Terra Formars, la cruzada contra las cucarachas genocidas

Terra Formd

Ésta es una de las cucarachas gigantes de Marte, un “Terraformer”. Durante los últimos cinco siglos han evolucionado físicamente hasta este punto, con la intención de adaptarse al ambiente marciano. Hace 42 años, los seis tripulantes del BUGS 1 y, hace trece, veinte tripulantes del BUGS 2 fueron asesinados por ellos. – Entonces quieres decir… ¿que estas cucarachas gigantes comen personas? – Dime, si encontraras una cucaracha en la cocina, ¿te la comerías? No, ¿verdad? Pero sí la matarías. Ésta es una guerra entre humanos y cucarachas para determinar qué especie seguirá existiendo. La que pierda, será la plaga a exterminar.

Sí, lo sé, dije que iba a publicar una entrada para felicitar el año nuevo, pero no he podido hacerlo hasta hoy. Cuando afirmé que me dormía sobre el teclado era literal. Hay que seguir con el blog, pero ello implica sacrificios y lo de tener que viajar, currar, estudiar, redactar escritos legales, entrenar y encima pensar cómo estructurar cada entrada exige un tiempo y, lo que es más importante, un poco de sosiego. Es verdad que siempre voy al límite en todo lo que hago, pero necesitaba unos días de asueto porque no es una forma de hablar que cuando publiqué mi entrada sobre Sword Art Online II, me desmoroné acto seguido sobre mi cama y permanecí más de diez horas fuera de combate. De ahí que tal vez alguno se percatase de que la última entrada de 2014 estaba mal redactada y hasta contenía una falta de ortografía más impactante que una bomba atómica en toda la cabeza. Pero es que, en serio, estaba para el arrastre.

Así pues, durante las vacaciones de Navidad he hecho lo que tenía que hacer: descansar. Cogí por banda el Super Mario Galaxy de Wii y me lo pasé, vi de un tirón las 16 películas que tenía pendientes de ver, desescombré mi habitación de apuntes y sentencias y me puse a ordenarlo todo, seleccioné algunos de los temas que abordaré este año para la bitácora y, por fin, conseguí que WordPress eliminase la publicidad que el mencionado server incrustaba (me gustase o no) al final de cada entrada. Aunque donde digo que “conseguí” hay que interpretar que… me tocó pagar. Insisto en que jamás he ganado un duro redactando nada de lo que se ve en esta bitácora y no quería dar lugar a ningún tipo de malentendido.

Y sí, antes de meternos en harina responderé a las dos preguntas que más me han hecho a lo largo de estos días de forma insistente por todos los sitios. La primera, en relación al vídeo que grabé es que sí, he adelgazado mucho porque ya dije que me dio por entrenar de una manera brutal haciendo especial hincapié en correr y lo uno llevó a lo otro; tengo ahora mismo el mismo aspecto físico que tenía una década atrás. La segunda es también que sí, me pitan los oídos de la cantidad de peticiones que tuve para hacer esta entrada y, aunque ya sabéis que no es ése el criterio por el que me rijo para escribir por estos lares, aquí está. Era una franquicia de un innegable éxito entre los otakus españoles y ello hacía que me una review sobre ella fuese obligada. Así pues, y sin más cháchara, pasemos a adentrarnos en el particular e hipercensurado mundo de las cucarachas culturistas de vocación genocida.

Ficha Técnica

Terra Formars (テラフォーマーズ) es una serie televisiva de animación compuesta por 13 capítulos (más un par de OVAs) perteneciente al género de Ciencia Ficción complementado con Terror, Acción y Gore. Fue dirigida por Hiroshi Hamasaki y desarrollada en 2014 por el estudio Liden Films. Está basada en un manga escrito por Yuu Sasuga e ilustrado por Kenichi Tachibana, que actualmente se publica en la revista “Weekly Young Jump” y del que hasta la fecha se han recopilado 11 tomos.

Argumento

En pleno siglo XXI y una vez consumada la que fue denominada como era de “La conquista espacial” con la llegada a la Luna, la Humanidad puso por fin su mirada sobre el Planeta Rojo como gran objetivo a alcanzar durante el tercer milenio. Sin embargo su mayor distancia con el Sol y la existencia de una gravedad de menor intensidad complicaban considerablemente su colonización, por lo que se optó por una estrategia arriesgada. Haciéndose eco del mito popular que hablaba de que sólo las cucarachas sobrevivirían a un hipotético holocausto nuclear, miles de estos insectos son enviados al lugar para estudiar su habitabilidad y, de paso, llevar a la práctica algunos de sus experimentos.

Cinco siglos más tarde y tras toda clase de intentonas fallidas el hombre se siente preparado para poner el pie en Marte tal y como lo hiciese Neil Armstrong en 1969 con nuestro satélite, por lo que habilita una expedición a la que bautiza como BUGS compuesta por seis tripulantes. La aeronave que los transporta consigue llegar a su objetivo, pero ninguno de sus integrantes vivirá para contarlo puesto que nada más tocar tierra son atacados por unas feroces criaturas de aspecto atlético que acabarán salvajemente con sus vidas. No obstante, conseguirán antes de morir enviar un SOS a la Tierra alertando de la presencia de habitantes hostiles y del riesgo inherente a la empresa de cara a futuros reintentos.

