Steamboy

Horrorizado con las últimas novedades editadas en Japón en lo que a manga y a anime se refiere, decidí darle una oportunidad a uno de los clásicos que se encontraban en mi videoteca criando polvo y que, hasta la fecha y por motivos que explicaré más tarde, nunca había terminado de ver. Así pues, decidí hacer una review de Steamboy, la película más cara de la historia del cine japonés y una de las apuestas más fuertes de la carrera de Katsuhiro Otomo que gustó bastante en su momento en su paso por diversos festivales de cine catalanes, pero que en el resto del mundo gozó de una acogida un tanto fría.

Vamos con ella.

Ficha Técnica

Steamboy es una película del género Steampunk estrenada el 17 de julio de 2004 en Japón y el 18 de marzo en Estados Unidos, escrita y dirigida por Katsuhiro Otomo y producida por el estudio Sunrise en colaboración con Production I.G. y Studio 4ºC.

Tema principal de la OST

  • Full force, compuesta por John Powell

Argumento

Lloyd y Edward Steam son un padre y un hijo científicos que han dedicado su vida al estudio del vapor y a sus posibles aplicaciones prácticas en el terreno industrial. Para ello se desplazan a la Alaska rusa donde siguen investigando la síntesis perfecta de este estado del agua y crean un revolucionario artilugio al que bautizarán como Steamball capaz de dar paso a una nueva era de prosperidad en el campo de la ciencia. Sin embargo, Edward será víctima de su propio experimento y gran parte de su cuerpo resultará carbonizado en un accidente.

Tres años más tarde, Lloyd le envía por correo la Steamball a su nieto Ray, que vive en Manchester ajeno al trabajo de su abuelo y su padre, aunque ello no le libra de ser víctima de las bromas crueles a las que lo someten los chicos de su edad por las extrañas aficiones de sus familias. Al abrir el paquete se encuentra con una carta en la que le dice que Edward ha muerto y que bajo ninguna circunstancia deje que un ente llamado “La Fundación” se haga con el globo. Sin que le diese tiempo a terminar de leerla, dos hombres de dicha organización llegan a su domicilio y le exigen la creación de su abuelo pero James consigue escapar gracias a la aparición, en el último momento, de Lloyd.

Ray, Scarlett y Edward

Tras una azarosa huida el joven es finalmente secuestrado y llevado a Londres en donde descubrirá que Edward sigue vivo y que se haya inmerso en un gigantesco proyecto llamado “Steam Tower” que supone la culminación del uso del vapor en el mundo de la maquinaria industrial. Sin embargo las intenciones del científico distan mucho de ser altruistas.

Después del experimento Lloyd y Edward se habían distanciado y éste buscó financiación para sus experimentos en el seno de “La Fundación”, una empresa cuya principal fuente de ingresos es la venta de armas y que tiene unos planes para los hallazgos de los Steam muy diferentes a los meramente filantrópicos. Para colmo de males, la encargada de la supervisión del proyecto es la nieta de su presidente, Scarlett, una niñata egoísta, déspota y malcriada que rápidamente se encapricha de Ray. ¿Podrá el joven impedir la utilización torticera de los descubrimientos de sus progenitores?

Análisis

Confieso que Steamboy ha supuesto toda una nueva experiencia para mí. Es la primera vez en mi vida que una película logra hacer que me quede dormido en tantas ocasiones como veces he intentado verla sin ningún tipo de pausas. Puedo asegurar que por mis manos y mis ojos han pasado los bodrios más asquerosamente infumables que mente humana pueda concebir, pero como mucho consiguieron que mi cerebro desconectase una o a lo sumo dos veces. Sin embargo, en ninguno de estos casos me había acercado a las nada menos que cinco ocasiones inconexas en el tiempo en cuanto a fecha y hora que esta película ha hecho que me caiga redondo sobre el sofá, víctima de un tedio extremo y de una trama que hace plantearse al espectador la idea del suicidio antes de someter a las neuronas a un tormento como el de aguantar las casi dos horas de su metraje.

Sus credenciales eran cuanto menos prometedores. Su realización técnica y la fusión en su producción de Production I.G., 4ºC Studio y Sunrise, bajo la coordinación de este último, hicieron de su estreno el 17 de julio de 2004, uno de los acontecimientos relacionados con el anime más esperados de la primera década del siglo XXI. Máxime si tenemos en cuenta que su desarrollo tardó unos diez años en finalizarse. No obstante, los que ya estábamos acostumbrados a engendros como Mai Hime o Mai Otome, S-cry-ed, toda la saga Gundam y demás balonazos en la entrepierna contra el buen gusto perpetrados por Sunrise, empezamos sencillamente a hacernos cruces sobre lo que podía depararnos su dilatada experiencia en provocar deserciones del mundo del anime, unida a la decadencia creativa del creador de Akira. Por desgracia, mis temores se confirmaron.

