Arrietty The Borrower (Kari-gurashi no Arietti); la resurrección de la pugna por suceder a Miyazaki

– Papá, sobre lo de esta noche… .- Hay un chico en la casa .- Sí lo he visto esta tarde .-No Arrietty .- Él no me vio a mí. Me escondí detrás de las hojas de laurel. Papá todavía podemos ir ¿verdad? .- Ni hablar, es demasiado peligroso .-Pero es sólo un niño. Papá he esperado esto durante mucho tiempo .- Los niños pueden ser incluso más crueles que los adultos .-Estaré bien .- Los niños deben acostarse temprano…

Los que me conocen desde mucho tiempo atrás saben que sobre Ghibli siempre he mantenido una postura ambigua. Por un lado juzgo las obras de Hayao Miyazaki como auténticas obras maestras del género de la ficción animada cuyos trabajos están a la altura de cualquier coloso de la industria del cine norteamericana y que pasará a la posteridad como el referente oriental por excelencia de la gran pantalla. Por otro están los “mini-Miyazaki”, apuestas más o menos esporádicas del estudio que les sirvieron para probar nuevos talentos pero que por regla general se han traducido siempre en estrepitosos fracasos de los que mucho me temo que no es necesario hacer mención en este blog.

Kari-gurashi no Arietti es uno de estos últimos y reconozco que de no ser por la persistencia de una antigua amiga de esta bitácora, Kosai, no habría dado mayor noticia de este film y me temo que tampoco me habría preocupado de su mera existencia en lo personal. También he de decir que tanto ésta como Takun hace aproximadamente un año que no dan señales de vida por lo que en primer lugar me gustaría decir que este análisis va dedicado a ellos, los compañeros del difunto blog Akibamaniacs de los que hace tanto tiempo que no sé nada.

Así pues, sin más preámbulos y con cierto temor por culpa de unos antecedentes realmente desastrosos en cuanto a apuestas por sangre nueva de este portentoso estudio… Alea jacta est. Procedamos a analizar si está a la altura de los grandes o por el contrario pasa a engrosar la lista de estrepitosos fracasos a la hora de renovarse.

Ficha Técnica

Arrietty, también conocida como Kari-gurashi no Arietti (借りぐらしのアリエッティ) y bautizada en España como Arrietty y el mundo de los diminutos es una película de 94 minutos del estudio Ghibli perteneciente al género infantil con toques de fantasía, dirigida por Hiromasa Yonebayashi, producida en 2010 por Toshio Suzuki y basada en un guión de Hayao Miyazaki que a su vez estaba inspirado en la novela “The Borrowers” de Mary Norton.

Argumento

Sho es un niño de doce años cuyos padres, divorciados, anteponen su trabajo a su persona a pesar de padecer un problema de corazón que hará que se desplace a la casa de su tía abuela Sadako, en donde su madre pasó su juventud, para permanecer allí hasta someterse a una delicadísima intervención que puede salvar su vida o acabar con ella.

La mansión se encuentra alejada de la ciudad y ubicada en un pintoresco enclave en el que el joven encuentra la paz necesaria para el preoperatorio, aunque una extraña visión poco después de llegar hará que cambie de un modo radical y definitivo su visión del lugar, cuando descubra que la leyenda que su progenitora le contó acerca de unos habitantes diminutos que convivían con ellos en la casa pudiese ser cierta. Algo que la enigmática Haru, una especie de ama de la casa, tampoco llegó nunca a descartar aunque con unos fines más oscuros que los de los dueños.

Sho, Sadako y Haru

Paralelamente a esto, la joven Arrietty, que acaba de cumplir 14 años, está ansiosa por acompañar a su padre Pod en una de sus inclusiones al mundo de los humanos, de las que consigue pequeños objetos tales como azucarillos, anzuelos o esparadrapos, que les sirven bien para sobrevivir o bien para mejorar su avituallamiento de cara a futuras expediciones.

