Ping Pong, la tortura psicológica deportiva de Taiyō Matsumoto

Ping Pong The Animation

– Repítelo tres veces en tu cabeza. ¡Ven, Héroe!¡Ven, Héroe!¡Ven, Héroe! Si lo haces, iré a tu lado. ¡Vendré del Planeta Ping Pong! – Smile me está llamando. Nunca sonreía, así que la gente le ponía motes estúpidos como “Robot” o “Golgo”. Se metían mucho con él. Siempre se sentaba solo y jugaba a los juegos que su padre le compraba. Pero cuando le enseñé a jugar al Ping Pong comenzó a sonreír. – ¿Crees que puedo ser como tú, Peco? ¡Quiero ser como tú! ¡Como tú! – Pero me olvidé por completo hasta que vi la foto en el Tamura. No es que lo bautizase como Smile porque no sonreía. Le puse ese apodo porque sonreía cuando jugaba al Ping Pong. – ¡Llámame cuando estés en un apuro! Si lo haces, iré a tu lado. – Ha estado esperándome durante mucho tiempo hasta ahora. Ha creído en mí durante todo este tiempo. La razón por la que dejó de sonreír fue que descuidé mi estilo de juego. Yo lo sabía pero me hice el sueco. Tenía miedo y hacía oídos sordos a la realidad. Pero ahora tengo que ir a su lado. Michio-San, dame mi raqueta.

¿Creíais que no iba a cumplir mi promesa a Karina? Por el amor de Dios, cuando yo digo que voy a hacer algo es que lo hago. Cuestión distinta es que lo haga con la prontitud que debería. Pero, ¿qué queréis? En el fondo me muevo en el mundo de la Administración de Justicia, en el que se presume que 200 millones de euros son para ti calderilla y que… vas a vivir unos 2.000 años que te sirvan para esperar a que el juzgado resuelva un… monitorio (y en primera instancia). Respecto a lo primero, sigo tan pobre como siempre, pero reconozco que en cuanto a lo segundo estos asuntos han hecho que adquiera una capacidad para ser paciente que me resultaba increíble de concebir en mis años mozos, y en cosas como éstas se evidencia.

No voy a ocultar tampoco que el conflicto que tengo en mi interior no ha ayudado precisamente. En este preciso momento soy, en el sentido más estricto del término, un hombre dividido en dos y ciertos dilemas que estoy resolviendo en mi interior me tienen sumido en continuos conflictos conmigo mismo en base a cómo debería actuar o qué decisiones escoger. Y no, no me estoy refiriendo a si debo seguir siendo del Madrid después de los ridículos que no paramos de protagonizar (aunque le remontemos al Wolfsburgo en el Bernabéu) porque merengue seré hasta la muerte. Me refiero a que estoy conociendo al hombre en el que me he convertido y tengo que elegir cuidadosamente qué es exactamente lo que quiero hacer con mi vida. Y, como siempre, es una decisión que debo tomar solo y para la cual no contaré con ayudas de ningún tipo. Por lo tanto tenía que escribir, pero no encontraba el momento ni las ganas. Sin embargo aquí me tenéis, haciendo de nuevo tripas corazón y fingiendo que nada me pasa cuando mis dos vidas pasan día a día delante de mis ojos y cada vez estoy más confundido sobre qué debería hacer tanto con mi cabeza como, especialmente, con el corazón. No obstante no toca ahora hablar de ello.

Así pues, después de que las bolas calientes nos deparasen a un rival en cuartos que casi nos borra del mapa como si fuésemos de Tercera Regional, después de que Pdro Snchz pulverizase el récord de profundidad a la hora de enterrar la propia dignidad para pactar con los antisistema a un nivel que ni siquiera el mismísimo Artur Mas pudo jamás llegar a imaginar y, por encima de todo, después de que Desiré Cordero nos provocase un infarto de miocardio masivo a los que sentimos muy dentro la bandera de España… Llega por fin, y tras varios meses de silencio, una nueva review sobre anime que además me sirve, una vez más, para cumplir debidamente con la palabra dada a alguien que lee este blog. Y mi palabra vale más que un contrato por escrito. Por lo tanto, comencemos.

Ficha Técnica

Ping Pong (ピンポン) a la que se le suele añadir la coletilla “The Animation” en su versión para la pequeña pantalla es una serie televisiva de animación compuesta por 11 capítulos perteneciente al género Deportivo, aunque también es englobable en el del Thriller Psicológico. Está dirigida por Masaaki Yuasa y desarrollada en 2014 por el estudio Tatsunoko Production. Se encuentra basada en un manga escrito e ilustrado por Taiyō Matsumoto, que se publicó hasta 1996 en la revista “Big Cómic Spirits” del que se recopilaron 5 tomos. Asimismo se hizo en 2002 un Live Action del mismo nombre dirigido en 2002 por Fumihiko Sori.

Argumento

Yutaka Hoshino y Makoto Tsukimoto han sido amigos desde su más tierna infancia, aunque nadie en su entorno los conoce por sus verdaderos nombres, sino por los de Peco en el caso del primero y Smile en el del segundo. El uno es vivaz, histriónico en su comportamiento, relativamente extrovertido y profundamente altanero a pesar de su aspecto físico muy cercano a lo cómico. El otro, por contra, es profundamente retraído, casi insociable, muy reservado en su comportamiento y casi pegado a una consola portátil, muy similar a una GameBoy Advance, de la que no se separa cuando está solo.

Tanto sus personalidades como su vida han diferido sustancialmente, pero el nexo en común de ambas ha sido el Ping Pong. Un juego al que se aficionaron en el dojo de la vieja Obaba, que pese a su extrema dureza terminó por convertirse en una verdadera madre para ambos en unos tiempos en los que la única preocupación de los pequeños es jugar. Sin embargo Smile, apodado así precisamente porque jamás sonríe, parece perder siempre contra Peco… o mejor dicho, se deja siempre ganar por él. Pero entonces un hombre llamado Jō Koizumi se percata de que se trata en realidad de un jugador excepcional y decide convertirlo en un profesional.

PersonajesPingPong

Makoto Tsukimoto, Ryūichi Kazama y Yutaka Hoshino

Varios años después, ambos siguen dedicándose al Tennis de Mesa y se encuentran integrados en la disciplina del equipo Katase que, precisamente, dirigía Koizumi. Ahora, los principales adversarios de ambos jóvenes no se encuentran entre sus amistades sino entre los miembros del Kaio, un combinado de semiprofesionales entre los que destacan Manabu Sakuma, apodado Demon por su increíble capacidad de trabajo y su asombrosa capacidad para destruir psicológicamente a sus adversarios, y Ryūichi Kazama, capitán de la formación, y al que llaman Dragón no sólo por su impresionante calidad técnica sino también por su carisma y su capacidad de análisis del rival.

