Mononoke Hime (La Princesa Mononoke)

Cuando le cortas la cabeza a un lobo, ésta aún puede morder

Dado que ésta será la última review de anime anterior a las vacaciones de Semana Santa, hoy me apetecía hacer algo especial. Algo que no siguiese la misma rutina que he padecido los últimos meses a la hora de analizar novedades de la que va siguiendo el camino de ser una antigua pasión mía, para ser tan solo un bonito recuerdo del pasado que una vez constituyó una de las formas más perfectas de expresión audiovisual, el anime, a la que una comercialidad sin escrúpulos, y un olfato nefasto a la hora de elegir sus guiones lo convirtieron en una exhibición de vulgar mediocridad con las peores virtudes asociadas a la cultura oriental.

Así pues quería permitirme algo elegante. Un toque de distinción destinado solamente a aquellos momentos en los que necesitas algo excepcional que te dé inspiración y que signifique algo muy especial para ti. Por ello es por lo que en este blog había llegado el momento de hacer algo como esto. Abordar una creación tan importante ante la que cualquier palabra, por grande que fuese, se tornase pequeña y cuyo único fin es tal vez el de recordarnos que si la práctica totalidad de las religiones conciben al hombre como un ser hecho a imagen y semejanza de Dios, a veces éste escoge a hombres capaces de poner una firma que da carácter profano a una obra que sólo puede definirse como divina… Con todos vosotros. Mononoke Hime (La Princesa Mononoke).

Ficha Técnica

Mononoke Hime (もののけ姫 ) también conocida como “La Princesa Mononoke” es una película anime de 1997 escrita y dirigida por Hayao Miyazaki y producida por Toshio Suzuki para el estudio Ghibli. Posee un metraje de 134 minutos y puede englobarse dentro de los géneros de la ficción histórica y la fantasía.

Tema Principal de la OST

  • Main Theme” compuesto por Joe Hisaishi con letra de Hayao Miyazaki e interpretado por Mera Yoshikazu

Historia

Tras ser aniquilados en la Guerra de los 38 años, los últimos supervivientes de los Emishi rebeldes (Iteki) se refugiaron en una aldea oculta en la parte septemtrional de Japón, donde consiguieron sobrevivir lejos de las intrigas imperiales que exterminaron a la mayor parte de su pueblo.

Sin embargo, 500 años más tarde, un gigantesco jabalí convertido en demonio perturba la paz del poblado y ataca a sus gentes. El príncipe Ashitaka decide defender su emplazamiento y montado en su alce rojo, Yakul, consigue matar al peligroso engendro. Sin embargo el precio a pagar es alto. Uno de sus tentáculos alcanza el brazo del joven y extiende sobre él una maldición.

Después de consultar al oráculo de su tribu ésta le indica que las marcas que cubren su extremidad se extenderán por todo su cuerpo y morirá, aunque su única esperanza parece encontrarse en las tierras occidentales, donde ha caído el mal y el destino le ha reservado la tarea de ir allí y observar en todo lo que ocurra sin que la venda del odio influya en sus actuaciones.

Ashitaka, San y Eboshi

Obligado pues a abandonar a su gente, Ashitaka pone rumbo al oeste, aunque su camino será largo y accidentado debido a la codicia de los aldeanos de los diferentes pueblos que visita, y las carnicerías perpetradas por los diferentes señores de la guerra que actúan a sus anchas sin que el emperador pueda o quiera hacerse cargo.

Pasadas ciertas escaramuzas, encuentra por casualidad a dos comerciantes heridos que han sido víctimas de un ataque organizado por los lobos en el que participó una enigmática muchacha llamada San, pero a la que ellos han bautizado como “Mononoke” y le han otorgado el título de princesa de la especie.

Ayudados por el príncipe, los dos burlan a la muerte y llegan a “La Ciudad del Hierro” (Irontown en la versión estadounidense) donde la líder del pueblo, Lady Eboshi, desea conocer al forastero. Sin embargo, Ashitaka pronto descubrirá que está pisando el campo de batalla de una cruenta guerra entre el hombre y el bosque al que intenta destruir, y a la que la animosa mujer y su ejército de fusileros y exprostitutas empiezan a decantar del lado de los humanos.

La polémica de su lanzamiento

Hayao Miyazaki no era precisamente un autor conocido en occidente. Pese a que algunos de sus films, como Porco Rosso, se habían estrenado con relativo éxito en Europa y en Estados Unidos, lo más que muchos publicistas supieron decir de él es que era el creador de Heidi. Una mentira piadosa (se encargó de sus diseños pero el director fue su socio Takahata) que le ha perseguido hasta el día de hoy pero que no le libró de ciertas prácticas que marcaron de por vida su relación con occidente.

