Bakemono no Ko. Hosoda a hombros de gigantes para sucederse a sí mismo

Bakemono no Ko

– ¿Cómo voy a lidiar con esto? Si utilizo el agujero que hay en mi pecho y encierro la oscuridad en él ¿desaparecerá si acto seguido me atravieso con la espada? ¿Es ésa mi única opción? – Yo… he estado pensando sobre el porqué cogí tu mano y decidí correr contigo. Estaba muy asustada y sin embargo lo hice. ¿Por qué? Así que recordé cuándo te conocí y cómo empezamos a estudiar juntos. Estaba tan feliz. ¡No hay nadie con el que disfrute tanto estudiando! Además cuando estoy contigo siento que puedo dar lo mejor de mí. Por lo tanto, incluso ahora… si vas a pelear, yo iré contigo. No lo olvides.

Sí, es totalmente cierto. Hasta a mí me causa asombro que este año publique una segunda review relacionada con el anime poco más de diez días después de haber sacado la última y en el mismo mes. Casi me atrevería a decir que es incluso más sorprendente que ver al Barça ganar un partido contra once jugadores y sin el árbitro inventándose rojas o penalties. O creo que debería ir todavía más allá. Es muchísimo más inesperado que entrar en el Twitter de Piqué y que éste no haya hecho alguna soplapollez. O incluso lo que sería ya el acabose: que confesase que lo suyo con Shakira o con el Periscope era sólo una maniobra para ocultar su amor por… Arbeloa. Bueno, ya me entendéis.

Bromas aparte, me apetecía escribir sobre animación japonesa y no podía esperar. Lo cierto es que llevo unos meses atormentado por razones que no vienen al caso, así como hecho un auténtico lío y, precisamente por esto último, necesito desconectar de la terrible batalla que se libra en mi interior entre el hombre que fui y el que soy en la actualidad. Aunque en honor a la verdad, no puedo decir en qué consisten los dilemas que me atormentan cada noche ni qué hace que últimamente no duerma demasiado bien y necesite correr como un auténtico descosido para contener la tensión. Y redactar para mí ha sido siempre una buena forma de perder esto último.

En fin. El caso es que encontré algo bueno, comencé a teclear y teclear y al final el resultado es el que tenéis delante de nosotros. Me imagino que nadie mínimamente relacionado con el mundo del anime desconoce quién es Hosoda y lo que representa, todas sus películas (que lo fueron de verdad) han tenido su espacio en esta bitácora y la presente no podría ser menos. Máxime cuando, como podrá verse más adelante, se trata de uno de los pocos títulos de calidad que me he echado a las espaldas durante los últimos años. Por lo tanto, dejémonos de presentaciones y empecemos con el que es, posiblemente, el título más importante de la temporada.

Ficha Técnica

Bakemono no ko (バケモノの子) también conocida como “The Boy and the Beast” en el mercado estadounidense o “El Niño y la Bestia” en España, es una película de animación de 120 minutos de duración perteneciente al género Fantástico y Romántico, aunque también es englobable en el del Drama. Está dirigida por Mamoru Hosoda y desarrollada en 2015 por Studio Chizu. Se encuentra basada en un guión original escrito por el propio Hosoda, aunque también existe un manga dibujado por Renji Asai para la revista Monthly Shōnen Ace de la editorial Kadokawa aunque en el momento de hacer esta review no existen datos sobre su extensión.

Argumento

El Juutengai o mundo de las Bestias es un universo paralelo al nuestro en el que conviven en torno a 100.000 monstruos. Sin embargo, sus habitantes escapan de vez en cuando de sus fronteras para adentrarse en el universo de los hombres, con los que tienen prácticamente prohibida cualquier tipo de interacción debido a la naturaleza de ambas especies. Mientras los animales carecen de maldad y las espadas que portan están férreamente atadas a sus vainas, los seres humanos albergan la oscuridad en su interior y, más tarde o más temprano, normalmente llevados por la desesperación, prácticamente todos se dejan seducir por el reverso tenebroso de sus almas y terminan matándose los unos a los otros.

En ese contexto, el líder de esta particular nación, Soushi, decide que va a emprender su retiro para convertirse en una deidad, pero antes de hacerlo debe nombrar a un sucesor y sólo dos son los candidatos dignos de ocupar tal posición. Uno de ellos, Iouzan, es el príncipe perfecto. Dotado de las habilidades del jabalí, su pulcritud, educación y pundonor lo han convertido en el ser más respetado de su país debido no sólo a su exquisito respeto por los protocolos de lucha y el respeto al adversario, sino también por su enorme cantidad de discípulos y su estatus de padre de familia ejemplar. El otro, Kumatetsu, es caótico, cáustico, indisciplinado y rebelde y pese a su aspecto de oso es incapaz de derrotar en combate a su adversario ni posee hijos o alumnos de ningún tipo.

Bakemono no Ko Personajes

Kyuuta, Kumatetsu y Kaede

Consciente de que su posición es insostenible, Kumatetsu se adentra en el mundo de los humanos y allí toma como alumno a un pequeño llamado Ren que, tras haber huido de su casa después de morir su madre, verá en él la figura paterna que siempre le faltó… a pesar de que le ocultará su nombre, por lo que el oso lo rebautizará como Kyuuta y será éste el apelativo por el que será conocido a partir de entonces. Así, el uno empezará a complementarse con el otro haciendo que mejoren mutuamente tanto en emotividad como en todo lo que rodea al manejo y la destreza en las artes marciales. Todo ello hasta el punto de que, ocho años más tarde, el talento de su joven pupilo ha llegado a tales extremos que incluso ya son legión los aspirantes que quieren convertirse en sus alumnos.

Sin embargo, y en contra de lo que nadie hubiese podido prever, el joven decide volver al mundo que lo vio nacer para saldar viejas cuentas pendientes, especialmente con el padre que lo dejó abandonado tras el fallecimiento de su madre. Pero antes de eso, entrará en una biblioteca donde se dispone a hojear un libro cuyos kanjis no acierta a descifrar. No obstante, una chica que se encontraba a su lado le indica que el ideograma que no sabe leer es “Ballena” y continúa con sus quehaceres. Sin embargo ésta, a la salida es increpada por un grupo de matones a los que previamente había llamado la atención. No obstante, el avezado guerrero llegado de otra realidad, viendo la situación, doblega a los abusones y libra a la muchacha de una paliza casi segura. Su nombre es Kaede y se convertirá, desde ese día, en su maestra en el mundo de los hombres.

Tema Principal de la OST

  • Starting Over” escrito e interpretado por Mr Children

Análisis

Reconozco que a lo largo de mi trayectoria como amante infiel de la animación japonesa, nunca he sabido demasiado bien cómo sentirme cuando me hablan de una obra de Mamoru Hosoda. Cierto, a día de hoy es posiblemente el autor más notable nacido en tierras niponas en lo que a este género loco atañe. Pero no es menos cierto que tal vez es en la actualidad el único que posee todos los medios para hacer lo que realmente quiere y que, tras la repentina muerte de Satoshi Kon, sólo Shinkai es capaz de hacerle sobra en lo que a calidad se refiere, puesto que en comercialidad es evidente que el director nacido en Kamiichi no tiene rival alguno en lo que a favor popular se refiere, lo que le ha llevado a merecer honores aparentemente sensacionales pero que en la práctica suponen regalos envenenados.