Pero cuando la rivalidad entre los dos equipos parece destinada a dirimirse en el contexto de un torneo de instituto las cosas comienzan a complicarse. Pronto descubriremos que Kazama atraviesa por una profunda crisis personal y que Sakuma tiene cuentas pendientes que parecen ir más allá de la mera rivalidad con Peco. Y, para colmo, un misterioso jugador chino llamado Kong Wenge, y que ha sido expulsado de la Selección de su país pese a su innegable talento, irrumpe en el torneo con la intención de barrerlos a todos del mapa y volver con su honor recuperado a su patria para comenzar de nuevo desde cero. No obstante, hay una disputa en el aire que poco a poco irá cobrando importancia. ¿Cuál es el verdadero vínculo que sostiene la amistad entre Hoshino y Smile? ¿Quién de los dos es el mejor? Y, lo que es más importante, ¿por qué?

Opening

  • Tada Hitori” compuesto e interpretado por Bakudan Johnny

Ending

  • Bokura ni Tsuite” compuesto por Kubo Kenji e interpretado por Merengue

Análisis

La primera vez que escuché hablar de este anime que inmediatamente abordaré fue a finales de 2014. Aquél había sido un año especialmente malo en lo que a animación japonesa se refería y confieso que me sentí un tanto decepcionado. Se mirase por donde se mirase podía intuirse cierta recuperación en la temporada anterior y nada hacía presagiar que las cosas volverían a sus derroteros 365 días más tarde. Sin embargo así fue. El año siguiente fue absolutamente nefasto y prácticamente nada de lo que se estrenó merecía salvarse de la quema. Pero a pesar de todo, y como más adelante señalaremos, existía un producto que sólo era conocido por los críticos norteamericanos y que había pasado totalmente desapercibido por los círculos otakus europeos, cuyo nombre correspondía al de Ping Pong The Animation.

Este nombre unido al de Space Dandy empezó a hacerse cotidiano para mí. Que me pase el día estudiando códigos, leyes, sentencias y artículos no quiere decir que haya abandonado mi gran pasión y pensé que, llegado el momento, este título tendría un espacio en esta bitácora. Aunque no me voy a andar con rodeos. Sin duda, la importancia decisiva a la hora de emprender este análisis recayó, como ya he dicho antes, en Karina, que me recomendó por activa y por pasiva este título en los comentarios, lo que me llevó finalmente a comprometerme a analizar como Dios manda este producto, a pesar de mi poco tiempo y de que me iban surgiendo compromisos que me obligaban a aplazar dicha entrada.

He de confesar que estuve a punto de echarme atrás al percatarme de que existía otro formato de indiscutible popularidad que debía tener un pequeño espacio por aquí y que tal vez urgía más que éste, pero mi palabra es mi palabra. Insisto, cuando yo me comprometo a hacer algo, lo hago puesto que en mi palabra va mi honor y cuando yo digo que voy a hacer algo es que lo voy a hacer. Cuestión distinta es que pueda cumplirlo en el plazo indicado, aunque ya se sabe que en esto de Internet muchas son las magnitudes relativas y el tiempo es una de ellas. No obstante, no nos entretengamos más y, como siempre, antes de entrar en el análisis estricto de esta particular historia, esbocemos a grandes rasgos su proceso de desarrollo.

Un reconocimiento con veinte años de retraso

En un alarde de originalidad en mí, empezaré por confesar que no sabía muy bien por dónde comenzar este apartado. Lo cierto es que nos encontramos ante uno de los acontecimientos más inexplicables de la historia de la animación japonesa y que, al contrario de lo que suele suceder cuando se habla de esto, tiene connotaciones agradables. Pero ya que hay que empezar por algún lado, se podría decir que estamos ante una auténtica colisión de genios terriblemente rara de presenciar en los tiempos que corren y que obedece, por una vez, a hechos que objetiva y racionalmente hacen que merezca estar en la cúspide y no por ser una moda en las redes sociales, por su facilidad a la hora de convertirse en un meme o cualquiera de las chorradas por las que en la actualidad un anime es o no conocido.

Como decimos en Derecho, el manganime que nos ocupa trae causa de algo llamado Tekkonkinkreet, de cuya adaptación a la gran pantalla hablamos ya hace más de un lustro y que supuso la que fue, con mucha diferencia, una de las mayores sorpresas de la historia de los premios del Animation of the Year, ya no por ser de los pocos que no han ido a parar a las manos de Ghibli o de Hosoda, sino por conseguirlo a pesar de un apoyo mediático rayano a lo nulo y por gozar de una popularidad similar en Internet. Sin embargo, este premio concedido en conciencia a la que sin ningún género de dudas fue la mejor película de 2007 (así como uno de los mejores animes de aquella década) sirvió para sacar del anonimato a Taiyō Matsumoto, que había concluido el manga primigenio doce años atrás y que, de golpe, vio cómo su cómic se convertía en un éxito de crítica y público merced a Studio 4º C.

Digan lo que digan fue en ese contexto y no en otro en el que su obra empezó a ser tenida en serio, ya que, hasta el estreno de aquel prodigioso largometraje, su trabajo había pasado completamente desapercibido por las páginas de la Big Cómic Spirits, la revista dedicada al Seinen de Shogakukan cuya repercusión en los lectores japoneses es casi cuatro veces inferior a la publicación estrella de la editorial, la Weekly Shounen Sunday que, a su vez se encuentra a años luz de la Weekly Shounen Magazine de Kodansha, o a una distancia ya grotesca con la Weekly Shounen Jump de Shueisha. De hecho, Ping Pong fue dibujada entre 1995 y 1996 sin que nadie se percatase de su existencia.

MangasPingPong

Portadas de tres de los tomos de la edición japonesa de Ping Pong

Tan es así que la primera vez que la apuesta que nos ocupa salió del formato impreso fue en 2002 cuando, en plena fiebre por los Live Action, y muy probablemente después de quedarse sin ideas sobre qué adaptar, decidieron lanzar una película que pasó sin pena ni gloria y que no merece mayor mención que ésta. Por ello, cuando nada menos que a comienzos de 2014 vio la luz el primer trailer de esta serie, de la mano del veterano aunque secundario estudio Tatsunoko Production, quien dijese que la conocía sencillamente mintió. Cosa que, por otro lado, no es de extrañar. Se trataba de un vídeo de apenas 30 segundos que mostraba una conversación entre Peco y Smile, con el sonido de una pelota de tenis de mesa en el fondo que delataba un juego entre ambos, mostrándose finalmente ante la cámara el primero.

