Noragami, el primer síntoma de debilidad de BONES

Noragami

– ¡No tengo ninguna intención de cortar mis lazos con vosotros! ¡Quiero quedarme a vuestro lado para siempre! – ¡Escucharé ese deseo… por 5 Yen! Tu deseo ha sido escuchado fuerte y claro. Hiyori Iki, ¡que nuestros destinos se entrelacen!

Como no podría ser de otra manera, no me queda más remedio que decir lo que siempre digo en estos casos. Sé que este verano no he actualizado tanto como debería. O mejor dicho, lo que no he hecho ha sido escribir tantos posts como hubiese podido, pero había motivos fundados para ello. Este año acabé más tarde de lo habitual las clases y cuando lo hice acabé muerto y, como no es muy difícil de deducir, un artículo como el que hice sobre Toei no se escribe de hoy para mañana y, desde luego, que tampoco es precisamente la mejor manera de descansar, por lo que, como es fácilmente deducible, cuando finalicé su redacción estaba todavía más cansado que cuando empecé las vacaciones. Todo ello me hizo necesitar un periodo de reposo antes de volver a escribir, si bien no físico (la paliza a entrenar que me he pegado durante este par de meses ha sido brutal) al menos mental.

Durante la época estival, en lo que a las lides que ocupan este blog se refiere, me he dedicado fundamentalmente a jugar y acabar algunos de los videojuegos que tenía pendientes desde hace demasiado tiempo como lo son Valiant Hearts, BioShock Infinite, DMC (el quinto), Metal Gear Rising: Revengeance, Gears of War 3 y el monstruoso, infame y casi criminal Tomb Raider 2013. En lo que a anime se refiere he hecho lo que algún día tenía que hacer de una vez como era ponerme casi al día de Naruto, una serie que creo recordar que no retomaba desde principios de 2008 y, para que os hagáis una idea del atracón que me metí, volví a ver la serie en el capítulo 34 de Shippuden y la he dejado en el 290.

Ciertamente no puede decirse que ésta sea precisamente la mejor manera de recuperar fuerzas, pero supongo que un tío como yo es lo más parecido que entiende en relación a la palabra “descanso”. De cualquier modo doy por finalizadas mis vacaciones y retomo las reviews con una que, en su momento, no pude abordar por pillarme en pleno curso como es la de Noragami, aunque aviso que lo que me motiva para ello se centra más en la repercusión alcanzada que en su calidad intrínseca. Así pues, sin más… ah, se me olvidaba algo. Una oferta irresistible que nadie en sus cabales rechazaría, salvo que se llame Florentino y se apellide Pérez: Nos sobra un TopoR, ¿alguien lo quiere? En fin, comencemos.

Ficha Técnica

Noragami (ノラガミ) es una serie de animación de 12 capítulos (más dos OVAs) pertenecientes al género de Acción Sobrenatural con tintes de comedia, dirigida por Kotaro Tamura para el estudio BONES en 2014. Está basada libremente en un manga escrito e ilustrado por el dúo Adachitoka que empezó a publicarse desde 2010 en la revista de Kodansha “Monthly Shounen Magazine” del que hasta el momento se han recopilado once volúmenes, a los que se añade un spin off de un único tomo titulado Noragami Shuuishuu.

Argumento

Yato es un dios caído en desgracia. A pesar de su aspecto juvenil y de que apenas cobra una moneda de cinco Yen por cumplir los deseos de sus devotos, no es una deidad popular y no ha conseguido cumplir su sueño de tener un santuario propio. Para colmo, a pesar de que su tarea natural consiste en liquidar a los Ayakashi que intentan corromper las almas de los humanos, los únicos deseos que puede cumplir son los relacionados con trabajos de poco lustre entre los que se encuentran tareas tan humillantes para él como las de barrer, fregar y limpiar.

Ante semejante situación, los espíritus que le sirven como armas, los shinki, lo abandonan constantemente hasta el punto de que la última de ellos, Tomone (más tarde conocida como Mayu), ni siquiera duró tres meses en su compañía lo que le obliga a cambiar constantemente este tipo de compañeros mientras pide insistentemente un trabajo digno anunciándose incluso mediante pintadas en las paredes de Tokio. Aunque justo en este momento en el que parece haber tocado fondo, un repentino encuentro cambiará su destino de un modo que no alcanza siquiera a imaginar.

