Nausicaä del Valle del Viento; la génesis del mito de Hayao Miyazaki

El mundo alcanzó un alto nivel de industrialización cuando una civilización nacida en el extremo oriental del Continente Euroasiático extendió su influencia al resto del planeta, con lo que, al cabo de unos pocos siglos, el nivel era igualmente alto en todos los sitios.

La industrialización llevó a una situación crítica por la falta de recursos naturales solucionándose la atmósfera de tal forma que se produjeron cambios genéticos entre los seres vivos. Al cabo de 1.000 años, la situación llegó a un punto álgido insostenible que desembocó en un proceso sin retorno de degradación.

La situación empeoró definitivamente con la “Guerra de los Siete Días de Fuego”, así llamada porque se lanzaron tantos proyectiles letales que todas las ciudades existentes quedaron convertidas en ruinas inhabitables, perdiéndose para siempre la tecnología sofisticada que las construyó y dejando toda la superficie terrestre totalmente estéril.

Al no poder recobrar los avanzados inventos de sus antepasados, los supervivientes tuvieron que conformarse con resistir grandes penalidades durante un largo periodo de tiempo en condiciones infrahumanas.

Y ésta es la segunda review que te redacto como regalo de cumpleaños. El año pasado hice una entrada dedicada a FullMetal Alchemist que fue la más larga que redacté nunca y en esta ocasión pensé que lo mejor sería superar su extensión con dos análisis de otras tantas historias que hablan de un modo opuesto de la fortaleza de la mujer y sinceramente estoy mucho más de acuerdo con la de ésta que con la de Fushigi Yûgi. Aunque me gustaría que te dieses cuenta de que en ningún caso la fuerza de Kushana o de Nausicaä viene de su poderío físico o de su capacidad de combate, sino de su grandeza interior y de la profunda serenidad y humanidad de sus actos, que hacen que los demás opten voluntariamente por seguirlas hasta la muerte. Ésa es la verdadera fuerza. La otra no sirve en verdad para nada, aunque se suela magnificar a los hombres con ella.

Simplemente me gustaría añadir que yo te quería y que intenté que pudiésemos ser una pareja normal y que jamás quise que sufrieses a mi lado. No existirán nunca palabras para expresar lo mucho que te amo y lo que han supuesto para mí todos estos años sin ti, sin esa mirada cálida y bondadosa y esa sonrisa honesta cuyo recuerdo es la única luz de mi vida.

Por ello no te he dejado de amar con todas mis fuerzas hasta hoy y juro no dejar de hacerlo hasta el fin de mis días. Soy tuyo y de nadie más pero respetaré al máximo tu deseo de vivir en libertad, aunque si fracasas en tus relaciones con otros hombres y te das cuenta de que lo que yo te ofrezco es serte siempre fiel, ser incapaz de traicionarte o de abandonarte y dar gustoso mi vida por ti, yo te esperaré hasta el día de mi muerte. Te quise, te quiero y te querré para siempre con toda mi alma y todo mi corazón. Que pases un cumpleaños maravilloso y Moltes Felicitats!

Ficha Técnica

Nausicaä del Valle del Viento, también conocida como Kaze no Tani no Naushicaä (風の谷のナウシカ) es una película realizada en 1984 por Toei Company de 116 minutos de duración, perteneciente a los géneros de Drama, Ciencia Ficción y Fantasía, escrita y dirigida por Hayao Miyazaki y producida por Isao Takahata. Está inspirada en un manga de siete volúmenes creado íntegramente por el propio Miyazaki y editado por la Tokuma Shoten entre febrero de 1982 y marzo de 1994.

Argumento

Han pasado mil años desde el final de la “Guerra de los Siete Días de Fuego” que puso fin al mundo antiguo y dejó al planeta convertido en una inmensa zona contaminada cuyos estragos se extienden progresivamente arrasando consigo casi cualquier rastro de vida humana. Los supervivientes a esta tragedia se refugiaron en reinos que mantienen luchas entre sí por el control de las partes habitables mientras olvidan la antigua profecía Dorok que aseguraba que un ser vestido de azul que descendería de los cielos caminando sobre un campo de oro traería consigo la redención de la humanidad.

La joven Nausicaä es la única superviviente de los once hermanos que componían la familia real del Valle del Viento cuyas ráfagas de aire han mantenido a salvo a sus 500 habitantes de la contaminación durante más de diez siglos. Es una experta en vuelos con planeador y todos los días explora con su máscara las zonas peligrosas con el fin de obtener en ellas plantas y objetos útiles que le permitan conocer mejor el lugar y encontrar posibles soluciones para las enfermedades generadas por él.

Un día, su maestro Yuppa volverá al Valle después de haber explorado los lugares limítrofes con el campo contaminado y se verá sorprendido por un omhu en plena estampida que intenta acabar con él. Pero su aprendiz conseguirá salvar al anciano de la ira del insecto y juntos se dirigirán al poblado para que sus gentes celebren su llegada.

Nausicaä, Yuppa y Asbel

Durante ese mismo día, una nave de evacuación de Pejite se estrellará ante sus ojos acosada por una bandada de invertebrados hostiles. En ella se encuentran únicamente mujeres y niños y entre ellos la princesa del reino que, antes de morir, le rogará a Nausicaä que le entregue a su hermano Asbel una extraña pieza de orfebrería con forma de piedra que parece ser la llave de un terrible secreto.

Al poco el Tercer Ejército de Tormekia se acercará a la zona para recordarle al moribundo rey del Valle su alianza con ellos y la necesidad que tienen de enviarles hombres dispuestos a morir en combate. Al mando del mismo se encuentra la princesa Kushana al lado de su fiel subalterno Kurotowa, quien pese a su humilde condición y baja cuna se ha convertido en uno de los militares más valiosos de su país.

Las dos herederas se verán cara a cara y aunque ambas están dispuestas al combate, la providencial aparición de Yuppa evita el que hubiese sido el inicio de una invasión en toda regla del minúsculo territorio. Finalmente los lugareños no tendrán más remedio que colaborar con sus hombres, mientras ancianas místicas como Obaba intentan consolar a las mujeres y a los niños insistiéndoles en la veracidad de la leyenda que habla del advenimiento de un ser que traerá consigo una nueva etapa de luz para el mundo.

Kushana, Kurotawa y Obaba

Acompañados de Nausicaä y de cinco ancianos, los soldados de Tormekia partirán a la guerra montados en varias aeronaves de transporte. Pero el vuelo es improvisado y mal planificado. Las embarcaciones viajan demasiado juntas y cualquier ataque a las mismas podría ser letal.

