Sword Art Online, a la conquista del trono virtual de .Hack

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– En 2022 la Humanidad finalmente consiguió finalizar un mundo virtual completo…  -¡Comenzamos con un vídeo promocional! Éstas eras las colas producidas cuando se puso cierto producto a la venta la semana pasada. ¿Cuál era el objetivo de estas personas que vemos en la fila? ¡El Sword Art Online! (…) ¡Es el MMORPG más esperado por todos! Los resultados del Beta Test fueron increíbles. Yo quería una copia pero no hubo manera de lograrla, porque sólo se repartieron 10.000 unidades y las reservas disponibles para encargarlas por Internet se cubrieron en segundos, por lo que se ha agotado. – Link Start. Welcome to Sword Art Online!

Es sobradamente conocida mi repulsa a analizar animes contemporáneos por los motivos que ya he expresado en innumerables ocasiones y que se resumen en que, en mi humilde opinión, el género atraviesa desde hace casi una década una profunda decadencia de la que será difícil que remonte el vuelvo. Sin embargo, en esta ocasión estamos ante un título especial que ha hecho que me replantee dicha postura y que os ofrezca un artículo relacionado con él.

La razón es tan sencilla como que se trata del anime de moda. Un fenómeno similar a los que viví en su día con otros formatos como Evangelion, Naruto, Bleach o FullMetal Alchemist que revolucionaron Internet de un modo claro y rotundo ante el cual el silencio no era una opción. Me veía pues en la obligación moral de dejar, cuanto menos, una breve reseña, tanto para vosotros como para la reina de este blog en la que hablase a grandes rasgos de sus características principales, así como la opinión personal que me merecía.

Sin embargo, el miedo con el que acometo este desafío es máximo. Normalmente cuando un anime me da malas vibraciones desde el primer momento, lo abandono al tercer capítulo a sabiendas de que el resultado será malo… y con éste tuve un mal presentimiento desde el principio. Por lo tanto intentaré hacer de tripas corazón para daros la última review de 2012 y felicitaros ya de paso el 2013. Así pues, que sea lo que Dios quiera y, nunca mejor dicho: ¡AL TURRÓN!

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