Nippon Animation, el anime con sabor a clásico juvenil como contrapeso a Toei

Nippon Animation

No podía faltar. De verdad que casi acabo tarumba para terminarla y tenerla publicada hoy y de hecho el pasado lunes estaba que no quería ya ni mirar al ordenador. Es verdad que no es de lo más extenso que he escrito, pero el hacerlo en unos momentos con tanta carga de trabajo como éstos es algo agotador y que te quema. Y precisamente por ello no está demasiado bien redactado ni tampoco he tenido el suficiente tiempo para corregir ciertas erratas. Pero, en serio, es que no podía más y en algún momento casi se me desploma la cabeza sobre el teclado y más de una de las líneas que veis por aquí han sido escritas a las tantas de la mañana (pero madrugada en el sentido más estricto de la palabra madrugada hasta el extremo que esto lo estoy publicando casi a las 4:00 AM).

Para colmo tampoco tengo mucho que celebrar. Mi equipo va y larga a Ancelotti, dejando en la portería al tío que nos quitó a Mourinho, casi nos cuesta la Champions del año pasado y que es el culpable directo de que esta temporada haya sido tan blanca en cuanto a títulos como nuestra camiseta. Por no hablar de alguna que otra calamidad que ha ocurrido estos días ante la cual más de uno, incluido un servidor, se ha quedado cruzado de brazos ante lo que sabíamos de sobra que iba a suceder. Aunque bueno, siempre nos queda el consuelo de que al menos en Basket hemos logrado nuestra Novena Euroleague, que llevaba años resistiéndose a entrar en nuestras vitrinas.

En fin, como siempre todos los años, por motivos que no vienen al caso (¿verdad que no?) siempre publico precisamente este día y no otro (ya es casualidad) una review relacionada conmigo sobre algún tema “friki” de los que han marcado mi vida y así en 2010 me dio por analizar Monster, en 2011 salí por la tangente con Ranma ½, en 2012 en vez de hacer lo propio con un anime lo hice con un videojuego como lo era Final Fantasy VI, en 2013 cumplí de una vez mi promesa de escribir un reportaje sobre Touch y en 2014 la elegida fue Macross. En 2015 pensé en hacerlo también sobre una serie importante, pero dado que ya el pasado verano redacté una entrada sobre Toei, pensé en hacer ahora algo similar con su principal rival, aunque lógicamente sin tanta enjundia como entonces dado que éste no tiene tanto peso. Veremos si la cosa no queda del todo mal.

Sigue leyendo

La Isla de Giovanni. Una muerte a la sombra de las Kuriles

A nuestro padre le encantaba “El tren nocturno de la Vía Láctea”, la novela de Kenji Miyasawa. Cuando comencé a ir a la escuela me hacía leerlo en voz alta a diario, igual que a mi hermano después. Decía que a nuestra madre también le encantaba ese libro y que solía leerlo a menudo cuando estaba viva. De hecho nos pusieron el nombre en base a los personajes principales de la historia, Junpei, que viene de Giovanni y Kanta de Campanella.

Como siempre, lamento haber tardado tanto en redactar el presente artículo a pesar de que quería haberlo presentado el Domingo o incluso antes pero el caso es que tras superar mi lesión me ha dado por correr más de la cuenta estos días y que, como siempre, empecé a escribir y terminé liándome… En un principio pensé que esto se podría resolver con cosa de pocas palabras, pero nada más terminar la película me di cuenta de que no se podía ventilar sin más con una review, sino que estábamos ante un producto tan complejo que debía tener algo más de enjundia de lo habitual, al menos para poder entender algunas de las situaciones que se plantean en su argumento y las connotaciones de determinadas escenas que, descontextualizadas, pueden parecer oscuras o incluso absurdas a nuestro ojos sin que lleguemos a entender exactamente el porqué.

