Orange, reinventando el Shoujo con el Seinen de la mano de Ichigo Takano

OrangeManga

Cuando cumplí 16 años, recibí en primavera una carta enorme. ¿Cómo me fue enviada? ¿Cómo llegó hasta mí? Y lo más importante, ¿quién la escribió? No lo sabía, pero la abrí y en su interior hallé diez páginas que empezaban de la siguiente manera: A la atención de la señorita Naho Takamiya. Hola mi yo de instituto. ¿Cómo estás? Te estoy escribiendo desde 10 años en el futuro. Supongo que te preguntarás que por qué hago esto y te responderé que es porque deseo que hagas algo por mí. No quiero repetir errores pasados y por ello quiero que evites que ocurra una tragedia, pero primero te contaré algunas cosas que te sucederán en tu época para que veas que no te engaño. El 6 de abril por la mañana olvidaste programar la alarma y te quedaste dormida por primera vez en tu vida. Más tarde, llegas a clase y te encuentras con que han transferido a tu grupo a un nuevo estudiante procedente de Tokio. Su nombre es XXXXXX…

Sí, lo sé. Empiezo siempre de la misma manera. Diciendo una y otra vez que lamento el retraso con el que he escrito la entrada que tenéis entre manos… entiéndase el retraso temporal, dado que el mental lo llevo de serie. Pero hasta marzo del año que viene estaré de trabajo hasta arriba y ponerme a teclear sobre algo como un manga, un anime o un videojuego es un lujo que a duras penas me puedo consentir. Aunque en este caso el producto a analizar merece por méritos propios, como explicaré más adelante, un hueco en este blog a pesar de ser un cómic y de que hayan pasado varios años desde que analizo uno propiamente dicho sin que éste haya pasado por la pequeña pantalla.

Al margen de eso, en aspectos generales tengo una cosa muy buena que celebrar. Y es nada menos que Argentina SE HA SALVADO. Sí, han mandado por fin a paseo al Kirchnerismo y Macri por fin es presidente, lo que sin duda significa una derrota para el Chavismo (Muy tocado tras las Legislativas del pasado Domingo en Venezuela) y un alivio para ese país cuyo anterior gobierno populista había comprometido su economía al único socio comercial que le quedaba, Brasil, que ya de por sí está medioarruinado y que tras los Juegos Olímpicos de 2016 estará arruinado del todo. Es verdad que hay algunos por aquí en España que son algo escépticos sobre cómo se relacionará el citado Macri con nuestro país y yo les digo que se trata de un temor infundado. Ellos me dicen que cuando estaba al frente del Boca nos coló a Gago por 18 millones de pavos y yo les respondo que no pasa nada ya que por entonces el presidente del Madrid era Ramón Calderón, y no hay nada que temer porque el actual presidente que rige los destinos de este país es… Ups… (uno que está muy ocupado leyendo el Marca).

En fin, dejando de lado el drama que se cierne sobre mi terruño en las Generales del próximo día 20 de diciembre, puedo olvidarme de mis penas con mi equipo. Porque, en el fondo, ¿conocéis algún Club que se haya preocupado tanto de hacer que un autobús lleno de abuelas en taca-taca parezcan los All Blacks interpretando la Haka en comparación con los bríos con los que los once paquetes con los que jugamos encajan cuatro goles en el Bernabéu? ¿Y qué combinado que no sea el merengue se preocupa tanto por darnos una esperanza de futuro a los que somos unos inútiles a tiempo completo sabiendo que siempre nos quedará el puesto de “Confección de Alineaciones en la Copa del Rey”? Si es que encima piensan en mí. Saben que me gusta el Rugby y por eso Cristiano lleva cerca de un año queriendo irse al PSG lanzando faltas como si se tratase de convertir ensayos… Bueno, antes de que me termine tirando por una ventana gracias a las glorias deportivas que campean por España los Domingos por la tarde caminando a Chamartín, empecemos con esta particular historia que tenemos entre manos.

Ficha Técnica

Orange (オレンジ) es un manga perteneciente a los géneros Dramático, Romántico, Ciencia-Ficción, Shoujo, Seinen y de Recreación de la Vida Diaria y compuesto por un total de cinco tomos. El dibujo y el guión del mismo corrió a cargo de Ichigo Takano y fue publicado entre 2012 y 2015 fundamentalmente en las páginas de la revista . Posee a día de hoy una adaptación para la gran pantalla en forma de “Live-Action Movie” y se prevé para 2016 su reedición en forma de novela gráfica de dos volúmenes.

Argumento

A principios de abril, en el comienzo de la primavera en la que Naho Takamiya cumple 16 años, recibe una carta muy especial. Nadie sabe muy bien cómo ha llegado a sus manos, pero resulta que está firmada por ella misma y la fecha con la que fue escrita data de diez años… en el futuro. ¿Es esto algún tipo de broma? Asombrada, empieza a leerla y se percata de que la misma es verídica. Sólo ella podía saber que ese mismo día acababa de quedarse dormida por primera vez en su vida y, con toda evidencia, aquella letra coincidía con la suya.

Al continuar, el escrito le revela que ese mismo día será presentado en su clase un nuevo alumno, pero su nombre se encuentra escrito con unos kanjis que no acierta a descifrar. Será entonces cuando el tutor les presente a todos a Kakeru Naruse, un joven de su misma edad procedente de Tokio que, por motivos que no parecen demasiado claros, ha tenido que trasladarse a Nagano. Es más, parece ser un muchacho introvertido y con ciertos problemas de timidez, lo que no le impide sentarse al lado de la protagonista y mantener con sus amigos una breve conversación ante la muy efusiva bienvenida que le dan.

La misiva ha acertado en todo lo que decía y pronosticaba, pero hay mucho más. Abarca nada menos que diez páginas que están escritas en clave de diario y con instrucciones precisas para cada día. Aunque no todo es así. Una parte muy importante de la misma está dedicada a decirle qué será de su futuro. Ella está casada con otro compañero suyo, Suwa Hiroto, y tiene un niño con él, pero ambos llevan consigo un enorme cargo de conciencia. En el mundo en el que ese matrimonio futuro vive, el ya mencionado Kakeru no existe.