Aprovechando ese error de cálculo, un misterioso aeroplano ataca al contingente y derriba varios objetivos, entre los cuales se encuentra el que transporta a los representantes del Valle del Viento, que se ven obligados a abandonar la formación montados en sus “gunship”. Aunque su princesa se perderá en la maniobra evasiva y caerá al bosque.

Temerosa por su vida, en el lugar hará portentosos descubiertos acerca de los insectos que pueblan el planeta y se topará con el temerario piloto que puso en jaque a las fuerzas de Tormekia y que resultará ser precisamente Asbel, quien le revelará un aterrador secreto: la pieza que le ha dado su hermana es en realidad la llave para activar a uno de los antiguos dioses de la guerra que en el pasado destruyeron al mundo.

Tema Principal de la OST

  • Opening” compuesto por Joe Hisaishi

Análisis

No tengo ningún inconveniente en reconocer que me he pasado demasiadas horas pensando por dónde podría empezar el comentario a esta obra debido a su carácter atípico dentro de la filmografía del maestro Miyazaki, por entonces muy lejos de merecer tal calificativo, basado en un manga creado apenas dos años antes de la película y que tardará otros diez en concluir, y, para colmo, producido en el seno de Toei Animation a pesar de que esta película pondría las bases del futuro proyecto Ghibli.

Tal vez por ello he considerado una buena idea retroceder en el tiempo y mostrar lo que era ese más o menos conocido dibujante hasta la llegada de Nausicaä y del porqué existe sobre esta producción el aura mítica de la que siempre ha gozado a pesar de encontrarse a una enorme distancia de las auténticas creaciones que le dieron fama y renombre internacional a su director.

Un segundón en el mundo de la televisión

Como ya hemos comentado en innumerables ocasiones en este blog, la mala trayectoria cinematográfica de Isao Takahata no debe llevarnos a engaños acerca de su persona puesto que, de hecho, puede decirse sin ningún pudor que éste fue durante más de dos décadas el mayor genio de la animación nipona así como el responsable directo de su expansión a nivel mundial.

Miyazaki, por contra, era apenas un muchacho sin demasiado talento que a pesar de haberse aficionado a dibujar tanques, aviones de batalla y por encima de todo aeronaves, ni siquiera era capaz de retratar de una forma medianamente fidedigna a las personas. Su aprendizaje por lo tanto fue muy lento y sólo la llegada a Toei (el principal estudio de la época en el Imperio del Sol Naciente) logrará pulir su estilo y hacer de él alguien a tener en cuenta.

Cinco años más tarde de aquello, Takahata se fijará en él y le ofrecerá uno de los principales puestos de animador en la película “Horus: Prince of the Sun”, uno de los proyectos más ambiciosos de la historia del cine animado oriental y, a la par, uno de los más olvidados. Será a partir de este momento cuando su vida cambie y Toei le empiece a dar papeles de mayor trascendencia en sus futuras adaptaciones de relatos como el de “La Isla del Tesoro” o el cuento de “Alí Babá y los cuarenta ladrones”. Pero nuevos vientos soplaban para este prometedor talento.

Carteles de “Horus: Prince of the Sun” y de su versión de “La Isla del Tesoro

En 1971 Tatahaka abandonó Toei y con él su discípulo más aventajado, que además pronto tendrá la oportunidad de estrenarse como director en compañía de su maestro en la primera temporada de otro de los animes más universales de la historia: Lupin III de A Production. No obstante es necesario aclarar que esta serie no era en realidad obra del genio y que sus apariciones en la misma se debieron a las políticas de empresa que se siguen incluso a día de hoy, en la que diversos directores se encargan de dirigir temporadas concretas o incluso capítulos aislados y concretos de un anime.

Excuso decir que no es difícil llegar a la conclusión de que el archimencionado Takahata le enseñó al genio todo lo que sabía y realizó las apuestas más arriesgadas de su carrera respecto a él, máxime cuando en 1974 será el principal animador, diseñador y guionista de uno de los éxitos más espectaculares de su mentor: “Heidi”. Algo que se acrecentó un año más tarde con “Marco”, creada ya bajo el sello de Nippon Animation.

Conocedor ya de los secretos más ocultos del mundillo de la pequeña pantalla, Miyazaki probó suerte con un pequeño proyecto de Ciencia Ficción al que le dio el nombre de “Future Boy Conan” con el que no tuvo más reconocimiento que el de haber dirigido íntegramente por primera vez un producto propio y personal. Algo que sin duda influyó en su decisión de abandonar su puesto en el equipo de “Ana de las Tejas Verdes” para hacerse cargo de la película “Rupan Sansei: Kariosutoro no Shiro (The Castle of Cagliostro)”; un largometraje basado en las aventuras de Lupin.

Carteles promocionales de Lupin III y de Future Boy Conan

Así, la cabeza pensante del futuro estudio Ghibli había conseguido estrenarse tanto en la pequeña como en la gran pantalla, pero seguía siendo un absoluto desconocido fuera de los círculos especializados en el manganime. Aunque tal y como ocurre en estos casos, su maestro, Takahata acudirá en su ayuda y pondrá el dinero para que el estudio Toei animase el que a la postre sería su punto de inflexión: la adaptación de su manga “Nausicaä del Valle del Viento”.

La dificultad de adaptar un proyecto sin terminar

Como bien reza el ladillo que precede a estas líneas, la principal dificultad con la que se encontró Miyazaki a la hora de abordar su primer gran proyecto cinematográfico como director fue que la historia elegida para su adaptación se encontraba muy lejos de finalizar y de hecho adquiriría a posteriori un carácter muy diferente al lucido en la cinta. Tal es así que en realidad el film sólo disponía de un tomo y parte del segundo como referencia, con lo que el número de cambios que hubo que elaborar en el guión fueron sustanciales y no siempre afortunados.

Por mencionar algunos de ellos, en el cómic se insiste en el carácter de Tormekia como reino aliado del Valle del Viento, en el que éste a cambio de su independencia le cede soldados masculinos para sus guerras. En el largometraje ambos territorios no guardan ninguna relación y sólo empezarán a tenerlas a raíz de la invasión provocada por la caída de uno de los aviones de prisioneros de este agresivo territorio en su suelo.

Rastel, la Princesa de Pejite, muere en el anime al estrellarse la embarcación en la que se hallaba cautiva y Nausicaä se limita a verificar el carácter mortal de sus heridas y a romper los grilletes de las cadenas con las que se mantenía presa después de morir. En el manga le entrega antes de fallecer una joya que le debe entregar a su hermano gemelo y le pide con el pensamiento que no deje que caiga en manos de Vu. Sin contar con que la aeronave no tenía en el cómic ningún tipo de carga y su nacionalidad era muy diferente.

