La Isla de Giovanni. Una muerte a la sombra de las Kuriles

A nuestro padre le encantaba “El tren nocturno de la Vía Láctea”, la novela de Kenji Miyasawa. Cuando comencé a ir a la escuela me hacía leerlo en voz alta a diario, igual que a mi hermano después. Decía que a nuestra madre también le encantaba ese libro y que solía leerlo a menudo cuando estaba viva. De hecho nos pusieron el nombre en base a los personajes principales de la historia, Junpei, que viene de Giovanni y Kanta de Campanella.

Como siempre, lamento haber tardado tanto en redactar el presente artículo a pesar de que quería haberlo presentado el Domingo o incluso antes pero el caso es que tras superar mi lesión me ha dado por correr más de la cuenta estos días y que, como siempre, empecé a escribir y terminé liándome… En un principio pensé que esto se podría resolver con cosa de pocas palabras, pero nada más terminar la película me di cuenta de que no se podía ventilar sin más con una review, sino que estábamos ante un producto tan complejo que debía tener algo más de enjundia de lo habitual, al menos para poder entender algunas de las situaciones que se plantean en su argumento y las connotaciones de determinadas escenas que, descontextualizadas, pueden parecer oscuras o incluso absurdas a nuestro ojos sin que lleguemos a entender exactamente el porqué.

Pensaba pues en cómo debía enfocar esta entrada y las ideas se agolpaban en mi cabeza, aunque creo que la mejor manera de comenzar esta introducción es aclarar que tiene su gracia cómo muchas veces creemos que elegimos algunas de las cosas que nos ocurren en la vida, cuando son en realidad esas cosas las que nos eligen a nosotros. El ejemplo más característico de ello son los libros, ésos que no sabes muy bien cómo acaban delante de tus narices pero el caso es que terminamos devorándolos. Hecho eso, nos damos cuenta de que eran maravillosos y que no sabíamos qué demonios estábamos haciendo hasta que sus páginas llegaron a nuestras vidas. Existía una joya y, sin embargo, vivíamos en la inopia a pesar de que teníamos perfecto acceso a ella. Y eso es más o menos lo que me ocurrió con esta película. Me encontraba en un determinado centro comercial de Valladolid y echándole un vistazo a las novedades en DVD que había por ahí, me topé con un ejemplar de esta obra y no pude evitar comprarla. ¿Por qué? Pues porque me dio buena espina y… acerté, al menos en lo que a obras de las que realmente me gusta hablar por aquí se refiere.

La casualidad me vino realmente bien, porque, para variar, estaba verdaderamente desesperado en cuanto a buscar algo realmente bueno para comentar, en vez de lo habitual: bazofias con las que me vengo del mundo y de los cordones demasiado largos que piso al hacer ejercicio y que me lesionan y todo lo que me encontraba era así. Menuda novedad, ¿no es cierto? Aunque reconozco que no es exacto que conociese este largometraje de este modo, puesto que ya conocía su nombre por culpa de que la horrible cosecha de este año en lo referente al “Animation of the Year 2014”. O al menos eso se deducía en cuanto a la apariencia inicial de la lista de nombres que incluían los nominados, sin que pareciese que existiera ningún título de peso más allá de Omoide no Marnie (que ni siquiera consiguió alzarse con él) siendo el presente film, el único que al menos pretendía ser calificado de esa manera. Pero me entró un cortocircuito y, dicho y hecho. Veamos si da o no la talla y si el perder contra Doraemon fue o no justo.