El joven y su llegada no parecen truncar sus ansias de conocer un mundo que hasta ahora le ha sido vetado, aunque es plenamente consciente de que un error por su parte (el simple hecho de ser vista) puede hacer que tanto ella como su familia tengan que abandonar una casa en la que llevan residiendo desde hace más de cuatro generaciones.

Arrietty, Pod y Spiller

Arrietty aprende deprisa, pero cuando su padre se dispone a enseñarle una casa de muñecas en las que los humanos mostraban una genialidad para ella inconcebible a la hora de recrear los mundos en miniatura, el pequeño Sho advertirá su presencia, lo que de por sí podría suponer el fin de su estancia en la zona.

La familia se alerta y poco a poco comienza a explorar nuevos territorios en los que asentarse y emprender una nueva vida, para lo cual contarán con la inestimable ayuda de Spiller, un borrower salvaje que les mostrará nuevos lugares en los que comenzar de cero rodeados de los suyos pero ¿es necesario tal cambio?¿La integración y convivencia con los humanos es tan difícil como parece?

Tema Principal de la OST

  • Arrietty’s song”, compuesta e interpretada por Cécile Corbel

Análisis

Llevo prácticamente dos meses resistiéndome a darle una oportunidad a este film sin atreverme a dar el paso. Desde que inicié la nueva etapa de este blog tenía claro que era necesario rendirle aunque no fuese más que una mera reseña a esta novedad que llegará en septiembre a las carteleras españolas, aunque mis desengaños con los “apócrifos de Ghibli” eran demasiado sangrantes como para obviar que podría estar perdiendo el tiempo con ella.

Ciertamente en anteriores casos mis expectativas respecto a ellos eran demasiadas pero, cómo perteneciendo a un estudio como ése puede un ojo que presume de ser crítico conformarse con meras blasfemias; con mediocridades y groserías que emponzoñan un nombre que ha convertido al anime en un sinónimo de arte en todo el mundo y que a día de hoy sigue siendo el referente por excelencia en el campo de las películas del género, no sólo de origen nipón, sino universales. Pero, ¿no es necesaria sangre nueva en un sello que lleva unos 25 años maravillando al planeta mediante la magia de un solo hombre?

El enésimo relevo generacional de Ghibli

Seamos sinceros, todo lo definible como genial relacionado con Ghibli es Hayao Miyazaki; el resto meras aproximaciones e intentos por emular la creatividad del veterano director nipón, sin demasiado éxito. Hay que matizar en ese sentido que el nacimiento del estudio estuvo basado en una dualidad entre éste y Takahata, pero la escasa fortuna de las apuestas de este último llevaron a los productores a buscar sangre nueva entre sus filas que asegurasen un relevo generacional que nunca terminó de llegar.

El primero de ellos fue Tomomi Mochizuki cuya aportación a la cinematografía fue un horrendo largometraje titulado Umi Ga Kikoeru (I Can Hear the Sea) del que me limitaré a decir que hay veces en las que, simplemente, no sabemos lo que hacemos. Más creíble fue la confianza depositada en Yoshifumi Kondo, en el que realmente recayeron las expectativas sucesorias pero cuya prematura muerte cuando apenas contaba con 48 años, truncó todas las esperanzas que los incondicionales de la marca representada por Totoro habían depositado desde Mimi wo sumaseba (Whisper of the Heart). El tercero fue Hiroyuki Morita, más preparado y con más bagaje pero incapaz de encandilar al público con su más que mediocre Neko no Ongaeshi (Haru en el reino de los gatos) y del cuarto, Goro Miyazaki… creo que dado que por su culpa hice la peor review de la historia de esta bitácora, me ahorraré comentarios y los reservaré para cuando toque analizar su reciente Kokuriko-zaka kara.

