Tonari no Totoro (My Neighbor Totoro, Mi Vecino Totoro)


Hablar de Hayao Miyazaki en 1988 era hacerlo de un hombre de mediana edad apenas conocido fuera de los círculos profesionales y mantenido siempre a la sombra de Isao Takahata, que lo había dirigido en diversas series de televisión como Heidi o Marco. Sin embargo aquel año, este director lanzaría un largometraje sobre un enigmático gato de los bosques llamado Totoro que se convertiría en uno de los símbolos por excelencia de la infancia a nivel mundial y que hará de él a uno de los autores más reconocidos y admirados de la historia del cine pese a tener una trayectoria exclusivamente vinculada a la animación. Éste es el relato de su proeza.

Ficha Técnica

Mi Vecino Totoro, también conocido como My Neighbor Totoro o Tonari no Totoro (となりのトトロ) es una película de animación de 86 minutos, perteneciente a los géneros infantil y de fantasía, escrita y dirigida por Hayao Miyazaki para el estudio Ghibli en el año 1988 y producida por Toru Hara.

Argumento

Después de que su madre contrajese una enfermedad que le obliga a vivir ingresada en un hospital, las pequeñas Satsuki y Mei, de 10 y 4 años de edad respectivamente, se mudan en compañía de su padre, el profesor Tatsuo Kusakabe, a una aldea ubicada en medio del campo y muy próximo al lugar en el que se encuentra su progenitora.

Satsuki, Mei y Tatsuo Kusakabe

Tanto Tatsuo como el resto de habitantes de la zona intentan hacer que las niñas se abstraigan de la gravedad del estado de su madre y procuran hacerles la vida lo más agradable posible. Aunque pronto descubrirán que la casa en la que se alojan alberga también a misteriosas criaturas que parecen esconderse de la luz y que desconciertan especialmente a Mei.

Un día, un misterioso conejo blanco llama la atención de la pequeña de las hermanas Kusakabe y decide seguirlo. Para su sorpresa, encontrará a un misterioso animal grande y bonachón llamado Totoro que descubrirá a las niñas alguno de los secretos más fascinantes del bosque en el que vive y que les hará pasar los momentos más mágicos de su vida.

Opening

  • Sanpo” compuesto por Joe Hisaishi e interpretado por Azumi Inoue

Ending

  • Tonari no Totoro” compuesto por Joe Hisaishi e interpretado por Azumi Inoue

Análisis

No resulta precisamente fácil la tarea de explicar con palabras cómo es posible que una cinta dirigida para niños y pensada para un mercado tan peculiar y absurdo para el público occidental como es el japonés, consiguiese no sólo traspasar sus fronteras, sino incluso transformar a su personaje principal en todo un icono del cine asiático, mundialmente reconocido y, desde entonces, signo visible de su estudio: Ghibli.

Por aquel entonces Miyazaki era un hombre de mediana edad, aunque joven en apariencia, que todavía luchaba por adaptarse correctamente a un mundo como era el de la gran pantalla que no conseguía dominar en todas sus facetas. Nausicaä había obtenido un gran éxito de crítica y público, pero su particular visión del mito de Laputa quedó algo lejos de las espectativas generadas en torno a él por sus constantes guiños a su pasado televisivo que tanto desvirtuaron el resultado final. Tal vez por ello, el genio nipón decidió cambiar radicalmente de estilo y retomar el proyecto de hacer una película para niños que llevaba proyectando desde los tiempos en los que colaboró con Takahata en su archiconocida adaptación de Heidi.

Entrar en las repercusiones de la anterior serie excede con creces las pretensiones de este artículo, pero sí es digno de mención que uno de los factores que animaron a las distribuidoras a editarla más allá de las fronteras del Imperio del Sol Naciente fue el éxito que tuvo en el sector infantil. Tanto en ella como en los proyectos posteriores de Haha o Tazunete Sanzenri (Marco) y Akage no An (Ana de las Tejas Verdes) el maestro había ejercido el papel de diseñador pero no el de director, que quedó en manos de su socio, el mencionado Isao Takahata. Por ello, la idea de crear un proyecto centrado en el mercado infantil del que él fuese el principal responsable llevaba mucho tiempo rondando por su cabeza y Totoro será la clave con la que se quitará la espina que llevaba años atormentándolo.

