The Secret of Monkey Island, un cuarto de siglo del sueño de querer ser pirata

TheSecretOfMonkeyIsland

– Hola, ¡mi nombre es GuyBrush Threepwood y quiero ser un pirata! – Uffff, no te presentes así, a escondidas. – Eeeeh, estoy aquí… – Ah, bien Thriftweed… – THREEPWOOD, GuyBrush THREEPWOOD. – Ya veo, quieres ser un pirata, ¿eh? Más bien pareces un inspector de Hacienda…

Vale, sí, me he vuelto a retrasar a la hora de publicar una nueva entrada y no será porque no hice propósito de enmienda. Hablé de que iba a hacer una videoreview de un libro y que iba a analizar un anime, pero lamentablemente me he visto obligado a un cambio de planes motivado por algo muy sencillo. Tenía que terminar mi TFM, la labor de investigación para el mismo ha sido terriblemente compleja y me he tirado más de dos semanas rematándolo. Con lo cual se ha juntado mi habitual sobrecarga de trabajo, con una saturación mental debido al aludido trabajo que hacían que de lo último que tuviese ganas fuese de coger por banda el ordenador. Pero, como siempre, cuando hay ganas siempre se saca algo de tiempo de alguna parte.

En otro orden de cosas… sí, esto no es un juego japonés. Pero, ¿acaso el talento, la calidad y las buenas artes conocen de fronteras, gustos o épocas? Lo cierto es que no, y supongo que a nadie le importará que me salte por segunda vez la regla no escrita de hablar únicamente de productos japoneses, y máxime haciéndolo sobre un tema del que se han escrito miles de artículos por parte de personas bastante más versadas que yo y cuya opinión, evidentemente, es mucho más válida y fundada que la mía. Aunque, claro está, ello implica un riesgo… el de decir algo que sus fans consideren herético y decidan por ello echarme a los leones, máxime teniendo en cuenta que yo soy un consolero y, como tal, un adversario que “atraviesa las filas enemigas” para penetrar en el siempre hostil territorio del PC… Ains, si es que las actuales generaciones no saben lo que era ver a dos adultos llegar literalmente a las manos por ver si las consolas eran mejores que los ordenadores o no…

En fin, independientemente de cómo me pongan los típicos frikis que se tiran de sol a sol delante de la pantalla de un ordenador por decir media palabra que no coincide con sus tesis, me gustaría aclarar que hacía tiempo que no disfrutaba tanto escribiendo sobre algo, y no es para menos. No me ha quedado más remedio que consultar algunos de los ejemplares que tenía guardados de “El Pequeño País” para acudir a aquella sección de informática que incluía a finales de los 80 y que fue en realidad mi primer contacto con el mundo “videojuerguístico”… y no pude evitar recordar con nostalgia aquellos tiempos en los que ver una portada escaneada en una esquina acompañada de unas simples letras que nos hablasen de “los marcianitos” (como el resto de los mortales los llamaban) para alcanzar el estatus más parecido a un orgasmo que se podía disfrutar con los escasos ocho años que por entonces gastaba. No obstante, basta ya de parloteo y metámonos en harina con el particular secreto de esta delirante isla que, más de un cuarto de siglo después de su nacimiento, seguimos sin conocer ni tener una respuesta oficial al respecto.

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Neo Geo, el Lamborghini de la Cuarta Generación de Consolas

NeoGeo

Pues sí. He tardado bastante en volver a publicar una entrada y no es para menos. Acabo de terminar cinco semanas de trabajo agotador en las que no he parado de estar en varias ciudades a la vez el mismo día y en las que no he tenido tiempo ni para caerme de espaldas en casa por lo que para escribir este artículo he tenido que convertirme en un verdadero economista del tiempo… o si se prefiere, he tenido que robarle horas al sueño (porque, para qué nos vamos a engañar, no he tenido más remedio que hacerlo así). En principio iba a hacer una review de anime, pero hablando hace poco con Antonio Arroyo recordé el artículo que escribí sobre Master System (y que, por cierto, funcionó bastante bien) y pensé que ya iba siendo hora de hacer lo propio con otra de mis consolas preferidas… O bueno, “Consola/Placa Arcade” más bien. Pero es que encima iba liándome poco a poco a la hora de contar cosas y al final me ha quedado… una de las entradas más largas de las que he escrito.

En otro orden de cosas y ya entrando en temas personales, después de tres años de ausencia, este último fin de semana me dejé caer de nuevo por el Salón del Cómic y Manga de Castilla y León. La verdad es que no me gustó tanto como en otras ocasiones, pero me ha llenado de alegría ver que cada vez hay más otakus en tierras castellanas y que el esfuerzo que tuvimos que acometer unos cuantos en su día (recibiendo palos hasta en el carnet de identidad) ha dado por fin sus frutos, puesto que la Feria de Valladolid experimentó un verdadero llenazo. Dicho sea de paso, no avisé a nadie y fui a mi bola, pero me encantó encontrar por ahí a algunos de mis viejos compañeros de armas y tomar así un café de los que sólo se pueden tomar al lado de la Plaza de la Universidad para recordar viejos tiempos y contarnos batallitas.

