ERASED, revivir el pasado para salvar el futuro de la mano de A-1 Pictures

– “Creer” es una palabra extraña, porque si de verdad crees en algo o en alguien, no necesitas decirlo. Por ejemplo, no decimos que “creemos” en el aire. Así pues, creemos porque en el fondo desconfiamos de aquello en lo que decimos creer, ¿verdad? No quiero decir que creer en algo lo convierta sin más en una mentira. Sólo digo que decimos que “creemos” cuando en realidad lo que expresamos es que “queremos creer”. – No tengo el valor para involucrarme con otros. Por eso no tengo compañeros. Jugar con mis amigos es divertido, pero seguro que un amigo es distinto a un compañero. Ayer, vi el último episodio de mi anime favorito, “Pelea, Wonder Guy”. Cuando empezó, Wonder Guy combatía solo y, por muchas veces que lo derrotaran, se armaba de valor y seguía peleando sin rendirse, porque decía que si alguien no daba un paso adelante, jamás se abriría un camino. Y por eso continuaba y empezó a conocer a sus compañeros, que se le juntaban cuando veían su valor. Y al final, cuando el enemigo estaba a punto de derrotarlo, confiaba en que sus compañeros acudirían en su ayuda. Pero yo ni tengo el valor de Wonder Guy, ni tampoco compañeros. Por eso lo envidio y, cuando sea mayor, me gustaría tener compañeros que confíen en mí y en los que pueda confiar. – Yo creí.

Dije hace ya un tiempo, en los comentarios a mi reseña sobre Ping Pong, que este anime no iba a gozar de una review por estos lares. O mejor dicho, dudaba muy seriamente de que el título que nos ocupa llegase a tener un sitio por aquí. Sin embargo, rectificar es de sabios (por eso mi país se ha llenado de necios) aunque yo no soy muy aficionado a ese deporte. Por ello, el año pasado me encontraba, para variar, corriendo por la noche huyendo del asfixiante calor cuando pensé en mi cumpleaños. Aunque tal vez debería decir… en quién, sabiendo perfectamente cuándo era, me lo felicitaba y en quién no. Incluso ricemos el rizo y añadamos una matización y unos plurales: en quiénes no me felicitan mi cumpleaños sabiendo perfectamente cuándo es mientras que yo sí le felicito los suyos (a veces incluso matándome a trabajar para ello), y en quiénes me lo felicitan incluso cuando yo me olvido de los suyos.

Así pues, tomé una decisión. No volvería a malgastar un segundo de mi vida en los primeros e intentaría desagraviar a los segundos. Porque el tiempo, queridos amigos, y como bien nos recuerda estos días una conocida marca de bebidas alcohólicas en su publicidad, es el bien más valioso que tenemos y no sólo hay que preocuparse de no despilfarrarlo en quien no lo merece, sino que hay que invertirlo en quien lo vale. Y de entre todas esas personas, sin duda hay alguien que merece especialmente mi atención aunque no voy a decir su nombre, puesto que no sólo ha estado a mi lado y me ha sido leal durante, madre de Dios, más de cinco años, sino que además se ha acordado sistemáticamente de cuándo añado una unidad a mi edad a pesar de que yo jamás recordaba el suyo (o lo confundía con el de otros, que también me ha pasado).

Y en éstas estaba cuando me acordé de que éste había sido precisamente un anime que me había recomendado a través de Twitter. Un hecho que, unido a los factores que comento en la segunda introducción, me haya decantado por analizar este título como una forma de felicitarle “su día”. Así que ésa es la razón por lo que esta entrada va dedicada muy especialmente a ella, deseándole que cumpla muchos más en compañía de sus seres queridos y, agradeciéndole, por supuesto el ser titular de su amistad. Lo que sin duda es un lujo que yo no merezco. ¡FELICIDADES! Pero dejémonos de presentaciones y adentrémonos ya en esta peculiar historia a medio camino entre el misterio y la Ciencia Ficción.

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