Colorful, el pasaporte de Keiichi Hara al Olimpo de la animación japonesa

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Soy rara, soy muy rara; me estoy volviendo loca. Me encantan las cosas bonitas pero a veces lo único que quiero es hacerlas pedazos. Estoy hecha un lío, soy muy rara. ¡Me estoy volviendo loca! – Tranquila, eso nos pasa a todos. No eres tú sola. – ¿Eh? – En este mundo, como en el Más Allá, las personas, los ángeles… todos somos raros. Estar hecha un lío o volverse loco es lo más normal. – Entonces, ¿no soy la única que, a veces, siente la necesidad de ser cruel? – Eso nos pasa a todos… a todo el mundo. La gente no se compone de un solo color, sino de muchos diferentes. No hay nada de malo en eso. Colores bonitos y colores feos. – ¿En serio? – Eso es. Y eso me incluye a mí. No sabía cuáles eran mis verdaderos colores y he estado perdido todo este tiempo”.

La primera vez que oí hablar de Colorful, se produjo cuando analicé la película de Kari-gurashi no Arietti y la idea preconcebida que tenía de la misma era muy difícil de empeorar. El hecho de que no hubiese forma de obtener ningún tipo de información sobre ella y la presencia de un sello como el de SUNRISE metido en su producción, me impulsó a pensar que estaba en realidad ante nada menos que una adaptación a la gran pantalla de un ignominioso anime que llevaba su mismo nombre, y del que lo mejor que se podía decir de él era simplemente el silencio.

A pesar de estos recelos, llevaba mucho tiempo con ganas de analizar esta película. Concretamente desde que Jann la mencionó, a mediados del pasado verano, en los comentarios insertados con motivo de la review de From Up To Poppy Hill. Aunque aquél no era precisamente el mejor momento para abordarla debido al mal sabor de boca que me había dejado la nueva abominación de Goro Miyazaki asociada a Ghibli, lo que posiblemente se hubiese traducido en unos resultados desastrosos en el caso de que procediese a reseñarla.

Pero hoy por fin, en plena vorágine de un Viernes Santo, consideré particularmente oportuno proceder a ello merced a su consabido carácter teológico y sus numerosas reflexiones acerca de la existencia humana, la dimensión del pecado y el papel salvador de Dios a la hora de impedir que un alma acabe directamente en el Infierno merced a un error plenamente subsanable. Por lo tanto y preparándome como siempre para lo peor, como debe estar cualquier analista ante un anime posterior a 2005, intentaremos abordar si está a la altura de las circunstancias, o por el contrario no es más que el enésimo intento de crear un clásico nipón intemporal que queda en simple mediocridad condenada al olvido.

Ficha Técnica

Colorful (カラフル) es una película de animación de 127 minutos dirigida en 2010 por Keiichi Hara y perteneciente a los géneros dramático y sobrenatural. Fue desarrollada por el estudio Ascension y producida por SUNRISE. Está a su vez basada en un libro del mismo título ideado por la escritora Eto Mori.

Argumento

Un día como otro cualquiera en el Más Allá, una de las almas en pena dispuestas a emprender un viaje a lo desconocido, es interrumpida en su camino por un misterioso espíritu llamado Purapura, con forma de niño, que le informa de que Dios se ha compadecido de él y le ofrecerá una segunda oportunidad antes de proceder a sumergirlo en lo más profundo de los avernos al haber muerto en pecado.

Su redención consistirá en pasar un periodo de prueba de seis meses como máximo en el cuerpo de otra persona a punto de fallecer cuyo puesto pasará a ocupar. Si convence al Divino Hacedor, podrá completar el ciclo de reencarnaciones o gozar de la vida eterna. De lo contrario, su existencia acabará en condenación eterna y arderá en las llamas del Infierno.

El alma no tiene más remedio que aceptar y Purapura lo devuelve al mundo de los humanos informándole de que su identidad a partir de ese momento será la de un niño de catorce años llamado Makoto Kobayashi, cuyo cuerpo yace inerte en la cama de un hospital después de ingerir una enorme cantidad de somníferos en el contexto de un claro intento de suicidio. Un desafío especialmente arduo al tener que interpretar a un muchacho del que no sabe nada y para el que únicamente contará con la ayuda esporádica, y a destiempo, de su sorprendente y en ocasiones traicionero guardián.