Pensaba pues en cómo debía enfocar esta entrada y las ideas se agolpaban en mi cabeza, aunque creo que la mejor manera de comenzar esta introducción es aclarar que tiene su gracia cómo muchas veces creemos que elegimos algunas de las cosas que nos ocurren en la vida, cuando son en realidad esas cosas las que nos eligen a nosotros. El ejemplo más característico de ello son los libros, ésos que no sabes muy bien cómo acaban delante de tus narices pero el caso es que terminamos devorándolos. Hecho eso, nos damos cuenta de que eran maravillosos y que no sabíamos qué demonios estábamos haciendo hasta que sus páginas llegaron a nuestras vidas. Existía una joya y, sin embargo, vivíamos en la inopia a pesar de que teníamos perfecto acceso a ella. Y eso es más o menos lo que me ocurrió con esta película. Me encontraba en un determinado centro comercial de Valladolid y echándole un vistazo a las novedades en DVD que había por ahí, me topé con un ejemplar de esta obra y no pude evitar comprarla. ¿Por qué? Pues porque me dio buena espina y… acerté, al menos en lo que a obras de las que realmente me gusta hablar por aquí se refiere.

La casualidad me vino realmente bien, porque, para variar, estaba verdaderamente desesperado en cuanto a buscar algo realmente bueno para comentar, en vez de lo habitual: bazofias con las que me vengo del mundo y de los cordones demasiado largos que piso al hacer ejercicio y que me lesionan y todo lo que me encontraba era así. Menuda novedad, ¿no es cierto? Aunque reconozco que no es exacto que conociese este largometraje de este modo, puesto que ya conocía su nombre por culpa de que la horrible cosecha de este año en lo referente al “Animation of the Year 2014”. O al menos eso se deducía en cuanto a la apariencia inicial de la lista de nombres que incluían los nominados, sin que pareciese que existiera ningún título de peso más allá de Omoide no Marnie (que ni siquiera consiguió alzarse con él) siendo el presente film, el único que al menos pretendía ser calificado de esa manera. Pero me entró un cortocircuito y, dicho y hecho. Veamos si da o no la talla y si el perder contra Doraemon fue o no justo.

Sigue leyendo

Terra Formars, la cruzada contra las cucarachas genocidas

Terra Formd

Ésta es una de las cucarachas gigantes de Marte, un “Terraformer”. Durante los últimos cinco siglos han evolucionado físicamente hasta este punto, con la intención de adaptarse al ambiente marciano. Hace 42 años, los seis tripulantes del BUGS 1 y, hace trece, veinte tripulantes del BUGS 2 fueron asesinados por ellos. – Entonces quieres decir… ¿que estas cucarachas gigantes comen personas? – Dime, si encontraras una cucaracha en la cocina, ¿te la comerías? No, ¿verdad? Pero sí la matarías. Ésta es una guerra entre humanos y cucarachas para determinar qué especie seguirá existiendo. La que pierda, será la plaga a exterminar.

Sí, lo sé, dije que iba a publicar una entrada para felicitar el año nuevo, pero no he podido hacerlo hasta hoy. Cuando afirmé que me dormía sobre el teclado era literal. Hay que seguir con el blog, pero ello implica sacrificios y lo de tener que viajar, currar, estudiar, redactar escritos legales, entrenar y encima pensar cómo estructurar cada entrada exige un tiempo y, lo que es más importante, un poco de sosiego. Es verdad que siempre voy al límite en todo lo que hago, pero necesitaba unos días de asueto porque no es una forma de hablar que cuando publiqué mi entrada sobre Sword Art Online II, me desmoroné acto seguido sobre mi cama y permanecí más de diez horas fuera de combate. De ahí que tal vez alguno se percatase de que la última entrada de 2014 estaba mal redactada y hasta contenía una falta de ortografía más impactante que una bomba atómica en toda la cabeza. Pero es que, en serio, estaba para el arrastre.

Así pues, durante las vacaciones de Navidad he hecho lo que tenía que hacer: descansar. Cogí por banda el Super Mario Galaxy de Wii y me lo pasé, vi de un tirón las 16 películas que tenía pendientes de ver, desescombré mi habitación de apuntes y sentencias y me puse a ordenarlo todo, seleccioné algunos de los temas que abordaré este año para la bitácora y, por fin, conseguí que WordPress eliminase la publicidad que el mencionado server incrustaba (me gustase o no) al final de cada entrada. Aunque donde digo que “conseguí” hay que interpretar que… me tocó pagar. Insisto en que jamás he ganado un duro redactando nada de lo que se ve en esta bitácora y no quería dar lugar a ningún tipo de malentendido.

