Himouto! Umaru-chan, la sucesora pacífica e incestuosa de Lucky Star

Umaru

Mi hermana pequeña, Umaru, es guapa y popular. Es amable, inteligente y tiene muchas otras virtudes. Todos la adoran. Es una chica de instituto perfecta e intachable… o eso es lo que los demás creen. Porque cuando está en casa es vaga, despreocupada y carente de cualquier tipo de inquietud adquiriendo otra personalidad que llamo Himoto

Sí, ya lo sé, no es la de Ping Pong que prometí y que analizaré más adelante pero, como explicaré párrafos después, la actualidad manda puesto que estamos ante uno de los títulos de la temporada en los términos más objetivos y estrictos del concepto, y ello implica cambio de planes. Pero eso no impide que escriba este artículo con un cierto mal sabor de boca debido a que me hubiese gustado publicarlo hace un mes, justo al final de su emisión, aunque la avalancha de trabajo que durante estos meses he tenido me ha impedido ponerme a escribir con toda la enjundia que me hubiese gustado. Además, están las cosas como para distraerse en aspectos secundarios.

Hemos tenido durante el presente año una auténtica avalancha de elecciones de todo tipo, pero lo que ocurra el 20 de Diciembre puede ser dramático debido a la posible configuración de las cámaras legislativas y a la incertidumbre que la entrada de los nuevos partidos va a traer, que hace que sobre todos los españoles empiece a acechar un fantasma llamado“ingobernabilidad”. Yo jamás he ocultado de qué pie cojeo, soy de derechas, pero ni yo ni prácticamente ningún aznarista queremos soportar un segundo más a ese infame dúo “Rajoy y Soraya” y sus intrigas en el Gobierno (desde el cual nos han traicionado) y no puedo ocultar que la promesa de Rivera de que con él este par se irá a su casa es algo que me/nos tienta y máxime después de todo lo que se ha conspirado para que nadie en ese partido se les oponga.

Alguno pensará que el párrafo anterior no viene demasiado a cuento porque es hablar de política en un contexto como el del anime y del manga y ante eso sólo les puedo decir que tienen toda la razón. Pero después de la sobredosis de barbaridades e insultos que les llevo leyendo a unos cuantos supuestos otakus, y para colmo sin venir a cuento, sobre Inés Arrimadas, García Albiol, el mencionado Rivera o, cómo no, los clásicos exabruptos contra Esperanza Aguirre (debido única y exclusivamente por sus ideas), a ver si va a resultar que yo no puedo decir que quiero que el PP vuelva a ser el gran partido de principios y valores que era en los tiempos de Aznar y no la piltrafa de logia en la que lo ha convertido “Mariano” y que me duele ver cómo se va estrellando en todos los sitios por culpa de ese individuo y la bailona. En fin, dejémonos de dramas y metámonos en harina con un anime que me ha servido para desconectar, lo cual no es precisamente poco viendo cómo está el panorama y cómo tiene pinta de que va a estar en breve.

Ficha Técnica

Himouto! Umaru-chan (干物妹!うまるちゃん) es una serie televisiva de animación compuesta por 12 capítulos (más una OVA) perteneciente a los géneros Cómico y de Recreación de la Vida Diaria (que algunos complementan con el Seinen). Está dirigida por Masahiko Ohta y desarrollada en 2015 por el estudio Doga Kobo. Del mismo modo, se encuentra basada en un manga escrito e ilustrado por Sankaku Head, que actualmente se publica en la revista “Weekly Young Jump” y del que hasta la fecha se han recopilado 7 tomos.

Argumento

Umaru Doma es la chica perfecta. Buena estudiante, de modales refinados, popular y aparentemente dadivosa y buena ciudadana, despierta el cariño y la admiración de toda la gente que la rodea. Pero todo cambia cuando llega a casa, donde da rienda suelta a su verdadera personalidad. Es una gamer que le gusta pasar las horas muertas delante de sus diferentes consolas, a la par que consigue completar misiones imposibles en los MMORPGs en los que participa, lee todos los mangas que caen en sus manos o visualiza hasta el último de los animes que se emiten a través de Internet. Aunque nada de eso tendría importancia de no ser por un pequeño detalle. Su transformación en Himoto implica no sólo un cambio de aspecto físico sino también de actitud.

Convertida en la práctica en una niña caprichosa y consentida, beber Coca Cola en cantidades industriales, ingerir hasta el último gramo de comida basura que pueda engullir o dejar la casa hecha un asco son sólo algunas de las múltiples trastadas que perpetra con el consentimiento de su hermano Taihei, que a pesar de conocer y padecer todos sus defectos, la idolatra. Algo que no impide que de vez en cuando se queje por la tremenda holgazanería y por el desmesurado egoísmo del que siempre hace gala y que termina pagando él con su dinero. Pero en el fondo, por algo es su pariente más próxima… o mejor dicho, es su única pariente.