Previamente, en la década de los ochenta, uno de sus más queridos y alabados proyectos como Nausicaä fue víctima de una de las más escalofriantes censuras sufridas por anime alguno, que privó a los europeos de más de 30 minutos de un metraje original de dos horas. Tijereteado, mal traducido y con una historia desvirtuada y carente de sentido, Miyazaki nunca olvidó el ultraje a su obra y se mostró a partir de entonces totalmente reacio a la eliminación de un solo fotograma de su trabajo.

Sin embargo, después de que Mononoke Princess se convirtiese en la segunda película más vista de la historia de un país como Japón, sólo superada por E.T., Miramax (filial de Disney) decidió estrenarla en Estados Unidos aunque suprimiendo de ella todas las escenas violentas que hacían de ella un film no recomendado para menores de 13 años.

El choque entre el director y la distribuidora fue máximo y si bien la cinta se estrenó el 12 de julio de 1997 en el Imperio del Sol Naciente, no sería hasta finales de 1999 cuando vería la luz en un puñado de salas comerciales en Estados Unidos y Europa con una distribución más que discutible en cuanto a su mercadotecnia y el número de unidades presentes en los cines.

Desde entonces la propia Disney a través de Buena Vista se encarga de la administración de los trabajos de Ghibli fuera de Japón ya que se comprometió a no censurar el menor contenido del original, aunque algunos apuntaron maliciosamente a que el retraso en su aparición en el nuevo y viejo continente se debió a que la todopoderosa empresa del entretenimiento norteamericana no quería que esta joya compitiese en las salas con su por entonces principal novedad, Mulán, de cuya calidad voy a ahorrarme comentarios.

Análisis

Tenía por entonces 18 años. Había oído hablar demasiado de Mononoke Hime y ni la ignorancia de mi entorno sobre lo que era el anime, ni lo prohibitivo que era para mí en aquel momento el precio de una entrada de cine me privaron de convencer a “mi hermano” para llevarlo a ver el día de su estreno en España esta obra de arte en una multisala de Zamora. Nunca podré olvidar aquel día, no sólo por el placer que supuso para mí contemplar esta maravilla, sino porque él y yo nos encontrábamos solos en la sala en compañía de un hombre que se durmió nada más empezar.

La película supuso para los dos una anécdota inolvidable debido a la extraordinaria cantidad de cabezas y de brazos que como si nada saltaban víctimas de las flechas de Ashitaka. Pero para mí en particular dibujó un cuadro lo suficientemente explícito como para describir el panorama que fuera de Cataluña tuvimos que aguantar durante años los que como yo amábamos el género del anime y nos encontrábamos en tierras en las que lo diferente era simplemente condenado al rechazo y en las que la pasión por el género del manga era sólo una simple excusa para someter a mofa y marginación a los que profesábamos unas ideas y unos gustos distantes a los de aquellos que se autodenominaban como “gente guapa”.

Recuerdo que la Princesa Mononoke es la única película que llegué a comprarme dos veces. La primera fue el original de Buena Vista y la segunda la copia que distribuyó la colección “Manga Manía” por miles de hogares españoles gracias a la presión que muchos, entre los cuales me encuentro yo, ejercimos para dar a conocer el género a base de cartas, artículos y más de un debate cara a cara con los psicólogos de turno nos tocó afrontar y en más de una ocasión perder. Pasase lo que pasase era un tesoro que no estaba dispuesto a perder y por ello, Ashitaka, en forma de póster me acompañó en mis años de universidad y más tarde en las paredes de todas y cada una de las habitaciones que alguna vez he podido decir que son mías.

Carátula reversible del VHS de “La Princesa Mononoke”

Más de una década ha pasado desde aquello. Mi rostro sigue igual que entonces. A veces me dejo el pelo largo porque mucha gente no acaba de creer cuando lo tengo corto que tenga más de 18, pero mi persona ya no es la de un chico con unas enormes ganas de combatir pero de nulos recursos al hacerlo. Ya no tengo miedo a lo que opine de mí nadie que no sea yo y tengo la absoluta seguridad de que puedo desnudar mi alma sin albergar miedo alguno de lo que mi entorno pueda ver en ella.

