Princess Arete, el anime Feminista de Sunao Katabuchi

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La Princesa de este Reino se encuentra encerrada en lo alto de la torre del castillo de nuestro monarca, mientras espera el advenimiento de un caballero lo suficientemente gallardo como para convertirse en su esposo. Por ello, desde su nacimiento ha sido aislada y protegida de la corrupción del mundo exterior y nadie la ha visto nunca. Sin embargo, aunque hay quien cuestiona su existencia, la gente de la capital cree que nunca ha salido de ahí, conservando así la nobleza de su cuerpo y de su mente en espera de que, algún día, convierta en realidad todos los deseos de su pueblo.

Sí amigos, así es. De nuevo tarde, muy tarde, aunque lo importante es que vuelvo a cumplir una de mis promesas que más he demorado a la hora de transformarlas en una entrada. Me imagino que no será necesario matizar lo que siempre digo. No es una cuestión de querer, sino de poder, y la avalancha de quehaceres y obligaciones que he tenido durante el último mes ha hecho que haya sido para mí poco menos que imposible encontrar unos instantes libres que me permitan ponerme delante del teclado y, de esta manera, poder concluir una review que, como suele ser muy habitual en mí, me lleva mucha más tiempo del que inicialmente preveo en sus inicios.

De cualquier manera no todo ha sido trabajar en estos días. Es más, me hizo bastante ilusión conseguir un hueco en mi agenda y ponerme a disfrutar hace ya dos semanas de una película que tenía ganas de ver como lo es “Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos”. Reconozco que la cinta no es gran cosa, pero encontrarse con algo que me permita distraerme de los problemas de los que habitualmente tengo noticias a través de casos y sentencias (así como de la repugnante actualidad política que día a día estrangula el país) es algo que hacía años que no me podía permitir. Y es que ir al cine es a día de hoy un lujo, pero ésta es una de las pocas cosas por las que, todavía, merece la pena vivir en Zamora. El precio de las entradas por aquí es muy económico.

Por último, y antes de comenzar, he de decir que estamos ante una producción considerablemente más compleja de lo que en un principio puede llegar a parecer. Comprenderla en su totalidad requiere varios visionados, no es precisamente sencillo desentrañar todos los mensajes que oculta y, para colmo, puedo asegurar que hacerse con una copia de ella disponible en un idioma comprensible para todos aquellos que más o menos chapurreamos la muy noble lengua de Cervantes es una misión que, de tan difícil, raya lo imposible. Pero que todos los males vengan por ahí. Dicho esto, y sin más dilación, comencemos a descifrar esta semidesconocida obra de Sunao Katabuchi que, como diré en la segunda introducción, ha saltado a la palestra a raíz del éxito de In This Corner of The World.

Ficha Técnica

Arite Hime (アリーテ姫 ) más conocida en el mercado norteamericano como Arete Hime es una película de animación perteneciente al género del Seinen con elementos de Drama y de Ficción Histórica, de 105 minutos de duración. Se encuentra dirigida por Sunao Katabuchi, fue desarrollada en 2001 por Studio 4ºC y producida por Eiko Tanaka. Se encuentra basada en un cuento feminista escrito por Diana Cole publicado en 1983 cuyo título original es “The Clever Princess”, aunque visto desde la interpretación que se le dio en el Imperio del Sol Naciente tanto en su traducción oficial al japonés, “Arete Hime no Boken”, como de las partes inventadas para la película por el propio cineasta.

Argumento

Desde el momento en el que vino al mundo, el destino de Arete ha sido marcado por su cuna. Es una princesa y, como tal, es la mujer más codiciada del reino debido al premio que conlleva casarse con ella: el trono. Por ello su padre, sabedor de que el que contraiga matrimonio con ella será su sucesor, somete a sus pretendientes a toda clase de desafíos descabellados que finalmente tienen como objetivo el de encontrar un tesoro (oculto en un lugar tan remoto como inhóspito) con el que impresionar al monarca. Pero hacerse con los favores de su progenitor, no implica necesariamente que ella, como hija, corresponda al elegido. De hecho, ¿cómo va a entregar su corazón a nadie si ni siquiera sabe o comprende en qué consiste exactamente el mundo real?

Confinada en una torre incluso antes de tener uso de razón, su vida se ha basado esencialmente en recibir una educación completamente asilada del mundo y al margen de sus congéneres. Sin embargo, ello no impide que haya aprendido a sortear las vulnerabilidades en la defensa del castillo en el que vive y que las aproveche para pequeñas fugas con las que, disfrazada de cortesana, conoce la realidad de su pueblo e incluso intenta, sin éxito, entrar en el gremio de costureros cuyas actividades ha empezado a seguir y practicar en secreto. Y es que coser se ha convertido en su única forma de esparcimiento en compañía de la lectura, dado que los libros son su auténtica ventana al mundo exterior.

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Arete, Boax y Ampel

Cumplida la Edad Nubil, dos pretendientes aseguran haber completado los desafíos a los que los sometió el Rey. Una noche, ambos suben al torreón de la princesa e intentan seducirla. Pero sus esperanzas se revelan infundadas. Arete ha desarrollado una cultura y un intelecto muy superiores a los del resto de sus coetáneos y sus intereses distan mucho de los de cualquier chica de su edad. Así, el primero de ellos es humillado por ella en una partida de ajedrez mientras que el segundo le dura todavía menos al desmontar sus embustes en su primer movimiento tras aclararle que la flor supuestamente exótica con la que la quiere agasajar, no es más que una de las que se encuentran en el castillo y que él ha robado, posiblemente en un despiste de la guarda.

Rechazados los dos únicos candidatos a su mano, los rumores maliciosos acerca de ella empiezan a correr y un hechicero llamado Boax, sabedor de que con dicha fama ningún hombre querrá contraer matrimonio con ella, decide embaucar a su padre y a su Corte para casarse con ella y así obtener, en clave de dote, un libro lleno de sortilegios cuyo objetivo no aclara en un principio. Lo que sí parece evidente es que la nueva vida de la ya reina vuelve a transcurrir en un torreón, donde su marido la mantiene encerrada mientras decide qué hacer con ella, una vez consumados sus verdaderos propósitos. Mientras, su única compañía es Ample, el ama de llaves del castillo que se limita a hacer de señora de la limpieza de la fortaleza mientras su señor se encuentra trabajando. Pero pronto se revelará la verdad. Su esposo no es sino un embustero similar a los dos caballeros a los que humilló tiempo atrás, con la diferencia de que sus malas acciones sí que tienen consecuencias nefastas sobre su entorno.