PersonajesUmaru

Umaru Doma, Nana Ebina y Taihei Doma

Ambos viven solos en un apartamento unifamiliar y mientras la una acude a la escuela, el otro trabaja en una empresa que comparte con dos amigos suyos de la infancia, Bomber y Álex, que a su vez se encuentran supervisados por la terrorífica Kanau, que también compartió aula con ellos, pero los superó convirtiéndose en su jefa. Un puesto que desempeña con hostilidad para disimular que se encuentra locamente enamorada del mayor de los Doma, que vive ajeno a sus sentimientos. De hecho, él parece vivir únicamente para su hermana, por lo que se limita a trabajar y cocinar sin permitirse un solo momento para el ocio o el esparcimiento.

Por su parte, Umaru es perfectamente consciente de que sus aficiones son extremadamente caras, pero que Taihei se las pagará. No en balde lleva toda su vida manipulándolo y chantajeándolo emocionalmente para que haga lo que ella quiera. Sin contar con los berrinches a los que lo somete en público y que le tienen completamente horrorizado. Pero poco a poco esto cambiará con la incorporación a su círculo de compañeras de clase que endulzarán su carácter como la tímida e insegura Nana, la picajosa Sylphynford, con quien mantiene una terrible rivalidad en el ámbito de los videojuegos, o la temible Kirie, a la que todo el mundo teme y que terminará acercándose a ella para… ser su aprendiz. ¿Os imagináis lo que puede ocurrir si los mezclamos a todos en el mismo lugar y en el mismo tiempo?

Opening

  • Kakushinteki☆Metamaruphose!” compuesto por Asuka Ogura e interpretado por Aimi Tanaka

Ending

  • Hidamari Days” compuesto por MANYO e interpretado por Aimi Tanaka y el resto de seiyuus femeninas

Análisis

Hacía unos diez meses que no analizaba una serie en toda regla y, si me permitís que os lo diga claramente, es lógico. Después de padecer la infame Terra Formars, que se unía a desastres como Sword Art Online 2, decidí que iba a pasar un tiempo mientras lograba superar el hecho de que uno de mis entretenimientos preferidos como lo es el anime pareciese que día a día se empeñase en demostrar los límites de la expresión “Ha tocado fondo”. Sin embargo nunca pensé que llegaría hasta tales extremos como para tirarme casi un año sin tocar una sola de ellas, y no es para menos. La temporada ha sido por regla general infame y ha tardado mucho tiempo en aportar títulos que, siquiera, hayan obtenido una mínima aceptación popular.

Con esa idea en la cabeza me encontraba cuando, en torno al verano, empecé a percatarme de una auténtica fiebre suscitada en Internet a través de un nuevo y sorprendente fenómeno viral. Consistía en una muchacha de proporciones diminutas que, ataviada con una capucha y armada con una botella de dos litros de Coca Cola, había robado el corazón de millones de Internautas de todo el mundo que reproducían sus palabras, creaban Memes y coleccionaban GIFs de sus aventuras, hasta convertir a la misma, una tal “Umaru” que siempre hablaba de sí misma en tercera persona, en una estrella similar a lo que en su momento fue Osaka, más tarde Haruhi o, casi inmediatamente después que ésta, Konata. Lo que implicaba que tal vez podríamos estar ante uno de los animes más importantes de la presente década. Aunque nadie debe malinterpretar esta última frase.

Efectivamente, la importancia histórica de una serie de animación reside generalmente en la popularidad que conquista y la repercusión que obtiene, pero ello no quiere decir que sea buena. Es más, el mundo en el que nos movemos está lleno de franquicias increíblemente arraigadas en la mentalidad colectiva como Dragon Ball, Bleach o Sailor Moon (por poner las tres primeras que me han venido a la cabeza) que por contra adolecían de un guión paupérrimo en cuanto al nivel y complejidad de su historia o lo plúmbeo de la misma; un lastre demasiado generalizado que ha provocado, en lo personal, que ya no emplee mi tiempo en el análisis de esta clase de apuestas. Sin ir más lejos, y por lo que acabo de decir, no le dediqué en su día review alguna a productos como Stein’s Gate o, más en la línea del que nos ocupa, Kill me Baby. Pero los hechos mandan. Estamos ante el que es, objetivamente, la sorpresa del presente año y uno de los formatos más importantes de la década y ello me obliga a dedicarle al menos unas líneas. No obstante, y como es protocolario en este lugar, aclaremos brevemente ciertos aspectos de su proceso de desarrollo para después enjuiciarlo a fondo.

Un semidesconocido rescatado por el destino del anonimato

Seamos claros desde un principio. Nadie en Occidente conocía, hasta el presente año, esta particular franquicia. No es un decir que muchos sites especializados se percataron de su existencia cuando, casi de pasada, la editorial Shueisha anunciaba a finales de 2014 que, de entre los proyectos que patrocinaba, éste sería uno de los que gozarían o padecerían de una adaptación televisiva. Pero lo cierto es que no, nadie sabía ni qué era este título ni quién era su creador, un tal Sankaku Head, del que apenas existe a día de hoy información en un idioma comprensible para los habitantes del Viejo Continente… Lo que por otro lado es lógico si tenemos en cuenta que tampoco existe demasiado material del mismo en la lengua del Imperio del Sol Naciente.

