Poulette no isu, la losa profesional de Hiroyasu Ishida

Más o menos desde el año pasado no me animaba a redactar una minireview para la bitácora basada en una obra corta. Ya sabéis, una de éstas bien de carácter underground de las muchas que los jóvenes talentos suben a Internet para darse a conocer, bien de las que estudios profesionales utilizan para, de forma relativamente gratuita, realizar determinadas promociones comerciales a cambio de “compartirlas”. No soy demasiado aficionado a ellas, pero entre la avalancha de trabajo de estos días y que mi ciudad parece un horno a presión, creo que algo ligero puede venir bien para darle la bienvenida a este bochornoso mes de agosto.

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ERASED, revivir el pasado para salvar el futuro de la mano de A-1 Pictures

– “Creer” es una palabra extraña, porque si de verdad crees en algo o en alguien, no necesitas decirlo. Por ejemplo, no decimos que “creemos” en el aire. Así pues, creemos porque en el fondo desconfiamos de aquello en lo que decimos creer, ¿verdad? No quiero decir que creer en algo lo convierta sin más en una mentira. Sólo digo que decimos que “creemos” cuando en realidad lo que expresamos es que “queremos creer”. – No tengo el valor para involucrarme con otros. Por eso no tengo compañeros. Jugar con mis amigos es divertido, pero seguro que un amigo es distinto a un compañero. Ayer, vi el último episodio de mi anime favorito, “Pelea, Wonder Guy”. Cuando empezó, Wonder Guy combatía solo y, por muchas veces que lo derrotaran, se armaba de valor y seguía peleando sin rendirse, porque decía que si alguien no daba un paso adelante, jamás se abriría un camino. Y por eso continuaba y empezó a conocer a sus compañeros, que se le juntaban cuando veían su valor. Y al final, cuando el enemigo estaba a punto de derrotarlo, confiaba en que sus compañeros acudirían en su ayuda. Pero yo ni tengo el valor de Wonder Guy, ni tampoco compañeros. Por eso lo envidio y, cuando sea mayor, me gustaría tener compañeros que confíen en mí y en los que pueda confiar. – Yo creí.

Dije hace ya un tiempo, en los comentarios a mi reseña sobre Ping Pong, que este anime no iba a gozar de una review por estos lares. O mejor dicho, dudaba muy seriamente de que el título que nos ocupa llegase a tener un sitio por aquí. Sin embargo, rectificar es de sabios (por eso mi país se ha llenado de necios) aunque yo no soy muy aficionado a ese deporte. Por ello, el año pasado me encontraba, para variar, corriendo por la noche huyendo del asfixiante calor cuando pensé en mi cumpleaños. Aunque tal vez debería decir… en quién, sabiendo perfectamente cuándo era, me lo felicitaba y en quién no. Incluso ricemos el rizo y añadamos una matización y unos plurales: en quiénes no me felicitan mi cumpleaños sabiendo perfectamente cuándo es mientras que yo sí le felicito los suyos (a veces incluso matándome a trabajar para ello), y en quiénes me lo felicitan incluso cuando yo me olvido de los suyos.

Así pues, tomé una decisión. No volvería a malgastar un segundo de mi vida en los primeros e intentaría desagraviar a los segundos. Porque el tiempo, queridos amigos, y como bien nos recuerda estos días una conocida marca de bebidas alcohólicas en su publicidad, es el bien más valioso que tenemos y no sólo hay que preocuparse de no despilfarrarlo en quien no lo merece, sino que hay que invertirlo en quien lo vale. Y de entre todas esas personas, sin duda la que más merece mi atención es Dany, puesto que no sólo ha estado a mi lado y me ha sido leal durante, madre de Dios, más de cinco años, sino que además se ha acordado sistemáticamente de cuándo añado una unidad a mi edad a pesar de que yo jamás recordaba el suyo (o lo confundía con el de otros, que también me ha pasado).

Y en éstas estaba cuando me acordé de que éste había sido precisamente un anime que me había recomendado a través de Twitter. Un hecho que, unido a los factores que comento en la segunda introducción, me haya decantado por analizar este título como una forma de felicitarle “su día”. Así que ésa es la razón por lo que esta entrada va dedicada muy especialmente a ella, deseándole que cumpla muchos más en compañía de sus seres queridos y, agradeciéndole, por supuesto el ser titular de su amistad. Lo que sin duda es un lujo que yo no merezco. ¡FELICIDADES! Pero dejémonos de presentaciones y adentrémonos ya en esta peculiar historia a medio camino entre el misterio y la Ciencia Ficción.

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KokoSake, el trauma infantil destrozapríncipes de A1-Pictures

KokoSake

– No abras la puerta si yo no estoy. Es una vergüenza. Una niña que no habla… hay rumores por todas partes. Bien, ahora… ¡Jun! ¿Adónde vas? – Veamos, he comprado bombillas, el yogur… Eh, ¡un mensaje de Jun! Bueno, el caso es que canta bien… Pero ¿qué es este mensaje tan largo? ¡Y ahora llega otro! ¡Qué está pasando! Y el último acaba diciendo… “Convierte mis palabras en canción”. No lo entiendo. – Disculpa… ¡Disculpa! ¡Quiero que hagas conmigo como hiciste con el huevo! – ¿Naruse? – Mis sentimientos, todo lo que realmente quiero decir… conviértelo en una hermosa… canción.