Tema Central de la OST

  • Krasnoe Solntse”, compuesto por Akira Senju e interpretado por Origa

Análisis

Entendiendo que la segunda introducción que siempre le dedico a lo que analizo viene encaminada a exponer los motivos concretos que llevan al análisis con el que a continuación os encontraréis, he de aclarar que no es uno sino que son tres las razones que me han llevado a redactar esta entrada, y que la primera de ellas es que ya me comprometí a ello en su día en los comentarios de la review de la primera película de Buda y, como digo cada vez que tengo oportunidad, procuro cumplir siempre lo que prometo que haré; cuestión distinta es que lo haga en el plazo que me establezco. Pero más tarde o más temprano, mi palabra forma parte de mi honor, y si la doy significa para mí la obligación de cumplir lo que prometo. Sin embargo hay algo más.

Como ya dije al principio del todo, hace muy poco tiempo se anuncio el próximo estreno en España de In this corner of the World, un film sin lugar a dudas prometedor cuyo análisis naturalmente abordaremos cuando llegue el momento. Pero para llegar a él, en principio hay que ahondar en la filmografía de Sunao Katabuchi. Un autor relativamente desconocido en nuestro país del que sólo unos cuantos conocen el dato de que era el cerebro detrás del proyecto Black Lagoon y que, como inmediatamente veremos, ésta será su primera gran aportación real (aunque técnicamente no lo sea) al mundo de la gran pantalla al frente de un equipo y no como parte del mismo. Algo, sorprendente si tenemos en cuenta que, como ya adelantamos, estamos ante un producto complejo que da pie a toda clase de reflexiones filosóficas muy acordes con la temática de este blog y que hacen de esta apuesta un formato ideal para la elaboración de una reseña. Aunque todavía queda por desvelar el tercer motivo.

En el transcurso de los últimos días se han llevado a cabo linchamientos intolerables, dentro del campo político y del ámbito de Youtube, hacia gente que “ha tenido la desfachatez” de expresar su opinión en contra de ciertos movimientos violentos disfrazados de Feminismo que en realidad poco o nada tienen que ver con esta ideología en particular (ni con nada admisible dentro de cualquier ordenamiento jurídico con dos dedos de frente en general). Considero inadmisible que en un contexto que reconoce las Libertades de Opinión, de Expresión y de Conciencia garantizadas en nuestra Constitución, ciertos individuos se apropien no sólo del derecho a hacer lo que les dé la gana por la Red, sino que después tengan la osadía de ir de inquisidorzuelos cuyos dogmas de fe son los establecidos por la siniestra dictadura de lo que ciertos Lobbies han impuesto (sin consenso social alguno) como “corrección política” y que deja al díscolo con el único derecho a ser objeto, por un lado, de unos 30.000 rebuznos anónimos en forma de tuits exigiendo la hoguera para el disidente y, por otro, del propio auto de fe. Esta entrada va dedicada a todos aquellos valientes que tienen el coraje de plantarles cara a quienes quieren acabar con cualquier tipo de debate político y social con la excusa del victimismo y que no temen decir lo que casi todo el mundo piensa, porque a “ciert@s polític@s” no se les dale de las narices discutir las ideas que importan “de la logia”. Así pues, comencemos.

Un anime feminista desde un punto de vista masculino

Precisamente por todo lo que acabamos de decir al final de la segunda introducción, es necesario hacer una importante matización teórica como es la de que hay que diferenciar tres conceptos que habitualmente se confunden. El anime que tenemos entre manos sigue la doctrina del “Feminismo Real”. Es decir, un movimiento que, en base al principio de Igualdad de las diferentes Constituciones y Declaraciones de Derechos Humanos aprobadas o reconocidas en todo el mundo, están destinados a erradicar las distintas formas de discriminación histórica que ha sufrido la mujer en las diferentes áreas de la vida civil de cada país imponiendo la “Igualdad de Trato” y la “No Discriminación”.

Sin embargo, dicha ideología se confunde habitualmente en España con otras dos tendencias que nada tienen que ver con lo anterior: “Hembrismo”, un Machismo a la inversa basado en el menosprecio al hombre heterosexual (o al hombre a secas) que busca imponer la superioridad legal y social de la mujer por el mero hecho de su sexo, y “FemiNAZISmo”, que va un paso más allá de lo anterior y busca simplemente la aniquilación expresa o tácita, menosprecio y descrédito de los hombres así como su destierro de la vida Civil. Insistimos, sus objetivos no tienen nada que ver con el “Feminismo” pero no dudan en autodenominarse como tales con el fin de blanquear sus auténticos objetivos (y lograr jugosas subvenciones con ello). No obstante, el libro en el que se basa esta producción se encontraba originalmente en la frontera que delimita la primera ideología de las otras dos y ello implicó no pocos problemas, como posteriormente veremos.

Aclarado lo anterior, conviene precisar que el nombre de Sunao Katabuchi era, hasta hace poco, prácticamente desconocido en los círculos occidentales, por lo que se hace necesario elaborar una breve presentación del mismo que nos pueda dar alguna pista que nos permita intuir su espíritu creativo. Con ese objetivo en la cabeza, tal vez lo más conveniente es aclarar que se trata de un antiguo alumno de la Universidad de Nihon que hizo prácticas en compañía de Hayao Miyazaki cuando éste era una de las cabezas visibles del proyecto Sherlock Hound, lo que años más tarde y, una vez graduado, le permitió adentrarse en Ghibli y participar en el desarrollo de Kiki’s Delivery Service que, como es bien sabido es, probablemente, la obra más modesta de su mentor. Sin embargo, no duraría mucho en su compañía.

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Portada y contraportada de Arite Hime en su versión de VHS

Poco después de aquello, se dice que en torno a 1989 fichó por el Studio 4º C y ése sería el movimiento empresarial que cambiaría su vida. Unos años más tarde desarrollaría, en 1998, su primer largometraje titulado “Kono Hoshi no Ue Ni”. Sin embargo, la trascendencia del mismo fue prácticamente nula y son pocos los que conocen su existencia o, directamente, lo incluyen en su Filmografía. No fue por lo tanto hasta la producción que nos ocupa cuando puede decirse con total certeza que estamos ante su primera labor de dirección en toda regla o, al menos, con él al frente de un proyecto con enjundia del que, por contra, no se sabe demasiado, incluso a día de hoy, respecto a su proceso de desarrollo.