Décadas más tarde y escarmentados por la primera experiencia, se enviará una segunda misión (integrada fundamentalmente por japoneses) a la que, naturalmente, llamará BUGS 2 aunque en esta ocasión su naturaleza es claramente ofensiva. Si bien el primer intento fue el de una colonización pacífica, en esta ocasión se pretenderá una conquista en toda regla a pesar de que el enemigo, en términos generales, sigue siendo desconocido. Algo que se traducirá en un nuevo desastre, aunque en esta ocasión no será absoluto ya que dos de ellos conseguirán volver al Planeta Azul con la intención de una tercera intentona en la que consumar su venganza.

Personajes Terra Formars

Shokichi Komachi, Michelle K. Davis e Ichiro Hiruma

Shokichi Komachi tenía 22 años cuando se convirtió en un involuntario protagonista de esta tragedia después de la cual juró vengar a sus compañeros difuntos. Era lógico viniendo de él. Con apenas 15 años ingresó en una prisión para menores después de haber asesinado al padre de su mejor amigo, Nanao Akita, tras descubrir que se dedicaba sistemáticamente a violarlo. El Ejército era su única vía para acceder a la libertad y finalmente se alistó en compañía del mencionado Nanao, llevando consigo el mismo sentido de la lealtad que le había traído la ruina. Pero, una vez más, fue incapaz de salvarlo, ni a él ni a los desdichados que murieron a manos de esos terroríficos seres a los que ya se les había bautizado como “Terra Formars”.

Tras veinte años de rencor y sed de venganza, el ya veterano soldado será de nuevo puesto al frente de un proyecto conocido como Annex I, que en esta ocasión tendrá un carácter internacional a pesar de que uno de sus principales impulsores es Ichiro Hiruma, primer ministro del Imperio del Sol Naciente y, a la sazón, el segundo superviviente de la BUGS 2. De hecho, este carácter de misión de ámbito global será enfatizado por el nombramiento de la norteamericana Michelle K. Davis como segunda en el orden jerárquico del contingente militar, al que se une para limpiar el nombre de su padre y de su abuelo, el primero de los cuales entregó también su vida en el intento de tomar Marte. No obstante, no pueden permitirse un nuevo error.

Con esta intención, la pareja formada por Komachi y Hiruma recorren el mundo buscando personas cuya vida se encuentre destruida ofreciéndoles una salvación: el reclutamiento. Pero para ello tendrán que jugarse su integridad física incluso antes de llegar al espacio. Los elegidos por ellos se someterán a una operación quirúrgica con la que tienen menos de un 36% de posibilidades de sobrevivir, pero a cambio obtendrán las habilidades de un determinado ser de la naturaleza particularmente indicado para combatir a las cucarachas. Una vez superada esta prueba y embarcados hacia el espacio exterior, su suerte y la del resto de la Humanidad estará echada.

Opening

  • Amazing Break” compuesto por Horie Shota e interpretado por TERRASPEX

Ending

  • Lightning” compuesto por Horie Shota e interpretado por TERRASPEX

Análisis

Si en 2012 fue Sword Art Online y en 2013 fue Attack on Titan, en 2014 será Terra Formars el anime que se convertirá en la revolución”. Ésta fue más o menos la frase con la que, desde más de un año, los otakus de medio mundo han colapsado foros, redes sociales, salones y reuniones de todo tipo anunciando el advenimiento de un nuevo dios animado que prometía imponer su dominio con una peculiar mezcla de diseños espectaculares, intriga y gore, lo que suponía retomar las fórmulas convencionales del manganime comúnmente catalogado como “violento”. Una estrategia legítima pero que a un tiempo se mostraba arriesgada… para el espectador.

Como en breve aclararemos, el cómic primigenio se publica en la misma revista que vio nacer a Elfen Lied o Gantz. Dicho de otro modo, el manga llevaría la etiqueta de “Seinen” pero en su faceta más controvertida y peor vista; la de hacer alarde de una constante sobredosis de violencia mediante la cual diferentes personajes van sufriendo toda clase de muertes aterradoras en las que no se duda en enseñar sangre, torturas, vísceras y, por qué no decirlo, sexo. Elementos todos ellos muy solicitados para un pequeño sector del público otaku, pero nauseabundo para la inmensa mayoría del mismo, que critica a estos títulos acusándolos de buscar el morbo fácil mientras desprecia el aspecto más importante que debe tener todo producto de estas características: su guión.