Sé que ser periodista me cambió la vida y quería saber si, ahora que ya sé qué es lo que soy y qué es lo que quiero llegar a ser, me seguiría gustando esta película y llegaría a causar en mí la misma sensación de paz y serenidad que me transmitió la primera vez que mis ojos tuvieron la buena fortuna de verla. Y sólo había una forma de averiguarlo.

En cierta ocasión le leí a otra persona que lo más recomendable era ver animes que diesen vida a un guión original, dada la constante pérdida de calidad que los cómics sufren al recibir una versión animada. Tal vez es ahí donde reside el primero de los grandes puntos fuertes de esta película.

Mononoke Hime tardó más de 16 años en concebirse. Muy posiblemente en sus inicios iba a ser el anime de un manga de 1983 creado por el propio Miyazaki y que tuvo por nombre Shuna no Tabi, en el que se contaba la historia de un joven llamado Shuna que ostentaba el título de príncipe de una aldea situada en un valle desértico cuyos habitantes morían de hambre. Un día, la llegada de un hombre que porta semillas de oro cambia la vida del muchacho al hablarle de una tierra creadas por los dioses situada en occidente en la que existe un tipo de cereal que podrá salvar a su pueblo, lo que hará que monte su alce Yakkul e inicie un interminable y tortuoso viaje.

Portada japonesa del manga de Shuna no Tabi de 1983

El largo proceso de cambios sufridos en el guión y el estreno de Nausicaä llevaron al mangaka a cambiar progresivamente elementos de su guión en detalles como identificar al poblado hambriento con los supervivientes de la tribu Emishi, los desiertos por bosques, y los nombres y actitudes de la pareja protagonista: Shuna por Ashitaka y Tea (una esclava a la que el joven salva de ser vendida) por San que será nada menos que una princesa. Así pues, las pequeñas modificaciones dieron paso a una trama completamente nueva que sólo unos meses antes de su estreno japonés estuvo completamente hilvanada.

Así pues, la que iba a ser un canto a la libertad y al compromiso contra el hambre, terminó por convertirse en un alegato ecologista ambientado en la última parte del periodo Muromachi de la historia japonesa (aproximadamente la primera parte del siglo XVI europeo) marcado por los declives de los shogunatos, la división de Japón en dos imperios (norte y sur) y una posterior guerra de unificación.

Su elaboración por lo tanto fue mucho más ardua de lo que nadie en occidente llegó a imaginarse jamás. Miyazaki se inspiró en el bosque de la isla de Yakushima, considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, para crear el universo de los animales de la película. Mientras, para la animación de los tentáculos de los animales que se convertían en demonios se hicieron uso de escenas renderizadas en 3D que se integraron perfectamente con las técnicas de animación manual que tanto renombre dieron al estudio.

Árbol del bosque de Yakushima

Aunque sin duda fue su banda sonora la que delató la involucración que el director llegó a tener todos los aspectos de esta película puesto que puso letra a los dos únicos temas vocales de su BSO como el que cantan las mujeres de Tatara o el legendario “Main Theme” que tantas loas le sigue reportando a día de hoy. Las melodías por su parte fueron compuestas por Joe Hisaishi (autor de casi toda composición musical que tenga que ver con el estudio) e interpretadas nada menos que por la Orquesta Filarmónica de Tokio y por el contralto Mera Yoshikazu.

Técnicamente estamos por lo tanto ante una obra perfecta que utilizó las mejores rutinas de animación de su tiempo y en la que su director trabajó meticulosamente durante más de década y media en la que, sin duda, estaba destinada a ser su magnus opera. Aunque sin duda es el gusto de sus escenas lo que desde un principio encandila al espectador.

Podría señalarlas todas, hacer una descripción detallada de cada una de las maravillas en las que tantos años invirtió Mayazaki, pero unas horas no pueden hacerle justicia a un trabajo en el que un genio volcó la cuarta parte de su existencia, aunque si me tengo que quedar con uno, ésa es sin lugar a dudas la de Ashitaka hablando con Moro, la jefa de la tribu de los lobos con el ya mencionado Main Theme de fondo.

Apenas dos minutos en los que un príncipe apasionado y justo como Ashitaka discute con una loba que desprecia al género humano en los que se delata el carácter egoísta y cobarde del mismo, la estupidez de la guerra y la inutilidad del odio a la par que, como si por sorpresa se produjese, un hombre enamorado implora a la mentora de la mujer que ama para pedirle que le deje compartir con él el resto de su vida, alejando de ese modo de ella el sentimiento que pudre su interior. Jamás un simple instante dio tanto de sí, jamás unas meras palabras despertaron tanta admiración, jamás una discusión entre dos personajes fue capaz de atravesar el corazón del espectador con sus meras miradas. Por ello, resulta sencillamente imposible tener alma y que ella no honre la genialidad del maestro nipón con una simple lágrima. Un bello y transparente tesoro con el que lo mejor de nosotros sale sin pedirnos permiso a rendir tributo a una obra que habla directamente al corazón.