Y sí, antes de meternos en harina responderé a las dos preguntas que más me han hecho a lo largo de estos días de forma insistente por todos los sitios. La primera, en relación al vídeo que grabé es que sí, he adelgazado mucho porque ya dije que me dio por entrenar de una manera brutal haciendo especial hincapié en correr y lo uno llevó a lo otro; tengo ahora mismo el mismo aspecto físico que tenía una década atrás. La segunda es también que sí, me pitan los oídos de la cantidad de peticiones que tuve para hacer esta entrada y, aunque ya sabéis que no es ése el criterio por el que me rijo para escribir por estos lares, aquí está. Era una franquicia de un innegable éxito entre los otakus españoles y ello hacía que me una review sobre ella fuese obligada. Así pues, y sin más cháchara, pasemos a adentrarnos en el particular e hipercensurado mundo de las cucarachas culturistas de vocación genocida.

Sigue leyendo

Sword Art Online II, subiendo a los hombros de un gigante virtual

Sword Art Online 2

– Pensé que cuanto más cercanos fuesen los mundos reales y virtuales más próspero sería el futuro. Pero cuanto más difusa se vuelve la separación entre ambos, más fácil es que la gente los confunda. – Pero también ayuda a salvar a muchas personas. – No sé qué pensará de eso aquel hombre que se desvaneció dentro del SAO, pero como supervivientes de ese universo tenemos el deber de ver qué sucederá. – ¿No te estás comiendo excesivamente la cabeza? – Tal vez, pero es algo que quiero ver en persona y después de lo que he visto, este deseo se ha vuelto mucho más fuerte. Así pues, aunque no sepa qué me deparará el futuro… Asuna, quiero que me acompañes para siempre. – ¡Te seguiré hasta el fin del mundo!

Sí, lo sé. Siempre empiezo con lo mismo. La ya arquetípica frase de “me ha costado mucho hacer esta review” pese a que no es de las más largas que he escrito, pero en esta ocasión es incluso más oportuno decirlo que en otras. Quería sacar esta entrada justo después de acabar el último episodio de SAO II, aunque finalmente he tenido que esperar un día para hacerlo debido a que me dormía sobre el teclado por culpa de ritmo agotador que estoy llevando estos días. Trabajo, clases, estudio, prácticas, viajes, entrenamientos y, por supuesto, anime, manga, videojuegos y escribir sobre ellos. Una impresionante carga de curro que me obliga a seguir una economía de guerra en lo que al tiempo se refiere. Aunque me había comprometido a llevar a cabo este artículo en tiempo y forma y no estaba dispuesto a que ésta fuese la primera vez en mi vida que falto a mi palabra.

Dejando de lado que me caigo de espaldas y que el menor día me da un “jamacuco”, para abordar asuntos que nos interesen a todos, esta semana he estado decidiendo cuál será lo que yo llamo el “Videojuego de la Navidad”. Es decir, el programa que cojo por banda durante estas fechas y que fulmino pese a quien le pese y caiga quien caiga incluso aunque ello me lleve a suspender. Es una tradición que se remonta hasta el año 1998 y que, salvo un par de temporadas (por motivos ajenos a mi voluntad) he cumplido como si de una obligación religiosa se tratase. Este año no va a ser menos, a pesar de que me temo que la presente temporada ha sido nefasta en lo que a este tipo de productos se refiere y no hay absolutamente nada que llame mi atención, aunque ya improvisaré para ver qué me puedo sacar de la manga (siempre que no sea demasiado antiguo).