Ante semejante panorama, parecía lógico plantear serias dudas sobre su calidad y máxime tras percatarse de una, a priori, minúscula circunstancia: pese a que todo el mundo parecía hablar del título, nadie se hacía eco de sus personajes; los avatars dedicados a ellos apenas existían por la red y los debates sobre la misma siempre se redirigían hacia el mismo factor como lo eran sus constantes tijeretazos. Es más, no recuerdo en todos mis años en el mundillo un martilleo tan generalizado como he sufrido con esta franquicia en torno a los estragos que supuestamente le había generado la censura a la calidad global de los capítulos. Un hecho que me hizo tener serias dudas sobre si verla directamente o esperar al lanzamiento de versiones más explícitas, aunque finalmente me decanté por la primera opción. Por ello, es necesario antes de proseguir analizar brevemente esta desagradable aunque más que notoria controversia relacionada con su producción.

Una de las censuras más polémicas de todos los tiempos

No cabe lugar a la duda de que triunfar en el mundo del manga tiene mucho de lotería. Tal y como dijimos al hablar sobre la trayectoria del estudio Toei, gran parte de los títulos que han pasado a la historia como referentes del género fueron obras de mangakas que compaginaban su vocación con otras tareas de mayor enjundia y que, sin más, dieron la campanada que los catapultó al Olimpo de los elegidos. De un modo análogo, la historia de Terra Formars empieza de la misma manera; una apuesta de la editorial Shueisha que, tras leer el guión de un prácticamente desconocido estudiante llamado Yuu Sasuga, decidió darle el visto bueno y transformarlo en un manga que sería estrenado alrededor de 2011 en una de sus revistas menores como era la “Miracle Jump”, una publicación mensual destinada a jóvenes promesas y proyectos menores.

La trama necesitaba un dibujante, por lo que los encargados de la distribución le asignaron dicha tarea a Kenichi Tachibana, un hombre once años mayor que el muchacho a cuya obra iba a dar la vida y que desde 2004 había intentado colarse sin éxito en el mundillo editorial a pesar de obtener de por medio algunos premios menores. La combinación, por lo tanto, no era demasiado halagüeña pero pronto vendría la primera sorpresa. Las ventas del magazine se dispararon únicamente con seis capítulos y un prólogo, por lo que sus jefes optaron inmediatamente por reservarles un lugar de oro en la gran cabecera de su imperio mediático, la “Weekly Young Jump”, donde se convertiría en la estrella más rutilante de su cartel con permiso de Tokyo Ghoul.

Consumado así el éxito en los kioskos, el siguiente paso se centró en la elaboración de una serie de animación, aunque éste sería mucho más accidentado de lo que sus productores llegaron alguna vez a imaginar. No es una manera de hablar que pese a que la franquicia comenzaba a ser una de las más conocidas dentro y fuera de las fronteras del Imperio del Sol Naciente, ningún estudio relevante quería acometer su desarrollo por un motivo fácil de deducir: sus extremadas dosis de violencia hacían que transponer literalmente cualquier escena de las que podían verse sobre el papel, conllevaría la imposibilidad de emitir sus episodios en cualquier cadena de televisión japonesa. Si se prefiere el proyecto era, a priori, inviable.

Algunos de los bocetos de Kenichi Tachibana anteriores al estreno de la serie

No era la primera vez que pasaba con un título salido de las entrañas de la WYJ. Arms Corporation se vio obligada a buscarse toda clase de subterfugios para camuflar la violencia de Elfen Lied hasta el extremo de usar la propia sangre como una suerte de barrera pixelada contra el Gore. Asimismo GONZO DIGIMATION adaptó a dos velocidades Gantz editando primero una entrega de 13 episodios para la pequeña pantalla llena de cortes que más tarde se ampliaría a 26 en su edición en DVD. El formato doméstico permitía efectivamente eliminar la censura, pero el éxito de éste dependía de una manera prácticamente simétrica del cosechado en las pantallas de los hogares japoneses. Por lo tanto, Terra Formars era una apuesta engañosamente golosa que tras un nombre famoso escondía un reto demasiado arriesgado como para que ninguna compañía prestigiosa se jugase su buen nombre con él.

Finalmente, los encargados de recoger el guante fueron los miembros de Liden Films, una empresa de segunda fila fundada en 2012, sin un solo proyecto de renombre a sus espaldas y sin más aval que alguna colaboración secundaria en los animes de Naruto Shippuden o Shingeki no Kyojin. Por ello, no debe extrañarle a nadie que pese a su impresionante renombre en Internet, las noticias sobre la adaptación se filtrasen con cuentagotas: la OVA y las primeras informaciones a finales de marzo, algún que otro anuncio al término de septiembre y, entre medias, la algo desafortunada intrusión de la Warner en las tareas de producción y distribución.

