Ponyo en el acantilado, la consecución del sueño infantil de Miyazaki

La primera vez que procedí a adentrarme en el universo de Ponyo fue una tarde de Domingo de principios de 2009 en la mágica atmósfera del café Viena de la Ciudad Condal. Por entonces apenas fue un cuarto de hora el tiempo que este film permaneció en el reproductor de mi portátil, hasta el momento en el que perdí su hilo conductor (con más rapidez de la que pensaba) para estigmatizarlo casi instantáneamente como una de las mayores decepciones de la industria del anime sin ni siquiera haberle dado la oportunidad de desplegar ante mis cada vez más deshumanizados ojos, toda la calidad de la que Miyazaki dota a sus obras y que por el dolor que su recuerdo despertaba en mí me negaba a otorgarle de nuevo.

Sin embargo, sería sencillamente canallesco y miserable por mi parte, no proceder a analizar la que es hasta la fecha la última obra del que tal vez es uno de los pocos maestros del que se puede decir que en este mundo corrompido y degenerado genere hombres dignos de ser admirados y mujeres merecedoras del título de grandes.

Por ello, por el simple hecho de que un nombre como el de Hayao Miyazaki merece ser disfrutado en su totalidad al margen de prejuicios o cargas espirituales… En esta mágica Nit de Sant Joan  ha llegado en momento de comprobar si Ponyo es realmente o no un título a la altura de lo que se espera de su progenitor.

Ficha Técnica

Ponyo en el acantilado (崖の上のポニョ) también conocido como Gake no Ue no Ponyo, Ponyo on the Cliff by the Sea o El Secreto de la Sirenita en el mundo hispanoamericano es una película de 100 minutos de duración del género infantil y fantástico, escrita y dirigida en 2008 por Hayao Miyazaki y producida por Toshio Suzuki para el estudio Ghibli.

Historia

En un reino submarino protegido por un ser llamado Fujimoto, que antaño renunció a su naturaleza humana para convertirse en el garante de la seguridad del planeta, una de sus hijas llamada Brynhildr escapa para conocer el mundo exterior del que tanto ha oído hablar sin que su padre se percate de ello hasta que sea demasiado tarde.

Consciente del peligro que su decisión parece implicar para el equilibrio del mundo y de sus satélites, éste sale en busca de la pequeña pececita con la intención de devolverla a su lugar de origen antes de que se desencadenen las desgracias que esta clase de hechos suelen acarrear, aunque para entonces habrá ocurrido un suceso que ni él hubiese podido prever.

Ponyo, Lisa y Sosuke

La pequeña llega a la costa metida dentro de un frasco de cristal de la que la sacará un pequeño llamado Sosuke que se cortará un dedo en el intento. El pez lamerá la herida e inmediatamente sanará, aunque esta acción adulterará su ADN hasta convertirse en un ser medio humano capaz de darlo todo por estar en compañía del pequeño y de su madre, Lisa, que trabaja en una residencia de ancianos mientras su marido Koichi faena en el mar.

Fujimoto consigue arrebatarle a la criatura al niño poco después de que éste la rebautizase como Ponyo y descubriese su pasión por el jamón, aunque para entonces ésta ya ha dado muestras de su amor hacia él y pronto escapará de nuevo del cautiverio al que se ve sometida para volver al lado de sus seres queridos y huir del padre al que detesta.

Granmammare, Koichi y Fujimoto

Finalmente el guardián, sabedor del peligro que corre su hija de convertirse en espuma si su amor fracasa, acaba con su orgullo y convoca a Granmammare, la bondadosa diosa del mar, madre de la criatura y único ser capaz de poner orden en el caos que aguarda al reino del mar.

Opening

  • Mother Sea (Umi No Okaasan)” compuesto por Joe Higashi e interpretado por Masako Hayashi

Ending

  • Gake no Ue no Ponyo” compuesto por Joe Higashi, Hayao Miyazaki y Katsuya Kondo e interpretado por Nozomi Ohashi a dúo con el grupo Fujioka Fujimaki.

