Psycho-Pass, el Brave New World de Production I.G.

Psycho-Pass

Todos estamos vacíos. Las personas ya no se necesitan las unas a las otras. Siempre puedes encontrar un sustituto para lo que sea. Cualquier relación puede ser reemplazada. Ése es el mundo en el que, cansado de él, crecí. Pero, por alguna razón… No puedo imaginarme a ninguna persona que no seas tú matándome… – Este destino debe haber estado esperándolos desde mucho antes de que se conociesen. No eran simples barcos a la deriva en plena noche. Tampoco era que no se entendiesen el uno al otro. De hecho, se entendían mutuamente mejor que cualquier otra persona. Y ambos se concentraron únicamente el uno en el otro, hasta el final”.

Lo repito con mucha asiduidad, tal vez demasiada, y soy consciente de ello. Qué mala época respecto al anime nos está tocando superar. Puedo garantizar que hasta haber llegado a este título, perdí la cuenta de la cantidad de series que cayeron apenas vistos un par de episodios por motivos tan exasperantes que me deprime el simple hecho de recordarlos, pero que se pueden resumir en: sobredosis de fanservice, saturación de colegialas, tramas cogidas por los pelos, copias y más copias de animes del pasado y un largo etcétera de calamidades que, por el bien de las paredes de mi estómago, me ahorraré ennumerar.

Excuso decir que tenía mis reticencias con esta serie debido fundamentalmente a que ha supuesto el comienzo de un fenómeno de fans en Japón, lo que implica películas, nuevas temporadas e hipotéticos videojuegos que se irán incorporando a ella. En otras palabras, lo dicho en esta review puede cambiar en el futuro. Un factor que, siempre que se ha dado, me ha llevado a esperar lo más posible a la finalización del título a analizar para hablar globalmente de él. Sin embargo, la calidad que he apreciado en él es tal, que bien se puede hacer una excepción.

En lo personal, el próximo lunes (mañana) empiezo el curso, con lo que no me apetecía comenzar las clases sin antes hacer una review sobre un título más o menos actual. Algo a lo que además ha contribuido el hecho de que por fin he acabado con el dentista, puesto que no sé el porqué pero cada vez que voy a acabar una carrera, un par de muelas necesitan un estropicio de cuidado para sobrevivir y un rosario de dientes piden a gritos un buen y dolorosísimo empaste muy muy cerquita del nervio. Así pues, y tras tres sesiones de intenta tortura, y ya de buen humor sin que nada me duela en mi boca, vamos a ver qué da de sí este nuevo anime de Protuction I.G. que ha gozado de críticas excelentes durante los últimos meses y que promete ser el inicio de uno de los grandes fenómenos en lo que a manganime se refiere.

ATENCIÓN: Aunque la review y las imágenes contenidas en ella no las muestran, la serie analizada a continuación contiene escenas de violencia extrema que incluyen mutilaciones, asesinatos excepcionalmente crueles y muertes sádicas en general que pueden herir la sensibilidad del espectador, por lo que ningún menor de edad debe verlo excepto bajo su propia responsabilidad. Asimismo, aunque se han intentado eludir, la reseña puede tener posibles spoilers que arruinen alguno de los momentos más interesantes del guión, con lo que se recomienda leerlo tras haber terminado al menos la primera temporada del mismo.

Ficha Técnica

Psycho-Pass (サイコパス) es una serie de 22 episodios perteneciente a los géneros de Intriga, Suspense y Ciencia Ficción, producida en 2012 por el estudio Production I.G. dirigida por Naoyoshi Shiotani y Katsuyuki Motohiro y basada en un guión original de Gen Urobuchi. Es también un manga catalogado como Shonen, dibujado por Hikaru Miyoshi, basado en los diseños de Akira Amano y publicado en la revista “Jump Square” del que en la actualidad ya se han recopilado dos volúmenes.

Argumento

En el año 2111, Japón es un país autosuficiente que vive aislado del resto de naciones y en cuyo interior palabras como “delito”, “crimen” o simplemente “mal” han dejado de tener sentido para la inmensa mayoría de sus habitantes. Todo ello es debido al control que un superordenador conocido como Sibyl System ejerce sobre la población civil, a la que a través de controles aleatorios, mediciones en plena calle a través de instrumentos aparentemente inofensivos o la actuación policial, ha conseguido reprimir a través de un parámetro bautizado como “índice de criminalidad” en torno al cual encarcela a sujetos potencialmente peligrosos sin que la inmensa mayoría de ellos haya hecho nada en realidad.

El brazo armado de este sistema informático es el conocido como “Public Safety Bureau”. Una policía especial dividida en unidades, todas ellas compuestas por sujetos calificados como teóricos criminales por parte de Sibyl, pero a los que se les ha dado una oportunidad de reinsertarse a través de este método de represión en el que sólo pueden utilizar un tipo de armas: los “Dominator”. Esta especie de pistolas, hablan directamente al subconsciente de su portador y, al apuntar a un objetivo, reciben una valoración sobre él. En el caso de que sea inofensivo, el gatillo quedará bloqueado y no se podrá disparar; si es peligroso, el rayo disparado será paralizante; si excede los límites de lo tolerable, el proyectil será letal y reventará a su objetivo.

