¡FELIZ NAVIDAD! Gracias por un 2015 maravilloso a vuestro lado

Por fin. Casi parecía que no pero de una vez nos ha llegado la Navidad y no puedo decir que no la estuviese esperando como agua de mayo porque necesitaba tomarme un respiro y reorganizarme un poco, porque de no ser así la cabeza me iba a estallar. Así pues, ¿qué mejor que hacer un balance del presente año y desearos lo mejor para el próximo? Pero claro, no me he comprado demasiadas cosas dignas de mostrar por aquí, no he hecho nada demasiado espectacular salvo estudiar como un campeón y por encima de todo algunos meses he estado bastante parado a pesar de tener temas para reviews tanto de videojuegos como de anime. Así que vamos primero a intentar explicar todo y para ello, no me queda más remedio que hablar de política y pedir que, en el caso de que me deis la oportunidad de explicarme, leáis el post hasta el final.

No, la verdad es que no tengo ganas de hablar de anime. Me harté a decir durante meses que lo que iba a ocurrir el 20 de diciembre (encuestas manipuladas o directamente inventadas al margen) iba a ser una catástrofe en toda regla, y no me equivoqué. El Congreso ha quedado ingobernable y ni PP ni el PSOE tienen a gente con sentido de estado alguno para entender que hoy, más que nunca, es necesaria una macrocoalición entre ambas fuerzas para hacer frente a lo que tenemos por delante, y no me refiero precisamente a la Crisis. En el Partido Popular no entienden que han sido Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría los que los han llevado a esta hecatombe, y en el PSOE parecen no comprender que pactar con la extrema izquierda sólo está sirviendo para que ésta los fagocite como ya está ocurriendo en buena parte de las provincias españolas. Y entre medias, “Pdro Snchz” y “el estafermo” (como lo denomina jocosamente Pedro J.) no se percatan de que el panorama que tenemos sobre la mesa no es el de “izquierda masónica vs derecha acomplejada masónica”, sino el de “convivencia vs ruptura”.

Hay todavía insensatos que creen que lo mejor es repetir las elecciones. Pero precisamente hay que hacer todo lo contrario. Hay que aguantar año y medio como sea con este panorama, elegir a un presidente de transición (es público y notorio que he expresado que a mi juicio se le debe ofrecer la presidencia a Susana Díaz) y pasado ese paréntesis volver a convocar las elecciones. Y en ese tiempo, hay que hacer que la ciudadanía vea de una vez lo que es PODEMOS y las verdaderas ideas que defiende más allá de ese aire de supuesto buenismo en torno a los desahucios, la corrupción, el desempleo o incluso los momentos frikis. Pero para ello el PP tendría que interiorizar de una santa vez que no es precisamente una buena idea ayudar o salvar continuamente a grupos de comunicación de extrema izquierda mientras les hacen la puñeta a sus aliados, ya sean mediáticos o políticos. Pero… habría que hacer tantos cambios. Se habla de un Congreso en enero y muy posiblemente vuelva a ser a la Búlgara y, de ser así, la derecha consagrará como candidato a un personaje que simplemente nos ha destrozado. Por lo tanto, iríamos claramente al abismo.

Yo lo he dejado siempre claro: sólo soy leal a Su Majestad el Rey, a José María Aznar y a Esperanza Aguirre y haré lo que ellos dispongan. Pero independientemente de eso, si el Partido Popular vuelve a la cordura y decide de una vez interponer la batalla política contra Iglesias y su formación (en vez de darle balones de oxígeno), tendrá mi apoyo incondicional. Aunque ¿cuánta gente queda ya en esa formación dispuesta a sacar adelante ideas y valores en vez de lograr y acumular puestos “pluscuamlucrativos”? Ésa es la asfixiante soledad con la que tenemos que convivir los que somos de derechas. Para los “populares”, esto es un escenario similar al anterior y unos actores vestidos de morado en vez de rojo. Pero para los que como yo llevamos más de dieciséis años plantando cara a las anteriores encarnaciones del aludido PODEMOS, sabemos hasta qué punto es peligroso lo que tenemos ante nosotros. Aunque pienso que ni el mismísimo “coletas” es consciente de que, dentro de su partido, está alimentando a un monstruo que, al paso que va, lo devorará a él y a los suyos, y ocupará su lugar.