PersonajesOrange

Kakeru Naruse, Naho Takamiya y Suwa Hiroto

Naho no sabe muy bien qué pensar. No tiene la menor duda sobre la veracidad de la carta y ello le hace sentir ciertos temores. En el fondo no puede evitar sentir algo hacia ese muchacho, pero lo cierto es que la vida le tiene reservado un matrimonio con otro hombre del que nacerá un hijo. ¿Es correcto alterar el destino? Pero tal vez lo primero que habría que preguntarse es si era posible siquiera cambiar el porvenir. Y pronto se dará cuenta de que la situación no es tan fácil como en un principio le pudo parecer, pero también cree que no tiene más remedio que hacerlo. Su yo del futuro es muy clara al asegurar que se arrepiente de todo lo que relata en su carta.

Todo parece indicar que Kakeru morirá el último día de los que describe, pero no se atreve a ir hasta el final. Día a día consultará sus instrucciones y comprobará cómo todo va sucediendo tal y como prevé, y eso es una mala noticia. Por mucho que ella intente ser cercana y amable respecto a este compañero, nada parece cambiar más allá de meras puntualizaciones en el relato de los hechos y alguna que otra cosa que su yo del futuro no comenta. Además, se trata en realidad de una persona cerrada y lejana. Se le habla y responde, se le invita a integrarse y lo hace. Pero entre él y los demás existe un abismo insondable cavado por una especie de pena que no puede llegar a descifrar.

Suwa por su parte se muestra siempre especialmente simpático con él, le ayuda a meterse en el equipo de fútbol y gracias a él practica deportes. Todos, de hecho, parecen volcarse en él y el asunto empieza a resultar demasiado extraño. ¿Cómo es posible que toda una pandilla esté constantemente pendiente de un desconocido que, para colmo, se comporta de una manera que en ocasiones puede resultar antipática a pesar de la timidez que puede adivinarse en él? Y pronto Hiroto le dará la respuesta a esta duda, él también recibió otra carta en la que se le pedía que actuase de esa manera y que le devolviese a Naruse el destino que le fue arrebatado.

Análisis

Seré breve y conciso. Todo el que me conozca sabe positivamente que aborrezco el Shoujo. Por más vueltas que le dé, considero a este género un compendio de guiones sórdidos sin más interés que el de contar historias de amor morbosas que en nada se diferencian de los culebrones que trituraban los cerebros de los hogares españoles durante las sobremesas de los Setenta y los Ochenta y cuya producción en líneas generales, desde sus inicios hasta hoy, sólo puede definirse como deleznable a pesar de una evidencia: muchos de ellos terminan enganchando irremediablemente y prueba de ello la tenemos en la cantidad de hombres que, para bien o para mal, terminamos sabiéndonos de memoria el capitulario íntegro del Marmalade Boy de Toei.

Ello quiere decir que, salvo muy contadas excepciones, todo lo que ha llegado a mis manos más o menos relacionado con esa temática ha sido automáticamente descartado. Sin embargo, hay un hecho abrumador e incontestable para mí. Cada vez que le he dedicado una reseña a una serie de este estilo, simple y llanamente ha arrasado, hasta el punto de que alguna recibe nada menos que 4.000 visitas anuales. En otras palabras, este tema interesa, y de qué manera. Pero no es eso lo que me ha llevado a abordar este análisis sino, como diré más adelante, el boca a boca social logrado por esta obra, que entró por la puerta de atrás en el mercado español, sin más aval que su propia calidad intrínseca, y sin embargo ha despertado uno de las mayores fenómenos de fans que recuerdo que han elevado a los altares a su autora. Lo que en unos tiempos como los que corren es tal vez una de las mayores virtudes con las que una historia puede contar.

En mi caso, me tropecé literalmente con ella en una maniobra fortuita… es decir, por puro azar… ya sabéis, ese concepto del que, tal y como afirma un afamado psiquiatra español, es el pseudónimo de Dios cuando no quiere firmar, y doy fe de que es cierto. En el fondo, los mejores títulos que se encuentran en mis estanterías entraron en mi vida por esa vía, hasta el punto de que con algunos de ellos me di en las narices mientras caminaba en el sentido más estricto del término. Y ello fue lo que me llevó a leerla y a cancelar cualquier tipo de plan hasta dedicarle una entrada a pesar de las dificultades que ello entrañaba, no sólo por el cansancio físico y mental que acumulo sino por la casi nula información que existe sobre ella. Éstos son algunos de los aspectos más relevantes de la misma.

Cocinando un éxito desde abajo hasta arriba

Pongamos las cosas claras desde un principio, quien diga que conocía a Ichigo Takano antes de la aparición de este manga, simple y llanamente está mintiendo. De hecho, encontrar información sobre ella, incluso a día de hoy, resulta sencillamente una misión imposible, hasta el punto de que en algunas páginas webs especializadas sólo saben de ella que nació un 11 de enero sin poder especificar un año concreto. Aunque, según parece, lo más probable es que viniese al mundo en 1986, por lo que en el momento de escribir este artículo, se encuentra a punto de cumplir los 30 años.

Tampoco su obra hasta el lanzamiento del presente manga despertó demasiado interés. Desde 2008 hasta 2011 publicó de la mano de la editorial Shueisha un cómic titulado Yume Miru Taiyō del que llegaron a editarse hasta 10 volúmenes en Japón. Dos años más tarde y ya patrocinada por Futabasha volvió a este peculiar universo con un seinen llamado Re Collection del que únicamente se conocen tres capítulos en Occidente. Y eso es, literalmente, lo que se conocía de ella hasta 2014, cuando Crunchyroll decide comenzar a distribuir en el idioma de Shakespeare a través de Internet este último título acompañado de algo llamado “Orange” que era de la misma autora.

