Charlotte, destrozando meteóricamente la carrera de Jun Maeda

Charlotte

– Por fin despertaste. Gracias por el duro trabajo que has desempeñado. Has mantenido tu promesa. – Ay. -Tu vida ya no corre peligro. Pero necesitas descansar un tiempo. – Está bien… Por cierto… ¿quién eres? – Así que no me recuerdas… Es normal. Saqueaste miles… decenas de miles de habilidades. Tiene que haberte afectado al cerebro y es un milagro que puedas hablar. Yo soy… tu novia. – ¿Mi novia? ¿Y no te reconozco? – Oírte eso es algo que me duele más de lo que creía. – Acabo de hacer que te pongas triste, ¿verdad? Lo siento, no puedo recordar nada. – ¿Ves estas tarjetas? Yo las hice. Y las guardaste hasta el final. ¿Te sirvieron? – ¿Tú las hiciste? – Sí. – Fueron… mi amuleto de la suerte. Era lo único de lo que no me podía separar. Aunque ya estén rotas y viejas. – Muchísimas gracias. Porque si fuiste capaz de sobrevivir gracias a ellas… no podría estar más contenta. – ¿He hecho que te pongas triste otra vez? – No. Soy feliz. Eso es todo. Yuu, con esta cámara sólo captaba cosas malas, pero ahora quiero grabar nuestros momentos juntos. Así que, a partir de ahora, tengamos muchos momentos muy felices que grabar.

Sí hijos míos. Vuestra vista no sufre de ningún tipo de anomalía y no se trata de ninguna alucinación mental. Es la tercera entrada que redacto en lo que llevamos de mes y sí, hacía años que no redactaba “tantas” de un modo tan seguido. Un hecho inusual que encuentra su sentido en muchos motivos de entre los cuales destaca por méritos propios la escandalosa cantidad de aburrimiento que es capaz de provocar el pasar el mes de agosto en ciudades con los bullicios estivales de Zamora y de Valladolid, en las que podrías incluso hacer un “Abre los ojos” (correr en hora punta por la mitad de una carretera del centro de la ciudad) sin que pase nada al estar completamente vacía. Aunque, para qué nos vamos a engañar, gran parte de la culpa también reside en hasta qué punto estoy hasta las narices de escribir sobre temas de Derecho.

No tengo por lo tanto mucho que contar en lo personal mucho más allá de decir que, digan lo que digan, los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro me parecieron un auténtico insulto en cuanto a su calidad y sólo el hecho de ver a grandes como Phelps o Bolt los han salvado de ser los peores de la historia junto con los de Atlanta. Estadios medio vacíos, un público bastante maleducado por regla general y una organización que ha redefinido para mí el concepto de “vergüenza ajena”. Aunque lo más dramático es el cataclismo económico que van a provocar sus pérdidas en Brasil y el desastre que ello generará en todos los países de su área de influencia. Y pensar que aquí se ha intentado en tres ocasiones traernos ese engendro y que, para colmo, la siguiente víctima de la ocurrencia es Tokio…

Fuere como fuere, y volviendo a lo que nos ocupa, debo admitir que dije por activa y por pasiva que, no, jamás, bajo ningún concepto, etc… volvería a analizar un anime como el que tenéis ante vosotros. Pero ya sabéis que “no es no¿verdad Tania? Por ello, yo también me sumo al “cambio” ése y le doy a mis propias palabras la interpretación “coletudesca” con tintes de “neoadacolauimo” que ahora hay que darle a todo (especialmente dentro del mundo otaku español). Así pues, y no sin antes decir que sois muy afortunados o que os envidio a los que seáis de América y no sepáis con qué estoy ironizando, comencemos con este engendro… que no es tan horroroso como un “Aló Pablemos” de LaSexta… ni provoca tanto dolor de cabeza como aprenderse si hay que llamarlos “En Comú”, “En Marea”, “Sí se puede”, “Ganemos”, “Unidos Podemos” o como leches decidan presentarse durante los próximos diez minutos… pero bueno, algo hace.

Ficha Técnica

Charlotte (シャーロット) es una serie de televisión perteneciente al género de Ciencia Ficción, complementado con Drama, Romance, Humor y el comúnmente denominado en la jerga de este mundillo como “Moe” y compuesta por 13 episodios. Se encuentra dirigida por Yoshiyuki Asai y fue desarrollada en 2015 por P.A.Works con ayuda de Aniplex. Este equipo también ha publicado una OVA de 24 minutos sobre esta historia. Asimismo está basada en un guión original de Jun Maeda. Posee a su vez dos mangas, uno de ellos en formato 4-koma, también guionizados por el propio Maeda y a los que se cataloga de Seinen, que en total suman hasta la fecha tres tomos publicados por Dengeki G’s Comic.

Argumento

Yuu Otosaka es un joven altivo, narcisista y, aparentemente, uno de los estudiantes mejor dotados intelectualmente de su instituto. Sin embargo, nadie en el centro puede siquiera llegar a imaginar que, en verdad, se trata de un simple embustero. Nació con una extraña habilidad en sus ojos mediante la cual puede poseer durante cinco segundos los cuerpos de otras personas y abandonar momentáneamente el suyo. De esta manera, consigue copiar en los exámenes o manipular en cierta manera las situaciones que le toca vivir, para adaptarlas a sus circunstancias, quedar siempre como una especie de héroe o, incluso, ganarse el corazón de una mujer.

Todo parece ir bien para él hasta que, un día, es víctima de una emboscada. Omura, presidente del consejo estudiantil de la Academia Hoshinoumi, lo convoca urgentemente debido a un examen que acaba de aprobar con honores y en el que se sospecha que ha copiado. Él se defiende, pero su compañero le advierte de que tiene permiso del director y del subdirector para obligarle a repetir delante de él y en solitario la prueba y en el caso de negarse, sería inmediatamente expulsado. Por ello, el díscolo estudiante se ve obligado a responder a una prueba de evaluación de la que nada sabe. No obstante, todavía existe una esperanza. Su “examinador” parece tener ante él las respuestas, y decide poseerlo para observarlas. Aunque, cuando lo hace, se encuentra con que lo que está viendo son fotos de chicas en bikini en una publicación subida de tono.