Tras un periplo kafkiano, en el que ni siquiera se supo hasta el final el número de episodios que tendría la apuesta, finalmente ésta se estrenó el 26 de septiembre en las cadenas habituales dedicadas a la difusión de animación de estas características. Es decir, Tokyo MX, TV Asahi Channel 1, BS11y las minoritarias ABC y CBC. Pero, por supuesto, el Vía Crucis no acabó ahí. La serie estaba tan sumamente censurada que algunos de sus episodios resultaban una parodia en la práctica, siendo especialmente vehementes las críticas que llegaban desde occidente. Un hecho a tener en cuenta puesto que éste ha sido uno de los primeros casos en la historia de la animación en los que realmente la opinión de Estados Unidos, Europa y Australia al respecto ha tenido cierto peso.

Weekly Young Jump Terra Formars

Portadas de la Weekly Young Jump con Terra Formars de protagonista

Terra Formars era, desde antes de nacer para la televisión, uno de los nombres más conocidos y respetados por los otakus de medio mundo, así que las distribuidoras europeas y americanas se arriesgaron haciéndose inmediatamente con sus derechos. Un ejemplo de lo anteriormente dicho lo vivimos precisamente en España, ya que Selecta Visión la licenció para su distribución en nuestro país menos de una semana después de su puesta de largo. Pero esta táctica, aunque encomiable, se mostró más tarde como temeraria puesto que, en un mundo como en el que nos movemos, los animes pueden variar sustancialmente en cuanto a su calidad desde lo visto en un principio a lo que finalmente se degusta o se sufre al final.

Las críticas sufridas fueron feroces debido a la censura y, rápidamente, algunos sites norteamericanos de visionado en “streaming” se negaron a seguirla emitiendo hasta que apareciese una versión sin cortes. De esta manera, la página se convirtió en noticia por la forma en la que procedió a su distribución: en octubre mostró de golpe las tres primeras entregas, en noviembre las cuatro siguientes y en diciembre, de una forma un tanto apelotonada, el resto. Así, el título que nos ocupa terminó efectivamente protagonizando titulares, pero no por su calidad sino por constituir un enfrentamiento entre las maneras de entender la pequeña pantalla imperantes en el Imperio del Sol Naciente y el resto del mundo que derivó en una situación esperpéntica. Aunque no todo fueron rasgos negativos.

La ya aludida Selecta Visión decidió ofertar la serie en su canal oficial de Youtube con capítulos en calidad HD y con subtítulos en castellano insertados. Un gesto que sin duda honra a la distribuidora pero que adoleció de dos grandes defectos, como fue el no dejar a disposición del público todo el capitulario o la confusión que existía entre los episodios con censura o sin ella. Fuere como fuere, la adaptación del arco conocido como “Annex 1” llegó a su fin el 19 de diciembre en Japón, reavivando aun más si cabe el sempiterno debate sobre la idoneidad de adaptar ciertos mangas a la televisión y sobre cómo estas versiones debían ser distribuidas en los tiempos que corren, especialmente a través de las mencionadas plataformas de visionado on-line. Pero olvidémonos de estas polémicas menores y centrémonos en las mayores. ¿Es en realidad una producción a la altura de su fama?

Cómo sustituir titanes y Homers por cucarachas y ser descuartizado en el intento

Es para vomitar por los ojos”. La frase no es mía sino que está tomada de la serie Bob Esponja, aunque creo que muy pocas combinaciones de palabras podían definir mejor lo que se me pasó por la cabeza cuando cometí el terrible error de darle una oportunidad a este anime y comprobar en propias carnes cómo sigo sin aplicarme aquella máxima que siempre repito de “no hacer el menor caso de lo que se diga por Internet puesto que suelen ser tonterías”. Por lo tanto, cualquier persona ocupada y con cosas interesantes que hacer, puede dejar de leer esta review en este punto puesto que ya he desvelado lo más importante y con más enjundia de esta reseña como es que, simple y llanamente, estamos ante “una mierda”.

Naturalmente, decir esto es válido para una charla de bar, para un comentario de “What’s app” o, por supuesto, para las sempiternas y cansinas cadenas internetiles de las redes sociales en las que toda clase de animales de zoo intentan hacer como que salen de fiesta, que “mojan” mucho o incluso que saben de política. Sin embargo, se espera que algo escrito en un blog dé para algo más y máxime de una franquicia tan popular. Así que habrá que enarbolar el “Un soneto me manda hacer Violante que en mi vida me he visto en tanto aprieto” de Lope de Vega (ya sabéis, hubo un tiempo en el que en España había gente que sabía leer y hasta escribir o al menos tenía vida más allá de su teléfono móvil) y comenzar con el soliloquio.

La historia comienza con un mal plagio de un combate de la WWE en su modalidad de celda sin techo; un tipo de pelea en la que los luchadores se introducen en una jaula que, al contrario que en sus “Hell in a Cell”, no cubre la parte de arriba, por lo que puede ganarse tanto por la vía convencional (cuenta de tres o sumisión) como escapándose de ella, ya sea por la puerta que de vez en cuando abren o trepando por sus barrotes. Pero no nos debemos llevar a engaños. Estas luchas son divertidas, están llenas de momentos ridículos y suelen terminar con una ocurrencia ante la cual te puedes echar unas risas. El enfrentamiento con el que arranca Terra Formars es sólo… algo nauseabundo.