Por último, y antes de empezar, haré cuatro aclaraciones por si algún talibán/dinosaurio de la máquina lee esta pequeña review. Una, detesto con todas mis fuerzas el Magician Lord y ésa es la razón por la que no está en el Top del final, puesto que para esa clase de juegos los había mejores en MD o en SNES a pesar de su inferioridad técnica. Dos, que los matamarcianos de Neo Geo eran espectaculares, pero increíblemente aburridos y por ello ni siquiera los he mencionado. Tres, adoro a la saga KOF, pero debido a que sus diez capítulos oficiales para la MVS están analizados en la bitácora, decidí no incorporarla al ranking ya aludido. Y cuatro, sí, a ésta máquina se la conocía como “El Rolls Royce de las consolas”, pero yo cambio a esa marca por Lamborghini por ser superior a mi sincero entender, especialmente si encima viene acompañada de apellidos como “Sesto Elemento”, “Veneno” o, especialmente, “Aventador”. Pero dejemos de lado los nombres de los coches con los que mojo mis sábanas blancas (como diría la canción) y pongámonos ya serios con este prodigio tecnológico que se convirtió por méritos propios en uno de los hitos más importantes de la historia del videojuego no sólo por su escandaloso precio sino también por su increíble potencia en todas y cada una de las acepciones de esa palabra.

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Super Mario World, una infancia en forma de cartucho para SNES

Super Mario World

– Welcome! This is Dinosaur Land! In this Strange Land we find that Princess Toadstool is missing again! Looks like Bowser is at it again!

Estoy reventado. Menuda novedad ¿no es cierto? Pues sí, sé que ya apenas doy señales de vida pero ya he expresado muchas veces los motivos. De cualquier manera, si antes existían razones de peso, éstas se han agudizado durante estos días por culpa de los exámenes; esa maldita plaga que sacude nuestras vidas a finales de enero y principios de febrero y que me han mantenido alejado del mundanal ruido. Pero una vez concluidos es tiempo de volver a las reviews y, para esta ocasión, el elegido ha sido un videojuego de corto clásico: Super Mario World. Algo que, como siempre, he hecho al revés puesto que me ha dado por hablar de él… más de dos años después de hacerlo sobre su segunda parte.

Así soy yo y mira que me lo dijo veces una profesora que tuve en Periodismo. Siempre he tenido un serio problema con el desorden y si bien lo lógico hubiese sido comenzar por éste y continuar por el juego de Yoshi al final… he terminado haciendo lo que me ha venido en gana. Supongo que forma parte de mi manera de ser lo del ir improvisando sobre la marcha a la hora de redactar. Es más, escribiendo estas líneas me acabo de dar cuenta de que hacía cerca de dos años que no tocaba un juego de SNES desde que me dio por destripar el Lufia, pero supongo que más vale tarde que nunca puesto que este sistema es uno de mis preferidos y existen al menos tres programas más de los existentes en su catálogo que me gustaría reseñar.

En otro orden de cosas, y antes de empezar con asuntos más serios, no me gustaría terminar esta introducción sin antes señalar que me ha costado mucho escribir lo que tenéis entre manos. Es verdad que esto ya me ha ocurrido en otras ocasiones, pero lo de este cartucho ha sido algo particularmente fuerte. Me he visto bloqueado en infinidad de ocasiones, las frases que me iban saliendo estaban mal hilvanadas y las erratas en esta ocasión han superado mis más optimistas previsiones. Aunque nada que ponerse tranquilamente ante el ordenador después de un buen fin de semana, una película de Miyazaki y una buena carrerita no pueda solucionar. Así pues, y sin más preámbulos, ¡AL TURRÓN!

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Tales of Symphonia, el movimiento fallido de Nintendo que originó un mito en Europa

Tales of Symphnia

Hace mucho tiempo existió un gran árbol que era la fuente de todo maná. Pero llegaron tiempos de guerra, el árbol se secó y la vida de un héroe fue sacrificada para ocupar su lugar. Desconsolada por esta pérdida, la diosa ascendió a los cielos y desapareció no sin antes dejarle el siguiente edicto a sus ángeles: “Si alguna vez durmiere, despertadme, pues de lo contrario el mundo será destruido”. Y así fue cómo los ángeles regalaron al mundo un elegido que debía dirigirse a una Torre que se perdía entre las nubes. Este hito marcó el inicio de la regeneración del mundo… ¡¡¡LLOYD IRVING, DESPIERTA!!!

Tenía planeado dejar este análisis para más adelante. Incluso pensaba dar la bienvenida a 2015 con este título pero finalmente he decidido publicarlo hoy. Iba a explayarme sobre los motivos pero tienen que ver con la política, no quiero polemizar aquí sobre esos temas y como ya a nadie se le escapa lo que pienso de lo que ciertos personajes tenían convocado hoy (doblemente suspendido por el Tribunal Constitucional), pues es mi manera de contestar. Soy español y amo a Cataluña, la mayor parte de los españoles sentimos eso mismo y estoy cansado de escuchar a los de siempre las mismas sandeces sobre que la odiamos y se busquen las excusas más peregrinas para demostrarlo. Y todo por ser contrarios al independentismo que allí existe. Así que éste es mi pequeño grano de arena para desmentir ese estereotipo.

