Mai Mai Miracle, el milagro de crecer según Sunao Katabuchi

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– Shinko, mañana… me marcho de aquí. Mi madre y yo cogeremos el tren hacia Osaka para vivir junto a su familia. Pero te prometo que allí me haré un hombre de bien y aprenderé cosas como el hacer bailar una peonza o quitarle las patas a los pulpos para enseñárselo a mis hijos. – Vale. – Shinko, quédatelo. – Está bien. – Nos vemos. – ¡Espera Tatsuyoshi! Antes de hacer todo eso… diviértete todo lo que puedas. Así aprenderás muchos juegos y podrás enseñárselos a tus hijos. Y para eso tendrás que divertirte mucho. Recuerda, ¡ahora o nunca compañero!

Comenzamos el año con asuntos que verdaderamente nos importan y lo hacemos de la mano de un título que de una forma táctica estaba claro que iba a tener un hueco en esta bitácora, aunque confieso que más llevado por los motivos que expresaré en la segunda introducción que por su verdadera calidad. Por lo pronto he de decir que no os podéis imaginar hasta qué punto me siento bien por haber recuperado por fin la movilidad en mi muñeca izquierda y que agradezco a todas las personas que se preocuparon por aquel desagradabilísimo asunto. Y una manera como cualquier otra de celebrar la recuperación es volver a la normalidad haciendo una de las cosas que más me gusta, como es analizar productos relacionados con la animación japonesa.

Sé perfectamente que una cosa es lo que me propongo hacer, y otra muy diferente lo que realmente podré llegar a redactar. Mi tiempo libre es muy limitado y mi paciencia realmente poca para escudriñar algunas de las series que me he dejado en el tintero a lo largo de los años. Y es que Stein’s Gate, AnoHara y Code Geass, tienen que tener un espacio por aquí para ellas, y no sé de dónde voy a sacar las ganas para dedicarles el artículo que se merecen, máxime con todos los proyectos que tengo en la cabeza y el montonazo de preocupaciones que martillean mi cerebro, pero se hará lo que se pueda y no se me ocurre una mejor manera para dar fe de que así se hará que la elaboración de un artículo como éste.

Para terminar, tengo que aclarar que, a pesar de nuestro traspiés en Sevilla, me ha encantado ver al Real Madrid asestarle un golpe casi decisivo a la Liga a estas alturas del año. La verdad es que no saco nada en limpio con las victorias de mi equipo, pero cuando los merengues ganamos, todos los españoles ganamos, al contrario de lo que ocurre con ciertos equipos que se dedican más a causas políticas que deportivas, mientras coleccionan condenas Administrativas y Penales relacionadas con algo llamado “Agencia Tributaria”. Pero dejemos de hablar del equipo de los dioses y pongámonos con algo más mundano como lo es si la película que tenemos entre manos es o no digna de llegar al Olimpo del Anime o, por el contrario, acompañará a su predecesora al Averno.

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