Análisis

La entrada que estáis en estos momentos leyendo comenzó a ser escrita a las 23:55 horas del 22 de junio, poco después de haber comenzado el verano y de quedar pospuesto un corto viaje hacia la ciudad en la que nací para disfrutar de la única celebración que por esos lares me llena y atrae. Pensé en hacer este análisis con la cabeza, pero los hechos me obligan a hacerlo con el corazón.

¿Una película para niños? ¿Qué sentido tiene? Por qué un hombre de la categoría de Miyazaki iba a volver a esas lides unos 20 años después de que el fracaso de Kiki’s Delivery Service le apartase de esta senda marcada por aquella locura llamada Tonari no Tororo con la que aportó al género del anime uno de sus mejores y más universales símbolos de su historia, para adentrarse en la de los largometrajes de un corte más adulto, trascendente y un tanto combativo.

Pero sólo después de haber concluido su metraje lo pude entender y no era mi razón la que comprendía tales motivos, sino mi alma. Aquélla a la que había traspasado como un cuchillo para provocar en mí la risa que tan olvidada tenía, el llanto del que tanto me gusta hacer gala cuando viene acompañado de alegría, y la felicidad como simple estado de ánimo… Pero dejemos estas concideraciones para ahondar en los detalles que hicieron posible su creación.

Un viejo sueño reconvertido en realidad

Después de que el director incumpliese afortunadamente su palabra de retirarse después de su “El Viaje de Chihiro”, muchas fueron las especulaciones acerca del nuevo papel que éste tendría en Ghibli y si finalmente su hijo Goro gozaría del lugar de su padre, mientras la relación entre ambos protagonizaba toda clase de rumores un tanto maliciosos en Internet que felizmente fueron desmentidos por el tiempo.

Al margen de esta controversia, tras el espectacular éxito de Howl’s moving castle, Miyazaki volvió a reunirse con su mano derecha, el productor Toshio Suzuki, para consultarle acerca de su opinión sobre el nuevo proyecto que debían abordar y las maneras de llevarlo a la práctica. Ambos habían hablado en numerosas ocasiones de adaptar una famosa novela para niños llamada “Iya Iya En“, uno de los sueños incumplidos del maestro y que por diferentes circunstancias nunca se materializó. Sin embargo, tras la estancia del genio en el puerto de Tomonoura, en la prefectura de Hiroshima, éste decidió que era el momento oportuno para retomar la idea de adaptar tal creación, aunque dándole un enfoque mucho más diferente y personalista de lo inicialmente planeado.

Portada de Iya Iya En

La historia original había marchado a ambos en su juventud, aunque los dos coincidían en que tomar como referencia una simple guardería hubiese sido demasiado descafeinado y carente de sentido en los tiempos que corrían. Así pues decidieron reinventarla y combinar sus elementos con la historia de la Sirenita de Andersen, para dar pie a un resultado final más original, fresco y vivaz.

Pero todavía aquel encuentro daría algo más de sí. La opinión de Suzuki era que las CGs y en general la tecnología de animación por ordenador quedaba inmediatamente obsoleta, con lo que era ridículo volver a adoptar la estrategia de El Castillo Ambulante en el que las piernas del mismo estaban reproducidas con esa técnica, lo que a su juicio resultaba cuanto menos artificial.

Los paisajes naturales respetaban al máximo el trazo de los lápices de colores

Así pues el productor le confesó a su socio y amigo que su técnica con el lápiz y el papel era muy superior a la que cualquier inteligencia artificial, por lo que le retó a que el nuevo film tuviese unos planos reproducidos con técnicas meramente artesanales de las que él fuese el principal responsable. De este modo el padre de Totoro adquirió desde un primer momento la responsabilidad de todos y cada uno de los dibujos de la película en los que incluso se atrevió a darle su particular toque de distinción al movimiento de las olas.

En total, se calcula que el estudio tuvo que confeccionar más de 170.000 dibujos originales para llevar a la práctica este sueño que se convirtió no sólo en el proyecto más ambicioso de Ghibli, sino también en el más caro de la historia de la animación japonesa con un coste global de 34 millones de dólares, superando de este modo la mítica marca alcanzada por la deleznable Steamboy, de cuya calidad me ahorraré comentarios.

