Life is Strange, la paranoia temporal episódica de Dontnod

Life is Strange

– Max, it’s… it’s me. I just wanted to say… I’m sorry. I didn’t want to hurt Kate or Rachel or… didn’t want yo hurt anybody. Everybody… used me. He… is coming for me now. All this shit will be over soon. Watch out, Max… He wants to hurt you next. Sorry.

Sí. Otra vez. Una vez más vuelvo a retrasar la entrada que tenía previsto publicar sobre Ping Pong The Animation porque me acabo de encontrar algo que ha cambiado por completo mis planes. Pero tengo una explicación lógica y altamente satisfactoria para ello. Y es que estaba analizando todos los Greatest Hits de Antonio Baños, (sí, el de la CUP). Y con aquello de intentar descifrar el significado de las palabras de “Bajo el Sol, cabalgando en la espuma de las vacaciones (Esto no es agua) los chicos van persiguiendo delfines que les hacen caer. Y ahí está él, convirtiendo la magia del verano en canciones” se me terminó poniendo cara de Artur Mas viendo una asamblea de ese partido y lo uno llevó a lo otro.

Sí hijos míos, los que no seáis de España diréis que de qué demonios estoy hablando, pero es que la política de este país es un sainete tan rocambolesco que hace que, cada día, los titulares de los informativos dejen a un tuit de Piqué a la altura de un ensayo del Feuerbach ése, y seguirla tiene más peligro que poner un radar de tráfico a la entrada del vestuario del Madrid (¿a que sí James?). Bueno, o eso o meter a un Inspector de Hacienda como psicólogo deportivo del Barça para motivar a Messi y a Mascherano, que seguro que les encanta… Así pues, como en todo el país ya ni siquiera el fútbol parece estar bien de la cabeza, pues qué mejor que meter como entrenador de mi equipo a alguien que, gracias a ella, ganar no sé si ganaremos algo este año… Ahora, en el Street Fighter V vamos a petarlo seguro.

Así que necesitaba una ida de perola en el buen sentido de la palabra para olvidarme de todo esto y que no se me fuese de verdad la olla y… premio, me acordé de que estas vacaciones tenía a este título destinado a ser lo que yo llamo “el juego de las Navidades”. Y cuando vi que era una fumada del quince pensé que con él se me iría la perola (Vamos, que estaría bastante más cuerdo que el 95% de la actual clase política española que llaman “del cambio”) y pensé “¿esto se inyecta o se esnifa?”… y después de llevarme una tremenda decepción al comprender que simplemente se jugaba decidí que, ya que estoy que no puedo estar más hasta arriba de trabajo, no tengo tiempo para nada y el cerebro me va a estallar, pues qué mejor que ponerme a analizarlo para hacer con la demencia algo útil. Así pues, y tras dejar bien claro que de febrero no pasa sin hacer la review que le tengo prometida a Karina… aquí tenéis el primer análisis del 2016 con el que tendremos la oportunidad de pasar unas vacaciones con todos los gastos pagados a la bahía del porro… digooo, a Arcadia Bay.

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Orange, reinventando el Shoujo con el Seinen de la mano de Ichigo Takano

OrangeManga

Cuando cumplí 16 años, recibí en primavera una carta enorme. ¿Cómo me fue enviada? ¿Cómo llegó hasta mí? Y lo más importante, ¿quién la escribió? No lo sabía, pero la abrí y en su interior hallé diez páginas que empezaban de la siguiente manera: A la atención de la señorita Naho Takamiya. Hola mi yo de instituto. ¿Cómo estás? Te estoy escribiendo desde 10 años en el futuro. Supongo que te preguntarás que por qué hago esto y te responderé que es porque deseo que hagas algo por mí. No quiero repetir errores pasados y por ello quiero que evites que ocurra una tragedia, pero primero te contaré algunas cosas que te sucederán en tu época para que veas que no te engaño. El 6 de abril por la mañana olvidaste programar la alarma y te quedaste dormida por primera vez en tu vida. Más tarde, llegas a clase y te encuentras con que han transferido a tu grupo a un nuevo estudiante procedente de Tokio. Su nombre es XXXXXX…