PersonajesColorful

Makoto Kobayashi, Hiroka Kuwabara y Purapura

Superada la fase de convalecencia, no tardará en darse cuenta de que la dificultad del papel que le toca desempeñar es muy superior a la que pudo inicialmente sospechar. El chico era el peor alumno de su clase, se encontraba en una situación de marginalidad absoluta y parecía tener como único talento el de pintar. Algo que lo colocaba en una posición extremadamente complicada a la hora de conseguir acceder a un instituto que le ofreciese ciertas garantías de futuro.

Pero el verdadero drama para él llegará el día en el que sea informado de que el motivo por el que Kobayashi acabó con su vida fue que descubrió que la compañera de clase de la que se encontraba locamente enamorado, Hiroka Kuwabara, se acostaba con hombres de mediana edad a cambio de dinero en “Love Hotels” y que poco después de ver entrar a su amada de uno, vio salir del mismo a su madre en compañía de su profesor de flamenco, traicionando así a su padre.

La posición del alma será pues confusa. No sabe qué hacer ni qué es lo que se espera de él, aunque lo único que intuye es que su misión será casi imposible debido no sólo al panorama en relación a su vida que dejó atrás el difunto Makoto, sino por estar rodeado de gente a la que no respeta y cuyo comportamiento en la vida no puede definirse sino como aberrante.

Tema Central de la OST

  • Dare Mo Inai”, compuesto e interpretado por Kow Otani

Análisis

No me andaré con rodeos. Jamás he creído en SUNRISE. Ni siquiera en sus mejores tiempos, cuando todos los miembros de la crítica especializada agotaban su vocabulario, entre docenas de alabanzas y adulaciones, en títulos como CowBoy Bebop, joya intemporal y símbolo por excelencia del género del anime para algunos, soporífera orgía almodovariana de corte espacial para mí.

Sin embargo, cualquier tipo de animadversión que pudiese sentir hacia este estudio en aquellos años, quedó en nada en comparación con la que llegaría a sentir cuando, a principios de siglo, perdió cualquier clase de rumbo y empezó a improvisar y a editar toda clase de animes grotescos y disparatados víctima de su propio personaje… de un monstruo creado a costa de mitos populares y sin la menor conciencia de lo que es o de lo que fue.

Pero si ya de por sí el tener a dicha compañía en los créditos suponía todo un símbolo de distinción negativa, que por sí mismo bastaría para que desechase cualquier tipo de ganas de evaluar una película que llevase su sello, la presencia de Keiichi Hara en la dirección era tal vez el pretexto que necesitaba para autoconverme de que Colorful no era ni siquiera una apuesta digna de ser tomada en consideración.

Una sabia rectificación en el guión a adaptar

Summer Days With Coo era un proyecto técnicamente impecable, sí, pero con demasiados errores de principiante que impedían apreciar en ella talento alguno en su director que no fuese el de aburrir monstruosamente al espectador con una historia con muy buenas intenciones teóricas, pero con una desastrosa plasmación práctica que la condenó a un ostracismo férreo y duro que pervive incluso a día de hoy en todos los círculos especializados dedicados al manganime.

Tal vez, el principal fallo de Hara fue el de querer abarcar demasiados papeles. Un error de cálculo que bien podría resumirse en que demostró ser tan buen director como mal guionista. Por ello, en esta ocasión el principal defecto a corregir era que su siguiente historia a relatar no debía estar creada por él, sino por alguien profesionalmente dedicado a ello y volcado en el noble arte de diseñar universos a base de unir letras.

La elegida para la ocasión fue Eto Mori. Una graduada en la prestigiosa Universidad Privada de Waseda, especializada en literatura infantil y con una envidiable trayectoria a sus espaldas plagada de premios concedidos por editoriales como la Shogakukan o la Kodansha que alcanzan la nada desdeñable cifra de 10 reconocimientos para sus apenas 45 años.