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Neo Geo, el Lamborghini de la Cuarta Generación de Consolas

NeoGeo

Pues sí. He tardado bastante en volver a publicar una entrada y no es para menos. Acabo de terminar cinco semanas de trabajo agotador en las que no he parado de estar en varias ciudades a la vez el mismo día y en las que no he tenido tiempo ni para caerme de espaldas en casa por lo que para escribir este artículo he tenido que convertirme en un verdadero economista del tiempo… o si se prefiere, he tenido que robarle horas al sueño (porque, para qué nos vamos a engañar, no he tenido más remedio que hacerlo así). En principio iba a hacer una review de anime, pero hablando hace poco con Antonio Arroyo recordé el artículo que escribí sobre Master System (y que, por cierto, funcionó bastante bien) y pensé que ya iba siendo hora de hacer lo propio con otra de mis consolas preferidas… O bueno, “Consola/Placa Arcade” más bien. Pero es que encima iba liándome poco a poco a la hora de contar cosas y al final me ha quedado… una de las entradas más largas de las que he escrito.

En otro orden de cosas y ya entrando en temas personales, después de tres años de ausencia, este último fin de semana me dejé caer de nuevo por el Salón del Cómic y Manga de Castilla y León. La verdad es que no me gustó tanto como en otras ocasiones, pero me ha llenado de alegría ver que cada vez hay más otakus en tierras castellanas y que el esfuerzo que tuvimos que acometer unos cuantos en su día (recibiendo palos hasta en el carnet de identidad) ha dado por fin sus frutos, puesto que la Feria de Valladolid experimentó un verdadero llenazo. Dicho sea de paso, no avisé a nadie y fui a mi bola, pero me encantó encontrar por ahí a algunos de mis viejos compañeros de armas y tomar así un café de los que sólo se pueden tomar al lado de la Plaza de la Universidad para recordar viejos tiempos y contarnos batallitas.

Por último, y antes de empezar, haré cuatro aclaraciones por si algún talibán/dinosaurio de la máquina lee esta pequeña review. Una, detesto con todas mis fuerzas el Magician Lord y ésa es la razón por la que no está en el Top del final, puesto que para esa clase de juegos los había mejores en MD o en SNES a pesar de su inferioridad técnica. Dos, que los matamarcianos de Neo Geo eran espectaculares, pero increíblemente aburridos y por ello ni siquiera los he mencionado. Tres, adoro a la saga KOF, pero debido a que sus diez capítulos oficiales para la MVS están analizados en la bitácora, decidí no incorporarla al ranking ya aludido. Y cuatro, sí, a ésta máquina se la conocía como “El Rolls Royce de las consolas”, pero yo cambio a esa marca por Lamborghini por ser superior a mi sincero entender, especialmente si encima viene acompañada de apellidos como “Sesto Elemento”, “Veneno” o, especialmente, “Aventador”. Pero dejemos de lado los nombres de los coches con los que mojo mis sábanas blancas (como diría la canción) y pongámonos ya serios con este prodigio tecnológico que se convirtió por méritos propios en uno de los hitos más importantes de la historia del videojuego no sólo por su escandaloso precio sino también por su increíble potencia en todas y cada una de las acepciones de esa palabra.

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Super Mario World, una infancia en forma de cartucho para SNES

Super Mario World

– Welcome! This is Dinosaur Land! In this Strange Land we find that Princess Toadstool is missing again! Looks like Bowser is at it again!

Estoy reventado. Menuda novedad ¿no es cierto? Pues sí, sé que ya apenas doy señales de vida pero ya he expresado muchas veces los motivos. De cualquier manera, si antes existían razones de peso, éstas se han agudizado durante estos días por culpa de los exámenes; esa maldita plaga que sacude nuestras vidas a finales de enero y principios de febrero y que me han mantenido alejado del mundanal ruido. Pero una vez concluidos es tiempo de volver a las reviews y, para esta ocasión, el elegido ha sido un videojuego de corto clásico: Super Mario World. Algo que, como siempre, he hecho al revés puesto que me ha dado por hablar de él… más de dos años después de hacerlo sobre su segunda parte.

Así soy yo y mira que me lo dijo veces una profesora que tuve en Periodismo. Siempre he tenido un serio problema con el desorden y si bien lo lógico hubiese sido comenzar por éste y continuar por el juego de Yoshi al final… he terminado haciendo lo que me ha venido en gana. Supongo que forma parte de mi manera de ser lo del ir improvisando sobre la marcha a la hora de redactar. Es más, escribiendo estas líneas me acabo de dar cuenta de que hacía cerca de dos años que no tocaba un juego de SNES desde que me dio por destripar el Lufia, pero supongo que más vale tarde que nunca puesto que este sistema es uno de mis preferidos y existen al menos tres programas más de los existentes en su catálogo que me gustaría reseñar.