Sí, lo sé. Empiezo siempre de la misma manera. Diciendo una y otra vez que lamento el retraso con el que he escrito la entrada que tenéis entre manos… entiéndase el retraso temporal, dado que el mental lo llevo de serie. Pero hasta marzo del año que viene estaré de trabajo hasta arriba y ponerme a teclear sobre algo como un manga, un anime o un videojuego es un lujo que a duras penas me puedo consentir. Aunque en este caso el producto a analizar merece por méritos propios, como explicaré más adelante, un hueco en este blog a pesar de ser un cómic y de que hayan pasado varios años desde que analizo uno propiamente dicho sin que éste haya pasado por la pequeña pantalla.

Al margen de eso, en aspectos generales tengo una cosa muy buena que celebrar. Y es nada menos que Argentina SE HA SALVADO. Sí, han mandado por fin a paseo al Kirchnerismo y Macri por fin es presidente, lo que sin duda significa una derrota para el Chavismo (Muy tocado tras las Legislativas del pasado Domingo en Venezuela) y un alivio para ese país cuyo anterior gobierno populista había comprometido su economía al único socio comercial que le quedaba, Brasil, que ya de por sí está medioarruinado y que tras los Juegos Olímpicos de 2016 estará arruinado del todo. Es verdad que hay algunos por aquí en España que son algo escépticos sobre cómo se relacionará el citado Macri con nuestro país y yo les digo que se trata de un temor infundado. Ellos me dicen que cuando estaba al frente del Boca nos coló a Gago por 18 millones de pavos y yo les respondo que no pasa nada ya que por entonces el presidente del Madrid era Ramón Calderón, y no hay nada que temer porque el actual presidente que rige los destinos de este país es… Ups… (uno que está muy ocupado leyendo el Marca).

En fin, dejando de lado el drama que se cierne sobre mi terruño en las Generales del próximo día 20 de diciembre, puedo olvidarme de mis penas con mi equipo. Porque, en el fondo, ¿conocéis algún Club que se haya preocupado tanto de hacer que un autobús lleno de abuelas en taca-taca parezcan los All Blacks interpretando la Haka en comparación con los bríos con los que los once paquetes con los que jugamos encajan cuatro goles en el Bernabéu? ¿Y qué combinado que no sea el merengue se preocupa tanto por darnos una esperanza de futuro a los que somos unos inútiles a tiempo completo sabiendo que siempre nos quedará el puesto de “Confección de Alineaciones en la Copa del Rey”? Si es que encima piensan en mí. Saben que me gusta el Rugby y por eso Cristiano lleva cerca de un año queriendo irse al PSG lanzando faltas como si se tratase de convertir ensayos… Bueno, antes de que me termine tirando por una ventana gracias a las glorias deportivas que campean por España los Domingos por la tarde caminando a Chamartín, empecemos con esta particular historia que tenemos entre manos.

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Himouto! Umaru-chan, la sucesora pacífica e incestuosa de Lucky Star

Umaru

Mi hermana pequeña, Umaru, es guapa y popular. Es amable, inteligente y tiene muchas otras virtudes. Todos la adoran. Es una chica de instituto perfecta e intachable… o eso es lo que los demás creen. Porque cuando está en casa es vaga, despreocupada y carente de cualquier tipo de inquietud adquiriendo otra personalidad que llamo Himoto

Sí, ya lo sé, no es la de Ping Pong que prometí y que analizaré más adelante pero, como explicaré párrafos después, la actualidad manda puesto que estamos ante uno de los títulos de la temporada en los términos más objetivos y estrictos del concepto, y ello implica cambio de planes. Pero eso no impide que escriba este artículo con un cierto mal sabor de boca debido a que me hubiese gustado publicarlo hace un mes, justo al final de su emisión, aunque la avalancha de trabajo que durante estos meses he tenido me ha impedido ponerme a escribir con toda la enjundia que me hubiese gustado. Además, están las cosas como para distraerse en aspectos secundarios.