Efectivamente, la combinación de factores que pueden deducirse del párrafo anterior ha hecho que, en numerosas ocasiones, se le haya otorgado por enésima vez el epíteto de “El Sucesor de Miyazaki” obviando, por un lado, que el aludido Miyazaki sigue vivo y lleva retirándose infructuosamente más de una década, y por otro que el anime ni fue creado por su nacimiento ni será destruido con su muerte. Sin embargo, la sombra del genio de Ghibli es alargada y pesada y su poder e influencia es tal que algunas veces ha llegado a corromper a sus hipotéticos sucesores. Sin ir más lejos el ya aludido Shinkai tropezó de bruces con ella cuando, al intentar cambiar de tercio y adentrarse en el universo del ocultismo mezclado con misticismo, casi destruye su carrera en Hoshi o Ou Kodomo.

Pero estas dos alusiones al gran gurú del anime no son en absoluto gratuitas y, pese a que este texto es sólo una introducción, es necesario avanzar que, al contrario de lo que había ocurrido en sus obras anteriores, aquí nos encontramos con un largometraje en el que esta influencia es real. Por ello, en primer lugar habremos de dilucidar si la misma lo ha engullido o por el contrario ha potenciado su talento y, en segundo lugar, si se ha cumplido o no la maldición que persigue a este autor, en cuya trayectoria se combinan apuestas de cierta calidad como Summer Wars con otras como Okami kodomo no Ame to Yuki con las que lo mejor que podemos hacer con ellas son olvidarnos de que existen. En otras palabras, tendremos que dilucidar si estamos ante “una buena o una mala” de sus películas. Pero como siempre, y antes de meternos en harina, analicemos brevísimamente su proceso de desarrollo.

Un éxito para consolidar una apuesta llamada “Studio Chizu

Como ya hemos dicho en innumerables ocasiones, y por supuesto descontando a Miyazaki en lo que inmediatamente comentaremos, Mamoru Hosoda es a día de hoy el director de animación japonesa más rentable de los que todavía pululan por este planeta. No en vano su Wolf Children alcanzó en la taquilla japonesa los 55 millones de dólares y, para colmo, tal y como avanzamos en la review que le dedicamos a Ping Pong, lo cierto es que el Animation of the Year de la Academia Japonesa tiene dueño predeterminado cada vez que éste estrena un largometraje. Por lo tanto, máxima fue la expectación que se produjo en Internet por parte de la crítica cuando, a finales de 2014, empezaron a circular las primeras noticias oficiales sobre la existencia de un nuevo proyecto que llevaría su firma.

En honor a la verdad, y como en demasiadas ocasiones he apuntado, en Japón el mundo de la animación se mueve con un hermetismo muy superior al que podemos ver en los videojuegos procedentes de aquel lugar y las mal llamadas noticias se filtran con cuentagotas. No obstante, en este caso fue el propio Hosoda el que transmitió a los medios de comunicación sus intenciones en una rueda de prensa ofrecida a mediados del mes de diciembre de aquel año, donde afirmó que su nueva obra versaría sobre un niño abandonado en mitad del barrio de Shibuya (Tokio) y que sería entrenado por una bestia sobrenatural que haría las veces de padre para él.

De aquella comparecencia sólo dos fueron las cosas que pudieron sacarse en limpio. La primera de ellas es que en su anterior Film el realizador había explorado el universo de la maternidad, dado que la protagonista de Okami kodomo no Ame to Yuki veía a su marido morir al poco de dar a luz al segundo de sus hijos y se veía obligada a criarlos sola; de ahí que esta nueva película debía considerarse como una especie de reverso a su anterior apuesta reflejando el mundo de la paternidad, naturalmente vista desde sus ojos. La segunda de ellas tenía más que ver con un asunto puramente económico como era el estudio con el que la sacaría a la luz.

StandStudioChizu

Stand de Studio Chizu en la Anime Japan 2016 Fuente: @Bakemono_expo

A pesar de que en términos técnicos la tan mencionada Wolf Children aparece en numerosas páginas web como creada por Studio Chizu (por unos asuntos complejos de explicar sobre Marcas y Propiedad Intelectual), lo cierto es que tanto ésa como Toki Wo Kakeru Shoujo o Summer Wars fueron desarrolladas en el seno del todopoderoso Madhouse, lo que en la práctica significaba que tanto el productor Yuichiro Saito como el propio Hosoda apenas arañaban una parte anecdótica de los beneficios que cosechaban las cintas que lanzaban en el Imperio del Sol Naciente. Por lo que decidieron independizarse y crear ese nuevo sello en el cual el anime que nos ocupa fue su primera creación en toda regla.

De este manera, el mismo día en el que todo lo anterior ocurría se dio a conocer el primer trailer del proyecto, aunque su acogida distó mucho de ser la esperada al no llegar a superar en el transcurso de un año las 300.000 visitas. Algo a pesar de lo cual maniobraron para dejar sentadas las bases del periplo internacional del proyecto y se organizaron algunas de las ya habituales campañas de promoción dentro del mercado nipón de entre las cuales destaca por méritos propios el de crear un manga expresamente diseñado para la ocasión y basado en el producto, que era una creación original de su director. Una labor que recayó sobre el dibujante de la Kadokawa Renji Asai, del que nada se sabía con anterioridad a este anuncio.

La publicidad y el apoyo popular por lo tanto no iban excesivamente bien y no parecía que los movimientos de sus promotores funcionasen todo lo bien que debían. Tan es así que el director afirmó en repetidas ocasiones que el montaje estaría terminado en junio para fomentar el efecto Hype. Sin embargo las cosas no mejoraron demasiado en cuanto a expectación. De hecho, hubo que esperar casi medio año hasta que a mediados de abril la distribuidora japonesa (Toho) lanzó su segundo trailer que, a pesar de doblar la repercusión de su precursor consiguiendo 700.000 visionados y de triplicar su metraje, lo cierto es que siguió quedando bastante lejos de lo que se pensaba que podía conseguirse con un título de las pretensiones de éste.

CosplayPromocionalKumatetsu

Cosplay promocional de Kumatetsu al lado de un stand de Bakemono no Ko

Al margen de estos fracasos, hay que reconocer que los Seiyuus elegidos para los protagonistas sí que despertaron un mayor interés. Para el papel de Kumatetsu se eligió a un actor convencional como lo es Kōji Yakusho, bastante conocido en su país por su interpretación en “13 Assassins” y fuera de él por “Shall we dance?” o por su aparición como secundario en “Memorias de una Geisha”. Más interesante en esa dirección fue la elección de voz para Kyuuta (en su infancia), que recayó sobre Aoi Miyazaki, que ya había participado en Colorful como la sensual y cruel Shoko Sano, aunque todo el mundo la recuerda como Hachi, en los live-action que les dedicaron a Nana.

Como es bien sabido, aunque a nosotros nos sean indiferentes, estos datos son los que más interesan a los aficionados al manganime en el Imperio del Sol Naciente y éstos reaccionaron muy positivamente a la elección del Staff a pesar de que irónicamente los mejores y más preparados del mismo ocupaban puestos secundarios en el reparto. Así, Yo Oizumi, nada menos que quien le prestaba su voz al profesor Layton, aquí hacía lo propio con Tatara, Kazuhiro Yamaji (con decenas de obras de prestigio a sus espaldas como Psycho-Pass o Sword Art Online) representaba a Iozen, mientras que la actriz de esta rama más joven y prometedora de Japón, Sumire Morohoshi que con apenas 16 años tiene a sus espaldas títulos como Tokyo Ghoul, FullMetal Alchemist o Fafner entre otros… tuvo que conformarse con aportar los sonidos guturales de Chiko, el ratón de Ren.