Carátula japonesa de la OST ( Mononoke Hime Symphonic Suite)

No tiene demasiado sentido intentar comprender a los personajes desde el punto de vista actual. Pertenecen a un concepto de ser humano obsoleto y en vías de extinción. Aquél en el que todavía se suponía que existían hombres con un fuerte concepto del honor, el valor, la leadtad, el respeto, la entrega, el civismo y la moralidad, y existían mujeres que demostraban su valía con determinación y trabajo duro y honrado sin basar su éxito en su belleza y cuerpo ni buscar constantemente excusas a su mediocridad, en el caso de demostrarla, en base a un abanico de estupideces normalmente basadas en la supuesta discriminación a su sexo. Hoy, ser un hombre equivale a equipararse a un “cerdo vividor” y ser una mujer equivale a ser una “furcia” con el común denominador de la “niñatería” (no confundir con niñería) como leit motiv de sus actos, la maldad, la irresponsabilidad, la falta de escrúpulos, la vagancia, y el más absoluto desprecio a todo lo que no sea uno mismo. Una faceta esta última tan exagerada en sus términos que ha dejado el egoísmo al nivel de virtud. Aunque la sociedad basura que nos ha tocado vivir es una reflexión que merecería un tema aparte.

No puedo sino decir que todos y cada uno de los personajes de esta cinta inspiran un grandísimo respeto. La fortaleza de Eboshi y su coraje para hacerle frente a un dios; el valor de San al atacar en solitario a todo un pueblo; la intrepidez de las mujeres que pueblan la Ciudad del Hierro capaces incluso de plantarle cara a una horda de bravos samuráis; la honorabilidad mostrada por Okoto, el líder de los jabalíes; la nobleza de Moro y sus lobos… y el Espíritu del bosque, ese ser misterioso cuya aparición da siempre paso a un cálido silencio en el que la vida y la muerte se conciben como las dos caras de la misma moneda cuyos designios a la hora de otorgarse están lejos de poder entenderse por simples humanos.

Portada de The art of  The Princess Mononoke, nueve veces reeditado en Japón

Pero por encima de cualquier otra consideración, la película es un canto a la vida y a la necesaria convivencia cívica entre la naturaleza y el hombre, normalmente rota por culpa de este último y su desmedida ambición en la que el respeto hacia todo lo que no sea él, incluso hacia árboles que existían siglos antes de su nacimiento, brilla por su ausencia. Una idea de corte claramente shintoísta muy extendida en los autores manga de finales del siglo XX.

Nada malo puedo decir de ella que no sea que tiene un final. Creo que ahora  ya entiendo lo que siempre me fascinó de la película y no es otra cosa que Ashitaka representa al modelo de hombre que siempre he querido ser. Alguien valiente, que antepone la misión noble que le ha sido encomendada a su propia vida, para el que la convivencia y la tolerancia están por encima de las demás debates y para el que la bondad al actuar es simplemente una obligación.

El mundo sería sin duda un lugar mejor si todos fuésemos como nos invita Miyazaki a ser en esta cinta. Un largometraje que, como no podría ser, obtendrá la que es simplemente la nota que se merece y a la que sólo me queda por decir un sonoro: gracias por su obra maestro.

NOTA: 10 (Mejor película de animación de todos los tiempos)

44 comentarios el “Mononoke Hime (La Princesa Mononoke)

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  3. Ufff… por partes:

    1. No conocía la polémica del lanzamiento, así que gracias por la info.

    2. Ghibli es sin lugar a dudas mi estudio de animación favorito, así que gracias por esta entrada tan interesante.

    3. A mi, la Princesa Mononoke me parece una excelente película, pero soy de los que se enamoraron de Satsuki, Mei y Totoro bastante antes que de Ashitaka y San. Y ya se sabe lo que tienen los primeros amores…

    4. Dicho esto, bien es cierto que unos años después vi El Viaje de Chihiro y me pareció una de las películas más bonitas de la historia… así que bueno, quizás lo que ocurre es que me van más las pelis sentimentaloides y aniñadas.