En otro orden de cosas, y antes de empezar con asuntos más serios, no me gustaría terminar esta introducción sin antes señalar que me ha costado mucho escribir lo que tenéis entre manos. Es verdad que esto ya me ha ocurrido en otras ocasiones, pero lo de este cartucho ha sido algo particularmente fuerte. Me he visto bloqueado en infinidad de ocasiones, las frases que me iban saliendo estaban mal hilvanadas y las erratas en esta ocasión han superado mis más optimistas previsiones. Aunque nada que ponerse tranquilamente ante el ordenador después de un buen fin de semana, una película de Miyazaki y una buena carrerita no pueda solucionar. Así pues, y sin más preámbulos, ¡AL TURRÓN!

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Tales of Symphonia, el movimiento fallido de Nintendo que originó un mito en Europa

Tales of Symphnia

Hace mucho tiempo existió un gran árbol que era la fuente de todo maná. Pero llegaron tiempos de guerra, el árbol se secó y la vida de un héroe fue sacrificada para ocupar su lugar. Desconsolada por esta pérdida, la diosa ascendió a los cielos y desapareció no sin antes dejarle el siguiente edicto a sus ángeles: “Si alguna vez durmiere, despertadme, pues de lo contrario el mundo será destruido”. Y así fue cómo los ángeles regalaron al mundo un elegido que debía dirigirse a una Torre que se perdía entre las nubes. Este hito marcó el inicio de la regeneración del mundo… ¡¡¡LLOYD IRVING, DESPIERTA!!!

Tenía planeado dejar este análisis para más adelante. Incluso pensaba dar la bienvenida a 2015 con este título pero finalmente he decidido publicarlo hoy. Iba a explayarme sobre los motivos pero tienen que ver con la política, no quiero polemizar aquí sobre esos temas y como ya a nadie se le escapa lo que pienso de lo que ciertos personajes tenían convocado hoy (doblemente suspendido por el Tribunal Constitucional), pues es mi manera de contestar. Soy español y amo a Cataluña, la mayor parte de los españoles sentimos eso mismo y estoy cansado de escuchar a los de siempre las mismas sandeces sobre que la odiamos y se busquen las excusas más peregrinas para demostrarlo. Y todo por ser contrarios al independentismo que allí existe. Así que éste es mi pequeño grano de arena para desmentir ese estereotipo.

Se trata de uno de los análisis más amplios que he escrito hasta la fecha y me ha llevado muchísimo más tiempo del que creía ya que, aunque se trataba de un JRPG no demasiado extenso, me encuentro en pleno curso, estoy de trabajo hasta arriba y más de una vez pensé que terminarlo me llevaría hasta Navidad. Para colmo, me excedí a la hora de tomar capturas, lo que me tuvo muchas más horas de la cuenta seleccionándolas hasta que no me quedó otra opción que la de superar el umbral de las 100 con las que habitualmente me suelo quedar, hasta llegar a las 170. De hecho, mi disco duro sigue echando humo a costa de mi ocurrencia y no os podéis ni imaginar la cantidad de veces que me tuve que ir a entrenar sólo para desconectar un poco de tanto archivo con su correspondiente montaje.

Es evidente por lo tanto que éste era el trabajo que estaba abordando y que tantos quebraderos de cabeza me ha reportado. Se trata de uno de los videojuegos preferidos de “mi reina” y, por lo tanto, su presencia en esta bitácora era obligada, aunque no descarto la presencia de posibles errores en su redacción debido a la premura con la que lo he tenido que hacer todo para que estuviese listo a fecha de hoy. Por lo tanto, y con la expectación al máximo por lo que pueda dar de sí el tan ansiado Tales of Zestiria, abordemos uno de los títulos imprescindibles a la hora de comprender la pasión de muchos jugones españoles por esta particular saga que tantas satisfacciones les dio a los usuarios de SONY pero que, irónicamente, nos llegó de la mano de Nintendo hace ahora más de una década.

