Organizando el chiringuito hasta el próximo verano

Adorable imagen, ¿verdad? Lo cierto es que me apetecía poner algo así (que, bien pensado, parece una versión en anime de Begoña Villacís) para ilustrar un post que describiese cómo van a ir las cosas en la bitácora durante los próximos meses en vista de lo apretada que voy a tener la agenda y del poquísimo tiempo que me va a quedar entre medias. Aunque tal vez tendría que haber elegido como imagen una que incluyese algún tipo de reverencia que simbolizase una disculpa, puesto que no he podido escribir tanto como me hubiese gustado y, cuando he tenido oportunidad de hacerlo, la falta de ganas y la desmotivación han podido conmigo. Pero lo primero es lo primero, así que os comentaré brevemente más o menos lo que pienso hacer en líneas generales durante el próximo curso y por qué he estado tan aparentemente apático.

Por un lado, se encuentra lo que ya he explicado en múltiples y muy repetidas ocasiones. De un tiempo a esta parte, mi vida gira en torno a dos conceptos como son el trabajar y el estudiar. En ninguno de los dos ámbitos me puedo quejar, la verdad, pero cuando llego a casa en lo único que pienso es en tirarme sobre la cama y en olvidarme de problemas. Algo que implica que escribo únicamente en momentos muy aislados y, desde luego, ponerme a hacer algo que no sea empollar leyes hasta caerme de espaldas es un lujo que apenas me puedo permitir. Pero de vez en cuando lo hago, a pesar de que puedo decir abiertamente que no lo hago por placer.

Sí, es cierto, el anime de esta década es simplemente deplorable y prácticamente no se editan videojuegos realmente dignos de ser jugados con la complejidad que su mecánica de juego exige. No obstante, con un canto en los dientes me daría si todos los males viniesen por ahí y no por donde auténticamente están viniendo. Es aquí donde me veo obligado a hablar durante lo que queda de este párrafo y todo el siguiente de política, porque es imposible tener un mínimo de amor por España y no sentir ganas de vomitar no sólo ante la actual situación política, sino por la que muy en breve nos tocará padecer. En serio, la mentalidad de este país es de traca, y por lo visto la solución para un problema de corrupción generalizada en las instituciones es transformarlas en zoológicos donde no sólo siga imperando la corrupción y el “niñopapismo” que ya existían sino que además éstos convivan con personajes dignos de un sainete, cuyo único objetivo es el de protagonizar payasadas mediáticas para dar que hablar y que más de uno no pasaría una evaluación psiquiátrica seria (o, por qué no decirlo, un test de alcoholemia, que ya ha habido algún que otro caso…). Todo ello sin contar con que, salga quien salga en las próximas Generales (que posiblemente ganará nominalmente Rajoy), esto va a ser simple y llanamente ingobernable, con todo lo que implica…

Especulaciones partidistas al margen y, por supuesto, independientemente de la más que justificada oleada de mociones de censura que habrá si tras las susodichas Generales se producen según qué pactos de investidura, creo que el mensaje está lanzado y se entiende a la perfección. La situación de este país empieza a ser sencillamente un completo, total y absoluto disparate merced al infantilismo en la mentalidad de ciertos sectores de la población, la permeabilidad de éstos a la demagogia barata y necia y, por supuesto, la epidemia de telebasura metida a aleccionar sobre esta clase de asuntos que explica muy bien lo mal que estamos y “lo peor” a lo que podemos llegar. Y con un panorama así de negro, tengo muy claro lo que voy a hacer: quedarme de brazos cruzados. La gente sabrá las barbaridades a las que vota y que apechuguen ciertos partidos y sus militantes con la dedocracia interna que los ha llenado de botarates sin más mérito o trabajo conocido que el de “haber sido señalado por el dedazo”. Por lo tanto, los que somos españoles ya sabemos que esto se va a la mierda y a pasos agigantados, pero mientras tanto vamos a vivir una inmensa cantidad de esperpentos con los que, al menos, nos podremos morir de risa antes que de asco.