El motivo para la noticia fue muy probablemente… la ausencia de noticias importantes a esas alturas del año. De hecho, ni aquel avance ni su secuela tuvieron demasiada aceptación inicial entre los internautas, y eso que el segundo llegaba ya al minuto y medio y superaba en varios enteros a su predecesor tanto en escenas como en material mostrado, destacando especialmente. Pero en el fondo, nada de lo que se podía decir de él hasta entonces atraía en verdad a los otakus occidentales. Es más, la indiferencia ante este lanzamiento fue tal que el gancho en las informaciones que por entonces iban saliendo no versaba sobre el manga original, sino irónicamente sobre el director de la serie.

En ese sentido, conviene recordar que el mundo de la animación japonesa distingue claramente entre la pequeña y la gran pantalla y, tal y como sucede en Occidente, los creativos de la primera apenas gozan de fama y renombre alguno, al contrario de lo que sucede con los cineastas, que disfrutan de una importante popularidad y que incluso pueden ver su nombre en mitad de los carteles que anuncian en las grandes ciudades las películas que se estrenarán en las salas comerciales. Así pues, no debe extrañarnos el encontrar entradas redactadas en aquellas fechas que destacasen la presencia del nombre de Masaaki Yuasa por encima del resto de cualidades. Y no era para menos.

CuriosidadesPingPong

A la izquierda un Pachinko basado en la serie de televisión y a la derecha la portada del Live Action de 2002 inspirado en el manga

El aludido Yuasa había empezado como un director casi underground en el seno de Production I.G. con el corto experimental Vampiyan Kids en 1999. Pero su auténtico salto a la popularidad se produjo de la mano de Mind Game, un film de gran popularidad (y de desastrosa calidad) que convirtió a Studio 4º C en una de las factorías más importantes de su tiempo en la que, por añadidura, desarrollaría la mayor parte de su carrera con su peculiar estilo de animación experimental influido por las tendencias de cine alternativo norteamericano y del que nacerían obras como Happy Machine dentro de dicha empresa, o Kemonozume y Kaiba en MADHOUSE.

Sentado lo anterior, estaba claro que su nombre estaba en alza hasta el punto de llegar a colaborar en Hora de Aventuras (Adventure Time). Pero lo que realmente evidenció este crecimiento profesional fue tanto esta obra como su colaboración en Space Dandy. Algo que inicialmente no tuvo demasiada relevancia hasta que, acabado aquel 2014, los críticos de animación norteamericanos decidieron, casi unánimemente, que tanto Ping Pong como la obra de BONES eran los animes más importantes y de mayor calidad de la temporada, lo que catapultó al estrellato a este título ante, para qué nos vamos a engañar, la floja cosecha que aquel año nos brindó, sólo empeorada por su sucesor.

De esta manera, y por la puerta de atrás, el boca a boca había obrado el milagro en tierras occidentales a pesar de que su éxito por el Imperio del Sol Naciente fue relativamente discreto, tanto en su emisión en Fuji TV, como en sus diferentes ediciones para el mercado doméstico. Un fracaso que no fue óbice para su desembarco en Estados Unidos junto a sus portales más importantes de animación en Streaming. Sin embargo, queda por ver si sus cualidades son o no asimilables para el público europeo en general como para el español en particular, y a lo largo de las siguientes líneas intentaremos arrojar algo de luz sobre el tema.

Un Thriller Psicológico con pretexto deportivo

Creo que no es la primera vez que digo que el mundo de los animes deportivos es tal vez lo más parecido que en el universo nipón pudiese llegar a asemejarse a lo que fue el Código Hays en Estados Unidos. Un cúmulo de reglas que, con el pretexto del trasfondo moralista para no pervertir ni corromper al espectador, constituyeron el mayor cáncer para la historia del cine norteamericano en el que, durante más de treinta años, se produjeron toda clase de películas cuya temática era variada, sí, pero el desenlace siempre era el mismo; el malvado debía morir o ser encarcelado sin que modificación alguna tuviese cabida. Dicho de otra manera, sólo con ver cómo empezaba un largometraje se sabía inmediatamente cómo acababa.

Con los animes deportivos ha ocurrido siempre históricamente lo mismo. Algunos de ellos, ubicados en torno a la década de los Setenta del Siglo XX, como por ejemplo Ashita no Joe en boxeo o Attack Nº 1 en volleyball ensalzaban las principales virtudes niponas erigiendo como sus personajes principales a jóvenes con un extraordinario espíritu de sacrificio, rayano al masoquismo, que no ahorraban esfuerzos a la hora de luchar hasta su último aliento con la intención de hacerse con la victoria, sin tener miramiento alguno hacia su rival, que sufría, era herido, lisiado o incluso moría ante nuestros ojos en un auténtico festival de sangre en el sentido más literal del término.

CobraPingPong

Las tensiones entre personajes serán una constante. Sobre estas líneas, Kong le hace la cobra a Dragón

Pasado un tiempo, y especialmente a raíz de que Nippon Animation y Toei les abriesen de par en par las puertas del mercado occidental, los estudios del archipiélago se moderaron y optaron por dos modelos de series. Por un lado, aquéllas que tomaban como principio y origen Captain Tsubasa y que consistían en una especie de niño prodigio en un deporte concreto y que unía en su persona cualidades a medio camino entre lo mesiánico y lo “dragonballesco”. Por otro, los productos análogos a Touch que, con el trasfondo de un deporte, escenificaban en realidad una historia de amor, por lo que los diferentes partidos no eran más que una mera excusa para profundizar en el romance de la pareja protagonista.

Finalmente, el tema degeneró hasta el extremo y en la actualidad el género se puede dividir entre aquellos títulos que, como Inazuka Eleven, extrapolan las habilidades de Goku, Vegeta y Compañia a una cancha del tipo que sea, mientras que otros, como Kuroko no Basket se limitan a imitar el peculiar estilo, a medio camino entre lo cómico y lo dramático, de Slam Dunk, actualizando sus diseños y sus efectos de animación. Todos ellos son, efectivamente, estilos distintos de abordar la misma temática, pero el caso es que, por mucho tiempo que pase, el resultado parece condenado a repetirse una y otra vez: el protagonista terminará ganando o se quedará a las puertas de hacerlo por muy poco.