PersonajesCharlotte

Yuu Otosaka, Nao Tomori y Shunsuke Otosaka

Desesperado por la situación, rompe desesperadamente la revista, pero no se da cuenta de que lo hace estando todavía en activo su habilidad. Cuando vuelve en sí, una compañera aparece a su lado con una cámara en la mano que ha captado todo. Se trata de Nao Tomori, una joven de su edad y con su mismo carácter, aunque con una capacidad real los estudios y un superpoder atípico: puede hacerse invisible a su voluntad, aunque sólo para la persona que ella elija, sin que sea posible simultanear este efecto con más de una víctima a la vez. Algo que utiliza para captar con su videocámara hechos que ella considera merecedores de expulsión y que le ha valido ser la alumna más odiada de su centro. Sin embargo, no todo está perdido para Yuu, puesto que tanto su aparente enemiga como Joujiro Takajou le proponen ingresar en la Delegación de Alumnos del Centro que ambos codirigen.

Otosaka no entiende lo que ocurre pero pronto se da cuenta de algo muy extraño. Todos los miembros de ese órgano de representación tienen habilidades sobrehumanas y, al parecer, su verdadero objetivo no es el de salvaguardar los intereses de los matriculados en el instituto, sino proteger a los afectados por el Charlotte: un cometa cuya órbita alcanza la Tierra cada cada 75 años y cuyos polvos provocan mutaciones en los niños recién nacidos que, al llegar a la pubertad, desarrollarán superpoderes que, mal utilizados, pueden ser peligrosos para el conjunto de la sociedad. Aunque para él los únicos problemas que realmente importan consisten en cuidar de su hermana pequeña Ayumi y localizar a su hermano mayor Shunsuke.

Opening

  • Bravely you”, compuesto por Jun Maeda e interpretado por LIA

Ending

  • Yake Ochinai Tsubasa”, compuesto por Jun Maeda e interpretado por Aoi Tada
  • Rakuen Made”, compuesto por Jun Maeda e interpretado por How-Low-Hello

Análisis

Reconozco que no sabía nada de Charlotte hasta que a finales de 2015 llegó a mis manos un Vine relacionado con ella. Es así como actualmente se dan a conocer muchas series de animación. No importa tanto lo que narren con tal de que alberguen contenido que se extienda fácilmente por Internet. Y no deja de resultar paradójico. Hace unos años, el mero hecho de subir openings o endings pertenecientes a un anime era un motivo suficiente como para cerrar canales de Youtube. Y en la mayoría de los casos por reclamaciones de Derechos de Autor venidas de estudios cuya obra no había sido comercializada oficialmente fuera del territorio japonés, o de distribuidoras inexistentes más allá de Estados Unidos.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y la mayor parte de las productoras niponas han comprendido que de nada sirve enfrentarse sistemáticamente a la Red y han aprendido, no sólo a convivir con las Nuevas Tecnologías, sino a utilizarlas convenientemente para extender el anime más allá de las fronteras del Imperio del Sol Naciente y ganar dinero con ello. En ese sentido, no puedo hacer otra cosa que no sea aplaudir este cambio de actitud que ha contribuido de un modo decisivo a que esta forma de entretenimiento se haya convertido en algo que empieza a poder ser considerado como masivo.

Sin embargo, tan buena noticia no deja de esconder un trasfondo un tanto gris. Desafortunadamente las tramas de muchas series han ido perdiendo peso en beneficio de los momentos impactantes o llamativos que regala a los internautas, que para colmo ofrecen una imagen distorsionada del producto. De hecho, en el caso que nos ocupa, tengo que reconocer que en lo primero que pensé es que nos encontrábamos ante una serie de acción propiamente dicha. Sin embargo, no tardaría en comprobar que me encontraba ante algo… “extraño”. Pero, a fin de cuentas, había conseguido el apoyo popular. Lo cual, en cierta medida, significa que debía tener un espacio en este blog. Aunque lo primero es lo primero y, por ello, comentaremos muy brevemente cómo llegó a fraguarse este fenómeno televisivo.

La sombra de Angel Beats es alargada

El mundo del manganime lleva muchos años envuelto en lo que siempre he denominado como “Doctrina de la Montaña Rusa” y que se definiría como que, tras la decadencia de Toei y el fin del Monopolio de facto que ostentaba, lo cierto es que los estudios de animación que han ocupado su lugar, con la excepción de A-1 Pictures, consiguen un éxito espectacular con una o dos de sus apuestas… pero después comienzan a producir toda clase de morralla que hace que poco a poco sean condenados directamente al olvido por parte de sus propios, y supuestos, incondicionales (Léase GONZO DIGIMATION). Sin embargo, esta situación de crisis ha hecho que un sector muy importante de la crítica haya pasado de centrarse en la labor de los estudios a enfatizar más la de los directores, creadores, o gurús en general del anime.

Dentro de esa tendencia, uno de los nombres que más ha sonado durante los últimos años es el de Jun Maeda, aunque para hablar de él se ha utilizado en realidad una parte más de la estratagema descrita en el párrafo anterior. Es decir, se ha exagerado su peso en base a éxitos del pasado a la par que las afirmaciones sustentadas en ello obvian si su trayectoria actual está a la altura de la anterior. Y todo ello encuentra su origen en Angel Beats, una serie de calidad ínfima pero que adquirió una enorme popularidad en Internet difícilmente disociable al hecho de que el creador que nos ocupa se había asociado con Na-Ga y muy especialmente con Dengeki, lo que supuso su salto a la fama y el consiguiente fenómeno asociado de “hablar sin saber nada de él”.

Fue entonces cuando se puso sobre el tapete su papel en Key. No en vano esta compañía se había hecho muy popular entre los fans de las “Visual Novels” por sus diseños, a los que se bautizó popularmente como “Moe”, por su estética particularmente adorable, y por sus guiones dramáticos de gran aceptación y repercusión en la Red a raíz no sólo de sus entregas para consola (muy especialmente para la difunta Dreamcast) sino también de sus versiones eróticas para PC y, sobre todo, para la pequeña pantalla en forma de anime. Sin embargo, lo cierto es que el guionista se había alejado radicalmente de estos postulados (que mezclaban el romanticismo con la tragedia) para darles un aire mucho más comercial, al gusto de los tiempos que corren.