Hiyori Iki, una estudiante de secundaria aficionada a la lucha libre japonesa y al luchador Tono, parece tener la habilidad de ver a la deidad y, cuando se percata de que éste está cruzando la carretera sin mirar y que va a ser arrollado por un camión, ésta reacciona arrojándose violentamente contra él y apartándolo de la vía, lo que hubiese salvado su vida de ser un humano. No obstante su heroicidad le saldrá cara. Empieza a hablar con Yato como si nada le hubiese pasado, pero al echar la vista atrás descubre su cuerpo inerte sobre la calzada mientras dos amigas que la acompañaban tratan desesperadamente de reanimarla.

Personajes Noragami

Yato, Hiyori Iki y Yukine

Ya en el hospital su padre, médico de profesión, consigue hacer que recupere la consciencia aunque ella no alcanza a entender qué ha pasado ni la razón que la ha llevado a su ingreso. ¿Ha estado muerta y ha vuelto a la vida? ¿Acaso la extraña conversación que recuerda con un muchacho no es más que una consecuencia de la conmoción cerebral? Todas sus dudas se aclararán cuando descubra que aquel misterioso hombre se encuentra en su habitación para preguntarle cómo es posible que se percatase de su presencia, lo que asusta a la joven que no tendrá más remedio que adaptarse a él.

A partir del desafortunado incidente, el alma de Hiyori se separa por sorpresa de su cuerpo, que queda profundamente dormido en cualquier parte sin que ésta pueda controlarlo ni pueda volver a él hasta pasados unos momentos. Desde aquel día se ha transformado en una Han’you, una especie de ser a caballo entre el mundo de los vivos y el de los muertos y, sin un ser divino que la proteja, puede ser una presa fácil para los Ayakashi. Por todo ello, le guste o no, no le quedará más remedio que aliarse con Yato con el que a partir de ese momento formará equipo, aunque queda un detalle por resolver; en ese momento se encuentra indefenso sin tener arma alguna con la que enfrentarse a estos seres cuando deciden atacar.

Forzado por la situación, en una pelea contra estos seres localiza el alma en pena que murió joven… en plena adolescencia. Por ello, y sin otra alternativa a la que optar, el dios lo convierte en su shinki otorgándole el nombre de Yukine y tatuando en su ser la palabra “Sekki”. Así, el nuevo miembro del grupo se muestra muy eficaz como katana, aunque su comportamiento rebelde, irrespetuoso y profundamente displicente pondrá en peligro no sólo la vida de su amo sino también de su compañera, de la que se enamorará perdidamente. Ante una combinación tan explosiva, ¿será capaz el nuevo grupo de perdurar a lo largo del tiempo y de resistir los envites que les tiene reservado el destino?

Opening

  • Goya no Machiawase”, compuesto por Shuntarou e interpretado por Hello Sleepwalkers

Ending

  • Heart Realize”, compuesto por Ryo (miembro de Supercell) e interpretado por Tia

Análisis

Si bien es cierto que pocas han sido las alegrías que nos han dado los estudios japoneses dedicados al anime en lo que a la última década se refiere, 2013 supuso un respiro; un año en el que algunas productoras se dignaron a ofrecer algunas series de cierto nivel que volvieron a hacer que los escépticos, como en mi caso, volviésemos a recuperar la fe en un género que llevaba demasiados años sin levantar cabeza. Sin embargo la cuestión que tan buena noticia suscitaba es si ella sería el comienzo de la remontada del manganime o, por el contrario, un simple oasis en mitad de una larga travesía por el desierto que parece no tener fin.

En medio de este debate, a principios de 2014 la comunidad hispanohablante de otakus recibió con gran entusiasmo un anime que prometía convertirse en un nuevo fenómeno de masas teniendo como garantía de calidad al sello BONES que, con sus luces y sus sombras, ha demostrado ser la mejor productora de animación originaria del Imperio del Sol Naciente en esta era de decadencia. Su nombre era Noragami y su protagonista, Yato, se convertía en el nuevo objeto de deseo virtual de las féminas aficionadas a esta forma de entretenimiento mientras que su partener femenina, Hiyori, hacía lo propio con las fantasías más inconfesables de los hombres con gusto por lo oriental.