    5. Así pues, mi orden particular iría tal que así: El Viaje de Chihiro , Mi Vecino Totoro, La Princesa Mononoke, Ponyo, Nausicaa, el resto (que para mí sería películas de 7).

    6. En esa lista de arriba no entran las otras películas de Ghibli no dirigidas por Miyazaki, que entre ellas hay cada petardo…

    7. La banda sonora de La Princesa Mononoke, eso sí, es posiblemente la mejor que he escuchado en una película de animación.

  4. Es que es Miyazaki antes de la creación de Ghibli siempre fue un segundón Andresito. Future Boy Conan, por ejemplo, te aseguro que es mejor para el sueño que intentar aprenderse de memoria el Código Civil con dos kilos de Valeriana en vena.

    De lo de Chihiro también hablaré en breve así que ahora no diré nada, aunque sí que añadiré a lo que has dicho… Que Ghibli es el único estudio de animación japonesa que sirve para entrarle a las tías. Con todos los maravillosos resultados que ello puede dar para probar las magnificencias del libro de arte incluido en la Black Box Edition…

    Un saludo.

  5. Totalmente de acuerdo con todo lo que has dicho. Cuando la vi -en VHS, no pude verla en cine- me impresionó mucho. Hasta entonces, la animación que había visto era Disney y llegó Miyazaki y me cambió el concepto de animación. A partir de ahí empecé a comprarme y a ver el resto de pelis de Ghibli como si la vida me fuera en ello xD

    Una curiosidad: en el making of sale una parte sobre la banda sonora y me quedé bastante sorprendida con algo: quien interpreta la voz del tema principal, Mera Yoshikazu -no tenía ni idea del nombre xD- es en realidad un hombre. Cuando lo vi me quedé flipada, porque yo estaba convencida de que era una mujer… xDD

  6. Te juro que he visto el título de la entrada, y me he emocionado, y he empezado a leer, y la emoción y la melancolía se han apoderado de mi. Durante mi lectura de tu entrada, he tenido todo el rato la piel de gallina.

    Podría opinar sobre la película, pero hay cosas que no pueden valorarse con palabras, los adjetivos carecen de valor ante tales regalos de la vida. La princesa Mononoke, como bien señalas durante toda tu disertación, es un auténtico tratado sobre el ideal de ser humano de Miyazaki, ideal que tanto tu como yo compartimos plenamente, a juzgar por tu entrada. Es de las mejores películas de anime que he visto en mi vida (y también he visto muchas!), y una de las pocas que cada vez que la veo, supone una bocanada de aire fresco, me emociona igual o más que la primera vez, cultiva el espíritu cívico del espectador y siempre siempre siempre descubres nuevos detalles. Una auténtica obra maestra, de las de verdad. Y ya te digo que todos los que amamos esta película, amamos a todos los personajes, pero especialmente a Ashitaka, que estoy 100% de acuerdo contigo en que para muchos ha sido un modelo a seguir (y lo seguirá siendo).

    Y me ha encantado también tu contextualización del film, no sabía todos los problemas y censura que hubo durante su emisión en cines, pero especialemente me ha gustado tu relato de las batallas que tuviste que luchar para defender el género del anime (muy sorprendido con el tema de que incluso con psicólogos tuvisteis que tratar, los máximes defensores de la posmodernidad y los jueces de los que están en el buen camino y los que se desvían del mismo, perpetuando de esta forma el mundo posmoderno en el que vivimos).

    Podría seguir opinando, sobre la película, sus lecciones y su tan loable código moral, pero no tengo fuerzas, estoy demasiado alterado (positivamente) con tu entrada y con haber recordado esta película que tanto nos ha marcado y que tanto significa para muchos de nosotros.

    Creo, y es mi opinión personal, que es de las mejores entradas que has hecho hasta la fecha (almenos de las que yo recuerdo), una de las que más me ha llegado. Lo digo siempre, y es en estos momentos cuando hay que volverlo a decir, un plaer poder leerte y degustar tus entradas.

    Por supuesto, yo también le daría un 10 a la película, sin lugar a dudas.

    PD: Joe Hiaishi es genial, no sabía que también estaba en esta película. Si es que todo lo que hace, lo hace con arte ese hombre…

    PDD: Por cierto, me alegro de que te gustase “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera” de Kim Ki-Duk, señal de que puedo seguir recomendando películas con la mente tranquila xDD

  7. Dath… Que feo eso último que si entendí xD.

    Al tema, comparto lo de Andresito sobre el lanzamiento (refiriéndome a la info), aunque de todos modos por causa de años no recuerdo si por estos lados fue estrenada en el cine o no. De todos modos estoy segura de no haberla visto ahí, ya que prefería escuchar las voces originales.