Así pues, intentemos hilvanar por algún sitio esta breve cronología y empecemos diciendo que su página web oficial (y que recoge información que data fundamentalmente de 2013) es prácticamente un monólogo de Umaru, lo que en cierta manera nos permite afirmar que este mangaka de 29 años se dio a conocer gracias a este título. Hasta ese momento, el material facilitado por él se encontraba fundamentalmente en las Redes Sociales, donde hasta 2012 su trabajo era prácticamente el de un aficionado en lo que a calidad técnica se refería, aunque a partir de ese año, su estilo mejora, en especial en cuanto al manejo del PhotoShop y del ComicStudioPro, llegando a crear algunos fanarts del universo Mahou Shoujo Madoka Magica bastante más aceptables.

Es más o menos durante esta época cuando sale a la venta el primer tomo de su Chi-jikun wo darekatomete! Una apuesta para la modesta revista Dragon Comics Age, dedicada al género Seinen, de la que nada se sabe aparte de su vertiente cómica, que pasó sin pena ni gloria por el mercado oriental y que de ella se hizo un anuncio que es, a día de hoy, la única prueba que me ha sido posible encontrar de su paso por el mundo editorial como profesional. Un dato muy importante si tenemos en cuenta que por Internet se encuentran listas que afirman su presencia hasta en, al menos, otros seis proyectos, a pesar de que nunca se aporte prueba alguna.

DesarrolloUmaru

Arriba los bocetos de una serie anterior, abajo a la izquierda diseños posteriores de Madoka y abajo a la derecha Umaru terminada

Fuere como fuere, en Septiembre de ese mismo año empieza a hacer públicos algunos bocetos de lo que en un futuro será el producto que nos ocupa, donde se puede ver a una muchacha dotada de un diseño de corte “chibi” aficionada a jugar a la PSP, con un comportamiento aparentemente infantil y dotada a su vez de una especie de capa con capucha en todas sus apariciones con muchas similitudes a las que se empezaban a poner de moda entre los otakus de la época. Aunque viendo algunos de sus apuntes posteriores, no sería difícil pensar que ese matiz estaba inspirado en la vestimenta de Magical Girl que mostraba Sayaka Miki en el anime de Shaft anteriormente citado.

La idea gusta y el 13 de marzo de 2013, Shueisha decide apostar fuerte por ella empezándola a publicar en las páginas de la Weekly Young Jump, es decir, su cantera de talentos. Poco a poco, los diferentes volúmenes recopilatorios van haciéndose más y más populares y, como ya dijimos al comienzo de esta sección, la propia editorial anuncia su adaptación televisiva, que correría a cargo del semidesconocido estudio Doga Kobo; una expresa creada por un exmiembro de Toei Animation llamado Hideo Furusawa pero que contaba con el apoyo económico de la gran rival por antonomasia de esta productora, Toho.

En honor a la verdad, sería más que dudoso que se esperase demasiado del anime. Estaba dirigido por un director un tanto secundario como lo era Masahiko Ohta y contaba con un equipo tan mediocre y modesto que el que más había aportado al mundo del anime se limitó a participar en el apartado sonoro de Fruits Basket. Por otro lado, tampoco se consiguió la colaboración de ningún Seiyuu de alto nivel para que le prestase su voz a los personajes de esta serie por lo que finalmente hubo que contar con actores de doblaje de un perfil bajo como Aimi Tanaka para Umaru (que también interpretó el Opening y el Ending) mientras que la recreación de Taihei corría a cargo de Kenji Nojima, cuya carrera profesional se había basado fundamentalmente en el mundo de los videojuegos y que sólo era mínimamente conocido por darle vida a Ginoza, de Psycho-Pass.

EstudioPersonajesUmaru

Diseño de personajes del anime de Umaru

Hasta aquí, no deberíamos escandalizarnos demasiado. Un anime del montón de los muchos que se estrenan en el archipiélago asiático y que caen en el olvido en el mismo momento en el que concluye su emisión. Asimismo el manga no permitía tampoco grandes alardes en cuando a su desarrollo dado que el mismo no era teóricamente un One Shot pero en la práctica se desarrollaba como tal. Es decir, con capítulos muy cortos de apenas nueve páginas que narraban un gag y que para nada tenía por qué estar continuado por su sucesor. Una complejidad añadida que aconsejaba que dicha adaptación hubiese requerido de un equipo de desarrollo mucho más curtido que el que en último término la acometió.

Pero el sino de desgracia al que necesariamente estaba abocada esta producción sufrió un inesperado cambio de rumbo cuando Crunchyroll anunció que se encargaría de su emisión a través de diferentes países, entre los cuales se encontraba España. Y sus usuarios respondieron de un modo que muy dudosamente esperaban. Umaru se transformó de la noche a la mañana en uno de los fenómenos virales más importantes de la historia de la animación japonesa hasta la fecha, materializándose en uno de los principales temas de conversación en foros, blogs y redes sociales y con una inusitada demanda de merchandising asociada a su personaje.