Por contra, y a pesar de las enormes expectativas que había generado, el sello encargado de llevar este manga a la pequeña pantalla adolecía de un importante factor que ponía en duda su éxito comercial. El cómic estaba enfocado con vistas a ser una serie larga mientras que la compañía, salvo contadas excepciones, nunca adapta guiones que le obliguen a superar los 26 capítulos. Aunque hubo un hecho si cabe todavía más sorprendente como fue que su extensión no llegó siquiera a la mitad quedándose en apenas 12, lo que dejaba este anime en una posición francamente complicada a la hora de medirse con los grandes. Pero antes de entrar a fondo en el resultado final de esta adaptación, hablaremos brevemente sobre su origen y el periplo que padeció para llegar a televisión.

Un dúo de mujeres dibujando para hombres

A pesar de que no me considero una persona desinformada en el campo del manga, el nombre de Adachitoka era completamente desconocido para mí hasta que Noragami se convirtió en un fenómeno viral que colapsaba los muros de Facebook e inundaba el resto de redes sociales, por lo que tal vez lo mejor sería explicar que estamos ante un seudónimo detrás de el cual se esconden dos mujeres. La primera de ellas, Adachi (nada que ver con el creador de Touch), se encarga (al menos por el momento) de los aspectos relacionados con las tramas y personajes principales mientras la segunda, Tokashiki, es más bien la encargada del resto de elementos, en esencia secundarios. Sin embargo, más de una década de carrera es la que avala la labor de unas autoras con mucha más trayectoria de la que inicialmente cabría esperar.

En realidad, las diferentes carambolas relacionadas con la distribución del manga que destrozaban hasta hace relativamente poco tiempo los mercados occidentales habían hecho que su nombre cobrase popularidad entre los otakus estadounidenses a raíz del lanzamiento en su suelo de “Alive: Saishuu Shinkateki Shounen” en 2007. El cómic estaba siendo editado por Kodansha desde 2003 a pesar de que su popularidad era más que cuestionable. Sin embargo, esta particular lotería sirvió para hacer más o menos conocido el nombre de su guionista, Tadashi Kawashima, y junto a él este dúo de dibujantes que plasmaban en forma de imágenes sus ideas.

El manga concluyó en 2010 con 21 volúmenes publicados siendo casi un testamento del aludido Kawashima, que falleció pocos meses más tarde. Casualidad o no, este grupo que hasta el momento se había mantenido en un plano secundario decidió evolucionar del papel de ilustradoras pasando a simultanearlo con el de guionistas. Fruto de esta decisión sería Noragami, que nació en términos oficiales el 6 de diciembre de ese mismo año en las páginas de la revista Monthly Shounen Magazine de la ya mencionada editorial Kodansha, obteniendo cierta notoriedad aunque, desde luego, muy lejos de la de las grandes franquicias del género.

MangaAnimeNoragami

Los diseños del manga (izquierda) fueron ligeramente retocados para adaptarlos al estilo de BONES

Tras casi tres años de bagaje editorial, BONES anunció a finales de verano de 2013 que iba a encargarse de su adaptación a la pequeña pantalla poniendo al frente de la misma a Kotaro Tamura (un nombre de poco lustre) y que Toshihiro Kawamoto, cofundador del estudio y director de animación de Cowboy Bebop iba a encargarse de adaptar el diseño original de los personajes a un estilo más acorde con el de sus anteriores series. Unos días más tarde la productora hacía público el staff de seiyuus al frente del cual se encontraba Hiroshi Kamiya, un muy experimentado actor cercano a la cuarentena que llevaba a sus espaldas casi sesenta animes, si bien en la mayor parte de ellos interpretando papeles de poco lustre.

El mensaje estaba lanzado. La productora iba a apostar fuerte por la franquicia y en octubre del año pasado lanzó el primer trailer del trabajo, de unos treinta segundos de duración, con un enigmático “Ese hombre, sin casa ni trabajo, se llama a sí mismo dios” como gancho. Sin embargo, habría que esperar a otros dos meses más hasta que se mostrase un segundo avance, mucho más completo en el que se daban datos realmente relevantes como mostrar el tema principal de su BSO, “Goya no Machiawase”, y que iba a ser estrenado en la cadena Tokyo MX para posteriormente pasar a otras emisoras como MBS, TV Aichi y BS-11.