    La entrada me deja con ganas de volver a disfrutar de la película, ya que la vi pequeña, de seguro será como verla de nuevo.
    Saludos.

  8. Bueno pues vamos por partes ^^.

    Ante todo gracias por tu comentario Anne. Lo curioso de Mera Yoshikazu es que tiene un aspecto un tanto ambiguo. Casi como si fuese uno de aquellos castrados que interpretaban papeles femeninos de la ópera hasta que se les permitió a las mujeres actuar plenamente. De hecho la voz de “contralto” es realmente femenina y no masculina. Cosas del Bel Canto.

    Nami es que lo de la Black Box Edition de Andresito es una de las cosas más jodidamente TOCHAS (como decimos en Zamora) que he visto en mi vida y hasta mañana no creo que se me pase la emoción T___T. De todas maneras no sé si con todo el culebrón que tuvo Miyazaki con Miramax llegase a estrenarse en los cines de Chile en su momento. Es que de hecho no querían que la primera edición del DVD estadounidense tuviese otro doblaje que no fuese el del inglés, con que mira cómo estaba el panorama.

    Y Djevel. Ante todo muchas gracias por los elojios, aunque no los merezco. Llevaba mucho tiempo analizando animes malos y quería por una vez dedicarle mi tiempo a algo bueno de verdad.

    Lo de los problemas de censura fue algo que traumatizó a Miyazaki. De hecho Nausicaä se distribuyó en España con el nombre de “Guerreros del viento” y, como ya digo, le quitaron media hora de metraje. Todo era cuestión de que se consideraba una película violenta y que, como tal, podría traumatizar a los niños, dado que por aquella época era el único público que aquí se entendía que podría consumir animación. Hasta cambiaron el nombre de Nausicaä por el de Sandra y con eso te lo digo todo.

    En ésta los problemas venían de las mutilaciones que aparecían cuando Ashitaka disparaba su arco y Miyazaki no estaba dispuesto a dejar que en occidente volviesen a destrozar otra de sus películas.

    Y sí, me tuve que enfrentar a unos cuántos psicólogos y a unos cuantos profesores por culpa del anime y los videojuegos. Uno de ellos me tuvo castigado durante un mes porque, y esto que voy a contar no es ninguna coña, en la oración que nos hacían hacer todas las mañanas solían meternos algo de su propaganda y en una de ésas les dio por decirles a unos tiarrones de 17/18 años que los videojuegos eran fabricantes comerciales de asesinos y que lo que teníamos que hacer era jugar “al corro de la patata y a la comba” y hasta nos pusieron una cinta con una canción cutre para rematar la faena.

    Levanté el brazo, el muy de él dijo que no quería dejarme hablar y yo le dije “creo que el Evangelio dice que la verdad nos hará libres y no entiendo qué libertad puede en mentir sobre el que es posiblemente un mercado cultural con más futuro que el cine o la televisión, y en estigmatizar a todos aquellos que lo disfrutamos”.

    Me gané un castigo y no sé cuántos reproches estúpidos el resto del curso pero es que eso de callarme nunca ha ido demasiado conmigo. Sí, en Cataluña había mucha gente a la que le gustaba el anime y había muchísimo apoyo. Pero fuera de allí los demás no lo teníamos tan fácil y vaya si a gente como a mí nos tocó aguantar. Y ojo, en mi casa muy especialmente se detestaban los videojuegos y los mangas y todavía me retumban mis oídos por los números de mi madre y de mi abuela por el simple hecho de que me veían jugar a la consola. Y todo porque habían escuchado a un conocido psicólogo decir unas cuantas chorradas sobre ellos de éstas que sólo le sirven para tener su consulta llena.

    Y por lo demás, por favor sigue recomendando pelis, porque tienes muy buen olfato. Además me está ayudando a descubrir el cine asiático hecho fuera de Japón. Y es una pasada.

    Un saludo.

    PD: Tranquilos que para el Domingo ya hablaré de algo muyyyy malo para compensar xD.

  9. Qué preciosa entrada, me ha encantado 🙂
    Me ha hecho mucha gracia salir nombrada en la review de una película tan, tan bonita ^_^

    No tengo nada más que decir, porque ya lo has dicho todo y mejor expresado de lo que yo podría jamás xD.