Ping Dragon Pong

A pesar de que serán pocas, algunas escenas adolecerán de ciertos momentos a lo Dragon Ball para enfatizar la virulencia de los golpes a la pelota

Es ahí donde muchos encontrarán el motivo por el que ninguna serie deportiva ha triunfado de modo masivo ni durante esta década ni durante la pasada, a pesar de los múltiples títulos que han inundado durante años tanto las televisiones japonesas, como los trabajos de los diferentes fansubs alrededor del mundo o las parrillas de los principales canales infantiles o juveniles del mundo. Sí, efectivamente, todo ha ido cambiando con el tiempo en lo que a deportes animados se refiere excepto en el peor de sus defectos; pase lo que pase está claro cómo va a terminar y verlo sólo sirve para perder miserablemente el tiempo.

Por ello, no es difícil comprender, expuesto lo anterior, que Ping Pong gozase de tal popularidad entre los críticos en el mismo momento en el que lo empezamos a desgranar y para ello, nada mejor que fijarnos en qué es lo que relata. Sin ir más lejos, las series apuntadas hasta estas líneas se ubican en deportes masivos como el fútbol y el baloncesto, que son los más jugados en Europa y Estados Unidos. Por otro lado, el Baseball es un deporte rey tanto en EE.UU. como en Japón y en buena parte de la América de habla hispana, e incluso el boxeo goza de una enorme aceptación en las zonas donde la cultura del Pay per View está más asentada que en España.

Monstruos Ping Pong

Los monstruos que atormentan a los protagonistas se harán patentes en algo más que en meros traumas

Esto quiere decir que no es difícil enganchar a un espectador hablándole de su deporte favorito. Cualquier europeo, especialmente italiano, francés o español, veía a Ozora Tsubasa ejecutar auténticos Kame Hame Ha con su “Drive Shoot” y tragaba sapos y culebras con la serie hasta el final, creyendo que era posible romper una red y agujerear un muro disparando un balón desde doscientos kilómetros, que los porteros podían meterse dentro de su portería sin que la pelota los desintegrase o incluso elevarse decenas de metros mediante un simple salto para hacer una chilena. Era zafio, sí, pero terriblemente efectivo.

A todo eso, el aludido Ozora era uno de los personajes más odiosos y detestables jamás concebidos. Su nivel de repelencia rozaba lo delirante, su total falta de escrúpulos lo convertían en un ser insufrible y las excusas para que siempre ganase alcanzaban un nivel de idiotez que para sí quisieran los guionistas de cualquier programa de TeleCinco. Reconozco incluso que de pequeño veía esta serie única y exclusivamente por comprobar si Hyuga y su “Tiger Shoot” le arrancaban de una vez la cabeza y se ponían a jugar con ella en vez de andarse con tanta tontería, aunque para más detalles habrá que esperar a mi autobiografía.

Traumas Ping Pong

Por supuesto, los aludidos monstruos no ocultarán su pasión por habitar en las mentes de los protagonistas

El caso es que éste es el noveno párrafo que le dedico a opinar sobre Ping Pong The Animation sin haberla mencionado más que en una ocasión, pero creo que llegados hasta aquí podría bastarnos con decir que, utilizando una frase tan ochentera como los formatos ya señalados, “es otro rollo”, empezando por el hecho de que el deporte que ocupa su desarrollo es nada menos que el tenis de mesa. Es decir, un juego que, por mucho que le apasionase a Forrest Gump, sólo goza de aceptación en China, en Taiwán y Corea del Norte puesto que, al contrario de lo que nos pudiese parecer por lo que habitualmente se ve en los animes, su importancia en Japón es mucho menor y allí no es exagerado decir que desde 1970 es poco más que un juego para alumnos de Secundaria y muy poco más.

Si se prefiere, nos encontramos en primer lugar con un título valiente que no busca atrapar al espectador ofreciéndole una visión fantasiosa de un entretenimiento que conoce a la perfección y que muy probablemente practica, dándole a un tiempo la posibilidad de creer que algún día podrá hacer barbaridades similares a aquéllas con las que le están bombardeando en cada capítulo. Todo por lo tanto se centrará en un juego secundario muy poco conocido en Occidente y que en el Imperio del Sol Naciente lleva demasiados años de capa caída. Por lo tanto, el primer punto a su favor es la falta total de comercialidad en beneficio de otros aspectos más secundarios y habitualmente ninguneados en el anime actual. Aunque claro, habría que matizar cuáles. No obstante, es tal vez demasiado pronto para introducirnos en esas lides.

CobardíaPingPong

Irónicamente, gran parte de los traumas acabarán en el baño, y no precisamente por provocar “aguas mayores” sino lágrimas

Seguimos por tanto en el análisis y nos topamos con otra peculiaridad. Obviando remakes y segundas partes, Captain Tsubasa estaba compuesta de 128 capítulos, Ashita no Joe 126 (contando con que sus dos series suelen agruparse en una sola), Attack Nº 1 104, Slum Dunk 101 y Touch otros tantos. Todos los ejemplos expuestos superan de un modo u otro las cien entregas, lo que implica no sólo la búsqueda de la comercialidad ya señalada, sino también convertirse en un referente para la cadena que los emitía, transformándose así en un verdadero buque insignia de la misma. Expuesto esto, me limitaré a decir que Ping Pong apenas alcanza los 11.

Como no es muy difícil de deducir, lo que pretendo señalar con todos estos rodeos es que, repito, no nos encontramos ante el típico anime deportivo. De hecho, puedo asegurar que estuve varias horas pensando si debería o no calificarlo con la señalada etiqueta de anime deportivo, puesto que nunca en todo el tiempo que lo vi tuve la sensación de estar ante tal cosa ni desde luego deja esa sensación al acabarlo, puesto que aquí el tenis de mesa es una mera excusa para narrar una experiencia que… Y es aquí donde surge un nuevo problema. ¿Qué es exactamente este producto y qué es lo que lo hace tan especial?

Amor Ping Pong

Al contrario que en la mayor parte de los animes deportivos, en Ping Pong el amor ocupará un aspecto no secundario sino anecdótico

Muy posiblemente, lo primero que habría que señalar es que estamos ante un auténtico bofetón en toda la cara. Sin más. Un anime que busca impactarnos y que lo consigue a costa de tomarnos continuamente el pelo haciéndonos creer que habla de deportes. Pero no es así. Es más, confieso que cuando terminé de ver la serie tuve que reflexionar varios días sobre lo que había visto sin que me fuese posible llegar a ninguna conclusión creíble. No es posible describir con palabras esta serie, sino que hay que verla, dejarse torturar por ella y, una vez concluida, volver a empezar con ella ya que un simple visionado no basta para comprender más que sus aspectos más elementales.