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Tres de las portadas de los tomos japoneses del manga Orange en su versión japonesa

A priori, de los dos párrafos anteriores no es muy difícil deducir que estamos hablando de una mangaka del montón; una de tantas llamadas al Olimpo del manga en Japón que no pasan el corte y que un día desaparecen sin más devorados por el monstruo del olvido. Sin embargo, esta apuesta a ciegas resultó ser todo un acierto. Tal y como sucedió con su primer trabajo importante, Takano empezó a dibujar en 2012 esta obra pensando en Shueisha y más concretamente en las preferencias de su revista Bessatsu Margaret, de la que literalmente lo único que había salido con un mínimo de empaque a lo largo de toda su historia fue Ai Shite Knight (conocida en España como “Bésame Licia”), pero más tarde se vio obligada a abandonar la disciplina de la revista (de un carácter marcadamente Shoujo) para unirse a la de la Monthly Action, cuyas publicaciones siempre han tenido un marcado corte Seinen.

La historia habría quedado ahí de no ser por las noticias que empezaban a llegar desde Japón. Aquella aparentemente irrelevante obra editada en publicaciones de géneros contrapuestos empezaba a calar con fuerza en la sociedad nipona a partir de su tomo tercero, hasta el punto de que éste se disputaba codo con codo la hegemonía en los rankings de ventas con Shingeki no Kyojin, Terra Formars, Tokyo Ghoul o Silver Spoon. Por su parte, el cuarto volumen se mantuvo durante varias semanas en los primeros puestos hasta llegar a vender casi trescientas mil unidades y pronto surgió la noticia: en febrero del presente año, existían un millón de originales de esta serie en los hogares del Imperio del Sol Naciente sin que la misma hubiese concluido y la cifra no paraba de crecer.

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Tuit que llevo a Takano a abandonar Twitter

Más o menos a la par, Occidente empezaba a tomarse en serio a esa nueva y prometedora marca. A finales de 2014 Ediciones Tomodomo se hacía con los derechos de distribución en España. Por su parte la editorial Seven Seas hacía lo propio en Estados Unidos para su distribución física a mediados del presente año. Y mientras, el boca a boca empezaba a hacer de las suyas por la Red, máxime cuando se anunció que el título finalizaría en Agosto haciendo del mismo una serie corta y, como tal, muy fácil de leer. Un hecho que disparó sus ventas hasta el extremo de que un par de semanas antes de ser publicado este artículo, ya se habían alcanzado los 2.321.095 ejemplares vendidos con un mérito añadido: ha sido, en compañía de Yowamushi Pedal, el único título de los veinticinco de más éxito en los kioskos y librerías del archipiélago que no estaba apadrinado por a la terna Shueisha, Kodansha y Shogakukan.

Síntomas de este éxito lo encontramos en que el lanzamiento del quinto y último tankōbon de la serie logró hacerse con el primer puesto de los Trending Topics del Twitter de habla japonesa y que, un poco antes, se hizo público el trailer oficial del Live Action Movie que colapsó dicha red social y que incluso le valió a su propia autora el tenerla que abandonar, después de que afirmase a través de la misma que no iría a su estreno, lo que le valió una avalancha de críticas y el tener que dar de baja su perfil. Pero dejemos ya estas menudencias y entremos a valorar si el resultado es, objetivamente hablando, digno de la repercusión alcanzada.

Todos los caminos llevan a Roma pero el boca a boca lleva al Olimpo

Siempre he dicho que el paso más difícil a la hora de comenzar a escribir un artículo es, precisamente, empezarlo. De hecho, tras terminar el quinto volumen de esta obra, sigo sin tener demasiado claro qué es lo que quiero decir, qué he tenido entre mis manos y, por encima de todo, si es bueno en definitiva o no. Hablo de ese cúmulo de impresiones que se agolpan en tu mente y que tienes que ordenar de algún modo y que para ello no tienes más remedio que numerar. Pero, ¿cómo hacer algo así cuando la primera palabra que viene a tu mente delante del teclado es la de “decepción”?

Confieso que muy pocas han sido las veces que empecé un manga con las expectativas tan altas como lo he hecho con este Orange y que, para colmo, estaban espoleadas por un comienzo tan prometedor como el de mezclar el romanticismo con la Ciencia-Ficción. ¿Cómo si no podría explicarse que una carta viajase diez años atrás hasta el pasado para prevenir a su destinataria de un mal que debía evitar? Y sí, efectivamente a lo largo de todo su capitulario existen vagas alusiones a este género, especialmente cuando se pone sobre la mesa la clásica problemática del “Multiverso” y las infinitas versiones de la realidad que podrían evitar las paradojas temporales de un hipotético viajero en el tiempo.

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Como en la mayor parte de los Shoujos, las timideces innecesarias gozarán de un papel preeminente en las relaciones entre personajes

Aunque pronto saldremos de nuestro error. En términos técnicos la obra entraría en el terreno de este tipo de fantasías, pero la realidad es que el hilo narrativo para nada está relacionado con la misma. Por lo tanto la siguiente pregunta sería clara: ¿ante qué clase de relato estamos? ¿Es una historia de amor adolescente? A priori sí. Seremos testigos de varias relaciones que supuestamente empiezan y, todas ellas, sobre la base en la que se asientan muchos shoujos: las timideces exageradas que se erigen como una especie de muro insalvable entre ambos sexos y en las que de cada gesto intrascendente se hace un mundo de forma similar a si el mismo dividiese la historia de la Humanidad en dos.

Ésa será nuestra sensación hasta que nos percatemos de un detalle. En ciertos momentos habrá personajes que se declaren su amor… y no pasará nada. Es decir, pensemos en la clásica problemática de los jardines de infancia en la que un niño pequeño, de cuatro o cinco años, le declara su amor a una niña de su misma clase y edad, ésta le dice que también lo quiere y… al día siguiente se han olvidado del asunto. Al hablar de muchachos impúberes, la situación tiene un sentido por una obviedad: no pueden saber lo que significa el amor debido a su edad. Pero, ¿se puede extrapolar el razonamiento a un grupo de adolescentes representados a la japonesa?