No es difícil encontrar por la Red algunas reseñas que hablan de que, en su tiempo, la película fue comparada con Ghibli y criticada por la lentitud de su narración. Sin embargo, tales afirmaciones son, cuanto menos, temerarias. Las referencias tomadas para ello son en muchas ocasiones comentarios de usuarios realizados en foros de poco calado y ningún medio especializado y trascendente de la Red llegó a analizarla en profundidad. Por lo tanto hemos de hacer una aclaración como es la de que estamos ante un fracaso estrepitoso de público que permaneció durante muchos años condenada al olvido del que ni siquiera algún fansub de poca monta fue capaz de rescatar. Tan es así que prácticamente nadie medianamente influyente se hizo eco de su estreno en su momento y los pocos que en su día la vieron opinaron sobre ella que era un clon de las producciones que contenían el sello del estudio representado por Totoro, por ser ésta la comparación más estereotipada de la historia en lo que a este género se refiere, aunque no se corresponda con la realidad.

Al margen de esto, de lo muy poco fiable que sabemos es que está basada en una obra firmada por la escritora británica Diana Cole y publicada en 1983 con el nombre de “The Clever Princess” de la que apenas existen reseñas en la lengua de Shakespeare y de la que, sin más, no existe ninguna en español. Sin embargo, si bien es cierto que los datos dados con anterioridad evidencian que la obra fracasó en Occidente, contra todo pronóstico, su publicación en Japón con el nombre de “Arete Hime no Boken” se convirtió en todo un éxito de público. Algo que sólo puede calificarse de sorprendente debido al poco arraigo real que para la sociedad japonesa tiene el Feminismo, cuyos acólitos destacaban de él que adaptaba y traducía sus postulados de una manera muy asimilable a una mentalidad infantil.

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Portadas de la edición japonesa de “Arete Hime no Boken” y la inglesa de “The Clever Princess

Pese a lo anterior, cuando Katabuchi se hizo con él y con sus derechos decidió prescindir de algunos de sus elementos que podían ser considerados como ofensivos para los hombres. La razón para ello era que, en el guión original, los varones eran retratados como seres primitivos, torpes y carentes de cerebro, mientras que las hembras eran cultas y refinadas. Todo ello sin contar con que la autora hacía propios ciertos postulados del Feminismo que tomaban prestadas las ideas del Marxismo y su visión de la Historia de la Humanidad como una Lucha de Clases. Así, en ciertos pasajes de su libro podía intuirse el concepto de la lucha de sexos, que muy dudosamente sería bien visto en las salas comerciales. Debido a ello, el director desdibujó la parte final del argumento introduciendo diversos cambios hasta hacer casi irreconocible el guión primigenio.

Se trató de un asunto de equilibrio. Por un lado no es difícil de demostrar que, aunque en la actualidad es posible que el público femenino supere cuantitativamente al masculino en lo referente al manganime, por aquellos tiempos el número de otakus de sexo masculino superaba claramente a los de sexo femenino. Por otro lado el realizador no dejaba de ser un hombre y se sintió incómodo con algunas de las anécdotas narradas al considerarlas despectivas hacia él, por lo que trató de edulcorar los mensajes lanzados, dándole al conjunto una perspectiva más neutra que se centraba, filosóficamente hablando, en otros aspectos muy propios de este mundillo como el Individualismo, mientras que al antagonista, Boax, lo transformó en el último superviviente de una civilización perdida, muy al estilo de lo que otros formatos, como el de Fushigi no Umi no Nadia, pasearon por todo el mundo. En resumen, construyó mensajes que sí se adaptaban a los gustos nipones.

Del resto, poco o nada podemos añadir. Sabemos que la seiyuu elegida para el papel protagonista fue Houko Kuwashima (una de las secundarias de lujo en la actualidad), que la fecha de su estreno en el Imperio del Sol Naciente fue el 21 de julio de 2001, que recibió un Premio a la Excelencia en la Primera Edición de la Tokyo International Anime Fair (lo cual tampoco es que sea mucho que decir) y que para interpretar el tema central de su banda sonora se fichó a la recientemente desaparecida Origa; una cantante de origen ruso que, de esta manera, cantaría su primer tema de relevancia poco antes de su elección para poner voz a los dos openings de Ghost in The Shell Stand Alone Complex y 2nd GIG que la convertirían en una estrella dentro del mundo en el que nos movemos. Pero ya va siendo hora de comprobar si nos encontramos o no ante una obra merecedora o no de ser rescatada del olvido ante el reciente éxito de su creador como lo hizo, hace ya poco más de un año, Netflix (en la que se cambió el nombre de Arite por el de Arete), o como posiblemente se intentará con el próximo estreno de la muy mencionada In This Corner Of The World.

Un peligroso cocktail mortal de necesidad

Bien, expuesto todo lo anterior, tengo que confesar que nos encontramos ante uno de los largometrajes más difíciles de analizar de cuantos he acometido a lo largo de mi vida. No estamos ante una simple historia que se desarrolle mediante un planteamiento, un nudo y un desenlace. Ni tampoco ante un derroche de medios técnicos. Ni por supuesto ante la adaptación de un manga de éxito. Lo que tenemos ante nosotros es, más bien, la transformación en película de un “libro con mensaje” escrito para una sociedad estructurada, histórica y culturalmente hablando, muy diferente a la japonesa y con un público cuyas exigencias distan mucho de las que habitualmente pueden verse en las salas occidentales.

Como ya dijimos en la sección anterior, consideraciones como las que nos preceden no fueron un obstáculo para que un libro con esas características triunfase en el Imperio del Sol Naciente. Sin embargo, no debemos olvidarnos de un problema casi endémico en el mundo de las adaptaciones a la pequeña y gran pantalla hechas en formato anime. Todas las grandes que han basado su éxito en esa estrategia, desde las más exitosas series de Nippon Animation hasta formatos posteriores al film que nos ocupa como Howl’s Moving Castle, no se han caracterizado precisamente por su lealtad al guión original, del que se limitaron a respetar a grandes rasgos su plantel de personajes haciéndoles vivir peripecias que poco o nada tenían que ver con las de los libros que les dieron vida.