Kecha ejerce un papel de mero “cameo” en la versión cinematográfica de Nausicaä

Por último, en este pequeño esbozo de diferencias, me gustaría señalar que en la historia plasmada en papel el rey del Valle del Viento muere a causa de la degeneración de su cuerpo provocada por la contaminación, mientras que en la película de animación es asesinado por las fuerzas de Tormekia en sus propios aposentos. Un hecho que provocará la ira de Nausicaä y la célebre intervención de Yuppa para parar la contienda; este suceso tiene realmente lugar durante una incursión ilegal de las tropas de la princesa Kushana y que la protagonista de esta historia intercepta en la frontera. Tres simples ejemplos que nos pueden servir para ilustrar hasta qué punto la trama sufrió cambios que a la postre serían dramáticos.

Se optó pues por una treta que años más tarde utilizará Katsuhiro Otomo con Akira en la que no sólo el final era inventado, sino que una buena parte de los personajes principales no aparecían o en el caso de que lo hiciesen sería en calidad de secundarios, como ocurrió con Kecha, la inseparable guía de “Su Santidad” y fundamental para entender los movimientos de la facción de Pejite, que en la cinta apenas hará una pequeña aparición para suplantar a la protagonista cuando ésta se encuentra privada de libertad.

Con todo, Miyazaki pondría de manifiesto en esta apuesta todas las que serían las futuras líneas maestras de sus proyectos, como era el gran protagonismo de los personajes femeninos, el antibelicismo, la pasión por las máquinas voladoras, la animación mediante el uso de acetatos y técnicas clásicas, la profunda espiritualidad de las relaciones acontecidas y su principal obsesión: el ecologismo y la convivencia sostenible entre el ser humano y la naturaleza.

Captura del interior de los aposentos de Nausicaä

Técnicamente hablando estamos ante un prodigio, con una selección de colores verdaderamente sublime para la recreación de bosques, cuevas y estancias naturales en general, así como para la reproducción de los estados de ánimo de los insectos que seguirán en canon del rojo para la furia y el azul para la calma. Aunque, como nunca me cansaré de repetir, si hay algo que siempre sorprende es el nivel de detalle de los interiores, especialmente de aquéllos en los que Nausicaä guardaba sus plantas de la zona contaminada. Una verdadera demostración de elegancia, sutileza y paz interior en forma de fotogramas.

Pero los protagonistas de esta aventura no son sólo humanos sino también cualquier engendro que forme parte del mundo en el que éstos vivían, poblado en su mayor parte por insectos creados por Miyazaki a los que hubo que dotar de un aspecto, personalidad, sentimientos propios y mentalidad de grupo.

Las interacciones entre los diferentes seres vivos que pueblan este particular universo de ficción son complejas y el genio fue dotando a cada especie de un pequeño rol que los hombres no son inicialmente capaces de captar, pero que posteriormente empiezan a manifestarse como si de una revelación divina se tratase. Es más, la propia princesa del Valle del Viento terminará por convertirse en una figura verdaderamente mesiánica que servirá de interlocutora entre el hombre y toda criatura que pueda aparecer y que sufra cualquier tipo de dolor en su alma.

Estampida de omhus furiosos; su manera de atacar emplazamientos humanos

Son muchos los detalles que en la película pueden disfrutarse que muestran por ejemplo el cómo los omhu mantienen relaciones sociales o identifican a un desconocido. Aunque si hubo un factor que destacó sobre el resto fue el de las estampidas en las que el director ensayó las mejores posiciones, ángulos y elementos para recrear las mismas y que después extrapoló a otras películas posteriores, como pudo comprobarse en los jabalíes de Mononoke Hime o en los magos degenerados de Howl’s Moving Castle.

Tampoco puede obviarse que el futuro maestro era por entonces prácticamente un neófito en la gran pantalla puesto que prácticamente toda su trayectoria profesional había estado vinculada a Takahata, el gurú televisivo por excelencia de los 70 y 80 de la animación japonesa, que para colmo ejercía las funciones de productor.

Miyazaki todavía no había desarrollado un lenguaje propio y diferencial para los cines y las claves de su idioma seguían siendo las aglomeraciones de gente, las carreras forzadas de personajes y los gestos histriónicos para denotar emociones. Manías que irán poco a poco apareciendo a lo largo del metraje de la cinta y que chorarán al espectador habituado a sus últimos y más conocidos trabajos.

Asbel hace gala de la sonrisa pícara vista en otros proyectos televisivos de Miyazaki como Heidi

De entre sus “tics” más reconocibles se encuentra el de hacer que Nausicaä dé vueltas sobre sí misma para expresar su alegría, al igual que en el pasado había hecho con Heidi, o las sonrisas pícaras de Asbel de Pejite que recuerdan en demasía a las de Pedro el Cabrero, el acompañante masculino de la archiconocida niña de los Alpes suizos.

En otro orden de cosas, el apartado sonoro corrió a cargo de un tal Mamoru Fujisawa, un músico apasionado por el violín y el New Age y que admiraba profundamente a Quincy Jones; por entonces el rey Midas de la industria discográfica de los Estados Unidos y que había estado detrás del triunfo arrollador del mismísimo Thriller de Michael Jackson.

Tras seis años de andadura fracasada Fujisawa empezaba a ser conocido en algunos de los ámbitos más comerciales de la industria sonora nipona y tras editar sus dos primeros álbumes (“MKWAJU” en 1981 e “Information” en el 82) decidió crear un alias con el que Hayao Miyazaki lo conocería en 1983: Joe Hisaishi.

Carátula de la OST de Nausicaä del Valle del Viento

Éste sería a la postre el inicio de una de las relaciones cinematográficas más fructíferas de la historia del anime dado que a partir de ese momento ni una sola de las historias del entrañable abuelo de Ghibli carecería de su correspondiente banda sonora creada para la ocasión por su desde entonces amigo, sin las cuales la potencia de sus escenas, el impacto de sus giros y las proezas de sus protagonistas nunca hubiesen sido lo mismo.

De su trabajo en Nausicaä sólo existe una palabra para definirlo con justicia y es “magistral”. A sus composiciones de música electrónica para acompañar los momentos de lucha se le unían joyas como “Ohmu To No Kouryuu”, cantado por una niña, o el impactante Opening que ponía ritmo al tema central de la película.

Una obra maestra pues que supondría el espaldarazo definitivo a la carrera de Hisaishi que nunca volvería a ser la misma. Prueba de ello es que si prácticamente fue un milagro la grabación de dos de sus trabajos, desde este film trabajaría durante los 80 en 17 proyectos originales, con sus respectivas variaciones y versiones alternativas. Toda una demostración de que el dúo formado por este par de talentos fue una de las mejores aportaciones a la industria de aquella década.