Estudio de las viviendas en las que se iba a desarrollar inicialmente el film

Heidi estaba ambientada en Suiza y en Alemania, Marco en Italia y Argentina y Ana de las Tejas verdes en Estados Unidos. Por ello, Miyazaki decidió hacer un producto meramente japonés, desarrollado lógicamente en Japón y en una época que reprodujese de un modo más o menos fidedigno la que fue su infancia. Ésa fue la razón que le llevó a elegir en un principio como ubicación a la ciudad de Tokorozawa (situada en la prefectura de Saitama y que como tal es en la práctica un barrio de su Tokio natal) pero su intención de abordar también temas medioambientales hizo que el guión tuviese lugar en 1958 (trece años después del final de la Segunda Guerra Mundial) y en una casa rural de Satoyama (cerca de la ubicación primigenia) en vez de en un núcleo residencial urbano.

Su título original iba a ser “Mi vecino el fantasma”, aunque más tarde lo ampliaron a “Mi vecino el fantasma de Tokorozawa”. Finalmente apocoparon todas las palabras en japonés y le dieron el nombre de “Totoro” con el que bautizarían al peculiar protagonista de esta cinta: un peculiar gato gigante dormilón, amigo de los niños y amante de la naturaleza.


Boceto de una escena entre Totoro y Mei

Diseñado ya el personaje, el director acudió a un joven y por entonces desconocido talento del diseño llamado Kazuo Oga al que le mostró un diseño original del gato y de sus decorados y lo retó a superarlo. Oga aceptó y desde entonces su nombre se encontraría íntimamente relacionado con diversos lanzamientos del estudio, entre los que destaca por méritos propios Mononoke Hime.

Pero no debemos olvidar que la naturaleza japonesa y su excepcional abanico de colores y formas fue objeto de una profunda y devota admiración por parte de los artistas europeos impresionistas y expresionistas que recorrieron medio mundo en busca de su particular Japón. Un hecho que en este largometraje no podía pasar desapercibido. Cuentan que el trabajo a la hora de recrear el mundo rural nipón fue tal que las discusiones entre Oga y Miyazaki eran constantes y el motivo era nada menos que el color de la tierra que debía mostrarse en el film, ya que el primero defendía que había que retratar la existente en su región natal (la prefectura de Akita) de tipo oscuro, mientras el segundo abogaba por la de Katou, de una tonalidad mucho más rojiza.

Estudio del color de decorados

Al margen de estas polémicas de corte bizantino, Totoro será el primer proyecto de Ghibli dirigido por Miyazaki que no contará con la producción de Isao Takahata, como había ocurrido en los dos anteriores, y optará por Toru Hara, quien lo acompañará en éste y en su siguiente film, Kiki’s Delivery Service. De hecho, el relato de la joven bruja será el último en el que ambos colaboren, puesto que el antaño maestro televisivo empezará a quedar a la sombra de su socio tras el relativo fracaso su proyecto más ambicioso como lo fue “La Tumba de las Luciérnagas” (contemporánea a Totoro) y se embarcará en proyectos cada vez más mediocres y de menor calado.

En lo referente a la música Joe Hisaishi volverá a hacerse cargo de la misma, aunque en este caso sus composiciones estarán muy lejos del carácter intimista, melancólico, épico y profundo que habían caracterizado sus temas y sacará adelante dos de los mayores logros de la industria nipona de música como lo fueron su opening “Sanpo” y muy especialmente su ending, “Tonari no Totoro” interpretados en ambos casos por la cantante Azumi Inoue. Dos canciones que son incluso a día de hoy las canciones preferidas por los niños japoneses junto con el archiconocido tema que da inicio a Doraemon.

Portada de la OST

Su estreno tuvo lugar el 4 de noviembre de 1988 y, como no podría ser de otra manera, se convirtió en un rotundo éxito que catapultó a la fama a Hayao Miyazaki, quien hasta ese instante era sólo conocido entre los grandes expertos del anime y que incluso en el trailer promocional de este trabajo se tuvo que vender como “el director de Nausicaa y Laputa”.

Las claves de su éxito son varias, aunque la fundamental la encontramos en las declaraciones del autor en las que afirmaba querer hacer “un trabajo para niños que pudiesen ver con comodidad sus padres” y que, de este modo, pudiesen comentar entre ellos la película con naturalidad; tal vez la principal virtud de este largometraje.