Llegado por fin 2014, la serie fue efectivamente estrenada el 5 de enero de 2014, pero para sorpresa de los fans, BONES iba completamente de farol. En realidad la adaptación gozaría de apenas 12 episodios, incorporaría relleno y la acogida en Japón fue mucho más fría de lo esperado, lo que no impidió que Funimation se hiciese con sus derechos para su comercialización en Estados Unidos. Dos preguntas por lo tanto estaban en el aire: ¿tendrían planificadas varias temporadas o es que acaso tiraron la toalla ante una apuesta fallida? ¿Cuáles fueron las razones del fiasco? A lo largo de las siguientes líneas intentaremos explicar los motivos de tan triste desatino.

Un querer y no poder imitar a Bleach

Cuando era muy pequeño, el Quijote se convirtió en el primer libro que estudié. En aquel tiempo me lo explicaban como una obra estructurada a través de dos partes pero que irónicamente se desarrollaba a través de tres salidas. Una primera, con Don Alonso Quijano siendo inmediatamente apaleado y reducido, una más extensa ya en compañía de Sancho con la que recorre toda la Mancha y su más famosa, la tercera, que lo lleva hasta Barcelona donde es derrotado y obligado a volver a su hogar donde finalmente morirá. Si las analizamos conjuntamente obtenemos la que sin duda es una de las obras cumbre de la Literatura Universal. Pero una de las grandes preguntas que los filólogos de cuatro siglos diferentes se han hecho es ¿qué pasaría si el hidalgo más conocido de todos los tiempos hubiese abandonado las armas tras su primer fracaso? Es decir, ¿era este pilar de la literatura española una novela corta destinada a ser una de las “Ejemplares” de Cervantes? Y de haber sido así, ¿hubiese logrado este caballero andante dejar la huella en la Historia que estaba destinada a plantar?

Traslademos ahora este inusual dilema a un manganime con menos pretensiones culturales, pero sí al menos similares en cuanto a su extensión. Imaginemos pues que un par de muchachas intenta hacer una obra cuyas pretensiones sean las de alcanzar una duración similar a la de Naruto o la de Fairy Tail y a alguien se le ocurriese la idea de adaptarla a la televisión narrando únicamente una minúscula parte de su trama mientras deja al espectador con la sensación de haber visto apenas el esbozo de un universo en la que esos primeros episodios, destinados a ser la cola de un león, se convierten en la cabeza de un ratón. Es aquí donde, tal y como ocurriese con la Rayuela de Cortázar, podríamos acabar esta review sin perder un solo segundo más, aunque por supuesto me resulta imposible hacer eso sin al menos exponer mis razones.

Evidentemente, los productos señalados en el párrafo anterior son dos de los mangas de consumo masivo más importantes de los que existen en la actualidad. Pero por supuesto existe un tercero tal vez más representativo y que eludí mencionar de forma plenamente intencional como lo es Bleach, otra trama con las mismas pretensiones de duración y de comercialidad, versionada para la pequeña pantalla por un estudio como lo es Pierrot y concebida de un modo similar a la epopeya del ninja naranja adicto al ramen; contar una historia ya narrada en cientos de ocasiones como todas las que rodean el mundo de los samuráis fusionando su oficio con el de los shinigamis y dotándoles de unas tan inusuales como originales técnicas que hacían de los combates algo que, en la práctica, superaban al argumento.

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Kazuma de Noragami y Uryuu Ishida de Bleach frente a frente

Expuesto todo ello, es innegable que Noragami no es más que una imitación a pequeña escala de la historia de Ichigo Kurosaki. Dicho de otra manera, una alternativa de la Shounen Magazine a uno de los productos estrella de la Shounen Jump. Una realidad que se puede apreciar en factores que van desde las poses hasta las armas con vida propia, pasando, cómo no, por el factor de ultratumba, las enrevesadas querellas entre dioses del más allá o, por supuesto, los parecidos físicos como delata la más que generosa similitud facial y gesticular entre el Shinki Kazuma y el inquietante arquero Uryuu Ishida. Pero es aquí donde surgen los problemas.