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La metáfora de las manos hace referencia a que pese a su valía, Arete había sido condenada sin motivo a la inutilidad y a una esclavitud similar a la de un animal de circo

De la propia experiencia como espectadores nos percataremos de que podíamos habernos ahorrado apuntar lo anterior. A lo largo de todo el metraje de Arete, la sensación que se genera es siempre la misma. La de que muy probablemente se está versionando libremente el argumento del que toma origen y a poco que investiguemos nos daremos cuenta de que así es. Como dijimos en la sección anterior, prácticamente toda la segunda parte de lo narrado a través de sus casi dos horas de duración está tan modificado que podríamos decir que está inventado ex professo para la cinta. Lo que en cierta manera hará que no sea difícil perder el hilo de los acontecimientos, determinadas partes queden mal expuesta o incluso carezcan de sentido y que, en los no pocos momentos de tedio que provoca, tres sean los pensamientos que asalten nuestra mente: “La Bella y la Bestia”, “Aladdin” y “El Rey León”. Así pues, hagamos un paréntesis de cinco párrafos.

Por muy ridículo y aparentemente inapropiado que pueda parecer, la versión de Disney del “Aladino” (cuyas aventuras podían descubrirse en “Las Mil y Una Noches”), fue objeto de un más que curioso fenómeno. El personaje que a la larga ha sido el más estudiado y comentado de esta cinta no fue el “MC Hammer blanco” al que convirtieron al “Ladrón de Bagdad” ni tampoco el Genio diseñado a la medida de Robin Williams (que le prestó su voz en la versión original), como hubiese sido lógico en base no sólo a su presencia a lo largo de todo su metraje sino al dinero invertido en su desarrollo, sino por la Princesa Jasmine y el más que evidente cambio que ella suponía para la concepción de los personajes femeninos que la productora había adoptado en torno a sus clásicos.

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El carácter de Arete y muchas de las situaciones que vive están posiblemente inspiradas en las de la Princesa Jasmine de “Aladdin

Como todos los amantes de la animación norteamericana sabrán, Walt Disney también adaptaba libremente clásicos de la literatura. Cuestión distinta es que éstos fuesen “infantiles”, algo que hizo que llevase los guiones originales a su terreno hasta hacer que cualquier parecido con el original fuese pura coincidencia, como ocurrió especialmente con dos de sus apuestas más emblemáticas cuyos nombres suenan a mito: “La Bella Durmiente” y “Cenicienta”. Ahondar en este asunto excede con creces las pretensiones de esta review. Además, se han escrito multitud de artículos científicos al respecto que superan con creces mi sapiencia sobre esta clase de vericuetos y que no son difíciles de encontrar a poco que se busquen. Sin embargo, nos interesa hacer hincapié en una polémica más o menos reciente en ellos como lo es el papel al que los mismos relegaban a la mujer.

Como es bien sabido, tras la muerte de los hermanos Disney, (Walt en 1966 y Roy en 1971) la compañía atravesó una especie de travesía por el desierto en la que encadenó un fracaso tras otro hasta que el exitoso Michael Eisner (que venía de triunfar en la Paramount hasta el punto de hacer de ella una verdadera fábrica de taquillazos) se hace con las riendas de la empresa y la reflota con una máxima por delante como lo era la de revitalizar su por entonces maltrecha división de animación encargándoles dos producciones de transición como lo fueron “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” en 1988 y “La Sirenita” un año más tarde, que se traducirían en los borradores que darían pie a la trilogía de películas enumeradas tres párrafos atrás y que se convertirían en las abanderadas de la campaña comercial “Disney Decade”, que los volvería a llevar a la cima en base a tres pilares: vanguardia tecnológica, excepcionales bandas sonoras, y un planteamiento comercial que adaptase las apuestas de la empresa a los nuevos tiempos, y es aquí donde nos topamos con lo que verdaderamente nos importa.

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Varios de los ademanes de Boax, incluido su “espejo” al mundo exterior están basados posiblemente en Beast de “La Bella y la Bestia

Los largometrajes de la era Eisner prescindieron del estereotipo de las “Princesas Disney” salvadas por el “Príncipe Azul” y fueron dándoles a los papeles principales de sus féminas un rol más activo y decisivo en su desarrollo, desde una Bella que se permitía el lujo de rechazar al muy macho guaperas de su pueblo, Gaston, que veía con desprecio que una mujer como ella leyese, a darles incluso el protagonismo absoluto, como ocurrió con “Pocahontas” en 1995 o con “Mulán” en 1998. Y el motivo era sencillo. En Estados Unidos, la llamada “political correctness” comenzaba a imponerse tras el fin de la Guerra Fría y uno de sus dogmas de fe era el Feminismo, por lo que es lógico que dichas obras incluyesen esa ideología en su desarrollo y que incluso en el próximo “remake” de la ya mencionada “La Bella y la Bestia”, la no menos mencionada Bella sea interpretada por una conocida activista del movimiento en la actualidad como lo es Emma Watson.

Explicado todo ello, Jasmine, la sucesora de este personaje como una de las nuevas princesas era, en su concepción, mucho más rompedora que su precedesora. La muchacha, inspirada reconocidamente en la Anya “Smitty” Smith interpretado por Audrey Hepburn en “Vacaciones en Roma”, se negaba a tener un papel pasivo en la narración llegando no sólo a abandonar el palacio donde se hallaba prisionera, sino rechanzando incluso a pomposos príncipes azules alegando que ella “no es un premio que se gana o se pierde”. Todo ello, asociado a un diseño mucho más sensual al que era común en esa clase de relatos y a un carácter bastante más fuerte y apasionado que se hacía especialmente patente en sus besos, bastante más eróticos a lo que la productora nos tenía acostumbrados. Y es aquí donde ya podemos entender el leitmotiv de la heroína de esta particular historia que analizamos.

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Mosaico en el que podemos apreciar el cambio con el que Arete pasará artificialmente de ser una niña a ser una mujer

Al igual que su homóloga de creación norteamericana, Arete es una princesa cuyo destino fue fijado desde el momento de su nacimiento: casarse. Aunque con unos fines totalmente distintos a los de las niñas de su generación. En su caso, un enlace con ella supone un acceso directo al trono, lo que supone que el hombre que se uniese a ella se convertiría en el más poderoso del reino, hasta el punto de poder incluso unificar territorios en la descendencia en común si se daban determinados requisitos. Es decir, la infanta no tenía capacidad de elección y su destino estaba inseparablemente unido al de su reino, como así se consideró durante buena parte de lo que en Europa es conocido como Antiguo Régimen.