Un desastre llamado “Guerreros del Viento

El éxito de la producción en Japón, donde ganó el Animage Anime Grand Prix con todo el prestigio que ello acarreaba, pronto dio sus frutos y rápidamente el producto fue licenciado y distribuido en Estados Unidos por New World Pictures, aunque el resultado distaba mucho de alcanzar unas cuotas de calidad exigibles merced a la censura, a los errores en la traducción y a la ínfima calidad del doblaje norteamericano.

Los tijeretazos en este caso fueron verdaderamente dramáticos debido a que NWP consideraba que la película se desarrollaba de un modo demasiado lento y que había que agilizarla. Un problema al que se le sumó el miedo a las escenas sangrientas, lo que dio pie a un sinfín de cortes que acabaron en ocasiones con partes esenciales de la trama y con el que el resultado final se hacía poco menos que incomprensible.

Del mismo modo los nombres originales no fueron respetados empezando por el de la propia Nausicaä, que fue rebautizada como “Zandra”. Tampoco se libraron de esta práctica ni Asbel, al que pasaron a llamar “Milo” ni Mito que pasó a ser conocido como “Axel”. Asimismo la versión en castellano incorporó algunos errores más como el de calificar de “Montanubes” al Möwe o considerar como “Gorgonas” a los Ohmu.

Carátula del VHS de “Guerreros del Viento

Miyazaki fue consciente de este desastre y tras pedir a sus seguidores que se olvidasen de este producto empezó a trabajar con Miramax y con Buena Vista, que se comprometieron a respetar íntegramente el metraje original de sus films sin rebajar un solo segundo del mismo, a pesar de que la convivencia entre los estrenos de Ghibli y los de Disney no fue precisamente fácil.

No obstante, la película ha sido reestrenada recientemente tanto en Europa como en Estados Unidos, que al margen de aportar como novedad la de aparecer por fin sin censura, contó con voces tan conocidas como la de Uma Thurman para Kushana en la versión inglesa o como la de Luis Porcar en la española; el célebre actor de doblaje que pone el acento castellano a House.

Un manga muy superior a su versión animada

Conocer sucesos como que el DaikaiSho era una especie de Tsunami que arrasó el reino de Eptar, y dio lugar a las entidades políticas de la película; que hasta el momento se han producido tres tras la conocida como “Guerra de los Siete Días” que aniquiló el mundo antiguo; que las esporas que liberaron los Ohmus muertos en el último de ellos (hace 300 años) dieron origen al Bosque Negro; que Nausicaä es la única superviviente de once hermanos; que la madre de ésta era la viva imagen de la muerte en vida por la pérdida de sus retoños; que Kushana tiene varios hermanos que la traicionan constantemente o que su madre enloqueció tras beberse una copa destinada a acabar con ella, son tan solo algunos de los muchísimos secretos de la trama que quedan sin desvelar en la película y que esperan ansiosamente ser descubiertos por el lector en el seno de las páginas del manga. Dicho de otra manera, el cómic cuenta la auténtica historia que por razones de tiempo y de escasez de material no se pudo narrar en el largometraje original.

Si bien en la película de dos horas apenas somos capaces de comprender las inquietudes de la princesa del Valle del Viento, la novela gráfica irá desarrollando un mosaico que construirá y hará partícipe al lector de la inmensa complejidad que encierra en su interior este personaje, que empieza siendo una pieza más en una de tantas guerras de conquista y acaba siendo un auténtico Mesías para el mundo en el que vive.

Para entender estos cambios hemos de tener en cuenta que para empezar nos encontramos ante un producto peculiar; pese a componerse únicamente de siete volúmenes fueron 12 los años que Miyazaki necesitó para concluirlo debido a que alternaba su creación con las diferentes obras que surgían de su cabeza para llenar con ellas el particular universo de Ghibli. A ello se le sumaba el que este genio no era precisamente un mangaka, aunque Toshio Suzuki, que ya por entonces estuvo presente en el equipo de producción del largometraje de animación, insistió en que debía haber un cómic previo en el que se inspirase la cinta que debía ver la luz en la pantalla grande.

Nausicaä amenaza con un cuchillo la integridad física de Su Santidad

Independientemente de las especulaciones existentes sobre su origen (se cuenta que lo hizo también con la condición de que jamás fuese adaptado al anime) su creador optó por una técnica cuanto menos extraña como era la de dibujar en formato A4, con muchas más viñetas de lo normal por página y recreadas todas ellas a base de lápiz y no de tinta. Algo que el maestro achacó a su interés por hacer una obra más cercana al estilo de las creadas en Francia que a las de su país natal.

Así pues, inspirándose en un relato tradicional japonés como era “Mushi mezuru himegimi”, la cabeza pensante de Ghibli dio vida durante más de una década a una novela gráfica que irá progresivamente evolucionando en sus personajes mientras iba mostrando y estableciendo los que serían los pilares maestros de sus obras más importantes. Algo que le valió vender más de diez millones de unidades únicamente en Japón.

Nausicaä comenzará de este modo siendo una mujer que tiene que suplir el papel de sus hermanos varones que por razones de la contaminación fallecieron. Mostrará un valor y unas agallas para el combate incuestionables y llegará incluso a protagonizar, nada más empezar el primero de los volúmenes, una de las escenas más memorables de la historia del manga, al desafiar con una espada y en solitario a los soldados de Tormekia que osan invadir sus tierras.

La princesa clava su espada en la tierra como símbolo del límite que no deben traspasar las fuerzas de Tormekia

Poco a poco descubriremos en ella a un personaje de carácter polar que le sirve para ejercer de perfecta expresión del Yin y el Yang; violento y agresivo ante la injusticia pero comprensivo y amable ante un mundo que pasará de querer eliminar a los humanos como especie nociva, a ansiar simplemente regenerarse gracias a la bondad de la mirada que inculcará a sus semejantes.

Aunque si hay sin duda un factor que asombrará al lector es el de comprobar que en contra de lo que pudiese parecer, la trama evoluciona hacia un protagonismo coral en el que ningún personaje sobresale especialmente sobre otro y en el que nombres anecdóticos en la película pasan a ser verdaderos ejes centrales de una narración que irá tornándose cada vez más mística y retorcida.

Kushana es por ejemplo una antagonista más hasta que su pelo castaño se traslada al blanco y negro otorgado por el lápiz. Es allí donde descubrimos a la perfecta líder militar abnegada y valiente que sufre con cada baja infringida y que es capaz de cortarse su hermosa cabellera en honor a sus compañeros caídos, a los que gustosamente acompañaría al más allá.

