The King of Fighters 2002

Casi he perdido la cuenta desde la última vez que procedimos a analizar un King of Fighters, aunque como únicamente quedaban dos de Neo Geo y tenemos que acabar de una vez la saga, procederé a hablar muy brevemente de este Dream Match de 2002 para así dejar más próximo el final de este apasionante periplo que comenzamos a principios de año.

Pocos meses después de la salida al mercado de The King of Fighters 2001, este título llegó a los salones recreativos con la saga NESTS terminada sin pena ni gloria y con un nombre difícil de levantar. Por ello y dadas las circunstancias en las que se encontraba Brezzasoft, que todavía padecía la producción de Eolith, sus componentes tomaron la determinación de no iniciar una nueva saga y apostar por un caballo ganador como era optar por la fórmula del que para los puristas fue el mejor de la historia; la recopilación de la saga de Orochi KOF 98.

Los escépticos se contaban por miles y muchos fueron los que pensaron en arrojarse a las garras de Sammy o de Capcom para seguir disfrutando de juegos de lucha en 2D de calidad. Sin embargo SNK-Playmore no sólo mantuvo el nivel de los mejores episodios de la franquicia, sino que creó un título intemporal que incluso a día de hoy se puede disfrutar en los pocos salones arcade que sobreviven fuera de Japón en compañía de las últimas novedades en 3D. Veamos por qué.

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Ponyo en el acantilado, la consecución del sueño infantil de Miyazaki

La primera vez que procedí a adentrarme en el universo de Ponyo fue una tarde de Domingo de principios de 2009 en la mágica atmósfera del café Viena de la Ciudad Condal. Por entonces apenas fue un cuarto de hora el tiempo que este film permaneció en el reproductor de mi portátil, hasta el momento en el que perdí su hilo conductor (con más rapidez de la que pensaba) para estigmatizarlo casi instantáneamente como una de las mayores decepciones de la industria del anime sin ni siquiera haberle dado la oportunidad de desplegar ante mis cada vez más deshumanizados ojos, toda la calidad de la que Miyazaki dota a sus obras y que por el dolor que su recuerdo despertaba en mí me negaba a otorgarle de nuevo.

Sin embargo, sería sencillamente canallesco y miserable por mi parte, no proceder a analizar la que es hasta la fecha la última obra del que tal vez es uno de los pocos maestros del que se puede decir que en este mundo corrompido y degenerado genere hombres dignos de ser admirados y mujeres merecedoras del título de grandes.

Por ello, por el simple hecho de que un nombre como el de Hayao Miyazaki merece ser disfrutado en su totalidad al margen de prejuicios o cargas espirituales… En esta mágica Nit de Sant Joan  ha llegado en momento de comprobar si Ponyo es realmente o no un título a la altura de lo que se espera de su progenitor.

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Pale Cocoon

Ya nos habíamos referido en anteriores ocasiones a Yasuhiro Yoshiura como uno de los talentos más prometedores y apasionantes del actual panorama del anime cuando analizamos la opera prima de este director y diseñador: Mizu no Kotoba. Un corto que, si bien mostraba ya formas esperanzadoras en cuanto a la manera realmente peculiar de presentar e hilvanar las situaciones, adolecía de una trama poco significativa e intrascendente que privaba al título de hacerle merecedor de la consideración de “grande”.

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Chrono Trigger, el juego que convirtió a SNES en la dueña del pasado, presente y futuro del RPG


Si la Historia debe cambiar, ¡cambiémosla! Si el mundo debe ser destruido, ¡que así sea! Si mi destino es morir… ¡simplemente me reiré de él!”

En unos tiempos como los que vivimos, en los que el E3 no nos ha dejado lugar a la duda de que en los videojuegos de hoy son mucho más importantes los millones de polígonos y texturas movidos por segundo que la jugabilidad y la capacidad para divertir, hubo una época radicalmente alejada de ésta; aquélla a la que algunos se refieren como generación de los 16 bits. Una hornada de consolas en las que unas compañías con apenas medios tecnológicos y con el ingenio como principal herramienta de marketing, idearon juegos de los que todavía cualquier título de la actualidad toma principio y origen.

Pero si hay algo por lo que nos podemos sentir orgullosos de vivir en el año en el que nos ha tocado vivir, es sin duda el de que el mercado europeo es mucho más que aquella Cenicienta que era en 1995 en la que la mayor parte de los videojuegos lanzados seguían siendo versiones o conversiones de recreativas, con plataformas y beat’em ups como excepción a la regla y en la que ciertas maravillas parecían no tener cabida.

Porque aunque nos pueda parecer un chiste, mientras por estos lares perdíamos el tiempo con aventuras y programas de poco lustre, Japón y Estados Unidos disfrutaban de clásicos con forma de cartuchos que estremecían al público ante hechos tan sorprendentes como que un simple sapo encerrase en su interior la nobleza de un caballero con el alma muerta que vaga por el mundo intentando purgar su pecado de juventud, de una audaz inventora que tras sus gafas esconde a una mujer insegura de sí misma y atormentada por su pasado, de una princesa rebelde que en el fondo de su corazón busca el motivo que le lleve a amar a su padre, de un robot programado para destruir pero al que los humanos le enseñarán a amar y de una troglodita ruda que aprenderá a ser amable…

Pequeños retales que se unían para configurar en torno a la figura de un joven guerrero llamado Chrono, el que fue sin lugar a dudas uno de los grandes mitos de la historia del videojuego con el que Squaresoft marcó un hito en el mundo del RPG a partir del cuál, y durante más de una década, el género sería considerado como un auténtico arte a la hora de narrar relatos cuya vida se desplegaba ante el jugador como si de magia se tratase. ¿Su nombre? Chrono Trigger, y ésta es su historia.

NOTA: Esta faena, además de a todos vosotros, se la dedicamos con todo el cariño, respeto y admiración a Wish y a Maltut por cumplir años el mismo día y porque el ciervo va a sacar sí o sí una matrícula en un examen que él sabe, a todos los que quieran iniciar de una vez su colección de SNES, al poeta Pablo Macías Casado por el pedazo de libro que me regaló y a Djevel porque con tener un solo lector como él ya merece la pena escribir un blog. Señoras y señores, va por ustedes.

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