El amor, por lo tanto, quedaba completamente al margen de la institución del matrimonio, al menos dentro del estamento nobiliario, lo que en cierta manera hizo que determinadas corrientes feministas considerasen el citado matrimonio como una forma de esclavitud de la mujer, especialmente en relación con el modelo imperante en el siglo XVIII en el que ancianos llegaban a casarse con auténticas niñas. Ésa es a grandes rasgos la visión que da por buena Arite Hime y sobre la cual pivota la mayor parte de su historia, así como sus muchas escenas. Aunque lo cierto es que, como matrimonialista, debo decir que dicha concepción es bastante discutible dado que en realidad lo que en estas uniones imperaban eran los intereses dinásticos de las familias, importando bastante poco otras consideraciones. Aunque es pronto para ahondar en ello.

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Durante muchas de las escenas se insinuará que el matrimonio es una especie de cautiverio para la mujer

Puede parecer que hablo de cosas que no tienen nada que ver con una película, pero la realidad es que Arite Hime es un conjunto de reflexiones sobre situaciones análogas a las anteriores y el papel que una mujer en la situación de la protagonista debía desempeñar. Y es que, si bien Jasmine aseguraba directamente que si se casaba debía ser por amor, ella simple y llanamente no entiende el sentido de pasarse toda su vida encerrada en una torre esperando a que un hombre la vaya a salvar, sin que sienta necesidad alguna de unir su vida a otro. Es más, sus pretendientes son muchachos a los que envían en busca de un tesoro que, en verdad y en última instancia, se trataba de ella. Pero lo que inicialmente parece una estrategia del guión para distraer nuestra atención con consideraciones bastante triviales, se torna en una muy enrevesada maraña.

Nuestra amiga, a pesar de no haber salido nunca oficialmente de la torre, ha escapado de ella en repetidas ocasiones y es una perfecta conocedora de la realidad social del reino. Del mismo modo, su ventana al mundo exterior han sido siempre los libros y, en base a ellos, descubre que los dos jóvenes que pretenden su mano son, cada uno de ellos, un par de embusteros cuyo único objetivo real es el de hacerse con el trono. Por ello, es especialmente interesante apreciar la escena del primer diálogo en el que desenmascara a su primer galán mediante una conversación sobre supuestas hazañas que acaban… en una humillante derrota en mitad de una partida de ajedrez, juego que a la muchacha le resulta bastante más emocionante que sus aburridas (y falsas) bravuconadas. Más letal es si cabe con el segundo, al que ni siquiera le da tiempo a reaccionar cuando éste le entrega una flor supuestamente importada de tierras lejanas y que en realidad… había robado de su propio jardín.

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La partida de ajedrez enviará al espectador el mensaje de que Arete, pese a su ingenuidad, podía derrotar a un hombre

Es aquí donde el verdadero encanto de Arete sale a reducir. Se trata de una muchacha sin experiencia vital alguna que, sin embargo, ha suplido esas carencias con una sobredosis de cultura y perspicacia que le hacen estar un paso por delante de su entorno. Podría decirse que se trata de una persona procedente de un mundo muy distinto al que le ha tocado vivir. Y ello tiene sus consecuencias, siendo la primera de ellas la de que es catalogada como una enferma en el mundo de las habladurías, lo que en cierta manera podría decirse que evoca a la situación social que padecieron algunas feministas del siglo XIX y que el movimiento, en la actualidad, asocia a la persecución que padecieron las consideradas “brujas” durante la Baja Edad Media o incluso los inicios de la Moderna.

Ante tal situación, la única salida para su padre es casarla con lo primero que aparezca y que, al mismo tiempo, pertenezca a una estirpe que le permita conservar algo de dignidad, de acuerdo al código de honor de la época. Ése será el momento en el que el brujo Boax haga acto de presencia, siendo éste todo un mensaje en sí mismo. Se trata de un soberano, sí, pero de un reino prácticamente muerto por culpa de su mala gestión de los recursos naturales y muy especialmente del agua lo que, indefectiblemente, nos evoca a la figura de Scar, el antagonista de “El Rey León” que, al igual que él, usurpa un trono y convierte un vergel en un verdadero desierto en el que gobierna de una manera tiránica, lo que delata el segundo paralelismo con una obra de Disney que podremos identificar. Pero por encima de todo, no es que sea únicamente un hombre mucho mayor que Arete, sino que es prácticamente un anciano.

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Durante toda la película se jugará con la naturaleza infantil de Arete jugando a ser una mujer. Una característica especialmente visible cuando le quitan los “mofletes” al interpretar un rol de adulta

Es aquí donde se nos plantea un debate habitualmente propuesto por ciertas corrientes feministas que asocian, de un modo a mi juicio erróneo, el modelo patrialcal de familia con el matrimonio en general y con aquéllos en los que existe una considerable diferencia de edad entre los contrayentes en particular. Pero lo cierto es que ese enfoque a mi entender es simplista y extrapola la realidad de la vida social de lo que hoy llamaríamos “clase alta” con la de los estratos populares, dado que, en realidad, en estos mundos esta institución tenía el carácter de “unión de poderes” mientras que en los demás se trataba de una fórmula de supervivencia social en la que pocas consideraciones ajenas a ello, incluyendo el amor, tenían cabida.

Un buen ejemplo del carácter pragmático que el matrimonio tenía en las altas esferas de poder era el de Petronila de Aragón, que con apenas un año de vida fue comprometida con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona 23 años mayor que ella, cuya descendencia unificaría el Reino de Aragón con los condados Catalanes, dando origen a la Corona de Aragón que terminaría de perfilar Jaime I, el Conquistador. Efectivamente son muchos los ejemplos que podemos encontrar en la historia que sigan este modelo (como el de Felipe IV y Mariana de Austria o Fernando VII con María Cristina de Borbón Dos Sicilias), aunque esta regla no tenía un carácter sacramental y encontraba multitud de excepciones.

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El momento de mayor simbolismo de la ilusión de la niña Arete fingiendo ser una mujer se concreta cuando ésta se pinta los labios con los pigmentos de los grabados de las paredes de su torreón

Tal vez aquí, es muy oportuno aludir al propio origen de España con el matrimonio entre los Reyes Católicos, que tenía como probable intención la unificación de todo el territorio peninsular bajo el mando de la Casa de Trastámara (lo que estuvo a punto de venirse abajo con el enlace con Germana de Foix) y en el que ambos contrayentes tenían más o menos la misma edad (Isabel era un año mayor que Fernando). Incluso podemos recordar que Felipe II se casó en segundas nupcias con su tía María Tudor (María I de Inglaterra), once años mayor que él. Aunque dicha unión, ilustraba el porqué solía ser el hombre el mayor en cuanto a edad: el periodo fértil de la mujer es biológicamente más breve que el del hombre y, al estar esta clase de matrimonios abocados a la descendencia, había que evitar en los mismos una esterilidad que en el caso de este último enlace ya se había producido en ella debido a su, por entonces, avanzada edad (murió apenas cuatro años después de celebrarlo).