Mientras tan halagüeño y esperanzador futuro nos aguarda, éste para mí va a ser un año de chapar como un campeón por lo que me será más difícil que nunca escribir, aunque lo haré. Sin embargo, mi primer post después de éste que tenéis ante vosotros será, muy posiblemente, una videoreview de un libro, puesto que entre tocho y tocho, de vez en cuando me da por darle una oportunidad a cosas más o menos intrascendentes que, si me gustan, pueden tener un pequeño espacio en esta bitácora por ser más que recomendable su lectura. No le quiero poner fecha, pero me imagino que en torno a una semana será lo que tarde en publicarlo.

Respecto al anime, hay dos títulos que no puedo seguir dejando en “La Nevera”. El primero es el de Ping Pong. Me lo han pedido hasta por debajo de las piedras, sé que es una buena serie y, desde luego, la siguiente entrada centrada en la animación japonesa estará dedicada a la misma. El segundo es, como no podría ser de otra manera, Tokyo Ghoul, pero es que no es una manera de hablar que cada vez que me pongo con ella, me entra una pereza asfixiante que termina por hacer que la mande a tomar vientos una y otra vez. Por mis narices, ésa está analizada antes de que acabe el año. Aunque, naturalmente, no serán las únicas.

En el terreno de los videojuegos, me gustaría anunciar una novedad. Durante este año voy a hablar (o al menos ésa es la idea) de al menos tres títulos occidentales, dado que en el fondo ya hice algo parecido con To The Moon. Simplemente, creo que esos productos de los que quiero hablar son de una calidad sobresaliente e indudable pero, por encima de todo, tienen una importancia histórica (y sentimental) salvaje que los hacen más que apropiados para estar por estos lares a pesar de que ya sobre ellos se ha escrito todo lo imaginable y hasta es posible que un poco más allá. De hecho, creo que una de ellas ya está a punto de caramelo, al menos en cuanto al “trabajo de campo”, aunque dependiendo de cómo me salga en cuanto a extensión, las siguientes tardarán más o menos en publicarse.

Por supuesto, no voy a soltar prenda sobre lo que voy a sacar durante el presente curso, aunque sí que voy a hacer una confesión: la de que no sé si dedicarle o no un análisis a una película sencillamente maravillosa. Se trata de Okuribito (traducida en España como “Despedidas”) y doy por sentado que cualquiera que pase por estos lares le ha dado al menos una oportunidad a lo largo del tiempo. Y sí, es un largometraje puramente convencional y que en ocasiones no está del todo bien llevado ni interpretado, pero un final como el que tiene hace que den ganas de enmarcar el DVD y de exhibirlo como si de toda una Gioconda se tratase, porque confieso que jamás en mi vida me había encontrado con un final tan sumamente humano y que me hiciese recordar que es un privilegio pertenecer a esta especie de la que suelo rehuir como buen misántropo. Supongo que, como todo ya se verá, pero no se puede negar que la idea es tentadora.

Así que ésos son a grandes rasgos los planes para el presente curso. Echadle una media de tres semanas entre artículo y artículo, puesto que ya sabéis que siempre he antepuesto la calidad a la cantidad y prefiero “poco y bien” a “mucho y mal”. Aunque antes de acabar, no me gustaría finalizar sin antes hacer un par de pequeños comentarios. Uno, que como siempre agradezco las muestras de afecto que se me han brindado durante estas semanas porque no he estado muy pletórico de ánimos que digamos. Y dos, que a lo anterior hubo que sumarle no sólo un verano asquerosa y asfixiantemente caluroso, sino que encima me he vuelto a hacer un buen estropicio corriendo, aunque ya uno está acostumbrado a según qué caídas. Así que no os entretengo más, espero que tengáis todos un inicio estupendo de curso mientras yo me pongo manos a la obra con el TFM, que por supuesto no se hace solo y que también me exigirá una generosa cantidad de tiempo que, naturalmente, no se solapará con el dedicado a este blog.

Un fuerte abrazo.

Javi.

2 comentarios el “Organizando el chiringuito hasta el próximo verano

  1. Pingback: Himouto! Umaru-chan, la sucesora pacífica e incestuosa de Lucky Star | Drakenland / El lobo zamorano

  2. Pingback: Okuribito, el canto mortuorio a la vida de Yojiro Takita | Drakenland / El lobo zamorano

Los comentarios están cerrados.