Hiromasa Yonebayashi en una de las presentaciones de su película

Ante semejante panorama Hiromasa Yonebayashi, alias Maro, se convirtió en el director más joven en hacerse cargo de un proyecto de este sello cuando con apenas 37 años se le encargó la creación de la cinta que hoy nos ocupa. No obstante, su Curriculum lo avalaba. Empezó en el mundo de la animación con Mononoke Hime y desde entonces ha colaborado en todos y cada uno de los proyectos de Ghibli hasta la fecha al margen de trabajar a las órdenes de Hiroyuki Okiura cuando creó su particular visión de Jin-Roh.

En otras palabras, la apuesta por el talento era a caballo ganador. No obstante, Miyazaki supervisó personalmente la cinta desde su trabajo como guionista y colaboró en los diseños de los personajes, lo que en cierta forma garantizaba el éxito en la composición de las escenas, tanto estético como técnico, así como una coherencia estructural de cara al espectador que anteriores intentos de películas “apócrifas” no habían logrado.

La sombra de Miyazaki es alargada

Desde el principio, el fantasma del maestro nipón, que como ya hemos dicho antes se encontraba únicamente presente en apariencia como guionista, se hace cada vez más patente hasta transmitir la pequeña e incómoda sensación de que prácticamente todo lo bueno que tiene la cinta es suyo, y como muestra un simple pero magistral detalle: será imposible ser un hombre, ver esta cinta durante cinco minutos y no enamorarse perdidamente de Arrietty como si de una Audrey Hepburn se tratase.

La “borrower” reúne en su persona todos los elementos de las mujeres de Miyazaki que seducen desde una primera mirada y se hacen con el alma de todo aquél incauto capaz de pensar que puede resistirse a la personalidad que el maestro es capaz de dotar a sus féminas. Alejado de los cánones imbéciles imperantes en occidente, incapaces de disociar los conceptos de feminidad y prostitución, el genio de Ghibli dota a sus féminas de una indescriptible tenacidad mezclada con bondad natural, valentía y en ocasiones insolente ingenuidad, que cautivan y convierten al receptor en cómplice de su causa y amante imaginario de su alma.

Diálogo entre Sho y Arrietty con una mosquitera y una hoja como barreras

Arrietty es por lo tanto una hija legítima del padre de Totoro, mientras que su partener masculino, Sho, se encuentra claramente influido por el espíritu débil pero descarado de Howl del que toma su apariencia de niño como clara representación física de su persona. Sin embargo los dos mundos diferentes en los que ambos viven terminará por hacer imposible una hipotética relación de amor entre los dos que, por contra, desarrollarán mutuamente y a través de coloquios en los que ni siquiera se miran cara a cara, sentimientos tan profundos como la propia vida.

Pero no sólo en estas lides se aprecia la mano del maestro. La sensual sinfonía de colores que compone la atmósfera de la ciudad dormitorio de Koganei (Tokio) elabora un complejo y fascinante universo que se nos muestra poco a poco en forma de escenas bucólicas de no pocas similitudes a los paisajes de Monet, o de escenarios de un sutil e impecable tratamiento que recuerda no sólo a la pasión de Miyazaki por la naturaleza, sino también su pasión por retratarla de mil y una formas, con un más que elaborado sistema de colores y de luces imposibles de analizar de una sola vez y que hacen de cada plano un hecho único e irrepetible que merece ser contemplado individualmente en todo su esplendor.

ambiente01ambiente02

ambiente03ambiente04

Retales de escenas paisajísticas y de interiores de la película (clic para ampliar)

En cierta forma, esta opera prima adolece de ser en realidad el ser la obra de un maestro al que un primerizo se ha atrevido a emular en todos sus rasgos propios y definitorios hasta hacer de su obra una copia de su maestro, digna, clara, honesta y en ocasiones grandiosa, pero en la que se echa en falta un toque personal; una pequeña jugada terrible y audaz que distinga su creación del resto.