The Clever Princess”, y por ende la película que nos ocupa, dan sin embargo por buena la idea del matrimonio como nefasto para las féminas y representan una visión de la institución en la cual la mujer termina por convertirse en una prisionera del hombre en la que todas sus capacidades se anulan y en la que los días se tornan en una retahíla de tedio y desesperación en la que sus aposentos se tornan una celda como cualquier otra. De hecho, la ahora reina termina por tejer para matar el tiempo aunque con una doble significación un tanto oculta. Por un lado, evocar sus días de libertad en los que escapaba para observar el trabajo de los miembros del gremio dedicado a esas labores. Por otro, hacer de una especie de versión invertida de Penélope, ya que si bien ésta utilizaba la costura para ganar tiempo ante sus pretendientes que querían usurpar el Trono de Ítaca en ausencia de Ulises, ella lo hacía para ganar tiempo y mantener su identidad frente a su marido.

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La película lanza varios mensajes ocultos con los bordados de Arete, evocando tanto la figura de Penélope como expresar la ironía de que lo que está viviendo se considere un cuento de hadas

Encerrada de nuevo en un torreón y sin capacidad de elección alguna, Arete parece experimentar una dicotomía en su manera de actuar y que se evidencia en su primer encuentro con Boax, cuando éste, a sabiendas de que todavía es una niña, la transforma a ojos de todo el mundo en una mujer adulta. Tiene que actuar como tal, pero aprisionada no sabe cómo sobrevivir y termina por llenar las paredes del torreón de pinturas en las que no sólo se reproduce una chimenea sino que incluso se va llenando de estrellas ficticias que le sirven como una especie de reflejos del mundo de ilusión que le ha sido arrebatado. Es en teoría la protagonista de un cuento de hadas pero para ella es un completo Infierno.

En medio de todo, termina por desarrollar una amistad casi fraternal con Ample, la criada de Boax que se encarga de limpiar su castillo o prepararle la comida. Lo que en sí mismo no deja de resultar una paradoja para un supuesto mago que, en teoría, debería ser capa de ejecutar estos quehaceres con un simple sortilegio, lo que tendrá sus consecuencias algo más adelante. Por lo pronto, ella se convierte en el único apoyo espiritual de la protagonista, hasta el punto de que, viendo su capacidad, le propone escribir un relato con la intención de esparcirse. Y ella lo intenta… hasta que se da cuenta de que en su mente no existen más que frases complacientes dedicadas a los demás, por lo que su narración se traslada a sus tejidos… que se tornan en meros bordados que podrían servir para lo que acabamos de decir en el párrafo anterior: ilustrar ese cuento de hadas que ella está viviendo, puesto que lo único que su mente acierta a hilvanar es su triste historia.

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A lo largo de su cautiverio, Arete pintará con estrellas las paredes de su torreón

Su marido, por su parte, no la quiere ni se preocupa siquiera por ella. Una buena demostración de ello puede verse cuando, inmediatamente después de llegar al castillo, ella profiere unas palabras en susurros que no pueden discernirse con claridad y éste ni se preocupa siquiera por lo que ha dicho. Su verdadero interés en ella reside en el que fue su mayor tesoro en su etapa de soltera; su libro más querido, que en los primeros compases de la película cobra vida adoptando los ademanes de una especie de gato y respecto al cual el mago tiene un particular interés. Pero pronto descubrimos un asunto si cabe todavía más importante: mientras para Arete es un juego de niños descifrar sus entresijos, el hechicero no entiende siquiera buena parte de las palabras que encierra.

Aquí el guión arroja una nueva reflexión que el espectador debe resolver en sus adentros. Boax es, en resumen, un inepto. Incluso en uno de sus últimos compases, cuando realmente podemos ver el secreto que esconde, éste reconoce que su única habilidad real es la de transformar lo que sea en cosas completamente inútiles, hasta el punto de que, para demostrarlo, convierte su castillo en una gigantesca estatua de sí mismo (lo que incluso llegará a ser objeto de reproche por parte de su mujer, al considerar que es demasiado duro consigo mismo). La tan citada Arete, por el contrario, es particularmente brillante y mientras el primero es capaz de despertar una hostilidad manifiesta entre sus congéneres, ella inspira el cariño y la admiración. Sin embargo, el rostro visible del matrimonio es él, mientras ella no ejerce siquiera el papel de adorno.

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En los compases finales de la película, Boax se erigirá como un monumento colosal a la mediocridad

Llegado el momento se deshace de ella y le propone ir a la búsqueda de un tesoro muy similar a la que sus pretendientes de antaño emprendieron sin éxito, como es ver un águila dorada situada, naturalmente, en la cima de una montaña a bastante distancia del castillo y con la amenaza de que, como si de una moderna versión de Lot se tratase, en el caso de que se diese la vuelta no se convertiría en una estatua de sal sino que un rayo la fulminaría. Aunque rápidamente ella se da cuenta de que todo es un artificio. Ahora ya es evidente que el único propósito de su unión era que él se hiciese con su más preciada posesión, su libro, aunque no le servirá de nada.

Ya en libertad y fuera de la influencia de su esposo, la reina recupera su antiguo ser y apariencia, la de una niña. Adquiere del mismo modo conciencia de su papel en el mundo y decide devolver la vida a los terrenos que su ya exesposo ha dejado baldíos, por lo que decide recuperar su ya aludido libro y utilizar su poder para reconvertir los desiertos que creó en prados verdes y fértiles, siendo la clave para ello la destrucción del anillo que, durante tanto tiempo, sirvió de alianza entre ambos. Un gesto simbólico del paso adelante que toma como mujer y los rasgos positivos que la autora pretende darle a esta iniciativa. Sin embargo, el gran problema con el que se enfrenta esta producción es precisamente lo que acabamos de señalar, las intenciones de Diana Cole.