No son pocos los testimonios del equipo de desarrollo en los que hablan de las terribles dificultades que tuvieron para plasmar el comportamiento de las dos niñas. Por un lado Satsuki es la más seria y madura de las dos, aunque desprende un aura de “buenismo” en todas sus acciones difícilmente plasmable por medios tradicionales. Mei por su parte corresponde al arquetipo de ser curioso y vivaz propia de la concepción del hombre bueno por naturaleza en la que Miyazaki cree. Sus gestos histriónicos y la perfecta coordinación con la actriz de doblaje supusieron la mayor dificultad para los animadores de Ghibli que finalmente consiguieron crear un personaje capaz de transmitir incluso sin emitir el menor sonido.

Diseño de Mauru, personaje del Waku Waku 7 inspirado en Totoro

El ritmo de la película es lento y no será hasta pasado el minuto 20 cuando el guión entre por fin en una fase interesante. Sin embargo a partir de ahí todo cambia y, con la regla no escrita de apreciar todo lo que salga de la mente del maestro con el corazón, descubrimos lentamente un pequeño universo de sensaciones que difícilmente pueden captarse en un primer visionado.

Un buen ejemplo de ello lo encontramos en su escena de la lluvia que ha dado a la historia del cine el famoso fotograma de las dos hermanas junto a Totoro esperando al autobús. Las connotaciones poéticas que animales como el escarabajo o de fenómenos climatológicos como los de la lluvia son amplias en el campo de la filología japonesa. Pero Miyazaki va un paso más allá y la convierte en una divertida travesura en el que hechos tan reconfortantes como la caída de gotas gordas sobre un paraguas, adquieren una dimensión puramente metafísica que muestra al espectador cómo la felicidad se encuentra siempre en los aspectos más sencillos y banales de la existencia y que el hombre, al contrario de lo que siempre nos han vendido, puede buscarse siempre una excusa para ser feliz.

Carátula de la primera edición en castellano de “Mi Vecino Totoro” en VHS

No obstante, sorprende ver el tono increíblemente positivo y optimista del trabajo. Un auténtico canto a la vida en el que el hombre encarnado en su faceta más inocente descubre a la naturaleza como un ente misterioso y lleno de fascinantes secretos en las que el ser humano debe sentirse en todo momento libre de todo resentimiento o temor, y que proporciona paz y sosiego hasta en las situaciones en las que nuestro mundo sólo oculta dolor, miedo y desesperación.

Ésa fue la clave que hizo que esta cinta alcanzase la notoriedad que consiguió, palpable en curiosidades como que los vuelos de la Japan Airlines llegaron a exhibir en sus trayectos a Estados Unidos una versión adaptada de la cinta durante cerca de un año, o especialmente en que Totoro pasó a ser el símbolo de Ghibli y, como tal, una parte integrante de su logotipo.

Desafortunadamente el film nos llegó con muchos años de retraso. Como ya he repetido en más de una ocasión Nausicaä naufragó en occidente por culpa de la censura y el nombre de Miyazaki no poseía por entonces el suficiente peso como para justificar la adquisición de una de sus licencias. Posteriormente, en 1993 la Fox se hizo con sus derechos y lanzó en Estados Unidos una edición en VHS a la que seguiría, varios años más tarde, su lanzamiento en España, con una buena aunque tal vez insuficiente campaña de marketing que hizo que el producto no pasase de ser un segundón en nuestro mercado.

Logo de Ghibli que precede a todas sus películas

Las repercusiones que por contra tuvo en el japonés fueron espectaculares. De hecho, el gato es uno de los personajes más homenajeados en series, películas y videojuegos (la sonrisa de Luffy en One Piece o el luchador “Mauru” de Waku Waku 7) así como uno de los productos de merchandising preferidos de los nipones, hasta el punto de que Ghibli produjo una segunda parte de la película en forma de corto titulado “Mei and the Kittenbus” que se emite exclusivamente en el museo del estudio y que por el momento no ha sido lanzado a plataformas domésticas.

Poco más queda por decir. Una película menos profunda y apasionada que las tres obras maestras del gran gurú de la animación japonesa, pero que le dio fama y prestigio al que hasta ese momento era sólo uno de los muchos nombres desconocidos del anime cuyo trabajo dibujó y marcó la infancia de millones de niños grandes y pequeños del mundo. Un regalo tan sencillo como emotivo con el que el genio nos invita a algo tan importante y a la vez tan olvidado como buscarnos excusas para ser felices en un mundo que nos invita una y otra vez en sumirnos en la desesperación. Una caverna lúgubre y oscura que se torna en vida merced a la presencia de un gato capaz de hacer salir de la nada la cálida sonrisa de los niños que todos llevamos dentro y que, de vez en cuando, debemos dejar salir.