La trama tiene lugar en tres lugares diferentes como son Alaska, Manchester y Londres entre los años 1863 y 1866, una época dorada para Inglaterra cuya reina, Victoria, disfrutaba de todas las ventajas heredadas de la Pax Británica que su adorado Wellington había logrado para el imperio tras derrotar a Napoleón en Leipzig y posteriormente en Waterloo. Sin embargo, Otomo, lejos de hacer un seguimiento histórico preciso y riguroso de los acontecimientos, decidió partir de una premisa real como era la de la Exposición Universal de Londres de 1866 para crear una trama de ciencia ficción que exagera la capacidad científica de la época y utiliza de forma anacrónica personajes que verdaderamente existieron para así crear una realidad alternativa que concuerde con los acontecimientos narrados.

En otros casos, esta “peculiaridad” se llamaría falta de rigor, chapuza monumental o simple producto de una fantasía etílica. Sin embargo el guión corría a cargo de todo un gurú del anime, y tal circunstancia, lejos de repercutir en su contra, sirvió para bautizar a un nuevo estilo que llevaría por nombre el de “Steampunk” y que consistiría por lo tanto en trasladar una historia de ciencia ficción a un tiempo pasado.

Soy perfectamente consciente de que más de uno pensará que estoy siendo injusto con Steamboy al criticarle un hecho que en el fondo se da en casi todas las recreaciones históricas del séptimo arte, como es el de intentar retratar un siglo anterior de cualquier manera y con cierta grosería en sus errores, como ya ocurriera el clásicos del cine como “El Cid”, o más recientemente en “Agora”. Pero es que las imbecilidades de esta película superan cualquier límite de permisividad.

El mejor ejemplo lo encontramos en la niñata que supervisa el proyecto londinense de “La Fundación”; una organización cuyo nombre no se facilita hasta la mitad del metraje, pero de la que sabemos que se enriqueció vendiendo armas a los dos bandos de la Guerra de Secesión. Más tarde descubrimos que lq mencionada fundación se llama “O’Hara”… y que la nieta de su presidente se llama curiosamente “Scarlett”… En otras palabras, a Katsuhiro Otomo no se le ocurrió otra cosa que convertir a Scarlett O’Hara, la protagonista de “Lo que el viento se llevó”, en una adolescente de 14 años, rubia y de carácter insoportable que da la réplica femenina a Ray.

Sólo con ese detalle esta claro que lo mejor que se puede hacer con el DVD de Steamboy es probar la eficacia de nuestro martillo a la hora de intentar convertir un objeto inanimado en átomos. Aunque si a eso le sumamos chorradas como la de disfrazar de Lincoln a Robert Stephenson y resucitarlo de la tumba en la que llevaba nada menos que 7 años metido en 1866, o el presentar a los árabes como un pueblo independiente cuando acuden a Londres a observar las armas de la Fundación O’Hara, en compañía del Imperio Otomano… la tentación a la hora de introducir el disco en ácido sulfúrico se vuelve irresistible.

Carátula del videojuego de Steamboy para PS2

Metiéndonos ya en aspectos puramente académicos, está claro que después de que Otomo destrozase su propio manga en aquella infame adaptación de Akira, los intentos a la hora de reinventarse y de pasar página por su parte lo condujeron simplemente a la ruina total, en la que sólo logró repetirse, copiar otros estilos o incluso hacer dudar de su salud mental, como da fe esa pieza que “depositó” en aquel horror con forma de película a la que se llamó “Memories”. Edward Steam, a la hora de explicar la naturaleza de la torre repite exactamente el mismo esquema que el utilizado por el Barón al comienzo de Metrópolis, cuyo guión también corrió a cargo de este mangaka, y la escena en la que están hablando sin ningún tipo de coherencia James, Scarlett y Edward es una mala imitación de las conversaciones absurdas de Satoshi Kon.

Me gustaría seguir hablando mal de ella… pero es que ahí acaba todo. Después de aburrir durante cerca de 50 minutos con la más que anodina historia de Steamball, la cinta castiga al espectador a presenciar durante casi una hora la ridícula batalla entre la Fundación O’Hara y la armada británica, cuyos niveles épicos y de vivacidad sólo son comparables a las mayores y más salvajes fantasías sexuales que una cafetera de vapor pueda tener.

Todo, absolutamente todo en esta película es malo: guión, personajes, OST, planos… Incluso el videojuego para PS2 es una de las peores aventuras de la historia de la consola. Para colmo los diseños de James y de Tetsuo son prácticamente idénticos, cosa nada habitual en Otomo, y las Cgs que acompañan a ciertos fotogramas, sólo pueden calificarse de lentas, pesadas y mal integradas con el entorno, a pesar de que, según se afirmó en su momento, fueron seleccionadas de entre 440 posibles. Aunque… bueno… sí, ahora que lo pienso sí tiene algo bueno: que se acaba.