AdultoAdolescenteOrange

A pesar de ser adolescentes los protagonistas hacen gala de un look adulto. De hecho, sus versiones del futuro sólo se diferencian de ellos en vestimenta y peinado pero no denotan envejecimiento alguno

La última frase no es tampoco un asunto baladí. Todos y cada uno de los personajes no están caracterizados como jóvenes de 16 años sino como adultos en toda regla a los que se “aniña” con el vestuario. Si se prefiere, estamos ante un producto que puede tener como base una problemática de instituto, pero el “targeting” del mismo es un público adulto que puede verse reflejado en los protagonistas a pesar de que éstos se muevan en un mundo como el escolar que los lectores, al menos en términos teóricos, ya habrían superado. Pero esta clase de argucia se convierte en una espada de doble filo para Orange. Por un lado, efectivamente se amplía el público potencial al que se dirige. Pero por otro éste es muchísimo más exigente que el que se hubiese encontrado si se hubiese dirigido únicamente a los adolescentes.

Intentemos ilustrar lo anterior con un ejemplo: posiblemente todo el mundo conozca la historia de “3MSC” y “Tengo ganas de ti”, por lo que no es necesario hacer demasiadas argumentaciones para demostrar que ambas son una bazofia, pero una bazofia… muy bien enfocada. Su autor conocía muy bien las inquietudes del público femenino y quinceañero y les dio exactamente lo que querían sin que entrasen en juego las ya conocidas y absurdas complejidades del mundo adulto. De este modo, las novelas son dos de las obras de más éxito de las últimas décadas en Italia y en España y sus adaptaciones siguieron sin lograr que se le entendiese una palabra a Mario Casas, pero le metieron un “meneo” a la taquilla que ni Rocco Siffredi en sus mejores tiempos.

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La mayor parte de las viñetas adolecen de cierta simplicidad en su composición, aunque como excepción a esta regla se encuentran los planos generales del comienzo de los capítulos

Sentado lo anterior, pensemos fríamente en la doble naturaleza de Orange. Empieza, efectivamente, siendo concebido como un Shoujo cuyo público potencial original (esperpentos patrios que no quieren ser patrios al margen) no se diferencia demasiado del de Federico Moccia. Sin embargo, el cambio en la editorial que se encargó de su publicación y su posterior desarrollo hace que sea potencialmente un Seinen con todo lo que ello implica: jugar en una liga muchísimo más dura en la que cada fallo en el guión se paga y en la que las obras mediocres suelen ser objeto de las más feroces críticas por ser un género de lectores maduros. Así pues, nos topamos con el primer gran fallo de este manga: pretende conciliar mundos concebidos para saciar las inquietudes de muchachas en la edad del pavo con los ideados para hacer lo propio con hombres hechos y derechos de mediana edad, cuando con toda evidencia se trata de una pretensión imposible.

Éste es en realidad el primer y más evidente fallo en el guión. Pretende ser a la vez dos cosas que son imposibles de compatibilizar por ser casi antagónicas. No hablamos de la clásica virtud aristotélica de hallar el punto medio entre dos caras de la misma moneda, entendiéndose como tal el clásico ejemplo del valor como etapa intermedia entre la cobardía y la temeridad. Hablo de algo tan grosero que sólo puede definirse con un ejemplo de mercadillo: es como vender bragas de niña pequeña y delgada como ropa interior apta para hombres gordos (entiéndase “no pederastas”) cuyo culo tuviese el grosor de la recopilación exhaustiva de las gilipolleces cum laude de Piqué tras una noche loca. Si se prefiere, y prescindiendo de bromas, estamos ante una pretensión simplemente ridícula de la que el resto de fallos no dejan de ser reos de este crimen.

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A lo largo de toda la obra los personajes serán atormentados por dilemas morales con los que se cuestionan la idoneidad de cambiar el futuro

El guión no es, por lo tanto, capaz de centrarse en una faceta concreta sobre la que enfocar nuestra atención, sino que más bien va pegando saltos sin profundizar en nada y buen ejemplo de lo anterior lo encontramos en intentar aclarar adónde quiere llegar exactamente la autora. ¿Estamos ante una historia de amor? ¿Se trata del relato de una salvación? ¿O simplemente nos encontramos ante una mera expiación de un pecado de juventud? El argumento, como si de una ley española se tratase, no termina de aclararlo en ningún momento. Se trata de todo lo anterior y de nada de lo dicho a la vez y ello es extremadamente peligroso.

Podríamos decir que la obra transcurre a través de dos espacios temporales diferentes e incompatibles. Por un lado el Nagano futuro y por otro el Nagano presente. En el primero Kakeru no está y en el segundo sí. En uno los protagonistas llevan consigo el cargo de conciencia de no haber podido evitar el suicidio de su amigo y compañero y en el otro todavía están a tiempo de evitar la tragedia. Y hasta ahí, nada censurable. Pero conforme pasan las páginas y los capítulos, a ningún avezado lector puede escapársele que por mucho que una muerte por suicidio golpee en las conciencias del común de los mortales, el mero hecho de repetir el fatal desenlace una y otra vez no basta para suscitar la emotividad en el comprador del cómic, sino que a éste se le debe explicar el porqué debe sentir lástima por ese muchacho al que hay que salvar.

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El manga hará un uso frecuente de viñetas en forma trapezoidal cuando quiera inspirar algún tipo de tensión o frenetismo

Ambas tareas requieren un requisito objetivo y otro subjetivo. El objetivo es tiempo para narrarlo, y el subjetivo es experiencia ante la vida por parte del narrador para conseguirlo. Y lamentablemente ninguno de los dos convergen en Orange. Se mire por donde se mire, 22 capítulos de menos de cuarenta páginas de media y cinco tomos, no dan pie en modo alguno para narrar una trama del nivel de complejidad requerido para plasmar un guión protagonizado por los saltos en el tiempo, y nadie con menos de cuarenta años (y Takano no llega a los treinta) tiene el bagaje vital necesario para construir ante el lector unos universos psicológicos tan atormentados como los que esta obra exigía, ni desde luego posee la experiencia para aprovechar bien el espacio físico en forma de viñetas que tiene para hacerlo.