Los mangas de este tipo exigen un desarrollo particularmente lento, casi a cuentagotas, en que el lector/espectador descubra poco a poco el universo en el que se encuentra inmerso y que siempre se estructura en torno a las mismas máximas: un comienzo aparentemente sencillo con el que atrapar al público que irá progresivamente complicándose a la hora de aparecer enemigos; éstos obligarán a los protagonistas a desarrollarse, ya sea mediante el entrenamiento o el estudio; las victorias irán haciéndose cada vez más difíciles y el pasado, naturalmente turbulento, de unos y de otros saldrá a la luz combinando la dinámica de acción con el serial; finalmente los personajes del elenco se cuentan por decenas según el rendimiento que le saquen los patrocinadores al merchandising que influirá en la duración de las versiones impresas y animadas acabando en un sinnúmero de tomos, episodios y Dios sabe cuántos videojuegos.

La versión de Noragami perpetrada por BONES nos presenta el planteamiento de un mundo similar. Es decir, mediante doce episodios se nos aclarará la vida cotidiana del dios Yato, sabremos cómo conoce a Hiyori y a Yukine, alcanzaremos a aprender algunas de las reglas básicas que rigen el comportamiento de los Shinki (o tesoros sagrados) y de los Ayakashi (seres importados del folclore japonés cuyo interés consistiría en corromper almas de un modo más o menos similar a lo que vendría a ser la figura de los diablos en occidente) y, por supuesto, conoceremos a sus compañeros de armas. Pero por supuesto la pregunta termina siendo obligada… ¿Y?

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Cuatro ejemplos de los Gags de humor recurrentes en Noragami (clic para amplicar)

No hay en el fondo nada realmente jugoso en los doce episodios del capitulario que invite a engancharse, a vivir con emoción las aventuras y desventuras de este particular trío. Constituyen una mera presentación pero con un defecto añadido, ni siquiera suponen una unidad argumental completa. Por ello me gustaría referirme a Puella Magi Madoka Magica y a lo que en su momento expresé de ella. ¿Cómo es posible que un guión con semejante profundidad se intente resolver en apenas una docena de episodios? Pero si la decepción en una historia aparentemente cerrada era grande, ¿cómo puede definirse en un caso como éste?

La mentalidad de los directivos de BONES es tan absurda como incomprensible. Bleach se emitía a través de TV Tokyo, por lo que el espacio lógico para Noragami era el de Tokyo MX y por extensión la MBS. Ello influyó en que durante su emisión los capítulos adoleciesen de una enorme cantidad de publicidad especialmente visible en forma de rótulos, sin alcanzar eso sí extremos tan groseros como el de Kill la Kill. Pero si se emprendió con ella una apuesta tan fuerte por la comercialidad, ¿por qué planificarla como la adaptación de un cómic de escasas dimensiones?

El último episodio de la serie fue emitido el 23 de marzo de 2014. En ese momento existían nada menos que diez volúmenes editados del cómic de los cuales tan sólo dos de ellos, los que engloban los 11 primeros capítulos de la versión impresa, habían sido adaptados. Acto seguido, las tres últimas entregas animadas, que narraban la historia de la amnesia de Hiyori, fueron creadas por el estudio a modo de relleno para cerrar el arco argumental y hacer ver al espectador que el trío quedaba consolidado de cara al futuro mediante un final abierto y, por supuesto, susceptible de continuación. El problema es que no había ningún motivo para ello.

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Momento de un ataque final ejecutado por Yato echando mano de Yukine al estilo de Samurai Deeper Kyo

Con el material que se encontraba a disposición de BONES, éstos podían haber desarrollado una serie de unos 50 episodios que ayudase a consolidar el fenómeno como uno de los más importantes de la presente década y con el añadido de todo el merchandising adicional que pudiese generar toda clase de beneficios. Siendo así, ¿por qué hacer semejante estupidez? De hecho la comparación es fácil. FullMetal Alchemist fue inicialmente versionado por ellos utilizando esta estrategia. Adaptar más o menos fielmente el manga y después tirar de sus guionistas para cerrar el que, incluso de esa forma, muchos consideramos como una de las mejores series de animación niponas de todos los tiempos, sin perjuicio de retomar más tarde la labor con un calco casi exacto de la versión impresa a al que llamaron “Brotherhood”. No hacer lo mismo en este caso resulta inexplicable.