Así, no tardó en anunciarse un juego oficial para PS Vita, que a buen seguro no será el único, unido a un manga en clave de Spin Off con Nana Ebina como protagonista, y a una verdadera avalancha en lo que a demanda de figuritas se refiere, hasta el punto de convertir la de Umaru en una de las piezas más cotizadas para exhibir en vídeos de Youtube, fotos de Twitter y Facebook y todo el conglomerado de elementos que componen actualmente la Red. Todo ello a pesar de que el precio de una simple Nendoroid llegaba a los 4.000 Yen, lo que implicaba que los especuladores de las tiendas occidentales no se desprendían de una… por menos de 60 euros con los gastos de envío incluidos. Es decir, más del doble de su precio original. Pero claro está, la pregunta por lo tanto es si el manga y por ende el anime justificasen tal devoción y desprecio por sus bolsillos por parte de sus nuevos fans.

Un divertido e incestuoso matrimonio encubierto

¿Por dónde empezamos exactamente? ¿Somos estrictos y rigurosos o por el contrario nos debemos dejar llevar por las emociones a la hora de valorar este anime? En teoría, plantear este dilema puede sonar algo absurdo. Una serie es en teoría buena, mala o, en el peor de los casos, sencillamente mediocre. Pero una vez visionados los doce episodios que la componen y la extraña mezcla de sentimientos que recorren mi mente al hacerlo, puedo asegurar que no tengo nada claro lo que quiero manifestar por una razón que expresa y tácitamente repetiré una y otra vez a lo largo de esta review: me ha encantado tanto como me ha horrorizado e incluso semanas después de haber finalizado su emisión sigo sin tener clara cuál es mi posición respecto a ella. Aunque no tengo más remedio que decantarme.

A priori Umaru cumple su objetivo. Se trataba de conseguir un nuevo “Superpersonaje” en la línea de Konata Izumi. Es decir, una adolescente adorable, divertida, interesante en cuanto a sus peculiares puntos de vista sobre la realidad, rematadamente friki, con un cierto toque egoísta en su comportamiento así como posicionamientos vitales muy livianos pero lo suficientemente efectistas como para lograr un factor de identificabilidad con el espectador. Y lo cierto es que ambas lo consiguen. En el fondo, la superestrella de Kyoto Animation enaltecía la faceta lúdica de ser una otaku/gamer en Japón, logrando así miles de seguidores que querían ser como ella… o al menos divertirse tanto como ella demostraba hacerlo y, desde luego, la señorita Doma logra en parte esa sensación.

Uniforme Umaru

Capucha y Coca Cola serán las dos armas que siempre portará Umaru en su faceta más friki

Efectivamente, la protagonista de esta peculiar historia actualiza los hobbies de aquella peculiar muchacha de pelo azul que nos sedujo a todos una década atrás, utilizando la técnica del alter ego “Himoto” (un juego de palabras que combina los vocablos “Imouto” [hermana pequeña] y “himono-onna” [el rol que desempeña]). Ante todo el mundo es una chica educada, culta y refinada que despierta la admiración entre sus congéneres. Pero todo cambia al llegar a casa, donde su apariencia física cambia por completo reduciéndose sensiblemente su estatura, adoptando unos rasgos faciales de estética chibi y metiéndose dentro de una sudadera provista de una Fūdo con orejas, al estilo de muchas de las modelos, asiáticas o no, metidas en el postureo otaku. Si se prefiere, estamos ante un personaje que, con la excusa de ser una Himono, está concebida para resultar adorable al espectador. Pero, ¿basta con eso?

Pensemos por un momento en Lucky Star. En sí mismo y como ya hemos dicho, su protagonista compartía muchas similitudes con la muchacha que nos ocupa, pero aquella serie iba mucho más allá debido a la amplia y muy variopinta pandilla que la rodeaba, derivándose de ella nada menos que otros tres personajes principales y de al menos una decena de secundarios con un cierto peso en los diferentes episodios. Era, en definitiva, una serie coral a pesar de tener un nombre propio en su guión que sobresalía respecto al resto. Sin embargo, esa comparativa es la que delata el primero de los grandes problemas del anime que tenemos ante nosotros: fundamentalmente, es cosa de dos.

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Apenas habrá Fanservice en Umaru pero éste será muy blanco y agradable de ver

Umaru es la protagonista casi absoluta de todo aquello de lo que seremos testigos y la presencia de otras personas sólo servirá de mero soporte argumental a lo que ella haga. Algo especialmente dramático si tenemos en cuenta que, durante buena parte de los episodios, ella permanecerá sola en una habitación como la inmensa mayoria de las personas a las que ella imita, fundamentalmente frikis cercanos a lo que se ha dado en llamar hikikomoris por parte de los sociólogos japoneses. Es decir, gente que libre y voluntariamente se aísla de la sociedad para vivir encerrados en sus casas rodeados de animes, mangas, revistas y videojuegos. Por lo tanto, en realidad solo tendrá un partener: su hermano Taihei.

La contrarréplica masculina a esta mujer busca con toda evidencia aportar el lado de seriedad y madurez que se le supone a su hermana pero que en realidad no profesa. Es un muchacho responsable, disciplinado y eficiente que es el que en la práctica aporta dinero y sostiene a la familia… que en todo momento está formada por ellos dos sin que se sepan dónde están exactamente sus padres o si existen otros familiares que los puedan ayudar. Él sabe que ella es, de puertas para adentro de su casa, una niña caprichosa que mediante técnicas de chantaje psicológico y afectivo (en el sentido “blanco” de esta expresión) consigue hacer de él lo que quiere. Pero, claro, inmediatamente surgen las susceptibilidades.