Portada de “The art of Ponyo on the Cliff by the Sea”

Finalmente, dos años de duro esfuerzo y dedicación iniciados en octubre de 2006, dieron por fin sus frutos y el 19 de julio de 2008 la película vio la luz en los cines japoneses. Un hecho que dio origen a un más que exitoso periplo por el mundo que hizo que recaudase en taquilla nada menos que casi 200 millones de dólares.

La profanación de Disney

Por supuesto la cinta llegó a Estados Unidos, y con ello el clásico circo relacionado con su doblaje que Buena Vista resolvió poniendo al frente del mismo a algunas de las principales estrellas infantiles/apellidos de la factoría Disney para que le prestasen su voz a su versión en Inglés. Así, la pequeña Noah Cyrus (hermana de Miley Cyrus, célebre en todo el mundo por su papel de Hannah Montana) dio voz a Ponyo, mientras que Frankie Jonas (el menor de los dichosos hermanos Jonas) hizo lo propio con Sosuke.

Ante semejante disparate y utilización gratuita de merchandising, la productora decidió añadir para compensar a dos artistas veteranos y de reconocido prestigio como Matt Damon y de Liam Neeson como padres del niño y de la pequeña pececita respectivamente. Aunque su trascendencia en el film sea meramente secundaria. Un hecho, que pone en evidencia que ciertas obras merecen permanecer con su doblaje original sin que se vean adulteradas con dobladores que por encima de su capacidad, sólo poseen un apellido famoso como principal credencial.

Portada y contraportada del DVD americano de Ponyo

Como dato curioso, el largometraje llegó a las salas españolas, aunque como siempre su estancia en la cartelera fue tenue y efímera, y únicamente un puñado de elegidos pudieron disfrutar de su magnificencia en los cines a pesar de que incluso llegó a gozar de una pequeña y no demasiado destacable campaña publicitaria. Un hecho que evidencia el clima más que marginal que sigue existiendo en nuestro país en cuanto a anime se refiere.

El magistral camino hacia la perfección

Apenas 100 minutos. Eso es lo que parece bastarle a un genio como Miyazaki para hacer que nos replanteemos todos nuestros cimientos morales y sociales al darnos cuenta de que vivimos en un mundo lleno de podredumbre y miseria moral en el que los valores que un día identificaron al hombre como una criatura divina, parecen haber sido olvidados en beneficio del egoísmo, la soberbia, la envidia, la búsqueda rápida del placer como razón de ser y en general todos los males más que relacionados con los siete pecados capitales que han envenenado la sociedad en la que vivimos con la única resistencia de seres como este creador japonés y su más que contagiosa visión de la grandeza del ser humano, que sustituye su imagen parásito para la naturaleza para instaurar la del más firme testimonio de la grandeza de la creación.

Nos encontramos simplemente ante una obra universal. Un mensaje codificado en forma de animación, perfectamente asumible por todo el mundo al margen de sus ideologías, procedencias, tendencias o credo, e independiente de esos convencionalismos a los que algunos suelen denominar como “edad”.

Portada y contraportada del DVD japonés de Ponyo

Siempre he dicho que por encima de cualquier otra consideración, si hay algo por lo que destacan las creaciones de Miyazaki es sin duda por sus mujeres. Criaturas dotadas no sólo de una embriagadora belleza física cuya simple contemplación enamoraría a todo hombre digno de ser calificado así, sino de una fascinante tenacidad capaz de impactar en el alma del espectador y de remover del primero al último de los cimientos de su conciencia. Seres como Lisa capaces de enfrentarse con tesón a un ciclón por salvar la vida de unas ancianas, o con la osadía de la protagonista, suficiente como para saltarse un guión que marca que es el chico el que debe salvar a la chica y no al revés.

Ponyo es una niña, pero posee esa determinación, ese buen hacer que le lleva a dar todo por los seres que la rodean, así como la firme convicción de actuar siempre por los cánones marcados por la senda de la rectitud moral y de la completa generosidad con sus semejantes, cuyo toque humano viene dado por ese particular genio del que siempre hacen gala las féminas del director y que esconden en su interior los interiores más puros y bellos que puedan ser concebidos.

