Control Bear [Wonder Garden], o cómo perder la cabeza por un… ¿juguete?

NOTA: El presente vídeo ha sido subido por el propio estudio encargado de la producción del corto para su difusión a través de Youtube y ha autorizado mediante las opciones de su cuenta la inserción en otros sites.

Casi como viene siendo costumbre de un tiempo a esta parte, las entradas en las que hablo de cortos de animación se suceden de seis en seis meses, haciendo las veces de post de transición entre estaciones y sirviendo a su vez como punto y aparte para la llegada de artículos con bastante más enjundia para los que, lógicamente, necesitaré muchísimo más tiempo. Aunque, como siempre, me estoy topando con algunas dificultades, como por ejemplo encontrar algo bueno ya que, sin ir más lejos, acabo de desperdiciar quince valiosas horas de mi vida jugando al Child of Light, buscando en él algo que me permitiese escribir un buen análisis que fuese más allá de la frase “es como un coche con la carrocería de un Lamborghini y el motor de un triciclo”, pero desgraciadamente fallé estrepitosamente en mi empeño…

Centrándonos ya en el corto que nos ocupa, conviene aclarar que estamos ante un anuncio promocional, como por otro lado viene siendo habitual en lo que a apuestas en este formato se refiere procedentes del Imperio del Sol Naciente. Se trata de “Control Bear”, un osito de peluche que podría definirse como una iteración del archiconocido Rilakkuma del que copia descaradamente su hocico y del que se diferencia por una peculiar seña de identidad: carece de cuello y sus dos brazos sirven para sostener su cabeza que, del mismo modo, se encuentra levemente separada del tronco.

Su creadora es la compañía “Spiral Cute”, una joven empresa dedicada al diseño de personajes de corte surrealista y cuyos lanzamientos suelen ir acompañados de campañas promocionales de tipo viral de la que el vídeo que nos ocupa fue el que alcanzó una mayor repercusión, aunque más por la calidad técnica que por la originalidad de su insólita estrella. Según ellos, se trataba de una innovación artística con un sutil toque de humor negro expresado en la idea de que un peluche adorable se arrancase su propia testa como mecanismo para representar la autonomía del individuo que toma las riendas de su propio destino frente a la sociedad, sin esperar agradar a nadie o cumplir con las reglas marcadas. Toda una demostración de hasta qué punto se puede llegar a dar rodeos en el mundo empresarial con tal de no admitir un plagio o justificar una extravagancia o, simplemente, de las paridas que se pueden llegar a soltar cuando alguien se pone la etiqueta de “artista”.

Control Bear

Algunos de los usos promocionales que se le han dado al diseño de “Control Bear

Con esta idea en la cabeza, Studio Colorido, nombre con el que actualmente es conocida la pequeña productora con la que Hiroyasu Ishida (creador de Fumiko no Kokuhaku y Rain Town) dio sus primeros pasos, tenía que llevar a la práctica un pequeño cortometraje de apenas cuatro minutos de duración que sirviese como telón de fondo para ambientar la página web oficial del muñeco. Por ello puso al frente del proyecto al debutante Youjiro Arai que, haciendo uso de unos diseños y de un guión que ha sido en repetidas ocasiones comparado con el estilo del Ghibli de Miyazaki, logró poner hace aproximadamente un año a esta compañía en el punto de mira de los especialistas en el mundo de la animación japonesa por el preciosismo de su composición y el nivel logrado con pocos recursos. Un hecho que dio pie a que este autor volviese a repetir experiencia más adelante con otros dos proyectos de bastante más calidad y que analizaremos más adelante como son Poulette’s Chair y Marukome CM. Pero ello sería adelantarnos a los acontecimientos.

En este caso, las referencias y las inspiraciones relacionadas con la marca de Totoro están más que justificadas no sólo en el diseño de los personajes y en el uso de tonalidades vivas en colores que evocan claramente la apariencia de los ya olvidados acetatos, sino en detalles tales como la utilización de mundos oníricos para la ambientación del vídeo o la aparición de rótulos con la inscripción de “Colorido” como detalle friki y guiño a los fans. Pero ahí es donde queda todo debido a la aparición del mecha gigantesco del final (un elemento inexistente en la filmografía del imitado) que, con su actuación para llegar al mundo en el que los seres vivos carecen de cuello, justifica la evolución del peluche desde su estado inicial al final.

Con todo, la sensación que por regla general he tenido con este corto es la de estar ante una Tech Demo. Es decir, estar ante una demostración de poderío en términos técnicos en la que lo importante es la forma, sin importar en modo alguno el fondo, pero es ahí donde empiezan y terminan todos los problemas. Se trata de una pieza bonita, pero nada más; un simple exponente de un estilo de hacer publicidad diametralmente opuesto al occidental e incomprensible por lo tanto para un público como el europeo, acostumbrado a creativos más agresivos y a campañas más centradas en rostros famosos o en lo llamativo de consignas o montajes. Una obra correcta pero insuficiente que, afortunadamente, fue superada por su autor en sus siguientes creaciones.

NOTA: 5

4 comentarios el “Control Bear [Wonder Garden], o cómo perder la cabeza por un… ¿juguete?

  1. Pingback: Poulette no isu, la losa profesional de Hiroyasu Ishida | Drakenland / El lobo zamorano

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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