Touch, los bateadores universales de Mitsuru Adachi

Touch

He llegado al límite. Sería inútil dejarle tomar la primera base. No me quedarían fuerzas para el próximo Bateador. Ojalá pudiera marcharme a casa, darme una ducha y dormir. Antes solía pensar así a menudo. Por aquí reina un silencio casi absoluto. Oigo las voces de la gente muy lejanas. – (Tienes muchas cualidades. Podrías llegar a ser un gran jugador si te entrenaras debidamente). – (¿Qué es debidamente?) – (Pues, todos los días durante dos años). – (Tatsuya, tienes unas cualidades natas). – Y éste es mi segundo año. – Uesugi, demuéstrame de lo que eres capaz. – ¡Vamos allá Kazuya!

Comienza el Código Civil español señalando que son fuentes de nuestro ordenamiento jurídico la ley, la costumbre y los principios generales del Derecho. Cierto, es un texto de 1888 y aprobado en 1889, donde la palabra “consuetudinario” tenía un sentido casi religioso y la tradición regía la vida de un sinnúmero de españoles que tuvieron la enorme fortuna de no conocer a la clase de tarados mentales que han llegado a la presidencia del Gobierno español durante los comienzos del siglo XXI que nos ha tocado vivir. Pero por muy obsoleta que pueda parecer esa frase, es igualmente válida para los tiempos que corren y para este blog… donde tal día como hoy, y por motivos que no vienen al caso, toca siempre una “review especial”.

Eso quiere decir que sería inexcusable e imperdonable por mi parte faltar a tan señalada fecha por motivos tan peregrinos como unos exámenes de tanta dificultad como los que me esperan dentro de muy escasos días o simplemente la falta de ganas. Recordemos además que su temática es clara: títulos muy importantes para mí, que de algún modo marcasen mi existencia como otaku y como persona que me han llevado a estar donde estoy. Y aunque inicialmente tenía preparado otro tema, éste lo dejaré para otra ocasión que considere que merece un esfuerzo especial por mi parte materializado en forma de entrada de blog.

En 2010 fue Monster, en 2011 Ranma ½, en 2012 cambié de tercio y reseñé Final Fantasy VI y ahora por fin, en 2013, regreso a la senda del manga y del anime para hacer un pequeño análisis de uno de los nombres más importantes para mí. Una joya atemporal, superviviente a modas, épocas y tendencias y que puso en boca de todos los aficionados al género a un por entonces desconocido Mitsuru Adachi, que pasaría a ser un sinónimo de calidad en todo aquello que procediese a narrar, así como una referencia a la altura de lo que llegaron a ser Otomo, Toriyama o incluso, salvando las distancias, Miyazaki. Damas y caballeros, con todos ustedes, tengo el inmenso honor de presentarles… Touch

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