PortadasDengekiCharlotte

Portadas de la Dengeki G’s Comic con Charlotte en la portada. En el centro, un número que promociona a esta serie mezclándola con Angel Beats

Podría decirse, por lo tanto, que estamos ante uno de los casos que más evidencian el sumo desconocimiento que existe en occidente sobre el mundo en el que nos movemos en líneas generales, y sobre el hecho de la diferencia que esta circunstancia genera entre el mundo real y un mito nacido en Internet a través de una creencia popular que se manifiesta como errónea. Es decir, se califica a un autor como “trasgresor” en base a uno de sus éxitos más recientes y se cree que dicho éxito está en sintonía con sus obras pasadas, que se fundamentaban esencialmente sobre algo completamente diferente: en el retrato de las relaciones entre madre e hija, la muerte y la evocación de la melancolía.

Es por ello por lo que hay que decir que si hay algo que puede chocar a primera vista del anime con el que nos encontramos en la presente review es que existe, aparentemente, una increíble cantidad de información acerca de su desarrollo. Sin embargo, la clave está en la citada palabra “aparentemente” puesto que en realidad, existen decenas de noticias que se repiten una y otra vez pero que en la práctica dicen siempre lo mismo. Una combinación de frases que recuerdan que Charlotte es una obra del creador de Angel Beats, y a la que suceden una avalancha de estereotipos sobre las obras en las que ha participado, sin que parezca que el autor sepa en realidad lo que está diciendo.

De lo poco que realmente se puede decir del desarrollo de esta apuesta, es que a finales de diciembre de 2014 Key Visual Arts anunció que se encontraba trabajando en un nuevo proyecto en el que, además, se hacía particular hincapié en que se iba a estrenar cinco años después de la tan aludida Angel Beats. Del mismo modo, el gancho que se iba a utilizar era el de un chico y una chica que se encontrarían el uno al otro y, desde entonces, tendrían que hacer frente a un destino cruel. Sin embargo, cuatro meses más tarde se lanzó un nuevo avance en el que ya no se enfatizaba tanto la carga aparentemente romántica que tendría el guión, dando a entender que el mismo tendría más dosis de acción de las que en un principio se habían previsto.

ModelosCharlotte

Mosaico de cuatro de los diseños creados por Kanami Sekiguchi para el film

Ese aparente caos encuentra su origen en que los pormenores de su producción empezaron a negociarse en 2012, cuando el propio presidente de P.A.Works le propuso una vez más a Maeda trabajar en un guión completamente original, (es decir, que no estuviese basado en un programa para ordenador o consola). El autor aceptó y desarrolló tres líneas argumentales distintas de las que al final seleccionó la de realizar una historia sobre personajes dotados de superpoderes muy limitados o defectuosos que, debido a ello, debían ayudarse entre sí para consumar sus objetivos. Aunque ello se haría con un elenco de personajes bastante limitado con la intención de no distraer del argumento la atención del espectador.

En realidad, todo ello tomaba como base lo ya hecho en la archimencionada Angel Beats. Ni el director ni el equipo de desarrollo querían caer en ciertos errores que reconocieron durante el desarrollo e intentaron no sólo que el proyecto no tuviese excesivos nombres que se repitiesen en su “Staff”, sino que además se concibiese mediante un formato totalmente compatible con la pequeña pantalla. Y el resultado fue catastrófico. De hecho, se habla de que el guión tuvo que ser modificado en repetidas ocasiones y que la propia concepción de la trama enfrentó al creador del formato con el productor (Hironori Toba). Algo muy común en el mundo del cine occidental, donde en muchas películas estos desencuentros son verdaderamente secretos a voces, pero que resulta verdaderamente chocante que salga a la luz en un universo tan discreto como el del anime nipón.

Se dice que en realidad los únicos puntos de acuerdo que existían entre ambos se daban en la elección de Kanami Sekiguchi como diseñadora de personajes y en el nombre de la serie, “Charlotte”, que se tomó prestado de una canción del semidesconocido grupo japonés ART-SCHOOL. Es más, resulta verdaderamente sorprendente que los trailers y avances fuesen borrados de Youtube y que, cuando en junio de 2015 se anunciaron los seiyuus, ninguno de ellos podía considerarse de renombre. A pesar de ello, durante el tiempo que se mantuvo en emisión en la Tokyo Mx se desarrollaron iniciativas promocionales como el programa Charlotte Radio: Tomori Nao no Seitokai Katsudō Nikki, con tantas entregas como capítulos y que se emitió a través de las ondas. En otras palabras, fueron las Redes Sociales y no el trabajo de campo oficial el que hizo que este formato fuese tan conocido y aplaudido a través de los medios de difusión on-line. Pero, ¿estamos en realidad ante algo digno de tal éxito?

Un multiplagio mediocre e indigno de su creador

Existen momentos en los que, a la hora de ponerse delante de un teclado, resulta extraordinariamente difícil elegir un camino. Me refiero al dilema de si destripar un anime como si de algo serio se tratase o, simplemente, empezar a proferir bromas crueles en relación a él… al no saber si se está ante algún tipo de broma o, por el contrario, se pretendía con su emosión algún tipo de suicidio colectivo, sin lugar a dudas preferible antes de la idea de recordar siquiera cuatro segundos de su infame metraje. Es entonces cuando piensas en quién lo ha hecho y no sabes si tratarlo como tratarías a cualquier otro que la hubiese cagado de esa manera o, por el contrario, y por respeto a su trayectoria anterior, te moderas, limitándote a decir que el autor ha vivido épocas mejores. Y he optado por una mezcla de ambas.

Tal vez por todo lo anterior, he de decir que la primera vez que vi esta serie, jamás pude siquiera llegar a intuir que Maeda estaba detrás de ella. Es más, la caótica información que había tenido de ella hasta el momento daba a entender, más o menos como ya he dejado caer, que se trataba de una serie del montón ascendida a fenómeno de masas por las Redes Sociales merced a la etiqueta genérica de “Moe”, muy frecuentemente vinculado a Key y que nadie, incluso a día de hoy, sabe muy bien cómo delimitar. Y por ello es muy importante lo expuesto en la anterior sección: el proyecto empieza apuntando a un drama con claros tintes románticos para centrarse finalmente en una temática confusa que ni sus creadores sabían describir y que algunos catalogan genéricamente como “Seinen” ante la duda.

