te ha gustado y punto, no hay razón alguna para que nos enfademos por tu opinión, y malentendido ninguno, que sin pasarte por el foro a ver cómo ibas a enterarte de que íbamos a hacer Inaka Isha y aunque lo hubieras sabido, tenías el mismo derecho a expresar lo que opinas, que para eso estamos en un país de libertad de expresión (aparte de que es tu blog, coñe).

  6. Del utópico en el que se supone que estamos, pero para los blogs por lo menos sí que se da, por lo menos para los personales en los que no hay una política de empresa donde hacen que uno escriba lo que ellos creen que los demás quieren leer o lo que a los jefazos les parece bien para ganar más cuartos.

  7. Pingback: ¡Feliz Navidad y a por el 2009! « Todos tenemos un precio menos en nuestro blog

  8. recien me entero de ti… comparto sobre las genialidades de estos muchachos fuera de serie….. bien entrados… habrán estado, para confundirnos tanto… y aplaudirlos .ja.ja.ja me refiero a vicent
    gaugin, y a kafka… y los demas…..

  9. pues vaya a ser, que estoy a mitades con tu critica, no tanto por inaka isha, es mas por la apreciacion sobre el arte que tienes, no me gusta mucho kafka, pero tus palabras se entienden como si “demeritaran” el trabajo de los autores “alcoholicos, drogadictos, ezquisofrenicos y psicopatas”, pues que mejor que el estado alterado de la mente para mostrar sin reservas el verdadero ser de las personas, ese que habita en el inconciente, claro en esto hay que tener a consideracion, que el arte se rige por formas y estilos, de modo que no quieras sacar todo lo que alucinas,sueñas,piensas, sin antes haberlo revisado.
    ejemplo de estos autores te nombro a william blake,charles baudelaire,gustavo adolfo bequer,philip k. dick,f. dostoyevski,e.t.a. hoffman y demases
    quienes por su estilo narrativo y creatividad se consagran como colosos en los registros “akashicos” del mundo.
    ojo que ninguno de los autores que puse son representantes del surrealismo, mas tienen en si esos defectos que mencionas.

  10. Bueno, ante todo darte la bienvenida al blog y disculparme por no haber respondido a tus anteriores comentarios. Hasta mañana voy a estar liadísimo y ello me ha impedido conectarme todo lo que hubiese querido.

    En concreto sobre este corto, lo que quería decir es que busca una perspectiva que sugería tanto la locura que llegaba a resultar hasta grosera y de ahí toda la sarta de tacos que puedes leer en el análisis.

    Sobre el tema de las enfermedades mentales y el arte se podrían escribir páginas enteras, aunque yo siempre me limito a mencionar a Van Gogh, que pese a sus alteraciones psiquiátricas, conservaba un lado muy emotivo que expresaba en sus cartas a su hermano Theo y en obras como “La noche estrellada” que pinto desde su habitación en el psiquiátrico y que, curiosamente, representaba a la perfección los movimientos de estos astros y la posición de los mismos en el momento en el que fueron pintados.

    Van Gogh era un enfermo, pero en los momentos en los que estaba lúcido era un genio. ¿Son la esquizofrenia o la psicosis trampolines para la genialidad? Quién lo sabe, pero como tú bien dices en el panorama cultural hay un enorme número de ellos y muy especialmente en el Romanticismo… aunque en esos casos, más que enfermedad era la mezcla de alcohol, drogas y prostitución.

    Un saludo ^^.

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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