Pero dados sus antecedentes, para evitar que estos agentes perpetren algún delito, trabajan junto a ellos unos inspectores, con un índice de criminalidad normal, que tendrán autorización para disparar sobre sus subordinados en el momento en el que éstos puedan cometer algún tipo de felonía o simplemente se extralimiten en sus funciones. Una de ellas es Akane Tsunemori, una joven prodigio incorporada para la supervisión de la Unidad 1 cuyo carácter compasivo choca frontalmente con el de su más fiero, fogoso e indisciplinado compañero, Kogami. Tal es así que durante el trascurso de su primera misión, éste, tras eliminar a un delincuente que había torturado y abusado sexualmente de una muchacha, recibe órdenes de Sibyl de acabar también con su víctima, por lo que la encañona con la intención de acabar con su vida. Pero cuando está a punto de hacerlo, será detenido por Tsunemori, que disparará contra él tras ser incapaz de convencerle con palabras sobre la posibilidad de que una terapia conveniente sea capaz de aminorar esa valoración.

Openings

  1. Abnormalize”, compuesto e interpretado por Ling Tosite Sigure
  2. Out of Control” compuesto e interpretado por Nothing’s Carved in Stone

Endings

  1. The Monster With No Name”, compuesto por “Ryo” e interpretado por Egoist
  2. All Alone With You” compuesto por “Ryo” e interpretado por Egoist

Personajes

Akane TsunemoriAkane Tsunemori: Con apenas 20 años, esta joven fue agraciada con la bendición del Sistema Sibyl para desempeñar la profesión que considerase oportuna, aunque ella eligió ser inspectora del Public Safety Bureau, cuyo deber es supervisar la labor de los ejecutores puestos a su cargo y reprimirlos en el caso de que éstos excedan o sobrepasen sus funciones. Sin embargo, el trabajo pronto se revela como terrible y desquiciante para ella. Los crímenes que presencia son abominables, los designios según los cuales víctimas de las mayores atrocidades reciben el mismo trato que sus verdugos le parecen dramáticamente injustos y contener a su compañero Kogami, claramente decidido a matar a los delincuentes que persiguen, van minando poco a poco su moral hasta el día en el que presencia con sus propios ojos cómo un criminal llamado Makishima, calificado por el sistema como inofensivo, degüella delante de ella a su mejor amiga sin que su Dominator llegue siquiera a dejarle disparar. Un hecho que cambiará su vida así como su forma de entender la Ley y la Justicia.

Shinya KogamiShinya Kogami: Tenido y temido por un auténtico perro de presa, este hombre de 28 años es sencillamente el mejor de los ejecutores adscritos a la Unidad 1. Su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo es máxima y su puntería, ya sea con el Dominator o con las armas de fuego convencionales, han hecho de él un mito que, sin embargo, no pudo evitar caer. En realidad, él era inspector del grupo cuando tres años atrás uno de sus compañeros, Sasayama, murió en mitad de una de las investigaciones más difíciles jamás asignadas al cuerpo como lo fue el “Caso del Especimen”. Desde ese día su índice de criminalidad subió hasta tales extremos que terminó por ser destituido de su cargo y degradado a mero agente a las órdenes de su antiguo amigo Ginoza, que siempre ha temido sufrir su mismo destino.

Nobuchika GinozaNobuchika Ginoza: Frío, calculador, disciplinado y con la máxima de que los listos aprenden de la Historia mientras que los tontos lo hacen de su propia experiencia, este hombre es el Inspector de la Unidad 1 cuando Akane se incorpora a la disciplina de la misma. Ello, unido a su carácter arrogante y a su falta de humanidad le harán chocar con su compañera constantemente. Aunque tras esa fachada se esconde un hombre lleno de temor ante la conciencia de que su índice de criminalidad no para de crecer y que, llegado el día, sufrirá el mismo destino de Kogami, cuya edad comparte. Una obsesión que destroza su mente y que le hace llevar unas gafas que no necesita sólo por creer que éstas ayudarán a que no llegue el tan temido día de su degradación.

Tomomi MasaokaTomomi Masaoka: Antiguo inspector, querido por todos y considerado como una figura paterna por todos los miembros de la Unidad 1, este veterano detective caracterizado por su brazo izquierdo metálico y su amor a la pintura será el que enseñe su oficio de inspectora a Akane así como el que le dé las claves para sobrevivir en él manejando a sus ejecutores en el transcurso de las misiones. En acción es un hombre famoso por mantener la cabeza fría hasta en los momentos más problemáticos, lo que lo convierte en toda una referencia en el campo de batalla para sus compañeros. Aunque la realidad es que se encuentra en ese escuadrón para velar y ayudar a su hijo.

Shusei KagariShusei Kagari: Impulsivo y un tanto temerario en sus actuaciones, este joven de 21 años fue catalogado como criminal en potencia y aislado de la sociedad cuando apenas era un niño de 5. Por ello, permaneció encerrado hasta que alcanzó los 19, momento en el cual se incorporó a la disciplina de los ejecutores con la intención de volver a la sociedad. Debido a ello, no puede evitar sentir cierta envidia hacia Akane por la libertad que le otorgó Sibyl desde un principio para desempeñar el trabajo que desease, por lo que la reñirá cada vez que sienta flaquear su voluntad ante los problemas del puesto de inspectora que desempeña. Será uno de los centros de la trama durante la segunda parte de la serie cuando descubra un secreto que puede hacer tambalear el mundo en el que viven.