Lisa en plena “demostración de amor” a Koichi

Sosuke por su parte representa la inocencia que todos en un momento u otro perdimos. La materialización de la creencia en que cada ser viviente es un bello regalo del cielo que como tal merece no sólo el máximo respeto, sino también el cariño y la admiración que normalmente debemos reservar para las grandes cosas, y del que Miyazaki reconoció que estaba inspirado en el comportamiento de su hijo Goro, cuando contaba únicamente con cinco años de edad.

Estamos pues ante una pareja en la que la clave de la misma reside en la extraordinaria ternura que irradian todas y cada una de las situaciones que protagonizan y que se entremezcla con la complicidad y la química que una pareja enamorada debe poseer al margen de los elementos económicos, sociales o sexuales con los que nuestra sociedad ha contaminado la significación de la palabra “amor”.

Sosuke y Ponyo juegan con sus pies

Cada fotograma, es una incitación al deleite; cada minuto, una pequeña caricia dirigida al alma; cada detalle un paso más hacia el niño puro y sin maldad que Miyazaki cree que se oculta en nuestro interior y que con su simple buen hacer puede despertar… Basta simplemente un rostro picaruelo como el de Ponyo indicando que van a nacer de ella unas manos y unos pies para volver con su querido Sosuke… una mueca de felicidad para indicar que algo sólo definible como mágico está a punto de acontecer, ante el que sólo cabe responder con una sonrisa mientras nuestra alma, llena de inocencia, exige un final complaciente que llene de alegría y esperanza a estos corazones a los que tantos motivos damos diariamente para sumirlos en la amargura y la desesperación.

Tal es así que en ocasiones los artistas del impresionismo parecen reencarnarse en las manos del director para dar vida a todos los elementos gráficos de la obra en la que los rosáceos colores del atardecer recuerdan a aquéllos con los que Monet dibujó el parlamento inglés, o cuyos entornos naturales parecen obra del mismísimo Renoir que, sustituyendo sus óleos por acuarelas, nos sigue dando fe de la inmensa alegría que debemos sentir por poder vivir.

Atardecer en el puerto

Naturalmente el humor tiene parte en este entramado y tomará forma de un modo normalmente histriónico, aunque en ningún caso impertinente, en el desarrollo de los acontecimientos. Algo que se hace patente en hechos que van desde la particular forma de Ponyo a la hora de rechazar ciertas prácticas de los humanos cuando es un simple pez, hasta los gestos exagerados y vitalistas de las ancianas, pasando por la genialidad de Lisa y su peculiar manera de expresar su disgusto por ver que su marido prefiere su trabajo a su familia.

Por supuesto, la obsesión por el medio ambiente tiene su lugar en esta obra y aparecerá en forma de dos escuetos a la par que llamativos momentos entre los que destacan el soliloquio de Fujimoto sobre la maldad de los seres humanos y la actitud de éstos con el mar, que le llevó incluso a renunciar a su naturaleza como hombre, y en el plano en el que topa con el agua plenamente contaminada que parece inherente a cualquier emplazamiento civilizado.

La contaminación obstaculiza la embarcación de Fujimoto

Pero si bien en otros trabajos ganaba terreno la componente reivindicativa de condena sobre la labor del hombre en relación a su constante labor como agente destructor de la naturaleza, en Ponyo la mensaje a transmitir se resumirá en el de la necesidad de la lógica fusión de hombre y naturaleza y de los mitos injustos que esta convivencia ha desarrollado en el ser humano. Así, el director nos invitará a ver un temible ciclón como parte no de un castigo divino, sino de un ciclo necesario para el planeta que puede acarrear de hecho consecuencias muy positivas, aparentemente imperceptibles para los humanos como bien simboliza la figura de Ponyo cuando nada menos que un ciclón es el elemento que le ayuda a volver con su adorado niño.

Como siempre en estas lides, el apartado musical corrió a cargo de Joe Higashi, aunque en esta ocasión la mitad del peso de la OST recaería sobre el mítico grupo folk Fujioka Fujimaki que en compañía de la niña de ocho años Nozomi Ohashi daría vida a “Gake no Ue no Ponyo” una marcha infantil destinada claramente a encandilar a los pequeños que años antes lograron seducir con la celebérrima marcha que puso ritmo a Totoro.