Finalmente, este cúmulo de nombres hizo que el trailer definitivo de mayo de 2015 alcanzare el millón y medio de vistas y, cuando el film fue estrenado el 11 de julio del mismo año en las salas del archipiélago, consiguió recaudar nada menos que 48,6 millones de dólares, lo que la convirtió en el segundo largometraje más visto del año en su país, sólo superado por Yo-kai Watch: Tanjō no Himitsu da Nyan!. No obstante, a pesar de todo ello no consiguió igualar las cifras de su predecesora. Un fallo que no le impidió valerle a Hosoda su cuarto Animation of the Year por el que competía junto a Miss Hokusai y Kokoro ga Sakebitagatterunda. Algo que hizo que se pasease por festivales de todo el mundo, entre ellos el de San Sebastián, y que tenga su sitio en este blog. Pero dejémonos ya de tecnicismos y centrénomos en sus virtudes.

Una mezcolanza de genios para dar paso al mejor Hosoda

Volvamos al punto en el que lo dejamos tras terminar la segunda introducción y que en resumidas cuentas se centra en que Hosoda es un autor con una trayectoria irregular, lo que implica que el anuncio de sus películas puede dar pie al nacimiento tanto de un producto de una calidad media-alta como a una decepción en toda regla. No en vano, conviene recordar que a pesar de que el director cuente sus trabajos por la cantidad de Animation of the Year que ha cosechado, ello en el fondo no significa nada teniendo en cuenta la extraordinaria crisis en la que el mundo en el que nos movemos lleva inmerso desde hace más de una década y de la que no tiene demasiada pinta de poder salir.

Así que he de hacer una confesión. Bastó que me dijesen que esta cinta trataba sobre una bestia que entrenaba a un niño para que optase por no molestarme en verla, creyendo que ya sabía lo que me iba a encontrar. En el fondo Okami kodomo no Ame to Yuki había dado muchos y muy reiterados motivos para desconfiar de la inclusión de animales de cualquier tipo con papeles protagonistas en sus guiones, que con toda evidencia no sabía encauzar. No en vano, conviene recordar que la realización de anime a base de bestias antropomórficas fue una táctica muy utilizada tanto por Nippon Animation como por Toei en los años ochenta del siglo XX, pero que en la actualidad se encuentra en desuso y, para colmo de males, se concibió para la pequeña y no para la gran pantalla.

CorazónKyuta

Una de las escenas finales en las que las CGs cobran una importancia capital

Todo eran por lo tanto malas vibraciones las que desprendía este trabajo y muchas las razones para no verlo, empezando por el hecho de que su presentación a base de CGs no invitaba precisamente al optimismo debido al histrionismo que desprendía y su aire a videojuego de lucha de aquellos primeros tiempos en los que la PlayStation a duras penas podía ejecutar el motor de un juego de lucha en tres dimensiones y los desarrolladores debían suplir estas carencias otorgándoles a sus programas unas secuencias de animación por ordenador que abusasen de los efectos de luces y así hacer que los usuarios de la máquina de SONY creyesen que era más potente de lo que realmente era.

Efectivamente, su comienzo no es precisamente el mejor de la historia de la animación japonesa. Pone, por supuesto, en situación al espectador, pero lo hace de una manera fría, insustancial e impersonal, quedando así muy por detrás de obras maestras como Rurouni Kenshin: Tsuiokuhen donde cada una de las muertes que presenciábamos servían no sólo para retratar la atmósfera de brutalidad de la época en la que se desarrolla, sino también la suerte que acompañó a aquel muchacho pequeño y enclenque llamado Shinta cuando Hiko Seijuro se hizo cargo de su entrenamiento. O cómo olvidar aquella lacónica explosión que daba comienzo a Akira y que, de una manera indescriptible, simbolizaba no sólo la devastación de Tokio sino la definitiva caída y condenación del ser humano intentando alcanzar el poder de Dios, que era de este modo desterrado a un Infierno al que había bautizado como Neo-Tokyo.

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Cuatro ejemplos de los escenarios que nos encontraremos a lo largo del film (clic para ampliar)

Pero pronto será cuando olvidemos este pequeño y casi insignificante defecto y aterricemos en el barrio de Shibuya, donde seremos testigos de cómo un niño sin hogar es rescatado nada menos que por una bestia con ganas de medrar y que lo adopta llevado más por sus intereses personales que por el afecto que en esta clase de historias llevan a sus protagonistas a ejecutar ese tipo de actos. Y será en este instante donde nos encontremos con el primer gran detalle rompedor de este largometraje como es el de no buscar despertar la emotividad en el espectador de una manera forzada, sin que ello suponga renunciar a este recurso narrativo y explotarlo hasta sus últimas consecuencias.

Aquí es donde siempre me hago eco de uno de los sucesos más recordados por parte de los seguidores de Naruto como es el de la primera misión que éste acometerá en compañía de Sakura y Sasuke y a las órdenes de Kakashi: los episodios de la Aldea de la Niebla cuyo desenlace es de sobra conocido y que conducirá a la primera muerte importante de aquel relato. Un hecho, insisto, sumamente recordado por sus fans, pero muchísimo más por sus detractores por ser un ejemplo en sí mismo de cómo no hacer las cosas por parte de un mangaka y de un estudio de animación. En resumen, hacer que todos los personajes lloren y griten y ambientarlo todo con una música melancólica y deprimente para intentar entristecer artificial y forzosamente al espectador aunque la escena no sea para tanto.

FantasmaMadre

A lo largo de toda la obra, el fantasma de la madre de Ren será uno de los pilares narrativos a pesar de sus brevísimas apariciones

Descrito brevemente el que sólo pudo definirse como uno de los mayores atentados terroristas contra el manganime en general, es necesario dejar patente desde el primer minuto el que es sin lugar a dudas uno de los mayores méritos de esta obra que ahora tenemos entre manos, como es el de que en el mismo momento en el que concluya la introducción señalada unos párrafos más atrás, termina cualquier concesión a lo que comúnmente llamamos “lo fácil” en este argumento que, sin embargo, comienza con una de las mayores y más arquetípicas tragedias que niño alguno pueda sufrir: la muerte de su madre.

Cuando todo empieza, Ren es un muchacho de apenas nueve años y, como tal, sigue viendo el mundo desde la perspectiva de un niño, por lo que lógicamente la perspectiva de éste sobre sus padres es siempre la misma: la madre como símbolo de la afectividad y el padre como el de la autoridad. Por lo tanto, no es extraño que semejante pérdida supusiese para él todo un agujero en el corazón que, poco a poco, iría consumiéndolo y convirtiéndolo en un verdadero monstruo sin que él pudiese hacer nada contra la oscuridad que poco a poco iba brotando y apoderándose de él hasta que apareció “él” o, como dirían en otros idiomas “ello”.