Shion KaranomoriShion Karanomori: A pesar de ser catalogada como una criminal en potencia, el sistema Sibyl decidió reinsertarla como médico del Public Safety Bureau, asignada a la unidad de Akane Tsunemori. Su trabajo se desarrolla fundamentalmente en el laboratorio, aunque en realidad es una asesora en varios asuntos que van desde el estado de salud de los miembros del escuadrón, hasta la posibilidad de realizar determinados movimientos arriesgados en ciertas misiones que vigila desde su puesto. No obstante, su pasado es un completo enigma, aunque se sospecha que es ninfómana, bisexual y amante de Yayoi Kunizuka.

Yayoi KunizukaYayoi Kunizuka: Anteriormente dedicada a la música, esta joven vio truncados sus sueños cuando el sistema Sibyl la catalogó como una criminal en potencia, sometiéndola a reclusión en un centro de rehabilitación, donde incluso fue privada de púas con las que seguir practicando con la guitarra eléctrica. Angustiada y hastiada de todo, sabedora de que jamás podría reinsertarse en la sociedad debido a los parámetros impuestos por la máquina, decide incorporarse al Public Safety Bureau como una ejecutora, aunque esa liberación será para ella su principal lastre puesto que sus principales enemigos en ese puesto serán los antiguos miembros de su banda, convertidos ahora en convecidos antisistema.

Shogo MakishimaShogo Makishima: Antagonista por excelencia de esta primera parte y enemigo por naturaleza de Kogami, este hombre de cabello blanco y personalidad seductora es el inductor de una cadena de macabros y horripilantes crímenes perpetrados por terceros, con los que ha tenido contacto a través de múltiples personalidades que ha ido adoptando, hasta que el Public Safety Bureau lo identifica y lo cataloga como un objetivo a capturar; un momento a partir del cual actuará a cara descubierta. Un rostro perteneciente a un ser increíblemente cruel y sádico, aficionado a torturar y a acabar con la vida de sus víctimas utilizando una navaja de barbero con la que más tarde descuartiza sus cadáveres. Aunque, paradójicamente, Sibyl no reconoce en él índice de criminalidad alguno, lo que impide a los ejecutores utilizar sus Dominators para acabar o al menos combatir contra él.

Análisis

Si hay unas palabras que pueden definir de un modo claro y rotundo el significado de lo que la relación entre Production I.G. y el anime ha representado a lo largo de todos los tiempos, ésas serían sin duda “Ghost in the Shell”; obra universal de Masamune Shirow que popularizó junto a Akira la estética cyberpunk a lo largo de todo el mundo y que desarrolló una forma de narrativa en relación al género del suspense que reinventaba los estereotipos de la novela y el cine negro, y los adaptaba al campo de las nuevas tecnologías, Internet e incluso al de la cibernética.

Por contra, los diferentes bandazos de esta saga motivados por sus más que lamentables videojuegos y muy especialmente por las dos atrocidades en forma de películas perpetradas por ese criminal de la animación nipona llamado Mamoru Oshii, habían dañado seriamente la imagen del estudio y, junto a ella, la de su franquicia estrella. Un lastre al que se le añadía la lacerante lejanía temporal de sus series de televisión, que en el caso de la última, 2nd GIG había finalizado su emisión el 1 de octubre de 2003, contribuyendo así a diluir el mito en torno al título.

Ciertamente, el estudio sobrevivió al fin de las aventuras de Motoko Kusanagi, aunque productos tan lamentables como Le Chevalier D’Eon, xxxHolic o Sengoku Basara, sirvieron para ilustrar la etapa de decadencia que compartió junto a la mayor parte de sus rivales a partir de 2005. Pero por fortuna, la entrada en la segunda década del siglo XXI dio un nuevo impulso a Production I.G. que lenta pero inexorablemente fue retomando el buen camino, no sin altibajos, hasta convertirse en la que es posiblemente la mejor productora de series animadas de televisión en la actualidad, siendo el producto que tenemos entre manos, Psycho-Pass, una de las mejores y más palpables demostraciones de ello como pasaremos a argumentar a continuación.

Una unión de cerebros para edificar un mundo feliz

Si hay un primer paso para solucionar un problema ése es sin lugar a dudas el reconocerlo. Son demasiados los años en los que la industria del manganime quedó anclada en la autocomplacencia. Una mezcla de nacionalismo y de fetichismo comercial que se inició a mi entender con la “doctrina de los superpersonajes”; esa manía de crear protagonistas alrededor de los cuales se construía todo un universo, en donde la lógica y la coherencia eran sustituidas por el culto mesiánico a la Haruhi Suzumiya de turno, sin que en realidad importase nada que no fuese la avalancha de figuritas, posters, videojuegos y toda clase de porquerías que llevasen su nombre y que pudiesen llegar a las estanterías de las tiendas japonesas.