Madre de Dios, no sé cómo disculparme. Ha pasado mes y medio desde la última vez que publiqué una entrada, ¡y eso que creí que podría ponerme ante el teclado en breve! Pero ya sabéis que el tiempo manda y en los últimos tiempos no ando precisamente muy sobrado del mismo. Es más, estuve pensando en escribir una entrada explicando todo lo que he estado haciendo durante este intervalo, pero creo que es mejor que me lo guarde para mí o que me la reserve para el futuro, cuando tenga que decir cosas con más enjundia. No obstante, adelantaré que me queda todavía una cantidad de trabajo casi inhumana y que de aquí a septiembre me será difícil hacer otra cosa que no sea machacar una y otra vez aspectos de Derecho de Familia hasta caerme de espaldas por motivos que ya explicaré.

También adelanto que este mes de mayo había que celebrar algo estupendo. Muchachos, somos los Reyes de Europa por undécima vez. Santo Cielo, ni en mis mejores sueños pude nunca haberme llegado a imaginar a mi Madrid ganar la Champions tantas veces seguidas y poderlo festejar por añadidura aquí, en Zamora. Y todo ello con el buen sabor de boca de haberla ganado jugando partidos 11 contra 11 al contrario de lo que nos tiene acostumbrados el Barça… ya sabéis, ese equipo que gana ligas en partidos de 12 contra 9, que puede “presumir” de tener en su plantilla al mayor paquete troll de la historia del fútbol español y que nos ha regalado innumerables tardes de gloria en plazas tan difíciles como, por ejemplo, la Inspección de Hacienda, los órganos disciplinarios de la UEFA o el más difícil todavía… la Audiencia Nacional. Y, por supuesto, con el malísimo sabor de boca que nos deja el haberla ganado frente a un buen equipo hermano y español como lo es el Atlético de Madrid, que desde luego que merece ganar también la máxima competición continental… y de hecho tenía que haber ganado esta edición. Pero, amigos colchoneros, el fútbol es así.

Por lo demás, como os podréis imaginar he tenido que robar unas cuantas horas al sueño para redactar lo que tenéis ante vosotros. Bien es cierto que tampoco es demasiado merito. En el fondo es imposible pegar ojo sabiendo que Del Bosque tiene todavía los santos huevos como para convocar a ese agujero negro llamado Piqué o, no por favor, al TOPOR después de que este año demostrase dos verdades que son evidentes. La de que “Mourinho tenía razón” y “Si quitas a Casillas, el Madrid es campeón”. Pero en fin, ya me entendéis. Que necesito unas vacaciones, que ya me podría fichar Mou a mí para su equipo técnico y que Arbeloa es de los pocos que sienten de verdad nuestros colores. Dicho de otra manera, antes de que se me vaya definitivamente la perola, metámonos en los que hay que meterse. Una de las últimas de A1-Pictures… lo cual no es precisamente presagio de nada bueno en vista de lo ocurrido desde siempre con todas sus apuestas. Veremos si en este caso también es así o no.

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Bakemono no Ko. Hosoda a hombros de gigantes para sucederse a sí mismo

Bakemono no Ko

– ¿Cómo voy a lidiar con esto? Si utilizo el agujero que hay en mi pecho y encierro la oscuridad en él ¿desaparecerá si acto seguido me atravieso con la espada? ¿Es ésa mi única opción? – Yo… he estado pensando sobre el porqué cogí tu mano y decidí correr contigo. Estaba muy asustada y sin embargo lo hice. ¿Por qué? Así que recordé cuándo te conocí y cómo empezamos a estudiar juntos. Estaba tan feliz. ¡No hay nadie con el que disfrute tanto estudiando! Además cuando estoy contigo siento que puedo dar lo mejor de mí. Por lo tanto, incluso ahora… si vas a pelear, yo iré contigo. No lo olvides.

Sí, es totalmente cierto. Hasta a mí me causa asombro que este año publique una segunda review relacionada con el anime poco más de diez días después de haber sacado la última y en el mismo mes. Casi me atrevería a decir que es incluso más sorprendente que ver al Barça ganar un partido contra once jugadores y sin el árbitro inventándose rojas o penalties. O creo que debería ir todavía más allá. Es muchísimo más inesperado que entrar en el Twitter de Piqué y que éste no haya hecho alguna soplapollez. O incluso lo que sería ya el acabose: que confesase que lo suyo con Shakira o con el Periscope era sólo una maniobra para ocultar su amor por… Arbeloa. Bueno, ya me entendéis.