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Como puede verse, Umaru tendrá toda clase de dificultades para ocultar a las visitas su auténtica personalidad, pero lo conseguirá

Si lo miramos desde el punto de vista de las series infantiles, Taihei viste casi siempre con camisa y corbata adoptando el rol de un “papá”, mientras que Umaru se comporta a medio camino entre dos estereotipos como son los de la“hija” y la… “mamá”. Por lo tanto, la pregunta permanece en todo momento en el aire. ¿Cuál es exactamente la relación que mantienen ambos hermanos? O tal vez deberíamos decir, ¿estamos ante un incesto encubierto? Seamos claros, jamás se aprecia nada explícito, pero los comportamientos de ambos y los no pocos coqueteos que podremos apreciar por parte del personaje principal para conseguir el dinero de su hermano para comprarse caprichos, no dejan lugar a la duda. Y a estas alturas ya nadie debería extrañarse.

La insinuación de esta clase de relaciones es muy común en la narrativa audiovisual japonesa especialmente a raíz del éxito de Marmalade Boy y su adaptación televisiva a cargo del por entonces todopoderoso Toei. Del mismo modo, resulta difícil ver este anime sin que otro fantasma se encuentre continuamente coleando como es el de otra adaptación de nombre impronunciable como lo era Ore no Imōto ga Konna ni Kawaii Wake ga Nai, normalmente apocopado con la denominación Oreimo, aunque en aquel caso el autor no llegaba a estos extremos dado que en el fondo la pareja estaba formada por estudiantes y se disimulaba en cierta medida lo que cualquier persona con un mínimo de picardía podía intuir que existía entre ambos. Hablamos por lo tanto de un matrimonio entre hermanos en toda regla y de sus peripecias, que es en realidad lo que oculta Umaru, muy por encima de su alter ego.

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¿Seguro que aquí hay sólo una relación entre hermanos?

En otro orden de cosas, nada de lo anterior constituye obstáculo alguno para la presencia de secundarios, aunque como ya dijimos los mismos serán casi anecdóticos a lo largo del capitulario de la producción y sólo aparecerán, en la mayor parte de las ocasiones, con la intención de aportar algo de picante a la relación entre ambos cónyuges, que siempre será atacada por el lado de Taihei y no por el de su hermana. Tal vez el ejemplo más evidente en esa dirección sea el de Nana, la timidísima y solitaria chica de Akita, incapaz de disimular en acento de la región de la que procede y que se encuentra enamorada del joven galán por un motivo de alcance: es el único hombre que la mira a la cara y no a… sus descomunales pechos.

Lo anterior no debe llevarnos a errores. Como en toda serie de animación, el elenco de nombres y rostros que irán desfilando ante nuestros ojos se presentan prácticamente de un modo casi maniqueo como personajes teóricamente ubicados en un lado que podríamos calificar de luminoso o en otro más oscuro. Pero aquí, conforme vayan sucediéndose las peripecias de los personajes, pronto comprobaremos cómo todos ellos son en realidad buenas personas independientemente de la primera impresión que nos transmitan. No hablamos por lo tanto de que existan lo que horrorosamente se denomina en la actualidad Yanderes y Tsuderes puesto que salvo por Kirie Motoba (claramente englobable en la última categoría) todos los demás son casi inclasificables y sólo buscan transmitir un aire positivo a las historias que se desarrollan. Y es ahí donde este formato empieza a ganar enteros.

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Cuatro momentos de humor blanco de Umaru (Clic para ampliar)

Volvamos a lo que decíamos en la introducción. Se mire por donde se mire estamos ante una historia que pese a contar únicamente con doce episodios se ha ganado a pulso el cariño de los internautas que durante los meses de su emisión han atiborrado de capturas, imágenes, vídeos y GIFs los diferentes foros especializados, blogs y redes sociales motivados por las diferentes frases en tono divertido proferidas por Umaru ante problemas tan cotidianos y universales, como el simple hecho de levantarse para ir al colegio, o ante otros más propios de Japón como lo que lleva a los nipones a optar por pasar una mañana en un CiberCafé adaptado a las preferencias de los otakus.

En ese sentido, la idea con la que la producción pretende captar nuestra atención y ganar nuestro favor es, en esencia, la misma una y otra vez: crear situaciones amables que tendrán una reacción emotiva en el espectador. Todo ello tiene como objetivo que éste adore a los personajes hasta el extremo de que éste ponga a prueba la elasticidad de su rostro a la hora de adoptar gestos deformes que expresen lo adorables, achuchables o incluso estrujables que la inmensa mayoría de ellos pueden llegar a ser a lo largo de todos y cada uno de los momentos que exhibe la serie. Pero es ahí donde nos encontramos con su auténtico talón de Aquiles.

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Pokémon será una de las grandes referencias a lo largo de todo el capitulario, aunque habrá muchos más

Estamos hablando de una serie que se limita a adaptar un manga que, aunque no lo es en términos estrictos, se encuentra concebido como un One Shot y ello siempre supone un reto para el guión debido a que las mismas son, dentro del mercado japonés, muy similares a lo que en el mundo occidental se conoce con el americanismo “tiras cómicas”, que prácticamente se pueden leer en apenas unos segundos, aunque después el lector suela emplear más tiempo apreciando el dibujo, sus trazados y matices. Pero, evidentemente, una cosa es preparar una pequeña historieta que puede narrarse en apenas tres o cuatro viñetas (que además se incluye como un paréntesis de humor en la información) y otra muy distinta es hacer lo propio con una apuesta para la pequeña pantalla.