Esta manía terminó degenerando en apuestas tan simples como K-On, en la que todo el peso del guión recaía en enfatizar las personalidades de las cinco chicas componentes del grupo que daba nombre al anime con el fin de fomentar el factor de identificabilidad con el espectador/lector que, bien por quererse parecer a ellas o bien por desearlas sexualmente, terminaba por consumir todo lo que llevase su nombre asociado. Todo ello sin que muchos supiesen definir qué era lo que les llamaba la atención o les atraía del título en cuestión.

Dicha manera de enfocar los manganimes, fue descrita con la palabra comodín “moe”. Tres simples letras que resumían a la perfección la caída de un género que una vez fue grande, pero que apenas alcanzaba en la actualidad el nivel de parodia de lo que una vez fue. Por ello, cuando Production I.G. le encargó un nuevo proyecto al director Katsuyuki Motohiro, relativamente desconocido y apartado del mundo de la animación, éste tenía claro que había que huir de esa moda con un producto que se opusiese visceralmente a todo lo que había copado durante demasiados años el género. Fue entonces cuando un proyecto de segunda fila llamado Puella Magi Madoka Magica y su inseparable Kyubey se convirtieron en uno de los mayores fenómenos de masas nacidos en el Imperio del Sol Naciente durante 2011.

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Cuatro de los entornos que se pueden disfrutar en Psycho-Pass que denotan el nivel de detalle logrado con el ordenador (clic para ampliar)

El guión entusiasmó a Motohiro y ello, unido al buen sabor de boca que dejó la historia que escribió para Fate//Zero (una franquicia que gracias a él había pasado de mediocre a clásica en lo que a novelas se refiere) terminó por adjudicar el proyecto a su creador, Gen Urobuchi, conocido entre sus seguidores con el sobrenombre de Urobutcher por su estilo nihilista, terriblemente oscuro a la hora de narrar la maldad humana y con no pocos guiños hacia el terror.

Estábamos pues ante un guión original que se llevaría a la pequeña pantalla sin que hubiese en principio manga alguno que sirviese como base. Una espada de doble filo que si bien garantizaría una historia completa que no quedase suspendida a la mitad por los diferentes intereses comerciales de editoriales y estudios, no tendría asegurado, por contra, un seguimiento fiel por parte de un público cuya reacción sería desconocida.

La acogida de esta producción fue inesperadamente positiva, propagándose por las diferentes redes sociales tanto su existencia como su calidad, para muchos la mejor lograda en demasiados años. Aunque eso, como bien hemos recogido en numerosas ocasiones, no es precisamente un motivo de orgullo, ante la escasísima cantidad, por no decir inexistencia, de rivales con un cierto nivel con los que ser comparada.

DetallesPsychoPass

Psycho-Pass está lleno de guiños a películas de ciencia-ficción como “Johnny Mnemonic”a la izquierda, o libros como “Heart of Darkness” (“El corazón de las tinieblas”) de Joseph Conrad a la derecha

Su historia nos traslada al Japón del siglo XXII. Un país totalmente informatizado, capaz de sobrevivir de forma autártica sin comprar o mantener relaciones diplomáticas con nadie, en el que cada persona tiene asignado el trabajo perfecto para ella y en el que el crimen ha dejado de ser un motivo de preocupación para la sociedad. Una especie de paraíso terrenal que encuentra su núcleo en el conocido como “Sibyl System”, un macrosistema que dirige las vidas de todos los habitantes del Imperio del Sol Naciente hasta el punto de ser capaz incluso de se medir su criminalidad teórica para reprimir e incluso eliminar a aquéllos individuos potencialmente peligrosos, incluso sin que en la práctica nada hubiesen hecho.

Nos encontramos evidentemente ante una de tantas distopías de corte futurista. Nada nuevo por lo tanto que no se hubiese visto en películas como “Minority Report”, cómics como “V for Vendetta” o libros como “Fahrenheit 451”, “1984” y, muy especialmente, “Brave New World” (“Un mundo feliz”), pero un tanto inexplorado en el mundo del manganime, donde más bien se limitaban a especular sobre el futuro que le deparaba a Japón en sagas como Ghost in the Shell o Akira, sin construir un nuevo modelo de sociedad aparentemente perfecta cuyo anverso escondía todo un entramado de intereses ocultos en los que el ser humano no era sino un mero esclavo de una clase dominante compuesta mayoritaria pero no necesariamente por seres de su misma especie.

El reto para Urobuchi era por lo tanto difícil aunque, sorprendentemente, lo acometió con una maestría verdaderamente inusual en un oriental a la hora de abordar un estilo claramente occidental. Tal es así que el modus operandi del mecanismo utilizado como centro de la trama, “Sybil”, obedece en realidad a un mito tan extendido en su momento como olvidado en la actualidad como lo eran las “sibilas”; sacerdotisas de la antigüedad con capacidad para predecir el futuro y que hallaban en el oráculo de Delfos a su mayor y más genuino exponente.

