Super Mario World, una infancia en forma de cartucho para SNES

Super Mario World

- Welcome! This is Dinosaur Land! In this Strange Land we find that Princess Toadstool is missing again! Looks like Bowser is at it again!

Estoy reventado. Menuda novedad ¿no es cierto? Pues sí, sé que ya apenas doy señales de vida pero ya he expresado muchas veces los motivos. De cualquier manera, si antes existían razones de peso, éstas se han agudizado durante estos días por culpa de los exámenes; esa maldita plaga que sacude nuestras vidas a finales de enero y principios de febrero y que me han mantenido alejado del mundanal ruido. Pero una vez concluidos es tiempo de volver a las reviews y, para esta ocasión, el elegido ha sido un videojuego de corto clásico: Super Mario World. Algo que, como siempre, he hecho al revés puesto que me ha dado por hablar de él… más de dos años después de hacerlo sobre su segunda parte.

Así soy yo y mira que me lo dijo veces una profesora que tuve en Periodismo. Siempre he tenido un serio problema con el desorden y si bien lo lógico hubiese sido comenzar por éste y continuar por el juego de Yoshi al final… he terminado haciendo lo que me ha venido en gana. Supongo que forma parte de mi manera de ser lo del ir improvisando sobre la marcha a la hora de redactar. Es más, escribiendo estas líneas me acabo de dar cuenta de que hacía cerca de dos años que no tocaba un juego de SNES desde que me dio por destripar el Lufia, pero supongo que más vale tarde que nunca puesto que este sistema es uno de mis preferidos y existen al menos tres programas más de los existentes en su catálogo que me gustaría reseñar.

En otro orden de cosas, y antes de empezar con asuntos más serios, no me gustaría terminar esta introducción sin antes señalar que me ha costado mucho escribir lo que tenéis entre manos. Es verdad que esto ya me ha ocurrido en otras ocasiones, pero lo de este cartucho ha sido algo particularmente fuerte. Me he visto bloqueado en infinidad de ocasiones, las frases que me iban saliendo estaban mal hilvanadas y las erratas en esta ocasión han superado mis más optimistas previsiones. Aunque nada que ponerse tranquilamente ante el ordenador después de un buen fin de semana, una película de Miyazaki y una buena carrerita no pueda solucionar. Así pues, y sin más preámbulos, ¡AL TURRÓN!

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Terra Formars, la cruzada contra las cucarachas genocidas

Terra Formd

Ésta es una de las cucarachas gigantes de Marte, un “Terraformer”. Durante los últimos cinco siglos han evolucionado físicamente hasta este punto, con la intención de adaptarse al ambiente marciano. Hace 42 años, los seis tripulantes del BUGS 1 y, hace trece, veinte tripulantes del BUGS 2 fueron asesinados por ellos. - Entonces quieres decir… ¿que estas cucarachas gigantes comen personas? - Dime, si encontraras una cucaracha en la cocina, ¿te la comerías? No, ¿verdad? Pero sí la matarías. Ésta es una guerra entre humanos y cucarachas para determinar qué especie seguirá existiendo. La que pierda, será la plaga a exterminar.

Sí, lo sé, dije que iba a publicar una entrada para felicitar el año nuevo, pero no he podido hacerlo hasta hoy. Cuando afirmé que me dormía sobre el teclado era literal. Hay que seguir con el blog, pero ello implica sacrificios y lo de tener que viajar, currar, estudiar, redactar escritos legales, entrenar y encima pensar cómo estructurar cada entrada exige un tiempo y, lo que es más importante, un poco de sosiego. Es verdad que siempre voy al límite en todo lo que hago, pero necesitaba unos días de asueto porque no es una forma de hablar que cuando publiqué mi entrada sobre Sword Art Online II, me desmoroné acto seguido sobre mi cama y permanecí más de diez horas fuera de combate. De ahí que tal vez alguno se percatase de que la última entrada de 2014 estaba mal redactada y hasta contenía una falta de ortografía más impactante que una bomba atómica en toda la cabeza. Pero es que, en serio, estaba para el arrastre.