Colorful Libro

Diferentes portadas del libro “Colorful” de Eto Mori

Finalmente Hara se decantó por su libro “Colorful” al considerar que su estética de fantasía se adaptaría mejor a su estilo. No parecía demasiado convencido, aunque posteriormente desarrolló una especial simpatía por su trama. Muy en especial cuando al dibujar sus primeros borradores así como el Story Board de algunas escenas, tan aparentemente sencillas, como una cuyo eje de gravedad lo formaba una “Hamburguesa con mucho Ketchup”, reconoció sentirse realmente conmovido ante la emotividad de algunas de las situaciones que relataba.

Tal fue así que no fueron pocos los críticos que se percataron de que él mismo se había introducido en la propia película a través del personaje de Saotome, el único amigo de Makoto, cuyos rasgos faciales en el largometraje guardan un innegable parecido con los del director. Todo ello a pesar de que Hara reiteró en repetidas ocasiones que no era así, alegando características muy diferentes en cuanto a sus personalidades.

Fuere como fuere, Colorful se encontraba escrito en primera persona, con toda la dificultad que ello supone de cara a adaptarlo a una película, y su historia era ya relativamente conocida por los estudiantes japoneses de secundaria, por lo que en cierta manera, al tratarse de su primer guión adaptado siendo él quien se encontraba tras las cámaras, tenía un cierto miedo de decepcionar al público que acudiese a las salas a ver el resultado final. Pero la gran pregunta es… ¿logró un resultado siquiera digno de considerarse “aceptable”?

Una perfecta absolución

El título fue un fracaso estrepitoso en taquilla. En Japón apenas logró recaudar el equivalente a los tres millones y medio de dólares, cuando cintas estrenadas apenas un año antes como Evangelion 2.0 You Can (Not) Advance habían superado holgadamente los cuarenta. En Francia, donde también vio la luz en las salas comerciales, ni siquiera llegó a alcanzar los 25.000.

Pese al rechazo del público, la película se hizo con una nominación al “Animation of the Year” de 2011, otorgado por la Academia Japonesa, que finalmente ganó Kari-gurashi no Arietti, no sin cierta polémica debido al escasísimo nivel del que adolecían sus competidoras que, al margen del título que nos ocupa, eran nada menos que las enésimas adaptaciones a la gran pantalla de Doraemon, Detective Conan y One Piece. Pero ¿es que esta cinta tenía acaso tan poco nivel como para perder contra una de las “apócrifas” de Ghibli?

Todo comienza con un diálogo interior; un alma sin capacidad para hablar que llega al otro mundo siendo sorprendida por un extraño ser que le especifica que por una decisión del “Gran Jefe” (Dios), debe pasar una prueba en el mundo que abandonó. Un coloquio sorprendente y llevado a cabo con la ingeniosa fórmula de carteles de cine mudo para el espíritu y de voz real para el ente, que descolocan al espectador y lo sitúan como un espectador de excepción destinado a ver un prodigio tan inusual como enigmático: el que constituye el tránsito desde el mundo terrenal al Más Allá.

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Carteles de diálogo mudo entre el alma del protagonista y Purapura

El paso del plano trascendental al material supondrá de nuevo todo un desafío a la hora de hacernos entrar en la mente de un alma sin cuerpo, personalidad o recuerdo alguno que debe adoptar el papel en el mundo de un antihéroe. Un joven de 14 años llamado Makoto Kobayashi lleno de traumas, rarezas y decepciones, y que se ve condenado a vivir en un mundo lleno de seres crueles y abominables que no parecen tener ningún tipo de escrúpulo a la hora de ensañarse con el diferente, o de actuar para conseguir un placer inmediato sin pensar ni en la gente a la que hieren para ello ni, naturalmente, en sus consecuencias.

La sensación de confusión, ansiedad y desorientación se nos plasma de un modo simplemente sublime, a través de cuidados diálogos desarrollados a medio camino entre la oralidad de la palabra y el lenguaje no verbal de la gesticulación facial, con un nivel tan simple como efectivo que sirve como dramático choque de trenes a la hora de narrar el conflicto existente entre la presumible imagen pura y carente de maldad de un niño, frente al complejo y corrompido mundo de los adultos, cuyas leyes hipócritas presuponen que el infante desconoce.