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La ruptura de su alianza como la solución a todos los problemas que se plantean es el alegato final contra el matrimonio de la película

El ya señalado rasgo identitario de la escuela japonesa de animación de versionar libremente los relatos que adapta hace que buena parte del encanto de los diálogos de la obra original entre Arete y Boax pierdan la práctica totalidad de su encanto. Es más, este último no está basado en el del libro original, sino en Beast de “La Bella y la Bestia” siendo esto evidente no sólo en el cautiverio al que somete a su partener en el relato sino incluso en aspectos tales como la rudeza de algunos de sus modales en comparación con los finos gestos y costumbres de su amada o incluso en su bastón que, al igual que el espejo para aquel príncipe maldito, le servía de ventana al mundo exterior. En otras palabras, Disney vuelve a hacer acto de presencia por tercera vez y para colmo completando la trilogía de sus tres obras de animación más célebres de sus diferentes épocas posteriores a la muerte de su fundador. Pero no es ahí donde acaban las influencias.

La animación del conjunto en general se encuentra bastante alejada de la tónica general de Studio 4ºC, que en resumen podríamos definir como alternativa y rompedora, y opta por un estilo asfixiantemente tradicional que prescinde casi por completo de cualquier arreglo que tuviese que ver con el PC, aunque en una dirección muy diferente a lo que esta característica tiene en la mayor parte de las películas de Miyazaki. Hablamos de un trabajo que prescinde casi por completo de cualquier alarde técnico, hasta el punto de que en más de una ocasión tendremos la impresión de estar ante un trabajo perteneciente a la primera etapa de Nippon Animation, en los años 70, y no ante un film del siglo XXI.

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Desde los “mofletes” en el diseño infantil de Arete hasta no pocas escenas beben claramente de Heidi

No puede obviarse en ese sentido que la parte final está claramente inspirada en el momento en el que Heidi recupera su libertad y vuelve a los Alpes Suizos de donde procedía, siendo alguna de las escenas un auténtico calco que la obra que dio origen a este estudio que pasearía el nombre de Japón y de su anime por todo el mundo. Incluso en lo personal puedo decir que la canción supuestamente interpretada por Arete que podremos apreciar al principio y a la mitad de su metraje (“Krasnoe Solntse” [Sol Rojo] de Origa), termina recordando en cierta manera a “Yuugata no Uta”, tal vez el tema más reconocido de la banda sonora de lo que podríamos como el Summum de la que, posiblemente, ha sido la obra más importante en la trayectoria profesional de Isao Takahata.

Para colmo la historia carece con toda evidencia de personajes que aporten interés a la trama. El grueso del guión gira en torno a la relación entre los archimencionados Arete y Boax, siendo el resto de personajes intrascendentes y totalmente superfluos mucho más allá de las situaciones narradas al comienzo del largometraje. Lo que en la práctica se traduce en que muchos de sus momentos se tornan totalmente prescindibles y sangrantemente anodinos. Si se prefiere, pudiendo estar como podríamos haber estado ante un preludio espiritual de Howl’s Moving Castle, nos encontramos frente a una película mal llevada y que realmente exige muchos visionados para captar las líneas maestras de la historia, y no sus secretos más recóndidos, como suele ocurrir con la mayor parte en los mejores exponentes del género.

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La película concluye con un guiño a las bondades del matriarcado con un Boax infantil siendo abrazado por su madre

Es verdad, la película contiene multitud de mensajes de corte moralizante. Pero ahí queda todo. Se resuelven bien las diferentes situaciones en las que sus pretendientes pretenden engañar a Arete, así como aquéllas en las que se intenta replicar con hechos la supuesta inutilidad a la que la sociedad de su tiempo la ha condenado por culpa de su sexo, como puede verse en metáforas como la de sus manos en contraste con las de un animal encadenado o sus ya mencionados bordados como símbolo de las tareas domésticas. Pero la libre versión del relato que la autora hilvanó, hace que en todo momento tengamos la sensación de que a la película y a su equipo de desarrollo les sobren las buenas intenciones, pero les faltase el talento y la experiencia necesarias para adaptar un guión tan complejo como éste.

Quedan claros todos los mensajes que quiere transmitir, incluyendo una especie de reivindicación del matriarcado hecha a raíz del recuerdo de la infancia de Boax con su madre, como símbolo del equilibro y la paz que representa en este cuento el domino de la mujer, frente al caos procedente del hombre. Pero ¿y la capacidad de divertir o entretener? Sunao Katabuchi pagó la novatada y no fue capaz de llevar a buen puerto una nave que, desde el principio, no fue capaz de capitanear por su nula experiencia anterior al frente de un equipo de desarrollo, por lo que terminó bebiendo de terceros, dando como resultado una sucesión de “cortapegas” difícil de no captar, dando como resultado una película sencillamente mediocre que contrasta con el clásico de la animación que podría haber llegado a ser. Y eso, debe tener sus consecuencias.

Conclusión

La Opera Prima fáctica como director de este ya veterano talento nipón es sin lugar a dudas uno de los productos audiovisuales más olvidados de los nacidos el presente siglo. Fue estrenada poco antes de que los fansubs popularizasen el anime por cauces no oficiales a través de Internet y el hecho de no contar con ninguna distribuidora de importancia que apadrinase el trabajo, condenó al ostracismo a un film que, en otras manos en lo referente a temas promocionales, hubiese sido capaz de hacerse un hueco en la compleja y no pocas veces ingrata historia del cine de animación. Pero ni siquiera su estreno en Netflix o la popularización de las nuevas tecnologías fueron capaz de resucitar del olvido este trabajo, constituyendo para colmo una losa para el mismo.

En términos narrativos, tras un primer visionado es imposible no percatarse de que, mucho más allá del guión en el que se basa, bebe fundamentalmente de “La Bella y la Bestia”, “Aladdin” y “El Rey León”, es decir, de las tres cintas más célebres de la etapa moderna de Disney. Por añadidura, técnicamente hablando es un trabajo muy poco ambicioso que casi podría pasar por uno de los primeros que llevó a la pequeña pantalla Nippon Animation y que lo catapultaron al estrellato. Si se prefiere, podría haberse hecho hace 25 años sin que nadie hubiese notado diferencia alguna, haciéndose evidente en algunos de sus momentos que incluso formatos japoneses como el de Heidi han sido copiados.