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Cartel de Key en un Café del primer episodio como guiño a la empresa

Por ello, cuando empecé con el primer episodio de esta serie no sabía muy bien dónde encasillarla. Aparentemente, todo comenzaba siendo la historia del típico mamarracho de instituto, tan sobrado de hormonas como carente de neuronas, que le da por comprobar si sus fantasías de pajillero compulsivo de viernes por la noche pueden convertirse en realidad con la no menos típica “lolita” macizona de hentai de serie B, y concibe un plan para ligársela propio de un deficiente psíquico y cuyo desenlace dejaría a cualquier peli porno de los noventa (de éstas que empezaban con una vecina bajando para pedir azúcar y acababan con veinte cenutrios y cenutrias dándole al tema en un salón más grande que el Bernabéu) al nivel de “La Rebelión de Atlas”.

Es posible que, leyendo el párrafo anterior, haya gente que piense que estamos ante un anime “malo”, “del montón” o, en el mejor de los casos, “mediocre”. Pero lo cierto es que no es así, dado que el protagonista no sólo es que sea un imbécil, sino que es un imbécil con superpoderes. De este modo, mira a alguien con sus ojos y es capaz de apoderarse brevemente de su voluntad… Pero, por supuesto, no comencemos a pensar mal. No pensemos, por el amor de Dios, en Code Geass, porque conviene recordar que Lelouch perpetraba sus crímenes únicamente con el ojo izquierdo (recordemos que el Derecho estaba posado probablemente en algún culo, y no precisamente en el de Geass)… Y entonces te das cuenta de que podrías seguir a base de bromas crueles páginas y páginas que seguramente tendrían más interés que abordarlo de una manera seria.

LelouchCharlotte

Yuu a un lado y Lelouch al otro. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones

Pero no me gustaría que se me malinterpretase, puesto que las burlas socarronas son un recurso valioso del lenguaje ante alguien que, al menos, ha dicho algo. Así que nos encontramos con esto y, ¿sobre qué se puede ironizar cuando ver el “siguiente episodio” convierte en una experiencia placentera el pasar una noche romántica en compañía de los perros de Ramsay Bolton tras siete días sin comer? Incluso podríamos ir más allá en este razonamiento. ¿Qué es más peligroso? ¿Acabar el metraje de esta serie o casarse en “Juego de Tronos”? Si se prefiere, cuando has visto un capítulo de Charlotte y tu cabeza, a los tres segundos, se ha olvidado de él… ¿es porque sufres de Alzheimer prematuro o es un mecanismo de autodefensa activado porque recordarlo durante más de diez segundos hace que someterse a una colonoscopia con fuego valyrio pueda considerarse ambrosía pura?

Prescindiendo de la ironía, he de confesar que lo primero que apunté sobre este anime fue lo increíblemente tedioso que me resultó. O tal vez no es el “aburrimiento” que inspira lo que pretendo expresar, sino algo que va más allá. Me refiero a aquello que sucede cuando estás ante una serie corta, que comienzas a ver pensando en que la acabarás en una mañana de Domingo en la que no tengas nada que hacer, y acabas dándote cuenta de que, un mes más tarde, no has acabado de ver ni la mitad de su capitulario porque, en esencia, es muy superior a ti. Vamos, que no lo soportas o que, dicho prescindiendo de eufemismos, es un “jodido coñazo” en el que hasta recordar el opening provoca bostezos (no digo ya teclear sobre ello).

ProvocaciónCharlotte

Nao Tomori pillando a un compañero utilizando torticeramente sus poderes

En vista de esto, la tentación por excelencia cuando ves un proyecto así es la de no hablar de él. Y es entonces cuando piensas en que Jun Maeda ha estado implicado en su desarrollo y todo cambia. No es tanto una cuestión de que evocar un nombre de semejante peso cambie sin más la calidad de un producto, sino que se trata de alguien que, simple y llanamente, puede hacer gala de una trayectoria que, sin más, merece un respeto. No en vano es el cerebro de Key y el responsable en última instancia de obras maestras como Kanon, Air o Clannad, que incluso a día de hoy siguen siendo auténticas piedras angulares del anime romántico en general y del trágico en particular.

La estrategia que lo llevó al estrellato era siempre, más o menos, la misma. Un adulto joven llega a un lugar en el que se topa con un drama compuesto, esencialmente, por una niña sin padre, una madre un tanto atípica para ella con la que está muy unida, y docenas de jovencitas adorables que padecen, cada una de ellas, un problema de índole emocional que, naturalmente, solucionaría el protagonista que, irónicamente y por regla general, no volvería a tomar contacto la agraciada con su habilidad hasta casi el final. Una norma que encontraba su origen en que aquellas series eran, en realidad, inicialmente videojuegos que tenían la estructura de GirlFriend Simulator en sus versiones para consola y de Eroges en toda regla dentro del mundo del PC. Algo que retomaremos más adelante.

MuerteCharlotte

La muerte tendrá también un peso en Charlotte, aunque algunas de ellas serán violentas, al contrario de lo sucedido en otros animes de Key

Dicho esto, conviene recordar que todas esas producciones añejas acababan siempre en “congoja” para el espectador; me refiero a un desenlace injusto en extremo en el seres dotados de una inusual bondad e ingenuidad morían de una manera indignantemente cruel ante nuestras narices dejándonos una enorme sensación de impotencia y unas no menos gigantescas lágrimas en los ojos que, producción tras producción, afloraban en nosotros a pesar de que el esquema narrativo era en esencia el mismo con distintos nombres a la hora de sufrir un fatídico destino, como ocurría con Makoto, Misuzu, o Nagisa, por ejemplo. Si se prefiere, no era tanto la calidad o la originalidad de sus apuestas, sino la increíble facilidad con la que éstas nos terminaban emocionando al público más variopinto, al margen de sus preferencias generales y de su afición más profunda o no al anime.