Así pues, la historia pierde gran parte de su peso en favor de las escenas y las situaciones, con una madre adúltera que intenta ganarse de nuevo el corazón de su hijo, un padre absorto en su trabajo que esconde en su interior la voluntad tácita de dejarse explotar por el bien de su familia, un hermano centrado en sí mismo y en sus estudios, y una muchacha bella y desinhibida que romperá el corazón del protagonista cuando éste descubra que no es sino una prostituta que vende su cuerpo por razones tan frívolas como comprarse caprichos caros o, simplemente, apaciguar su lujuria.

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La melancolía de Makoto observando desde lejos a Hiroka como un amor imposible es uno de los fotogramas más bellos de la película

Este alma reencarnada es pues un pecador que debe redimirse en medio del Infierno. En un mundo aberrante lleno de situaciones extremas que llevaron al propietario del cuerpo que ahora habita a suicidarse, antes de seguir aguantando las vejaciones de las que era constantemente objeto y la permanente tortura psicológica que suponía para él vivir rodeado de seres cuyos pecados parecían superar con creces al suyo, por muy ignominioso que éste fuera.

Pronto nos percataremos de que si bien su objetivo primigenio es el de redimir su alma, su conducta distará mucho de ser la estrictamente recomendable para alcanzar su salvación, corrompiéndose a sí mismo y llegando incluso a ciertos niveles de perfidia que lo llevarán incluso a intentar violar a una compañera de clase, Shoko Sano, cuando ésta lo va a visitar a su casa después de haber recibido una tremenda paliza por parte de unos matones que terminaron por robarle sus zapatillas.

Será aquí cuando tome consistencia la auténtica esencia de la película. La ambivalencia humana oscilante entre la bondad o la maldad inherentes a su naturaleza y que pasa por todos sus estados intermedios, dibujando así un fascinante Arco Iris de colores que termina por justificar el verdadero significado del título de la cinta.

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Fusión del estilo de animación tradicional con el de óleo sobre lienzo del cuadro de Makoto

Tal y como si hubiese sido fruto de esta cualidad, la animación juega con el espectador proponiéndole el difícil reto de distinguir los fotogramas reales de aquéllos generados en la mente de Hara; realidad contra fantasía; un duelo que generará en la pantalla una suerte de deliciosas combinaciones de técnicas visuales, cuya calidad será tal que nos resultará literalmente imposible creer que el nivel de detalle que muestran algunas de sus estampas sean posibles en una película animada y que éstas son en realidad capturas pasadas al celuloide de nuestro Universo.

Hablo de fondos exhaustiva, minuciosa y absolutamente plagados de detalles, con colores vivos, realistas, en el que el director construye para nosotros un pequeño gran teatro del mundo en el que los personajes, con sus intencionados fallos en su diseño, parecen desentonar y caminar cual títeres de un modo tan llamativo como torpe en medio de la perfección de la obra divina.

Cada hora, cada minuto y cada segundo de Colorful es un verdadero regalo a los sentidos. Una experiencia única e irrepetible capaz de secuestrar nuestros sentidos, que caerán presos de una belleza interior sólo al alcance de maestros como Miyazaki y de un nivel pictórico y expresivo simplemente inconcebible en un estudio como SUNRISE.

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Diferentes técnicas de representación pictórica utilizadas en Colorful (clic para ampliar)

Tal fue así que, en lo personal, durante todo el metraje de la cinta, no pude evitar la tentación de pararla una y otra vez sólo para deleitarme ante el maravilloso espectáculo que mis ojos estaban contemplando. No quise salir de mi estancia, coger el teléfono, mirar hacia otro lugar o incluso tomar la menor anotación, puesto que me negaba a perderme el singular y dionisíaco deleite que, de una forma tan necia como incomprensible por mi parte, me había negado a probar hasta la fecha.

Ciertamente Makoto ejercerá de fiscal con los pecados de sus semejantes que, aunque en ocasiones actuarán de un modo directo y palpable, en otras obrarán el mal con una sonrisa angelical cínicamente perversa dibujada en su rostro. Una técnica narrativa para representar el lado oscuro de la naturaleza humana similar en su capacidad para la seducción a la usada por genios del cine como Michael Haneke, aunque privándola de ese lado terrorífico con el que largometrajes como “La Cinta Blanca” conseguían que sus espectadores abandonasen asustados sus butacas ante el simple temor de que se consumase la maldad que estaba claro que iba a ocurrir.