PadresBakemono

Al margen de lo anterior, la paternidad será el eje central de la filosofía de Bakemono no Ko

La entrada en escena de Kumatetsu será por lo tanto el verdadero punto de inflexión en su vida puesto que aunque, insisto, no es su pretensión real convertirse en su maestro supondrá para el muchacho no sólo el no caer en las redes del mal sino también el conocer la auténtica faceta de un padre, aunque todavía es pronto para hablar de ello. Lo importante aquí es señalar que este encuentro está probablemente inspirado en uno ya mencionado en esta review: el de Hiko tras encontrar a un niño llamado Shinta que acaba de enterrar a las personas que lo criaron y al que adoptará como discípulo rebautizándolo con el nombre propio de un samurai: Kenshin.

En el anime que nos ocupa, ocho serán los años en los que el oso humanizado entrenará a su pupilo en su mundo, pero en ningún momento sabrá cuál es su auténtico nombre durante todo ese tiempo, por lo que tomando como base la edad que tiene cuando entra en su vida, le pondrá como nombre Kyuuta, haciendo un juego de palabras con el número nueve en japonés (kyû y escrito 九”) y el vocablo propio de los grados en las artes marciales (kyū escrito 級”). Dicho así, parece que estamos ante un simple guiño hacia uno de los manganimes más importantes de todos los tiempos, de los muchos que se han producido a lo largo de la historia del género. Pero conforme avance su metraje, comprenderemos que estamos ante algo mucho más importante de lo que podremos llegar a imaginar.

EntrenamientoKyuuta

Momentos de los entrenamientos entre Kumatetsu y Kyuuta

Tal vez aquí sería conveniente aclarar que no estamos ante un producto que pueda examinarse en un único visionado, dado que con el primero apenas llegaremos a comprender una mínima parte de la significación de sus escenas… de las que a su vez podremos descubrir una de las mejores tareas de composición jamás realizadas durante el presente siglo a la hora de poner en relieve el intrincado laberinto psicológico en el que se encuentran encerradas las almas de los protagonistas y cómo éstos o bien intentan escapar obsesivamente de él o, por el contrario, encerrarse en el interior de sus paredes para ocultar sus vergüenzas.

Lo anterior no es en modo alguno una exageración, sin embargo matizar más implicaría poner sobre la mesa y desvelar partes extraordinariamente importantes de la trama que bajo ningún concepto deben conocerse por otra vía que no sea la del visionado íntegro de la producción. Insisto, nada es lo que parece y las sorpresas serán una constante hasta casi el final. Es decir, los personajes cáusticos resultarán ser los más fiables mientras que los virtuosos cometerán ciertos actos a lo largo del guión que darán pie a pensar una profunda hipocresía en sus actos o incluso lo que en Derecho se denomina como “indignidad para suceder”.

Sangre Bakemono

Aunque Kumatetsu dirá más adelante que no sabe qué es la sangre, lo cierto es que Iōzen de lo demostró al comienzo de la cinta

Fuere como fuere, existen dos maneras de analizar esta película. La primera de ellas consiste en centrarse en el duelo de personalidades que mantendrán Kumatetsu e Iōzen y que quedará sobradamente patente en su primer enfrentamiento. El segundo de ellos es un ser disciplinado, admirado, orgulloso y tradicional, un verdadero príncipe conocedor de su destino como digno heredero de un trono y sabedor de las necesidades que afligen a su pueblo. Su rival, por contra, es arrogante, maleducado y odiado, pero a un tiempo es alguien que se ha hecho a sí mismo y que ha conseguido alcanzar el estatus de candidato a base de trabajo y esfuerzo en solitario, aunque, eso sí, con mejores intenciones que resultados.

La otra forma de abordar su estudio es la edad de Kyuuta. En un principio éste será un niño de apenas nueve años y, como tal, verá el mundo desde el punto de vista de alguien con esa edad. Un buen ejemplo de ello será el momento en el que su madre muera, dado que en ese instante un grupo de adultos debatirá ante nuestros ojos sobre su futuro sin que ni él ni el espectador sea capaz de discernir nada aparte de unos rostros difuminados, clara alegoría del complejo e intrincado mundo de intrigas e intereses que rigen nuestros intereses al llegar a determinadas edades a pesar de que queda una cosa meridianamente clara: fuere lo que fuere, no iban a obrar por su bien.

KyuutaSinCorazón

Kyuuta con su agujero en el pecho a un lado y a otro el SinCorazón de Sora

En ese sentido, conviene señalar que, tomando este criterio, la película puede ser dividida en dos. Así pues, la primera hora de su metraje nos mostrará a esta faceta del protagonista, aunque dudosamente la podremos comprender en su totalidad hasta la llegada del segundo visionado. Su progenitora desaparece, sí, pero ello no significa que deje de cuidar de su retoño, e incluso en el Mundo de las Bestias seguirá apareciendo de manera tan fulminante como oportuna para guiar a su hijo hacia la salvación. Porque si hay un aspecto que pasa verdaderamente desapercibido en este momento, es el que nos muestra cómo el alma de Ren va adoptando la forma de una sombra y ésta, a su vez, empieza a sufrir un agujero en su pecho en el lugar en donde antes se encontraba su corazón.

Aquí, como a ningún avezado espectador se le puede llegar a escapar, nos encontramos ante otro guiño como es el hecho a Kingdom Hearts en general, y más concretamente a los “SinCorazón” en particular. Y desde luego no será el último, puesto que buena parte del guión pivotará en torno a la idea de la lucha contra la oscuridad. Aunque en esta ocasión se hará desde un punto de vista más intrincado y complejo que en la célebre obra de Square en la que simplemente se planteaba el conflicto como un episodio más dentro del conflicto entre el bien y el mal simbolizado con el Yin y el Yang. Sin embargo, esperaremos todavía un poco más a explicar cómo plantea esta particular lucha Bakemono no Ko y volvamos a su protagonista.

Parecidos Miyazaki Kyuuta

Mosaico con dos poses de Kumatetsu (Hosoda) al lado de las de Sherlock Hound o Lady Eboshi (Miyazaki) Habla por sí mismo

La segunda parte de la obra coincide más o menos con el momento en el que el pequeño pasa finalmente a ser un joven adulto de 17 años que, como tal, vive dos sucesos inevitables en todo hombre que alcanza esa edad. Por un lado el deseo de descubrir el propio mundo en el que se vive y que lo lleva a abandonar el nido, como ya vimos con Ame en Kami kodomo no Ame to Yuki; y por otro el coyuntural enfrentamiento con el progenitor. Dicho de otro modo y en palabras algo más cultas, todas las personas de sexo masculino hemos sufrido en un momento u otro de nuestra existencia un conflicto “edipofreudiano” cuyo eje central es la idea de “matar al padre” (metafóricamente hablando) como paso imprescindible para alcanzar la edad adulta.

Kyuuta padecerá a lo largo de su vida, o al menos de aquella de la que seremos testigos, de un profundo conflicto de identidad en relación al hombre que le dio la vida. Desde su más tierna infancia, el entonces niño jamás le perdonó su ausencia cuando su madre falleció y su lugar lo ocupó, paradójicamente, su maestro que, a pesar de su carácter histriónico, desordenado y chabacano terminó por convertirse en su modelo de masculinidad al que imitaba en todos y cada uno de sus gestos y movimientos. Todo ello a pesar de no tener vínculo alguno con él en términos biológicos o legales, lo que no le impide desarrollar con él una auténtica relación de amor-odio que constituirá en sí misma otro de los grandes pilares que sostienen la estructura narrativa de la cinta.