Por ello, habría que plantearse en qué momento perdió el norte. ¿Cuándo exactamente decidió cambiar de tercio y pasar de hacer que todos nos emocionásemos a que nos asqueásemos? Fue más o menos ésta la razón por la cual no analicé Angel Beats. Me negaba a pensar que un hombre con un bagaje notable y que a todas luces es uno de los principales responsables de la popularización del anime por todo el mundo, hubiese perpetrado semejante disparate en el que un mal clon de Haruhi Suzumiya se introducía en una especie de limbo de eterna guerra escolar, consiguiendo para su compañía una gran aceptación entre el público con la ocurrencia, a pesar de que ésta adolecía de uno de los peores y más exasperantes planteamientos argumentales jamás concebidos en un producto para la pequeña pantalla.

CG Charlotte

Charlotte utilizará con relativa frecuencia CGs aunque su resultado no será el más adecuado

Ciertamente, nos encontramos ante un asunto complicado como es el intentar explicar por qué estamos ante un anime particularmente malo cuya calidad ínfima es sangrante para cualquier persona que ame el género. Pero, por encima de todo, es tratar de plasmar en palabras por qué es sencillamente inexplicable que un producto de estas características sea tan insultantemente mediocre. Y, a mi juicio, todo halla su origen en que no se encuentra basado en un videojuego, tal y como ocurría en algunos de los títulos más reivindicados de la trayectoria de Maeda. Aunque el tema es complejo y exige una reflexión mucho más profunda de la que estoy dispuesto a otorgarle.

Pensemos en los contextos en los que fueron desarrolladas las ya mencionadas Kanon, Air o Clannad. Por entonces, la primera década del siglo XXI, los formatos para la pequeña pantalla exigían prescindir de las escenas de sexo explícito que albergaban los Eroges de los que provenían, lo cual significaba que había que reescribir ciertos puntos de los guiones originales para adaptarlos a los estándares de corrección política que un medio de estas características exige tanto dentro como fuera de Japón. Pero al margen de ese detalle, los capitularios de las series importantes constaban al menos de 24 / 26 episodios y en ellos el argumento jugaba un papel fundamental.

PosesiónCharlotte

Mecanismo mediante el cual Yuu ejecuta una posesión

Del mismo modo, los termómetros de opinión en la Red eran los foros y el mecanismo fundamental para expresarla era el formato escrito que, además, solía prescindir de imágenes. Sin embargo, la actualidad exige pensar en torno a las Redes Sociales y muy en particular en clave de Facebook y Twitter. Es necesario hacer en ese sentido una pequeña aclaración: en España dichas plataformas son un mero vomitero on-line para Ni-Nis pijos, extremistas con esquizofrenia paranoide, mafiosos de Trending Topic y escoria anónima en general por la que se pelearían los mejores psiquiátricos penitenciarios. Aunque, afortunadamente, en el resto del mundo, su uso es algo más cuerdo.

Partiendo de lo anterior, el modelo que actualmente se sigue para la promoción de animes consiste en crear situaciones impactantes y muy cortas, de apenas cinco o seis segundos, que, a su vez, deben tener el menor diálogo posible y ser muy llamativas en lo visual. De este modo, estas escenas pueden convertirse fácilmente en un GIF o en un Vine, que, al subirse a las RR.SS. generan reacciones muy positivas que se transforman en la activación de toda clase de mecanismos para compartir que, finalmente, hacen que dicho momento se transforme en “Viral” y, por consiguiente, muy conocido debido a esta nueva forma de comercialidad.

YuuLeonidas

Momento en el que a Yuu le privan de un ojo e instante en el que intentan hacer lo propio con Leónidas en “300”. ¿Coincidencia?

Charlotte es un anime lleno de esta clase de guiños. Como dije en la segunda introducción, lo conocí a través de esta clase de mecanismos y no puedo hacer otra cosa que reconocer que hasta yo lo he hecho. Pongamos por ejemplo a “Yusarin”; un personaje bipolar que alterna una personalidad agresiva y malhumorada con la de una adorable “idol” que despierta el cariño y la simpatía de todos los que la rodean. De este modo, es muy común en la serie que cuando interpreta este último rol, ejecute uno de sus conjuros mágicos que, en realidad, sólo demuestran su encanto, seguido de una reacción histriónica de sus compañeros, como símbolo de su popularidad. Sin embargo, ¿estamos ante un inciso de carácter cómico o ante el leit motiv de guión?

La clave de todo se encuentra en la última pregunta del párrafo anterior. No es accidental que apenas esté hablando del producto en sí, sino de todas las filosofías que hay a su alrededor. Por ello, pensemos fríamente en cómo se va desarrollando todo. Inicialmente se nos muestra a un “Pagafantas” que quiere ir de ligón. Después, se nos habla de una organización que intenta juntar a todos los que, como el protagonista, también poseen poderes especiales. Más tarde pasa a ser la historia de una venganza contra la fatalidad de la vida. Acto seguido se introduce el clásico recurso de los saltos en el tiempo para solucionarlo todo. Por último, Yuu se revela como un elegido cuya meta en la vida es limpiar el mundo de seres como él.

ColapsoCharlotte

El momento en el que Ayumi ejecuta su “Colapso” marca un punto de inflexión en el guión

Contado de este modo, puede parecer que expongo un guión diseccionado en diversas etapas, todas ellas perfectamente explicadas, y que delatan una evolución en la trama. Pero la propia dinámica de los episodios delata por sí misma hasta qué punto la realidad es lejana a esta postura. En cierto modo, es como si lo que pretendiese fuese en realidad algo tan sencillo como ir improvisando sobre la marcha sobre todos y cada uno de los aspectos del argumento sin importar demasiado la coherencia de lo que se dice y, lo que es peor, sin que termine por importar, valga la redundancia, lo que vemos ante nuestros ojos.

El concepto de que Yuu sea un adolescente con superpoderes y que aproveche éstos en su beneficio está sumamente trillado y no merece comentario alguno más allá de que todas las personas susceptibles de sorprenderse por esa clase de cosas tienen ya biznietos. Sin embargo hay motivos para el optimismo, dado que la idea de una entidad de facto que reúna a todos los afortunados o condenados por esa clase de habilidades sobrenaturales, y que pretenda ayudarlos o exterminarlos es en ese sentido algo más reciente… data del recientísimo 1963, donde un por entonces joven adulto llamado Stan Lee la desarrolló para algo conocido como “Marvel Cómics” bautizando la ocurrencia como “X-Men” y que sólo ha protagonizado hasta la fecha unas nueve películas entre canónicas y “spin-offs”, tres series de animación, cincuenta videojuegos entre unas cosas y otras, y Dios sabe cuántos cómics… Pero dejemos por el momento este asunto.