Hablo pues de que en esta película hay mucho más que una historia. Llamémoslo magia, virtuosismo, lirismo, empatía… un concepto que no alcanzamos a definir pero que lleva consigo un mensaje subyacente en torno a una filosofía: dentro de la impureza con el que el comportamiento humano envenena la obra de Dios, se esconde una invisible e imperceptible belleza que progresivamente se revela ante nuestros ojos aferrándonos a la vida e impulsándonos a vivirla hasta exprimir de ella hasta la última gota de jugo.

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La madre de Makoto llora desconsoladamente en soledad al no ser capaz de recuperar el amor de su hijo

Todo lo anterior puede resumirse en la frase de Purapura en la que afirma la contundente y estremecedora máxima de que “Nadie dijo que vivir fuera fácil”, pero pese a todo vivimos. Algo ilustrado por aquella consigna regalada al mundo por la escritora india Arundhati Roy, que confirmaba que el Ser Supremo está y se manifiesta a través de lo que juzgamos insignificante: “Dios está en las pequeñas cosas”. Tenemos ganas de caer, y caemos, pero nos levantamos aunque sepamos que seguimos sufriendo, pero ¿por qué lo hacemos? Lo hacemos por disfrutar de una pequeña broma entre amigos, o de una buena comida con nuestros seres queridos o incluso por sentarnos ante la naturaleza e intentar dibujar en un cuaderno todo lo que alcanza la vista.

Por lo tanto, todo lo anterior nos invita a comprender que más allá de pecados como los Siete Capitales, no existe ninguno cuya vileza y miseria se aproxime al de privar de un don tan vivo, vibrante y plagado de colores como es la vida que nos ha tocado vivir. Ni siquiera cuando somos nosotros mismos los que intentamos acabar con la nuestra. Pero por encima del pecado se encuentra un hecho tan providencial como el del perdón.

Recuerdo que cuando era pequeño, al estudiar los Evangelios, leí aquel famoso milagro en el que un paralítico se acercaba mediante una camilla a Jesucristo y éste, al verlo, le decía aquello de “tus pecados te son perdonados”. Sus detractores no tardaron en acusarlo de blasfemo en ese mismo instante y Él, para silenciar sus ataques, y después de una breve charla con ellos, le dijo a aquel pobre hombre su famoso “levántate y anda”. Efectivamente era una curación milagrosa pero creo que sólo ahora, tras ver esta película, he entendido todo lo que se ocultaba detrás de aquel episodio narrado por San Mateo. Lo importante no era que ese hombre hubiese vuelto a caminar por orden del Hijo de Dios, sino que había obtenido la misericordia divina.

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Portada de la edición española de Colorful editada por Selecta Visión

Es similar a cuando Antonio Salieri describía a su confesor en “Amadeus” el cómo Dios se había manifestado a los hombres a través de Mozart para ofrecerle al mundo una perfecta absolución expresada mediante las notas musicales que contenía el cuarto acto de “Las Bodas de Fígaro”. Sólo he experimentado esa sensación en el mundo del anime en dos ocasiones. La primera fue cuando Heinrich Runge imploraba el perdón de Tenma por haberlo perseguido como si fuese un asesino en Monster; la segunda, cuando en esta película las lágrimas de Makoto se derramaban en el interior del panfleto de un caro y elitista instituto privado.

Dos horas de metraje cortas, muy cortas… que se convierten así en verdadera insignificancia ante un regalo tan grande y eterno para nuestra alma como es el de resumirnos y grabar a fuego en nuestra mente, sin que sepamos cómo, la esencia del porqué la vida es un espectáculo maravilloso que, con sus baches de amargura y sus momentos de dolor, merece la pena ser vivido hasta su mismísimo final.

Todo ello aderezado con la magia del piano de Kow Otani que firma de este modo la que es, junto con la de “Shadow of The Colossus”, la mejor Banda Sonora de toda su carrera. Una especie de rúbrica a un trabajo de una calidad sublime y que, por primera vez en muchos años, me ha hecho redescubrir en mí una capacidad de fascinación que yo creía olvidada en este injusto y torpe mundo del anime, en el que a pesar de los malos tiempos en el que se encuentra sumido, todavía tiene motivos para albergar en su interior un trabajo digno de ser considerado simplemente… maravilloso.