SibylSibila

Logotipo del sistema Sibyl a la izquierda y detalle de la sibila délfica en el que se basa (Capilla Sixtina, Miguel Ángel) a la derecho

Este particular medio de control cataloga y juzga a través de diversos mecanismos a los japoneses, impidiéndoles desarrollar determinadas acciones que considerase perniciosas, incluso en el ámbito cultural, y recluyéndolos aleatoriamente en base al índice de criminalidad que la máquina calculase para cada sujeto en base a reglas desconocidas. Un dato aparentemente insustancial pero que conforme se desarrolle la trama irá dejando ciertos enigmas sin resolver, entre los cuales destacan la de si realmente persigue el bienestar de los nipones, si los encarcelados son verdaderamente tan peligrosos como dice, por qué juzga como seres peligrosos a víctimas de crímenes o, simplemente, si de verdad la máquina está dirigida, como todo el mundo cree, a buscar e imponer el bien.

Todos estos detalles nos ponen sobre la pista de que estamos ante un producto completamente atípico en lo que al manganime se refiere. No será tan importante la trama y los personajes como todo lo que parece envolverles. Las cualidades, el pasado y hasta las relaciones entre los protagonistas serán un aspecto secundario y no habrá pocos enigmas en torno a ellos que queden sin recibir una respuesta satisfactoria, como pueda ser la posible relación familiar entre Masaoka y Kogami o por qué únicamente se aclara el cómo Yayoi llegó a la unidad sin abordar el mismo tema con los demás.

En este contexto, el hilo conductor de la trama, tras las presentaciones y puestas en situación protocolarias, será la captura de Makishima. Un ser pérfido y malvado, capaz de inducir o de perpetrar los crímenes más horribles y sádicos imaginables sin que en ningún momento el sistema Sibyl sea capaz de detectar en él el menor indicio de maldad, incluso cometiendo un cruel y despiadado asesinato delante de un ejecutor, apuntándolo con su “Dominator”.

EjecuciónPsycho-Pass
La ejecución de Yuki a manos de Makishima será el punto de inflexión de la trama

Fácilmente deducible de lo anterior, es que el nivel de violencia de muchas situaciones será máximo. Si bien, para burlar los férreos controles que de cara a la televisión existen en Japón para la emisión de ciertos contenidos, buena parte de las situaciones más crudas se verán disimuladas, bien a través de la superposición, la lejanía de la cámara y los clásicos efectos de claroscuro. Una estrategia que contribuye a que su contenido sea soportable, al contrario de lo visto en aberraciones como Baccano! cuyo único interés consistía en saber cuánto aguantaba el espectador en contener el vómito ante las constantes y nauseabundas escenas de gore.

Pero al margen de estos detalles, Katsuyuki Motohiro, fue cediendo progresivamente el testigo a Naoyoshi Shiotani, un hombre más cercano los postulados clásicos de Production I.G. que irá reconvirtiendo la serie. Así, ésta pasará de tener una temática puramente policíaca en la que el objetivo era detener a delincuentes peligrosos en general, a ser la crónica de un duelo entre dos personajes antagonistas condenados a enfrentarse a muerte el uno con el otro. Una especie de Death Note en el que no median componentes intelectuales entre los contrincantes.

Dentro de esta partida, Kogami representará el rol de justiciero duro y sin escrúpulos, capaz incluso de vulnerar la ley que él dice defender con tal de acabar con los criminales, lo que hará que termine por prescindir de su Dominator para sustituirlo por un revolver sin control alguno para su gatillo. Mientras, Makishima desempeñará el papel de hombre vil, sádico e inhumano, capaz de cometer las mayores tropelías sin que le tiemble el pulso y cuyos objetivos, un tanto difusos, parecen ser simplemente los de obrar de acuerdo al mal por el simple placer de perpetrarlo. Aunque los objetivos de los grupúsculos contrarios a Sibyl, difuminarán en cierta forma esta meta.

ViolenciaPsycho-Pass

Las escenas de violencia se encontrarán disimuladas, como demuestra este disparo a quemarropa oculto tras el cuerpo de un perro mecánico

Su productor, George Wada, llegó a afirmar que Psycho-Pass estaba inspirada en la película “L.A. Confidential”, aunque las premisas anteriormente descritas echan por tierra esa afirmación en beneficio de otro largometraje como lo era “Dirty Harry” (“Harry el Sucio”) donde el inspector Callahan, armado con su Magnum 44, perseguía a un ignominioso ser conocido como “Scorpio”, al que incluso llega a apresar, pero al que diversos intereses dudosamente legales ponen de nuevo en libertad, costándole incluso al policía su carrera profesional. Todo ello para acabar la cinta con uno de los duelos más memorables de la historia del cine.

Nadie que haya visto cualquiera de las películas de la saga que encumbró a Clint Eastwood como actor puede ser ajeno al plagio. No obstante, la controversia encuentra su perdón en la sofisticación y en la generosa acumulación de virtudes de las que hace gala un antagonista como Makishima, al que se le dota de una complejidad inusual en manganime alguno y con una psicología mucho más elaborada que la alcanzada en cualquier otra serie del género.

Se trata de un hombre extraordinariamente culto, aficionado a la lectura de los clásicos de la literatura y de la filosofía y con una extraordinaria capacidad para la persuasión para que otros criminales en potencia cometan crímenes en su nombre. Un psicópata algo alejado de los cánones impuestos por Hitchcock pero con sus dos características más identificativas afortunadamente inalteradas: un alto cociente intelectual, y una personalidad seductora que le permita acercarse a su víctima para después matarla cuando surja la oportunidad.