Decir que estamos ante una narración convencional sería atentar gravemente contra la verdad. Efectivamente hay un guión que se desarrolla ante nosotros, pero su estructura no es la de un argumento, un nudo y un desenlace, porque no se trata de contar una historia, sino de retar a nuestra psique haciéndonos experimentar toda clase de sensaciones desagradables a la que ni siquiera un anime de temática gore sería capaz de acercarnos. Es decir, como si de una película de Haneke se tratase llegaremos incluso a sentir miedo ante una escena que apenas narra hechos que se salgan de lo cotidiano, como por ejemplo… alejarse demasiado de una mesa en mitad de un punto…

MiedoPingPong

Uno de los temas recurrentes a lo largo de Ping Pong será el de retratar el universo de miedos infantiles de Smile

Por intentar ilustrar de alguna manera todo lo anterior, existirá un episodio, concretamente el tres, en el que descubriremos que Makoto Tsukimoto no es el protagonista por accidente y que su pericia en el arte del Ping Pong es providencial midiéndose en combate contra Kong. Es aquí donde me gustaría llamar la atención sobre la palabra “combate” de la anterior frase y que explica a la perfección que lo que veremos no será un juego entre dos deportistas que practican el Tennis de Mesa, sino un auténtico duelo lleno de sadismo y crueldad en el que el uno intenta acabar literalmente con el otro… y lo consigue sin que se derrame una sola gota de sangre.

Pensad simplemente en un hombre que se limita a tatarear una canción ininteligible mientras, poco a poco, su rival, aparentemente invencible, se va desmoronando conforme pasan los minutos. Hablo de miradas asesinas dirigidas a una víctima invisible, de unas palas que se convierten en armas letales capaces de embrujar cualquier bola proyectada a través de su envés o, por qué no decirlo, una delirante sucesión de primeros planos combinados y sucedidos en pantalla como si de un cómic animado se tratase. Aunque no debemos caer en la tentación de creer que se trata de una mera recreación del estilo de un manga en la pequeña pantalla.

Ejemplo de cómo se ha volcado el estilo agobiante de las viñetas del manga a la pequeña pantalla

Todos y cada uno de los cuadros que comprenderán las escenas anteriores podrían ocupar la portada de cualquier tomo que se preciase de serlo debido a su calidad técnica. Sin embargo, insisto en que para nada podremos centrarnos en ello puesto que el nivel de tensión del momento es máximo. Es más, en algún momento estaremos tentados de apartar la mirada al darnos cuenta de que Smile está literalmente ensañándose con Kong y lo está destruyendo por dentro con una facilidad que provocará que incluso lleguemos a sentir pena por él. Por lo tanto seguiremos viendo lo que ocurre y… sorpresa. El primero termina dejándose ganar por el segundo.

Nada de lo anterior es casual. Se trata de destruir a nuestra lógica y de atacar a los convencionamismos con los que los mecanismos racionales de nuestra mente actúan desde nuestra más tierna infancia. De dejarnos en definitiva indefensos ante lo que encontraremos en el siguiente episodios sin que, para colmo, seamos capaces de resistirnos a la tentación de seguir avanzando en el guión… o en la paranoia, puesto que conviene recalcar que no es sencillo adivinar ante qué estamos hasta el final y nada de lo que habíamos aprendido en anteriores animes de deportes nos vale para éste.

katanaspingpong

Las raquetas harán las veces de auténticas armas, especialmente en el manga

Incluso a riesgo de parecer repetitivo he de insistir en que estamos ante un producto que hay que ver y analizar con calma, puesto que el anime es un calco del manga y éste, a su vez, esconde en cada viñeta toda clase de mensajes subliminales muy difíciles de captar en un primer momento que se hacen especialmente visibles en instantes como, por ejemplo, el saque, donde las raquetas, más que instrumentos con los que golpear una pelota sobre una mesa, son verdaderas katanas esperando a que sus dueños ejecuten un movimiento perteneciente a una técnica Battōjutsu capaz de acabar con un combate en un único movimiento, o en el particular juego de miradas que surge en cada partido y que delata un cúmulo de intencionalidades y animadversiones ocultas que once episodios no dan ni mucho menos para narrar.

Tal vez aquí nos encontramos con el primer y tal vez único gran error del guión ante el que nos encontramos y que se asemeja mucho a lo que en su día ocurrió con Mahou Shoujo Madoka Magika, puesto que aquella serie de SHAFT era realmente formidable para ser adaptada a la gran pantalla, pero no a la pequeña, donde con toda evidencia hay que desarrollar más las tramas y crear más situaciones, por lo que al menos su capitulario debió abordar más del doble de entregas de las que finalmente disfrutó, lo que, al contrario de lo que ocurrió con Tengen Toppa Gurren Lagann, consagró a sus largometrajes pero condenó a su formato original al ostracismo.

GameBoyPingPong

La GameBoy Advance de Smile será otro de los ejes vertebradores de su compleja y oscura personalidad

En esa línea, y adaptando lo dicho a Ping Pong, son muchas más las cosas acontecidas que aquéllas que realmente se cuentan, y para ilustrarlo nada mejor que un simple dato. Al comienzo de todo pensaremos que estamos ante un duelo de maestros entre Kong (gran estrella venida a menos) y Smile, un Nerd como sería calificado en Estados Unidos con un potencial oculto verdaderamente demencial y tal vez el único capaz de competir en igualdad de condiciones con él. Mientras, Peco es aparentemente una figura decorativa sin talento alguno aparente y sin más que aportar que el de ser una mera comparsa o incluso un guiño cómico al lado del protagonista de un modo muy similar a lo que ocurría con Ryo Ishizaki (Bruce Harper, para entendernos) con Ozora Tsubasa.

Con estas cartas sobre el tapete todo invitaría a pensar en la dirección de que habrá un duelo final entre el ya señalado Kong y el no menos aludido Makoto que se desarrollaría como una suerte de batalla espiritual entre China y Japón, representado no sólo en el origen de sus contrincantes sino también en su actitud, dado que el continental habla en todo momento en Mandarín, al margen de si sus interlocutores lo entienden o no. Algo que en cualquier otro caso se aderezaría con una venganza personal muy posiblemente basada en que Peco sería humillantemente barrido del mapa por el asiático continental, lo que obligaría a su amigo a resarcir no sólo el honor de su país sino también el de su compañero.