Conclusión

No lo entiendo. ¿Cómo es posible que una película de este nivel no se llevase el Animation of The Year de 2011 y se lo diesen a un film tan mediocre como Arrietty? ¿Cómo se puede justificar que una joya de estas características pasase desapercibida en la taquilla japonesa entre una oleada de películas configuradas a modo de relleno de series infinitas, todas ellas con unas recaudaciones muy superiores a la suya? ¿Y por qué el paso del tiempo no ha hecho sino intentar sepultar su recuerdo en vez de ponerla en el lugar de gloria que le corresponde?

Son demasiadas las injusticias sufridas por un largometraje tan sencillo como profundo… tan divino como profano… tan extraño como cautivador… como lo es este Colorful. Un film sin duda maldito del que incluso a día de hoy sigue siendo extraordinariamente difícil información alguna y que continúa durmiendo el sueño de los justos, a pesar de que su simple contemplación serviría para ascender a Hara al nivel de maestro del anime japonés a la altura de genios como Makoto Shinkai, Satoshi Kon o el mismísimo Hayao Miyazaki.

Se mire por donde se mire, independientemente del momento, de las circunstancias o de la situación, es colosal en todos sus aspectos. 127 minutos de pura ambrosía que deben ser disfrutados como sólo los clásicos merecen serlo: al igual que un buen vino, a base de pequeños sorbos, lentamente, paladeando cada detalle de su textura, disfrutando de cada uno de sus matices. Simplemente, una obra de arte animada. Intenté resistirme con todas mis fuerzas a ponerle la nota máxima… pero me temo que hay ciertos aspectos en los que, aunque me moleste… soy humano y como tal, no tengo poder para enfrentarme a lo divino.

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NOTA: 10

22 comentarios el “Colorful, el pasaporte de Keiichi Hara al Olimpo de la animación japonesa

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  3. Hace unos 3 años vi por primera vez el ”El verano de Coo” de la cual solo recuerdo que ciertas escenitas me provocaron ñañaras…Por suerte cuando me encontré con Colorful no sabia que era del mismo director…

    Creo que lo que mas destacaría de este film seria obviamente su mensaje, presentado mas como una conclusión…ya que mientras avanzaba el metraje me dejaba un poco en la incertidumbre de que es lo que trataba de transmitir, eso hasta el momento en que makoto puede recordar quien era verdaderamente, la escena de las memorias. Después de esos compases finales ya no había incertidumbre alguna, definitivamente había presenciado un gran film, mas allá de cualquier pretenciosidad, como varios animes de ahora que tratan de dárselas de trascendentales y no son mas que puras jaladas, como cierta peli de un tal goro que no quisiera recordar…

    Varios diálogos de Colorful fueron bastante memorables para mi, uno en especial seria cuando Purapura le dice a Makoto ”que en cierta manera el no podía comprender como las personas llegaban a ser tan felices en momentos tan simples como compartir un trozo de pollo frito o un bollo de carne”…
    Para mi son diálogos que reflejan mucho de la atemporalidad del inconsciente humano, donde las verdades siempre serán verdades…

    En mi opinión es una de esas películas que te hacen reflexionar, e incluso sentirte muy identificado con ciertas acciones de los personajes, aunque sean negativas…mencionaría también que desde Clannad After, no me había encontrado con un anime tan evocador acerca del concepto de la alegría de estar vivo…sip, Colorful ya forma parte de mi top clásico…

    Y eso de que fue un total fracaso en taquillas si que no me lo esperaba…en serio que algo anda muy mal con los aficionados o con la industria, verdad de Dios que si…

    Como siempre muy logrados análisis, y gracias por la pequeña mención…

    Saludos y bendiciones.

    • Bueno, es que lo de Goro Miyazaki es de vergüenza, pero como decimos aquí en España, es un “niño de papá” con todo lo que ello conlleva. Por cierto, qué gran frase de Purapura. Me olvidé de apuntarla en mi pequeña hoja de frases célebres (una que tengo en mi habitación y que escribo a boli), pero ahora mismo soluciono ese problema. Ah, y aunque no lo he dicho, me reí muchísimo con lo de “ParaPara” cuando Makoto no acertaba a decir su nombre.