Espadas Bakemono

Ningún momento ilustrará tanto la evolución de Kumatetsu como aquél en el que consigue romper la vaina de la katana de Iōzen

Tanto Ren como Kumatetsu aprenden el uno del otro. El uno encuentra en él a un verdadero referente análogo a la figura del tan señalado padre, mientras que el otro llena el vacío que en su vida le ha producido la inexistencia de un sucesor, a pesar de que haya suplido este defecto con un ser humano. Un factor que inicialmente nos podrá parecer intrascendente pero que posteriormente terminará por convertirse en un elemento determinante para comprender todo lo que ocurrirá ante nuestros ojos, puesto que la química entre ellos llegará a tal magnitud que el uno nada llegará a ser en combate sin el apoyo del otro, a pesar de los brutales entrenamientos a los que se someten.

No obstante, y como ocurre con todo humano, Kyuuta se sentirá en la necesidad de conocer a sus semejantes de un modo similar a lo que ocurre en “El libro de la selva” y, naturalmente, terminará por conocer a su complemento perfecto en forma de mujer, a la que Hosoda bautizará como Kaede. Será a partir de este momento cuando comience la auténtica segunda parte de este relato y donde alcancemos a comprender toda la profundidad de lo que hasta ese momento nos ha planteado. Así, el protagonista ha crecido en estatura, fortaleza, agilidad y espiritualidad, pero carece de los conocimientos intelectuales más básicos, hasta el extremo de que es incapaz de leer caracteres ajenos al alfabeto Hiragana que, apuntemos, es el más básico del japonés y que se les enseña a los niños antes de comenzar con los Kanjis.

Moby Dick Bakemono

Un ejemplar de Moby Dick en japonés será el punto de partida de la relación entre Kaede y Kyuuta

Es necesario recordar en este punto que el uso o conocimiento exclusivo de estos caracteres básicos es análogo en Japón a lo que para nosotros significaría el nivel vulgar del castellano, y nadie así catalogado puede ser tomado en serio (o incluso considerarse alfabetizado) en el Imperio del Sol Naciente. De ahí, que la figura de aquella fémina tan retraída como bella adquiera una significación tan profunda y agradable, fascinando desde el primer momento al guerrero y reconvirtiéndolo en ser humano a base, no sólo de enseñarle a leer… sino también de aprender algo que a hembristas, feminazis y demás sembradores de odio hipersubvencionados e institucionalizados les convendría saber: el amor verdadero y cómo éste, incluso con sus vertientes más positivas y negativas, hace que merezca la pena pertenecer al género humano.

Todos los hombres, en cierta manera, tenemos algo de Kyuuta. Ya sea porque lo heredamos de todo aquél que haya sido nuestro Kumatetsu, ya sea porque lo llevamos en los genes, solemos ser unos auténticos desastres y suelen ser las mujeres las que nos ponen en cintura ejerciendo de perfecto complemento los unos de los otros: el hombre ofreciendo el lado más infantil y despreocupado de una pareja mientras la mujer aporta la faceta más racional y sensata, demostrando que somos dos especies distintas pero que se necesitan mutuamente, pese a las solemnes colecciones de burradas que a día de hoy se sueltan en las instituciones, las cámaras legislativas, medios de comunicación y demás inquisiciones de lo mal llamado “políticamente correcto”.

BakemonoAmor

Y así es cómo los hombres nos enamoramos de las grandes mujeres

El uno es tan cáustico como su maestro, la otra tan recta en su comportamiento que es incapaz de disfrutar de la vida o de discutir siquiera un deseo de sus padres. Ambos pasan buenos y malos momentos, pero el caso es que cuando el uno necesita al otro ahí está. ¿Acaso existe una mejor definición del amor? Hosoda por lo tanto no plantea esta emoción como un sentimiento, sino como la más noble de las actitudes que ser humano alguno pueda atesorar… Como aquella virtud que nos eleva hasta el máximo a lo que alguien perteneciente a la Especie Humana pueda alcanzar en lo espiritual, que en Titánic definían como el “Si tú saltas yo salto” y que aquí lo hacen con el diálogo con el que comienza esta entrada. Es decir, juntos hasta el final, en lo bueno y en lo malo.

Pero no debemos olvidarnos por todo lo anterior de un pequeño detalle como es el de la oscuridad a la que ya aludimos en párrafos anteriores y de la que avanzamos que se exponía con una profundidad mucho mayor de la que podemos encontrar en videojuegos como Kingdom Hearts. El asunto llega a tales extremos que tanto el aludido amor como su opuesto en forma de oscuridad (el odio) encuentran en este relato su punto de partida en un libro tan peculiar y representativo como Moby Dick, del que podríamos hablar durante meses sin ser capaces de llegar a conclusión convincente alguna dado que ni los mejores catedráticos de Filología Inglesa lo han conseguido. No obstante, matizaremos dos aspectos fundamentales de la misma. Por un lado, que el mar en el que transcurría era totalmente alegórico, hasta el punto de que aquél al que podíamos llamar “Ishmael” decía que para él el señalado mar era un sustituto de la pistola y la bala con la que volarse la tapa de los sesos. Por otro, que “La Ballena” era no sólo un reflejo del gran Capitán Ahab, sino también la representación del mal que había generado en él la pérdida de su pierna y que le llevó a escupirle su último aliento desde el corazón del Infierno.

Desesperación Bakemono

En ocasiones la desesperación llevará a Kyuuta a caer en la oscuridad y sólo Kaede podrá salvarlo de ella

Expuesto esto, es más que probable que haya quien piense que, con un planteamiento así, el destino de Ren es indefectiblemente el de caer en el lado oscuro. Pero lo único que puedo decir respecto a esto es que el director jugará con nosotros prácticamente hasta el final y nos exigirá no sólo un verdadero ejercicio de atención desde un principio sino, además, de deducción lógica… puesto que muchas y muy agradables son las sorpresas que nos aguardan e, insisto, nada es lo que parece. Es más, comprobaremos en más de una ocasión que ciertas bestias cometen el gravísimo y muy humano error de hablar en exceso y sus palabras serán, más adelante, sus peores y más acérrimas enemigas.

Aquí es donde por fin podemos hablar de la confrontación de mundos que propone esta obra y que se hace patente desde el mismo momento en el que Ren se adentra en el universo que quiere dominar su maestro. Una entrada que se encuentra representada de un modo muy similar a la manera en la que Chihiro se adentraba en aquella extraña dimensión de baños termales en la que la avaricia y desconsideración de sus padres los habían llevado a la perdición de convertirse en cerdos. Y, en el fondo, la problemática planteada en el film que nos ocupa es, a grandes rasgos, la misma.

ChihiroBakemono

La manera con la que Kyuuta se adentrará por primera vez en el Juutengai tendrá generosas similitudes la escena en la que Chihiro hizo lo propio en su película

En el ámbito de la cultura occidental, los seres humanos tienen un concepto de sí mismos muy superior al que se puede apreciar en relación al resto de las especies. De ahí que en idiomas como el nuestro, comportarse de un modo correcto y deseable, con cierto amor al prójimo, haya sido definido como “humanidad”, mientras que los gestos rudos y salvajes reciben el nombre de “bestialidades”. Pero es precisamente con ese juego de palabras y de conceptos donde el director ganará definitivamente nuestro favor, dado que detalles como que las mencionadas bestias tienen prohibido desenvainar sus espadas o que Kumatetsu desconoce lo que significa la sangre que puede brotar del pecho, implican para el espectador la chocante conclusión de que las únicas bestias que existen somos nosotros.