Me resulta por lo tanto imposible analizar correctamente tanto el desarrollo de las relaciones entre personajes como su evolución psicológica, puesto que ésta se encuentra tan sesgada que es imposible emitir juicio de valor alguno al margen de lo poco que se puede intuir de los primeros compases de la obra de las Adachitoka como son el carácter y mentalidad un tanto infantil de Yato, como la increíble tensión sexual no resuelta existente entre éste y Hiyori, unida a la rebeldía inicial de Yukine hacia su mentor y de la incontrolable atracción adolescente que siente por su despampanante compañera.

En ese sentido, la cantidad de fanservice existente es más que abundante. La ropa interior femenina y los desnudos integrales de las féminas estarán muy presentes, sin enseñar naturalmente sus senos o partes pudendas respetando así las férreas leyes que al respecto se encuentran vigentes en Japón. En ese sentido, es de resaltar el magnífico gusto de muchas de estas escenas donde las autoras consiguen conjugar erotismo y sensualidad sin caer en ningún momento en la zafiedad. Algo muy de agradecer tras los estragos provocados al respecto por HBO y su particular obsesión por convertir cualquier serie que caiga en sus manos en pura pornografía. Por contra, los desnudos del cómic original, incluso camuflando ciertas zonas erógenas eran mucho más abundantes y generosos que en su versión para la pequeña pantalla.

FanserviceNoragami

Comparativa entre un desnudo de Bishamonten en el anime (izquierda) y el manga (derecha)

Resalta por lo tanto el lado femenino a la hora de abordar un manga con un público potencial masculino. Los guiños relacionados con el humor son constantes y suelen girar en torno a Hiyori y al par de pervertidos con los que comparte historia, sobresaliendo así las insinuaciones de Yato para mantener relaciones sexuales con ella, las situaciones histriónicas en la que los rostros deformes y los golpes se suceden y, por supuesto, los curiosos ataques de sueño que asaltan constantemente a este híbrido entre humana y ser sobrenatural. Aunque siendo sinceros, no encontraremos en el fondo ninguna situación con el objetivo de ser cómica diferente a cualquiera de las que disfrutásemos en Ranma ½ o padeciésemos en Love Hina.

El diseño de personajes será uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, no se puede decir lo propio de los combates de los que seremos testigos. Los Ayakashi carecerán en su mayoría de interés y aunque es cierto que contemplaremos en ocasiones la crueldad de estos seres y cómo la saña con la que atacan a almas en pena alcanza tales extremos que la única solución será acabar con su vida, el resto carecerá del menor interés. Es más, la mayor parte de los combates sigue un esquema similar al de Sailor Moon y el ataque con el que Yato echa mano de Yukine para acabar con los enemigos, no sólo tiene la misma construcción narrativa que la obra de Toei (debilitar al enemigo y asestarle el golpe terrible de forma coreografiada) sino que incluso guarda parecidos más que evidentes con Samurai Deeper Kyo.

Es especialmente importante resaltar en este aspecto la total ausencia de sangre o de contenidos gore durante toda la parte de la serie que adapta el guión impreso. Ciertamente, las peleas contra los espectros y espíritus sólo pueden generar dichos resultados en humanos, por lo que si éstos no son heridos, es una obviedad que los amantes de la salsa de tomate quedarán francamente decepcionados con los resultados que, por otro lado, son más que predecibles. Sin embargo en el momento en el que BONES elabora sus tres episodios de relleno (la saga de Rabou), el tono de la serie cambiará ostensiblemente comenzando a verse peleas especialmente virulentas y protagonizadas, cómo no, por Yato con otros de sus semejantes. Algo que demuestra hasta qué punto llega la mala planificación del anime y su caótica evolución.