Hemos tenido durante el presente año una auténtica avalancha de elecciones de todo tipo, pero lo que ocurra el 20 de Diciembre puede ser dramático debido a la posible configuración de las cámaras legislativas y a la incertidumbre que la entrada de los nuevos partidos va a traer, que hace que sobre todos los españoles empiece a acechar un fantasma llamado“ingobernabilidad”. Yo jamás he ocultado de qué pie cojeo, soy de derechas, pero ni yo ni prácticamente ningún aznarista queremos soportar un segundo más a ese infame dúo “Rajoy y Soraya” y sus intrigas en el Gobierno (desde el cual nos han traicionado) y no puedo ocultar que la promesa de Rivera de que con él este par se irá a su casa es algo que me/nos tienta y máxime después de todo lo que se ha conspirado para que nadie en ese partido se les oponga.

Alguno pensará que el párrafo anterior no viene demasiado a cuento porque es hablar de política en un contexto como el del anime y del manga y ante eso sólo les puedo decir que tienen toda la razón. Pero después de la sobredosis de barbaridades e insultos que les llevo leyendo a unos cuantos supuestos otakus, y para colmo sin venir a cuento, sobre Inés Arrimadas, García Albiol, el mencionado Rivera o, cómo no, los clásicos exabruptos contra Esperanza Aguirre (debido única y exclusivamente por sus ideas), a ver si va a resultar que yo no puedo decir que quiero que el PP vuelva a ser el gran partido de principios y valores que era en los tiempos de Aznar y no la piltrafa de logia en la que lo ha convertido “Mariano” y que me duele ver cómo se va estrellando en todos los sitios por culpa de ese individuo y la bailona. En fin, dejémonos de dramas y metámonos en harina con un anime que me ha servido para desconectar, lo cual no es precisamente poco viendo cómo está el panorama y cómo tiene pinta de que va a estar en breve.

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The Secret of Monkey Island, un cuarto de siglo del sueño de querer ser pirata

TheSecretOfMonkeyIsland

– Hola, ¡mi nombre es GuyBrush Threepwood y quiero ser un pirata! – Uffff, no te presentes así, a escondidas. – Eeeeh, estoy aquí… – Ah, bien Thriftweed… – THREEPWOOD, GuyBrush THREEPWOOD. – Ya veo, quieres ser un pirata, ¿eh? Más bien pareces un inspector de Hacienda…

Vale, sí, me he vuelto a retrasar a la hora de publicar una nueva entrada y no será porque no hice propósito de enmienda. Hablé de que iba a hacer una videoreview de un libro y que iba a analizar un anime, pero lamentablemente me he visto obligado a un cambio de planes motivado por algo muy sencillo. Tenía que terminar mi TFM, la labor de investigación para el mismo ha sido terriblemente compleja y me he tirado más de dos semanas rematándolo. Con lo cual se ha juntado mi habitual sobrecarga de trabajo, con una saturación mental debido al aludido trabajo que hacían que de lo último que tuviese ganas fuese de coger por banda el ordenador. Pero, como siempre, cuando hay ganas siempre se saca algo de tiempo de alguna parte.

En otro orden de cosas… sí, esto no es un juego japonés. Pero, ¿acaso el talento, la calidad y las buenas artes conocen de fronteras, gustos o épocas? Lo cierto es que no, y supongo que a nadie le importará que me salte por segunda vez la regla no escrita de hablar únicamente de productos japoneses, y máxime haciéndolo sobre un tema del que se han escrito miles de artículos por parte de personas bastante más versadas que yo y cuya opinión, evidentemente, es mucho más válida y fundada que la mía. Aunque, claro está, ello implica un riesgo… el de decir algo que sus fans consideren herético y decidan por ello echarme a los leones, máxime teniendo en cuenta que yo soy un consolero y, como tal, un adversario que “atraviesa las filas enemigas” para penetrar en el siempre hostil territorio del PC… Ains, si es que las actuales generaciones no saben lo que era ver a dos adultos llegar literalmente a las manos por ver si las consolas eran mejores que los ordenadores o no…