Algunos pensarán que estoy exagerando, pero más bien me estoy quedando corto. Y otros pensarán que a cuento de qué tanto hablar de política, a lo que yo responderé que… ¿a santo de qué tengo yo que entrar en webs o cuentas públicas en redes sociales que supuestamente van de anime y que, a la hora de la verdad, se tiran mañana, tarde y noche atacando e insultando vilmente al Partido Popular o a Ciudadanos (y a todo su electorado) por el simple hecho de que, según ellos, sean de Derechas? Ésa es fundamentalmente la razón por la que “voy a mi bola” en este mundillo. Así de sencillo, y no ahora sino hace muchos años. Acabé harto de según qué tonterías y espectáculos dados por personajes que, en base a su edad, deberían dar ejemplo en vez de dar vergüenza. Y no hablo de temas ideológicos, sino de educación; de esos mínimos que se supone que todos deberíamos tener y que van desde el protocolario saludo hasta la simple despedida, pasando por el hecho de no faltar al respeto al que simplemente no opina como tú.

Que nadie me malinterprete con lo anterior. Que yo recuerde, no he tenido encontronazo alguno este año con nadie, pero que conste que ha sido única y exclusivamente porque yo no he querido. Pero a lo largo de los años me he ido volviendo alérgico a según qué comportamientos que veo sistemáticamente a poco que me relacione con seres de este mundillo y que se resumen en bufidos, salidas de tono disparatadas y exabruptos varios provocados por los motivos más pueriles imaginables. Todos ellos venidos de cierta gente ridícula en términos generales, a las que se les aguanta por ser quienes son y que todavía alguno tiene la desfachatez de decir que es que a ellos “no se les puede acusar de hipócritas” o algo así. Todo ello sin contar con todos aquellos que se creen mucho más inteligentes y cultos de lo que realmente lo son y que tratan a todos los que no sean de su agrado como si de tontos se tratasen.

Yo, por regla general, presumo que todo el mundo es normal (como por otro lado es lógico) e inicialmente soy afable. Aunque cuando me encuentro con algo subsumible en lo anterior, la verdad es que no me tiembla el pulso a la hora de dar, metafóricamente hablando, con la puerta en las narices a quien lo haga… y alguno tendría que saber la clase de números que según qué pirados me han llegado a armar por hacerlo. Y es que, en serio, con todos los locos de atar con los que me he topado a lo largo de mi vida en los circuitos virtuales me tendrían ya que dar un título de psiquiatra. Y sí, como desde hace años mantengo una estrategia de tolerancia cero a la primera astracanada, mala educación o simple demencia que localice, uno empieza a volverse un tipo con fama de ogro… y tal vez lo sea, pero sólo con la gente indeseable, y que lo es única y exclusivamente por una miseria moral plenamente voluntaria y elegida y no por sus ideas (que en alguna ocasión he tenido que aguantar que me hayan increpado esa mentira).

Pues bien, llegados a este punto, me gustaría pediros a todos los que leen este blog desde fuera de España (que según las estadísticas son el 70% de los lectores) que volvieseis a leer los párrafos dos, tres y cuatro de esta entrada y que después de haberlo hecho retomaseis la lectura de la entrada desde aquí. ¿Veis en ellos algo malo o extraño? En resumen, es el posicionamiento de alguien englobable en la Derecha política que critica al partido supuestamente de derechas más importante de su país y que advierte de que existen ciertos movimientos políticos que, camuflados de regeneradores, esconden intenciones bastante preocupantes. ¿Hasta ahí algo extraño? Pues ojo, porque posicionarse por aquí en esa dirección es casi una heroicidad. ¿Os parece normal? Así está degenerando la actual vida política española, convertida en una vulgar exhibición de chabacanería y malos modales en los que los termómetros políticos son programas de telebasura metidos a hablar de asuntos de estado, y los líderes de opinión son trolls anónimos que afirman cosas más propias de un interno en un psiquiátrico penitenciario que de alguien en su sano juicio. Y para colmo, los votantes han picado con esta manera de actuar. Por lo tanto, os lanzo una pregunta retórica: ¿tendríais ganas de ver anime viendo cómo vuestro país se cae a pedazos en manos de populistas y demagogos de todo tipo y condición mientras su sociedad se encanalla progresivamente? Responded a esta pregunta en vuestro interior y tal vez podáis entender que no esté demasiado animado para escribir.