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La violencia será la clave de Terra Formars; la parte de la imagen “acristalada” por mí representa el gore

Este primer y breve “rifirrafe” resumirá en sí mismo la esencia de la serie que nos espera. Tachibana, emulando los grandes momentos de gloria que nos dejaron producciones de tan grato recuerdo para los amantes del meneo con la mano derecha como “Bible Back”, parece no ser capaz de perpetrar a lo largo de toda su obra un diseño que no parezca una de las aberraciones hiperhormonadas de mediados de los ochenta, en la que todos los hombres tienen 20 kilos de masa muscular hasta en el dedo gordo del pie y todas las mujeres tienen, cuanto menos, 140 de pecho. Todo ello aderezado con primeros planos que denotan una extraña obsesión unisex por agotar las reservas mundiales de silicona en los labios.

De esta manera, el primer y no poco baladí desafío al que nos someterá esta serie será el de sobrevivir al repugnante aspecto físico de sus protagonistas. Pero no será éste el único reto con el que nos toparemos puesto que, acto seguido, el ring enjaulado al que hacíamos referencia dos párrafos atrás nos mostrará la siguiente perla con la que este título pondrá a prueba nuestras paredes estomacales… o tal vez debería decir, las paredes estomacales “ajenas”, puesto que la versión sin censura no es más que una exhibición de vísceras en la que cualquier excusa es buena para mostrar un cadáver mutilado o, por supuestísimo, sus intestinos.

Cualquier excusa será buena para descuartizar al culturista de músculos atrofiados que tengamos delante e intentar hacernos vomitar sin que entren en juego factores de mayor trascendencia. Si se prefiere, estamos ante una especie de versión animada de Mortal Kombat; un videojuego infumable, injugable, incontrolable, aburrido y cutre con el que, por absurdo que pueda parecer, Acclaim consiguió hablarle de tú a tú a Capcom y su todopoderoso Street Fighter II a base de…incorporar la posibilidad de ejecutar al adversario ya derrotado a base de arrancarle casi todo lo arrancable (menos la entrepierna, faltaría más) y que denominaron “fatalities. Y es que, efectivamente, la estupidez ya existía antes de Internet, aunque la Red de Redes la convirtiese en una virtud universal.

Ojos Terra Formars

En varios momentos de la serie se intentará plagiar a Shingeki no Kyojin siendo evidente en, por ejemplo, el uso de los primeros planos de los ojos

Sé que parece que me estoy yendo por las ramas, pero es que marear con sangre y vísceras será literamente lo que una y otra vez se haga con el espectador hasta pasar el ecuador de la serie. Nada, absolutamente nada se salva de la misma en sus comienzos puesto que la historia no tiene importancia alguna en esta etapa. Sólo importa provocar la arcada y mostrar violencia, siendo el resto de aspectos absolutamente irrelevantes. Por lo tanto, es aquí donde nos topamos con una de las claves que hundieron años atrás el nombre del Seinen mediante crímenes contra la Humanidad perpetrados con nombres como Gantz: hacer creer que dicho género va de trocear a un personaje como si de un cordero en una carnicería se tratase, y punto.

Nótese que con éste son ya ocho los párrafos en los que parece que, una y otra vez, le estoy dando vueltas a lo mismo, pero nada más lejos de la realidad. Es simplemente que el comienzo de este engendro es tan malo que a duras penas dan ganas de hablar de él. Pero si hay algo que en verdad resulta imposible tomarse en serio es lo acontecido en el interior de la nave que transporta a los humanos hacia Marte. En ella, de golpe y porrazo, aparecen enemigos al más puro estilo “Alien: el octavo pasajero” y en la que la manera de presentarlos es… una curiosa escena en la que lo que inicialmente parece un acto de “espionaje” a alguien que se ducha, era en realidad… una “gracieta” de los enemigos que querían enseñarle a sus adversarios hasta qué punto son capaces de “cortar por lo sano” con las tonterías.

Como quien no hace la cosa y con esta tontería de por medio, pasará delante de nosotros un episodio imbécil que, si bien no aporta nada al argumento (que no fuese para ejecutar a garrote vil a sus guionistas) al menos nos da un motivo más para golpear nuestras cabezas contra la pared con la intención de asesinar hasta la última neurona que recordase que habíamos torturado a nuestros ojos obligándolos a aguantar esta basura. Pero claro, hay más. Resulta que los humanos no sólo se han sometido a una operación antes de llegar al Planeta Rojo sino que, para alcanzar el estado de asquerosidad muscular del que hacen gala a lo largo de todo el capitulario… requieren de unas inyecciones verdes que dejan a “las Coca-Colas” de Lance Armstong al nivel de un par de caramelos suizos de menta (y mira que le hicieron ganar siete Tours).