InfanciaPingPong

La infancia de Peco y Smile será lo que en definitiva dé finalmente sentido a un guión que no entenderemos hasta el final

Pensar en esa dirección y encontrarse después con la realidad de lo que ocurre es lo que en verdad hace grande a esta serie. Simplemente se nos tomará continuamente el pelo y descubriremos, por ejemplo, la tremenda importancia de otros personajes teóricamente más secundarios como Ryūichi Kazama, o muy especialmente del entrenador Jō Koizumi o de la ya anciana Obaba, en cuyos diálogos, expresiones o simples apariciones se encuentra la auténtica clave que tendremos para desentrañar el verdadero enigma que hemos de resolver: qué esconde la auténtica relación que mantienen Smile y Peco. Algo que a lo postre es lo que da auténtico sentido a toda la trama por encima de otras consideraciones como, por ejemplo, las mujeres.

Siendo sinceros, salvo por Attack Nº1 y algunos animes clónicos con protagonistas femeninas (que, sin embargo, no eran catalogables como Shoujo o Josei), lo cierto es que el papel de la mujer en esta clase de historias solía ser el que las “Sanaes”. Dicho de otra forma, incluso a riesgo de que l@s FemiNAZIs insten la ilegalización del manga en España, quemen todos los tomos traducidos a nuestro idioma en una plaza pública, acaben con la vida Civil del que ose decir que tal vez estén exagerando y todo eso que tanto se promociona en la actualidad desde las instituciones y que ha hecho de mi país un paraíso de la libertad con tan buenas previsiones de futuro… lo cierto es que todas las chicas con un mínimo de importancia en este clase de historias solían ser de una edad adolescente que, enamoradas platónicamente del protagonista, se dedicaban oficialmente a animarlo en el terreno de juego, y extraoficialmente a la intendencia del equipo en el que jugasen (en esencia, lavarles la ropa y limpiar). Como mucho, algunas de ellas como Minami en Touch abandonaban este rol y empezaban a practicar algún deporte ellas también, pero lo cierto es que su papel no dejaba de ser secundario.

DragonPingPongNovia

Dragón será en realidad el único personaje cuya afectividad y sexualidad quedarán claramente definidas

Tal vez para evitar este problema (y ahorrarse de paso la más que conocida lacra de los poco más de 50 enfermos mentales anónimos que han sustituido su vida real por Twitter… cuando deciden boicotear una serie acusándola de alguna idiotez, mediante un Trending Topic perfectamente orquestado de decenas de miles de vómitos en ciento cuarenta caracteres excretados por sus cientos de clones y bots) Ping Pong opta por una solución draconiana. Simplemente no hay más mujeres relevantes que Obaba, y ésta es una anciana, lo que hace que, al no haber afectividad de ningún tipo entre sexos (salvo muy esporádicamente en el caso de Ryūichi Kazama) y en el caso de que alguna vez sea emitida en suelo hispano, nos podamos ahorrar todas esas perlas de la Filosofía Occidental que profieren los de siempre para linchar a sus enemigos ideológicos que empiezan por lo del “Heteropatriarcado”, continúan con unas consignas del nivel de lirismo de Rita Maestre asaltando una capilla y terminan con lo de que el amor romántico es una nueva forma de terrorismo o algo así, y todas esas cosas que han hecho que no necesite darle al porro para flipar.

Sí hijos míos, ahora también en las críticas hay que pensar en si un producto pasa o no la inquisición de lo políticamente correcto (una de las múltiples paridas que asfixian a la Libertad de Expresión en España) por si alguien que está de psiquiátrico penitenciario dice que hay que censurarlo. Y éste, si así lo desea, tiene a su disposición toda clase de disparates en forma de acusaciones “comodín” para atacarla, como la falta de lenguaje inclusivo para que no se sientan discriminados ninguno de los cinco sexos y sexas, el intolerable desprecio a la paridad de protagonistas y, por supuesto, el inaceptable bloqueo que esto último supone al proceso de “empoderamiento” en base a la acusación unilateral de algún friki que viva de proferir todo lo anterior y sin que, por supuestísimo, haya derecho a defenderse.

Efectos Ping Pong

Mosaico de efectos visuales utilizados en la adaptación televisiva de Ping Pong

Confieso que, al margen de las consideraciones de los dos anteriores párrafos y que ironizan sobre hasta qué punto las cosas están mal en mi país por parte de censores liberticidas que no deberían tener cabida alguna en las instituciones en vez de monopolizarlas (como así ocurre)… lo cierto es que he echado de menos un personaje femenino de referencia que humanizase más a los personajes. En el fondo Obaba es una especie de madre para Smile y Peco y éstos, al verse desprovistos de una figura femenina que despierte su afectividad o incluso su ánimo lúbrico, no se ven del todo desarrollados. En otras palabras, el universo de pasiones descrito por Matsumoto se encuentra cojo en cierta medida al revelar los aspectos más oscuros de todos sus hombres excepto el más interesante de todos: su sexualidad, cosa que no ocurría en Tekkonkinkreet.

De cualquier modo, conviene resaltar en que el trabajo de Tatsunoko Production al frente del apartado técnico es espectacular, combinando animación tradicional con CGs (muy visibles a la hora de reproducir el modo de golpear con el reverso de las raquetas para dar cierto efecto a la pelota), adaptando extraordinariamente bien los diseños del manga a la televisión con un respeto reverencial al cómic y, por encima de todo, explotar a este último y llevarlo hasta sus consecuencias más extremas en cuanto al ritmo de las escenas y la exposición de éstas al público, transmitiendo exactamente lo que el autor quiso desde un primer momento.

Ejemplo del uso de CGs en Ping Pong al golpear la pelota

Masaaki Yuasa, al contrario de lo ocurrido en Mind Game, ahora sabía perfectamente lo que hacía. Llevaba una década trabajando en la élite y su paso por Studio 4º C lo convirtió en uno de los nombres de referencia del actual panorama de la animación con sabor oriental. Ping Pong es fruto de ese bagaje y no es extraño que tras esta obra y Space Dandy decidiese formar un estudio independiente que le permitiese llevar hasta el extremo su creatividad a pesar de que, en el momento de escribir la presente review, todavía no tengamos ninguna noticia de sus nuevas apuestas. Y es por ello por lo que hemos de alegrarnos de que esta conversión fuese adaptada casi dos décadas después de la finalización de su formato primigenio, puesto que su director la acometió en el momento cúspide de su carrera.