Kushana corta su cabellera como homenaje ante sus soldados muertos

Nos percatamos de que estamos ante un ser con el alma rota. Frente a alguien que detesta el significado del título de Alteza Real al darse cuenta de que sus hermanos y su padre se asemejan a las víboras que componen el escudo de su casa y de que el poder consume de tal manera que llega a convertirse en el único valor por el que merece la pena estar vivo para hacerse con él conservarlo a toda costa.

Finalmente terminaremos por percatarnos de que Nausicaä es un duelo entre dos mujeres excepcionales. Una princesa de un pequeño valle en cuyas filosofías se encuentra la clave para la redención del mundo, y una militar que lucha con el corazón, que trata a sus soldados del Tercer Ejército con orgullo, dignidad, humildad y humanidad y para la que cada vida que pierde en el campo de batalla es un insustituible tesoro que jamás podrá ser reemplazado.

Sorprende también el uso de las técnicas militares y la magnitud de las batallas de las que seremos testigos. En el anime apenas podremos disfrutar de algunas escaramuzas y peleas típicas del mundo que en España se dio en llamar de “Capa y Espada”. Pero el manga va mucho más allá.

El uso de estrategias de combate será vital en el desarrollo de las batallas

La diplomacia entre las facciones cobrará un papel determinante y la presencia de mediadores, enviados y negociadores será una constante en unos enfrentamientos que irán mucho más allá de peleas en solitario y algún que otro encontronazo entre masas enfurecidas de guerreros que tienen como resultado final el que varios combatientes salgan por los aires.

Hablamos pues de auténticos ejércitos con sus disposiciones de batalla, unidades, aperturas, expertos en el uso del terreno, armas, utilización de recursos… Nausicaä nos descubrirá a un Miyazaki estratega y perfecto conocedor del mundo militar en el que ninguna batalla puede darse por ganada o por perdida independientemente de las circunstancias y en el que, por sorprendente que parezca, el sable más mortífero que llega a usarse es el de la propia nobleza de los militares que otorgan generosamente su vida por la causa en la que creen. Algo que en ocasiones llevará al lector a la más absoluta de las admiraciones.

Como hemos insistido con anterioridad, el relato va haciéndose cada vez más enrevesado y el mundo en el que todo se desarrolla gozará de una arquitectura propia con sus leyendas, mitos, fábulas y fantasías que se irán revelando ante el lector como si del viaje de Ulises en “La Odisea” se tratase.

Su Santidad y Su Alteza negocian en lenguaje sagrado

Lenguajes propios, simbologías especiales, monjes capaces de sacrificar la vista por su dios, seres míticos que buscan secuestrar almas incautas e incluso bestias del pasado capaces de creer que una heroína puede ser en realidad su madre… todo en el manga parece fruto de una ecuación de muchas incógnitas que poco a poco van resolviéndose mientras otras, afortunadamente, permanecerán en un apasionante misterio para siempre jamás, como sólo los grandes maestros como Miyazaki saben plantear sin dejar la sensación de una cierta decepción.

Esta complejidad obligará al lector a abordar la obra con calma y paciencia. Debe observar cada viñeta con detalle y tener en todo momento los lugares y los personajes en la cabeza si no quiere perderse. Algo no tan difícil como podría parecer en un principio y que forzará incluso a los más expertos a volver hojas atrás para recobrar el hilo conductor.

Conscientes de ello, la edición en castellano fue un auténtico modelo de cómo editar un producto de estas características para evitar la indefensión del mencionado lector ante situaciones difíciles; con las pertinentes explicaciones al final de cada tomo de estados, tropas, accidentes geográficos y mapas y con alguna que otra referencia filmográfica del por entonces presente de Ghibli.

Volumen quinto de la edición española con la misma portada que el sexto japonés

Planeta respetó también el sentido original de lectura japonés, evitando así el tan temido “efecto espejo” que tantos estragos había hecho en el pasado con otros títulos, y se dotó a la edición de un formato de tapa blanca que recordaba de un modo muy positivo al de las niponas, lo que hizo olvidar algún que otro error en la traducción como la utilización de americanismos como el de “complotar”.

Su gran fallo fue por contra reducir el número de tomos de siete a seis, lo que obligó a una redistribución total de las páginas respecto al original transmitiendo así la pequeña sensación de que algo fallaba, muy especialmente en lo referente a las portadas. De esta manera el uno y el dos correspondían a sus originales, pero la del tres no se reprodujo, con lo que a partir de ese momento la del tres era en realidad la del cuatro, la cuatro era la del cinco, la del cinco era la del seis y la del seis era la del siete.

Así pues el manga podría definirse como un producto muy superior al animado. Con multitud de elementos que hacen obligatoria su lectura y que constituyó un magnífico exponente del género que, pese a su complejidad argumental, es una pieza imprescindible en toda colección de mangas que presuma de tener calidad.

¿Fue Mononoke Hime el alivio para un cargo de conciencia por Nausicaä?

Nunca he reconocido abiertamente, aunque ahora por fin lo haré, que si por mí fuese reelaboraría algunas de las reviews que en el pasado hice de Ghibli por considerarlas demasiado livianas y carentes de exhaustividad en algunas de sus reflexiones. Sin embargo con la de Mononoke Hime intenté dibujar unas pequeñas pinceladas de lo que iban a ser mis posteriores análisis de la nueva etapa de esta bitácora por los motivos que ya aclaré en su día.

Sobre ella dije muchas cosas y tal vez hoy añadiría muchas más, aunque hay algo que obvié decir intencionadamente como era el que siempre he opinado que dicho largometraje era un descargo de conciencia por parte de Hayao Miyazaki acerca de lo que su primer gran film de animación no pudo retratar de la que había sido su obra más duradera en relación al tiempo: el manga de Nausicaä y la evolución que siguió ésta después de que la película viese la luz.

Miradas de Ashitaka y Nausicaä frente a frente

El protagonista de la película que dio fama y renombre internacional al maestro japonés, Ashitaka, es un príncipe de un pueblo al borde de la extinción como eran los Emishi mientras que la mencionada Nausicaä es la heredera de un trono que rige los destinos de apenas 500 habitantes; ambos a su vez están destinados a ejercer un papel pacificador entre partes sin posicionarse en ningún momento del lado de nadie y lo que es más importante: mirando al mundo sin la venda del odio. Así, en el tercer volumen de la edición en español del manga podemos apreciar claramente cómo el Triarca hace una observación sobre la mirada de la princesa que invita a la más profunda reflexión acerca de sus intenciones: “Su cara muestra dignidad; no tiene la mirada de los fanáticos”. Un factor ante el cual es imposible evitar retrotraerse a la escena en la que el jinete de alces rojos detiene la pelea entre Eboshi y San y se lleva a esta última en volandas a la par que le dirige una mirada de total serenidad a una de las aldeanas que lo apuntaba con un fusil.