ComplejidadPsycho-Pass
Primerísimo primer plano de Ginoza con la silueta de Akane reflejándose en su gafas, como ejemplo de la meticulosidad de algunos planos

La puesta en escena del guión es sin lugar a dudas magistral. El nivel excepcional en el uso del ordenador para el diseño de vehículos, exteriores y CGs se entremezcla con escenas llenas de primerísimos primeros planos con la intención de meternos en la mente de los personajes, libros que subliminalmente contextualizan intelectualmente la acción, o guiños a clásicos del cine como “La Dama de Shanghái” de Orson Welles, fácilmente reconocible este último cuando un espejo sufra las consecuencias del revolver de Kogami cuando crea haber encañonado a su presa.

Tal es el cuidado y el esmero puesto en la narrativa, que ni siquiera se recurrirá al clásico “cartel” que divide los episodios por su mitad en la mayoría de las series del género, haciendo que los mensajes que en ellos se incorpora del patrocinador de la serie se intercale en medio de la escena. Una confirmación más de hasta qué punto se prescindió de la comercialidad como leit-motiv en el desarrollo de Psycho-Pass , para que la acción se abriese paso.

Por extraño que pueda parecer, los openings gozan también de un cuidado en su elaboración que los eleva a la categoría de obras de arte, y no precisamente por su música. Sin duda “Abnormalize” y “Out of Control” son dos temas magistrales, pero la composición de ambas aperturas, la primera con un extraordinario uso del blanco y negro narrando las personalidades opuestas de Akane y Kogami, y el duelo interior de este último, y la segunda con un uso de colores vivos como contraste entre ambas partes del anime, y como un reflejo del estado espiritual de los personajes, exceden con creces las pretensiones de cualquier otro de sus rivales.

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Kogami junto a Yuki en una escena con el mensaje del patrocinador, sin presencia alguna de carteles

En este contexto, el manejo de la OST por parte de los autores es providencial, hasta el punto de utilizar una suerte de falsos endings en los cuales la acción proseguirá más allá de los límites habituales de duración de los episodios. Una labor simplemente excepcional no sólo por parte de la dirección en cuanto a la amplia selección de temas de calidad incorporados, sino también en relación a las composiciones propias de Yuugo Kanno, que de este modo firma el que ha sido su mejor trabajo hasta la fecha.

Todo este cúmulo de virtudes queda en cierto modo ensombrecido por su falta de originalidad para un espectador occidental. Psycho-Pass es más bien una mezcolanza de obras de renombre del cine negro y de la ciencia ficción que, si bien pueden ser desconocidas para un espectador japonés, no ocurre así con los europeos y americanos, que verán en ella una adaptación animada de clásicos de dichos géneros que incluso “acaba como tiene que acabar” desde nuestro punto de vista prescindiendo así del taoísmo asiático) y con un Makishima tan al gusto norteamericano que incluso no puede utilizar su brazo izquierdo en los compases finales de la trama, tal y como ocurría en la ya aludida “Harry el Sucio”.

El otro gran aspecto decepcionante es el de las relaciones sentimentales. Entre Akane Tsunemori y Shinya Kogami surge una tensión sexual clara desde un principio que en ningún momento se resuelve, ni siquiera con unas simples palabras tiernas. Por contra, tal vez por influencia de GITS Stand Alone Complex, las relaciones lésbicas serán una constante y se consumarán incluso en coitos que se sugerirán de un modo poco o nada sutil, alejando la cámara lo suficiente como para no apreciar con claridad los pechos o los genitales de las mujeres desnudas en la misma cama que claramente acababan de hacer el amor o utilizando elementos del mobiliario doméstico para superponerlos.

SexoPsycho-Pass

Plano de Shion y Yayoi tras mantener relaciones sexuales en el que una lámpara oculta el cuerpo de la primera

Fuere como fuere, los dilemas expuestos y sus trasfondos filosóficos y políticos asociados harán que todos estos detalles sean inmediatamente perdonados. Por ejemplo, ¿hasta qué punto merece la pena el sacrificio del libre albedrío individual en beneficio de una sociedad aparentemente pacífica y perfecta? ¿O cómo podría actuar un ser humano que desconociese el mal cuando éste se materializase ante él en forma de un crimen? ¿Acudiría inmediatamente a combatirlo o por el contrario permanecería inmóvil sin saber qué hacer?

Toda esta problemática en torno a la libertad del hombre se planteará, pero no siempre se resolverá. De hecho, el desenlace de los 22 episodios invita hace necesario de un modo inevitable una secuela (por otro lado ya anunciada) dado que sólo uno de los dos claros antagonistas de la serie ha quedado eliminado mientras que el otro sigue con vida y, si cabe, fortalecido a pesar de la derrota moral que supone para él no haber conseguido la alianza que buscaba.

Es necesario por lo tanto atar demasiados cabos sueltos porque no es el mal el que ha triunfado, pero tampoco el bien. ¿O tal vez sería más apropiado preguntarse quién ha ganado en realidad o qué era lo que buscaba con esta guerra? Cuestiones todas ellas condenadas a esperar en el tiempo para obtener una respuesta audiovisual que, irónicamente, podría darse a través de medios impresos generados por la impresionante acogida de esta producción que ya ha dado sus primeros frutos comerciales.