      Un saludo.

  4. No comparto tu animadversión hacia Sunrise. Cowboy, guste o no, es una de las seires de referencia de los 90. Tal vez no sea la maravilla que todos dicen, pero es una gran serie. Escaflowne es para mí la serie de los 90, por encima de Evangelion y compañía. Vi Colorful hace tiempo y me dejó un regusto agridulce, no terminó de convencerme ni de conmoverme, pero hace tiempo que quiero darle una segunda oportunidad. Es una buena película, teniendo en cuenta los fiascos que me estoy llevando ultimamente con el anime (casi todo Ghibli, A letter to momo, Mai mai shinko, Wellcome to the space show…) no es poca cosa. La verdad es que estamos huérfanos de un “peliculón” en esto del anime desde hace años.

    • Es que SUNRISE en los 90 podría no gustar (como en mi caso) pero lo que hacía era aceptable al margen de los gustos que uno tuviese. Lo que ocurre es que a partir del siglo XXI empezaron a meter la pata hasta el fondo con animes como S-Cry-Ed o Mai-Hime (Otome, etc). De ahí que no les tenga muchas simpatías. Bueno, pues espero que le des una segunda oportunidad. Fue lo que yo hice con Kumo no mukou yakusoku no basho (De Shinkai) que la primera vez no me gustó y las siguientes me pareció una obra maestra.

      Un saludo.

      • Reconozco que después no he seguido mucho a Sunrise. Yo con Shinkai me he ido desencantando mucho. Su “Children who chase…” es otra más en mi lista de decepciones, un intento de hacer algo en la línea Ghibli bastante discreto. Me he llevado mayores satisfacciones con películas en principio menos ambiciosas como “Yona Yona Penguin” o “Haruka and the magic mirror”.

  5. Lógicamente hablo de Kumo no mukou yakusoku no basho. A Hoshi o Ou Kodomo, le dediqué también una review y como puedes ver quedé francamente decepcionado (muy especialmente por su plagio a Mononoke Hime) https://drakenland.wordpress.com/2012/07/16/hoshi-o-ou-kodomo-la-caida-de-makoto-shinkai-como-gran-esperanza-del-anime/ Pero bueno, espero que en su próximo trabajo lo haga mejor.

    Haruka and the magic mirror si te soy sincero nunca me convenció y Yona Yona Penguin… le ocurre como la otra pero en otro sentido. Es que a mí esa película ya directamente no me pareció anime (aunque algunos así la cataloguen), por el tema del uso de la mal llamada animación por ordenador. Aunque no está mal.

    Un saludo.

  6. Yo tampoco soy muy fan del 3d, pero estas que cito me parecieron películas sencillas y directas que se iban arreglando a medida que se acercaban al final. Tienen un punto de emotividad tipicamente nipona, pero muy medida, sin exageraciones. Ante todo son diversiones para los mas peques que se dejan ver por los mayores. No me esperaba mucho de ellas, supongo que por eso me gustaron. No estan mal.

    Sobre lo de si son anime o no, bueno, es un poco como qué es manga o no, pero es un tema que no está muy claro. En los foros especializados una peli como Haruka entra en la categoria de anime, sin embargo, Shisha no Sho, de Kihachiro Kawamoto, no tiene cabida. Wonderful days, siendo coreana, entra en anime. Siguiendo ese razonamiento, Gisaku o The king of pigs también serían anime. Estas cosas nunca están demasiado claras. La gente no parece ponerse de acuerdo.

    • Efectivamente. Wonderful Days a mi entender no puede ser considerada anime puesto que es animación dirigida por coreanos y no por japoneses. El problema se encuentra en esa palabra: “dirigida”. En realidad una muy buena parte de las series con la etiqueta de “Anime” desarrolladas a partir del siglo XXI han sido creadas en estudios coreanos, y más concretamente de Seúl, siguiendo la batuta de los estudios japoneses que los subcontrataron.

      Casi todas las series en cuyos títulos de crédito aparecen en caracteres latinos nombres coreanos, han sido desarrolladas en realidad en la península asiática, con lo que es un poco difícil delimitar en la actualidad qué es y qué no es anime. Es como la práctica totalidad de series norteamericanas de animación con un mínimo de éxito de los años ochenta y noventa del siglo XX. Son claramente estadounidenses, pero fueron hechas íntegramente en Japón y las productoras de EE.UU. se limitaron a poner el dinero y el dobaje. ¿Eso las convierte en anime?