Realmente, hemos de aclarar que no es la primera vez que Hosoda plantea o recrea un guión que tiene como base una realidad paralela. Recordemos, sin ir más lejos, que buena parte del argumento de su Summer Wars recaía sobre un mundo virtual que servía como pretexto para dar comienzo al que, hasta la fecha, había sido su mejor largometraje. Sin embargo, todo adquiere una nueva dimensión en este trabajo no sólo en lo que a relaciones entre personajes se refiere, sino también en cuanto a estilo puesto que no hablamos de una creación como Toki Wo Kakeru Shoujo, de cierta calidad pero que delataba una enorme cantidad de carencias que sólo serían subsanables con el tiempo… Y ese momento ha llegado.

DueloFinalBakemono

El punto culminante de la obra será el de Kyuuta emulando al Capitán Ahab para enfrentarse con Moby Dick

Sí, es verdad, ha copiado la base filosófica de Kingdom Hearts, ha imitado ciertos elementos con los que Nobuhiro Watsuki hizo grande a su personaje de Kenshin y no cabe la menor duda de que ciertos elementos técnicos que podemos apreciar en las animaciones de Kumatetsu (sospechosamente parecidas a las de Sherlock Hound) o el estilo de representar las lágrimas están descaradamente sacadas de Miyazaki. Pero, ¿y qué más da? Simplemente ha hecho lo que en su día hizo una y otra vez Shakespeare. Es decir, coger elementos e historias que habían sido creadas por otro en el pasado o que perduraban en la memoria colectiva, y les imbuyó un aire propio capaz de actualizarlas hasta hacer de ellas una obra de arte.

Simplemente, ninguno de sus fallos nos importarán, porque la relación entre Kumatetsu y Kyuuta nos hipnotizará hasta su último instante ofreciéndonos una visión del amor paternofilial y del afecto entre hombres y mujeres que sólo puede definirse como… maravillosa. No es posible describirlo con palabras. Hay que ver cómo se resuelve el duelo final con una Moby Dick que hasta ese instante creíamos alegórica para comprender el porqué esta película es la primera desde Kotonoha no Niwa que es capaz de llegarme al corazón. Y tal como decía el gran gurú de Ghibli en Howl’s Moving Castle, un corazón es una pesada carga… pero a la vez, la más bella y llevadera de todas cuando existe algo que lo devuelve a su lugar. Por lo tanto, semejante regalo en forma de película de animación, en una época tan aciaga para nuestro entrenamiento preferido, no puede precisamente pasar inadvertido para nadie que, todavía, conserve un mínimo de amor por esta locura que llamamos “manganime”.

Conclusión

No puedo creer lo que acabo de ver. Estoy por primera vez en años ante una película que me ha maravillado cuando nadie en sus cabales hubiese apostado ya no que alcanzaría el Olimpo del anime, sino que simplemente llegase a rebasar los niveles más básicos en lo que a umbrales de calidad se refiere. Sin embargo ésta lo ha conseguido. Ha conseguido llegarme hasta el corazón sin caer en un solo exceso ni vicio narrativo a costa de hacer algo tan simple y a la vez tan complicado como concebir una buena base y dejar que el corazón marque su propio ritmo a la hora de conmover al que le dé la oportunidad de demostrar su valía, a pesar de que no todo el mérito es de su autor.

Siempre he dicho que nadie que haya leído y disfrutado con “El Principito” y con “Moby-Dick” puede ser una mala persona. El primero es un libro sencillo, corto de leer y fácil de guardar que contiene no sólo alguna de las frases más bellas que jamás se han escrito, sino también algunas de las razones por las cuales hemos de sentirnos orgullosos de ser humanos. El segundo es la crónica de un viaje autodestructivo que conducirá a un grupo de hombres excepcionales hasta el mismo Infierno de la mano de una ballena que, en realidad, no era sino un reflejo del mal que los fantasmas y la desesperación de los tripulantes del malogrado Pequod y especialmente su capitán habían generado. En otras palabras, hablamos de dos obras que bien podrían significar el Cielo y el Averno.

La película que nos ocupa parte de la base filosófica asentada por Herman Melville, sí, y la adapta a un mundo que, en sí mismo, no aporta nada en términos estrictos en lo que a innovaciones se refiere, pero que a su vez constituye un todo excepcional que rara vez se ha visto a lo largo la historia de la animación con sabor oriental. Un conjunto de virtudes que consiguen algo tan irrelevante, y a la vez tan asombrosamente grande como hacer que el espectador haya tenido la fortuna de sentirse dichoso por haber podido contemplar un espectáculo excepcional de los que sólo ocurren un puñado de veces en la vida pero que nos hace sentirnos plenamente orgullosos de pertenecer al género humano. Hosoda simplemente se ha subido a hombros de gigantes para convertirse en Hosoda y nadie más que Hosoda y ser el ocupante del trono de Hosoda sin que necesite más referencias que su propio apellido. O, dicho de otra manera, en alguien digno de ser denominado… maestro.

BakemonoFin

NOTA: 9

17 comentarios el “Bakemono no Ko. Hosoda a hombros de gigantes para sucederse a sí mismo

  1. Precisamente esta era una de las pocas producciones que esperaba con ansias en este tiempo. Teniendo un buen precedente sobre relatos fantasticos (o paralelos) mezclados con tintes de drama o comedia, Hosoda pule un trabajo que no busca simplemente la simpatia del mercadeo masivo, sino la vigencia de virtudes en sus personajes componiendo a mi manera su obra más completa en su filmografía.
    Es dificil salir de la sombra que deja un gigante como Miyazaki pero más complicado es escapar de las actuales demografias que siguen los animes de esta mitad de decada
    Al ver que la temporada esta repleta en casi todo de secuelas, precuelas o reboots de shonen, shojos y seinen valoró que estas obras salven el dia (podria ser el año) para sentir que la originalidad proviene de la verosimilitud narrativa.
    Sobre la originalidad Jean Luc Godard dijo: “No es de donde sacas las cosas, sino es donde las pones”

    • Bueno, ésta y las anteriores. Ya apenas existen novedades en el mundo del anime por desgracia y todo se llena a base de secuelas y más secuelas que, para colmo no valen para nada. Pero así están las cosas desde hace años y no tiene pinta de que la cosa vaya a mejorar en el futuro.

      Un saludo.

      • Es gracioso ver al Cholo Simeone arengando a la tribuna para que el Aleti avance solo por medio de pelotazos al Niño Torres, ganarle al Bayer de Pep no es una proeza como también que son dueños de estilos. Si llega a la final el Real (Con Cristiano porque ni Pepe la mete) sera un calco del 2013-14 pero sin Casillas.

        Saludos.

