Orange, reinventando el Shoujo con el Seinen de la mano de Ichigo Takano

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Cuando cumplí 16 años, recibí en primavera una carta enorme. ¿Cómo me fue enviada? ¿Cómo llegó hasta mí? Y lo más importante, ¿quién la escribió? No lo sabía, pero la abrí y en su interior hallé diez páginas que empezaban de la siguiente manera: A la atención de la señorita Naho Takamiya. Hola mi yo de instituto. ¿Cómo estás? Te estoy escribiendo desde 10 años en el futuro. Supongo que te preguntarás que por qué hago esto y te responderé que es porque deseo que hagas algo por mí. No quiero repetir errores pasados y por ello quiero que evites que ocurra una tragedia, pero primero te contaré algunas cosas que te sucederán en tu época para que veas que no te engaño. El 6 de abril por la mañana olvidaste programar la alarma y te quedaste dormida por primera vez en tu vida. Más tarde, llegas a clase y te encuentras con que han transferido a tu grupo a un nuevo estudiante procedente de Tokio. Su nombre es XXXXXX…

Sí, lo sé. Empiezo siempre de la misma manera. Diciendo una y otra vez que lamento el retraso con el que he escrito la entrada que tenéis entre manos… entiéndase el retraso temporal, dado que el mental lo llevo de serie. Pero hasta marzo del año que viene estaré de trabajo hasta arriba y ponerme a teclear sobre algo como un manga, un anime o un videojuego es un lujo que a duras penas me puedo consentir. Aunque en este caso el producto a analizar merece por méritos propios, como explicaré más adelante, un hueco en este blog a pesar de ser un cómic y de que hayan pasado varios años desde que analizo uno propiamente dicho sin que éste haya pasado por la pequeña pantalla.

Al margen de eso, en aspectos generales tengo una cosa muy buena que celebrar. Y es nada menos que Argentina SE HA SALVADO. Sí, han mandado por fin a paseo al Kirchnerismo y Macri por fin es presidente, lo que sin duda significa una derrota para el Chavismo (Muy tocado tras las Legislativas del pasado Domingo en Venezuela) y un alivio para ese país cuyo anterior gobierno populista había comprometido su economía al único socio comercial que le quedaba, Brasil, que ya de por sí está medioarruinado y que tras los Juegos Olímpicos de 2016 estará arruinado del todo. Es verdad que hay algunos por aquí en España que son algo escépticos sobre cómo se relacionará el citado Macri con nuestro país y yo les digo que se trata de un temor infundado. Ellos me dicen que cuando estaba al frente del Boca nos coló a Gago por 18 millones de pavos y yo les respondo que no pasa nada ya que por entonces el presidente del Madrid era Ramón Calderón, y no hay nada que temer porque el actual presidente que rige los destinos de este país es… Ups… (uno que está muy ocupado leyendo el Marca).

En fin, dejando de lado el drama que se cierne sobre mi terruño en las Generales del próximo día 20 de diciembre, puedo olvidarme de mis penas con mi equipo. Porque, en el fondo, ¿conocéis algún Club que se haya preocupado tanto de hacer que un autobús lleno de abuelas en taca-taca parezcan los All Blacks interpretando la Haka en comparación con los bríos con los que los once paquetes con los que jugamos encajan cuatro goles en el Bernabéu? ¿Y qué combinado que no sea el merengue se preocupa tanto por darnos una esperanza de futuro a los que somos unos inútiles a tiempo completo sabiendo que siempre nos quedará el puesto de “Confección de Alineaciones en la Copa del Rey”? Si es que encima piensan en mí. Saben que me gusta el Rugby y por eso Cristiano lleva cerca de un año queriendo irse al PSG lanzando faltas como si se tratase de convertir ensayos… Bueno, antes de que me termine tirando por una ventana gracias a las glorias deportivas que campean por España los Domingos por la tarde caminando a Chamartín, empecemos con esta particular historia que tenemos entre manos.

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