EvangelionCharlotte

A la izquierda Shunsuke en compañía de unos guardias y a la derecha Shinji tras ser “rescatado” en Evangelion 3.0. ¿Casualidad?

Limitémonos pues a decir que es muy difícil cerrar los ojos, abrirlos y no toparse con algo que recuerde de un modo u otro a algún título de renombre que, naturalmente, no es éste. Un ejemplo podemos observarlo cuando en el episodio 9 se sofoca una rebelión y un grupo de soldados encañona a Shunsuke de un modo que resulta imposible no asociar con el del “rescate” a Shinji en Evangelion 3.0. O qué decir de ciertas instantáneas de la fuga de un “hospital” que se muestran en el capítulo 10 y que, a todas luces, beben claramente del momento en el que Tetsuo se vuelve consciente de sí mismo y decide escapar de algo similar en Akira.

Metida ya la pata hasta el fondo delatando una lacerante falta de originalidad obvia para cualquier persona con dos dedos de frente (o al menos que entienda que no se puede considerar “hintelectual” a cualquier troll cuyo nombre empiece por “Barbi” y acabe en “japuta”) Maeda decide cambiar radicalmente de tercio y volver a sus orígenes utilizando para ello a Ayumi. Inocente, pura y carente de maldad, la pequeña intenta una y otra vez congraciarse con su hermano y hacer que éste se sienta especial con cosas tan sencillas como sus mensajes amigables y cariñosos sobre la comida… Y entonces muere, lo que provoca en Yuu un dolor y una desesperación que lo conducen por el camino del mal… Hasta que Nao lo rescata de él…

AkiraCharlotte

¿Seguro que nadie del equipo ha visto la película de Akira?

Es posible caer en la tentación de decir, expuesto esto, que estamos ante un anime que hace gala de recursos facilones y carentes de originalidad para enmendar sus incongruencias, pero ello sería sobrevalorarlo injustamente. Todos los títulos importantes de Key se basaban más o menos en estos arquetipos, pero los salvaban de una manera magistral tan bella y emotiva que incluso a día de hoy me anuda la garganta el recordar. Confieso que hacer lo propio con este momento de Charlotte me provoca somnolencia, no sólo por narrar de cualquier manera un instante tan delicado como el del fallecimiento de un personaje principal, sino también por… la siguiente ocurrencia.

No contentos, insisto, con hacer gala a cada rato de una muy pobre originalidad y de exponer un planteamiento argumental sencillamente tedioso, la siguiente ocurrencia es la de los saltos en el tiempo, perpetrados mediante la intercesión de Shunsuke Otosaka, el Charles Xavier de la “Academia”, y que para colmo tiene como principal objetivo el de impedir la tragedia. Lo que en cierta manera no deja de ser una traición en toda regla al espíritu que hizo grande a Key como lo era el de narrar sin pudor las situaciones más dramáticas de la existencia humana como demostración evidente de la fatalidad del destino, que se revela como el único adversario al que el protagonista no puede derrotar a lo largo de su aventura.

SisConCharlotte

¿Seguro que aquí sólo hay cariño entre hermanos? ¿O se trata de un “Sis-Con” en toda regla?

Así pues, Ayumi es salvada y, desde entonces, no oculta su descarado amor por Yuu… Algo que no debería ser un problema de no ser, por un lado, porque es su hermana y, por otro, que es una niña en el sentido más estricto del término (entiéndase, para el común de los mortales; Otosaka sería toda una anciana para lo que suele tirarse la “superestrella” media de Youtube en España). Dicho de otra manera, Maeda entra aquí en el sutil ámbito de la provocación y lo hace de la manera más burda existente en el anime como es el tema del incesto encubierto (esto que los pedantes del mundillo califican como “Sis-Con”), con no pocos tintes de triángulo amoroso cuyo tercer vértice sería Nao; personaje este último de corte descaradamente “Tsundere” hasta en el peinado, con todo lo que ello supone.

No hablamos por lo tanto de nada nuevo o innovador. Sólo de estereotipos y de “homenajes” que, entre bostezo y bostezo, martillean la mente del espectador intentando hacer que no se duerma. Pero lo mejor llega sin duda al final puesto que descubrimos que Yuu no es únicamente una vulgar copia de Lelouch… sino que se descubre que su auténtica habilidad es la del “saqueo”. Es decir, priva a sus compañeros de sus superpoderes y se los queda para él… hasta que sólo quede él. Vamos, que por un lado tenemos ante nosotros una copia descarada del esquema narrativo que daba vida a “Highlander” (“Los Inmortales” en España) y por otro, nos encontramos ante una curiosa “coincidencia” con lo que ocurría tanto con Peter Petrelli como con su hermanastro Sylar en “Héroes” (o al menos en la época en la que la que aquella monstruosa serie de la NBC todavía tenía algún sentido).

HeroesCharlotte

Las habilidades de saqueo están claramente inspiradas en los poderes del protagonista y el antagonista de la primera temporada de “Héroes

Con todos esos fallos sobre la mesa, muy poco o nada queda por decir. Uno solo de ellos condenaría al Infierno a cualquier serie que se limitase a exponerlo, y para colmo el final nos reserva una sorpresa todavía más desagradable. Por un lado, se pretende mermar las capacidades del protagonista mediante la muy manida técnica de herirle en un ojo (y que es muy difícil disociar de cuando Leónidas casi pierde el suyo, al contrario de lo que ocurre con Dilios, en la película “300”). Por otro, se da a entender que existe una relación homosexual encubierta entre Kumagami que intenta, una vez más, aportar morbo sin mayor razón que la de provocar, pero sin más enjundia que ésa, como si a estas alturas eso llamase la atención de alguien.

