Terra Formars, la cruzada contra las cucarachas genocidas

Terra Formd

Ésta es una de las cucarachas gigantes de Marte, un “Terraformer”. Durante los últimos cinco siglos han evolucionado físicamente hasta este punto, con la intención de adaptarse al ambiente marciano. Hace 42 años, los seis tripulantes del BUGS 1 y, hace trece, veinte tripulantes del BUGS 2 fueron asesinados por ellos. – Entonces quieres decir… ¿que estas cucarachas gigantes comen personas? – Dime, si encontraras una cucaracha en la cocina, ¿te la comerías? No, ¿verdad? Pero sí la matarías. Ésta es una guerra entre humanos y cucarachas para determinar qué especie seguirá existiendo. La que pierda, será la plaga a exterminar.

Sí, lo sé, dije que iba a publicar una entrada para felicitar el año nuevo, pero no he podido hacerlo hasta hoy. Cuando afirmé que me dormía sobre el teclado era literal. Hay que seguir con el blog, pero ello implica sacrificios y lo de tener que viajar, currar, estudiar, redactar escritos legales, entrenar y encima pensar cómo estructurar cada entrada exige un tiempo y, lo que es más importante, un poco de sosiego. Es verdad que siempre voy al límite en todo lo que hago, pero necesitaba unos días de asueto porque no es una forma de hablar que cuando publiqué mi entrada sobre Sword Art Online II, me desmoroné acto seguido sobre mi cama y permanecí más de diez horas fuera de combate. De ahí que tal vez alguno se percatase de que la última entrada de 2014 estaba mal redactada y hasta contenía una falta de ortografía más impactante que una bomba atómica en toda la cabeza. Pero es que, en serio, estaba para el arrastre.

Así pues, durante las vacaciones de Navidad he hecho lo que tenía que hacer: descansar. Cogí por banda el Super Mario Galaxy de Wii y me lo pasé, vi de un tirón las 16 películas que tenía pendientes de ver, desescombré mi habitación de apuntes y sentencias y me puse a ordenarlo todo, seleccioné algunos de los temas que abordaré este año para la bitácora y, por fin, conseguí que WordPress eliminase la publicidad que el mencionado server incrustaba (me gustase o no) al final de cada entrada. Aunque donde digo que “conseguí” hay que interpretar que… me tocó pagar. Insisto en que jamás he ganado un duro redactando nada de lo que se ve en esta bitácora y no quería dar lugar a ningún tipo de malentendido.

Y sí, antes de meternos en harina responderé a las dos preguntas que más me han hecho a lo largo de estos días de forma insistente por todos los sitios. La primera, en relación al vídeo que grabé es que sí, he adelgazado mucho porque ya dije que me dio por entrenar de una manera brutal haciendo especial hincapié en correr y lo uno llevó a lo otro; tengo ahora mismo el mismo aspecto físico que tenía una década atrás. La segunda es también que sí, me pitan los oídos de la cantidad de peticiones que tuve para hacer esta entrada y, aunque ya sabéis que no es ése el criterio por el que me rijo para escribir por estos lares, aquí está. Era una franquicia de un innegable éxito entre los otakus españoles y ello hacía que me una review sobre ella fuese obligada. Así pues, y sin más cháchara, pasemos a adentrarnos en el particular e hipercensurado mundo de las cucarachas culturistas de vocación genocida.

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Sword Art Online II, subiendo a los hombros de un gigante virtual

Sword Art Online 2

– Pensé que cuanto más cercanos fuesen los mundos reales y virtuales más próspero sería el futuro. Pero cuanto más difusa se vuelve la separación entre ambos, más fácil es que la gente los confunda. – Pero también ayuda a salvar a muchas personas. – No sé qué pensará de eso aquel hombre que se desvaneció dentro del SAO, pero como supervivientes de ese universo tenemos el deber de ver qué sucederá. – ¿No te estás comiendo excesivamente la cabeza? – Tal vez, pero es algo que quiero ver en persona y después de lo que he visto, este deseo se ha vuelto mucho más fuerte. Así pues, aunque no sepa qué me deparará el futuro… Asuna, quiero que me acompañes para siempre. – ¡Te seguiré hasta el fin del mundo!

Sí, lo sé. Siempre empiezo con lo mismo. La ya arquetípica frase de “me ha costado mucho hacer esta review” pese a que no es de las más largas que he escrito, pero en esta ocasión es incluso más oportuno decirlo que en otras. Quería sacar esta entrada justo después de acabar el último episodio de SAO II, aunque finalmente he tenido que esperar un día para hacerlo debido a que me dormía sobre el teclado por culpa de ritmo agotador que estoy llevando estos días. Trabajo, clases, estudio, prácticas, viajes, entrenamientos y, por supuesto, anime, manga, videojuegos y escribir sobre ellos. Una impresionante carga de curro que me obliga a seguir una economía de guerra en lo que al tiempo se refiere. Aunque me había comprometido a llevar a cabo este artículo en tiempo y forma y no estaba dispuesto a que ésta fuese la primera vez en mi vida que falto a mi palabra.