En la televisión, cada episodio debe contar con, al menos, veinte minutos de duración. Sin embargo, tal y como se encuentran concebidas este tipo de historias, la simple adaptación de las mismas, situación a situación, implica necesariamente crear pequeños “gags” de poco más de un minuto de duración, lo que fuerza al estudio a crear unos quince para, al menos, cumplir con una duración mínima que permita incluirla en una programación. Así, para solucionar dicho problema, en América, formatos como Mafalda o Peanuts optaron por soluciones intermedias basadas en la transcripción pura y dura de las ya mencionadas tiras primigenias que se alternaban con cortos de unos cinco minutos creados ex profeso para la ocasión al estilo de las Merrie Melodies de la Warner Bros. Aunque dicha idea no era demasiado compatible con los gustos japoneses.

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Las Marcas, sin librarse siquiera SONY, y franquicias serán mostradas con nombres ficticios

Umaru, en ese sentido, sigue a grandes rasgos el mismo estilo del que en su día hicieron gala Azumanga Daioh, Lucky Star o más recientemente Kill me Baby. Se parte de la base de uno de los one shots primigenios y se desarrollan levemente o se interconectan entre ellos creando unas tres historias de cinco o seis minutos de duración que sirven para construir cada entrega. Lógicamente se le intenta dar una coherencia al conjunto, aunque ello no siempre resulta posible, lo que a pesar de que carezca de importancia en su mercado nativo, supone ciertos riesgos de cara a su exportación a otros mercados más habituados al anime clásico.

Aquí, cada uno de esos tramos vendrá delimitado por una imagen promocional con el logo de la serie que aparecerán en torno a los minutos ocho y quince, lo que se combinará con la clásica indicación de paso de Ecuador que podemos encontrar en el resto de producciones convencionales, eso sí, en un formato diferenciado. Pero ello implica necesariamente la destrucción del esquema de planteamiento, nudo y desenlace. Si se prefiere, pasando de lado las presentaciones, podremos verla en el orden que prefiramos dado que la historia no va a ninguna parte, con la única excepción de lo que ocurre en el episodio final.

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Mosaico con cuatro de los carteles que marcan el cambio de capítulo en relación al manga

Lo que Umaru busca, en resumen, no es lo que sus competidoras intentan conseguir. Se trata de buscar golpes de efecto.; momentos anecdóticos en los que sus protagonistas actúen de un modo especialmente histriónico para que, sin venir a cuento, gifs de la misma o vídeos de unos segundos de duración aparezcan en medio de conversaciones en las Redes Sociales. Si se prefiere, hablamos de un anime concebido por y para Internet. De hecho, Toho ha hecho tal hincapié en esta faceta que ha sido ella misma la que a través de su canal oficial ha subido a Youtube el opening para que todos los internautas puedan disfrutar de él.

Tal vez ésta ha sido otra de las claves de su éxito. Desde el principio la producción ha obviado las tácticas absurdas de ciertos estudios, como SUNRISE con según qué series de Gundam, y se ha puesto de parte de los usuarios de la Red. Es decir, ¿por qué no dejar aspectos insustanciales de la serie como su apertura o sus endings en el portal de vídeos más importante del mundo cuando además son, en la práctica, anuncios del formato y que, para colmo, hacen gratis sus seguidores? Y el resultado ha sido el evidente. Hacía muchos años que no veía semejante cantidad de gente, tanto dentro como fuera de Japón, tan entusiasmada con un anime que, en la práctica, no es más que una niña adorable de la que se puede sacar multitud de merchandising.

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Cuatro guiños a diferentes videojuegos y animes que podremos identificar en la serie (Clic para ampliar)

Esta clase de gestos son sin lugar a dudas encomiables y suponen un paso adelante dentro del universo de la animación japonesa, en el sentido de que de una vez ciertas empresas están comenzando a comprender cómo funciona el mundo de Internet y, en vez de estar atacando a sus usuarios, se han adaptado a ellos hablando su idioma. Tal vez por ello, veremos a Umaru enfrentarse a Taihei al más puro estilo Phoenix Wright o la descubriremos, eso sí, algo asustada, conversando con los amigotes de Gendo Ikari sobre el futuro de la Humanidad como si de una miembro del proyecto Eva y de nERV se tratase.

Tampoco podemos pasar por alto un detalle como es el de que la protagonista de esta historia es particularmente fan de SONY, por lo que su consola de referencia es la PS3 mientras su portátil es una PSP o su sucesora PSVita. Lo que no le impide sumergirse en el mundo de Monster Hunter o, lo que es más sorprendente… ¡EN EL MARIO KART! Se trata, en definitiva, de que el lado oscuro de esta particular y vivaracha muchacha sea el espejo de la mayor parte de sus fans, a pesar de que ella se mueva en el marco de una red social llamada “Tmetter” o invierta sus pocos ahorros en los arcades de la ancestral compañía “GAPCOM”.