Sangre Terra Formars

A pesar de la censura, algunas escenas harán gala de considerables dosis de sangre

Intentando ser serios, la clave de la mayor parte de los manganimes en los que entran en juego factores relacionados con la lucha, han intentado hacer que los lectores/espectadores se enganchasen a su guión a través del conocido como “factor de identificabilidad” que, como su propio nombre indica, trata de hacer que el consumidor se sienta atraído por los protagonistas de una obra despertando la admiración hacia ellos. En otras palabras, los mangakas no sólo buscan que el público deguste su obra, sino también que los personajes que conciban se conviertan en ídolos, bien utilizando el recurso fácil de su belleza física, bien dotándolos de poderes y habilidades sobrenaturales, bien haciendo gala de una personalidad atractiva o, especialmente, haciendo que superen situaciones especialmente delicadas.

En base precisamente a eso último, el recurso más habitualmente empleado es el de la progresión en base al perfeccionamiento: aparece un enemigo prácticamente invencible ante el que el héroe poco o nada puede hacer, por lo que busca maneras de superarse a sí mismo, lo logra y, finalmente, tiene lugar un enfrentamiento capaz de hacer temblar los cimientos de la historia del manga, siendo especialmente ilustrativa la batalla final de Goku contra Freeza con un planeta Namek a punto de estallar. El saiyajin había pasado por las manos de cinco maestros (si contamos a su abuelo) y, tras su cuerpo a cuerpo con Vegeta, se somete a un entrenamiento inhumano a decenas de veces la gravedad terrestre que, tras varios combates y la muerte de algunos camaradas, harán que alcance el estado de “Super Guerrero”.

Obviamente, este tipo de construcción argumental es mejorable desde el punto de vista técnico, pero conseguía su objetivo. Todos los niños comentábamos al día siguiente los progresos de los personajes de Dragon Ball y opinábamos sobre cómo evolucionarían, mientras soñábamos con que existiese en algún lugar remoto de la tierra un “sensei” nos enseñase a ejecutar algo parecido a un Kame Hame Ha. Era algo fantasioso, pero de eso se trataba: hacernos soñar. Sin embargo, ¿cómo se puede querer generar una sensación mínimamente parecida con una historia en la que se acude al… dopaje como medio de fortalecimiento?

TerraHomers

Sí, los Terraformars son el Homer Simpson de sus primeros tiempos con exceso de rayos uva

Cuestión diferente, y que daría pie a un artículo cuya extensión dejaría al nivel de un tuit la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, es la que la máxima de que una obra es mejor cuanto más grande sea su antagonista. Traducido a los asuntos que nos interesan, el atractivo de Monster no residía en Tenma sino en Johan, Final Fantasy VII no cautivó a toda una generación por Cloud sino por Sephiroth o alguien como Spike Spiegel sólo podía morir por un certero mandoble de Vicious y su katana en Cowboy Bebop. Todos estos títulos podrán gustar más o menos, ser objeto de debate en cuanto a su calidad global o incluso protagonizar controversias entre partidarios y detractores, pero si hay algo que siempre ha caracterizado su mínimo común denominador es el carisma, el atractivo… el morbo de sus “malos”.

Por todo lo dicho en el anterior párrafo, me cuesta mucho entender cómo es posible intentar generar un sentimiento parecido con una horda de versiones chamuscadas de Homer Simpson de principios de los noventa, con los músculos de Schwarzenegger y el cerebro de una “tuitstar”, sin más leit motiv que el de partir en trozos a sus adversarios o ser partido él (verticalmente, por cierto). Tal vez por ello sus partidarios han construido una serie de líneas de defensa basadas curiosamente en Shingeki no Kyojin, alegando que los titanes tenían un comportamiento parecido en cuanto a su irracionalidad. Pero tal argumento obvia un hecho como es el que en dicha serie existían especímenes especialmente difíciles de matar que resultaban ser… unas más que inesperadas sorpresas para los integrantes de las patrullas de reconocimiento. Lo que vemos en estos trece episodios de Terra Formars es… simplemente lo mismo una y otra vez con muy ligeras variaciones.

Tal vez por ello, el otro gran punto fuerte en el que sus partidarios se refugian es en su gran elenco de personajes y el hacer gala con ellos de la “doctrina George R.R. Martin” consistente en asesinarlos a las primeras de cambio sin que ninguno llegue a ser imprescindible para la evolución de la historia. Pero de nuevo dicha afirmación choca con la realidad puesto que es verdad que el creador de “Canción de Hielo y Fuego” ha mostrado siempre pocos escrúpulos a la hora de deshacerse de sus protagonistas, pero siempre lo hace cuando se ha asegurado de sacarles todo el jugo. En este título, varios miembros del escuadrón Annex I morirán, pero lo harán de una manera demasiado prematura, sin que nos dé tiempo a admirarlos o a sentir la menor empatía respecto a ellos hasta que les llegue el momento de morir.

TerraFreeza

¿La nave de los humanos es una imitación de la de Freeza en Dragon Ball? ¡Paparruchas!