Dejando de lado que me caigo de espaldas y que el menor día me da un “jamacuco”, para abordar asuntos que nos interesen a todos, esta semana he estado decidiendo cuál será lo que yo llamo el “Videojuego de la Navidad”. Es decir, el programa que cojo por banda durante estas fechas y que fulmino pese a quien le pese y caiga quien caiga incluso aunque ello me lleve a suspender. Es una tradición que se remonta hasta el año 1998 y que, salvo un par de temporadas (por motivos ajenos a mi voluntad) he cumplido como si de una obligación religiosa se tratase. Este año no va a ser menos, a pesar de que me temo que la presente temporada ha sido nefasta en lo que a este tipo de productos se refiere y no hay absolutamente nada que llame mi atención, aunque ya improvisaré para ver qué me puedo sacar de la manga (siempre que no sea demasiado antiguo).

Por último, y antes de pasar a cosas más serias, se supone que debería opinar sobre lo del Real Madrid y el Mundialito, pero lo más que puedo decir es que he huido como de la peste de cualquier compromiso que me haga ver ese partido y todavía me sigo preguntando cómo es posible que alguien pueda interesarse por torneos de chichinabo que clonan la idea de las Supercopas cuando todos saben que son sólo productos artificiales de cara a estirar como sea el tirón comercial de los títulos; una pura bisutería futbolística de cara a obtener pingües beneficios con la venta de los derechos de emisión, los cobros por PPV y las fanfarronadas de la prensa deportiva, de la que todo el mundo dice pasar pero que a la hora de la verdad no se pierde. De hecho tengo todavía los oídos zumbando de la cantidad de veces que he escuchado durante la presente semana el nombre del “San Lorenzo de Almagro” a la vez que me soltaban que no eran unos paquetes sino una formación correosa, que te remontaban en cualquier momento y todas esas guardioladas que me sacan de mis “estancillas” (al haber descubierto que soy alérgico a la palabra “casillas”). En fin, aclarado pues que no tengo nada interesante que decir aparte de que terminaré cayéndome muerto delante del ordenador, metámonos en harina y procedamos a analizar el que ha sido uno de los tres títulos más importantes de 2014 en todo lo que a anime se refiere y cuya entrada se me antojaba obligatoria.

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Aldnoah.Zero (Parte 1), el universo mecha según Urobuchi

AldNoahZero

– Odiáis a Vers, ¿verdad? Selum, ¿sabes cómo se acaba con una guerra? – Deseando la paz y dejando a un lado el odio. – No. La guerra es simplemente un sistema de negociación entre países. Se producen guerras aunque no haya odio para conseguir territorios, materias primas u otros intereses derivados del orgullo, la ideología o la religión. Hay guerras que se basan en eso. Si se cumple con un objetivo concreto, la guerra se acaba. Pero también terminan si se acaba con un número concreto de gente con la que no se obtienen beneficios. El odio y la ira no son más que meras herramientas para conseguir estos fines y por ello a mí no me interesan esos sentimientos. – Inaho… – Por eso, no odio a los marcianos sólo por ser de Marte. – ¿Ah sí? Pues yo odio a los terrícolas sólo por ser de La Tierra.

Casi un trimestre hacía ya que no analizaba un producto relacionado con la animación. Los motivos son muchos aunque prácticamente todos se resumen en una frase: la mayor parte de los animes importantes están acabando más o menos a estas alturas del año, y los que ya lo han hecho tendrán una secuela que en realidad no será sino una mera continuación de los episodios de su primera temporada, por lo que calificarla a estas alturas sería un esfuerzo inútil. Ésa fue entre otras la razón de que la serie que nos ocupa no hubiese gozado (o padecido) de una entrada a pesar de ser notorio que llevaba más de dos meses finalizada. Aunque más tarde, sopesando diferentes elementos, llegué a la conclusión de que esta entrega era una unidad completamente autónoma cuyos rasgos esenciales podían ser objeto de un artículo.

Por supuesto, aunque no es ni en broma lo más largo y extenso que he llegado a escribir, he tenido dificultades para concluirlo debido a los problemas ya habituales y frecuentemente señalados en mí a lo largo de todo el año. Nada más levantarme a entrenar, acto seguido a la tarea de turno de la mañana, del curro a clase a Salamanca y de ahí a mi casa en Zamora, a la par que tengo que estudiar y, por supuesto, pensar cómo tengo que estructurar lo que más o menos tenéis delante de vosotros para que todo quede medianamente coherente. Y ello, evidentemente, agota. Sin embargo, este mes tengo todavía otro reto pendiente y la consecución de éste apremiaba que el presente artículo saliese este Domingo como finalmente así ha sido.