Es verdad que esto último es un mal que sacude al mundo del manga desde hace dos décadas. La mayor parte de sus mangakas son jóvenes que a una edad muy temprana comienzan una carrera profesional que se erige como lo que en el mundo anglosajón se define como “one-hit wonder” tras el cual jamás se vuelve a saber de ellos, lo que repercute tanto en una calidad mediocre en el conjunto del panorama del manga en general como de la total ausencia de un gurú de referencia dentro de este universo en particular. Pero que ello sea algo común no quiere decir que no deje de ser sangrante una y otra vez el encontrarse con toda una candidata a caer en el olvido una vez se supere la fiebre por esta obra, a pesar de su potencial.

PsicologíaOrange

Salvo alguna sucesión inteligente de viñetas, por regla general el manga no hará un uso demasiado eficiente de los efectos psicológicos que se consiguen mediante la composición y los claroscuros

Dicho de un modo breve y conciso, la historia es tan lenta como corta. Adolece de multitud de escenas de relleno, en especial la de la carrera de relevos y no sabe desarrollar aspectos fundamentales, siendo el primero de ellos la obsesión de todos por salvar a Kakeru. Es más, la manera de plantear la situación es, simplemente, la peor de las imaginables: TODO gira en torno al suicida y cuando éste no entra en escena, TODOS los personajes de la trama están una y otra vez hablando del protagonista incluso cuando simplemente no venga a cuento. No hay subtrama alguna. De la primera a la última página, todo va de salvar al compañero defenestrado sin más aliciente que ése, lo que en la práctica aburre.

El mejor exponente de lo anterior son los continuos rostros de pena y llenos de lágrimas que se encuentran en las caras de los protagonistas y que se exhiben sistemáticamente cada pocas páginas. Con ellos se pretende inspirar en el lector la sensación de pena y en ocasiones se consigue, pero no se especifica por qué. No sabemos cuál es la razón por la que su desaparición caló tan profundamente en sus almas impúberes, no sabemos en qué nivel se encontraba su categoría humana ni, desde luego, podemos adivinar qué perdió el mundo con su partida. Es más, el comportamiento del mismo es en ocasiones altivo y en líneas generales llevaría a la marginación del mismo en vez del lamento general por su marcha.

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Las exhibiciones de lágrimas en los primeros planos serán una constante a lo largo de todo el capitulario del manga

Simplemente Takano no sabe sacar partido de su protagonista, lo convierte en un mártir y no es capaz de transmitir el porqué. Lo enfoca todo en la muerte de su madre y en cómo ésta estaba (o no) relacionada con sus compañeros, pero no sabe ir más allá. Un ejemplo de ello lo encontramos en lo mal que gestiona los misterios sobre nuestro suicida resolviendo inmediatamente la causa de su muerte sin dejar que el enigma se vaya resolviendo poco a poco, como tampoco sabe jugar con los tres kanjis que componen el nombre del chico al que debe librar de la muerte en la carta que recibe Naho y que podrían corresponder (o no) al del nuevo compañero que ese día se presenta en el aula.

Y por si esto fuese poco, a lo anterior se le suma un nuevo problema. Todo empieza con un salto en el tiempo, pero en ningún momento se explica cómo se ha llevado a la práctica. Es decir, cómo es posible que un conjunto de adultos envíen cartas a sus encarnaciones adolescentes y que éstas aparezcan sin más al alcance de unos muchachos que a duras penas gozan de autonomía propia sin que nadie se dé cuenta o se extrañe. Ciertamente, en el manga se habla de una cápsula del tiempo de las muchas que los graduados japoneses entierran al acabar el instituto para desenterrarla décadas más tarde cuando sean adultos o incluso ancianos, pero no hablar de cómo se ha producido el fenómeno a la inversa, resta varios enteros a la credibilidad general del conjunto añadiéndole una nada recomendable vitola de “simplón” que hará mella hasta su mismo final.

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El guión hará gala, en ocasiones, de una estructura plenamente coral aunque ninguno de los personajes del elenco está bien desarrollado

Tal vez en ese terreno, lo único que se encuentra relativamente bien construido es el enigma clásico que tanto juego dio en la serie “Perdidos” o, si se refiere, “Lost”. ¿Puede cambiarse el futuro si recibimos información procedente de él? En aquella horrible producción de la ABC concluyeron en que no. Por mucho que nos esforzásemos, el destino está escrito en líneas generales y sólo nos sería posible cambiar aspectos de poca importancia que no modificarían en modo alguno el destino final de una persona, lo que haría que, como mucho, pudiésemos cambiar la manera en la que ésta muere precipitadamente o retrasarla muy levemente, pero antes o después ocurriría. En el fondo, la información que hemos recibido del futuro implica que el hecho se ha producido indefectiblemente y, si vivimos en un universo, alterarlo será imposible.

Todo ello se expone en Orange y se llega a una conclusión que no se puede analizar sin destripar su final, lo que evidentemente no haré. Pero sí se puede decir que el mismo es lo que comúnmente se denomina como “complaciente”. Se intenta pues dejar contento al lector a pesar de que lo que haya ocurrido ante sus ojos no tenga ni pies ni cabeza, o sea meramente coherente. Simplemente llegaremos al final del capítulo 22 y tendremos la peor sensación que un producto de estas características puede inspirar. La de haber perdido el tiempo con él. Un error garrafal que desafortunadamente no se produce de una manera aislada.