Portada de la OST de Ponyo

En este aspecto, la chapuza perpetrada por Disney protagonizaría un nuevo y esperpéntico espectáculo al sustituir las cálidas e inocentes voces originales, por una pesadilla musical interpretada por los nuevos miembros de la generación Cyrus-Jonas que torturarían sin piedad a los oídos norteamericanos con una versión de la que sencillamente es mejor no hablar.

Sin embargo, y volviendo a temas de más empaque, este toque infantil choca de un modo frontal con el mostrado en momentos plenamente operísticos como los que acompañan a Ponyo en su lírico recorrido sobre las aguas del mar reconvertidas en peces, o el que pondría música a la sensacional secuencia de animación que da comienzo al largometraje con unas olas formadas por peces amigos y al que pondría música el estremecedor “Mother Sea (Umi No Okaasan)”, consecuencia directa de la influencia que Die Walküre de Wagner tuvo en ciertos momentos de la producción.

Conclusión

El trabajo llevado a cabo por Hayao Miyazaki en el que hasta el momento ha sido su último film, no puede ser definible con otro calificativo que no sea el de magistral en todos y cada uno de los aspectos en los que pueda ser juzgada una obra en cuestión, y no en vano logró reconocimientos como el del premio a la mejor animación de 2009 a cargo de la Academia de Cine Japonesa, cinco galardones en el Festival de Anime de Tokio y una mención especial del jurado en la Mostra de Venecia con la que dio origen a su viaje alrededor del mundo.

Los números que posee a sus espaldas son espectaculares y al excepcional trabajo de los dibujantes de Ghibli hay que sumarle la gran labor del propio director que se encargó de todos los detalles artísticos de la cinta convirtiéndola así en una de sus obras más íntimas y personajes creadas hasta la fecha. Cierto es que adolece el no poseer una trascendencia en su argumento de tal calibre como la mostrada en la trilogía de Mononoke-Hime, Spirited Away o Howl’s Moving Castle, aunque ello se compensa con unas cantidades ingentes de ternura y sensibilidad capaces de seducir a un espectador que lentamente se va entregando hasta quedar cautivo de la genialidad del director y su buen hacer ante el que no queda más opción que dejarse envolver por su bondad natural, y la universalidad de su mensaje.

Estamos pues ante la mejor obra de animación del último lustro cuya calidad traspasa los umbrales de la consabida calificación por edades para versionar de un modo asimilable y sincero el clásico de Andersen hasta convertirlo en una obra propia capaz de codearse en un mágico de tú a tú con el escrito original que termina siendo una más que lejana referencia. Una demostración de arte en forma de película de animación que impactará como si de un dardo se tratase en nuestras almas y por la que una vez más concluiremos con la clásica frase con la que únicamente se puede terminar una reseña dedicada al gran talento de Ghibli como es la de un simple ”Gracias Maestro”.

NOTA: 10

20 comentarios el “Ponyo en el acantilado, la consecución del sueño infantil de Miyazaki

  1. Que puedo decir… tú entrada me a parecido magistral. Me ha encantado y coincido plenamente con lo que dicies. Yo tuve la fortuna de ver tanto Ponyo como El castillo ambulante. Que tardes tan bonitas.

    Yo empecé a adentrarme en el anime y el manga cuando empezaron a llegar las primeras cintas VHS y lo hice de la mano de Akira, Venus wars, Dominion tank police… y Mi vecino Totoro.

    Muchos, muchos años después conocí a mi “jefa” (la que manda, la que parte el bacalao, la novia) y recuerdo que eso del anime no la gustaba mucho. “yo este eso de tíos volando y repartiendo hostias no…” y la senté a ver conmigo Mi vecino Totoro.

    A día de hoy, entre otras cosas, solemos repasar la filmografia de Miyazaki de vez en cuando y hemos visto especialmente El castillo ambulante y Ponyo.

    Por cierto, llevamos casi 12 años juntos, yo tengo 30 y esperamos una hija. Queremos que ella vea con nosotros esas películas.

    Una vez más, magistral tú entrada.

  2. Pingback: The Sky Crawlers « Drakenland / El lobo zamorano

  3. Ante todo mil perdones a ambos por el retraso en pasar vuestros comentarios.

    Darnos, Miyazaki es universal y está al margen de consideraciones culturales y religiosas. Habla un idioma y transmite unos mensajes profundamente asimilables por todo el mundo, y es más que normal lo que cuentas debido a ello :D.