Así pues, durante las vacaciones de Navidad he hecho lo que tenía que hacer: descansar. Cogí por banda el Super Mario Galaxy de Wii y me lo pasé, vi de un tirón las 16 películas que tenía pendientes de ver, desescombré mi habitación de apuntes y sentencias y me puse a ordenarlo todo, seleccioné algunos de los temas que abordaré este año para la bitácora y, por fin, conseguí que WordPress eliminase la publicidad que el mencionado server incrustaba (me gustase o no) al final de cada entrada. Aunque donde digo que “conseguí” hay que interpretar que… me tocó pagar. Insisto en que jamás he ganado un duro redactando nada de lo que se ve en esta bitácora y no quería dar lugar a ningún tipo de malentendido.

Y sí, antes de meternos en harina responderé a las dos preguntas que más me han hecho a lo largo de estos días de forma insistente por todos los sitios. La primera, en relación al vídeo que grabé es que sí, he adelgazado mucho porque ya dije que me dio por entrenar de una manera brutal haciendo especial hincapié en correr y lo uno llevó a lo otro; tengo ahora mismo el mismo aspecto físico que tenía una década atrás. La segunda es también que sí, me pitan los oídos de la cantidad de peticiones que tuve para hacer esta entrada y, aunque ya sabéis que no es ése el criterio por el que me rijo para escribir por estos lares, aquí está. Era una franquicia de un innegable éxito entre los otakus españoles y ello hacía que me una review sobre ella fuese obligada. Así pues, y sin más cháchara, pasemos a adentrarnos en el particular e hipercensurado mundo de las cucarachas culturistas de vocación genocida.

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Sword Art Online II, subiendo a los hombros de un gigante virtual

Sword Art Online 2

- Pensé que cuanto más cercanos fuesen los mundos reales y virtuales más próspero sería el futuro. Pero cuanto más difusa se vuelve la separación entre ambos, más fácil es que la gente los confunda. - Pero también ayuda a salvar a muchas personas. – No sé qué pensará de eso aquel hombre que se desvaneció dentro del SAO, pero como supervivientes de ese universo tenemos el deber de ver qué sucederá. - ¿No te estás comiendo excesivamente la cabeza? – Tal vez, pero es algo que quiero ver en persona y después de lo que he visto, este deseo se ha vuelto mucho más fuerte. Así pues, aunque no sepa qué me deparará el futuro… Asuna, quiero que me acompañes para siempre. - ¡Te seguiré hasta el fin del mundo!

Sí, lo sé. Siempre empiezo con lo mismo. La ya arquetípica frase de “me ha costado mucho hacer esta review” pese a que no es de las más largas que he escrito, pero en esta ocasión es incluso más oportuno decirlo que en otras. Quería sacar esta entrada justo después de acabar el último episodio de SAO II, aunque finalmente he tenido que esperar un día para hacerlo debido a que me dormía sobre el teclado por culpa de ritmo agotador que estoy llevando estos días. Trabajo, clases, estudio, prácticas, viajes, entrenamientos y, por supuesto, anime, manga, videojuegos y escribir sobre ellos. Una impresionante carga de curro que me obliga a seguir una economía de guerra en lo que al tiempo se refiere. Aunque me había comprometido a llevar a cabo este artículo en tiempo y forma y no estaba dispuesto a que ésta fuese la primera vez en mi vida que falto a mi palabra.

Dejando de lado que me caigo de espaldas y que el menor día me da un “jamacuco”, para abordar asuntos que nos interesen a todos, esta semana he estado decidiendo cuál será lo que yo llamo el “Videojuego de la Navidad”. Es decir, el programa que cojo por banda durante estas fechas y que fulmino pese a quien le pese y caiga quien caiga incluso aunque ello me lleve a suspender. Es una tradición que se remonta hasta el año 1998 y que, salvo un par de temporadas (por motivos ajenos a mi voluntad) he cumplido como si de una obligación religiosa se tratase. Este año no va a ser menos, a pesar de que me temo que la presente temporada ha sido nefasta en lo que a este tipo de productos se refiere y no hay absolutamente nada que llame mi atención, aunque ya improvisaré para ver qué me puedo sacar de la manga (siempre que no sea demasiado antiguo).