TokiWoOrangeShoujo

A lo largo del tiempo, el fantasma de Toki Wo Kakeru Shoujo irá haciéndose más y más palpable hasta ser evidente que el argumento bebe buena parte de sus situaciones de la película de Hosoda

Pensemos por un momento en todo lo que llevamos hasta ahora que, en resumen, son saltos en el tiempo, corregir errores de juventud y, especialmente, evitar una muerte. Ahora, vayamos un paso más allá y aclaremos que dicha muerte tuvo lugar montando una bicicleta. Es en este instante cuando nos percatamos de que todo ello ya lo habíamos visto con anterioridad y, haciendo un ejercicio de memoria, los paralelismos entre este guión y la base del de Toki Wo Kakeru Shoujo de Hosoda se hacen más y más palpables. Y dicho argumento sólo es rebatible mediante una afirmación que deja a Orange en una posición todavía peor. Makoto es un personaje bien estructurado mientras que Naho y sus amigos no lo están.

En aquella versión de la historia clásica de “La chica que saltaba a través del tiempo” que catapultó a la fama al que actualmente es considerado como gran gurú de la animación japonesa, todo tenía un sentido. La protagonista adquiría un poder terrible que en malas manos podría conllevar la destrucción del mundo, pero ella lo utiliza para frivolidades, debido a su inmadurez, hasta que ocurre algo que requiere de sus nuevas habilidades en un momento en el que ya no puede hacer uso de las mismas por haberlas desperdiciado, lo que desemboca en una tragedia con la que, de golpe, madura. Por contra, los personajes de Orange parecen no evolucionar nunca mucho más allá de “contarse sus penas” y de algún diálogo sobre “renunciar al buen futuro en beneficio de alguien a quien no conoces” que no se termina tampoco de resolver.

ColorByN

Los tomos japoneses incorporaron viñetas páginas íntegramente coloreadas para mejorar el conjunto a nivel estético

Para colmo, los aspectos técnicos del manga no son especialmente reseñables. Los diseños de personajes por un lado son complejos y recuerdan a los de Chica Umino (Honey & Clover y Higashi no Eden) pero ahí acaba todo. La inmensa mayoría de las viñetas se limitan a mostrar primeros planos de los personajes que se contraponen en una misma página, sin que la composición posea complejidad alguna más allá de algún que otro efecto que podemos apreciar en el uso de los negros o de formas trapezoidales en los encuadres, y sin que ningún recuadro se revele como mínimamente detallado o llamativo más allá de la primera hoja de alguno de sus capítulos y su correspondiente versión en color.

Dicho todo lo anterior, es verdad que llevo nada menos que veintiún párrafos poniéndola que no hay por dónde cogerla y lo cierto es que en líneas generales estamos hablando de un manga simplemente “malo” que no merecería voto de confianza alguno en circunstancias normales. Sin embargo, adelanto que lo voy a salvar de la quema, por una razón subjetiva y que para nada tiene que ver con los criterios estándar por los que me rijo en este blog y que tienen que ver con el Derecho. Hablamos de un cómic en el que todo rezuma buena fe. Por ejemplo, en ningún momento se ha buscado el morbo en forma de sexo encubierto entre los protagonistas. Es más, lo más subido de tono que podemos ver es un beso en la mejilla. Del mismo modo, se ha prescindido del “fanservice” haciendo que sus páginas llamen la atención por las acciones de los personajes y no por la “hipersexualización” de los mismos. Pero, por encima de todo, es una obra que el público ha elegido libre y voluntariamente y no porque se la hayan impuesto. Y ello sólo merece el máximo respeto.

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Lo más subido de tono que se verá en el manga será un beso en la mejilla de Naho

Nos guste o no, nos movemos en un mundo en el que nadie prospera sin tener padrino y en el que muchos formatos, al margen de su buen o mal nivel, no alcanzan popularidad alguna si no los anuncia o promociona un personaje famoso. De hecho, y por rocambolesco que pueda llegar a parecer, el hecho de que un youtuber con millones de seguidores como lo es ElRubiusOMG hiciese sus vídeos con videojuegos como “Happy Wheels” o “Yandere Simulator” convirtieron a estos productos en éxitos de masas sin más mérito que ése y a pesar de que su calidad era paupérrima. Extrapolando el razonamiento al mundo del manga, nadie consigue triunfar si no está amparado por editoriales como Kodansha, especialmente Shueisha y en menor medida Shogakukan, cuyos cómics se traducen en éxitos rotundos por el simple hecho de aparecer en sus revistas al margen de si son buenos o no. Y aquí estamos ante alguien que lo ha logrado prescindido precisamente de ellos.

La historia de Takano se ha hecho popular única y exclusivamente porque la gente ha querido. De hecho, la manera en la que ésta se vio obligada a dejar Twitter delataba la poca malicia y olfato que puede verse en otros autores que han llegado a lo más alto no por ellos sino por las empresas y los asesores de los que se rodean. Ha ofrecido una idea que no sería la mejor, pero era la suya y lo ha hecho con honestidad. Y el público ha respondido de la mejor manera posible: recomendándolo entre amigos. Un simple “me ha gustado y espero que te guste” y ello es tal vez una de las mejores cosas que a día de hoy se pueden decir de una obra en un mundo tan mediatizado como el que vivimos. Y esa tan pequeña como gigantesca virtud es la única razón por la que me mostraré clemente con ella a pesar de adolecer de unos defectos que en ningún otro manga o anime le hubiese perdonado.

Conclusión

La primera vez que escuché hablar de Orange como manga me lo describieron como un cómic que se encontraba un escalón por debajo de la divinidad. Todo un acontecimiento que revolucionaba el mundo del shoujo y que suponía un hito dentro de este particular mundo que ningún otaku debía perderse. Sin embargo, los mitos rara vez suelen adaptarse a la realidad. Cuando me puse con él, descubrí una historia fácil de leer cuyos cinco volúmenes pueden acabarse fácilmente en un día, pero con la que, página a página, se va poniendo en evidencia un argumento poco consistente a pesar de su prometedor arranque y que desemboca en un desenlace frío y descafeinado que sólo puede definirse como frustrante.