En fin, independientemente de cómo me pongan los típicos frikis que se tiran de sol a sol delante de la pantalla de un ordenador por decir media palabra que no coincide con sus tesis, me gustaría aclarar que hacía tiempo que no disfrutaba tanto escribiendo sobre algo, y no es para menos. No me ha quedado más remedio que consultar algunos de los ejemplares que tenía guardados de “El Pequeño País” para acudir a aquella sección de informática que incluía a finales de los 80 y que fue en realidad mi primer contacto con el mundo “videojuerguístico”… y no pude evitar recordar con nostalgia aquellos tiempos en los que ver una portada escaneada en una esquina acompañada de unas simples letras que nos hablasen de “los marcianitos” (como el resto de los mortales los llamaban) para alcanzar el estatus más parecido a un orgasmo que se podía disfrutar con los escasos ocho años que por entonces gastaba. No obstante, basta ya de parloteo y metámonos en harina con el particular secreto de esta delirante isla que, más de un cuarto de siglo después de su nacimiento, seguimos sin conocer ni tener una respuesta oficial al respecto.

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Kaguya-hime no Monogatari, el “colorín colorado” de Takahata

– Estoy muy agradecida por esos sentimientos que dicen tener hacia mí; alguien a la que no conocen o cuyo rostro siquiera han visto. Ahora pregunto: ¿me traerían los raros tesoros con los que me comparan? Así mi corazón podría valorar de una manera clara hasta qué punto me atesora cada uno. Príncipe Juramochi, traedme la Rama Enjoyada de Horai; Príncipe Ishitsuki, quiero el Cuenco de Piedra de Buda. – Pero… Pero… – Señor Ministro de Justicia Abo, el Manto de Piel de la Rata de Fuego. Gran Consejero Otomo, la Joya del Cuero del Dragón. Secretario Isonokami, deseo un Cauri de Golondrina. – No por favor. ¡Puede que esas cosas ni tan siquiera existan! Eran sólo metáforas. – Sí, todos ustedes me compararon con raros tesoros. Pues bien. Si uno de ustedes puede poner en mis manos uno de ellos con gusto me convertiré en el “tesoro” de ese hombre.

Pues sí, la verdad es que me he vuelto a retrasar un poco haciendo una review pero es que es lógico. Todo el que me conoce sabe sobradamente que detesto el verano, no sólo porque todo el país cierra al unísono y casi a la par, sino porque Castilla durante esa etapa es lo más parecido que existe a una parrilla. El julio que ha hecho por estos lares ha sido simple y llanamente infernal. No es una manera de hablar que durante la totalidad de ese mes, todos los días ha hecho una temperatura cercana a los 40 grados por la mañana y que durante la noche la cosa refrescaba poniéndose “únicamente” a 30, lo que aparte de sacarme de mis casillas hizo que, evidentemente, no pegase ojo.

Soy animal de frío, lluvia, viento y nieve, que halla la felicidad a tres bajo cero en cazadora negra y vaqueros. Sobrevivir a esto en manga corta es para mí una labor imposible, máxime cuando el aire que se respiraba durante estos días parecía no tener un ápice de oxígeno y no veo el momento en el que termine esta dichosa estación. Todo ello sin contar con que hemos visto a Bear Grylls en televisión sobrevivir a todo tipo de inclemencias tras ser arrojado a toda clase de selvas, estepas o zonas catastróficas en las que tiene que comer una gran variedad de asquerosidades, dormir en cualquier cuchitril imaginable e incluso aguantar a tíos que le jodan el programa por Internet, pero ni siquiera él tiene narices para hacer un capítulo que explique cómo sobrevivir a un coñazo tan extremo como el de pasar un par de semanas por esta época en medio de este desierto.

Sin embargo esto es lo que hay, así que me dio por coger el ordenador y empezar a teclear sobre esta película cuyo análisis me habían pedido hasta en la sopa pero que también estaba retrasando de un modo más o menos intencional. En el fondo éste ha sido un año desastroso en lo que a anime se refiere y, con lo poco que hay para hablar, hay que tratar lo que uno tiene entre manos como si de petróleo se tratase. También es cierto que tengo un par de series cuya review está apalabrada (Ejem: Ping Pong) pero lo primero es lo primero y terminar según qué análisis relacionados con Ghibli es una prioridad, por lo que dejémonos ya de palique y veamos si esta tan cacareada como reciente cinta del estudio es merecedora de pasar a la historia del anime como una obra canónica o apócrifa en lo que al mundo de este particular entretenimiento nipón se refiere.

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