Podríamos decir que todo está perfectamente medido y estructurado. Incluso el Opening tarda en hacer su aparición hasta seis minutos en algunas ocasiones sólo para producirnos la incertidumbre de si se incluirá o no. Pero desgraciadamente no estamos ante un guión rompedor como sí lo era el ya apuntado Tekkonkinkreet. Estamos ante una obra correcta de Matsumoto de auténtica transición entre la historia de la ciudad que le dio fama y renombre a nivel mundial y los que a la postre han sido sus trabajos más elaborados como son Takemitsuzamurai o No.5. Pero no pasa de ahí. Una labor que lleva hasta el extremo los límites de su original pero que en ningún caso puede ser considerada una obra maestra, lo que debe tener sus consecuencias en la nota final.

Conclusión

Normalmente los animes deportivos son un género del que jamás me hago eco por haber visto en ellos todo lo que ser humano tendría que ver y por considerarlos a los unos meros clones de los otros. De hecho, muchas veces no hay más que ver cómo empiezan para saber cómo terminan sin que el resultado final trunque en modo alguno tus expectativas. De ahí que prácticamente desde que empezó el siglo esta manera de concebir el manganime haya entrado en franca decadencia, siendo escasos los títulos de renombre producidos y muy pocas las variaciones que en cuanto a las impresiones finales inspiran.

En ese aspecto, la sensación que tuve cuando terminé de ver Ping Pong dista mucho de la que tengo en estos momentos. En un principio pensé que se trataba de un anime flojo, tremendamente sobrevalorado y que muy posiblemente no hubiese alcanzado popularidad alguna de no ser por la flojísima cosecha que nos dejó aquel 2014 en el que tanto ésta como Space Dandy se erigieron como las dos únicas series de televisión de aquella temporada dignas de ser vistas (o por lo menos salvadas de la quema). Sin embargo, confieso que el volverla a ver con tiempo y el repasar a fondo el manga ha hecho que cambie sustancialmente mi opinión sobre ella.

Se trata de un producto totalmente atípico en el que lo importante no es crear un Dragon Ball o un culebrón de sobremesa con el pretexto de un deporte conocido. Aquí, la verdadera clave de la obra consiste en una colección de emociones angustiosas transmitidas a través de algo tan aparentemente inocuo como una requeta, una paleta y una mesa y que tiene como única meta la de descubrir la auténtica relación espiritual que existe en sus protagonistas o, simplemente, jugar cínicamente con el espectador para averiguar hasta qué punto es capaz de aguantar la tensión de los partidos que propone sin que su cabeza estalle. No se trata de una manera de hablar. Estamos ante una provocación en toda regla que, una vez comprendida, nos sumerge en el que es con mucha diferencia en el mejor anime de 2014 y en toda una tentación a la que ningún otaku debería resistirse. Una pena que su escasa duración, en contraposición con sus altas pretensiones, le impidan alcanzar la categoría de clásico que, con diez volúmenes y 14 capítulos más podría haber obtenido.

PingPongFin

NOTA: 7

20 comentarios el “Ping Pong, la tortura psicológica deportiva de Taiyō Matsumoto

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  5. Se echaban de menos tus reseñas de anime llenas de mala leche. Me he partido con lo del heteropatriarcado ajaja. Yo la he visto y no me ha parecido para tanto como decian en todas las paginas de animacion. Pero tiene su punto aunque el final sea patetico. Y yo tambien pense que el prota era Smile hasta que me encontre con la sorpresa de que era Peco. Ahi esta tambien la gracia. Piensas que va a pasar una cosa y luego ocurre otra. Ah y oye, ¿no estas contento por lo de la Champions?

  6. Ping Pong the animation fue transmitido en el bloque anime noitaminA que nuclea según dice wikipedia “la intención de ampliar el público objetivo más allá de la típica demográfia masculina”.
    La historia demuestra que siempre (desde que aparecieron Capitan Tsubasa y los demas animes basados en deportes populares de occidente) gustaba mas un relato de iniciación para niños de guarderia que tranquilizara a padres que se espantaban de lo violento o sexista que ambientaba Dragon Ball.
    Pensaban estos abulicos adultos que Benji, Oliver, Hanamichi o Ryoma (mas actuales) podrian ser mejores ejemplos de virtudes hacia lo preciado que debe ser la competencia leal.
    Ping Pong desde sus primeros minutos muestra ese lado oscuro y a la vez humano de lo que es la competencia.
    Reniega lo tipico y pese a que es corta invita a pasar un buen rato.
    No se si seguir algunos titulos que salen de este bloque actualmente, convencieron con Psycho Pass y Un-go hace tiempo pero tienen su mancha con Higashi no eden.

    PD: Tanto el Real en champions como Boca en libertadores, aun jugando como lo demuestran pueden salir campeones. ¿Que hacia Del Bosque viendo el match del barsa-aleti? Aprender las pantomimas de Simeone.
    Otra vez los arbitros y sus muestras de que la tecnologia no les quita la habilidad de estafar ademas de la que tiene Messi. Saludos.

    • Pues porque Del Bosque, y desde hace muchos años, no es más que un resentido con el Real Madrid que busca destrozarlo y no ha hecho más que triturar la Selección Española manteniendo a un &$%/·( como Casillas y a sus queridos Xavi y Piqué. En ese partido estaba apoyando al Barcelona. Y ríete, pero Simeone es de lo mejorcito que hay ahora mismo entrenando en España. Lo que está haciendo con el Atlético de Madrid es sensacional.

      Y bueno, ya lo de Messi… Pues no sé de lo que os informan sobre él en Argentina, pero aquí en España es ya más famoso por sus líos con Hacienda que por su juego. De hecho creo que si apartaseis de vuestra selección a ese individuo (y a Higuaín, por supuesto) podríais ser campeones.

  7. Ea! Ping Pong! que gusto me dio leer tu reseña y el que te haya gustado.

    Es totalmente inusual, como dices. De esas series raras que salen muy de vez en cuando, que todo el mundo sabe que no serán populares y que un porcentaje enorme de su posible público se echará para atrás ni bien vean la portada. Pero vaya que valió la pena. Creo que el trabajo de caracterización de personajes es lo más destacable que tiene. No porque sean muy “queridos” que digamos, sino porque se sienten especiales y muy arraigados tanto a la obra a la que pertenecen como al estilo visual que los acompaña. Personalmente no podría imaginar a Ping Pong con otros diseños, animación o a sus personajes en otra serie como que si ocurre con muchas otras.

    En el 2014 también salió la segunda temporada de Mushishi (capítulos autoconclusivos, no es necesario ver la primera ni llevar un orden en particular). No se si hayas tenido la oportunidad de verla pero se trata de uno de mis animes favoritos. Entiendo que a veces el tiempo y las ganas no alcanzan para todo pero lo que si te recomiendo es que busques los soundtracks por youtube o sitios similares porque son bellísimos. Pura música instrumental relajante y muy nostálgica.