Se mire por donde se mire, la combinación de los elementos que se barajan tales como el suicidio, los viajes en el tiempo o las decisiones vitales que marcan nuestra existencia, requieren de un desarrollo complejo y pausado que en ningún caso puede abordarse en un número tan reducido de tomos. Del mismo modo, todo está llevado por una guionista con una experiencia y bagaje vital que, con toda evidencia, no se puede poseer a la edad de Takano, y ello pesa. Situaciones que no van a ningún lado, comportamientos incomprensibles, personajes mal desarrollados y, por encima de todo, unas serias carencias en generar la empatía con el lector en cuanto a las sensaciones que se quieren transmitir, hacen de él un producto insípido, carente de alicientes y que no sabe resolver correctamente ninguno de los enigmas que plantea.

Pese a todo, muestra a su vez una honestidad en su realización verdaderamente admirable en los tiempos que corren al prescindirse de todo elemento comercial o morboso. No hay sexo, no hay situaciones que busquen la provocación gratuita y no se ha recurrido a ningún padrino de lujo para impulsar un éxito editorial. Lo que tenemos sobre la mesa es, por lo tanto, una historia mediocre pero que ha triunfado por sí misma haciendo lo que, simple y llanamente, debe hacer todo dibujante que se precie de serlo: ganándose capítulo a capítulo el cariño de sus lectores sin más retoques que los dados por el boca a boca de sus lectores y la devoción con la que éstos acudieron al kiosko hasta su final. Todo un mérito que sirve para ocultar sus muchos y clamorosos fallos y que convierten a Takano, a pesar de su escaso tino en el manejo de las Redes Sociales, en una de las mangakas más prometedoras del actual panorama del manga a la que habrá que seguir de cerca los próximos años.

OrangeFin

NOTA: 5

22 comentarios el “Orange, reinventando el Shoujo con el Seinen de la mano de Ichigo Takano

  1. Pues sí. Es una serie buena aunque ni mucho menos para tanto como dicen. Y el final son las risas. Algo así como “todo acaba bien pero me la suda como”. Y Kakeru es el tipo mas odioso e insulfrible que he aguantado. Casi me daba risa verlo. Daba mucho asco y a veces era tan repelente que sólo deseaba ver el final para ver si de verdad se iba a tomar por saco de una vez. Que tío.

    • A mí me recordaba la misma sensación de niñato repelente que me inspiraba Squall Lionheart en FF VIII, con la diferencia de que al menos no todo el peso de la trama recaía sobre él. Pero en fin, no todo el mundo sabe diseñar buenos personajes.

      Un saludo.

  2. A mí me encantó. Naho me recordaba a mí de adolescente, sin tener demasiado claro lo que tenía que hacer pero dejándome llevar por mis instintos. Creo que de eso va realmente el argumento. Una chica insegura que se maneja en una situación límite gracias a la ayuda que ella misma se da. Pero en ocasiones ni eso le basta y termina llorando, como en la escena de fin de año. Y el dibujo al principio es malete, pero va mejorando después y al final es de lo mejor. Gran manga, aunque ya sé que satisfacerte a ti es muy difícil, señor de los suspensos😉

    • Sí hija mía, la fama de ogro me persigue, pero también tengo mi corazoncito. En el fondo aquí hay un trabajo honesto y eso merece un respeto, al margen de que opine que imita sin éxito a Toki Wo Kakeru Shoujo.

      Un saludo.

  3. Un cinco. Eso no te lo perdono. Este manga merece un once y el que no lo vea así que se vaya a cascarla ajaajaj. Pero ¿no lloraste cuando Kakeru esta tumbado sobre el asfalto? No hago spoiler, pero es buenisimo. Aunque falta algo de mordiente. Un par de escenas subidas de tono y hubiese estado perfecto. El mejor manga en años. Te odio :@. Pero el analisis tiene puntazos y eso te libra eh?

  4. Ayyy, hay que hacerte un monumento jaja.

    A mi este manga directamente no me gustó, y como dices por ahí fue una enorme decepción. Y no decepción porque me lo hayan recomendado de la misma manera que a ti (que se trataba de una obra maestra, blabla) sino porque la sinopsis me había parecido algo sumamente interesante para un shojo. A mi si me gusta leer o ver series de este género de vez en cuando pero siempre está la espina de encontrar argumentos reciclados una y otra vez, De pronto llega una historia de romance que dice tratarse de cartas desde el futuro y evitar una muerte lo cual llama mucho la atención… hasta que lo lees y no es lo que te esperabas. O por lo menos no fue lo que yo esperaba. Le faltó profundidad y PERSONAJES, sobretodo personajes. No un mayor número, sino tratar debidamente a los pocos que tenía. Al final el manga se reduce a las mismas situaciones cliché de siempre, con las mismas frases simples, cortas y vacías de siempre, con viñetas enormes como si la autora tuviera que cumplir con un determinado número de páginas y le faltara material, con un humor tonto y un drama forzado que se esfuerza por hacerme sentir mal o llorar sin saber muy bien porqué.

    Yo no se que le ve de especial la gente. Aunque a mi no me haya gustado puedo ser comprensiva aceptar que no sea tan malo pero tampoco entiendo como es que para todo el mundo esta es la octava maravilla del shojo. Quizás si no estuviera tan inflado no me sentiría así y lo dejaría pasar y olvidar como si nada. En fin, por lo menos es corto y no roba mucho tiempo. Algo es algo.

    Saludos!

    • Yo en lo que pensé es en que tal vez con ocho o diez tomos la historia hubiese podido dar más de sí. Por cierto, no sé cómo serán las cosas por Argentina, pero aquí en España está todo el mundo encantado con este manga y muchos lo tratan como el cómic del año. Es una locura. En fin. A ver si ya a finales de enero me puedo poner a redactar el análisis que te tengo prometido de Ping Pong, que reconozco que me ganó cuando vi que la portátil de referencia en la serie era… una Game Boy Advance xD.