Bromas aparte, me apetecía escribir sobre animación japonesa y no podía esperar. Lo cierto es que llevo unos meses atormentado por razones que no vienen al caso, así como hecho un auténtico lío y, precisamente por esto último, necesito desconectar de la terrible batalla que se libra en mi interior entre el hombre que fui y el que soy en la actualidad. Aunque en honor a la verdad, no puedo decir en qué consisten los dilemas que me atormentan cada noche ni qué hace que últimamente no duerma demasiado bien y necesite correr como un auténtico descosido para contener la tensión. Y redactar para mí ha sido siempre una buena forma de perder esto último.

En fin. El caso es que encontré algo bueno, comencé a teclear y teclear y al final el resultado es el que tenéis delante de nosotros. Me imagino que nadie mínimamente relacionado con el mundo del anime desconoce quién es Hosoda y lo que representa, todas sus películas (que lo fueron de verdad) han tenido su espacio en esta bitácora y la presente no podría ser menos. Máxime cuando, como podrá verse más adelante, se trata de uno de los pocos títulos de calidad que me he echado a las espaldas durante los últimos años. Por lo tanto, dejémonos de presentaciones y empecemos con el que es, posiblemente, el título más importante de la temporada.

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Ping Pong, la tortura psicológica deportiva de Taiyō Matsumoto

Ping Pong The Animation

– Repítelo tres veces en tu cabeza. ¡Ven, Héroe!¡Ven, Héroe!¡Ven, Héroe! Si lo haces, iré a tu lado. ¡Vendré del Planeta Ping Pong! – Smile me está llamando. Nunca sonreía, así que la gente le ponía motes estúpidos como “Robot” o “Golgo”. Se metían mucho con él. Siempre se sentaba solo y jugaba a los juegos que su padre le compraba. Pero cuando le enseñé a jugar al Ping Pong comenzó a sonreír. – ¿Crees que puedo ser como tú, Peco? ¡Quiero ser como tú! ¡Como tú! – Pero me olvidé por completo hasta que vi la foto en el Tamura. No es que lo bautizase como Smile porque no sonreía. Le puse ese apodo porque sonreía cuando jugaba al Ping Pong. – ¡Llámame cuando estés en un apuro! Si lo haces, iré a tu lado. – Ha estado esperándome durante mucho tiempo hasta ahora. Ha creído en mí durante todo este tiempo. La razón por la que dejó de sonreír fue que descuidé mi estilo de juego. Yo lo sabía pero me hice el sueco. Tenía miedo y hacía oídos sordos a la realidad. Pero ahora tengo que ir a su lado. Michio-San, dame mi raqueta.

¿Creíais que no iba a cumplir mi promesa a Karina? Por el amor de Dios, cuando yo digo que voy a hacer algo es que lo hago. Cuestión distinta es que lo haga con la prontitud que debería. Pero, ¿qué queréis? En el fondo me muevo en el mundo de la Administración de Justicia, en el que se presume que 200 millones de euros son para ti calderilla y que… vas a vivir unos 2.000 años que te sirvan para esperar a que el juzgado resuelva un… monitorio (y en primera instancia). Respecto a lo primero, sigo tan pobre como siempre, pero reconozco que en cuanto a lo segundo estos asuntos han hecho que adquiera una capacidad para ser paciente que me resultaba increíble de concebir en mis años mozos, y en cosas como éstas se evidencia.

No voy a ocultar tampoco que el conflicto que tengo en mi interior no ha ayudado precisamente. En este preciso momento soy, en el sentido más estricto del término, un hombre dividido en dos y ciertos dilemas que estoy resolviendo en mi interior me tienen sumido en continuos conflictos conmigo mismo en base a cómo debería actuar o qué decisiones escoger. Y no, no me estoy refiriendo a si debo seguir siendo del Madrid después de los ridículos que no paramos de protagonizar (aunque le remontemos al Wolfsburgo en el Bernabéu) porque merengue seré hasta la muerte. Me refiero a que estoy conociendo al hombre en el que me he convertido y tengo que elegir cuidadosamente qué es exactamente lo que quiero hacer con mi vida. Y, como siempre, es una decisión que debo tomar solo y para la cual no contaré con ayudas de ningún tipo. Por lo tanto tenía que escribir, pero no encontraba el momento ni las ganas. Sin embargo aquí me tenéis, haciendo de nuevo tripas corazón y fingiendo que nada me pasa cuando mis dos vidas pasan día a día delante de mis ojos y cada vez estoy más confundido sobre qué debería hacer tanto con mi cabeza como, especialmente, con el corazón. No obstante no toca ahora hablar de ello.

Así pues, después de que las bolas calientes nos deparasen a un rival en cuartos que casi nos borra del mapa como si fuésemos de Tercera Regional, después de que Pdro Snchz pulverizase el récord de profundidad a la hora de enterrar la propia dignidad para pactar con los antisistema a un nivel que ni siquiera el mismísimo Artur Mas pudo jamás llegar a imaginar y, por encima de todo, después de que Desiré Cordero nos provocase un infarto de miocardio masivo a los que sentimos muy dentro la bandera de España… Llega por fin, y tras varios meses de silencio, una nueva review sobre anime que además me sirve, una vez más, para cumplir debidamente con la palabra dada a alguien que lee este blog. Y mi palabra vale más que un contrato por escrito. Por lo tanto, comencemos.

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