        • Bueno, es que aquí en España el Bayern no es precisamente un equipo querido. Por un lado es un especialista en eliminar equipos españoles, cierto. Pero lo que realmente nos hace tenerle antipatía es Pep Guardiola y la utilización torticera que, con fines puramente políticos, está haciendo de su puesto de entrenador de ese combinado (y que es la razón fundamental por la que lo echan). De cualquier modo, lo del Cholo… a mí por lo menos me parece un gran entrenador aunque, como decís en Argentina, es muy “canchero” y eso hace que meta la pata (como lo que comentas de ser expulsado y tener que llevar al equipo con el móvil desde la grada), pero con él el Atlético de Madrid es uno de los mejores equipos del mundo (y sería el mejor sin Torres, pero en fin). Y, bueno, para que haya una revancha de esa final el Madrid primero tiene que eliminar al Manchester City, y eso no será tan fácil con la “Cristianodependencia” que padecemos.

          Un saludo😀

  2. ¡Qué bien! me alegra encontrar otra reseña tan pronto, la leeré de nuevo con más calma por la noche, la verdad no me la esperaba.

    Tengo sentimientos encontrados por la nota tan alta y la reseña positiva, justo pensaba que no hablarías muy bien de ella😀 en mi caso me pareció una película totalmente regular, me entretuvo pero esperaba mucho más. La sentí muy “mainstream” a lo Disney, le faltaron cosas por explicar y pienso que la 2da mitad es más floja que la primera parte, es decir, me gustó la relación entre alumno y maestro/padre e hijo, pero no pude evitar ver la película como un Kung Fu Panda entrenando a Karate Kid en el mundo de Narnia.

    La película tiene varios detalles que me distrajeron y me hubiera gustado que se concentrara solamente en algo y no agregar subtramas a medias. Justo cuando empezaba a meterme más de lleno en su mundo, el protagonista regresa a la realidad, salva a la chica de los bullies y se hacen mejores amigos, algo demasiado cliché e innecesario solo para cumplir con la dosis romántica de turno porque no puede haber héroe sin chica. Luego aparece un antagonista forzado para poder terminar la película con una batalla de anime shonen. Los diseños encajan pero ninguno es particularmente memorable, lo mismo con la banda sonora, funciona en la película pero a mi parecer no tiene temas para silbar o tararear.

    Un detalle que me gustó fue el reencuentro con el padre y rescato la cinematografía y el simbolismo, pero en general no me agradó la mezcla de fantasia y realidad. Algunas personas ponen Bakemono no ko como la más debil de la filmografía de Hosoda, tal vez yo no vaya tan lejos pero diría que es de las que menos me gustan de él, aunque nunca he sido fan de Hosoda entonces eso tampoco significa mucho viniendo de mí jeje, después de todo entiendo tu punto de vista pero no pude conectar de esa forma con la película.

    Saludos🙂

    • Para mí la peor de Hosoda fue Okami kodomo no Ame to Yuki con mucha diferencia. Y sobre la nota han influido dos cosas. Por un lado que estamos ante una de las peores etapas de la historia del anime y ahora cualquier cosa coherente (con un planteamiento, un nudo y un desenlace) empieza a parecerme pasable. Por otro, que aquí en España la Libertad de Expresión ya no existe gracias a toda la patulea de memos que tenemos diciendo sandeces las 24 horas del día en Twitter en base a lo “políticamente correcto” y si no se cuentan las cosas como quieren ciertos inquisidores que tenemos metidos en las instituciones (y viviendo del dinero de todos por decir GANSADAS) ya hay follones. De ahí que empiece incluso a valorar los clichés porque aquí están prácticamente prohibidos.

      Un saludo.

      • Hay que ser valiente para hablar mal de Wolf Children, es una de esas películas que gustan a todo mundo y te pueden amenazar si dices algo en contra😀

        Ciertamente WC es una película familiar que por alguna razón complace a mucha gente con todo y sus altibajos argumentales. No me parece tan especial como dicen todos pero creo que las hay peores en el mundillo… digamos que es pasable, a mí lo que me hace fruncir el ceño es lo bien valorada que está. No me parece que merezca tantos elogios.

        Empezando por el romance tan flojo con un personaje que no se sabe de donde viene ni por qué se muere de manera tan tonta luego de cumplir su función como ingrediente para hacer niños lobo. Entre otras tonterías del guión.

        Y volviendo a Boy and the Beast, si se compara con lo que sale cada temporada pues en definitiva le pasa por encima a casi que todo, eso es innegable.

        Abro un paréntesis aparte para decir algo, no sé si por mi avatar o lo que escribo pueda dar la impresión de ser alguien serio pero en realidad soy todo lo contrario, si discrepo en algo mi intención nunca es ofender y mucho menos a alguien a que admiro o me cae bien, sé que es normal que haya diversas opiniones en el blog pero en mi caso lo aclaro porque no sé si puedo sonar más serio de la cuenta en mis comentarios.

        Saludos Javier.

        • No te preocupes Dunkel-Light. Yo vivo en un mundo en el que todo el mundo está vestido con togas negras y te aseguro que ojalá todo lo que les escucho a algunos diario fuera tan educado y leal como lo que dices por aquí. Tú por eso no te preocupes. Si supieses a qué clase de excesos estoy acostumbrado no te preocuparías en absoluto xD.

          Un saludo.

  3. Wow! otra reseña tan pronto? :O
    Tengo esta película descargada desde hace algunos días para poder verla en cualquier momento, razón por la cual no he leído la reseña, pero creo que será más pronto que tarde. El director me encanta, es de esos especiales que cuando anuncian algo uno lo espera con ansias pero a la vez no puedo tener un 100% de seguridad de que me vaya a gustar porque lamentablemente existe algo llamado Summer wars. Ay, esta película!… es para mi lo que Hoshi ou Kodomo a mi queridísimo Shinkai pero con Hosoda u_u

    En fin, leeré con gusto la reseña una vez que haya visto la película.
    Un saludo!

    • Pues fíjate, a mí Summer Wars me gustó xD. Por cierto, estoy deseando hincarle el diente (como decimos en España) a Kimi no na wa de Shinkai. Tres años sin trabajos suyos se me están haciendo eternos D:

      Un saludo.

  4. Muy completa reseña, como siempre. Sabia que ibas a reseñar esta pieza. Gracias por el esfuerzo.

    Tengo mucho tiempo leyendo tus post. y de paso me eche un clavado a las entradas anteriores. Disfruto mucho leer tus análisis, tus comentarios y tu singular sentido del humor. Mucho mas allá de la calificación que le pongas a cierta película, serie o videojuego. me parece un tiempo bien invertido leer este blog. gracias.

    He leído también tus entradas un poco mas personales; se agradecen, es interesante saber un poco mas allá de quien teclea del otro lado del monitor…

    Volviendo a esta película: siempre es mejor aventurarse en las propuestas de Hosoda, Shinkai, Miyazaki, Takahata, otros mas que se me escapan etc. con todo y que puedan decepcionarnos un poco, definitivamente es mejor que lo que se presenta semana a semana en el mercado japones…

    De entrada son planteamientos diferentes, aunque en el desarrollo; puedan tropezar.

    En fin, no soy muy bueno comentando en estas plataformas, las ideas van y vienen. lo que muestra la pantalla; muchas veces no coincide con lo pensado.

    Me ha gustado esta película, como bien dices; hay una estructura bien definida; y aunque la tachen de comercial. A mi me parece correcto el desarrollo de la misma.