Pero sería un gravísimo error pensar que un genio como Miyazaki iba a contentarse con crear un alter ego masculino de su primera gran princesa. En realidad el cabecilla del estudio Ghibli desdobló las personalidades de las dos grandes féminas en lid en el manga y las fue repartiendo entre los diferentes personajes de su obra magna de la gran pantalla para así ofrecerles un más que merecido tributo.

Kushana y Ashitaka cogen su espada con los dientes

Kushana, como ya expresamos en un apartado anterior, se cortará la melena en homenaje a sus soldados caídos. Ashitaka hará lo mismo cuando tenga que abandonar su aldea después de ser víctima de una maldición. Sin embargo el parecido entre los dos comienza a hacerse espectacular cuando ambos desenvainan sus espadas; la primera al huir del “cautiverio” al que iba a ser sometida y el segundo en la última de sus peleas contra los samuráis. Tal es así que ambos utilizan una hoja de cortas dimensiones que llegan a coger por los dientes aunque por el lado carente de filo y no por la empuñadura. Una situación un tanto ilógica que sólo encuentra una explicación en el intento de déjà vu filmico que en estas líneas intentamos probar.

Nausicaä, tal y como se aclara en los compases finales del cómic, no es más que un elemento equilibrante entre la luz y la oscuridad. El perfecto árbitro de la guerra que decide no sólo el que gana o el que pierde, sino también el que evita que la oscuridad engulla a la luz o que ésta acabe para siempre con las tinieblas. En Mononoke Hime su personaje se desdobla en dos: Ashitaka, un hombre de paz que sólo lucha para evitar males mayores y al que el odio lo consume lenta, dolorosa y progresivamente, y San, una hembra humana que reniega de su origen y busca obsesivamente la venganza frente al daño que los de su auténtica raza han infringido a su bosque.

Nausicaä y San extraen con la boca sangre envenenada

Tanto el primero como el segundo, especialmente el príncipe, representan claramente uno y otro extremo y se ven claramente castigados si intentan salirse de sus respectivos papeles de pacificador y asesina. Pero San no representa en realidad al mal sino más bien al odio enfermizo que la intolerancia genera en los seres vivos y que los pudre en su interior a la manera en la que el guerrero emishi veía cómo su enfermedad iba haciendo mella en el exterior de su cuerpo. Se podría decir que la princesa es una fiel amante de su pueblo, que sufre con su dolor y que intenta sanarlo, como bien simboliza la escena en la que intenta extraer con la boca el veneno de la bala que afecta a Moro y que encuentra una más que generosa coincidencia con el momento en el que la líder del Valle del Viento hace lo propio con la sangre contaminada de un soldado a punto de morir.

A lo largo de los cuatro últimos volúmenes del manga, la consecución de elementos comunes que van tomando forma ante los ojos del espectador es cada vez más abundante y no sólo en las personalidades de los papeles más importantes de las respectivas tramas, sino en todo un abanico de pequeños e inapreciables elementos que en un momento dado, sin más, aparecen en la película y quedan revelados de un modo increíblemente bello y providencial.

Nausicaä y Eboshi descienden acompañadas de sus fusileros

Tal es el sentimiento de incertidumbre que Miyazaki transmite sobre Nausicaä en los últimos momentos de su obra que el hasta ese momento personaje bueno, filantrópico y piadoso revela un inquietante lado oscuro que terminará por hacer plenamente patente en la escena final del descenso, en la que se rodeará de fusileros de Tormekia. Un cuadro muy similar al de la aparición de Eboshi junto a este mismo tipo de soldados en el momento en el que acaba con la resistencia de los jabalíes del bosque que impedían con sus ataques el asentamiento de la Ciudad del Hierro.

Desastres naturales, batallas, masacres, giros estratégicos. Todo entre ambos productos desprende un aire de déjà vu constante que se va haciendo cada vez más y más patente en situaciones como las de las dos princesas rescatadas de un mar de tentáculos, bien procedentes de un jabalí convertido en un demonio, bien de un ohmu que pretende que la protagonista pueda sobrevivir al aire contaminado rodeándola de una gelatina especial.

Anciana de Nausicaä frente a la anciana de Mononoke Hime

Los paralelismos son tales que incluso la anciana que le muestra a Ashitaka el modo en el que puede ir al encuentro de su destino es prácticamente la misma que Obaba, que en el segundo volumen del manga certificará la muerte del padre de Nausicaä y que en la película sustituirá de un modo más o menos reconocido a “Su Santidad”.

Un cúmulo de similitudes que en definitiva dan a entender la pasión que Miyazaki llegó a depositar en su manga más conocido y apreciado y que demostró hasta qué punto le dolió no poder representar en su totalidad las vicisitudes acontecidas en él y el tan elaborado desarrollo psicológico que cada uno de sus personajes experimentan a lo largo de los diferentes volúmenes.

Conclusión

Nausicaä fue el primer proyecto de madurez de Miyazaki así como su auténtica opera prima en el mundo de la animación para la gran pantalla dado que “The Castle of Cagliostro” no dejaba de ser una extensión de lo que ya se había visto en televisión en las temporadas oficiales de Lupin III. En ella mostró las que iban a ser las premisas de sus más portentosos y reconocidos proyectos de futuro, aunque determinados errores motivados por la inexperiencia perjudicaron de un modo irremediable al resultado final.

La falta de conclusión de la historia original, que se encontraba muy lejos de finalizar, pesó de forma definitiva en un guión que se limitó a adaptar el primer volumen y una parte muy pequeña del segundo y que cambió lacerantemente toda clase de elementos para intentar cerrar como fuese en las dos horas de metraje de la cinta una trama que muy posiblemente hubiese necesitado de toda una serie completa de más de veinte episodios.

El resultado fue un producto prácticamente perfecto técnicamente hablando, en el que las explosiones, estampidas, recreaciones de vuelos, batallas o diseños, tanto de interiores como de personajes, quedaron perfectamente recreados, pero en el que el guión flojeaba constantemente a costa de convertir a segundones en personajes principales y a protagonistas en mera anécdota, mientras en ningún momento se podía adivinar de un modo claro y diáfano las intenciones y la auténtica personalidad de todos aquellos que participaban en los acontecimientos narrados.

Un fallo este último perfectamente solucionado en el manga, donde podíamos disfrutar sin trucos o tapujos de la auténtica historia concebida por Miyazaki y para cuya elaboración se recurrieron a técnicas verdaderamente tradicionales como eran las del uso del lápiz para el dibujo, la recreación del mismo en formato A4 e incluso el diseño manual de viñetas que daban un toque mucho más personal y artesanal al acabado.