Todo pues parece improvisado sobre la marcha, narrado de cualquier manera y, para colmo, cogido de otras series, películas, libros o incluso situaciones del mundo real. Algo que resulta palpable en el meteorito que da nombre a la serie y que es una combinación del cometa Halley y de aquél de Juego de Tronos (Léase “Choque de Reyes”) ése que muy probablemente se termine por cargar los Siete Reinos y que dejará como subnormales a todos los que malgastan sus miserables vidas hablando días y noches de tesis estúpidas en foros de Internet. Pero es que el guión es tan malo que incluso tras advertir de su existencia y de identificarlo como culpable de la “epidemia” de monstruitos con superpoderes que padece el Planeta… lo cierto es que no se hace mucho más respecto a él. En el fondo, cualquier excusa es buena para llenar trece episodios y darles un final muy similar al de Kanon en su versión de 2006.

XMenCharlotte

¿Seguro que lo de no hacer demasiados personajes iba por no recordar a Angel Beats? ¿O tal vez se quería evitar la comparación con los X-Men?

En términos estrictamente técnicos estamos, eso sí, ante un trabajo impecable de P. A. Works. Lo que significa tener que reproducir la ya clásica retahíla de “diseños que no se deforman con el devenir de los episodios”, “animaciones fluidas”, “juegos de luces espectaculares” y un “manejo correcto de las CGs”. Del mismo modo la OST es bastante correcta, con un opening de gran calidad tanto en el tema como en la composición y unos endings bastante pasables que a veces sirven para seguir narrando el argumento o enfatizar los momentos más dramáticos, como el del episodio 6. Todo ello a pesar de que en ningún momento seremos capaces de recordar un solo tema del capitulario en sí, ni se nos dará la oportunidad de rememorar escena alguna por motivos sonoros (o por cualquier motivo en general).

Finalmente, no puedo sino recalcar el hecho de que en Japón han perdido el norte de aquello que hizo grande a su género estrella como era su carácter trasgresor, su espíritu de llevar la fantasía hasta los extremos más brillantes susceptibles de ser alcanzados por la mente humana, y volverse a superar con el siguiente título por imposible que pareciese. Aunque, por encima de todo, destacaba el morbo por provocar al espectador de un modo inteligente e innovador. Charlotte lo único que nos ofrece es un cúmulo de personajes “Moe” (queriendo decir con ello “monos”), que protagonizan situaciones que intentan provocar interés en las Redes Sociales mientras que el guión se limita a un “Cualquier Cosa Vale” como nexo de unión entre una casi infinita cantidad de plagios (Hasta podría hablarse de copias a la saga “To Aru”) y eso debe tener unas consecuencias claras.

Conclusión

Desde luego que el anime no pasa precisamente por su mejor momento. El presente siglo no les ha sentado precisamente bien a los estudios nipones y, desde luego, cada vez resulta más difícil encontrar una apuesta que realmente merezca la pena y que vaya más allá de intentar hacer una “exhibición de músculo” en lo que a diseños y calidad de animación se refiere sin que se intente ir mucho más allá. Y eso es en esencia lo que ocurre con el producto que tenemos entre manos. Muchos fanarts, muchos “Vines”, muchos “tuits”, muchos GIFs para “Tumblr”… en definitiva, mucha carnaza para ese vomitivo invento llamado “Redes Sociales” pero poco de lo que hace grande a una producción televisiva.

Sí, es cierto, vienen a mi memoria momentos sueltos de la trama y algún que otro guiño humorístico bastante agradable para hacer bromas entre amigos a través de Internet. Lo que no recuerdo es que me emocionase, que despertase mi curiosidad por algo de lo narrado en sus trece capítulos o incluso que sintiese algún tipo de ansiedad por ver el siguiente episodio. Más bien, lo que siempre tuve presente es el enorme esfuerzo que tuve que hacer para terminarla, cómo cada minuto de su metraje se traducía para mi en horas y los violentos cabezazos que en ocasiones llegó a sufrir mi cuello cuando mi mente me ordenaba dormirme del hastío y mi cuerpo me lo impedía.

Estamos ante uno de los productos animados más tediosos de la historia. Aburre el simple hecho de mencionarlo, desespera pensar que hemos empleado una mínima parte de nuestras vidas en él e indigna el simple hecho de que un hombre de la trayectoria del gran Maeda haya tirado por el retrete su más que brillante carrera volviendo a ocuparse de un título tosco, soporífero, incoherente e incluso más ridículo que Angel Beats. Un anime sobrevalorado e injustítimamente popular que en ningún caso debería ser recordado más allá que por el hecho de tener claro lo que nunca más debe ocurrir, pero que lamentablemente seguirá ocurriendo mientras nadie en Japón decida alzar la voz frente a esta clase de producciones, muy adaptadas al Marketing de la actualidad pero injuriosas para la calidad de un género mucho más grande que la estupidez con la que, desde hace demasiados años, se plantean muchas de sus principales apuestas.

CharlotteFin

NOTA: 0,95

11 comentarios el “Charlotte, destrozando meteóricamente la carrera de Jun Maeda

  1. Tu amor por Podemos esta claro ajaja. Yo la vi hace un par de meses y me parecio flojisima. Mucho postureo otaku pero sin nada mas. Ademas es caotica. Empieza como una comedia con superpoderes y acaba como drama de superheroes. Lo de Yuu volviendose un maton tras morir su hermana es de risa. De Maeda creo que deberias analizar mejor Clannad, que es fantastica y ademas tiene segunda parte. Podria salirte un buen analisis. Y animo, que se que te estas aburriendo mucho y ya queda poco verano.

    • Pues estuve a punto de analizarla en 2009, pero se torció por razones que no vienen al caso. Clannad pienso que más tarde o más temprano será analizada por aquí, pero no lo tengo del todo claro. Además está claro que es un anime que requiere un tiempo para su análisis y no sé si dispondré de él. Por lo demás…lo dices como si no dudases de que soy fan de “Coleta Morada”. La duda ofende😦

  2. Hola buenas, llevo leyendo tus reseñas desde hace tiempo. Y a pesar de que pueda coincidir o no en algunas cosas, me gusta mucho pasarme por aquí y leer tus geniales artículos. En cuanto a Charlotte, es una pena teniendo en cuenta la trayectoria de Jun Maeda, que además tengo la sensación de como si se acabara una etapa mágica. A mí personalmente me encantan Air, Kanon y Clannad, y ya me leí tu reseña de Kanon. A ver si te animas con las otras dos, jeje. Por cierto, sabías que Maeda necesita un trasplante de corazón? Esperemos que le salga bien.