    PD: Pero no me ha gustado que te metieras con Mulán (ˉ3ˉ)

  10. Es que cuando reproduzco un pensamiento de otro, lo tengo que nombrar. Es una exigencia moral que tengo. Y sobre lo de Mulán, pues como todo, para gustos los colores :P. A mí es que lo que hizo Disney de “La Bella y la Bestia” en adelante… -_____-

    Un saludo.

  11. Pues más arriba tienes la respuesta Paola. Me he propuesto analizar todas las películas de Ghibli dirigidas por Miyazaki y una buena parte de las que no lo están. Lo que pasa es que cada una a su tiempo.

    Me estaba acordando de que cuando cursaba la carrera tenía una asignatura que eran Periodismo Especializado en la que había que hacer en el trabajo previo al examen un suplemento para un diario nacional. Yo creé un suplemento de anime adaptado a “El País” y en la crítica utilicé precisamente a Howl’s, pero dado que le tengo muchísimo cariño a ese trabajo, cuando llegue el momento la analizaré desde cero.

    Además, es mi película preferida junto con Mononoke Hime.

    Un saludo.

    • Seré la primera en leer ese comentario tan esperado de Howl, es también mi favorita y de igual manera me encanta esa parte del pacto entre Calcifer y HOWL.

      • Bueno, pues vamos a hacer una cosa si te parece bien Paola. Esta semana saqué un post del KOF 2000 que ya tenía escrito y por no pasarme siete días en blanco, pero como al final voy a estar más libre de lo que creía me voy a poner con Holw’s este sábado y el martes de la próxima semana lo tendrás en el blog.

        Un saludo.

  12. ¡Vaya! me ha sorprendido mucho tu última respuesta, y es que no esperaba que Howl pudiera ser, ni mucho menos, una de tus favoritas de Ghibli. A mí me encantó, pero hay muy poca gente que la ponga entre sus preferidas si le preguntas.

  13. Es que de hecho es mi preferida, lo que pasa es que reconozco que Mononoke Hime tiene muchísimo más empaque. De hecho puedo asegurarte que cada vez que veo Holw’s termino llorando con la escena del corazón. Siento auténtica pasión por esa película y de hecho me ha traido siempre muchísima suerte.

    Con el análisis de esa peli me entretendré lo que sea necesario, pero ya veré cómo soy capaz de hacerle uno que le llegue a la altura Jero-Chan.

    Un saludo.

  14. Parece que toda una generación tuvo la suerte de iniciarse en el universo anime hacia finales de los 90’s, y justo por cumplirse una década de afanoso consumo oriental, la retrospectiva se antoja obligada.

    En mi caso, debo decir que fueron tres largometrajes los que me abrieron los ojos hacia otra forma de concebir y plasmar el mundo, y que hasta la fecha agradezco haber conocido: Ghost in the Shell, Perfect Blue y Mononoke Hime. La ola japonesa que azotó a México me cambió profundamente, y no fue con estrenos en salas de cine, ni con distribución casera ni mucho menos, (por lo que leo, España tuvo mejor suerte); fue producto de la piratería VHS que se distribuía en tianguis de mala muerte y ferias y miniconvenciones, también de mala muerte.

    No había internet tan distribuido como lo hay ahora; la raquítica conexión dial up de 56kbps no permitían la mínima transferencia de video, apenas de algunos audios. Pero el férreo interés supera cualquier obstáculo

    Mononoke Hime fue la primera cinta de sensei Miyazaki que ví, curioso y afortunado que mi acercamiento a este gran director haya sido con su obra cumbre. Desde entonces, todo se convirtió en una búsqueda frenética por conseguir sus trabajos anteriores, hasta aquél año 2001 cuando la Matrix entró en operaciones al 100%.

    El Estudio Ghibli sólo circulaba entre pequeños grupos de aficionados, Miyazaki era venerado por algunos más, siempre ubicados en el margen del maistream cultural. Aquella naturaleza underground aportó cierto glamour al movimiento otaku en México. Sin embargo, después de obtener el Óscar como Mejor Película Animada con El Viaje de Chihiro, todos comenzaron a preguntarse algo que muchos ya sabíamos desde por lo menos un lustro: ¿Quién es Hayao Miyazaki? Poor Fools.

    Algo más que debo agradecerle a Mononoke Hime es el trabajo de Joe Hisaishi, obligado para cualquier amante de los Soundtracks de cine.