Los pocos pero fundamentales hechos diferenciales

La película costó 23 millones de dólares y la calidad estética y el uso del ordenador avalaban semejante gasto, aunque sinceramente resulta lacerante decir que la personalidad de Yonebayashi sólo se vislumbra en la recreación de los créditos que ponen fin a la cinta y en la elección de una banda sonora a costa de una occidental. Un par de factores que se me antojan demasiado pobres para una cinta que se supone que aspiraba a coronar al nuevo rey de la animación japonesa.

Cécile Corbel fue en este caso la afortunada que se encargó de componer la banda sonora, a la que alejó en cierto modo de los cánones impuestos por Joe Hisaishi, para acercar la composición a estilos hasta aquel momento poco abordados en Ghibli como podían ser la música New Age o Celta que, por incomprensible que parezca, consigue encajar a la perfección con la atmósfera de la película y su particular cosmos.

Portada de la OST de Arrietty con Cécile Corbel en la misma

De su trabajo destaca especialmente la escena en la que Arrietty se adentra por primera vez en el mundo de los humanos y la música empieza a dibujar en nuestras cabezas sus sensaciones; un redescubrimiento de un mundo cotidiano que vuelve una simple cocina en un territorio mágico y lleno de misterios que pronto su curiosidad y nuestro anhelo nos forzarán a descubrir.

Cabe decir que esta particular compositora e intérprete francesa es políglota y al margen de su idioma natal habla inglés y bretón. Una habilidad que ha transferido a esta OST al hacerse cargo de las versiones en japonés de sus temas, que alterna con otras en la que se entremezcla esta lengua con la vernácula de Shakespeare. Sin duda todo un mérito de cara a anteriores cintas de Ghibli en las que se elegían a diferentes cantantes en función del lugar en el que fuesen estrenadas y el ámbito geográfico (oriente u occidente).

Portada de “The art of Kari-gurashi no Arietti

Aunque si hay un problema en esta película del que Yonebayashi es completamente culpable es el de su inexperiencia a la hora de conseguir la completa fascinación de aquél que contempla su obra. Sabe presentar un mundo diferente y de recrearlo a costa de pequeños y aparentemente inapreciables detalles que él convierte en atractivos a secas, pero cuyo desarrollo termina por no estar a la altura de las circunstancias… porque le falta algo.

No sabe explicar segundas o terceras tramas. Intereses oscuros que subyacen en la mente de los personajes y que sólo se aclaran al final. Bondades o maldades ocultas que despiertan al son de un hecho inesperado que trunca el ritmo narrativo de la composición y la arrastra a un nuevo y sorprendente campo que abruma al espectador hasta hacerse irremediablemente con su simpatía, como bien se hace ver con Haru y las pocas pistas que se dan al espectador sobre las razones de su antagonismo más allá de la mera curiosidad por atrapar “borrowers”.

Compás final de la película que se sigue desarrollando incluso durante los créditos

Ese elemento de choque de mundos entre fantasía y realidad de Sen to Chihiro no Kamikakushi, esa reconciliación del hombre con la naturaleza de Mononoke Hime, ese ser egoísta y mujeriego que aprende a amar de la mano de una mujer vieja y fea en Howl’s Moving Castle… Las realidades de los Borrowers y de los humanos no congenian y no sólo por una rutina del guión, sino por un director demasiado joven como para captar toda la variedad de almas y de espíritus que su maestro era capaz de transmitir con un simple diálogo entre un joven príncipe destinado a morir y la reina de unos lobos que sueñan con matar a los humanos que han destrozado su bosque. Un defecto que sólo el tiempo, la experiencia y un interior similar al del gran gurú de la animación japonesa pueden solucionar.

Conclusión

El problema de esta apuesta nace de su propio planteamiento como es el de ser un film de Miyazaki, ideado por Miyazaki, escrito por Miyazaki, diseñado por Miyazaki pero ejecutado por un tercero, brillante sin duda, pero con un resultado netamente inferior al original.