De esta manera, y acontecida por fin la llegada de los humanos al Planeta Rojo a bordo de la nave de Freeza el resto del capitulario se basará en lo mismo: batallas y más batallas hasta el final. Aunque será aquí donde nos encontremos con una novedad como es la de irnos presentando a diversos miembros del ejército humano a la par que se escudriña su pasado a golpe de Flashback, lo que nos ayudará a comprender tanto los motivos que les llevaron a enrolarse en tan particular empresa como las razones que les motivan para actuar de determinadas maneras en mitad de un combate. Todo ello con un estilo… muy similar al que se utilizaba en “Lost” (Perdidos) con los diferentes supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines para delatar su periplo vital fuera de la Isla

En ese sentido, hay que reconocer que dichas subtramas se encuentran cuanto menos bien hilvanadas y superarán con creces en interés a la principal, aunque se expongan de una manera demasiado sucinta. Efectivamente seremos testigos del drama del hambre, de traiciones en el ámbito del matrimonio o de deportistas caídos en desgracia. Sin embargo, debemos tener en todo momento presente que la mayor parte de ellas sólo se desarrollarán mediante un único episodio, por lo que será difícil desarrollar respecto al guerrero en cuestión algo más que un mínimo interés circunstancial que inmediatamente perderemos después de su victoria o derrota.

Tampoco podemos olvidarnos de algo importante y que sí se encuentra bien entrelazado con el resto de elementos: la combinación del pasado de los combatientes con su presente como luchadores por la Humanidad. Así, todos ellos sufrirán una transformación que adaptará las capacidades que desarrollaron en su vida cotidiana (como por ejemplo el boxeo) con las habilidades del ser viviente que las potencia, dando como resultado una antiestética simbiosis ente hombre y animal (o insecto) que recordará en cierta medida a los Super Sentai que tan buenos resultados le dieron a Toei.

De vez en cuando, la serie hará gala de una utilización inteligente de sus fotogramas, aunque ésta será anecdótica

En realidad el resultado de todo ello es desolador. Salvo el enfrentamiento de Michelle K. Davis y el sacrificio de Adolf, la inmensa mayoría de estas escaramuzas carecerán de interés alguno salvo por una curiosidad. Como ya he repetido en numerosas ocasiones, la selección de cierto tipo de animales por parte de los protagonistas obedece no sólo a su experiencia vital y a la identificación que sientan con ellos, sino en la conveniencia de adoptar la manera con la que éste puede plantarle cara a las cucarachas en el ciclo vital, lo que vendrá precedido de un vídeo explicativo que estará narrado nada menos que por Jouji Nakata, posiblemente el mejor Seiyuu de la historia de Japón en estas lides; una faceta que compagina con el papel de Alexander Gustav Newton en el título. No obstante, este factor constituye un oasis en mitad de un desierto.

Estamos por regla general ante un producto mediocre en todos y cada uno de sus aspectos que desde un principio se muestra incapaz de superar el lastre de no haber sido producido por un estudio importante y que, pese a que existían nada menos que once volúmenes publicados en el mercado nipón, el porcentaje que adapta de los mismos es ridículo. Para colmo, el final que se le confiere al conjunto es sencillamente ridículo, por lo que son muy pocos los elementos existentes sobre la mesa para justificar el haber perdido el tiempo sufriendo con sus trece infumables episodios, a los que ni siquiera redime la última y horriblemente mal planteada promesa de delatar en el futuro una traición, producto de un interés que va mucho más allá de lo que inicialmente podían dar a entender los límites de la “buena fe”.

La mayor parte de sus fotogramas son oscuros, impersonales, carentes de interés y simplones desde el más simple y elemental sentido de la composición. Salvo muy contadas excepciones, rara es la escena construida con una intención diferente a la de mostrar (o no) gore. Y todo ello con un detalle todavía más sangrante a sus espaldas como es el de que su director es Hiroshi Hamasaki, con 55 años a sus espaldas y uno de los currículos más abultados como animador del actual panorama nipón. Un cúmulo de desastres que se unen al hecho de adolecer de una paupérrima OST (compuesta por Shousei Murai) que pasa sin pena ni gloria ante los oídos del espectador, y que constituye la puntilla para dictar sobre Terra Formars una “sentencia” sin temor alguno a caer en la arbitrariedad.

Conclusión

Definitivamente el exceso de bazofia ha atrofiado el poco gusto que todavía quedaba en la comunidad otaku de habla hispana. Zafia, soporífera, grosera, carente de originalidad… prácticamente todas las descalificaciones que podamos concebir en relación a una serie serían aplicables a Terra Formars, tanto en términos globales como en fragmentos aislados de la misma. Incluso un simple fotograma bastaría para llegar a esas conclusiones sin temor alguno a mentir. De hecho, ahorrarse su visionado es una de las decisiones más inteligentes que podríamos abordar si tenemos en cuenta que lo poco salvable de la misma comenzará a partir del episodio seis y que la censura mejora sensiblemente su contenido y no al revés.