Sangre Noragami

Los episodios protagonizados por Yabou mostrarán el espíritu más gore de BONES aumentando sus dosis de violencia

Ya en aspectos meramente técnicos, la animación es a grandes rasgos fluida y el uso de CG’s es correcto, siendo tal vez algo evidente en su utilización para trenes cuyo movimiento se antoja tal vez un tanto tosco, aunque en líneas generales su aprovechamiento es óptimo especialmente cuando Yato remata a sus adversarios. A pesar de ello, y en términos generales, BONES llevó a su terreno varias de las escenas del manga mucho más allá del ya aludido fanservice cambiando su enfoque, pensando tal vez en las preferencias del público televisivo, más centrado en planos frontales con cierta amplitud de campo, lejos de la estrechez de las viñetas.

En el plano sonoro confieso que de nuevo únicamente sólo la música que acompaña a los combates ha conseguido llamar mi atención, algo de agradecer al veterano Taku Iwasaki, responsable de este mismo apartado en títulos como Gurren Lagann, Soul Eater o las diferentes OVAs de Rurouni Kenshin. Sin embargo, los dos temas más representativos de la OST, en esencia el Opening y el Ending, son de lo peor jamás seleccionado por el estudio a lo largo de toda su obra. Algo realmente sorprendente si tenemos en cuenta la cantidad de fans que proliferaron por las redes sociales cuando se dio a conocer su canción de inicio, “Goya no Machiawase”, muy presente en los iPods de los otakus españoles.

Se mire por donde se mire, hasta en sus puntos fuertes cojea. A pesar de la brevedad de su extensión se me hizo especialmente difícil de seguir y varias veces tenía que retroceder en el reproductor por haber perdido el hilo del argumento ante la intrascendencia de muchas situaciones, la mala planificación y, especialmente, lo absurdo de su dirección y producción. Por mucho que lo intente no alcanzo a entender los motivos del revuelo mediático alcanzado en su momento ni la ansiedad por una segunda temporada tras el fiasco de esta versión que, tal vez, es uno de los mayores borrones en el expediente de una de las mejores compañías de animación de la última década. Unos fallos que podemos resumir en lo siguiente.

Conclusión

¿Cuántas veces a lo largo de la presente review he repetido que no entiendo el sentido de adaptar de esta manera un manga que promete convertirse en una serie de una duración considerable y que bebe del estilo de Naruto, Fairy Tail o especialmente de Bleach? Me cuesta creer que no existiese nadie en los despachos de BONES que no fuese capaz de persuadir a sus directivos del gigantesco error que supone adaptar una historia de estas proporciones volcando únicamente dos de los volúmenes del original e incorporando relleno a las primeras de cambio para cerrar una trama que, en la práctica no es más que una simple presentación sin más pretensiones que las de poner en situación al espectador sobre lo que está por venir. O tal vez lo correcto sería decir “lo que estaría por venir”.

Se trata de prometer un Iceberg, contentarse con ofrecer la punta del mismo y encima tratar de convencer de sus posibilidades haciendo que hunda a un barco de papel en vez de al mismísimo Titanic. No habrá enemigos carismáticos, no sabremos realmente nada sobre el pasado de los protagonistas, no nos engancharán los temas principales de su OST, no habrá peleas emocionantes, no habrá un objetivo concreto, los rótulos publicitarios son especialmente molestos y en ocasiones no se sabrá qué es exactamente lo que pretenden los protagonistas o el comportamiento de los mismos. Ni siquiera sus dos OVAs merecen mención alguna.

En definitiva, no consigo entender cuál fue el motivo por el que adquirió tanta popularidad en las redes sociales. Lo poco bueno que existe en esta versión de la obra de las Adachitoka está claramente copiado de Tite Kubo y su particular forma de entender el mundo de los samuráis y lo sobrenatural. Los guiños de humor son correctos y personajes como Yato o Hiyomi se encuentran bien construidos e interrelacionados, pero ahí queda todo… o mejor dicho no, puesto que lo que en cualquier otro guión sería un paréntesis cómico a modo de respiro, en este se convierte en su punto fuerte, lo que automáticamente condena a Noragami al abismo sin más redención que la de hacer una nueva versión con un planteamiento, esta vez sí, razonable e inteligente que permita olvidar semejante despropósito que constituye el que es, con mucha diferencia, uno de los peores animes de 2014. Lástima.