NOTA: 8

28 comentarios el “Tonari no Totoro (My Neighbor Totoro, Mi Vecino Totoro)

  1. Pingback: Sen to Chihiro no Kamikakushi (Spirited Away, El viaje de Chihiro) « Drakenland / El lobo zamorano

  2. No dudes en hacerte con ella, aunque tal vez te decepcione un poco si te gustan los films en la línea de Mononoke Hime. Por cierto, quería comentaros que esta entrada estaba prevista inicialmente para el día 23, día de Sant Jordi. Sin embargo tal fecha es también festiva en Castilla y León y estaré cubriendo ciertos festejos, con lo que me resultará imposible conectarme.

    Sólo me gustaría deciros que esta entrada, aparte de dedicárosla a todos vosotros, es una de las flores que me gusta regalar en ese día.

    Un saludo.

  3. Pingback: Porco Rosso « Drakenland / El lobo zamorano

  4. Pues que tengas tú también un bonito día de Sant Jordi :). Y sobre Miyazaki-Totoro, también la tengo pendiente de ver (me da vergüenza admitirlo).
    Hace poco nos hicimos con “Conan, el niño del Futuro”, y ya hace un tiempo la de Sherlock Holmes. Es que hablar de Miyazaki es igual a calidad en muchos aspectos.

  5. Hola!!
    Para mí, esta película es mágica.
    No soy capaz de describir lo que me hizo sentir la primera vez que la vi en vídeo en casa de un amigo. La música, los paisajes, las niñas, los diferentes Totoros, los espíritus del polvo, el gatobús… Me hizo sentir feliz y estar con una sonrisa en la cara durante casi todo el día.
    Decir que guardo como un tesoro mi Totoro de peluche y mi mini gatobús (digo mini porque su tamaño es el de una falange de mi pulgar).
    Me están entrando unas ganas de volver a verla impresionantes… Junto con Porco Rosso, La tumba de las luciérnagas y Kiki’s Delivery Service es una de mis películas favoritas de Ghibli (y no quiero decir que no me gusten las otras, sino que éstas son especialmente especiales, valga la redundancia).

    Y, hala, a disfrutar del 23 de abril, que no se te haga muy pesado el trabajo y que mis paisanos no la líen…
    Los universitarios (y profesores y becarios y demás) de por aquí, también tenemos fiesta el 26, día de la Universidad de León ^^

  6. Buah, es que liarla en la dichosa campa de Villalar de los Comuneros en la que no se hace más que hablar de chorradas que a nadie le importan mientras un grupo de energúmenos se ponen a destrozarlo todo… es una tradición similar a la sardana en Cataluña o las Fallas en Valencia. Así nos va ^^U. Es un marrón y como tal me lo han encomendado. Pero el deber es siempre el deber.

    Y sobre lo de tu peluche de Totoro, ¡mola! Sin duda es uno de los personajes más golosos para el merchandising. Yo tengo que ampliar mi colección de figuras y creo que no estaría mal. Lo más parecido que he llegado a tener en mis manos fue un peluche de Mokona, de Magic Knight Rayearth, que se lo regalé a la niña que habían tenido unos compañeros. Ains, qué ganas me entraron de quedarme con él >_____<. Pero en fin.

    Un saludo.

  7. Casualmente le comentaba ayer a mi eterno prometido que iba a escribir un post sobre Pompoko y otro sobre Totoro (tengo los visionados bastante recientes entre proyección en Madrid y el ganar un concurso teniendo así ambos DVD con la reedición de AURUM.

    Así que, si en próximos días ves que yo también expreso mi opinión, no creas que me he copiado, es tan solo que nos ha surgido el mismo tema en el mismo espacio temporal, además, como lo enfocaré de un modo distinto, enlazaré a esta entrada tuya para que mis lectores se pasen por aquí a leer tu completa review.

  8. Pero quilla, que a mí en la vida se me ocurriría pensar que me copias. Si mira, de hecho yo también tenía pensado hacer dentro de un tiempo una review de Coo y precisamente hoy has hecho tú la tuya. Así que mira, por fin empezamos a coincidir en algo :P. Además ya vi tus DVD en lo de “Pastizal Evaporado” 😉 (y será por la cantidad de reviews que he hecho yo después de que las hayas analizado tú).

    En mi caso lo que sucede es que voy a ir analizando todas y cada una de las películas de Ghibli, porque no estoy precisamente contento con lo que en los últimos años se está editando sobre anime. Así que primero a por todo lo creado por el maestro Miyazaki y después a por Takahata. Además, Holw’s moving castle y ésta son dos pelis muy especiales para mí, y como ya digo en el segundo comentario. Esta review es… una flor del día de Sant Jordi ^____^.