Se trata de uno de los análisis más amplios que he escrito hasta la fecha y me ha llevado muchísimo más tiempo del que creía ya que, aunque se trataba de un JRPG no demasiado extenso, me encuentro en pleno curso, estoy de trabajo hasta arriba y más de una vez pensé que terminarlo me llevaría hasta Navidad. Para colmo, me excedí a la hora de tomar capturas, lo que me tuvo muchas más horas de la cuenta seleccionándolas hasta que no me quedó otra opción que la de superar el umbral de las 100 con las que habitualmente me suelo quedar, hasta llegar a las 170. De hecho, mi disco duro sigue echando humo a costa de mi ocurrencia y no os podéis ni imaginar la cantidad de veces que me tuve que ir a entrenar sólo para desconectar un poco de tanto archivo con su correspondiente montaje.

Es evidente por lo tanto que éste era el trabajo que estaba abordando y que tantos quebraderos de cabeza me ha reportado. Se trata de uno de los videojuegos preferidos de “mi reina” y, por lo tanto, su presencia en esta bitácora era obligada, aunque no descarto la presencia de posibles errores en su redacción debido a la premura con la que lo he tenido que hacer todo para que estuviese listo a fecha de hoy. Por lo tanto, y con la expectación al máximo por lo que pueda dar de sí el tan ansiado Tales of Zestiria, abordemos uno de los títulos imprescindibles a la hora de comprender la pasión de muchos jugones españoles por esta particular saga que tantas satisfacciones les dio a los usuarios de SONY pero que, irónicamente, nos llegó de la mano de Nintendo hace ahora más de una década.

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Macross, el desafío espacial a Toei

Macross

En el año 1999 un gigantesco objeto se estrelló contra La Tierra. Éste resultó ser una nave espacial de 1.200 metros de largo en la que no se detectó la presencia de vida extraterrestre a bordo, aunque su avanzada tecnología superaba con creces a cualquiera que existiese en el Planeta, lo que demostraba la existencia de civilizaciones alienígenas que utilizaban el espacio exterior como su campo de batalla. Este hecho dio lugar a la creación del Gobierno Mundial de las Naciones Unidas que prevalecía a los intereses de cada nación, aunque esta fundación no fue sencilla y tuvo que soportar toda clase de pequeñas guerras que se declararon alrededor de todo el mundo. Pero a pesar de esto, el Ejecutivo aprobó la reparación de la nave espacial, y ésta avanzaba de forma constante. Con el tiempo llegó la paz una vez más y gracias al esfuerzo colectivo de la Humanidad, la ruinosa embarcación sideral renació como la gran fortaleza espacial Macross. Diez años han pasado desde su llegada cuando…

No podía faltar. Hoy es el segundo día del año más importante de la bitácora y una review de características especiales era necesaria. Es irrelevante el estar hasta arriba de trabajo y de exámenes, con la tensión al máximo y sin margen de error alguno. Di mi palabra y estirando el tiempo como si de un chicle se tratase he conseguido terminar la presente review dándole la apariencia y el tamaño que un día tan especial como hoy exigía. Algo que he logrado a costa, para qué os voy a engañar, de robarle horas al sueño, aunque lo que no me mate a mí a estas alturas…

Estoy muy contento y esperanzado. Mi equipo, el Real Madrid, ha ganado por fin la Décima Copa de Europa tras muchos años sin conseguir éxitos continentales y a ello se ha unido vuestro apoyo. A lo largo de este mes he recibido infinidad de mensajes de ánimo con este dificilísimo tramo final de curso que sin duda me ayudará a hacerle frente a estos temibles exámenes que me tienen en un sinvivir que se prolongará hasta más o menos julio. De cualquier modo lo importante es esto. Que he sido capaz de hacerlo todo: cumplir con esta bitácora y estudiar.

Ya sabéis, insisto, que en esta fecha y por motivos que no vienen al caso, hago siempre una reseña de un título importante para mí o que me marcó a lo largo de mi vida. En 2010 se la dediqué a Monster. En 2011 la afortunada fue Ranma ½. En 2012 cambié de tercio abordando un videojuego de SNES, Final Fantasy VI, y el año pasado la elegida fue Touch. Ahora, la siguiente en la lista es Macross. Una producción a la que definí en su día como una de las que integraban mi Top 10 de Animes y que más tarde o más temprano tenía que tener una reseña en este blog. Por ello, y sin más dilaciones, os invito a adentraros en el interior de una fortaleza espacial que llevó nuestros sueños de jóvenes otakus a un lugar tan fascinante y misterioso como los confines del Sistema Solar. Espero que disfrutéis de la estancia. Sigue leyendo