He estado hasta arriba de trabajo este año y sé que no he podido redactar todo lo que me hubiese gustado. Pero es que aparte de Umaru no ha habido una sola serie que haya adquirido un mínimo de relevancia durante el presente año y muy posiblemente las cosas seguirán igual durante el próximo. Por lo tanto, no tengo demasiada motivación para ponerme a teclear entre las montañas de apuntes, trabajos, libros y casos que me acompañarán indefectiblemente hasta marzo de 2016, donde por fin podré tomarme un descanso. Por lo que os pido, como en tantas ocasiones digo, algo de paciencia puesto que tampoco en enero o en febrero podré dar demasiadas señales de vida, a pesar de que lo haré, aunque sea con entradas algo alejadas en cuanto a su profundidad e intenciones de las que suelo acometer.

Pero no quiero dar en absoluto la imagen de que estoy malhumorado. Más bien al contrario. A lo largo de todo este tiempo y gracias a este blog he podido conocer gente fantástica con la que he crecido en lo personal y en lo intelectual y sin la cual yo no estaría donde estoy. Hablo de tener el orgullo de ser amigo de personas como mi muy querida y fiel Dany, o de los miles de buenos momentos que he tenido el honor de compartir con el gran Antonio Arroyo, o incluso del orgullo que siento al ver cómo compañeros como Roy Mustang le plantan cara a la crisis montando su propia tienda de cómics. Sin contar con gente maravillosa como Karina, Silv, Dunkel-Light, Aspasia, Ange o tantos y tantos otros. Es lo que dije el año pasado. A lo largo del tiempo he sabido seleccionar bien mis amistades y rodearme de muy buenas personas y son esa clase de detalles los que convierten a esta bitácora en algo bonito para mí, aunque no gane un duro con él.

Así que en 2015 puedo no sólo volver a celebrar el estar junto a vosotros sino también que sus datos de tráfico han vuelto a superar a los del año anterior, lo que me parecía imposible. Y que muchos de sus lectores sean de México, Argentina o Chile es algo que me alegra todavía más, porque en primer lugar son increíblemente fieles y en segundo porque conmigo suelen ser más educados y amables que algunos (no todos, ni muchísimo menos) de mis compatriotas, y no soy en absoluto el único al que le sucede esto mismo. Y afortunadamente, lo bueno no acaba ahí puesto que he recuperado mi auténtico aspecto físico: aquél que me quitó la depresión y que he conseguido volver a tener a costa de machacarme a hacer ejercicio.

Sí amigos, de ocho a dieciséis kilómetros todos los días, flexiones, abdominales y disciplina “espartanoprusiana” han obrado el milagro, aunque casi me descoyunto en una ocasión debido a mi terquedad. No obstante, ello me ha llevado a un disgusto mayúsculo y es que ya son muchas las voces que me dicen que tanto ir de camisa, y que tanto ir de traje y corbata y con el pelo corto, está haciendo que cada vez me parezca más a… Pdro Snchz, y lo peor de todo… ES QUE ES CIERTO y si mi próximo móvil capta bien las caras (no como el que todavía tengo) vosotros mismos lo veréis. Aunque eso es sólo cuando estoy por las instituciones. Cuando llego a casa… botas deportivas, vaqueros, mochila negra y cazadora de cuero, mi segunda piel que, además, he renovado este año. Porque como bien dicen de mí, soy de los de “genio y figura” y cuando uno se gana desde jovencito el apodo de “lobo”, tiene también una reputación que mantener y en eso me encuentro.

Me gustaría, por lo tanto, desearos lo mejor para estas fechas tanto para vosotros como para vuestros seres más queridos, y trasladaros todo mi cariño y agradecimiento por haber estado a mi lado tanto en las duras como en las maduras. Porque si hay algo que me ha quedado muy claro a lo largo de todo este tiempo, es quién ha sido mi amigo y ha estado a mi lado cuando lo he necesitado, y quién no (incluso cuando no fue ésa la reacción que obtuvo de mí cuando las tornas estaban a la inversa) y eso es algo que se valora. Y si entre comilonas, reuniones familiares y fiestones os queda algo de tiempo, acordaros de que por estas áridas y frías tierras castellanas existe un lobo solitario que os aprecia y os quiere. Os pediría también que me dedicaseis lo que la gran Aretha Franklin llamaba “una pequeña oración” por mí (y a ser posible a mi favor) pero creo que eso ya sería abusar de vuestra generosidad. Así pues no os entretengo más.

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2016!