Así pues, no tengo más remedio que disculparme por estar desaparecido en la práctica, pero en la actualidad estoy asumiendo una verdadera economía de guerra con un tiempo del que no dispongo y que me obligará a llevar un ritmo agotador hasta, al menos, el próximo verano, mas todo sea por la causa de llevar la toga. Pero mientras pueda cumplir con la bitácora cualquier esfuerzo será bienvenido. Por lo tanto, y pasando ya a cosas más interesantes para el común de los mortales juzguemos si esta particular producción de mechas está a la altura de la gran popularidad que adquirió durante el pasado verano en Internet o por el contrario nos encontramos con el enésimo zurullo elevado a la altura de mito sin más razón que el estudio que se halla a sus espaldas.

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Madoka Magica: Rebellion. Un viaje imaginario al Infierno de la desesperación

Mahou Shoujo Madoka Magica Rebellion

Rezar por la esperanza, cargarse de maldiciones y pelear eternamente; en eso consiste ser una Magical Girl. Quisimos un milagro y lo obtuvimos, aunque el precio que pagamos por él fue el de entregar nuestras almas a un destino de guerra y agonía constante para el que sólo existía una salvación: la muerte; desaparecer del mundo para escapar de un sino carente de esperanza. Algún día llegará nuestra hora, pero hasta que la Ley del Ciclo nos lleve, continuaremos nuestra batalla infinita. Pero en esta realidad gobernada por la tragedia y el odio… soñé que me encontraba con esa sonrisa familiar una vez más.

Ante todo he de disculparme por no haber dado demasiadas demostraciones de vida durante las últimas semanas, aunque las razones son evidentes. El curso ha empezado, estoy aprendiendo el ejercicio de la Abogacía y lógicamente no tengo tanto tiempo libre como antaño. Por lo tanto, decidí prescindir de las redes sociales y centrarme en esta bitácora. Algo a lo que se añade que me encuentro un tanto fatigado (por no decir, muerto de cansancio).

Al lógico cansancio de estar yendo y viniendo de Salamanca se le ha sumado el ir a su Colegio de Abogados, que me pilla bastante lejos tanto de los lugares donde puedo aparcar sin preocuparme de la ORA como de donde me deja el bus y, aunque lo hago encantado, como no es difícil de suponer, entrenar todos los días, estudiar, trabajar y comerme dos horas de carretera me exige limitar el tiempo que dedico a mis aficiones así como, por supuesto, lograr una adaptación física que todavía no he conseguido. Un cúmulo de factores que, sin embargo, no me ha impedido elaborar la review que tenéis ante vosotros en la que no descarto que se me haya escapado alguna errata por todo lo matizado.

Por último, no hace demasiado tiempo… me di cuenta de que en las reviews de la bitácora había una que faltaba y es tan importante que no he tenido más remedio que ponerme manos a la obra con ella. El problema es que me llevará muchas horas y he calculado que posiblemente hasta finales de noviembre no tendré posibilidades materiales de concluirla, pero todo se andará. Así pues, y mientras intento comprender los motivos por los que Del Bosque y Ancelotti siguen contando con un personaje como Casillas de portero, o por qué el primero nos sigue haciendo aguantar las gilipolleces de Piqué dentro y fuera de los terrenos de juego, procedo a abordar este análisis que tenía pendiente desde hacía cerca de un año y que hoy por fin emprendo. Veremos qué puedo hacer con él.

ATENCIÓN: Aunque se han intentado evitar en la medida de lo posible, la review escrita a continuación contiene spoliers relacionados tanto con la serie original como con la película en sí por lo que su lectura puede desvelar alguno de los aspectos más importantes de sus respectivas tramas.

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Control Bear [Wonder Garden], o cómo perder la cabeza por un… ¿juguete?

NOTA: El presente vídeo ha sido subido por el propio estudio encargado de la producción del corto para su difusión a través de Youtube y ha autorizado mediante las opciones de su cuenta la inserción en otros sites.

Casi como viene siendo costumbre de un tiempo a esta parte, las entradas en las que hablo de cortos de animación se suceden de seis en seis meses, haciendo las veces de post de transición entre estaciones y sirviendo a su vez como punto y aparte para la llegada de artículos con bastante más enjundia para los que, lógicamente, necesitaré muchísimo más tiempo. Aunque, como siempre, me estoy topando con algunas dificultades, como por ejemplo encontrar algo bueno ya que, sin ir más lejos, acabo de desperdiciar quince valiosas horas de mi vida jugando al Child of Light, buscando en él algo que me permitiese escribir un buen análisis que fuese más allá de la frase “es como un coche con la carrocería de un Lamborghini y el motor de un triciclo”, pero desgraciadamente fallé estrepitosamente en mi empeño…

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