Por último, y antes de pasar a cosas más serias, se supone que debería opinar sobre lo del Real Madrid y el Mundialito, pero lo más que puedo decir es que he huido como de la peste de cualquier compromiso que me haga ver ese partido y todavía me sigo preguntando cómo es posible que alguien pueda interesarse por torneos de chichinabo que clonan la idea de las Supercopas cuando todos saben que son sólo productos artificiales de cara a estirar como sea el tirón comercial de los títulos; una pura bisutería futbolística de cara a obtener pingües beneficios con la venta de los derechos de emisión, los cobros por PPV y las fanfarronadas de la prensa deportiva, de la que todo el mundo dice pasar pero que a la hora de la verdad no se pierde. De hecho tengo todavía los oídos zumbando de la cantidad de veces que he escuchado durante la presente semana el nombre del “San Lorenzo de Almagro” a la vez que me soltaban que no eran unos paquetes sino una formación correosa, que te remontaban en cualquier momento y todas esas guardioladas que me sacan de mis “estancillas” (al haber descubierto que soy alérgico a la palabra “casillas”). En fin, aclarado pues que no tengo nada interesante que decir aparte de que terminaré cayéndome muerto delante del ordenador, metámonos en harina y procedamos a analizar el que ha sido uno de los tres títulos más importantes de 2014 en todo lo que a anime se refiere y cuya entrada se me antojaba obligatoria.

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Aldnoah.Zero (Parte 1), el universo mecha según Urobuchi

AldNoahZero

- Odiáis a Vers, ¿verdad? Selum, ¿sabes cómo se acaba con una guerra? - Deseando la paz y dejando a un lado el odio. - No. La guerra es simplemente un sistema de negociación entre países. Se producen guerras aunque no haya odio para conseguir territorios, materias primas u otros intereses derivados del orgullo, la ideología o la religión. Hay guerras que se basan en eso. Si se cumple con un objetivo concreto, la guerra se acaba. Pero también terminan si se acaba con un número concreto de gente con la que no se obtienen beneficios. El odio y la ira no son más que meras herramientas para conseguir estos fines y por ello a mí no me interesan esos sentimientos. - Inaho… – Por eso, no odio a los marcianos sólo por ser de Marte. - ¿Ah sí? Pues yo odio a los terrícolas sólo por ser de La Tierra.

Casi un trimestre hacía ya que no analizaba un producto relacionado con la animación. Los motivos son muchos aunque prácticamente todos se resumen en una frase: la mayor parte de los animes importantes están acabando más o menos a estas alturas del año, y los que ya lo han hecho tendrán una secuela que en realidad no será sino una mera continuación de los episodios de su primera temporada, por lo que calificarla a estas alturas sería un esfuerzo inútil. Ésa fue entre otras la razón de que la serie que nos ocupa no hubiese gozado (o padecido) de una entrada a pesar de ser notorio que llevaba más de dos meses finalizada. Aunque más tarde, sopesando diferentes elementos, llegué a la conclusión de que esta entrega era una unidad completamente autónoma cuyos rasgos esenciales podían ser objeto de un artículo.

Por supuesto, aunque no es ni en broma lo más largo y extenso que he llegado a escribir, he tenido dificultades para concluirlo debido a los problemas ya habituales y frecuentemente señalados en mí a lo largo de todo el año. Nada más levantarme a entrenar, acto seguido a la tarea de turno de la mañana, del curro a clase a Salamanca y de ahí a mi casa en Zamora, a la par que tengo que estudiar y, por supuesto, pensar cómo tengo que estructurar lo que más o menos tenéis delante de vosotros para que todo quede medianamente coherente. Y ello, evidentemente, agota. Sin embargo, este mes tengo todavía otro reto pendiente y la consecución de éste apremiaba que el presente artículo saliese este Domingo como finalmente así ha sido.