      Un saludo.

      • No se si lo hayan licenciado acá, pero por lo que leo en internet todo el mundo está fascinado así que seguramente sería un boom.

        A esperar por la reseña de Ping pong🙂

  5. Acabo de pasarme por la última entrada.
    Igualmente te deseo una muy Feliz Navidad y que estos días sean provechosos para un buen descanso🙂

    Quisiera decir mucho más pero estoy padeciendo de algunos problemas de salud que me impiden forzar mucho la vista para escribir, además del estrés que genera saber que unos familiares esperan mi visita y no encuentro la manera de decirles que estoy indispuesto.
    En fin, se te aprecia bastante, sigue adelante no solo con el blog sino con todas esas cosas importantes en tu vida. Me alegra que mis comentarios te den algo de motivación junto con los del resto de personas que te siguen.

    No he comentado nada sobre Orange porque no tengo mucho que decir, no he leído el manga y lo único que había visto fue el avance del live action.
    Cuando empecé a leer tu análisis pensé que la historia sería muy buena pero luego de leer los fallos que señalas y que intenta copiar elementos de Toki wo kakeru sin mucho éxito, me ha quitado el impulso de leerlo porque esa película no me pareció tan buena, ahora algo que la imita menos sentimientos me provocaría.
    De todas maneras puede que luego le de la oportunidad.

    A propósito ¿viste el avance de la próxima película de Shinkai? Le tengo algo de reservas no por la animación (obviamente) sino porque el argumento de momento me suena un poco genérico así que con algo de reserva espero que me sorprenda y no decepcione ya que soy muy fan de sus trabajos.

    Saludos y de nuevo mis mejores deseos.

    • Muchísimas gracias tanto por tus palabras como por darme el honor de tenerte como lector. Y respecto a Kimi no na wa, sigo una máxima clara desde que comencé en esto de la animación, y es que hasta que no vea la versión final que se estrenará, no emitiré ni un solo juicio de valor. Ya sabes, una cosa es vender una peli en un trailer y otra muy diferente es la película en sí misma. Estoy muy escarmentado de ellos y por esa razón, insisto, prefiero no opinar hasta que haya visto la versión definitiva.

      Un saludo y espero que te mejores😀.

      • Tienes razón y aparte con Shinkai sería más difícil juzgar, eso tomando nota de lo que suele lograr en base a argumentos sencillos.

        La verdad es que el cine de Hollywood es mucho más predecible, en cambio del avance de un animé no se pueden sacar muchas conclusiones (a menos que sea como el de la última película de DBZ que contaba todo, cortesía de Toei).

        En fin que no vine a molestar con esos temas sino a desear un Feliz fin y principio de año, cito el texto que ponen al final del Last Blade:

        “And so, a new age begins…

        May your future be filled will hapiness”

  6. lo ame! simplemente por que yo pase por algo parecido, solo que nadie me ayudo y tuve que hacer el empuje sola, aunque relata en mínima manera lo mal que alguien se puede sentir sigue siendo al fin y al cabo uno de mis mangas favoritos.
    Felices fiestas! .

  7. ¡Esta duda me mata! ¿Quien es el de la foto de su perfil? Una teoría mía es que pertenece a la saga Kings of Fighters pero mi curiosidad me lleva a preguntarte directamente y mi la flojera a no investigar:..Ah y saludos.

    • Efectivamente soy fan del KOF, pero mi “avatar corporativo” (porque es el que siempre he utilizado en defecto de otro) es éste y no pertenece a ninguna saga. También te diré que muchos, al vérmelo llevar, también me lo han imitado. La historia de cómo conocí esta imagen es muy larga, pero si la contase… dejaría de ser un misterio😉

  8. Por la sinopsis, ese manga se veía muy interesante, pero al ir leyendo tu reseña me ha dejado de llamar la atención. Lamentablemente, lo que tienen la gran mayoría de los shoujos es la falta de profundidad en las historias, por eso es que no me atraen mucho, y cuando me pongo con uno, me termina aburriendo y decepcionando (eso me pasó con “Ao haru ride”, por ejemplo).

    Como decís, me parece que la trama de este manga es compleja como para resolverse en pocos tomos y necesita de ingenio, el hecho de jugar con el tiempo y, por lo que contás, parece fallar bastante en ese aspecto. Lo que sí me alegra es que no tenga fanservice y escenas de sexo.

    Por lo dicho, creo que es un manga del que paso.

    Un shoujo que a mí me ha gustado mucho por su profundidad y melancolía, y podría recomendarte, es “Bokura ga ita”. Es un manga que me ha encantado, excepto por el final, pero realmente te lo recomiendo.

    Besos.

  9. Pues segunda vez que me recomiendan Ao Haru Ride y me temo que significa que tarde o temprano caerá por aquí una review del mismo. Aunque a ver de dónde saco el tiempo para leer 13 tomos de manga, pero todo se andará😛. Y sobre Bokura ga ita… UFFFF, la tengo pendiente desde hace una década. Pero teniendo en cuenta de que últimamente estoy resolviendo todas las asignaturas que tengo pendientes… pues veremos😉.

    Un saludo.

  10. Menos mal que al fin hay alguien por la blogocosa o por Twitter que se atreve a decir que es horroroso. No sé qué le ve la gente. Lo acabas y te deja como al principio, como si perdieses el tiempo. Hay una plasta llamada *********** que está siempre igual con él y me pone enferma. Lo peor que me he comprado.

    • Raque he tenido que poner asteriscos porque no me apetece polémicas. Espero que no te lo tomes a mal. Aunque, sinceramente, si a ti esa chica te cae mal, te puedo asegurar que a mí me cae 10.000 veces peor que a ti. Pero con ignorarla basta.

      Un saludo.

  11. Pingback: ERASED, revivir el pasado para salvar el futuro de la mano de A-1 Pictures | Drakenland / El lobo zamorano

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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