Yonebayashi ha incurrido en un error de principiante: limitarse imitar exclusivamente al maestro sin atreverse a ser él. Sin intentar ofrecer ese hecho diferencial. Esa marca propia y exclusiva que animase al espectador a interesarse por futuros proyectos que lleven su firma independientemente del estudio que ponga los medios y el dinero. La cinta es llevadera, sencilla con un toque de complejidad y profundamente bella, pero pretende imitar a un maestro y no crear otro como inicialmente podría parecer.

No obstante nadie debe malinterpretar mis palabras. Estamos ante el que es sin lugar a dudas ante la mejor película de animación del año, como prueba el Japan Academy Prize for Animation of the Year que obtuvo en 2011. Aunque si tenemos en cuenta que sus rivales fueron… una película de Doraemon, otra de One Piece, otra de Detective Conan y Colorful, no resulta muy difícil deducir que el premio lo tenía ganado aunque no fuese más que por la escasa entidad de sus rivales.

Estamos pues ante un largometraje bueno, a secas, sin más pretensiones. El problema surge en mi interior cuando pienso en si el mismo hubiese obtenido o no tanto renombre si no estuviese una marca como la de Ghibli detrás de su producción y un coloso como Miyazaki tras su guión. Ahí queda la pregunta. Por lo demás sólo puedo concluir con una mítica frase del manga Touch a Tatsuya: “La próxima vez quiero verte a ti sobre el campo y no a una imitación de otro”.

NOTA: 7,5

15 comentarios el “Arrietty The Borrower (Kari-gurashi no Arietti); la resurrección de la pugna por suceder a Miyazaki

  1. No hay de qué. Es que ya ha habido algunos disgustos con ese tema y así por lo menos te los evitas. Venga. Ánimo con el blog que además está muy bien :D.

    Un saludo.

  2. Hola Dath!
    Muchas gracias por la dedicatoria. No sé si lo que he hecho es portarme bien contigo estos días, sólo quería saber cómo estabas, que me tenías algo preocupada.
    Me he acordado mucho de ti este fin de semana en el evento que organizamos porque he estado con varios zamoranos. Ojalá hubieras podido venir, aunque mucho caso no te hubiera podido hacer…

    Con respecto a tu artículo: Es cierto que Miyazaki es un maestro y que varias de sus apuestas por tomar el relevo del estudio no han salido como a él le gustaría. Para mí, de todos los “sucesores”, el mejor ha sido Takahata. Sus películas no son tan mágicas como las de Miyazaki (y con mágicas me refiero a que tienen lugar en un mundo realista), pero La tumba de las luciérnagas me parece una señora obra maestra.

    Miyazaki es un maestro, aunque no es infalible. Habrá que darle una oportunidad a Yonebayashi. Puede que en esta película no pudiera desarrolar un estilo propio debido a la supervisión de Miyazaki, o porque después de tanto tiempo trabajando con él se ha visto demasiado influenciado… en fin. Veremos cómo se desarrolla su trabajo dentro de Ghibli.

    Personalmente tengo curiosidad por verla (aparte de por ser de Ghibli) por la serie de los 80 “Los diminutos”, basada también en la novela de Norton. Sentimentalista que es una.

    Muchos ánimos y, ya sabes, aquí estamos para lo que necesites.

  3. Pues mira, lástima no haberlo sabido porque hace muy poquito estuve en Astorga, bien cerquita de León capital, pero bueno, para otra vez será. De cualquier forma soy un tipo bastante solitario y no hubieses tenido que hacerme demasiado caso porque siempre voy a mi bola xD.

    Y sí, ya verás que hay muchas cosas que te van a recordar a la serie de televisión, aunque pronto te darás cuenta de que estos borrowers son mucho menos sociables de lo que recordarás. Aunque eso lo dejo para que lo descubras y lo valores tú misma.

    Un saludo :D.