    Sobre la mutilación de la obra de Miyazaki debo agregar la misma que sufrió Robotech (Macross) en Norteamérica. Son pasajes de batallas perdidas que al final celebran el triunfo de nuevas propuestas ante el proteccionismo cuasi monopolizador de la industria animada. Por lo menos entre Disney y España se interponía el Océano Atlántico, no que en México lo tenemos de vecino.

    Sin duda, en final de los tiempos, Mononoke Hime debe estar incluida en el testamento creativo de la especie humana, y encabezando listas como una de las mejores películas que se hayan producido, muy aparte de la técnica utilizada para su realización.

  15. Pues fíjate que me choca mucho lo que me estás diciendo sobre tu país Morisato porque precisamente en España, a principios de los 90, el anime que nos llegaba venía doblado al castellano, pero fundamentalmente en versión latina.

    El caso más representativo que conozco es el de Cat’s Eyes, pero si hiciese ejercicio de memoria podría acordarme de muchas más, como por ejemplo las emitidas por Locomotion o la que tú has mencionado, Robotech. Una serie que realmente era, como tú bien dices, el primer anime de Macross, unido a Super Dimension Cavalry Southern Cross y a Genesis Climber Mospeada (que las vendieron como la segunda y la tercera guerra Robotech respectivamente). Toda una chapuza hecha en los Estados Unidos que se vendió de esa manera a occidente.

    De hecho recuerdo que durante muchos años no hubo una versión con subtítulos de Magic Knight Rayearth, y los que nos queríamos hacer con ella nos sorprendíamos al saber que existía una versión, precisamente doblada en tu país, que era “Las guerreras mágicas”.

    También te diré que Akira, gozó en España de una distribución similar a la que tu comentas (piratería en VHS) hasta que Manga Films (una distribuidora) se hizo con sus derechos. Vamos, que te puedo asegurar que si por allá estabais mal, aquí estábamos infinitamente peor.

    Sin contar con que no te puedes ni imaginar la cantidad de chorradas que se llegaron a proferir de los otakus y de los aficionados a los videojuegos durante más de una década (casi dos). Vamos, primero se nos trató como a delincuentes, y más tarde como a anormales. Recuerdo incluso un par de casos verdaderamente lamentables en los que se incluyó a una chica a la que le gustaba el manga en esa monstruosidad llamada Gran Hermano (Big Brother) que no era más que un monumento al histrionismo, pero nos hizo quedar a todos como si fuésemos como ella. Y hubo otro caso en el que una de las dos componentes de un dúo musical que inspiró durante muchos años vergüenza ajena y que se dedicaba a versionar canciones de animes conocidos, se llegó a meter en un programa de televisión en el que intercambió su vida con una stripper durante una semana. Con eso te lo digo todo. Sin contar con una truculenta historia que se inventaron directamente llamada “El asesino de la katana” en la que afirmaron que un aficionado a las artes marciales había matado a sus padres y a su hermana con una espada japonesa influido por el Final Fantasy VIII, en uno de los ejercicios de analfabetismo periodístico más indignantes de la historia contemporánea española.

    Afortunadamente, ahora los psicólogos, periodistas (salvo rarísimas excepciones como yo) y chupópteros españoles en general prefieren criminalizar gratuitamente a sectores como los conductores o los internautas, dado que es mucho más lucrativo en cuanto a impuestos, multas y demás chorradas a las que se les ha dado o se quiere dar un rango legal.

    Vamos, que por aquí no estábamos mucho mejor que digamos.

    Un saludo.

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    • Pues buena pregunta, y de hecho yo también me la hago xD. El caso es que tras leer tu comentario miré las dos copias que tengo en VHS de Mononoke Hime; una la editada por Miramax (con su correspondiente carátula reversible) y otra por la colección Manga Manía. En ninguna de las dos se hace la menor referencia al tema. Es más, sólo se especifica genéricamente que la banda sonora estaba disponible en “Milan Records”, que es un sello estadounidense.

      Ante ello, y dado que no se especifica tal dato, lo más probable (puesto que además su tesitura es exacta) es que fuese Sasha Lazard, ya que ésta fue la que se encargó de doblar la canción en inglés, por lo que no hubiese sido extraño que hubiese hecho lo mismo con otros idiomas. Además es que ni en las fichas de doblaje del hecho en castellano peninsular o del realizado en Méjico aparece reflejada la intérprete. Aunque, repito, no es algo que sepa con certeza sino una mera especulación. A ver si alguien de los que se pasan por esta review te puede echar una mano, pero me temo que va a ser difícil.

      Un saludo.

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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