    Por cierto, muchísimas felicidades por la futura paternidad, y no dudes ponerle a la futura princesita de tu hogar tanto Totoro como Ponyo. Estoy seguro de que le va a encantar :D.

    Un saludo y, repito, felicidades por la buena noticia.

  4. Y yo sin verla todavía, qué demonios estoy haciendo….

    No le había dado importancia, porque no sabía que Hayao estaba detrás de este film, pensaba que se había retirado ya. Mira, me has dado una alegría hoy, voy a intentar conseguir la peli y tan pronto como la vea, te diré mi parecer ^^

    Ah! Y que quede claro: de viejo quiero ser como Miyazaki.

    La entrada, genial, como de costumbre, y “no hase falta desir nada más”.

  5. Pues yo lo que quiero ser de viejo es un tío forrado con un montón de mansiones, alrededor del mundo, con un palco en el Bernabeu, un piso en el Passeig de Gràcia y que el máximo problema que tenga en la vida sea el de elegir si conducir un Ferrari, o un Porsche xD. Bueno, hay gente que tiene sueños eróticos… pero yo tengo sueños Primitivos o, si se me permite, Euromillonarios…

    ¡YO QUIERO SER MUCHIMILLONARIO! ¡Y NO LO SOY! T_________________T

    Un saludo.

    PD: Échale un vistazo. Ya sé que suena a simplista pero… es que es una monada de película. En serio, te va a encantar ^^.

  6. El problema es que uno se despierta… Hoy sin ir más lejos soñé que poseía un Lamborghini Murcielago LP670-4 negro y que lo ponía a toda pastilla por una autovía alemana y de golpe… ¡ME DESPERTÉ! Con lo feliz que era yo en el mundo de Matrix T____________T.

    Y sobre lo del Bernabeu… quita quita, que después hay que mantenerlo, buscarles los dodotis a los galácticos del Mandril por si se lo hacen encima, tratar con los Ultrasur y pagar al personal de mantenimiento. Nada, puesto a soñar que eres un señorito… hay que hacerlo a lo grande…

    Lástima que después me despierte y me dé cuenta de que soy de los pobres mortales que tienen que bajar al bar a ver por la tele sus partidos preferidos por culpa de PRISA y Polanco. En fin >_____<.

    Un saludo.

  7. No diría que es de 10, pero sí que mi señora y yo la disfrutamos precisamente como eso, niños.

    PD: estuvimos más de una semana haciéndonos monerías y diciendo que eramos “Ponyo pájaro”. xDDD

  8. Pues ya veréis cuando tengáis descendencia y se la pongáis… En serio, yo por ejemplo se la dejé ayer a unos vecinos que tienen un par de chiquillas de siete y cinco años y ya me han dicho hoy que mañana les compran el DVD porque las niñas quieren más y más Ponyo… y ellos también xDDDDD. Es lo que tiene Miyazaki, gusta a todo el mundo al margen de cualquier edad, ideología o circunstancia :D.

    Un saludo.

  9. Pingback: Ponyo en el acantilado, la consecución del sueño infantil de Miyazaki - apezz.com

  10. es impresionante las películas que hace miyazaki. Con Ponyo aluciné como cinéfila y difruté como una niña (dos cosas que juntas son difíciles de lograr).

    Lo que no me gustó de la película…verla doblada al español en los cines lleno de niños y encima con la canción horrorosamente también DOBLADA! qué horrible recordar ese momento! por lo demás es una obra maestra que yo quiero tener en mis estanterías junto con las otras obras de Miyazaki!

    saludos

  11. Hombre, la verdad es que la versión en Español del ending no es demasiado afortunada, ciertamente… Pero bueno, tiene su cosilla para cachondearse cuando estás con los amigos. Es para mí la sucesora natural del “Torito” o el “Asturias, Patria Querida” que toda juerga se merece como OST. De hecho yo tenía un amigo que se emborrachaba con los discos de Xuxa. Así que a mí no me escandalizó tanto ^^U.

    Un saludo.

    PD:

    Dios, es monstruosa xDDDDDD.

  12. Ya la he visto!!

    Y es como dices, una auténtica monada. No llega al nivel de las tres grandes, como bien señalas en tu conclusión, pero es bonita.