    A mi esposa, sin ser consumidora de anime como este servidor; le ha gustado en demasía, a mis hijos ni se diga. Mas allá de lo que pueda criticar o elogiar de ella… para mi es muy agradable compartir un tiempo con mi familia alrededor de una afición que tengo desde muy niño. Disfruto mucho de la animación, (japonesa, coreana, china, europea, norteamericana; pero la animación japonesa tiene ese algo que la vuelve una agradable adicción de joven y un buen “placer culposo” de adulto. gracias por tu valioso tiempo para compartirlo con nosotros a través de la red; te mando un abrazo desde la hermana república de Iztapalapa, México.

  5. “y ahora cualquier cosa coherente (con un planteamiento, un nudo y un desenlace) empieza a parecerme pasable.”

    Efectivamente, a estas alturas de mi vida. mientras algo me haga pasar un buen rato, y me distraiga de las malas noticias, de la violencia en las series, en la política; el rechazo. la descalificacion. sobre todo política. hoy en día aquí en México todo mundo esta enojado y con animo de encender sus antorcas. pero me pregunto: que quieren quemar exactamente? hay mucha gente manipulada por la izquierda, la derecha y el centro. y los que no tenemos predilección: en medio solo esquivando las pedradas. Esto lo comento por lo que dices acerca de la Libertad de Expresión. Estamos viviendo tiempos muy alborotados. Te mando un abrazo.

    • Pues sí querido amigo. Nos ha tocado vivir una etapa horrible de la historia. Además en tu país tenéis que aguantar toda la violencia del tema del narcotráfico, que esa es otra. Si te sirve de consuelo, aquí en España las alcaldías más importantes del país han caído en manos de alcaldes populistas que se dedican a hacer estupideces y gansadas varias para salir en la tele y que se hable de ellos en las Redes Sociales mientras destruyen literalmente sus ciudades con sus disparates. Un día que te aburras, busca cosas sobre una tal Ada Colau y otra tal Manuela Carmena y saca tus propias conclusiones sobre cómo está mi país. Ah, y vamos a tener que repetir elecciones generales, con serio pelígro de que la extrema izquierda populista las gane, que eso sí que sería el colmo. Así que mira cómo está el patio por el Viejo Continente.

      Otro abrazo para ti y encantado de conocerte.

      Un saludo.

  6. Hola!

    Javi, como te prometí, acá estoy con mi comentario😀 Perdoname por estar tan desaparecida últimamente.

    La verdad es que aún no tuve la oportunidad de ver esta película, que tengo muchas ganas de ver, sobre todo, después de leer tu maravilloso análisis. Nunca pensé que le darías un puntaje tan alto a un film de Hosoda.

    Creo que por lo que cuentas, lo que más me da ganas de ver esta película es porque parece profundizar en los personajes, mostrándonos el tránsito por el corazón de un ser humano, en un camino hacia la redención. Así que, calculo que la veré lo más pronto posible, sobre todo, sabiendo que es una de las pocas cosas que se han hecho en este mundo en el último tiempo que valgan la pena.

    Besos.

    • No te creas, también he “descubierto” (nótese las comillas bienintencionadas😉 ) otra cosa que merece ser vista y que tú misma verás cuál es. Por lo demás no te preocupes. Yo también estoy cargadísimo de trabajo y no es fácil encontrar tiempo libre para otras cosas. Pero al menos allá estáis en invierno. Aquí entra el verano y… agh… CALOR #_____# (y detesto con todas mis fuerzas el calor).

      Un saludo.

  7. Llevaba mucho tiempo sin comentar tus entradas, lamentablemente desde hace un buen tiempo me desencante de la animación japonesa y de la animación en general, pero aún así suelo pasar por aquí por alguna recomendación (o advertencia, como ha pasado en más de una ocasión). La verdad Hosoda me parece un gran director pero Summer Wars no me gusto; a pesar de ser una buena película tengo serios problemas con la temática general y con el ultra estereotipado nerd que consigue a la chica de sus sueños, pero innegablemente está muy bien hecha y cumple en entretener. A Wolf Children no me le acerqué siquiera por culpa tuya (aunque de pronto le daré una oportunidad, ya que algo me gustó Hoshi o Ou Kodomo; creo que nunca le perdonarás el desliz al pobre Shinkai :D). Lo poco que habia visto de “The Boy and The Beast” la verdad no me había llamado para nada la atención, algo similar a lo que te pasó, y si no es porque se me ocurrió entrar hoy en tu blog jamás me hubiera vuelto a acordar de su existencia. Y que maravillosa sorpresa han sido estas dos horas pasadas. Hacia mucho que una película de anime no me emocionaba y me llegaba de la manera en que esta me llego, y sí, puede juzgarse de tener situaciones estereotipadas o de tocar sitios comunes con otras grandes obras, pero en conjunto es en mi opinión la mejor película de Hosoda. Está cargada de detalles geniales que creo que valen la pena para verla una segunda vez, como la referencia a Rurouni Kenshin (que de nuevo, si no es por ti la paso por alto) o como el cachalote en el que se convierte el malo de la película tenga unos enormes colmillos de jabalí. Amé la película y te agradezco por tan genial recomendación, en serio me hacía mucha falta volver algo bueno proveniente del sol naciente, y volver a sentir esa emoción única y maravillosa que sólo la animación es capaz de trasmitir.

    Por último te felicito por tus exhaustivas y cuidadísimas reviews, creo que debes invertir días enteros en su realización y es bastante admirable y motivante ver el empeño que desde hace años pones en todas y cada una de ellas. Espero que hayas podido solucionar la situación que te atormentaba, o que al menos sigas con todo el ánimo para continuar buscando una solución, que tarde o temprano aparece luz entre las nubes, por oscuras y pesadas que se vean.

    Un saludo.

    • Bueno, Okami Kodomo no Ame to Yuki es una película que a algunos les encanta, pero a mí por lo menos me horroriza. Por lo demás, es que tras la muerte del gran Satoshi Kon (cuyas películas, especialmente Tokyo Godfathers y Millenium Actress te recomiendo encarecidamente que veas) sólo quedan Makoto Shinkai y él como gurús del anime. Y a veces lo hace bien, y a veces monstruosamente mal. En Bakemono no Ko (o El niño y la bestia si lo prefieres) lo hizo francamente bien y de ahí que le diese una buena nota.

      Por lo demás, es que yo me centro especialmente en el anime a la hora de analizar, porque de videojuegos ya hay mucha gente que lo hace y no tengo tanto tiempo como para ponerme a jugar en profundidad (sin contar con que no te puedes ni imaginar como se pone la gente ante cualquier cosa mínimamente polémica que digas). Además este mes de julio lo he tenido hasta los topes de trabajo. Pero voy a ver si saco algo de tiempo en agosto, le doy a un par de cosillas que tengo pendiente por aquí y subo algún análisis de algún título procedente del entretenimiento electrónico. De hecho estuve a punto de hacer una review de Code of Princess, pero ver cómo han transformado el magistral Guardian Heroes en “eso” hizo que se me quitasen las ganas. Pero en fin.

      Me alegro por cierto de volver a verte por aquí ;D

      Un saludo y que tengas un gran verano.

      PD: Me acabas de alegrar el día. Cosas como éstas son las que le hacen a uno seguir teniendo ganas de seguir en este mundillo. Muchísimas gracias, de verdad.

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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