    • La de Kanon la escribí hace muchos años y lo cierto es que ahora la hubiese hecho de una manera muy diferente. Más elaborada quiero decir. Pero lo hecho, hecho está. Sobre lo de Maeda, supe hace tiempo de su dolencia cardíaca y desde luego que fue una noticia de éstas que te dejan helado y, por supuesto, ojalá que se recupere (además, desde la muerte de Kon no hemos parado de perder prematuramente talentos de la animación nipona). No obstante, no quise que ese factor afectase a la valoración que le iba a conceder a esta serie, que es mala, muy mala, y por ello no mencioné ese asunto. Estamos hablando de un genio que la ha cagado y además por segunda vez y eso es algo reprochable.

      Por ello, y esperando que vuelva al trabajo cuanto antes, es necesario que, al contrario de lo que ocurrió con Angel Beats, se expresen de un modo masivo críticas que digan la verdad sobre este producto en vez de obviar su mala calidad y alabarlo pensando simplemente en el pasado de gloria del autor (como para variar ha sucedido aquí). Ten en cuenta que en Japón esto no ocurre. La crítica allí se ha vuelto muy condescendiente en todos los aspectos (por regla general) y sólo ciertos tropiezos en el mundo occidental hacen que algunos autores espabilen (como le ocurrió a Shinkai, que casi destroza su carrera con su “Viaje a Agartha”). De ahí que yo haya puesto mi granito de arena en esa dirección.

      Y sobre lo de no estar de acuerdo conmigo, no te preocupes. Casi nadie lo está😛.

      Un saludo.

      PD: Por cierto, encantado de conocerte.

      • Me parece perfecto que ese factor no afectase en tu valoración, y aunque sea una vaca sagrada(que se lo ha ganado), si flojea o la caga no veo mal en que aportemos nuestro granito de arena para ese cambio a mejor. Desde luego esto de hacer animes no le ha venido demasiado bien xD. En cuanto a la enfermedad solamente lo comenté por curiosidad, y sí, ojalá se recupere.
        Hablando de Shinkai, a ver qué tal está la última película que han estrenado (le tengo bastantes ganas). De momento está teniendo buena crítica, pero a saber, que luego no tiene término intermedio en sus obras(?)
        Ha sido un placer e igualmente encantado de conocerte, saludos.

        • Es que ríete, pero en Japón desde que a la Famitsu se le ocurrió darle un 40/40 al Zelda OoT toda su crítica relacionada con los videojuegos, con el manga y con el anime se ha vuelto flojísima e indignantemente condescendiente. Y el resultado ha sido el que ha sido: que desde hace más de una década los productos audiovisuales japoneses se han estancado. De hecho, ya se reconoce “off the record” que, para mejorar, los equipos de los principales gurús del manganime están empezando a mirar ya a la crítica occidental más que a la oriental porque no les dicen la verdad sobre los productos que crean. Y eso se ve por ejemplo con la obra de Hideo Kojima (que sólo por estos lares se ha podido enterar de cuándo ha hecho una obra de arte y cuándo un excremento) o con la de Shinkai. Cuestión diferente es lo que ha ocurrido con Ghibli, que con tanta adulación gratuita en ambos lugares del planeta no hace más que producir truños y más truños, y anda que no se están lucrando algunos de seguir exagerando sus virtudes, llegando incluso a atacar directa o indirectamente a quien no es de la cuerda (que ése es un tema aparte que demuestra cómo está el patio…). Pero así son las cosas. Por mi parte cuando creo que algo es malo, lo digo y lo argumento y, por supuesto, cada cual es libre de compartir o no esa opinión. Aunque por lo menos intento fundarla.

          Un saludo.

  3. Hola!!

    La verdad es que no le había prestado mucha atención a esta serie (generalmente, no le presto mucha atención a las series que se popularizan por las redes sociales); ni siquiera sabía de qué trataba. Siempre me llamaron la atención las historias de personajes con superpoderes, pero viendo que es tan mala, paso de ella. Me anotaré las otras que nombraste de este autor que parecen ser mejores.

    Besos.

    • Es que, al margen de gustos u opiniones, lo cierto es que tanto Kanon 2006 como Clannad son dos de los animes más importantes de este siglo, por lo que deberías verlos aunque fuese sólo por tener una visión global más exacta de lo que es el género del anime en la actualidad. Ya respecto a Charlotte, la verdad es que ha tenido mucho éxito aquí en España, pero vamos, que es del montón tirando a mala. Eso sí, creo que te va a interesar la próxima review en la que estoy trabajando.

      Un saludo.

  4. No puedo dejar de pensar en como hace 4 años podria ser buena idea llevar las olimpiadas a Sudamerica. Hasta la antorcha tuvo destacadas personalidades incluyendo 《youtubers》latinoamericanos y habitaciones mal preparadas. Es el primer JJOO que no lamento haberme perdido.

  5. Como te había dicho hace unos días, este anime no es de los que me llamen demasiado la atención y luego de leer tu análisis pues mucho menos.

    De Maeda y sus obras más conocidas al menos puedo decir que tenían corazón, no serían la gran cosa en cuanto a historia o personajes pero sabían sacar sentimientos, y ni hablar de los temas de Apertura/Cierre, realmente me encantaban :3

    ***

    Angel Beats me pareció mediocre y este se ve que se las trae en cuanto a calidad…😀

    • Es que, desgraciadamente, si hay algo que han demostrado los últimos tiempos en Japón es que es muy difícil hacer un anime de calidad, si hay algo todavía más difícil es que un mismo estudio o autor encadene dos o más buenos títulos. Pero si hay algo todavía más terrible y desalentador es observar cómo muchos de estos autores o estudios, cuando cometen alguna pifia, rara vez se recuperan y no dejan de hacer basura. Shinkai afortunadamente aprendió de sus errores y Hosoda también. Pero me temo que Maeda es de los que “metieron la pata” (como decimos en España) en una ocasión (Angel Beats) y desde entonces no la han sabido sacar y están empeñados en hundirla todavía más.

      Un saludo.

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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