    Y sí, las mujeres de Miyazaki me encantan, y Lisa es el personaje que más me gustó de la película (con diferencia).

    Sólo dos cosillas más para no enrollarme:

    1) En la presentación de los personajes, el nombre de Fujimoto es el primero que aparece, pero en cambio la primera fotografía es de Grammamare. Y al revés, el último nombre es el de Grammamare, pero la fotografía es de Fujimoto. Creo que esto puede confundir a algunos de los lectores que todavía no hayan visto la película, ya que normalmente haces que el nombre y la fotografía concuerden (como la primera tanda de personajes, primero escribes Ponyo, Lisa y Sousuke, y las fotografías son de Ponyo, Lisa y Sousuke, concuerdan). Es sólo para que lo sepas, que a lo mejor se te ha pasado ^^

    2) Tienes que ver (sí! TIENES que ver!) la película de “Whispers of the heart”, traducida como “Susurros del corazón”, y cuyo nombre original era “Mimi wo sumaseba”. Es de Ghibli, pero no de Hayao Miyazaki, y no sé si te gustará, pero creo firmemente que deberías verla.

    Son casi dos horas de duración, y al principio le cuesta arrancar y uno le da la sensación que es una película sin rumbo alguno (no sé sabe o no sé percibe bien qué fin persigue), pero te aseguro que la segunda mitad vale la pena. Está llena de detalles preciosos, es un cántico a la madurez y una oda al camino de los artistas.

    No está a la altura de las tres grandes, y repito, no sé si te gustará, pero de nuevo, creo firmemente que deberías verla. Espero no equivocarme, pero dado que empiezo a conocerte, creo que no te dejará indiferente.

    He buscado por tu blog, pero no he encontrado entrada alguna referente a esta película, así que supongo que no la has visto. De verdad, creo que te puede llegar ^^

    PD: Por cierto, como demonios pudiste ponerle un 6 a Toki wo Kakeru Shoujo!!!??? Makoto sola ya vale para toda la película, a pesar de sus errores (que los tiene, y los señalas también en tu review de la peli). Eres un pecador xDDDDDD

    Cuidate ^^

  13. Ostrás, pues gracias por el aviso porque cuando hice el montaje no me había percatado de que había puesto en orden inverso en el pie de foto. Arreglado ^^.

    Sobre Whisper of the Heart… digamos que también le haré una review, pero primero me falta por analizar Nausicaä y así terminar con la filmografía de Miyazaki en Ghibli (bueno, realmente el film no pertenece exactamente al estudio, pero todo el mundo lo considera como tal ^^U) y tengo que hacer un pequeño repaso a Takahata. Pero todo se andará.

    Después ya vendrán las pelis que yo llamo apócrifas, entre las que están la que has dicho, Neko no ongaeshi y Ocean Waves… bueno, esta última no la haré porque es… bueno, ahora que lo pienso… tal vez sea precisamente una de estas pelis con las que “me quedo a gusto” xDDDDDDDDDDDDDDDDDDD.

    Sólo te diré que ya la he visto, aunque… no adelantaré mi opinión… Asín que tendrás que esperar para conocerla xD.

    Un saludo.

  14. Y sobre lo de Toki wo Kakeru Shoujo… Pues… digamos que la nota se debió fundamentalmente al final. Además es que me dejó un pelín indiferente :P. Pero bueno, sobre gustos no hay nada escrito ^^.

    Un saludo.

  15. Qué miedo que llames a Whispers of the Heart como “apócrifa”, qué miedo… ten por seguro que si mis miedos sobre tu valoración de la peli se hacen realidad, saldré a por todas a defenderla! Fuck yeah! xDDDDD

    Y eres vil y cruel, por hacerme esperar tanto tiempo para saber cuál es tu veredicto… muy vil xDDD

    Ala cuidate xDD

  16. Tomo nota de tu advertencia Djevel xD, lo que pasa es que no es de las típicas que no me gusten sino que… bueno… ya lo diré la próxima semana. Lo iba a ver hecho dentro de cinco minutos, pero he pesado que molaría más verte sufrir esperando. Así pues… a esperar :P.

    Un saludo.

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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