      Y con las películas de la mal llamada “animación por ordenador” podríamos decir lo mismo: inicialmente tampoco son anime. Pero entonces, ¿qué pasa por ejemplo con todas las series de GONZO DIGIMATION desarrolladas a partir de CGs y en las que la animación tradicional apenas se limita a los personajes y muy poco más?

      Para aclarar el tema, yo por lo menos considero “anime” todas las producciones animadas dirigidas bajo la batuta de directores de nipones y en las cuales al menos los personajes estén desarrollados, en planos en los que resulten reconocibles, mediante procedimientos convencionales de animación. Aunque por supuesto éste es un debate abierto y apasionante en el que difícilmente habrá consenso.

      Un saludo.

  7. Había leído sobre esta película en otro blog y la verdad es que mucho no me había llamado la atención, pero ahora que leo tu análisis tan completo, creo que la tendré que ver, aunque no sé cuándo lo haré, pero me has dejado con muchas ganas de verla.
    Ya te dije, Javi, que el otro día vi Tokyo Godfathers y me gustó mucho. La verdad es que no me esperaba tanto de ella. Sin duda, da alegría y los tres protagonistas resultaron bastante simpáticos. Creo que no esperaba que tuviese acción, me sorprendió mucho y te agradezco la recomendación.
    Besos.

    • Me alegro de que te gustase :D. A mí es que Tokyo Godfathers me ganó desde el primer día. Vale, es un anticuento de Navidad, pero es que es tan bonito… y me encanta su final. Por cierto, en esa película Kon metía un gag muy divertido y casi inapreciable que se ve en los billetes de Yen. La primera vez que muestra un primer plano de los mismos, están arrugados de un modo que da a entender que la cara está triste. Por eso al final, cuando vuelve a aparecer… está doblado, pero al revés y la cara ahora sonríe.

      Dale cuando puedas una oportunidad a Colorful. Además, tú que eres filósofa la sabrás apreciar y paladear mucho mejor que yo ;).

      Un saludo.

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  9. Le daré una oportunidad a la película cuando pueda, creo que tenemos un gusto parecido en lo que se refiere a anime en general, ya que normalmente aquellas series o películas a las que has puesto buena nota me han solido gustar también a mí, por lo que si esta la pones tan bien es bastante probable que me guste mucho.

    En todo caso creo que exageras respecto a considerar todo el anime a partir del 2005 como generalmente malo como expresas en esta entrada y en otras, si bien el porcentaje de títulos de buena calidad es perceptiblemente menor que antaño, sin ponerme a pensar mucho, de estos últimos años considero a series como Seikon no Qwaser, Mirai Nikki y Another como de una calidad bastante buena. Vamos que se podría dedicar el tiempo libre por completo a ver anime de calidad con títulos actuales, por que no iban a faltar, considero que el problema es más que nada encontrarlos entre una buena parte de títulos mediocres.

    Un saludo.

    • Sé que, evidentemente, han salido algunas cosas buenas desde 2005 (Soul Eater o Death Note por ejemplo). Pero el problema es que cada vez salen menos productos de calidad con los que merezca invertir el tiempo. De hecho, 2010, 2011, 2012 y lo que llevamos de 2013 han sido simplemente nefastos.

      Por lo demás, te aclaro que siempre sitúo el punto de inflexión en 2005 porque fue el año del lanzamiento del anime Monster. La serie es a mi juicio la mejor de todos los tiempos, pero fue por entonces cuando me empecé a percatarme de que el género entraba en una decadencia realmente lacerante y que iba a peor, hasta llegar a los extremos actuales, cuando ya directamente no se saca prácticamente nada que merezca la pena. A eso es a lo que me refiero.

      Un saludo.

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  15. Por fin alguien que ha sabido hablar de esta película tal y como se lo merece. No me explico por qué todo el mundo está obsesionado con Miyazaki o Hosoda, cuando Hara es un autor tan bueno como ellos, y en este caso los supera. La película en versión original es deliciosa.

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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