Como no es muy difícil de comprobar, estoy recurriendo constantemente a argumentos emotivos y no racionales para describir sus virtudes, pero es que en realidad lo único que podemos hacer es esto. La animación es correcta sin que en ningún momento llegue a ser brillante, mientras que la banda sonora busca ser graciosa sin más pretensiones. Pero la gracia de esta apuesta no reside ni en sus aspectos técnicos ni en los argumentales sino en la simbiosis con su público. En esa extraña relación de complicidad que ha conseguido con su audiencia haciendo que todas y cada una de las personas que la componen desarrollen un cariño especial hacia este tan pequeño como amable universo en el que se desarrolla a base de una fórmula completamente olvidada en España y que tal vez convendría recordar: el de no hacerle daño a nadie. Por lo tanto, ya tenemos los suficientes elementos de juicio para emitir un veredicto acorde a sus virtudes y defectos.

Conclusión

Recuperemos por un momento lo que siempre he dicho sobre Ranma ½. Vale, es una serie mala, muy mala, horriblemente mala… rematadamente mala. Pero en ella se encierra la infancia de toda una generación de otakus a la cual tengo la inmensa fortuna de pertenecer. Así, todos y cada uno de los que en su momento disfrutamos de las particulares aventuras y desventuras del sin par chico de la trenza de doble sexo y su andrógina prometida, desarrollamos un cariño entrañable hacia ella que ha hecho que, ya de adultos, nos hayamos hecho con la serie original, todas sus OVAs y películas o incluso gastásemos nuestros ahorros en hacerlos con los onerosísimos y no menos numerosos tomos del manga en el que se basaba.

Con Umaru ocurre exactamente lo mismo. Estamos ante un personaje adorable al que, tanto a ella como a sus productores, hay que reconocerles el mérito de haberse sabido ganar el cariño de su público, entre los cuales me encuentro yo. Con unos lo ha logrado con la historia del incesto encubierto que tanto les gusta a algunos; con otros por recrear coherentemente el lado divertido del particular mundo en el que nos movemos; y a mí, por ser un producto completamente blanco que sin lograr sacarme una sola sonrisa a lo largo de sus doce episodios, ha conseguido convencerme como fan por una sencilla razón ya expuesta en el grueso de la review: no le hace daño a nadie y logra que, por un momento, te olvides de los problemas.

Tal vez me ocurre con ella algo parecido a lo de Lisa Simpson en el episodio “Bart-Mangled Banner” cuando ya le parecían buenos hasta los dibujos animados que insultaban a sus creencias. Estoy tan harto de sentir arcadas viendo lo que sucede en ciertos ayuntamientos, de encender la tele o de tener que padecer programas nauseabundos del tipo de los de Wyoming, Évole y similares o de, simplemente, ver en lo que se ha convertido nuestra sociedad que me cuesta ser duro con ella. Es más, no lo voy a ser. Sólo diré que como anime es malo, muy malo, horriblemente malo… rematadamente malo, pero nos ha hecho felices a todos los que lo hemos visto y eso es algo que, con lo dicho en este párrafo final, es digno de elogio.

Umaru Fin

  • NOTA: 2
  • ÍNDICE DE ACHUCHABILIDAD: 99,5%

12 comentarios el “Himouto! Umaru-chan, la sucesora pacífica e incestuosa de Lucky Star

  1. No crei que tu hubiese gustado tanto. Es divertida y muy adorable y en el ultimo Expomanga habia muchas cosplayers de Umaru y Taihei. A ver si licencian pronto el manga que tengo ganas de tenerlo en mi estanteria. ¿Konata entonces ya tiene sucesora para ti?

  2. Todo el mundo habla de ella. Vaya donde vaya está. Umaru es la estrella del momento. Pero a mi me ocurrió lo que a ti, que como serie es un truño. Ahora, como se hace querer y como la adoran todas y todos, sobre todo su hermano. Y de piedra me dejas, no cai en que ambos estaban liados, pero ahora que lo dices, joder si es que todo encaja, están casados. Anda que no les mola a los japoneses esta clase de romances prohibidos.

    • Pues sí, el incesto forma parte de toda la narrativa audiovisual japonesa, aunque de manera especial se hace patente en el Shoujo. Por ello me ha llamado la atención que un manga que se define como Seinen haya abordado este tema, de una manera un tanto blanca pero no por ello menos evidente.

  3. Cuando pueda veré Umaru, aunque por lo que dices es más un producto entrañable que una serie convincente. Pero si te comento esto es porque estoy de acuerdo con lo que dices al principio del todo. Una compañera tuya de blogosfera otaku dijo estos días que votar a Ciudadanos era cosa de incultura y me sentí muy ofendida porque yo voté por ellos, pero no fue la única que lo hizo. Existe gente con bastantes malos modales en este mundo y tanto mi marido como yo hemos conocido muchos ejemplos de gente que más que hablar de manga, de series o de películas habla de política en un sentido concreto y en un tono muy agresivo e irrespetuoso y trata muy mal a quien no es como ellos. Es por eso por lo que nos gusta leerte. Dices lo que quieres y no te importa ir a contracorriente o mantenerte al margen de todas esas pandillas. Ya pensábamos los dos que éramos los únicos que íbamos a nuestra bola. Y ya me he pasado Monkey Island. Me he reído mucho con él.