Por más vueltas que le doy, soy incapaz de entender cómo es posible que una película tan deplorable en cuanto a su calidad pudiese levantar semejante expectación y cómo se pudo desembolsar en ella la friolera de 26 millones de dólares. Una salvajada que, dicho sea de paso, le valió el título de anime más caro de la historia. Si sois masoquistas o queréis incitar disimuladamente al suicidio a una persona, Steamboy es vuestra película. Para todos los demás, sólo diré que estamos ante una de las peores, más aburridas e insoportables películas de la historia reciente de la animación japonesa y nadie en su sano juicio debe perder el tiempo viéndola.

NOTA: 0,5

7 comentarios el “Steamboy

  1. Jajaja, cómo te sobras.

    Nah, hablando en serio, estoy bastante de acuerdo contigo. Lo único que puedo decir de esta película es que sé que la he visto, pero apenas recuerdo nada más de ella. Lo cual es lo peor que se puede decir de cualquier obra.
    Lo que no sabía era que costó tanta pasta. Joer, que me den el dinero a mí, que ideas no me faltan…

  2. Aún no la he visto, pero sólo con ver la nota y tu crítica, ya tengo ganas de verla, para ver como se puede poner a una peli tan cara un 0,5 xDDDDD

    Me gustan tus críticas cuando ves algo bueno, pero cuando ves algo malo, lo siento, pero me encanta xDDD

    Disfruto mucho viendo como les arrancas la poca dignidad que les queda a ciertas series/mangas y sobre todo viendo la nota final xDDD

  3. Pues sí Elder, yo con el 1% tenía para sobrevivir tres años y producía cosas bastante más productivas xD. Y por lo de no acordarte de la peli… Tranquilo, eso te ahorras.

    Y Djevel, las cinco décimas que le doy es porque el juego de PS2 en vez de ser una puta mierda como la peli… es una mierda a secas… una mierrrrrrrrrrrrrrrrrrrrda con acento en la R como decían en un mítico programa de radio, pero sólo es capaz de producirte una úlcera de estómago de pensar que has invertido tu dinero en semejante excremento. La película es que es directamente para pegarse un tiro y pedirle a un amigo que te remate con tal de olvidar que alguna vez has perdido el tiempo con ella. En serio. Es para morirse #___#.

  4. Te has quedado a gusto! jajaja. La verdad es que tienes razón, aburre, duerme. Aunque tengo que decir que la animación y el aspecto visual de la película me gustaron. Pero el resto, va por un camino que caen en picado. Y pensar que se gastaron mucho dinero en ella! no sabía que era la más cara del cine japonés! pues hay mejores, se habrán gastado menos dinero, pero esas si que valen.

    Saludos!

  5. Pues porque redacté la entrada en un día que estaba de buen humor. Que si me llegas a leer cuando salgo del dentista o de pagar las dichosas facturas del coche… xD.

    Sí, yo también me quedé de piedra cuando me enteré de los 26 millones de dólares. Sobre estos datos siempre hay mucha polémica dada que muchas veces estas cifras se alcanzan mediante cooproducciones, con lo que la nacionalidad del film queda muy difusa. Pero para que te hagas una idea Ran, de Kurosawa, ostentó en 1985 el título de película japonesa más cara que 15 millones de $ y Ghost in the Shell 2: Innocence y las diferentes entregas de 20th Century Boys salieron por aproximadamente 20 cada una.

    También he de matizar que Ponyo, de la que por cierto estoy haciendo una review, costó 34 millones de dólares, aunque al estar Buena Vista (Disney) de por medio, no podemos considerarla al 100% japonesa a pesar de estar hecha por Ghibli (sin contar con que buena parte del presupuesto se invirtió en contratar a Matt Damon y a Liam Neeson para el doblaje al inglés).

    Es lo que tiene el que la industria de animación japonesa sea una de las más fuertes y universales del imperio. Que sus producciones salen más caras que las protagonizadas por personas de carne y hueso.

    Un saludo.

    PD: Oye , mira a ver si posteas en tu blog alguna receta interesante, que llevo cuatro días seguidos comiendo bocatas de calamares. ¡SOY UN INÚTIL EN LA COCINA T____T!

  6. Pingback: Ponyo en el acantilado, la consecución del sueño infantil de Miyazaki « Drakenland / El lobo zamorano

  7. Pingback: A letter to Momo, o cómo destruir Production I.G en menos de dos horas | Drakenland / El lobo zamorano

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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