La evolución aquí de los personajes era clara y todos ellos quedaban perfectamente retratados en medio del submundo creado para la ocasión por el mangaka, cuya complejidad en sus últimos instantes era tal que requería un esfuerzo añadido por parte del lector para comprender los entresijos de la mitología existente y de las últimas pruebas a las que iba a ser sometida Nausicaä para salvar a la humanidad.

Pero por ridículo que parezca la historia del Valle del Viento no halló continuación en la gran pantalla, aunque Miyazaki tomó buena nota de la inmensa mayoría de recursos narrativos que había creado en ella para adaptarlos a posteriori en Mononoke Hime, que de alguna manera redimió toda la parte del manga original que quedó sin animar y en la que, dicho sea de paso, se encontraba lo mejor del mismo.

Una obra, pues, difícil de analizar al existir una diferencia tan abultada entre sus dos formatos, pero de la que no queda el menor lugar a la duda acerca de que en ella se encuentra la auténtica génesis del mito que dio pie al estudio Ghibli, tanto en recursos narrativos como humanos, y sin la cual posiblemente el tan mencionado Miyazaki nunca hubiese pasado de ser un mero segundón únicamente conocido en los círculos más especializados del manganime.

Como anime, una película correcta sin más, con una realización técnica y sonora impecable pero carente de la profundidad necesaria como para ser considerada una de las grandes. Como manga, una colosal declaración de intenciones que evoluciona en progresión geométrica y que absorbe de un modo irremediable al lector hasta convencerlo de que se encuentra ante uno de los mejores exponentes de la historia del cómic que no debería faltar en colección alguna que se precie.

  • NOTA DEL ANIME: 6
  • NOTA DEL MANGA: 9,75

20 comentarios el “Nausicaä del Valle del Viento; la génesis del mito de Hayao Miyazaki

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  7. Esta es una película de Ghibli que tengo pendiente por ver. Seguro, que está bueno verla para ver cómo comenzó Miyazaki a plasmar aquello que lo convirtió en un gran director. También, creo que debería leer el manga en el que está basado la historia. Siempre es bueno leer el manga y ver su versión animada.
    Por cierto, no sabés lo que desearía que un hombre me dijera algo como lo que vos le decís a la mujer que amas y, también, poder decírselo a alguien. Espero algún día encontrar alguien que me ame así y a quien yo llegue a amar así.
    Besos.

  8. Tengo que decir que no había visto esta película hasta hace cosa de un par de meses.
    La calidad técnica es impresionante. La animación es muy buena y para nada parece que tenga tantos años. La historia… Bueno, no es de mis pelíuclas favoritas del estudio y en mi modesta opinión, creo que Mononoke es mucho mejor. De hecho, tampoco son tan raros los paralelismos entre una y otra: Cuando el estudio Ghibli logró la fama y los medios (es decir, el dinero), decidió rehacer la historia de Nausicca, creando así Mononoke. Incluso se llegó a decir que Mononoke sería la última película del estudio Ghibli, ya que era la historia que Miyazaki quería contar desde un principio con Nausicaa.
    No me gustó el final, que me pareció demasiado abrupto y un tanto chocante en lo que a Kushana se refiere. Los ataques de los bichos, me recordaron en algunos momentos a Starship Troopers (sí, por comparar estas películas, igual merezco que me fustiguen).
    No puedo compararla con el manga, puesto que no lo he leído. Pero como película, tengo que decir que me esperaba más. Y eso que los personajes me gustan, la historia me parecía interesante y la animación impresionante… pero es como si le faltara algo, que no termino de averiguar…

  9. Pues empieza por el manga porque te aseguro que tiene una grandísima calidad y te va a gustar mucho más que la película :D.

    Isabel, si tienen el manga en la Biblioteca de León, te recomiendo que no te lo pierdas, porque vas a descubrir en Kushana a una mujer admirable, mucho más de lo que se ve en el anime.

    Palabra :D.

    Un saludoa las dos.

  10. Un clásico de Hayao Miyazaki definitivamente, no como el Castillo en el Cielo que esa si que me decepciono…
    Recuerdo que cuando era chamaco llegaron a transmitir en mi país la horrenda versión censurada por los gringos, y aún asi me llamo la atención sin saber ni siquiera de donde venía, y fue una buena sorpresa averiguar años después que provenía del gran Hayao.

    Quizás cuando la vi en un principio me llego a impresionar más, pero hoy en día ya no tanto, porque como mencionas en el análisis, al omitir tantas partes de la historia original y minimizar personajes, pues el guion quedo flojillo y por momentos tedioso…
    Verdaderamente creo que haría falta una serie entera para narrar bien todo el manga, que es muy complejo, y eso que aun voy leyendo por la mitad… pero bueno, con este tipo de obras hay que tomarse su tiempo, al menos eso digo yo…ya que los dibujos tan minuciosos que hizo el genio, deben apreciarse con calma al igual que sus metáforas y simbolismos.

    Respecto a la calidad técnica de la película, obviamente si que es sublime, las escenas de las estampidas de Ohmus siguen siendo muy impresionantes, igualmente los vuelos de las monstruosas naves de guerra que volvieron a aparecer en El Increíble Castillo Vagabundo.
    Y en cuanto a la banda sonora, hay temas que me dejan fascinado y otros que me dan un poco de repelús, debido al uso de los sintetizadores… como que ambos estilos en el ost contrastan mucho, al menos escuchandolos en esta época, ya que en aquellos años era la onda xD

    Sobre las comparaciones con La Princesa Mononoke, pues me parecen muy acertadas, ya que ciertamente en la obra de 1997 el director expresa de manera mucho más potente lo que en el filme de Naussica no logro, o al menos no al 100%…Sin embargo, lo que más me fascina de ambas obras, es ese estilo tan épico, tan solemne y noble, que Miyazaki les provee…En Mononoke hay escenas que me siguen provocando un nudo en la garganta, principalmente cuando uno reflexiona que es lo se nos quiere transmitir a través de toda la poesía visual, lastima que haya muchos que subestimen todo eso tan solo por tratarse de dibujos animados…

    En fin, para mi es una película interesante, pero que queda muy por debajo de las siguientes obras maestras que logro el abuelo Hayao, aunque el Manga original ya es cosa aparte, que como dices es colosal tanto en argumento como en arte.

    Saludos!

  11. Supongo Jan que la de “El Castillo en el Cielo” en México es “Laputa” para nosotros. Bueno, era la primera de Ghibli y Miyazaki todavía no había dado la campanada ni se había adaptado a los cánones del cine. Estaba demasiado habituado a la televisión y hasta Mononoke-Hime no hizo ninguna película de verdad, sino más bien especiales animados para televisión que se estrenaban en la pantalla grande, aunque algunas películas de aquella época como Porco Rosso sí que merecen la pena.