    • Sí. Sé a quién te refieres porque yo también lo vi. Ya ves, y esas animaladas con casi treinta años de edad… y se queda tan ancha. Eso sí, te aclaro que por un lado a esa chica en cuestión nunca la consideré compañera (no sé si intercambié una palabra con ella en toda mi vida) y por otro que eso de lo que hablas no fue nada en comparación con lo que soltaba hace años y que hizo que en alguna ocasión la liase parda. Y aunque no te lo creas, mejor no hablar de las que soltaban diariamente dos amigas suyas de su misma quinta y panda, que son, o al menos eran, mucho peores que esa persona de la que hablas. Es eso. No se trata de temas ideológicos sino de modales y desde luego que la Blogosfera española otaku es bastante desagradable en ese sentido. Aunque todo es cuestión de acostumbrarse y de saber rodearse bien.

      Yo selecciono con lupa con quién me relaciono y a mis amistades y la experiencia me demuestra que ése es el mejor posicionamiento, porque como te empieces a relacionar con según qué gente, más tarde o más temprano habrá problemas, y paso. Tras más de quince años de sobrevivir en una jungla en la que más de uno está “pirao” en el sentido estricto del término, uno termina adoptando esa postura. Y sobre el segundo asunto, nada hija mía, en este sector casi todo el mundo es de izquierdas y como bien me dijo en su día alguien que sí era compañero mío, reconocidamente de derechas y otakus somos dos y para de contar. Ah, y me alegra saber que por fin has conseguido que el amigo GuyBrush se convierta en todo un señor pirata. Aunque no cantes victoria si terminas por jugar a la segunda, que además empieza de un modo muy particular.

      Un saludo.

  4. Por lo general le ando de largo a este tipo de animés, es más, ni siquiera me enteré de su existencia ya que últimamente no me fijo mucho en lo nuevo que sale debido al bajón de calidad de los últimos tiempos.

    De este año lo único que sigo es One Punch Man y Dragon Ball Super, la 1era por tener buenas secuencias de acción (en lo demás tan solo cumple como parodia) y la 2da por pura nostalgia, aunque Toei solo está logrando enterrar la franquicia con cada cosa “nueva” que sacan.

    Luego veré si le doy la oportunidad a Umaru-chan.

    Algo que se me ha ido comentar es sobre Ping Pong, la verdad no sé porque te han solicitado tanto el análisis ya que para mí no es de lo mejor que ha hecho Yuasa, prefiero kaiba y Tatami Galaxy.

    Independientemente de si se es fan o no de esos títulos, lo cierto es que con esos 2 proyectos tuvo que poner más de su parte al idearlos visualmente para el formato animé. Kaiba fue un trabajo original y Tatami Galaxy no tenía manga por lo que tuvo que pensar en los diseños y en la mejor manera de adaptar el guión; en cambio Ping Pong ya contaba hasta con un Live Action, sin duda fue un trabajo menos pesado lo que le tocó en esta ocasión.

    En cierta forma considero mejor el Live Action que el animé, (sin tomar en cuenta el OST) tiene la misma esencia tanto en historia como en personajes pero sólo ocupa la mitad de tiempo. Claro que el animé resalta por su estilo tan particular y por eso se ha ganado tantos seguidores pero no me entusiasma tanto como a la mayoría.

    • Pues la review de Ping Pong me la han pedido y de hecho ya la estoy terminando. No es que sea gran cosa la serie, pero es más o menos lo que acabas de decir. Estos dos últimos años han sido muy malo y esa adaptación es de lo más potable que se ha llevado a la pequeña pantalla. Por ejemplo, intenté analizar Gangsta y a los siete minutos la tuve que abandonar. Era horrible. Y eso hace que títulos del montón adquieran gran popularidad. De hecho, si te fijas un poco en la crítica norteamericana, el año pasado encumbraron a Ping Pong The Animation y a Space Dandy y ninguna de las dos era gran cosa, pero ya sabes lo que dicen por México y varios países de la América de habla hispana “A falta de pan, buenas son tortas” o como decimos aquí en España “Es lo que hay”. Es una pena que las cosas hayan llegado a estos extremos de decadencia en lo que a anime se refiere, pero así son las cosas. Y Umaru ya te digo que tampoco es un buen título, pero al menos es agradable de ver.

      De cualquier manera, es posible que en vez de Ping Pong, analice un manga bastante más importante que ése y que tal vez te interese más.

      Un saludo.

      • Estaré a la espera de ambas entradas, de todas maneras siempre disfruto los análisis.

        Gracias por seguir actualizando el blog a pesar del poco tiempo libre.

  5. Anoche dejé un comentario en esta entrada pero creo que no apareció, decía que estaré a la espera de ambos análisis, Ping Pong y el otro que mencionas.

    Gracias por seguir actualizando el blog a pesar de la falta de tiempo.

  6. Pingback: ¡FELIZ NAVIDAD! Gracias por un 2015 maravilloso a vuestro lado | Drakenland / El lobo zamorano

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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