Así pues, no tengo más remedio que disculparme por estar desaparecido en la práctica, pero en la actualidad estoy asumiendo una verdadera economía de guerra con un tiempo del que no dispongo y que me obligará a llevar un ritmo agotador hasta, al menos, el próximo verano, mas todo sea por la causa de llevar la toga. Pero mientras pueda cumplir con la bitácora cualquier esfuerzo será bienvenido. Por lo tanto, y pasando ya a cosas más interesantes para el común de los mortales juzguemos si esta particular producción de mechas está a la altura de la gran popularidad que adquirió durante el pasado verano en Internet o por el contrario nos encontramos con el enésimo zurullo elevado a la altura de mito sin más razón que el estudio que se halla a sus espaldas.

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Tales of Symphonia, el movimiento fallido de Nintendo que originó un mito en Europa

Tales of Symphnia

Hace mucho tiempo existió un gran árbol que era la fuente de todo maná. Pero llegaron tiempos de guerra, el árbol se secó y la vida de un héroe fue sacrificada para ocupar su lugar. Desconsolada por esta pérdida, la diosa ascendió a los cielos y desapareció no sin antes dejarle el siguiente edicto a sus ángeles: “Si alguna vez durmiere, despertadme, pues de lo contrario el mundo será destruido”. Y así fue cómo los ángeles regalaron al mundo un elegido que debía dirigirse a una Torre que se perdía entre las nubes. Este hito marcó el inicio de la regeneración del mundo… ¡¡¡LLOYD IRVING, DESPIERTA!!!

Tenía planeado dejar este análisis para más adelante. Incluso pensaba dar la bienvenida a 2015 con este título pero finalmente he decidido publicarlo hoy. Iba a explayarme sobre los motivos pero tienen que ver con la política, no quiero polemizar aquí sobre esos temas y como ya a nadie se le escapa lo que pienso de lo que ciertos personajes tenían convocado hoy (doblemente suspendido por el Tribunal Constitucional), pues es mi manera de contestar. Soy español y amo a Cataluña, la mayor parte de los españoles sentimos eso mismo y estoy cansado de escuchar a los de siempre las mismas sandeces sobre que la odiamos y se busquen las excusas más peregrinas para demostrarlo. Y todo por ser contrarios al independentismo que allí existe. Así que éste es mi pequeño grano de arena para desmentir ese estereotipo.

Se trata de uno de los análisis más amplios que he escrito hasta la fecha y me ha llevado muchísimo más tiempo del que creía ya que, aunque se trataba de un JRPG no demasiado extenso, me encuentro en pleno curso, estoy de trabajo hasta arriba y más de una vez pensé que terminarlo me llevaría hasta Navidad. Para colmo, me excedí a la hora de tomar capturas, lo que me tuvo muchas más horas de la cuenta seleccionándolas hasta que no me quedó otra opción que la de superar el umbral de las 100 con las que habitualmente me suelo quedar, hasta llegar a las 170. De hecho, mi disco duro sigue echando humo a costa de mi ocurrencia y no os podéis ni imaginar la cantidad de veces que me tuve que ir a entrenar sólo para desconectar un poco de tanto archivo con su correspondiente montaje.

Es evidente por lo tanto que éste era el trabajo que estaba abordando y que tantos quebraderos de cabeza me ha reportado. Se trata de uno de los videojuegos preferidos de “mi reina” y, por lo tanto, su presencia en esta bitácora era obligada, aunque no descarto la presencia de posibles errores en su redacción debido a la premura con la que lo he tenido que hacer todo para que estuviese listo a fecha de hoy. Por lo tanto, y con la expectación al máximo por lo que pueda dar de sí el tan ansiado Tales of Zestiria, abordemos uno de los títulos imprescindibles a la hora de comprender la pasión de muchos jugones españoles por esta particular saga que tantas satisfacciones les dio a los usuarios de SONY pero que, irónicamente, nos llegó de la mano de Nintendo hace ahora más de una década.

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