    Y sobre lo de que TMM es tu eterno prometido… pero si en realidad estáis más unidos que cualquier matrimonio de los que conozco :D. Vosotros sin prisa pero sin pausa, reunid todo el dinero que podáis (que la crisis nos ha golpeado a todos) y cuando ya lo tengáis todo bien… pues a daros el sí quiero, que para eso siempre hay tiempo y en la práctica es como si estuvieseis casados.

    Un saludo.

  9. 1) Muy admirable el ritmo de actualización que llevas últimamente, dos o tres entradas por semana. Es un incentivo para los demás, que algunos (servidor) hacemos 1 o 2 al mes y gracias! xDDD

    2) Por el motivo número 1 anterior, intentaré este fin de semana publicar una entrada sobre Mind Game, a ver si cambio de opinión o la mantengo. Quería hacer una de “Eden: it’s an endless world”, pero macho, del 111 para adelante no hay forma de conseguirlos. Tendré que seguir investigando…

    3) Totoro ruls. Mucho. Pero como dices, no llega al nivel de las tres películas de la mítica triología de Hayao Miyazaki. Pero es encantadora igualmente. Si existiese en realidad, yo tendría un Totoro en casa.

    4) Saludos!

  10. Bueno, es más que nada que quiero compensaros por todo el tiempo que estuve ausente. Además, como ya he dicho estas entradas me ayudan mucho. Aunque no lo parezca, esto de volver a escribir es algo maravilloso y máxime después de tanto tiempo en el que apenas tecleé unas diez páginas de Word.

    Evidentemente si me viene un contrato de los buenos (Dios lo quiera T____T) ya no tendré tiempo para actualizarla. Pero mientras sea un freelance de poca monta… por aquí me tendréis ;).

    Espero con ansias las actualizaciones de Cawing.

    En fin, me voy a la cama que mañana tendré un laaaaargo día por delante en el que no volveré a casa hasta las 3 o las 4 de la mañana. Eso si no me han metido una pedrada en la cabeza, que todo puede ser.

    Un saludo y que paséis todos un muy feliz día de Sant Jordi :D.

  11. OMG! Totoro…mi personaje preferido de todos los que he visto de la películas del gran Miyazaki! El día que sacaron la edición especial de Mi vecino Totoro fue uno de esos días felices para recordar! >_< mi preferido es O-TOTORO! Chu-totoro y chibi-totoro molan pero no tanto como mi o-totoro! Tengo hasta un gorro totoro y un hipermegapeluche enorme de él!

    Miyazaki aún tiene que hacer alguna película que me decepcione ya que todas las que he visto de él son verdaderamente obras de arte!

  12. Cuando hablas de que es una de las figuras preferidas de los japones no he podido evitar sonreir.De hecho yo tengo una figura de Totoro en mi habitación. Y si te digo la verdad no recuerdo de donde ha salido…

  13. Factible es que no sea tan espectacular como las “grandes” de Miyazaki, pero tal vez por verla muy jóven (tendría unos 8 años cuando la vi), me impactó muchísimo y desde entonces, cada vez que la he visto he vuelto a maravillarme con una película sumamente bonita, muy emotiva y con un gran fondo humano.

  14. Por partes:

    Kousai, tranquila que la moderación de comentarios la tengo puesta para algo. Así que tranquila porque ya lo he corregido y te he puesto a ti como autora :D. Me alegro de que te guste tanto Totoro. Es de hecho uno de los personajes más universales del cine, y no puedo sino decir que me encanta. La escena del paraguas es genial y no puedo evitar echarme unas risas cada vez que grita. Es fantástico xDDD.

    Darthgon, a mí me ocurre lo mismo con los calcetines. Siempre que voy a hacer deporte, los dejo tirados y después me encuentro al ordenar mi habitación con unos veinte cambiados de par (y no sé de dónde ha salido mi desorden ^^U). Pero mira, ya tienes una de las piezas que más ansío poseer y sin embargo nunca acabo de comprar como es la de Totoro. Te hago saber mi más sana envidia hacia ti :P.

    Maltut, es que si nos ponemos a analizar su argumento es hasta mediocre. Lo que pasa es que es lo que dices. Es tan… bonita, emite un mensaje tan positivo y cautivador que es imposible no tenerla entre tus preferidas. Y da igual verla siendo un niño que siendo mayor. Es fantástica de igual modo ^^.

    Un saludo.

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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