Con semejante cúmulo de fallos, la obra se queda en un alegato feminista cuyos mensajes, estemos o no de acuerdo, quedan claros. Cuestión distinta es que la adaptación del guión original haya prescindido de buena parte del encanto de sus diálogos, haciendo que éstos resulten anodinos e intrascendentes. Dado todo ello como resultado una película sencillamente aburrida que se juega su ser o no ser en el tramo final, que el director resuelve particularmente mal y que se lleva por delante todas las pocas virtudes que esta producción albergaba. Una corrida de toros del montón en la que Sunao Katabuchi podía haber cortado una oreja, pero que pierde toda su gloria por no haber sabido rematar convenientemente la faena. Lástima.

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NOTA: 4

7 comentarios el “Princess Arete, el anime Feminista de Sunao Katabuchi

  1. Antes de leer esta entrada me puse a ver la película, sólo la conocía por el nombre porque este año la trajeron para un festival de cine anime. Consulté las notas que tiene y pasé de verla, no prometía mucho.

    Ayer saldé la cuenta y la verdad me arrepiento de no haberla visto antes, no me pareció tan mal como creía y eso es principalmente por el tema. Tiene un contenido más relevante que casi todo lo que se hace ahora, no obstante, concuerdo con mucho de lo que comentas.

    Para mí los personajes no tienen tan mala presencia en el filme pero en la memoria de uno como espectador son bastante olvidables, además hay algo ahí en el medio de su desarrollo que pudo ser mejor presentado.
    Es como que cambian muy repentinamente por el guión y no de forma orgánica por las circunstancias.
    Por otro lado la animación y el tipo de arte lo hacen parecer más una producción del extranjero que de Japón.

    La música me parece adecuada pero normal.
    Y me hace gracia que justo al terminar de verla me puse a tararear las canciones de Heidi, parece que nos recordó a lo mismo. Es muy claro de donde tomaron inspiración.

    El ritmo lento de la historia no me molesta mucho, pero sí le falta bastante más emoción y propiciar que uno logre una mayor conexión con los personajes, es que Arete es más que todo la representación de un tema y no alguien que se sienta real, y dado que la mayor parte de la película se concentra en ella, pues afecta la experiencia y hace que se sienta poca intensidad en su escape y en su libertad. El trasfondo del mago me gustó, es trágico pero siento que salió muy de repente, y al final pierde la piedra mágica de forma muy tonta como personaje de caricatura.
    En fin, ya explicaste todo mejor en tu análisis y estamos de acuerdo en que pudo ser mucho mejor.

    Espero ver pronto《In this Corner of the World》que hace poco la puse en el radar ya que el avance pinta bien.

    ¿Has tenido el chance de ver 《La Tortuga Roja》? Una película con el logo de Ghibli pero que no tiene la mano del estudio por ninguna parte, casi me duermo viéndola pero creo que algo tiene rescatable.

    Vi el avance de Mary to Majo no Hana, muy poca fe le tengo, aunque alguna gente ya dice cosas buenas solo porque es Ghibli.

    Koe no Katachi es otra película que espero ver pronto, el manga me pareció regular para todas las cosas buenas que se decían al respecto. Tal vez la película me emocione un poco más.

    Que tengas muy buen día.

    • Ay, si yo te contase el “momio” (por decirlo de una manera suave y muy española) que por aquí se han montado algunos diciendo que todo lo de Ghibli es una maravilla… En fin, sobre lo que me comentas, ahora que sí te puedo responder debidamente, te diré que lo del guión es porque, como ya digo, está inventado casi todo para hacer de la trama algo más “potable” para todos los públicos, comulguen o no con el Feminismo. Sobre el tipo de animación, es de la escuela de Nippon Animation y de ahí ese estilo tan especial que parece extranjero (ese estudio paseó el anime por todo el mundo haciendo pasar sus producciones japonesas por occidentales).

      Y ya sobre lo que me preguntas, por un lado no he visto La Tortuga Roja, aunque me temo que la terminaré analizando, como probablemente haré también con Mary to Majo no Hana, aunque ninguna de las dos me llame especialmente la atención. Y sobre Koe no Katachi, tengo apalabrado su análisis desde el pasado mes de octubre, así que verás un análisis sobre la misma por aquí.

      Un saludo y disculpa por la demora en contestar.

      • Ni quiero imaginar lo pesado que resulta el fanboyismo por allá. Recuerdo que hace unos meses leía una noticia en un blog dedicado a dicho estudio, y de casualidad en los comentarios había una rabieta sobre tu reseña de Marnie.
        Asumo que el que escribió eso te habrá dejado un comentario en la entrada.

        ●●●

        Estaré atento a la reseña de Koe no Katachi aunque sé que tomará un tiempo, pero no te preocupes.

        ●●●

        Ya leí la última entrada pero me falta ver el video, no lo veo ahora mismo porque el sueño me está ganando.

        Saludos y gracias por todo.

        • Pues sí amigo. Eso es para que veas lo que tengo que aguantar a diario, aunque no le dé ninguna publicidad. Eso a lo que te refieres lo dejó un troll que está mal de la cabeza (no, no es broma) hace como un año por mi blog. Y como no le pasé el “comentario” (porque no sé qué tiene que ver un comentario con una avalancha de insultos), se empezó a obsesionar con esa entrada hasta que lo baneé. Así que se fue al blog que comentas y dejó ahí lo que viste.

          Pero ojo, lo malo no es ese personaje y la bobada que soltó allí (porque la bobada fue de espanto). Lo malo es que el propietario de ese blog pasó ese comentario, a sabiendas de que era algo gratuito, no venía a cuento y tenía claras intenciones ofensivas. Así que me puse en contacto con el administrador del blog y le pregunté que a santo de qué pasa un comentario cuya única intención real es la de atacar a un COMPAÑERO. ¿La respuesta? Me soltó las típicas gansadas que uno suelta cuando lo han pillado y que daban a entender que lo había hecho a propósito. Vamos, que tan malo es el señor que dejó ese comentario como el que se lo permitió. Así que ahí tienes lo que es la blogosfera española sobre animación. Y a lo mejor algún día te cuento lo que le hizo otro señor a un par de compañeras sólo porque las tenía atravesadas, que eso sí que fue un asunto verdaderamente grave.

          Un saludo.

    • Gracias :D. Respecto a si haré una reseña de Parasyte, me temo que no es un anime que me llame precisamente la atención, por lo que no habrá review alguna sobre él.

      Un saludo.

  2. Pingback: Mai Mai Miracle, el milagro de crecer según Sunao Katabuchi | Drakenland / El lobo zamorano

Adelante, siéntete libre para incordiar :3

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