    Aquí también se estrenó la versión americana de Guerreros del Viento y con actores de doblaje realmente consagrados. Lo que pasa es que dejaron al argumento sin pies ni cabeza y eso se notó a la larga. Fíjate cómo será que hasta se hizo un montaje en Internet con las partes en castellano y las escenas censuradas y subtituladas en japonés y la gente alucinó. Es que se llevaron por delante media película…

    En fin, cosas de EE.UU. y sus manías. Aunque mira, ahora no dicen nada de las orgías de sangre y sexo gratuito que produce HBO en forma de series comerciales como Roma o Juego de Tronos… cosas que pasan.

    Un saludo.

  12. Bueno, qué ganas tenía de ver tu análisis de esta película en concreto. Siempre me había extrañado que no estuviera en tu lista de reviews del blog…

    No te has dejado por señalar ni un fleco relacionado con la película, qué bárbaro. Que se entere bien todo el mundo de la chapuza, o mejor aún, SACRILEGIO que cometieron con el estreno de “Guerreros del Viento”. Yo prefiero llamar al estreno yanqui así, con su título adaptado, para diferenciarlo ampliamente de la verdadera película, “Nausicaä: del Valle del Viento”. Y es que eso de oir hablar de “Sandra” todo su metraje daba risa.

    Aprecio mucho tu análisis del manga concomitante con esta película, no sabía que tenía tantos detalles. Sin embargo, tengo que decir que, en mi opinión, es injusto despreciar el resultado de una obra artística “derivada” de otra original por el hecho de que no la agrande, no la contenga completa y la expanda o se quede sólo con determinados elementos y desprecie otros. Vamos a ver si me explico.

    Supongamos que no hubieras leído nada, ni supieras lo más mínimo del manga en que se basa Nausicaä. Supongamos que pensaras que el film es completamente original. ¿Te parecería realmente tan incompleta la película? Yo creo que la película cuenta lo que cuenta, expone un trasfondo, unos personajes muy carismáticos, un hilo narrativo que mantiene el interés en todo momento, unos paisajes y entornos maravillosos, y un desarrollo y un desenlace lógicos con lo planteado, y que dejan un buen sabor de boca. Y con eso debería ser más que suficiente. Cierto es, no lo niego, que en un segundo plano se puede apreciar que algunos comportamientos son forzados y sin explicación completamente satisfactoria (por poner un ejemplo, la salvaje violencia que exhiben los líderes del reino de Tormekia puede considerarse rayana en la psicopatía, y supongo que en el manga se explicará con un pasado de rencor y odio que, si no justifica, sí hará comprensible esa forma de actuar). Pero, como en el 100% de las películas, no tienen por qué darnos todas las claves, las explicaciones, de por qué las cosas son así. Damos por válido lo expuesto y seguimos para adelante; tampoco es necesario conocer la vida, obra y milagros de cada personaje, segundo a segundo de su vida…

    Por otra parte, también es injusto comparar los resultados cuando en el momento de la elaboración del film, el manga no había desarrollado ni el 25% de su longitud. Es injusto pedirle a la película que tuviera un desarrollo o un final que luego concordara con el que le pusieran al manga 7 años después, ¿no? Igual que pedirle que el grado de importancia de los personajes sea el que luego le plasmaran en el propio manga. En definitiva, la película cuenta una historia, y el manga otra, y no tienen por qué coincidir o reflejar los mismos acontecimientos y en el mismo orden, máxime cuando no fue primero uno y después la otra, sino coexistentes en el tiempo.

    Cambiando de tema, creo que lo que hace realmente especial a esta película es la música. Si me pidieran que me quedara con una OST de Ghibli elegiría ésta sin dudarlo. La he escuchado infinidad de veces y siempre descubro cosas nuevas. Mientras leía tu artículo, he puesto diversos temas del CD y afirmaría el homenaje de Hisaishi a la Sarabanda de Haendel en el tema del Requiem. Escuchad ambos fragmentos y sorprendeos, y eso en una obra alguien ha dicho por aquí que le parece discordante por sus sintetizadores. Yo creo que es sublime en todas sus piezas. Casi me veo compelido mientras escribo a tararear el “Naaa… Na-na-na-na… Na… Na….. Naaa… Na-na-na-naaaaa…” de la niña jajaja.

    Por si a alguien le interesa, existen 2 álbumes de la OST, ambos producidos por Hisaishi. El álbum original es el “Toward the Far Away Land”, de las piezas que luego se ven en la película. El otro se denomina “Bird Person”, y son fragmentos, maquetas y variaciones sobre las piezas originales, también compuestas por Hisaishi para le película y que por alguna razón no fueron elegidas para el montaje final. Sin embargo son también maravillosas (quizá algo más cañeras y más “sinthetizer”, eso sí), y recomiendo su disfrute como con el original.

    Una joya en directo: (es del album alternativo).

    Y en fin, esos son mis “2-cents”, no tengo nada más que decir, ya he dado la torra bastante jeje. Muchas gracias por el artículo, un deleite como siempre. Un saludo.

  13. Digamos ryderark que la película en concreto se me antojaba algo incompleta desde la primera vez que la vi. Se notaba mucho que Miyazaki no estaba todo lo rodado que posteriormente estaría en la gran pantalla y repetía demasiado algunas de sus rutinas televisivas. Pero por encima de todo intuía que fallaba en algo… que todo parecía demasiado forzado… Es, por supuesto, una opinión personal y como tal subjetiva, pero cuando leí el manga pude comprender toda la magnitud de la obra y la gran calidad que ésta posee.

    Es verdad que puede ser injusto este razonamiento si tenemos en cuenta que el cómic apenas había iniciado su andadura, pero cuando descubres todo lo que en el largometraje queda sin narrar… la riqueza de la mitología de ese mundo, el carisma de sus personajes, las estrategias… te das cuenta de que no hay color posible entre ambas. No obstante éste es un caso atípico en la filmografía de Miyazaki ya que él no tomaba puntos de partida como éste sino más bien libros o guiones originales y tal vez por ello merezca una cierta indulgencia en cuanto a sus fallos ya que en el fondo para su tiempo fue un gran film.

    Reconozco además que en ella el genio pudo construir al equipo con el que después haría milagros como Mononoke-Hime, pero el manga a mi juicio es demasiado bueno y su gran calidad pesa de un modo decisivo sobre esta película, precisamente porque nunca (salvo en FullMetal Alchemist) me han gustado las adaptaciones de mangas manifiestamente inconclusos por tener que buscar vías alternativas para su finalización que no siempre son afortunadas.

    Un saludo.

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