En base a lo anterior, he de hacer especialmente hincapié en que las críticas que recibió no se centraron en que el título fuese ponzoñoso, sino en que las televisiones que lo emitieron se preocuparon de hacer que el espectador no vomitase su estómago… viendo una versión actualizada aquellas maravillosas asquerosidades con las que Mortal Kombat hizo las delicias de todos los adolescentes pajilleros que abandonaban una hora al día sus prácticas autodidactas de zambomba por el salón recreativo de turno. Puede parecer tonto, pero es que estamos llegando a unos extremos en los que hay gente para la que el anime no es más que una combinación de tetas, músculos y vísceras que, convenientemente revueltos, dan como resultado lo que para ellos es un hito intergeneracional mientras que para el resto de los mortales es poco más que un residuo nuclear.

En resumidas cuentas, la inmensa mayoría de su metraje es pura basura, en la que no se salvan ni los aspectos técnicos ni los estéticos, dado que lo poco bueno de lo que disfrutan estos últimos está copiado, bien sea de clásicos japoneses, de películas de serie B o, por supuesto, de Shingeki no Kyojin, del que no es sino un plagio descarado al que intenta torpemente imitar desde la perspectiva Super Sentai, pero contra el que sólo consigue… inspirar pena. Una verdadera recopilación de los peores vicios del género cuya simple popularidad debería ser motivo de una profunda reflexión que nos ayude a vislumbrar lo bajo que hemos caído los amantes del anime tanto en Japón como en el resto del mundo.

Terra Formars Fin

NOTA: 0,25

 

14 comentarios el “Terra Formars, la cruzada contra las cucarachas genocidas

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  2. Yo no soy tan duro con ella. Se deja ver hasta el final y si te gusta el gore, como es mi caso, tiene su interés. Otra cosa es lo que dices sobre que se parece mucho a SNK. Yo también lo pensé sobre todo por los Terraformars que se mueven de una manera muy similar y varios planos recuerdan mucho a ellos. Será cosa del director y de haber colaborado en la serie. Te recomiendo que le eches un vistazo al manga, que está mejor que el anime.

    • El manga no lo leeré básicamente porque me temo que en esencia es más de lo mismo pero con mucho más gore. Y eso ha sido una de las cosas que más me ha irritado sobre el anime. No obstante, gracias por la recomendación.

      Un saludo :3

  3. Parece que ningún anime últimamente obtiene nota. Será por todo lo que dijiste que no me animé a verla cuando decidí las series de la temporada pasada. Y ahora con tu opinión menos ganas. Como siempre, ¡gran artículo!

    • Sabia decisión puesto que eso te ahorras. A mí sin embargo casi casi me metieron el título por las orejas y de tanto martilleo pensé que era algo digno de lo que hablar. Después de haberlo visto… buff 😦 Y sobre las notas… es que lo que estamos viendo desde hace demasiado tiempo es malo con ganas y cada vez tengo menos paciencia con esta clase de títulos que nada aportan pero que gozan de una enorme popularidad en Internet (a mi entender sin motivo alguno).

      Un saludo :3

  4. A mi tampoco me gustó nada esta serie. Muchos amigos mios decían que estaba muy bien, que si los combates estaban currados o que los personajes molaba. Pero nada, cero. Una patata de serie. He visto tu blog y está muy trabajado. Pones notas muy bajas pero por lo menos argumentas y eso cuentas. Aquí otro lector más.

  5. La verdad es que ni siquiera al argumento le veo mucho sentido, ya que no me parece nada original, sino copia de cosas que ya se han visto antes. Además, si cuenta con tanto gore, sin duda no es para mí. Lamentablemente, desde hace unos años, salen un montón de series donde lo único que importa es el gore y el fanservice sin que el guión valga la pena. Me hiciste reír mucho al principio de la nota.
    Besos.

    • Lo del principio, si te interesa, es del episodio de Bob Esponja en el que a Patricio le da por componer un tema musical y, cuando lo estrena, resulta que es horrible y hasta destroza con sus notas la piña en la que vive xD.

      Un saludo.

  6. No me interesa en lo absoluto esta serie de la que solo pude aguantar capitulo y medio pero quería agradecerte enormemente porque gracias a la entrada de navidad me dije a mi misma: “Ok, vamos a darle su oportunidad a To the moon” y ha sido una experiencia como hacía rato no experimentaba.

    Saludos y ojalá las series basura dejen de torturarte tanto jaja
    Mira Ping pong/Mushishi/Barakamon del año pasado!

    • Me alegro muchísimo de que te gustase To the Moon. Yo todavía lloro con la escena de River y de Johnny en la feria… Respecto a lo de Ping Pong la pongo en mi lista dado que la recomiendan mucho (junto con Space Dandy) desde el entorno otaku del continente americano y… ha despertado mi curiosidad. A ver si para dentro de un par de meses puedo darle una oportunidad. Por cierto, me alegro de volver a verte por aquí ^^.

      Un saludo.

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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