¿Por qué cayeron los fansubs españoles de animación japonesa?

Como digo a comienzos del vídeo, el tema no es nuevo y ya en su día hablé de él, pero no me gustó el resultado así que he vuelto a hacerlo partiendo desde cero. La verdad es que es un asunto que se presta más a uno de estos vídeos que a un artículo, así que decidí a volverme a poner delante del móvil, que me está pidiendo a gritos la jubilación. No obstante, he de aclarar que tuve que hacer el vblog dos veces, porque la primera vez que lo acabé, me había puesto una camisa que me otorgaba, según una colega mía cuando lo vio, unos generosos parecidos con“Pdro Snchz”, lo que hizo que casi me diese un ataque de éstos que te tienen un par de meses ingresado en la UVI. Así que, en mitad de uno de los mayores disgustos que me han dado en mi vida y con el shock martilleando constantemente mi cabeza, me puse una de mis muchas camisetas negras de andar por casa y tuve que repetir todo el rollo, por lo que pido de antemano disculpas si en algún momento la voz me traiciona, pero cuando te dan esa clase de sustos es imposible estar demasiado católico.

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La atípica concepción del bien y del mal en el manga y el anime

No hay demasiado que añadir cuando he soltado casi una hora y media de plomazo insufrible. La verdad es que me apetecía hacer uno de estos vídeos que me permiten desconectar de lo que habitualmente escribo y del tono de seriedad que intento darle. La verdad es que he estado tan atareado que hasta el pasado Domingo no pude ponerme a grabar, pero fue empezar y no parar a pesar de que he sido todo lo breve que he podido… Pero es imposible, hay temas de los que no podría opinar correctamente sin quedarme cientos de horas ante una cámara y éste es uno de ellos. Y precisamente con esa intención, la de ser breve, es por lo que únicamente puse como ejemplos títulos como Akira, Saint Seiya, Mononoke Hime y Adolf, a pesar de que el cuerpo me pedía al menos incorporar otras reflexiones sobre Monster, Hokuto no Ken o el mencionado muy de paso City Hunter. Incluso así, creo que me he excedido en la duración, por lo que espero que sepáis disculparme.

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Y al final de este vídeo, ¿cuál de las tres conclusiones que os planteo sería la correcta?

¿Y qué añadir tras más de una hora de sermón infumable? Pues tal vez una explicación, porque no parece demasiado ortodoxo salir por la tangente con un vídeo para invitaros a practicar un juego aparentemente absurdo como es el de buscar algo que os guste y en el que, de un modo u otro, la gente intervenga pidiendo “calidad” pero que después actúe de un modo contradictorio. Es decir, en la práctica apoyan lo que aparentemente consideran ínfimo mientras boicotean o ignoran todo lo que intenta ir en la dirección opuesta que en teoría solicitaban. Pero acto seguido os invito a pensar en otra cosa y es si ese comportamiento se circunscribe únicamente a ese círculo o, por el contrario, parece extrapolarse a todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida cotidiana sin que parezca existir frontera alguna para su expansión.

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¿Por qué no es tan grave que Ghibli cierre sus puertas?

Todo queda dicho en el vídeo y poco o nada puedo añadir aparte de una pequeña justificación. Ya a estas alturas a nadie se le escapa la intencionalidad de este blog, por lo que no me voy a repetir. No obstante, dentro de esa causa, las películas de Ghibli siempre han gozado de un lugar preeminente en cuanto a reseñas, menciones y comentarios varios. De hecho, a pesar de que ahora reescribiría la mayor parte de aquellas entradas y las ampliaría considerablemente, no se me escapa el detalle de que muchas de las personas que visitan esta bitácora sienten cierta predilección por este estudio. Es más, algunos de los análisis más leídos de los que he redactado por estos lares, llevan el nombre de la compañía por bandera. En resumen, se trata de una compañía muy especial para mí.

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