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Kaze Tachinu, ¿el canto del cisne de Hayao Miyazaki?

Kaze Tachinu

– Sabía que volveríamos a vernos, muchacho japonés. – Señor Caproni, juraría que ésta es la pradera donde nos vimos por primera vez. – Así es, el reino de nuestros sueños. – A mí me ha parecido el Infierno. – No del todo, aunque en cierto modo es lo mismo. ¿Qué tal te ha ido esta última década? ¿Has dado lo mejor de ti? – Sí, aunque luego todo se vino abajo. – Porque se destruyó un país, pero ahí están tus cazas, los Zeros. Son hermosos, un trabajo excelente.Ninguno de ellos regresó. – Porque no tenían adónde volver. Los aviones son sueños hermosos, pero también malditos. El cielo los engulle tarde o temprano…. Una persona te ha estado esperando. – Nahoko.– Ha estado esperando pacientemente todo este tiempo a que tú volvieras. – Cariño… debes vivir.

Lo confieso. Ésta me la guardaba para cuando hubiese que celebrar que ya soy, con todas las letras, graduado en Derecho. La podía haber redactado a comienzos del verano y no lo hice. Decidí esperar a poder decir que ya soy oficialmente un jurista con todas y cada una de las letras de esa palabra para hacerlo. No obstante ahora viene la segunda parte, el convertirme en abogado pasando, valga la redundancia, por la nueva pasantía. Es decir, que a mis años, quién lo diría, volveré a ser un becario. Pero qué más da, estoy contento, mis sudores me ha costado llegar hasta aquí y no me me ocurría una mejor manera de compartir mi felicidad con vosotros que analizando la obra que pone punto y final a la trayectoria del que muchos consideran “el mejor”. No obstante, era perentorio mantener en secreto que iba a caer y eso me dejó en un serio apuro cuando intenté explicar la razón por la cual consideraba que el cierre de Ghibli no era tan grave, especialmente cuando me tenía que referir a… “El Viento”.

En los aspectos personales, me refugio en lo intelectual por no poder hacerlo en lo deportivo. Que nadie me malinterprete, no sigo la LFP por el mero cansancio que me producen los intereses extradeportivos y políticos que rigen y emponzoñan el fútbol en España, así como el descarado amaño de algunos partidos. Pero lo de tener que aguantar a Casillas en la portería del Madrid después de que por su culpa hiciésemos el ridículo en el Mundial y de que hasta el último mono se ría del equipo por sus cantadas… y que con todo nadie tenga los arrestos necesarios para mandarlo a freír puñetas es algo que me pudre los intestinos por no decir algo mucho más fuerte. Aunque claro, me queda el consuelo de compensar la acidez estomacal que me genera la existencia del TopoR, con la que me provoca el ver las imágenes de Piqué haciendo el indio en la Diada 2014 y que demuestran mi teoría de que Copito de Nieve no murió sino que simplemente transfirió su alma al estilo Orochimaru y se mete goles en propia.

Olvidándome de especímenes autóctonos de la fauna ibérica metidos a futbolistas, estos días he estado fundamentalmente en Valladolid disfrutando de sus fiestas, lo que he combinado con los preparativos del máster, el clásico avituallamiento de libros más grandes que yo, algún que otro arreglo en el coche y aprovechar en general los últimos días de asueto que tengo antes de empezar a dar el callo. Aunque, como inmediatamente se verá, escribir cosas como esta entrada podría considerarse cualquier cosa menos descansar puesto que no es de las más extensas que he creado, pero la complejidad de algunos temas me ha obligado a esforzarme. Fuere como fuere, llega el momento de descorchar a mi manera la botella de champagne y comprobar si el lustro que llevo esperando nuevo material por parte de mi autor preferido ha merecido o no la pena.

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