El nacimiento de un nuevo fenómeno de fans

Tal y como ocurriese en el pasado con otras obras de éxito similar basadas en un guión original (Neon Genesis Evangelion) Psycho-Pass está siendo objeto de una adaptación al manga que lleva por nombre “Inspector Akane Tsunemori” y del que ya se han recopilado dos volúmenes por parte de la editorial Shueisha, que apenas tres semanas después de su estreno televisivo, comenzó a ser publicado en su revista Jump Square.

Este hecho, impide hacer cualquier tipo de valoración sobre esta obra en papel que, para colmo, se encuentra firmada por un novato en estas lides llamado Hikaru Miyoshi. No obstante, puede señalarse que hasta el momento se ha limitado a la simple transición del formato anime al del cómic, incluyendo en él los momentos más reconocibles de la serie, como el avatar de Akane, sin que en realidad se haya apartado de ella de un modo sustancial más que en detalles anecdóticos.

PsychoPassManga

Portadas de los dos primeros volúmenes de “Inspector Akane Tsunemori

Aunque sin lugar a dudas, es el videojuego editado para PS3 el que cumple con la tarea de alejarse de historia primigenia. Desarrollado por Nitroplus, empresa estrechamente vinculada a Gen Urobuchi, y con el título de “Chimi-Chara Psycho-Pass”, este producto, distribuido conjuntamente a los primeros Blu-Rays de la serie, consiste en novelas visuales desarrolladas en varios episodios en tono distendido y claramente destinados a un público infantil y juvenil. Cualidad evidente al ser rediseñados todos los personajes de la serie, mostrando para ellos un aspecto superdeformed. Todo ello a la par que se les dota de una apariencia de marionetas que se desenvuelven por unos escenarios que simulan la apariencia de un teatro.

Un conjunto de pequeños pasos adelante que sirven para identificar que estamos ante un fenómeno en ciernes que puede ser una nueva gallina de los huevos de oro que, convenientemente explotada, podría suponer el encumbramiento de Production I.G. como el mejor, o al menos el más rico, de los estudios japoneses de animación. Por lo pronto, y como ya aclaramos, se está trabajando en una segunda temporada de la que todavía no se conocen sus pormenores, y que, paralelamente a su producción, se editará a su vez una película basada en la serie. Aunque todos éstos serán capítulos de los que, si se tercia, hablaremos cuando llegue la ocasión.

Conclusión

Resumir en apenas unas líneas lo que representa o puede llegar a representar esta serie es una tarea poco menos que imposible. En realidad no aporta nada nuevo al género que no se viese en Ghost in the Shell o en diferentes obras de ciencia-ficción de la narrativa occidental. Pero su frescura y calidad no reside en las creaciones a las que imita, sino en el valor mostrado a la hora de apostar por una historia alejada de los tópicos que han hundido al anime de la presente década y por hacer que el espectador se plantee algo más que comprar oleadas de merchandising o se desgañite por encontrar en Internet ilustraciones fanart que desnuden lo semidesnudo y muestren lo evidente en series cuyo fanservice alcanza los extremos del hentai.

Estamos ante un anime que realmente ha pretendido ser un anime. Con sus luces y sus sombras, sus momentos de parón y su absoluto frenetismo, Psycho-Pass es una serie de animación nipona digna de ser considerada tal cosa. Tal es así que es una de las pocas de las estrenadas en torno a esta temporada (y en general durante casi todo el lustro) que ha conseguido que la termine de un tirón, sin hacer enormes esfuerzos, maldecir en no pocas ocasiones a su creador y, en líneas generales, obligarme a hacer cualquier acto que me consagrase como un santo de la paciencia.

Tal vez en otro contexto bastante más exigente de éste en el que nos movemos, su nota hubiese sido muy inferior. Pero la realidad es que a día de hoy intentar hacer un producto de calidad y conseguirlo es algo tan poco común en el presente, que cualquier título que reúna estas condiciones merece una acogida en nuestras bibliotecas similar a la que recibían los generales romanos al entrar en la ciudad tras una campaña victoriosa al frente de sus legiones, y la obra de Production I.G. reúne de sobra estos requisitos. Un clásico que amenaza con arrebatarle a Masamune Shirow el cetro en el género del cyberpunk.

Psycho-PassFin

NOTA: 8,25

22 comentarios el “Psycho-Pass, el Brave New World de Production I.G.

  1. Ya termine de ver la serie y es genial. Me he puesto mala con Kogami ajaja y Gino es tambien guapisimo. Sufri mucho con la parte de la asesina que convertia a sus compañeras en estatutas. Que siniestro. Pero me encanto. Y Akane es genial.

    • Sabía que iba a haber algún comentario en esa dirección xD. La verdad es que las féminas ven el estilo años setenta de Kogami y les entra el buen gusto por los hombres. Que ya uno se harta de ver tanto tweet, estado en Facebook y demás, llenos de “fangirleces” hacia Mangel, Rubius y demás canis online.