  4. Hola, Dath. Me gustó mucho la forma en que expresaste tus pensamientos y sensaciones sobre esta película. La verdad es que tengo muchas ganas de ver esta película y la otra que va a salir del estudio Ghibli. La voy a tener en cuenta. Me voy a pasar por este blog a menudo.
    Besos.

  5. Buen análisis…
    Hace poco tuve la oportunidad de ver esta novedad de Ghibli, y coincido contigo, respecto a que se nota bastante que el abuelo Miyazaki a metido mucho las barbas en esta nueva obra para darle brillo, sin embargo siendo dirigida por alguien mas, se siente carente de esa profundidad tan habitual en las verdaderas películas del Genio Miyazaki.
    La historia es sencilla, pero muy encantadora, de eso no hay duda…
    no obstante, sentí que la mayoría de los personajes no lograban ser tan carismáticos o entrañables, a excepción de la clásica protagonista por supuesto.
    Además la sensación de peligro o drama, debido a la situación que pasan los Diminutos, no se hace tan presente como se podría esperar, quizás esta ocasión se les dio por ser más poéticos y suavizaron ciertos puntos del guion… aunque eso ya son ideas mías xD

    Ojala este director por si solo demuestre su verdadero estilo y logre deslumbrarnos…
    Yo como calificación le pondría un 7, ya que la película tiene su encanto, principalmente por esos fondos, que como siempre son una maravilla!
    Por cierto, he leído criticas que mencionan a esta película, como lo mejor de GHIBLI desde El Viaje de Chihiro, osea que según es mejor que El Increíble Castillo Vagabundo o Ponyo, cosa en lo que obviamente no estoy de acuerdo, pero bueno, gustos son gustos…

    En fin, esperemos que la nueva obra de Goro Miyazaki, que también es ayudado por el Maestro Miyazaki, no nos decepcione.

    Saludos!

  6. Buenas. La próxima que va a sacar Ghibli (muy recientemente estrenada en Japón) es Kokuriko-zaka kara. Pero teniendo en cuenta que es de Goro Miyazaki… yo no me esperaría nada bueno de ella y máxime teniendo en cuenta cómo fue la anterior… LO PEOR DE LO PEOR QUE HA HECHO EL ESTUDIO HASTA LA FECHA >_____<.

    Jan es que ésa es la clave del asunto. La trama se presenta muy bien, pero no así su desarrollo y desenlace y es el fallo de este film. Y sobre lo de esas críticas que has leído… créeme, cuando uno trabaja en un mundo como el del periodismo relacionado con la crítica de (videojuegos, cine, arte, libros, etc) vive de lo que las distribuidoras de turno le dejen y eso significa que si te dan pases gratis, o material en exclusiva, demos y demás, ellos a cambio esperan una buena crítica y si no la obtienen, a lo mejor la próxima vez no tienes tanto material como quieras… por eso leíste lo que leíste. Porque los favores en este mundillo se pagan.

    Un saludo.

  7. “Alejado de los cánones imbéciles imperantes en occidente, incapaces de disociar los conceptos de feminidad y prostitución”, me has dejado meando sangre con esto 😀

    Sobre la película, no la he visto, pero tras leer el post no tardaré en hacerlo. Es factible que no sea una obra maestra, es posible que la peli de Doraemon y las otras con las que competía no fueran el BIEN SUPREMO, pero con poder paladear un poco de la magia de Miyazaki me doy más que satisfecho.

  8. Es que sé que es muy polémico decirlo, pero me resulta extraordinariamente triste la imagen de la mujer que se pretende implantar en países como España en comparación con las de Miyazaki. El maestro hace féminas ante todo nobles, bondadosas y valientes, en el sentido más estricto de la palabra (el término medio entre cobardes y temerarias). Aquí sin embargo se martillea con que ser mujer es sinónimo de dos cosas: 1 machacar al hombre como sea y 2 ser todo lo promiscua sexualmente hablando que se pueda. Y son dos ideas contra las que hay que luchar como si de lacras se tratasen.