Noragami Fin

NOTA: 2,5

10 comentarios el “Noragami, el primer síntoma de debilidad de BONES

  1. Yo vi la serie hasta el capítulo 4 y no la aguanté. Me pareció aburridísima y tampoco entiendo qué le vio la gente. Es como Mirai Nikki, todo el mundo hablando de ella y era malísima. Me alegro de no haber seguido con ella.

  2. Este anime me lo han recomendado y sé que es uno del momento, pero la verdad es que a mí el argumento no me termina de convencer. Además, no sé por qué, pero me recuerda a “Ao no Exorcist”, que no era muy buena. Y ahora con lo que decís, menos que menos tengo ganas de verla.
    Besos.

    • Es que A-1 Pictures hace animes con mucha repercusión en las redes sociales pero con muy poca calidad real. Por eso yo por ejemplo no la he visto a pesar de tenerla pendiente desde hace demasiado tiempo :/

      Un saludo.

  3. A mi nunca me dio la impresión que se quisiera hacer de Noragami algo grande ni épico, siempre lo vi como un proyecto pequeño por parte de Bones que desde un inicio no aspiraba a grandes cosas.

    Me gustaba el toque de comedia de los primeros capítulos, creo que hasta el 4 o 5. Después de eso la serie se cayó a pedazos al meterle drama con el rubio insoportable y peor aun cuando cayó en los mismos tópicos shonen de siempre con peleitas contra alguna organización, una traición, el malo final con podercitos y toda esa porquería que hemos visto una y otra y otra vez.

    Me quedo con esos primeros caps que me hicieron pasar un buen rato gracias a los personajes alocados, pero pronto Noragami murió para mi. Fue otra serie del montón que se desarrolló de mala manera al querer ser pretenciosa con un lado “serio”.

  4. lo de yukine fue una molestia junto a lo de rabo literalmente solo los primeros 4 capítulos fueron interesantes luego se volvio relleno

  5. A mi en particular me encanta el manga, me parece mejor que muchos proyectos con lolis y mucho fanservice y que me fastidian mucho(en serio odio a las lolis), aunque entiendo tu punto de vista al decir que aspira a mucho, claro que lo hacen, todas las series lo hacen, si no pierden dinero, porque para ser honestos, yo no vivo en japón y no me puedo dar el lujo de comprar el material original, cosa que me encantaría, me encantaría apoyar a la industria y a los creadores originales, pero no puedo hacerlo y se al mismo tiempo que la industria del anime y manga está como está por nosotros, tanto los que compran(japoneses en su mayoría y extranjeros) como los que no lo hacemos y al vivir en otros lugares de la tierra no podemos apoyar, pero sí vemos y leemos vía internet, algunos lo hacen pagando en cronchyroll o en paginas de fans, cosa que aunque me duela decirlo igual lo hago y creo, retomando el punto anterior que eso hace que los creadores originales pierdan dinero, por otro lado está el hecho de que muchos fanaticos japoneses prefieran esperar a ver en linea que comprar, eso genera perdidas y consecuentemente hará que el producto se vea afectado, menos publicidad, menos dinero destinado a la animación, porque un episodio cuesta bastante y si la animadora no puede garantizar su exito, para que molestarse, supongo que eso piensan, por ejemplo con naruto, que era y sigue siendo un producto que vende mucho, otra cosa que quería decir es que tienes razón al decir que el tema del camino de heroe ya está demasiado usado, pero que seguirá usandose y ps nada….espera, si me faltó un punto, el decir que nosotros hacemos que la industría del anime y manga genere las mismas ideas, porque si yo veo que el fanservice genera ventas, qué voy a plasmar el los subsecuentes proyectos?, eso es todo buen artículo el tuyo, perdona que me haya extendido 😀 Saludos!!

  6. Ya he visto la primera temporada y sí, es lo que dices, se ve que hay una parte basada en el manga y otra que han hecho por su cuenta para la serie. Pero a mí con Bones me sucede que cuando se inventa algo sobre un manga me gusta. La verdad es que el relleno es mejor que el resto del anime. ¿Te vas a animar a analizar la segunda temporada?

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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