Por último, y antes de pasar a cosas más serias, se supone que debería opinar sobre lo del Real Madrid y el Mundialito, pero lo más que puedo decir es que he huido como de la peste de cualquier compromiso que me haga ver ese partido y todavía me sigo preguntando cómo es posible que alguien pueda interesarse por torneos de chichinabo que clonan la idea de las Supercopas cuando todos saben que son sólo productos artificiales de cara a estirar como sea el tirón comercial de los títulos; una pura bisutería futbolística de cara a obtener pingües beneficios con la venta de los derechos de emisión, los cobros por PPV y las fanfarronadas de la prensa deportiva, de la que todo el mundo dice pasar pero que a la hora de la verdad no se pierde. De hecho tengo todavía los oídos zumbando de la cantidad de veces que he escuchado durante la presente semana el nombre del “San Lorenzo de Almagro” a la vez que me soltaban que no eran unos paquetes sino una formación correosa, que te remontaban en cualquier momento y todas esas guardioladas que me sacan de mis “estancillas” (al haber descubierto que soy alérgico a la palabra “casillas”). En fin, aclarado pues que no tengo nada interesante que decir aparte de que terminaré cayéndome muerto delante del ordenador, metámonos en harina y procedamos a analizar el que ha sido uno de los tres títulos más importantes de 2014 en todo lo que a anime se refiere y cuya entrada se me antojaba obligatoria.

Sigue leyendo

Aldnoah.Zero (Parte 1), el universo mecha según Urobuchi

AldNoahZero

– Odiáis a Vers, ¿verdad? Selum, ¿sabes cómo se acaba con una guerra? – Deseando la paz y dejando a un lado el odio. – No. La guerra es simplemente un sistema de negociación entre países. Se producen guerras aunque no haya odio para conseguir territorios, materias primas u otros intereses derivados del orgullo, la ideología o la religión. Hay guerras que se basan en eso. Si se cumple con un objetivo concreto, la guerra se acaba. Pero también terminan si se acaba con un número concreto de gente con la que no se obtienen beneficios. El odio y la ira no son más que meras herramientas para conseguir estos fines y por ello a mí no me interesan esos sentimientos. – Inaho… – Por eso, no odio a los marcianos sólo por ser de Marte. – ¿Ah sí? Pues yo odio a los terrícolas sólo por ser de La Tierra.

Casi un trimestre hacía ya que no analizaba un producto relacionado con la animación. Los motivos son muchos aunque prácticamente todos se resumen en una frase: la mayor parte de los animes importantes están acabando más o menos a estas alturas del año, y los que ya lo han hecho tendrán una secuela que en realidad no será sino una mera continuación de los episodios de su primera temporada, por lo que calificarla a estas alturas sería un esfuerzo inútil. Ésa fue entre otras la razón de que la serie que nos ocupa no hubiese gozado (o padecido) de una entrada a pesar de ser notorio que llevaba más de dos meses finalizada. Aunque más tarde, sopesando diferentes elementos, llegué a la conclusión de que esta entrega era una unidad completamente autónoma cuyos rasgos esenciales podían ser objeto de un artículo.

Por supuesto, aunque no es ni en broma lo más largo y extenso que he llegado a escribir, he tenido dificultades para concluirlo debido a los problemas ya habituales y frecuentemente señalados en mí a lo largo de todo el año. Nada más levantarme a entrenar, acto seguido a la tarea de turno de la mañana, del curro a clase a Salamanca y de ahí a mi casa en Zamora, a la par que tengo que estudiar y, por supuesto, pensar cómo tengo que estructurar lo que más o menos tenéis delante de vosotros para que todo quede medianamente coherente. Y ello, evidentemente, agota. Sin embargo, este mes tengo todavía otro reto pendiente y la consecución de éste apremiaba que el presente artículo saliese este Domingo como finalmente así ha sido.

Así pues, no tengo más remedio que disculparme por estar desaparecido en la práctica, pero en la actualidad estoy asumiendo una verdadera economía de guerra con un tiempo del que no dispongo y que me obligará a llevar un ritmo agotador hasta, al menos, el próximo verano, mas todo sea por la causa de llevar la toga. Pero mientras pueda cumplir con la bitácora cualquier esfuerzo será bienvenido. Por lo tanto, y pasando ya a cosas más interesantes para el común de los mortales juzguemos si esta particular producción de mechas está a la altura de la gran popularidad que adquirió durante el pasado verano en Internet o por el contrario nos encontramos con el enésimo zurullo elevado a la altura de mito sin más razón que el estudio que se halla a sus espaldas.

Sigue leyendo