    La primera por motivos evidentes. Los hombres somos iguales que las mujeres, es decir, que no somos superiores pero tampoco inferiores y no es admisible que haya un sexo que se imponga sobre otro porque sí. La mayor parte de los hombres damos respeto pero también exigimos respeto y eso es algo que unas cuantas no parecen estar dispuestas a ofrecer. Es más, saben perfectamente que España ofrece un marco legal aberrante en el que ser mujer significa estar por encima del hombre y se aprovechan de ello. “No tengas escrúpulos” parece ser la máxima y machacar y pisotear a una pareja o expareja del sexo masculino aprovechándose de ello no tiene nada que ver con los derechos de la mujer.

    Pero es que lo de la promiscuidad sexual ya es de traca. Es como si se quisiese normalizar la idea de la potencial prostituta que toda mujer puede llegar a ser y eso es otra cosa que nada tiene que ver tampoco con sus derechos. Es más, es una aberración histórica fruto de la emperatriz Teodora de Bizancio (conocida meretriz) que puso sobre la mesa varias leyes que favorecían a sus antiguas compañeras de profesión aunque después hubo unas cuantas iluminadas que las vendieron como leyes en pro de la lucha por la igualdad.

    Sinceramente la promiscuidad sexual (venga de donde venga) no me parece precisamente una buena carta de presentación; me suena a infiel, a vividor, a lujurioso e incluso a impresentable. Es más, considero una grosería el hablar de sexo del mismo calibre que hablar de “cagar”. Es un acto muy íntimo y personal y sin embargo se ha vulgarizado hasta convertirse en una fanfarria en el que analfabet@s sin cerebro reparten anticonceptivos a lo tonto satanizando a todo aquél que no comulgue con sus ideas… y me voy a callar porque se me calienta la boca. Pero es que hay veces que estas idioteces se transmiten a series o películas y siento ganas de vomitar.

    Ver por ejemplo una producción de HBO es ya ver porno. Es como si no supiesen hacer un guión sin sexo duro, gratuito y repugnante y llega un momento en el que dices “basta”. En serio, es que hemos pasado de la nada al todo; de no rozarse a contar el volumen de líquidos intercambiados en escenas lo más tórridas e innecesarias posibles y contra eso creo que hay que rebelarse. Es como si a mí me estuviesen diciendo que no voy a ver un formato del tipo que sea si en él no hay sexo y, como comprenderás, para eso ya hay cine especializado; con más guión, más frases y menos polvos que cualquier película española o serie de televisión norteamericana, pero al menos son profesionales.

    Un saludo.

  9. Me encantó tu analisis de la pelicula. Por suerte, tuve la posibilidad de verla en un blue ray, por lo que estuve fascinado con la calidad de la animacion durante toda la película, pero de golpe, se terminó. No llegue a congeniar con ningún personaje, la historia no me dejo mas que un mensaje superficial. Se quedo corta…

    Una cosa que me pareció extraña fue la sensación de que Arrietty parecía no tener pasado. La trataban de recién entrada al mundo con 14 años, cuando justamente, vivir como los Borrowers viven, podría provocar una maduración prematura. Me parece que ningún personaje quedo bien detallado en la película, salvo quizás Sho.

    Saludotes.

  10. Pingback: Hoshi o Ou Kodomo, la caída de Makoto Shinkai como gran esperanza del anime « Drakenland / El lobo zamorano

  11. Pingback: Colorful, el pasaporte de Keiichi Hara al Olimpo de la animación japonesa | Drakenland / El lobo zamorano

  12. Llevaba mucho tiempo queriendo ver esta película, sin duda Arriety es muy buena. Tuve la oportunidad de verla en HBO y me encantó, la recomiendo mucho.

  13. Pingback: Omoide no Marnie, el comienzo del Hiatus de Ghibli | Drakenland / El lobo zamorano

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s