    Un saludo!

    • Tengo pendientes las segundas partes de Aldnoah Zero, Mushishi y de Psycho-Pass (con la película). Aunque todo se andará. Por lo demás, espero que me disculpes por la demora en hacer esta reseña que tantas veces te prometí, pero el tiempo del que dispongo es escaso y el trabajo manda. Ya verás que de lo próximo que voy a hablar, merece la pena y explica que haya dejado esas series en un plano secundario :3.

      Un saludo.

      • Oh por dios no, ¿por qué te torturas con Aldnoah? jaja. La segunda temporada fue aun más telenovelesca que la primera pero por lo menos te ríes de los personajes y sus dramas exagerados. La secuela de Psycho es directamente mala.

        Estaré esperando la próxima entrada entonces, ánimo con todo. Saludos!

  8. Antes de decir lo que pienso de Ping Pong quería darte las gracias por el esfuerzo que haces con el blog, leí lo de las 2 entradas anteriores y la verdad es que tienes razón en cuánto a lo frustrante que puede ser dedicarle tanto tiempo a un proyecto como este y que luego la gente prefiera ver reseñas flojas de YouTube para subirle el ego a un tipo que viste ridículo y sólo dice lo que le conviene para no enojar a su público.

    Otra cosa que agradezco es el aprecio sincero para tus seguidores ya que es algo muy difícil de encontrar en internet si no es a cambio de algún bien digital.

    Sobre lo que contaste pues tienes mi respeto porque sé muy bien lo que se siente vivir con un monstruo de ese tipo, y sobre los inconvenientes y tragos amargos que vives en la actualidad no hay palabras de ánimo que valgan lo suficiente como para arreglar mínimamente un problema, a veces lo único que puede ayudar es la fe y no rendirse, siendo un lobo se me viene a la mente el inicio de Wolf’s Rain, cuando Kiba yace agotado sobre la nieve pero no tiene la intención de detenerse.

    Volviendo al tema de la entrada actual, debo confesar que mi anime de deportes favorito es Ashita no Joe ya que a lo largo de la trama se dan motivaciones y consecuencias realistas, el guión y desarrollo de personajes me parece brillante incluso si lo comparo con animes que no sean deportivos, pero eso es otro tema, tal vez estrene pronto un blog y le dedique su respectiva entrada para que sepas con más detalle lo que pienso.

    La reseña de Ping Pong te ha quedado bien como siempre y aunque me sorprendió que tuvieras una impresión tan positiva, luego revisé lo que yo mismo había escrito en mi reseña el año pasado y para mi sorpresa concordamos en varios puntos, lo que pasa es que a pesar de sus bondades este anime me dejó cierto sin sabor, hace muchas cosas bien pero no pude conectarme como para sentirme emocionado al recordarlo, aun así mi nota anda como en 7,5.
    De la reseña de la que hablo la había publicado en mi muro de fb donde posiblemente nadie la leyó ja ja y bueno se me ocurre que si ya tengo escrito lo que pienso pues mejor me ahorro tiempo y le hago un copy-paste omitiendo algunos detalles informativos que son redundantes.

    El texto no es tan trabajado o extenso como los tuyos pero usaría mucho espacio en un comentario así que lo adjunto en un notepad en el siguiente comentario, ahí decides si publicas el comentario o sólo le echas un vistazo.

    Saludos y que todo mejore.

      • Pero hombre, pues claro que algo así lo publico. Lo de la moderación de comentarios lo hago sólo por los trolls, que aquí en España los hay a patadas y como no te cubras las espaldas… Buff. Por lo demás sólo quería hacer un apunte. En realidad este blog va muy bien de visitas y no me molesta el hecho de que haya, por ejemplo, youtubers que se dediquen a hablar de manganime en el aludido Youtube. En el fondo el formato audiovisual y el escrito son diferentes y pueden convivir en paz. Cuando hablaba de que en ocasiones me había desgañitado a trabajar (como decimos en España) para que no me diesen ni unas tristes gracias me estaba refiriendo a cosas del pasado que no tienen nada que ver con eso y de las que ya no voy a hablar porque ni merecen ser recordadas ni tiene sentido hacerlo ahora, aunque ocurrieron una y otra vez. Simplemente en aquel momento quería hablar de decepciones que uno se lleva y ésa fue, con mucha diferencia, la más gorda que me ha deparado esta bitácora.

        Un saludo y gracias por tu comentario😀

        • ^_^’

          ‘Mea Culpa’ por interpretarlo de esa forma, al momento de escribir eso tenía en mente a cierto youtuber y una situación que vi hace poco, subrayando lo que mencionas de que ambos formatos deberían subsistir sin problemas, he notado que algunas personas consideran las reseñas escritas algo obsoletas y las video reseñas es donde centran toda su atención, a veces hasta minimizando lo que alguien escribe u opina prefiriendo un video sin importar si en éste no se hace un buen análisis del tema a tratar. Muchas veces basta buena edición y colores sobre el contenido, aunque no debería ser así.

          Es cierto que un video da muchas posibilidades y puede resultar más entretenido que leer, yo mismo sigo algunos reviewers de anime y otras cosas, pero no tengo preferencia por el medio mientras sienta que la persona no se deja guiar por lo popular o que intenta ser complaciente, muy pocos se animan a decir lo que de verdad piensan, y por eso me agrada este blog. Me disculpo de nuevo y me alegra que el blog vaya bien🙂

          Hablando de popularidad, hay un título del que me pregunto si escribirás algo en algún momento, el (a mí parecer) sobrevalorado Erased que incluso llegó a ser número 1 y 5 en conocidas páginas (databases) de animé.

          Y para terminar el comentario (siempre me extiendo sin querer), ¿de casualidad viste o tienes en lista “She and Her Cat ~ Everything Flows”?

            • Aunque no esté en la lista de reseñas, sí recuerdo haber leído esa mini review ^_^

              No me expliqué bien, me refería al animé estrenado en marzo de este año por parte del estudio Liden Films, es basado en ese mismo corto pero lleva de subtítulo Everything Flows.

              El nombre completo es “She and Her Cat ~ Everything Flows” y son 4 capítulos de 7 minutos cada uno.
              No está dirigido por él pero conserva la esencia y posiblemente supervisó detalles del guión ya que la trama se relaciona al corto original, sobre todo en el capítulo final que Shinkai presta su voz.

              Saludos.

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Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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