      Por lo demás, es cierto, esa asesina es muy desagradable. Pero mucho menos que la de los “chicos de los cascos” y su manera de matar a lo Joker en “The Dark Knight”. La del martillo en concreto es una escena terrible. Pero por lo demás, una pasada de anime. A ver si la segunda temporada mantiene el nivel.

      Un saludo.

  2. Es cierto que hay mucha violencia, pero no es tan desagradable como en otras series como Speed Grapher. Acabo de terminar el último episodio y tienes razón, es igual a Harry el Sucio, menos en el lugar en el que cae el cadáver. Tengo entendido que la próxima temporada está próxima y es muy posible que trate de la destrucción de Sibyl. Es muy buena, aunque me gustaron más las dos series de Ghost in the Shell que ésta.

    • Yo ahí no coincido contigo. SAC y 2nd GIG gustaron mucho en su momento, pero supongo que hizo mucho por ello el nombre de la franquicia que la amparaba. A mí en concreto la primera me gustó, pero tenía mucho relleno y pienso que lo que tenían que haber hecho es fusionar ambos animes descartando de ambos el relleno y hacer una única serie.

      Y bueno, es que Speed Grapher era Speed Grapher…

      Un saludo.

    • Muchas gracias Arturo😀. De Shinsekai Yori no voy a opinar porque todavía no la he visto al completo, pero sí te diré que hay una mejor que esas dos. Y dentro de unas horas verás a cuál me refiero ;D.

      Un saludo.

  3. Gran review como siempre Dath (es que a no ser que me llames por mi nombre tu también, la caballerosidad me impide dirigirme a ti por el tuyo), muy bien elaborada y encima coincido en gran parte de lo que dices, incluyendo la nota (yo le pondría un 8,5 vaya).

    Y Makishima es un personajazo, me encanta su ideología libertaria y sus consecuencias. Se nota que es un personaje bien construido, diseñado de forma congruente, y se puede realmente apreciar el vínculo entre sus ideales y sus actos. Algo que realmente no puedo decir lo mismo de los otros personajes. Si bien los tres protagonistas están muy bien definidos (los encuentro bien diseñados y “reales”), encuentro que los secundarios no están del todo trabajados, creo que podrían haber dado un poco más de sí (excepto Ginoza), y algunos episodios como el pasado de Yayoi no acaban de tener sentido a mis ojos. Pero ya te digo, es una bocanada de aire fresco, un magnífico show, especialmente en los tiempos que corren.

    Por cierto, desconozco si ya la has visto, pero en caso contrario DEBERÍAS. El anime es Shinsekai Yori.

    Te gustará o no, pero dudo que te deje indiferente. A mi me ha encantado, aunque debes ser paciente con él (es lenta, al principio no te enteras muy bien de que va, tiene algun plothole) y mucha gente la dropeó por otros factores que no voy a spoilear, pero como Psycho-pass, es una historia fascinantemente “brain-shaking”. De hecho guarda cierto paralelismo a pesar de ser temáticas y ambientaciones completamente distintas.

    Creo que deberías verla. Supone una bocanada de aire fresco también. No te diré nada de la trama, porque cualquier detalle es un spoiler. Pero de verdad que junto a Psycho-pass, es de lo mejor que he visto últimamente.

    Cuidate e iré mirando y comentando tus reviews y videos en cuanto pueda, mientras voy buscando prácticas y trabajo aquí o en el extranjero xD

    • Arnau, desgraciadamente para los politólogos, la cosa está verdaderamente chunga más que nada porque el curro está en el tema de las oposiciones y tal y como están las cosas, no sacan plazas ni de milagro. Ya sabes, paciencia y… paciencia ^^U. Y sobre Shinsekai Yori… será en noviembre cuando hable de ella😉

      Un saludo.

  4. Qué serie. La acabo de ver y todavía estoy en tensión. Además soy fan de Harry el Sucio y tienes razón, Kogami es claramente una versión japonesa de él. Ahora habrá que esperar para ver si la historia continúa o se acaba en la segunda temporada. Pero tal y como está, ya queda perfecto. A ver los videojuegos cuando por fin salgan buenos lo que son, pero me temo que saldrán para PS4.

    • Eso no lo dudes. Saldrá PS4 y se olvidarán inmediatamente de la 3. Aunque no sé qué decirte, porque viendo algunas de las ponzoñas que aparecieron basados en Ghost in the Shell, no sé yo:/.

      Un saludo.

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  6. Brillante anime. Ginoza y Kogami me recuerdan mucho a Starsky y Hutch y toda la serie desprende un aire a serie policiaca de los 70 que mola, pero mi preferida sigue siendo Cowboy Bebop. ¿Has pensado en analizarla?

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  8. Solo puedo felicitarte, simplemente increible, tanto la serie como tu reseña, un excelente análisis. Tras ver esta serie aun no he conseguido encontrar otra con una trama a la altura que me consiga entretener y mantener interesado como lo tuvo Psycho Pass.

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  11. La serie me gusto , debe ser una apreciacióm muy personal, pero siendo del mismo estudio de Patlabor y GiTS no es original en lo que cuenta (situaciones que causan caos en el orden establecido) pero es de agradecer apuestas como estas en tiempos de vacas flojas.

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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