Dungeons and Dragons. Del rol de tablero a videojuegos de culto por obra de Capcom


Ciertamente, desde la redacción de mi dossier sobre la saga Streets of Rage de SEGA, sabía que más tarde o más temprano sería el momento de hacer lo propio con la compañía que, en justicia, más innovó e investigó todo lo posible el mundo del Beat’em up hasta hacer de él un género de referencia en el mundo del videojuego, casi olvidado a día de hoy, pero de una enorme importancia a finales de los 80 y a principios de los 90: Capcom.

Por supuesto que, a su debido tiempo, homenajearé como se merece a Final Fight y a sus secuelas, aunque hoy, por estos motivos que sólo el corazón puede llegar a comprender, he creído oportuno hablaros de dos de mis títulos preferidos que corrieron sobre ese prodigio llamado CPS-2 que tantas alegrías nos dio durante tantos años a los amantes del género arcade.

Estoy hablando ni más ni menos que las dos adaptaciones de Dungeons & Dragons (Dragones y Mazmorras) que con tanta maestría abordó la compañía japonesa y que hizo gastar incalculables fortunas a todas las pandas de amigos que, en torno a las mismas, veían no sólo reproducirse un juego de rol plenamente creíble, sino que incluso permitía conectar hasta cuatro amigos simultáneamente convirtiéndose, de esta manera, en una de las experiencias jugables más enriquecedoras de todos los tiempos. Así pues, y con la intención de dedicársela a Andresito para que gobierne con justicia en su nueva dictadura, he aquí una pequeña reseña de dos de los mejores juegos en dos dimensiones jamás creados para recreativa, que forman parte de mi vida y que me gustaría invitaros a que también tuviesen un pequeño hueco en la vuestra.

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Kseniya Simonova: la historia de una herida abierta con forma de arena

NOTA: El presente vídeo ha sido subido por la propia Kseniya Simonova para su difusión a través de su canal oficial de Youtube y ha autorizado mediante las opciones de su cuenta la inserción del mismo en otros sites.

Sí, es verdad, casi todos habréis visto este vídeo. Kseniya Simonova era una artista de dibujos con arena de 24 que alcanzó la fama con un trabajo que incluso a día de hoy sigue despertando admiración en mí, tal y como lo hizo cuando Internet convirtió a esta muchacha en una estrella internacional con este trabajo que le hizo ganar la versión ucraniana del “Tienes Talento” y que recreaba una historia de amor truncada por la ocupación NAZI de Ucrania que fue incluso capaz de hacer que el jurado llegase incluso a derramar lágrimas al comprobar la fuerza y emotividad del relato del que eran testigos.

Por ello, y a sabiendas de que se sale completamente de la temática de este blog, me gustaría compartir con vosotros no sólo esta obra de arte en forma de narración audiovisual, sino también una explicación a lo que veis. En otras palabras, el porqué de la vela encendida, de los aplausos y de la emoción. Ésta es pues, mis queridos amigos, una breve pero intensa narración de una guerra.

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Top 10: Los videojuegos de mi vida

A lo largo de muchos de estos Domingos he compartido con vosotros reviews que, en mayor o menor medida, intentaban aportar mi visión, equivocada o no, de algunos de los títulos que consideraba imprescindibles y que para bien o para mal marcaron de un modo u otro la historia del videojuego. Sin embargo, después de la review de Kingdom Hearts, pensé en que había llegado el momento (inspirado en un reto de EPI en el que no participaré pero que considero particularmente interesante) de hacer un nuevo Top en el que, con mucha brevedad, hiciese un repaso a los diez juegos que marcaron mi vida olvidándome por completo de los aspectos técnicos y centrándome únicamente en los emotivos.

Así pues, espero que sepáis disculpar la falta de rigor y de exhaustividad en esta entrada y me permitáis compartir con vosotros… algo de mí. Un pequeño recorrido por mi vida en forma de videojuegos que tal vez no sean los mejores, ni los más grandes pero sí aquéllos de los que guardo un mejor recuerdo y que me gustaría invitaros a que de una manera u otra formasen también parte de vuestra vida. Comencemos.

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Kingdom Hearts, el hito que concilió a Disney con el universo del videojuego


“Todo empieza y acaba en la oscuridad, y en el fondo el corazón no es diferente. La oscuridad brota en él, crece y lo consume. Es su naturaleza. Y al final todo corazón regresa a la oscuridad de la que proviene. La oscuridad es la verdadera esencia del corazón.”

“¡Eso no es cierto! El corazón puede ser débil y a veces puede ceder, pero ahora sé que hay una luz que nunca se apaga.”

Es cuanto menos curioso el mecanismo con el que las ideas pueden asaltar en el momento menos pensado a una persona para así ponerlas en práctica. Pero por alguna razón la pasada semana recordé que era más que probable que estos días haya que felicitar a una lectora del blog por hacer uno de sus sueños realidad. Y por ello pensé que tal vez sería bueno hablar de uno de sus juegos preferidos. Un título tan atrevido como audaz, que se convirtió en uno de los favoritos los usuarios de PS2 por su concepto de juego y la presencia de Squaresoft como garantía de calidad a pesar de que el sello de Disney invitaba cuanto menos a la duda.

He tenido multitud de problemas para redactar este pequeño análisis, por lo que ruego de antemano que se me disculpe si no he sido capaz de allanar mi estilo y facilitar su lectura sin faltar en ningún momento al rigor, o si he fallado en algunos aspectos teóricos, dado que este título y sus secuelas despiertan en mí sentimientos tan contradictorios que soy incapaz de darles una coherencia y de hacerlos inteligibles.

Por ello, con el máximo cariño, al margen de dedicárosla a todos vosotros, me vais a permitir que se la dedique muy especialmente a alguien que sé que la leerá y que no le costará darse por aludida, ya que por su culpa lo terminé por fin hace ahora dos años. Así pues, y sin más demora, intentaremos lanzar una mirada personal al que fue uno de los pocos títulos del catálogo de Playstation2 que pasó a la historia por méritos propios y no de sus predecesores y que logró hilvanar coherentemente una historia que reuniese a los personajes más carismáticos de Disney y Square, para dar vida a un mágico universo de sensaciones llamado Kingdom Hearts.

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